Cuando denuncio al ladrón y al canalla sólo al canalla y al ladrón señalo

Cuando llamo ladrón al ladrón y canalla al canalla, sólo al ladrón y al canalla aludo. Ladrones y canallas suelen cobijarse bajo la pudibundez moral, la insulsa descalificación y las leyes dictadas ex profeso para acallar la voz tronante que los desnuda como canallas y ladrones. Nada me produce más satisfacción que contemplar los cadáveres insepultos de ladrones y canallas, aullando sus pútridas carnes las huellas de mi látigo, deambular ululantes en los muladares buscando un rincón para cavar sus tumbas con la sordidez de su moral deshilachada. ¡Silencio ladrones y canallas que, aunque los tiempos parecen favorecer a canallas y ladrones, este espacio es un reducto de la decencia y de la integridad!

29 de agosto de 2010

La inseguridad como arma política

El drama humano de la inseguridad ha adquirido en Venezuela visos insólitos, que solamente pueden concebirse si la analizamos bajo la óptica de la política de Estado – tal como “el terror de masas” impuesto por Lenin como sistema de control social - pues no es posible imaginar que un gobierno sea tan irresponsable, ineficiente e indiferente ante el terrible dolor que causa el hampa y su incidencia en el aumento de la pobreza por la pérdida de bienes materiales – salario incluido - y el desplazamiento de los más humildes a otra zonas ¬abandonando la vivienda propia - para proteger la vida de alguno de sus miembros amenazado por una delincuencia feroz que no perdona ni tiene piedad, lo que evidencia la absoluta negación a su condición humana.

Lo primero que hizo Chávez al llegar al poder fue usar la vigencia del Código Orgánico Procesal Penal – una legislación del primer mundo aplicada en la barbarie cuartomundista venezolana, lo que demuestra el autismo de las élites pobrecitistas idiotizadas por el romanticismo – para liberar a doce mil delincuentes que esperaban juicio, cuyo retardo procesal no debió ser excusa para el perdón de sus crímenes, que fue en última instancia lo que ocurrió, porque ninguno de ellos fue llevado a tribunales posteriormente y fue un ejército de salvajes depredadores que se abatió sobre la sociedad inerme sembrando el terror que el régimen necesitaba para obligar a los venezolanos a abandonar su patria - tal como Fidel obligó a los cubanos a abandonar Cuba – dada la obstinación del pais consciente del valor de la libertad como elemento supremo del progreso humano, de plantarle cara a su proceso de comunistización que degrada al gentilicio y pauperiza los logros espirituales, intelectuales y sociales de la nación.

Hoy se calcula que un millón quinientos mil venezolanos – sobre todo jóvenes profesionales y descendientes de nacionalizados – han abandonado el país por miedo y las embajadas y consulados extranjeros están repletos de solicitudes de visas, para solaz y gloria de Fidel Castro que morirá pronto pero con la satisfacción de haber arruinado a Venezuela, su venganza por la inmensa derrota que hace 40 años le infligió en América Latina a su pútrida revolución, el patriota venezolano Rómulo Betancourt.

Aquí manda el hampa

Chávez es un remedo de gobernante – de verbo violento - cuyo gobierno está penetrado por ladrones de toda laya – eufemísticamente llamados corruptos, ahora fortalecidos por la participación de ladrones cubanos - y a cuya sombra los cuerpos policiales están “en un 20%” – sí, oh - en poder de la delincuencia, El Aissami, dixit, – gracias a Bernal y a Barreto que en inédita forma de control del hampa la incorporaron a sus policías, ejemplo que fue revolucionariamente seguido por las demás instancias oficialistas, acción irresponsable que ha situado a Venezuela en los primeros lugares de criminalidad con 70 homicidios por cada cien mil habitantes.

La población venezolana, estado por estado, municipio por municipio, es rehén de la delincuencia estimulada por la impunidad, llámese bandas organizadas, fuerzas paramilitares, guerrillas urbanas y extraurbanas – extranjeras y nacionales – carteles de la droga, tráfico de armas, trata de blancas, hampa común multinacional – como en tierra de nadie - o matraqueo cubano-venezolano, que la somete a todo tipo de chantaje, extorsión, robo de vehículos y enseres, secuestro, asalto, violación, arrebatón, sicariato, amenaza o asesinato “por resistencia al atraco”.

Las modalidades modernas incluyen las llamadas telefónicas que exigen cantidades de dinero para evitar un supuesto secuestro o un crimen o protección contra el robo de vehículos – lo que se ha determinado las hacen criminales desde las cárceles del país - pasando por el secuestro convencional y el secuestro express – que incluye el practicado a unidades de transporte público cuyos pasajeros deben llamar a sus familiares para que paguen el rescate (entre julio de 2008 y julio del 2009, hubo en Venezuela 16.917 secuestros, de ellos un 82% en la modalidad Express, revela un reportaje de El Nacional) - comisiones para cobro de deudas u otorgamiento de contratos con entes oficiales – corrupto y delincuente es lo mismo - hasta asaltos en plena carretera a unidades de transporte masivo cuyos pasajeros son vejados y despojados de sus pertenencias y de su dignidad.

Esta realidad nos refleja que en Venezuela manda el hampa, porque el subgobierno – el gobierno está en Cuba - que se ha instalado en el país está solamente interesado en prorrogar indefinidamente la posibilidad de continuar el saqueo. Sin embargo, en estado cataléptico ante la realidad Chávez culpa a los medios de comunicación, a pesar de que un voluminoso informe de su Sala Situacional, binacional, le advierte que es incierto (87.5%) que el pueblo sea influenciado en su visión de la inseguridad por las noticias o fotografías de los medios de comunicación.

El drama del barrio

La verdad es el único enemigo poderoso que tiene Chávez y la realidad se ha encargado de develarla, por eso acaba de perder – según sondeos de opinión – lo más preciado para un político, no su popularidad, que es veleidosa, y depende, en su caso, de su infinita demagogia, sino su credibilidad.

El pueblo ya no le cree ni la hora de su costoso reloj. Pero lo más grave es que en verdad verdadera, Chávez no está interesado en resolver los problemas del pueblo porque en la dependencia y el miedo está su sustento. Pero el pueblo esperanzado - chavista y no chavista – ha percibido esta perversión que lo ha colocado en total estado de indefensión.

Uno de los nuevos embates del hampa es el cobro de vacuna para preservar la vida de los hijos del pueblo que caen en prisión. Al prisionero le es arrancada con violencia la información necesaria para que los compinches de los criminales, notifiquen al familiar el monto a pagar semanalmente, dependiendo de sus ingresos, Y todos pagan. Desde el más humilde obrero de la construcción hasta el bodeguero tienen que pagar porque si no lo hacen a tiempo, el hijo muere de manera terrible para escarmiento. Pero eso no le interesa a Chávez. Como tampoco está interesado en el drama de los desplazados, situación que agrava el problema de la pobreza: Si alguna persona, por casualidad, es testigo de un acto delictivo o de un crimen, es señalada como próxima víctima. Y debe mudarse del barrio. Desaparecer del área de influencia de la banda. Y eso significa abandonar su vivienda y emigrar con toda su familia, porque quien se quede paga, a lugares donde debe vivir en condiciones paupérrimas de desarraigo. Con el miedo en la piel. Pero qué le puede importar eso a Chávez.

Todavía no se ha percatado que de los cerros es que están bajando los muertos y el dolor de las madres en las morgues. Cuando, por equivocación popular, Chávez llegó al poder, los jóvenes que hoy sucumben en ajustes de cuentas o en enfrentamientos policiales, eran niños entre cinco y diez años. Y este inmenso mega fraude de proporciones históricas, con ingresos petroleros y tributarios jamás soñados por los 40 años de democracia, un apoyo popular sin precedentes y una cohesión política incondicional que le subordinó los demás poderes, no fue capaz de invertir en políticas públicas que ofrecieran un porvenir a esa juventud. Porque, aunque el hampa es una elección voluntaria, en el caso venezolano ha sido el gobierno, con su despilfarro y privilegio a naciones extranjeras en detrimento del sistema productivo nacional generador de empleos, el que ha empujado a los jóvenes rebeldes de los estratos más humildes hacia el delito.

