Cuando denuncio al ladrón y al canalla sólo al canalla y al ladrón señalo

Cuando llamo ladrón al ladrón y canalla al canalla, sólo al ladrón y al canalla aludo. Ladrones y canallas suelen cobijarse bajo la pudibundez moral, la insulsa descalificación y las leyes dictadas ex profeso para acallar la voz tronante que los desnuda como canallas y ladrones. Nada me produce más satisfacción que contemplar los cadáveres insepultos de ladrones y canallas, aullando sus pútridas carnes las huellas de mi látigo, deambular ululantes en los muladares buscando un rincón para cavar sus tumbas con la sordidez de su moral deshilachada. ¡Silencio ladrones y canallas que, aunque los tiempos parecen favorecer a canallas y ladrones, este espacio es un reducto de la decencia y de la integridad!

10 de abril de 2026

LA DEMOCRACIA ES... UN PACTO POLÍTICO PARA IMPEDIR LA TIRANÍA

LA DEMOCRACIA ES UN PACTO POLÍTICO PARA IMPEDIR LA TIRANÍA Rafael Marrón González La democracia es la herramienta de legitimación que le quita el monopolio de la fuerza a un solo hombre para entregárselo a la voluntad colectiva. Si lo analizamos desde la óptica de la Teoría del Contrato Social, ese pacto demo-crático es el que establece que el poder no desciende de la divinidad ni de la he-rencia sanguínea, sino que asciende desde el ciudadano. Es, por definición, el antí-doto contra el absolutismo. Sin embargo, para que ese pacto sea eficaz contra la tiranía, suele apoyarse en dos pilares que a veces entran en conflicto: El Pacto de Procedimiento (Democracia): El acuerdo de que las decisiones se toman por mayoría y que el poder es transito-rio. Nadie se queda para siempre porque el pacto exige alternabilidad. El Pacto de Contención (República): El acuerdo de que hay derechos que ni siquiera la mayoría puede atropellar. El riesgo del "Pacto Roto" El peligro histórico que mencionan autores como Raymond Aron o incluso la tradi-ción del liberalismo clásico, es cuando la democracia se vacía de sus frenos institu-cionales. Cuando la democracia se entiende solamente como el triunfo de la voluntad de la mayoría (sin el contrapeso de la ley), puede mutar en lo que Aristóteles llamaba demagogia, que para él no era otra cosa que la forma corrupta de la democracia y la antesala directa de la tiranía. En ese escenario, el tirano no llega por un golpe de Estado, sino que usa el propio pacto democrático para validarse y luego destruirlo desde dentro. El uso de mayorías coyunturales para capturar los órganos que debían ser árbitros (el TSJ, el CNE). La técnica consistió en usar la ley para anular el espíritu de la ley. Se pasa del ciudadano con derechos al "beneficiario" dependiente. Cuando la democracia se vuelve técnica y asistencialista, la libertad de consciencia se somete a la necesidad material. Es la sumisión por la subsistencia. Se celebran procesos electorales constantes para decir al mundo: "Aquí hay demo-cracia porque se vota", ocultando que el pacto de equidad y alternabilidad está roto. Si las instituciones democráticas no son sólidas, y se ideologiza la división de po-deres, surge un liderazgo, mesiánico regularmente, que apela a esa "democracia" para concentrar el poder por endoso de la “voluntad popular”, rompiendo el pacto original, estableciendo “una democracia técnica”, una carcasa procedimental. Se convierte en una herramienta aritmética donde el número de votos se usa co-mo una "licencia de corso" para arrasar con la institucionalidad. Como gané, significa que puedo hacer lo que convenga a mis intereses políticos, entre ellos aplastar al vencido, declarar el gobierno comunista “por mandato elec-toral” o instaurar la pena de muerte por delitos de odio o sea, de disidencia. Se mantiene la estructura externa —el ritual de las urnas, la retórica de la sobera-nía y la fachada institucional— para validar un proceso que, en el fondo, desmante-la el pacto político original. El voto deja de ser un instrumento de libertad para convertirse en un mecanismo de control y perpetuación. Se impone la aritmética sobre la ética: mientras el nú-mero favorece al poder, cualquier atropello a la ley se presenta como "voluntad popular". Es precisamente esa fragilidad la que hace que el debate sobre la "pureza" de la democracia sea tan vigente y tan necesaria su introyección en la educación ciuda-dana. Porque ciudadanos tiene la democracia, así como periodistas, las tiranías tie-nen siervos y palangristas. Una definición pertinente “Democracia es el sistema político, cuyos gobiernos están sujetos a las normas constitucionales establecidas por la ciudadanía en el libre ejercicio de su soberanía, que profesa y garantiza el respeto a los derechos fundamentales y libertades públi-cas de la persona humana con énfasis en la libertad política y de expresión, civil y personal, regido por los principios capitales de la división de poderes, la alternabi-lidad y el equilibrio de las autoridades y consagrado a producir la mayor suma de felicidad posible, la mayor suma de seguridad social y la mayor suma de estabili-dad política”. Rafael Marrón González

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