La reversión electoral

Sin embargo a Chávez le está saliendo el asunto por las antípodas: Tanto su maldad como la de su corte de aduladólares, creyeron que el hampa solamente afectaría a la clase media – que viene del pueblo suburbano de la nación - y le dejarían el país para que hiciera de las suyas con los menos informados y más dependientes. Pero, en primer lugar nos negamos a irnos y le hicimos frente durante once años hasta ponerlo en el desamparo donde está hoy. Y, para su sorpresa, los más lesionados han sido precisamente los de las clases populares que lo sustentaron, que han visto como en estos once años la criminalidad ha contaminado su modo de vida, sumiéndolos en el miedo, por la suerte propia y la de los suyos, y en el luto cotidiano por el imperio de la muerte artera que cercena juveniles ilusiones. Por eso de la noche a la mañana reconoce tímidamente su culpa, pero extendiéndola a los gobernadores y alcaldes de oposición a quienes su maldad ha despojados de sus recursos. Pero ya el pueblo no le cree: Sabe que su luto y miedo son culpa suya y lo está esperando en la bajadita del 26S para cobrárselas. Y cierro con las palabras de la eminente ministra de lo improbable María Cristina Iglesias: “Nadie ha hecho tanto por la inseguridad como este gobierno”: Eso es indiscutible.
Rafael Marrón González

Leer más »

22 de agosto de 2010

comunismo secta de asesinos

Cuanto me hubiera gustado ver la cara de Vanessa Davies cuando Fidel le espetó – sin anestesia - que socialismo es… comunismo... “tal como lo dijo Marx”. ¡Comunismo! A Chávez la parapara del ojo izquierdo le dio un vuelco y saltó a socialdemócrata y el Cardenal Urosa gritó ¡yessss!, haciendo la señal de costumbre, como bien lo caracterizó Weill, mientras los aduladólares del PSUV corrían hacia el cuarto a hacer las maletas, como les recomendó, ya moribundo, Muller Rojas, según Patricia Poleo.

Qué oportuno fue Fidel, pues por mucho que se lo dijimos al pueblo esperanzado, chavista y no chavista – aunque en un 80 % largo rechaza al mal de la felicidad que mientan “comunismo” - no había manera de que entendiera que “socialismo” es el ropaje diplomático del hórrido sistema criminal comunista y que Chávez nos lleva hacia allá, como lo advirtiera Raúl Castro – para que despertáramos – cuando les dijo a los periodistas “Cuba y Venezuela son la misma cosa”.

Espero que ahora, luego de esta contundente e inapelable declaración del máximo amo de Venezuela, el pueblo esperanzado deje el enamoramiento tóxico y se sacuda esa modorra idiotizada que lo lleva al matadero. Pero la actitud de ese pueblo es comprensible, por su ingenuidad patológica, lo que indigna es la cómplice laxitud moral de los llamados "intelectuales de izquierda", que han guardado un silencio ominoso con los espantosos crímenes de la secta más criminal de la historia de la humanidad.

Esta verdad debe ser difundida en todo el planeta y debe ser materia obligatoria en todas las escuelas para impedir que el discurso romántico de la "justicia social" que propugna el socialismo – el vestíbulo del infierno - que esconde las zarpas de este sistema liberticida, atrape mentes ingenuas de jóvenes soñadores.

Iniciando esta cruzada contra el crimen organizado del comunismo, la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa aprobó una resolución en favor de "una condena internacional de los crímenes de los regímenes comunistas". La Asamblea pone de manifiesto en la resolución que los regímenes comunistas que hubo en Europa "estuvieron marcados, sin excepción, por violaciones masivas de los derechos humanos que incluyeron asesinatos y ejecuciones".

También señala que esos crímenes "se justificaron en nombre de la teoría de la lucha de clases y del principio de la dictadura del proletariado", lo que "hacía legítima la 'eliminación' de las categorías de personas consideradas perjudiciales para la construcción de una nueva sociedad, y por tanto enemigas de los regímenes comunistas". Y reclama que “la caída de los regímenes comunistas de Europa central y oriental no ha sido seguida por una investigación internacional exhaustiva y profunda, ni por un debate sobre los crímenes cometidos por estos regímenes. Además, los crímenes en cuestión no han sido condenados por la comunidad internacional, en consecuencia, el gran público es muy poco consciente de los crímenes cometidos por los regímenes comunistas.

Los partidos comunistas son legales y todavía activos en ciertos países y parecería que una suerte de nostalgia del comunismo esté todavía presente en ciertos países – en Polonia fue proscrito como ideología criminal - con el peligro de que los comunistas vuelvan el poder.

La Asamblea está convencida de que la toma conciencia de la historia es una de las condiciones que hay que cumplir para evitar que crímenes similares se reproduzcan de ahora en adelante. Además, el juicio moral y la condena de los crímenes cometidos desempeñan un papel importante en la educación consagrada a las jóvenes generaciones. Una posición clara de la comunidad internacional sobre este pasado podría servir para ellos de referencia para su acción futura”.

Esos crímenes deben ser condenados

“Quedan regímenes comunistas en ciertos países del mundo, y continúan cometiéndose crímenes. Los intereses nacionales no deben impedir a los países condenar vivamente todas estas violaciones de los derechos del hombre. La comunidad internacional debe tomar claramente posición sobre los crímenes cometidos por los regímenes comunistas.

Todos los antiguos países comunistas de Europa, a excepción de Bielorrusia, son hoy miembros del Consejo, y la protección de los derechos del hombre y el Estado de derecho son los valores fundamentales que defiende este organismo. En consecuencia, la Asamblea parlamentaria condena con vigor las violaciones masivas de los derechos de hombre cometidas por los regímenes comunistas y rinde homenaje a las víctimas de estos crímenes”.

Cómo reconocer un régimen comunista

“Los regímenes comunistas se definen por un cierto número de características, particularmente la dominación de un partido único de masas vinculado a la ideología comunista (el PSUV es el verdadero partido comunista en Venezuela, el PCV es un prescindible apéndice intrascendente). El poder se concentra en manos de un pequeño número de dirigentes del partido, que no considera necesario rendir cuentas ni respetar la primacía del derecho (ya la rendición de cuentas se considera un acto publicitario no vinculante).

El partido ejerce sobre el Estado un control tal que la separación entre estas dos nociones desaparece, y este control se extiende, además, a todos los aspectos de la vida diaria de la población, a un nivel sin precedentes. El derecho de asociación no existe, el pluralismo político es abolido y toda oposición y tentativa de organización independiente, son severamente reprimidas.

Por otro lado, la movilización de masas por parte del partido o de sus organizaciones satélites es impuesta. Para asegurar su imposición sobre la esfera pública y prevenir toda acción que escapa de su control, estos regímenes desarrollan las fuerzas policiales (y militares) a un punto jamás alcanzado, establecen redes de informadores y animan la delación. Los medios de comunicación de masas son monopolizados y supervisados por el Estado (ya en Venezuela quedan muy pocos medios independientes y el acoso no se detiene). Se aplica censura previa. En consecuencia, el derecho a la información es violado y no existe prensa libre.

La nacionalización de la economía, característica permanente del comunismo directamente atado vinculado a su ideología, impone restricciones a la propiedad privada y la actividad económica individual. Debido a ello, los ciudadanos son más vulnerables frente al Estado que tiene el monopolio del empleo y representa la sola fuente posible de rentas (por eso la destrucción de la productividad empresarial privada y la quiebra forzada de las empresas de Guayana).

El sistema comunista duró más de setenta años en la Unión Soviética y de cerca de 45 años en otros países europeos. Fuera de Europa los partidos comunistas están en el poder desde más de cincuenta años en China, en Corea del Norte, en Vietnam (donde se dan cambios democráticos) y en Cuba y cuarenta años en Laos. Varios Estados de África y de Asia, bajo influencia soviética, tuvieron durante cierto tiempo gobiernos comunistas. Más de veinte países, en cuatro continentes, pueden decir haber sido comunistas o haber estado bajo régimen comunista durante un cierto periodo.

Además de la Unión Soviética y sus seis satélites europeos, la lista comprende Afganistán, Albania, Angola, Benin, Camboya (Kampuchea), China, el Congo, Cuba, Etiopía, Corea del Norte, Laos, Mongolia, Mozambique, Vietnam, Yemen del sur y Yugoslavia. Antes de 1989 el número de personas que vivía bajo régimen comunista ascendía a más de mil millones”. Y la secuela de crímenes, torturas, esclavitud laboral, división de la familia, no ha sido debidamente denunciada por los Estados liberales para alertar al mundo en desarrollo del peligro de esta secta de asesinos.

En conclusión

“Se confirma que la dimensión criminal de los regímenes comunistas no fue el fruto de las circunstancias, sino más bien la consecuencia de políticas deliberadas concebidas por los fundadores de estos regímenes hasta antes de alcanzar el poder.

Los dirigentes comunistas históricos jamás escondieron sus objetivos, que eran la dictadura del proletariado y la eliminación de los opositores políticos y de las categorías de población incompatibles con el nuevo modelo de sociedad.

La ideología comunista, por todas partes y en cada época cuando ha sido puesta en ejecución siempre acabó en un terrorismo masivo, crímenes y violaciones de los derechos humanos a gran escala”.

La historia solamente tiene sentido si la asumimos como faro para no encallar en los mismo errores del pasado. Es la ignorancia lo que hace al hombre tropezar dos veces con la mima piedra. Hay que impedir que Venezuela caiga en el poder de esa secta de asesinos.
Rafael Marrón González
Leer más »

15 de agosto de 2010

¡Sálvate Cleto…!

El mundo estupefacto observa la súbita reacción de Chávez llamando a las narcoguerrillas de las FARC a deponer las armas, abandonar la lucha armada y soltar a los rehenes, luego de años de defender a este grupo terrorista y de pedir que se le considerara como una fuerza beligerante con propósitos legítimos – nada menos que destruir el orden republicano de la nación colombiana – y de pedir a los países del mundo que quitaran a este movimiento criminal – que ha cometido las más horrendas violaciones a los derechos humanos, como mantener personas encadenadas durante lustros – la tipificación de organización terrorista, y de considerar públicamente al bestial asesino Manuel Marulanda como un prócer de la libertad – permitiendo que se le erigieran bustos y se le rindieran honores - y de haber escuchado el planeta castellano al entonces ministro de Relaciones Interiores, Ramón Rodríguez Chacín, cuando el show de liberación de Clara Rojas y Consuelo González, manifestar a los terroristas: “Ehh… en nombre del Presidente Chávez… estamos muy pendientes de su lucha. Mantengan ese espíritu, mantengan esa fuerza y cuenten con nosotros. Cuídense camaradas”, sale ahora con ese discurso retrogradado, concediéndole la razón a Álvaro Uribe, a quien ha insultado de todas las formas habidas y por haber – aunque de lejitos, porque frente a frente fue Uribe quien le espetó un “Sea varón” que lo dejó tan turulato como con aquel imperial “¿por qué no te callas” - por su férrea decisión de derrotar militarmente a las guerrillas narcoterroristas de las FARC y del ELN y someter a sus líderes – de ser capturados vivos – a la vindicta pública, como debe ser la actuación de un Jefe de Estado responsable por la seguridad y bienestar de la sociedad, mientras Chávez pretendía que se rindiera y en nombre de la paz de los sepulcros les entregara el poder a estos facinerosos amparados por la idiotez izquierdista de doble moral.

También se asombran los analistas políticos extranjeros del súbito cambio de talante con Juan Manuel Santos, de quien Chávez había dicho: “Ojalá que en Colombia haya un Gobierno decente y cuando digo decente creo que pudiera ser (uno de) cualquiera de los demás candidatos, menos el señor Santos, el señor de la guerra, el pitiyanqui número uno de Colombia. Mafioso y amenaza para la región”. Y es que ese cambio de actitud tiene mucho que ver con que – derrotado externa e internamente - está atrapado entre las acusaciones de albergar y proteger terroristas – que Uribe, como ciudadano, llevó a la Corte Penal Internacional en nombre de las víctimas, ofreciéndose como testigo de cargo - y el uso impune del territorio venezolano para el tránsito de la droga que llega a Europa, América Central y África: “Cuídate de que los gringos te vinculen con el narcotráfico”, le dijo hace años Fidel.

Todo eso lo sabe Uribe, y le montó esa trampita denunciándolo en la OEA, a sabiendas de cómo iba a reaccionar, para facilitarle las relaciones futuras a Santos con Venezuela, operación de alta política que le salió redondita. Y, rodillas en tierra, tal como lo esperaba Uribe, entrega a sus amigos terroristas de las FARC – se comprometió en Colombia “a no permitir la presencia de grupos armados en su territorio” (¿qué opinarán las víctimas de estos grupos en Apure, Táchira, Zulia y Barinas?). Para salvar su pellejo. Que un hombre tan soberbio y orgulloso – que habla como el dueño de la dignidad nacional – haya aceptado el “ven a saludarme, aquí en territorio colombiano” que le extendiera Santos para rubricarle la derrota allá en Santa Marta, donde murió Bolívar abandonado, y que no se atreviera en su discurso a mencionar su gobierno como “revolucionario”, sino simplemente como “gobierno de Venezuela” sólo se explica por lo de salvar su pellejo.

No hay asombro…

Pero el asombro del mundo exterior se deriva de su desconocimiento del verdadero carácter del presidente de Venezuela por equivocación popular.

Este hombre, formado en la escuela de paracaidistas, no es nada más que un sobreviviente patológico. Lo demostró el 4F cuando dejó a sus hombres luchar y morir solos y él – a resguardo del Museo Militar - se entregó para salvar su pellejo. Lo demostró el 11A, fecha memorable por haber sido grabada su dócil entrega – trajeado con ropa deportiva - al Cardenal Ignacio Velasco - a quien luego insultó hasta su muerte - dejando en la orfandad a todo su tren ejecutivo y a hombres como el policía Bernal que pistola en mano exigía combatir, pero salvar su pellejo era su principal propósito.

Lo demás, pueblo y hombres que lo seguían, que se resolvieran como pudieran. Aquel “mándenme para Cuba” quedó para la historia. Y ha seguido demostrando esa patología en distintas etapas de su proceso de destrucción nacional, cada vez que la situación política se le altera.

Muchos creen que esas contramarchas obedecen a estrategias, sin embargo demostrado está que no son otra cosa que maniobras para salvar su pellejo. Por eso tiene el país lleno de cubanos: Para salvar su pellejo en caso de una asonada popular. Lo que no sabe es que los cubanos tienen orden de salir para Maiquetía si la cose se pone fea.

Por eso disminuye a nuestra Fuerza Armada y es tan exagerado su sistema de seguridad personal – que incluye hasta un probador de comidas ¿cubano? - configurado con decenas de anillos concéntricos de hombres desarmados por el anillo siguiente, que causan estupor en sus viajes internacionales. Para salvar su pellejo. Por eso le miente al pueblo con promesas imposibles y lo engaña con sobornos baratos y trata de seducirlo con empoderamientos ficticios: Para salvar su pellejo.

El silencio que trata de imponer a los medios de comunicación democráticos y la amenaza sobre los líderes políticos y la criminalización de la protesta sindical y laboral y el encarcelamiento de disidentes. Para salvar su pellejo. Como es el caso de la juez Afiuni, presa por recordarle que el Poder Judicial puede ser independiente, cuando lo desee, y eso pone en peligro su pellejo.

¿Cuántos de los hombres que lo ayudaron en sus inicios políticos y lo encumbraron han sido desechados, humillados, ofendidos y perseguidos para complacer a los duros del comunismo que colocaron al fidelista a ultranza Elías Jaua en la vicepresidencia de la República ? Para salvar su pellejo. ¿Por qué, salvo los talibanes enrojados que se disfrazaron de militares, el pueblo se reía de su supuesta declaración de guerra a Colombia? Porque ya intuye que este tipo a la hora de las chiquiticas prefiere un aquí corrió que un aquí murió.

El pueblo es escalera desechable

Así que, señores, a Chávez solamente le importa el pellejo de Chávez: El pueblo es escalera desechable para sus ansias de poder. A Chávez no le importa el sufrimiento del pueblo y las evidencias están a la vista. Las morgues de la república están atestadas de víctimas del hampa, en su inmensa mayoría del pueblo esperanzado que vio en su ascensión al poder una posibilidad para resolver su miseria.

Muchos de los homicidas eran niños cuando llegó al poder con la promesa de recoger a todos los niños de la calle o cambiarse el nombre si incumplía. Pero lo absorbió la dura tarea de salvar su pellejo y ni siquiera menciona los elevados índices de inseguridad que lesionan los derechos ciudadanos. No es su problema que el hampa sea una salida para demasiados jóvenes del pueblo esperanzado como no lo es el desempleo ni la inflación – que es un impuesto perverso que sólo paga el pueblo - ni que el salario básico – que es el salario del promedio de los trabajadores – alcance solamente para adquirir el 47% de la cesta básica. Su problema fundamental es salvar su pellejo.

Que se pudran cientos de miles de toneladas de alimentos que pudieron servir para alimentar a millones de venezolanos, por la ineficiencia y corrupción de su gobierno le es indiferente, pues él solamente tiene en mente salvar su pellejo. Y si para salvarlo es necesario permitir el saqueo de la nación por parte de propios y extraños como los cubanos – que en legión zamural han caído sobre el alguna vez sagrado suelo de la patria – será permitido porque salvar su pellejo es esencial y para ello no vacila en acudir a estrafalarios rituales – que según el padre Palmar mantienen en Miraflores un permanente olor a fosa común - que llegan hasta el manoseo sacrílego de la osamenta de Bolívar en busca de algún trozo de metacarpo suelto para elaborar un amuleto de protección sobrenatural. Para salvar su pellejo. Y un hombre así todavía tiene seguidores: Qué inmenso es el poder del dinero fácil y la promesa de vivir sin trabajar.
Rafael Marrón González


Leer más »

13 de agosto de 2010

¿ES DEMÓCRATA EL PRESIDENTE?

Se considera demócrata un presidente cuando su legitimidad política se sustenta en su actuación en el marco del Estado de Derecho. La Constitución, que es el conjunto de leyes fundamentales, llamadas constitucionales que definen el régimen político de una nación, es la que establece la normativa institucional del Estado de Derecho. Lo contrario a Estado de Derecho es Estado Forajido, en el que se registra la concentración de los poderes en un solo individuo con la inexistencia de contrapesos en el ejercicio de la autoridad.

Invito a un sujeto a una rueda de prensa a realizarse en pro de la defensa de algunos postulados de la democracia. Me expresa su inconformidad con nuestra posición, señalándome que “ustedes están equivocados, en Venezuela, jamás un presidente ha sido tan demócrata y tolerante como este, hay que ver lo que le dice la prensa y él no ha cerrado medios de comunicación ni ha puesto preso a ningún periodista”.

Me recibe a regañadientes la invitación y, ante mi insistencia, promete asistir. No lo hace. Envía un representante que entrecomilla mi declaración en franca violación a la libertad de expresión, concediéndome la evidencia de su intolerancia. No es un demócrata, con la insolencia que le concede la transitoriedad del cargo a los minusválidos éticos, veta, silencia, censura al adversario, porque lo considera un enemigo. No un oponente político.

Es que el discurso belicista cala. Toda revolución es pre política, ante el poder de la violencia sobra el diálogo. El que no está conmigo está contra nosotros. Carece de derechos. “Porque nos da la gana y “micomandante” quiere”. Por ello la revolución se acata o se combate, considero infantil pretender dialogar con quien tiene preconcebido un modelo de sociedad, excluyente, tanto de la individualidad como de la pluralidad, cuya imposición sería a través del poder intimidatorio de la turba, que usurpa la definición de pueblo (que en su acepción más popular y conocida es gente común, trabajadora y humilde de una población), estimulada por la promesa de impunidad, y debidamente idologizada para comprometer su incondicionalidad al líder, protegida por una parainstitucionalidad ilegal, cuyo componente paramilitar, surgido de la misma turba, entrenado por traidores institucionales, pretende sustituir la Fuerza Armada, en la imposición de la fórmula ceresoliana, que execra a los partidos políticos, líder, pueblo, ejército, pero traducida a líder, turba, círculos violentos, que es la realidad oclocrática oculta bajo el manto “revolucionario”.

Lo que ha impedido o aplazado por ahora la realización de tal perversión ha sido la férrea oposición de los Medios de Comunicación que han despertado de su indiferencia tradicional a la sociedad civil, aunado a la inmensa ineptitud del Presidente, la mediocridad de sus colaboradores y la vergonzosa corrupción de sus incondicionales. Pero el peligro antidemocrático subsiste bajo un hipócrita discurso “democrático”, que se evidencia en realidad enemigo de la democracia al preconizar la “igualdad (que puede ser impuesta nivelando por debajo) por encima de la libertad”.

¿ES DEMÓCRATA EL PRESIDENTE?:

En el diario El Nacional, el político Carlos Tablante escribe: “Cuando
el presidente Hugo Chávez habla de una revolución que no aparece en el texto constitucional y lo hace de manera excluyente y amenazante. Cuando promueve la descalificación y el odio y trata a sus adversarios como enemigos. Cuando en tono irónico nos dice que gobernará hasta el 2021. Cuando le hace apología al golpe de Estado del 4 de febrero y a la actitud agresiva de Lina Ron y de algunos círculos bolivarianos, usando el odio y la ofensa en el método de su discurso, está hiriendo la democracia”.

El filósofo Eduardo Vázquez, declara:

“Hugo Chávez no es un demócrata, es un enemigo de toda sociedad organizada democráticamente, con capacidad de resistir y con capacidad de impugnar medidas de gobierno. Lo que le gusta es el poder omnímodo. La idea de acabar con Miraflores, el símbolo del poder, responde a que le molestan las instituciones. Para él la casa de gobierno debe estar en un cuartel, en Fuerte Tiuna. Le gusta el cuartel con soldados obedientes. Para él la vida verdadera es el cuartel. (…) El lenguaje de Chávez es de negación absoluta, de destrucción. Todo lo que encontró es malo, corrompido y hay que destruirlo. Dicen que ese es su estilo. No, no es su estilo; es su filosofía: la negación de la libertad de pensamiento. Los colaboradores de Chávez son estalinistas y el gobierno bolivariano es una repetición del estalinismo, que condujo a Rusia a ser hoy el país europeo con más problemas: el que tiene más mafias, más corrupción, más contaminación. Una herencia de Stalin. En Venezuela teníamos un proceso en marcha, y el lo destruyó. La solución era fortalecer las instituciones, pero prefirió destruirlas. Nada de lo que ha creado funciona, nada”.

Y el ensayista e historiador Ángel Bernardo Viso, puntualiza:

“Chávez, luego de asumir la Presidencia, siguió siendo un jefe golpista. Se ha comportado como un agitador y continuará comportándose como un agitador. Solo es capaz de percibir la realidad desde la perspectiva del agitador. Se cree un jefe de montoneras, un radical revolucionario o el Che Guevara. Es una víctima de la ideología. (…) El chavismo nunca quiso tener una Constitución. Mi tesis es que la constitución fue el instrumento para destruir la llamada cuarta república. (…) Fue diseñada para no aplicarla, para no cumplirla. (…) Es una constitución de papel. Chávez quiere convertir todas las instituciones en instrumentos de su política. El proyecto chavista es revolucionario. No lo ha podido poner en práctica totalmente, pero está en ejecución. Si lo dejamos, lo ejecuta en su totalidad. Chávez es un proyecto de fürer, y se consolida es un fürer. (…) Yo fui educado para no tolerar las tentaciones autoritarias de nadie. Chávez quiere establecer una tiranía”.

¿Y CÓMO PIENSA CHÁVEZ?

Prisión de Yare, julio de 1992: “Las fuerzas que pugnan por la transformación irán radicalizándose y asumiendo claras posiciones de lucha, obligadas por una disyuntiva de existir o perecer. Se inicia asimismo, en este lado del escenario, una acumulación de fuerzas transformadoras que van siendo encarriladas por una sola vía. La escalada del conflicto y su desencadenamiento en una guerra civil, fratricida, pero justa y legítima”.

SU REACCIÓN ANTE LA DECISIÓN DEL TRIBUNAL SUPREMO LO DEFINE:

Cuando el Mariscal Sucre presenta su renuncia formal ante el Congreso de Bolivia, le ruega a éste que le despoje de la inmunidad que le da la Constitución para que se le investigue y juzgue por su ejecutoria administra¬tiva: "...Si no se puede juzgar al Sucre Magistrado que se juzgue al Sucre ciudadano", exige en su discurso, y añade: "...Yo he gobernado; el bien o el mal yo lo he hecho; pues por fortuna la naturaleza me ha excluido de esos miserables seres que la casualidad lleva a la magistratura y que, entrega¬dos a sus ministros, renuncian hasta la obligación de pensar en los pueblos que dirigen".

El señor Hugo Chávez al enterarse de que el Tribunal Supremo había decidido derogar el artículo del Código Orgánico Procesal Penal que reservaba al Fiscal General la potestad de solicitar su enjuiciamiento, y consagraba que “aquel que tenga la condición de víctima podrá solicitar el antejuicio de mérito”, decidió, acompañado de Freddy Bernal, visitar algunos barrios de Caracas, como las Malvinas, los 70, El Topito y El Winche, y allí entre otros despropósitos inconstitucionales, declarándose en rebeldía, dijo: “Desde el corazón del pueblo les advierto a los enemigos de la Patria, a los contrarrevolucionarios que pudieran estar pensando que a Chávez lo van a tumbar, lo van a enjuiciar, lo van a sacar del gobierno, que no lo van a poder hacer porque conseguirán millones de venezolanos de pie dispuestos a defender la democracia bolivariana”.

Con esto quiere decir que su gobierno puede tranquilamente malversar los millones de dólares que le de la gana, violar la Constitución, someter a su arbitrio a los demás Poderes constitucionales, privilegiar económicamente a países extranjeros que le son políticamente afectos en prejuicio de la nación venezolana, intimidar o masacrar al pueblo que le es adverso, y no se le puede enjuiciar porque “millones” de chavistas lo impedirán”. Esta es la expresión de un oclócrata que se considera por encima del Estado de Derecho, lo que evidencia su aspiración a un Estado Forajido. No se lo permitamos. El que calla otorga. La calle es nuestra. Y la razón también.

¿SABÍA USTED QUE INTERNACIONALMENTE SE HA AMPLIADO EL CONCEPTO DE CONSPIRACIÓN?

La experiencia peruana del dúo Fujimori-Montesinos, en la cual un gobierno electo democráticamente conspiraba contra los derechos humanos y el sistema político, llevó a la expansión del concepto, señalando que la conspiración no se producía solo en los golpes de Estado, sino también por la falta de respeto generalizado a los derechos humanos y la inexistencia del Estado de Derecho.

UN DISCURSO CONTRA LA INSTITUCIONALIDAD:

El discurso de Chávez contra los partidos políticos, incluyendo a su disminuido y silencioso movimientico electorero, y la exaltación desmesurada de sus grupos paramilitares, encubiertos bajo el sofisma de “organizaciones populares de servicio social”, únicos en quien confía su destino político, es la confesión más palpable de su estructura antidemocrática.

Los pilares fundacionales de la democracia, sin excluir otros valores como las elecciones libres, que de por sí no constituyen elemento suficiente para asegurar la vigencia de la democracia; son tres: la separación e independencia de los poderes públicos (que son la garantía de la constitucionalidad y del respeto a los derechos humanos y a las libertades públicas), la libertad de expresión (que garantiza la voz de la disidencia y denuncia las perversiones del gobierno, sin leyes de desacato, ni penalización a la crítica a la autoridad ni limitaciones al acceso a la información) y los partidos políticos (que representan el puente entre la sociedad y el Estado). La evidente sumisión de los poderes constitucionales llamados a equilibrar la autoridad del poder ejecutivo y a supervisar sus ejecutorias, la persecución verbal contra la libertad de expresión, ya traducida en agresiones físicas de la turba contra medios y reporteros, y en el homicidio intencional y alevoso contra Jorge Tortoza, con la perversa intención de generar autocensura, y la destrucción de los partidos políticos, mantienen preocupada a la comunidad internacional por la democracia venezolana. El consenso es que está en peligro.

¿Y QUÉ OPINA LA OEA?:

Durante la XXXII Asamblea General de la OEA, que tuvo lugar en Barbados, el relator especial, en materia de libertad de expresión, de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, Eduardo Bertoni, expresó suscribir plenamente las conclusiones de la CIDH en su visita a Venezuela: “la falta de independencia del Poder Judicial (60% de los jueces en Venezuela son provisionales y se cuestiona la forma como fue designado el Tribunal Supremo de Justicia y el Poder Ciudadano); las limitaciones a la libertad de expresión (no se puede decir que existe plena libertad de expresión partiendo simplemente del hecho de que no haya periodistas presos ni medios de comunicación cerrados); el estado deliberativo de la Fuerza Armada, el grado extremo de polarización de la sociedad (el señor Chávez gobierna para un sector de los venezolanos, el suyo), el accionar de los grupos de exterminio, la falta de coordinación entre las fuerzas de seguridad (empujadas irresponsablemente una contra otra), la poca credibilidad de las instituciones de control causada por la incertidumbre de su designación y la parcialidad de sus actuaciones (el fiscal general y el “defensor” del pueblo son ejemplos patentes. Sin dejar de mencionar a la flamante Procuradora que derivó en defensora del gobierno. ¡Qué tristeza!). Todo esto representa una clara debilidad de los pilares fundamentales para la existencia del Estado de Derecho en un sistema democrático (y le faltó la sumisión de la mayoría oficialista de la Asamblea Nacional, que recibe ordenes hasta públicas del ciudadano presidente)”. Nota: Las acotaciones entre paréntesis son de Rafael Marrón González.
Rafael Marrón González
Leer más »

7 de agosto de 2010

Mire mijo, esto sí es socialismo

Sinceramente me conmueve la ingenuidad de la ignorancia. Leo las declaraciones de sindicalistas de las distintas empresas de Guayana – sometidas a un proceso perverso de destrucción paulatina por la desinversión, la politización y la mala gerencia – que, como los de Sidor, apoyaron estatizaciones por considerar que el patrono gobierno es mejor para superar los conflictos contractuales que el patrono privado, y engañados con el discurso del socialismo que fue entendido y comprado como “capitalismo pa´los obreros”, que reclaman airados al patrón gobierno “que les han quitado su seguro de HCM - y los mandan para Barrio Adentro – que no les pagan los bonos por méritos ni les auxilian con el seguro para los carros ni con las mensualidades para los colegios privados de sus hijos, ni reparten las líquidas y exigen transporte, tabulador salarial y reajuste de pensiones a jubilados y pago de dividendos para los accionistas Clase B”

Que son cláusulas de sus contratos colectivos y compromisos de la empresa con sus trabajadores, y califican, decepcionados, como “falso socialismo” el sistema al que se acogieron por voluntad manipulada, porque, hay que decirlo, así como debe ser nulo todo contrato que se firme bajo estado de necesidad, también lo es todo compromiso político derivado de la ignorancia, pues, el consentimiento a una propuesta política que afectará el cuerpo social de la nación, es un acto de alta responsabilidad y, por lo tanto, tiene que tomarse previo acceso a información suficiente, oportuna y veraz.

Porque usted no dará su aprobación a una operación delicada que cambiará su vida sin consultar con varios especialistas y conocer ampliamente sobre el caso; entonces, por qué para entregarle el poder a un mesiánico de verbo cuajado de ofertas “meta la mano”, actúa por inspiración, propiciando catástrofes socioeconómicas como la que hoy sufrimos todos los venezolanos sin distinción de color de franela.

Utopía vs realidad

Pero esa ingenuidad patética de negar la realidad por contradictoria con el sueño, se extiende a todo el campo político y hemos sido testigos de muchas opiniones de sesudos opositores de los viejos y de los nuevos que sostienen que “esto no es socialismo”. Esta lamentable posición se debe al lógico trauma que causa enfrentar la utopía con la realidad.

Porque el socialismo – que repito, es un sustantivo feliz que privilegia lo político sobre lo económico con resultados históricamente catastróficos para lo social – no cesa con su discurso igualitarista y, mientras es oposición, se dedica a difundir las maravillas que esperan al pueblo cuando su fórmula – que ha fracasado en todos los tiempos y en todas partes - acceda al poder.

Y así, mientras los gobiernos liberales construyen a la medida de sus presupuestos y propician la inversión nacional e internacional y aúpan el sistema de producción agropecuario para lograr la soberanía alimentaria, y protegen la salud y la educación, y respetan los resultados electorales y entregan el poder a un nuevo presidente cada vencimiento de período constitucional, los socialistas se dedican a obstaculizar, a desviar la atención del pueblo, a protestar violentamente con maleantes encapuchados o a organizar movimientos armados para “la toma del poder político” por la fuerza, obligando al Estado a desviar importantes recursos para mantener el orden constitucional, lo que, en el caso venezolano, debió juzgarse como traición a la patria.

Y no importa que gobiernos democráticos con petróleo entre 2 y 8 dólares hayan construido toda la infraestructura física, social y económica del país, lo que ellos prometen siempre será mejor, porque ellos, los socialistas, son “progresistas”, porque hasta en eso demuestran su dualismo, poco importa que la historia demuestre hasta el exhausto los miserables resultados de los regimenes socialistas – verbigracia Cuba - ellos siguen impertérritos llamándose “progresistas” con su verbo conjugado en un futuro eterno cuajado de promesas, como si de vender una parcela en el cielo se tratara.

Por eso la ingenuidad esperanzada – que no logra introyectar que el futuro no existe como espacio sino que se edifica en una sucesión de presentes con trabajo, estudio y responsabilidad - espera con ansias la llegada al poder de estos farsantes inservibles – negándose a escuchar la voz de la verdad - y luego se frustra al comprobar que fue una serenata para enamorarla dada por un vago de siete suelas, incompetente y ladrón, con un garrote y una zanahoria en cada mano.

Como los niños que meten el dedo en el enchufe a pesar de las advertencias, no hemos logrado hacerle entender al pueblo que quien no escarmienta en cabeza ajena se convierte en escarmiento para cabeza ajena. Así que, mire mijo, esta falta de seguridad jurídica que sentencia siempre en su contra por mucha razón que usted tenga, este abuso, este atropello a sus derechos, esta injusticia expropiatoria, esta grosería incivil, este militarismo que usted está sufriendo junto a nosotros, los que vimos el peligro y se lo advertimos, sí es socialismo, del auténtico, del real.

Del que sufre Cuba y Corea del Norte. Del que sufrió durante 70 años la Unión Soviética. El otro – el labioso y lírico del que usted se enamoró - era la estratagema para seducir vírgenes… y engatusar pendejos. La verdad es que el socialismo en el poder se cuaimatiza, se convierte ipso facto en comunismo, lo que traduce miseria y opresión. Crimen organizado, pues, mijo.

La sotana del diablo

Y es que la habilidad del socialismo para tapar sus realidades como los gatos y seguir vendiendo su fórmula podrida, es ilimitada. Ahora, tal como los pederastas que se meten a curas, el socialismo, que ya sabe que su verdad ideológica es rechazada por toda la humanidad consciente, se ha mimetizado en nuevas formas de apariencia, como el ecologismo, el calentamiento global, el indigenismo o el antiimperialismo – su sotana más atrayente - que le ha permitido a Fidel mantenerse 52 años en el poder sumiendo al pueblo cubano en la ruina moral y física, pero orgulloso de haber impedido una supuesta invasión del imperio, cuya inminencia era trasladada al minuto siguiente con total desparpajo y absoluta admisión del pueblo sojuzgado por el miedo a perder la miserable ración de supervivencia. O el permiso para prostituirse en el Malecón de La Habana.

Pero el imperio no fue la Unión Soviética, ese era un liberador que los esclavizaba para su propia felicidad. Ni es el poderoso aparato económico de la Unión Europea, que subsidia su agricultura imposibilitando cualquier competencia, ni China, que sojuzga pueblos y cuya mano de obra esclava abarata sus productos con los que invade el mercado mundial, depreciando la mano de obra local, sino los Estados Unidos, tótem fálico de todos sus desvelos.

¿Qué sería del discurso del socialismo sino existieran el Tío Sam? Para un realista la práctica es lo que define el postulado, no la teoría. ¿Es Cuba, o fue la Unión Soviética, más socialista – en puridad del término – que los Estados Unidos? ¿Cuál conformó más sociedad? ¿Dónde hay más pobres por metro cuadrado de territorio y por porcentaje poblacional? ¿Dónde hay mayor calidad de vida para los pobres y dónde es posible surgir desde la precariedad? Sin negar sus contradicciones, los Estados Unidos es una potencia, más que un imperio, precisamente por haber logrado que el mayor porcentaje de su población se haya desarrollado en libertad, coadyuvando el progreso general, y ventilando en público sus vicios y defectos, para que la dinámica social se ajuste y excrete lo malo.

En cambio, Cuba es un burdel pero eso no se dice porque daña la imagen de la revolución, como los chavistas nuestros que se niegan a denunciar la inmensa corrupción de propios y asociados por no lesionar la sagrada majestad del “proceso” que todo lo pudre al solo aliento de sus indecencias.

En conclusión

La política venezolana está repleta de “socialistas” en distintos grados. Toda ella sufre del síndrome del padre necesario. El Estado debe ser munífico proveedor de la adolescencia tardía del pueblo parasitado por el Estado paternalista. Quien apele a la adultez no gana elecciones.

Por eso el asombro de aquellos que esperaban que las cornucopias de la abundancia se derramaran sobre el pueblo para, por fin, vivir por la ley del menor esfuerzo posible. Como no es así y, por el contrario, se le exige la resignación de sus derechos y sacrificios sin queja “por el bien de la revolución”, se pregunta angustiado: ¿Qué socialismo es este? Pues, amigo el único socialismo que existe, el que nos lleva a ustedes y a nosotros hacia el “mal de la felicidad”, que es el comunismo. Ese para el cual pueblo no es gente, es decir no es sujeto de derechos. Ese otro que usted busca, se llama liberalismo, pero hay que trabajar, estudiar y ser responsable. Y punto.
Rafael Marrón González
Leer más »

31 de julio de 2010

La esquizofrenia de las ideologías

El momento crucial que vive la humanidad amenazada por no pocas formas de fanático extremismo, es oportuno para desarrollar una intensa campaña para desnudar el carácter esquizofrénico de las ideologías – políticas o religiosas (recuerden la Inquisición o el talibanismo islámico) - y el peligro que representan los líderes estigmáticos cuya criminalidad compulsiva registra la historia en sus más hórridos pasajes.

No es posible que nos sigamos conmoviendo por los atroces crímenes de Adolfo Hitler, líder una ideología criminal llamada Nacional Socialismo, contra judíos, gitanos, homosexuales y niños con síndrome de Down, pero no tengamos ninguna reacción frente a los monstruosos crímenes del comunismo.

En la medida en que se han ido abriendo los archivos secretos de la Unión Soviética se ha podido determinar que los crímenes de Stalin eran una continuación de una política de Estado iniciada por Lenin, que define la conducta esquizofrénica del comunismo - otra ideología criminal que junto al fascismo integra la trilogía devastadora que asoló el siglo XX en buena parte de las naciones del mundo – como sistema de control social para la sumisión del individuo por la subsistencia al pavoroso poder del estado omnisciente y omnipotente que impone a sangre y fuego el programa unívoco que disuelve al individuo en la infame masa amorfa de conciencia colectiva: Pensamiento único, líder único, partido único, sindicato único. Una nación uniformada a lo Mao.

Los países civilizados y los liderazgos internacionales relacionados con el verdadero progreso humano, tienen el ineludible deber de difundir en todos los idiomas y formas de comunicación, el inmenso peligro que significa para la salud integral de una república el que un caudillo mesiánico imbuido del síndrome de colocación final – después de mi el diluvio – se haga con el poder para implantar por la fuerza o la seducción de las masas ignorantes y famélicas, un régimen criminal pivotado en “el amor por los pobres” y en el nombre del pueblo que le endosa su soberanía por el engaño y la manipulación de un Estado legalista ad hoc.

Fue precisamente Marx quien definió la ideología como “una falsa conciencia de la realidad”, explicación sobrada para entender el comportamiento de la criminal secta comunista, cuyo discurso se apropió de voces propias de la filantropía, para conjugarlas en eterno futuro, y justificar sus crímenes ante la masa ignara y lumpenizada con la búsqueda de la felicidad general traducida en “vivir sin trabajar” para lo que solamente hay que resignar los derechos políticos y civiles, cuyo ejercicio constituye la definición de libertad como espacio impune para el pensamiento ascensional.

Solamente una mente enferma – que vive su realidad como una especie de sueño - puede concebir la posibilidad de crear un “hombre nuevo” prescindiendo de las características genéticas propias de la humanidad y someter por la represión a generaciones enteras a la castración de su individualidad y de sus potencialidades naturales, en aras de una colectivización voluntaria sin más aliciente que tres raciones diarias de promesas impresas en gigantografías.

En la búsqueda de esa creación perfecta, solidaria, resignada y obediente a los dictados del poder ejercido inexplicablemente por esquizofrénicos divinizados por la ignorancia esperanzada, como Stalin, Mao o Fidel Castro, pueblos enteros han sido condenados a la miseria más espantosa. Al terror más espeluznante. A la degradación espiritual, moral y física del hombre como sujeto de derechos.

Para que no haya olvido

El más grave problema que confrontamos los liberales es que el discurso romántico y pobrecitista de la izquierda flota incontaminado por encima de los cien millones de muertos y de las atrocidades que los socialistas y comunistas han cometido antes de fracasar estrepitosamente y convertirse en capitalistas. Y es que ese discurso atrapa especialmente a la juventud que no ha incursionado críticamente en la historia.

Por eso es tan importante llevar a nuestros estudiantes la verdad resultante de comparar el discurso romántico contra la injusticia, inspirado en Robin Hood, y la realidad de un siglo de crueldades de este perverso sistema ideológico enemigo de la libertad, del individuo y de la democracia:

Dictadura de Lenin (1917-1921): más de 10 millones de muertos

En las primeras elecciones libres y por sufragio universal de su Historia, los rusos eligieron una Asamblea con mayoría de socialistas moderados y no bolcheviques. Lenin se opuso y ordenó el asesinato de todos los parlamentarios socialistas. Entonces inició un brutal "terror de masas" (en sus propias palabras), basado en matanzas masivas de inocentes con ánimo ejemplificador. En los primeros años de la Revolución se produjeron más de 10 millones de muertos, a causa de la guerra civil, la represión y el hambre provocado por la colectivización en el campo.

Dictadura de Stalin (1922-1953): unos 30 millones de muertos

A Stalin – que corre con las cuentas de Lenín - se le atribuyen unos 30 millones de muertos en unos 10 años. Aparte, multitud de ciudadanos fueron deportados a Siberia o al Asia central. Con los procesos de Moscú (1936, 1937 y 1938).

Mao Tsé Tung (Mao Zedong) (1949-1976): 65 millones de muertos

Tras una guerra civil, en 1949 Mao proclama la República Popular China y su adversario Chang Kai Chek se refugia en Taiwan, resistiendo bien los ataques. Mao mandó eliminar a todos sus enemigos y a los restos del ejército nacionalista (3 millones de ejecuciones), invadió el Tibet (independiente desde 1916) y reprimió duramente cualquier tipo de insubordinación.

La reforma agraria del llamado "gran salto adelante" fue un fracaso que ocasionó serias hambrunas y unos 20 millones de muertos. Con su "Revolución Cultural" (1966-1969) pretendió divulgar las ideas revolucionarias y acabar con la jerarquía existente (demasiado occidentalizada y tecnocrática), lo que se saldó con unos 11 millones de muertos y una dura represión para evitar el caos total.

Tras la muerte de Mao (1976), Deng Xiaoping permitió respirar al pueblo aunque las peticiones de democracia fueron también duramente reprimidas. Actualmente China vira lentamente hacia el liberalismo económico pero mantiene en puño de hierro a la población.

Pol Pot en Camboya (1975-1979): más de 2 millones de asesinatos

Los jemeres o khmer rojos, apoyados por China, abolieron las ciudades, el dinero y la propiedad privada. Todos los habitantes fueron obligados a trabajar en el campo (cultivando arroz principalmente). Los que se oponían eran asesinados sin juicio alguno, al igual que los que se dormían de día, los demasiado débiles, ancianos, enfermos... Se calcula que murieron entre un tercio y un cuarto de la población (entre 1.700.000 y más de 2 millones).

Para ahorrar balas sólo un 29% eran disparados. El 53% moría con el cráneo aplastado, el 6% ahorcado, el 5% apaleado". (Daniel Rodríguez Herrera. Los campos de exterminio). Hoy día se conservan restos de huesos y cráneos de la masacre en monumentos que recuerdan la herencia del comunismo en Asia.

Crímenes varios

Vietnam: 1 millón de muertos. Corea del Norte: 2 millones de muertos. Europa Oriental: 1 millón de muertos. América Latina: 150.000 muertos. África: 1,7 millones de muertos. Afganistán: 1,5 millones de muertos.

Movimiento comunista internacional y partidos comunistas no situados en el poder: Una decena de millares de muertos. Y lo peor muertos para nada: Allí está Fidel con su cementerio personal a cuestas frente a la desolación de la miseria luego de 52 años de dictadura criminal.

En conclusión

La democracia venezolana cometió en significativo error de sentar a su mesa a los comunistas y entregarles las delegaciones culturales de nuestras embajadas y, lo más grave, las universidades, en las cuales contaminaron la mente de millones de jóvenes de las clases populares, muchos de los cuales hoy sirven de eficaces herramientas para la demolición sistemática de nuestro sistema de libertades.

No construir demócratas fue el auténtico error de la democracia y eso debe servir de ejemplo continental, por ello es necesario despojarnos de falsos pudores y llamar las cosas por su nombre para cerciorarnos de haber sido comprendidos por el pueblo que será la primera víctima propicia de la sevicia comunista si llega a consolidarse en el poder como lo tiene previsto Fidel Castro a través de Chávez. Hay que divulgar con toda la fuerza de la libertad, que el comunismo es una secta de asesinos.
Rafael Marrón González
Leer más »

23 de julio de 2010

¡Qué muchacho pa´feo, doña Concepció!

¡Trae más agua caliente muchacha! ¡Apúrate! ¡Coge esa camaza y corre! ¡Apúrate! Puje doña Concepció. Puje. Puje. Qué uté tiene guáramo. Ya ha parío tres. Y el primero lo parió a los quince. Y con este son cuatro los que ya ha parío. Pero es el primero que va´nacé pa´la medianoche. ¿Será por eso que le duele tanto? Porque como chilla. Puje. Puje. Puje. ¡Sálgase del cuarto Don Juan, que va a empavá la cría! Y cierre la puerta. Puje. Puje. Doña Concepció. Que ya viene. Puje. Puje. Muerda el guayacán que se va a rompé la boca. Puje. Puje. Puje. Otra vez. Que ya casi sale. Puje. Puje. Y deje los chillíos Doña Concepció. Puje. Puje. Un poquito má. Un poquito má. Ahí viene. ¡Ahí viene! Ya se le ve la cabeza Doña Concepció. Ya tá. Ya tá. Ya sale. Ya sale. Ya salió.

¡Es varón! ¡Es varón! Por poco se me olvida dale la nalgá. Llora carajito. Llora. ¿No vas a llorá? Qué muchacho pa´rrecho si señó. No quiso llorá. Lloró cuando le dio la gana. Sí señó. ¡Y nació enmantillao! ¡Y con los ojos pelaos! Abiertos pa´mirá la vida. ¡Negros como yo! ¿Qué hora será? ¿Serán las doce? ¿Será la una? ¿Serán las doce del 24? ¿Será la una del 25? Espere un momento Doña Concepció. Le corto cordón. Pásame el cuchillo negra Encarnación. Le amarro el maruto bien apretaíto. Le pongo un emplasto de ceniza y ron. Le soplo la mollera. Y se lo doy Doña Concepció. Pa´que usté lo cargue. Pa´que usté lo sienta.

Pero que muchacho pa´feo, doña Concepció. Y qué esmirriao. Es que es bien feo Doña Comcepció. Parece una lagartija. Pero más feo. Véalo doña Concepció. Salió orejón y narizón y rechiquitico. Me cabe en la mano. Pero tiene las manos grandes. Va´abarcá bastante. Y los pies chiquitos como gente fina. Déjeme limpiáselo pa´que usted lo cargue Doña Concepció. Trae esa camaza, Hipólita. De agua tibiecita. Y dame ese trapo. Pa´quitale la mantilla. ¡Nació enmantillao, Doña Concepció! ¡Pero míreme esa vaina! ¡Nació birriondo! Este carajito va´sé un peligro. Sí señó. Y qué pulmones tiene. Como berrea. Primero no quería llorá. Y ahora berrea. Como si se hubiera calentao. Por mí este maruto se zumba en el mar. Que las olas lo lleven pue´se mundo grande. Puej quien nace con hambre vive con hambre de mundo. Y éste nació con el hambre hereje. Y usté no le´pué dá de mamá. Tie´las tetas secas Doña Concepció.

Qué lástima con el muchachito Doña Concepció. Menos mal que aquí tá doña Luisa que tá recién paría. Tome doña Luisa. Déle de mamá. Que ta´tan esmirriaíto que me da doló. Déle de mamá. Que chupe. Que chupe. Que trague. Que trague. De su leche e´blanca. Y no se preocupe que él va a tené las dos tetas de la negra Hipólita que tiene leche por demá. Pa´que se jarte. Y se ponga juerte. Juerte y atrevío. Como los Bolíva. Pa´que crezca fino. Como los Palacio. Y baile tambó. Y baile minué. De los que le gustan a Don Feliciano. Y monte caballo. Y galope libre. Y persiga negraj. Como los de arriba. Y nade en el Guaire. Y coma mamón. Y juegue gárgalomalojo. Y tiempo escondío. Y persiga blancaj. Como los de abajo. Así va a crecé.

Encarnación llámame al negro mandinga, pa´que le diga a los negros que toquen tambó. Que su quitipláz se escuche bien lejos. Pa´que nadie duerma. Que ha nacío un hombre. Un hombre caraj. Un hombre pa´la libertá. Libertá pa´tuitos. Hombrej y mujerej. Pa´blancoj y negroj. Pa´índios y pardos. Lo siento en el pecho. Me late en las sienes. Corre negro y diles que toquen tambó. Que toquen tambó. ¡Que toquen tambó! Que rompan el cuero. Que estillen la mina con su tiquitá. Que sangren las palmas contra el cuero seco. Quitiplaz… Quitiplaz... Quitiplaz... Que ese quitiplaz suene a libertá. Que sea la primera voz de la libertá. Tiquitá... Tiquitá... Quitiplaz... Quitiplaz… Que suene y resuene el golpe e´tambó. Que en un solo golpe reciban al sol. Que bailen las negras hasta reventá. Que la fiesta e´blancos suene a fiesta e´negros… Y tú, negra refistolera, tráeme mi tabaco. Corre antes que entre ese mantuanaje. Que no te vea el estirao de Don Félix Jerez. Prende en la cocina el cabo e´tabaco, trágate la brasa, y tráemelo escondío que nadie lo vea. Que lo voy a ensalmá. Lo voy a santiguá con Dios y la Virgen. Pero también lo voy a ensalmá.

Le voy a echá el humo que lo va a salvá. Pa´que sea su escudo. Pa´que no le dentre cuchillo, ni espada ni daga. Y pa´que con su aliento espante las balas. Pa´que me lo saque con bien del peligro. Pa´que le nuble la vista a quien lo persiga. Que lo busquen por aquí si va por allá. Que este por allá y ellos por aquí. Pa´que se les pierda en la oscuridá. Pa´que se les pierda en la claridá. Pa´que se vuelva espíritu en la dificultá. Yo lo veo clarito. Ese va pa´lejos. Ese va´ llegá. Onde se proponga. Ese va a llegá. Hasta con terremotos ese va a peliá.

Llámenme a José. A José Palacios. Al zute José. Híncate José. Quítate el sombrero. Repite conmigo. Ni de noche ni de día lo abandonaré. Ni chiquito ni grande lo abandonaré. ¡Repite duro, negro pelmazo! Que te oiga clarito doña Concepció. Ni en la paz ni en la guerra lo abandonaré. Ni adentro ni afuera lo abandonaré. Ni arriba ni abajo lo abandonaré. Mi vida es su vida. Su reposo el mío. ¡Repite negro bembó. Pa´que té tranquila doña Concepció! No ves que lo veo. Rodeao de gente lo veo. De gente que es buena. De gente que es mala. Peligro. Peligro. Gritando lo veo. Peliando lo veo. En centro e´batallas lo veo. Subiendo montañas. Escalando fríos. Galopiando llanos. Cruzando fronteras. Galopa. Galopa. Galopa. Lo veo. Lo veo. Solo lo veo. Abandonao lo veo. Hasta sus hermanas lo van a negá. Lo veo.

En un barco grande. Surcando los mares. Viajando. Viajando. Por un río grandote. Que no es de por aquí. Lo veo. Lo veo. Va pa´l extranjero. Y vuelve. Y se vuelve a dí. Pa´mas lejos. Pa´más nunca. Y vuelve. Y se va´enamorá. Muchas veces se va a enamorá. No va´sé felí. Lo veo. Lo veo. Va a llorá temprano. El corazón se le va a rompé. Se le va a partí. Una sola vez se le va a partí. Siento la tristeza que lo va a envolvé. Pero lo van a queré. Laj mujere lo van a queré. Muchas mujeres lo van a queré. Pero va a morí solito. Sin una mujé. Sin las oraciones de una mujé. Lo veo. Lo veo. Pura tolvanera. Puro remolino. Todo es un polvero. Con olor a sangre. Con olor a muerte. Galopa. Galopa. Lo veo. Lo veo. Con una espada. Pistola al cinto. Fusil y cañón. Lo veo. Lo veo. En playa desierta. Lo veo. Lo veo. Se va a suicidá. Un marino recio lo viene a buscá. Lo veo. Lo veo. Con gorro e´tigre. Lo veo. Lo veo. Con la espada en la diestra. Con la daga en la siniestra. Lo veo. Lo veo. Peliando. Peliando. Despreciando la muerte. Lo veo. Lo veo. Centro e´batalla. Girando. Girando. Matando enemigos. Matando. Matando. Con el brazo empapado en sangre. A pecho pelao. Con una guerrera desabotaná. Lo veo. Lo veo. Gritando. Gritando. Buscando la muerte hasta la victoria. Lo veo. Lo veo. Huyendo. Corriendo. Volviendo. Siempre volviendo. Lo veo. Lo veo.

Saltando un caballo de cola a cabeza. Cruzando un río con una mano atá. Porque pa´se jefe hay que sé el más macho. Y él será el más macho. Culo e´fierro le dirán. Y cruzará los páramos y las cordilleras y las serranías. De aquí pa´llá y de allá pa´cá. Y lo seguirá la hombría de la libertá. Lo veo. Lo veo. Candela. Pólvora. Humo. Ruido. Lo veo. Lo veo. Rodeao de mujeres. Vestido de gala. Casaca en oro bordá. Pantalones de grana. Con penacho rojo y espada e´diamantes. En blanco alazán. Espuelas de plata. Triunfando. Triunfando. Lo veo. Lo veo. Bailando. Bailando. Bailando. Hasta amanecé. Lo veo. Lo veo. Desnudo y descalzo. Lo veo. Lo veo. Nadando. Nadando pa´salvá la vida. En una laguna llena de caimanes. Y pa´que no caiga en manos enemigas un compañero lo va a asesiná. Lo veo. Lo veo.

Pero mi ensalme lo saca con bien. Manjares y vino. Hambre y sed también. Pobreza. Miseria. Derrota. Derrota. Lo veo. Lo veo. Aplausos. Aplausos. Honores. Honores. La gloria. La gloria. Va a perseguí la gloria. La gloria. Envidia. Traiciones. Lo veo. Lo veo. No va a regresá. José. Vivo no va a regresá. Júrame José. Júrame José. No lo dejes solo. Ni en sombra ni en sol. Que este va´sé jefe. Que este va´sé grande. Va´fundá naciones. Va´ vencé un imperio. Y hasta el rey de España se le va humillá. Lo veo. Lo veo. Él va´cé la revolución. Lo veo. Lo veo. Cuídalo José. Cuídalo de negros. Cuídalo de blancos. Cuídalo de indios. Cuídalo José. Que hasta el negrito que él va a criá, pa´que lo mate le van a pagá. Cuando esté en batalla vuélvete su escudo. Vuélvete sus ojos. Alerta José.

Anda negra mojina. Emperifolla a Doña Concepció y dile a Don Juan que puede pasá. Que venga a conocé al amito nuevo. Pobrecito el don. Se va a morí y no lo va a vé convertío en hombre. Y en libertadó. Tampoco lo va a vé Doña Concepció. Pero lo voy a vé yo. Sí señó. Yo lo voy a vé. Al Libertadó. ¡El libertadó! Y pa´mi doló hasta la muerte lo acompañaré. Déle doña Luisa. Déle de mamá. Que su leche e´blanca con la leche e´negra con la leche e´india se haga sangre fiera. Y salga por su espada de dá´libertá. Júrame José. Jura fuerte y duro. Que ni de día ni de noche lo abandonarás. Júralo José. Que serás su escudo y su compañía. Júralo José. ¡Júralo José! ¡Pa´que´té tranquila doña Concepció!
Rafael Marrón González
Leer más »

18 de julio de 2010

“Creced y multiplicaos”

La carencia de pensamiento crítico hace que las personas caigan en el simplismo interpretativo de los códigos morales de la sociedad. La Biblia recoge un mandato de origen divino que ordena a la humanidad crecer y multiplicarse y el simplismo ha caído secularmente en el error de considerar que se refiere a “crecer” como desarrollo de los órganos reproductivos, lo que sería, de ser así, además de una perogrullada, una idiotez redundante, pues se supone que para poder tener descendencia, el hombre – varón y varona, como humanidad – debe cubrir su requerimiento de maduración biológica.

Así que, lo que en realidad, traduce esta orden teológica – por lo menos para el sentido de la comprensión moderna - es que los sujetos a reproducirse deben formarse - espiritual e intelectualmente y, acotamos, hasta económicamente - antes de proceder a la procreación – “crecer para multiplicarse” - para no someter a sus descendientes a la precariedad física y moral a la que los condena la irresponsabilidad de los zagaletones y aduldolescentes que preñan a diestra y siniestra, como en campaña de prueba de su hombría, confundiéndola con “braguetería”, pues, paradójicamente, la hombría es directamente proporcional a la responsabilidad. Y hay que ver el tremendo daño que esta aberrante reproducción inmadura – traducida en hijos sin padres - le ha ocasionado a la sociedad.

Un millón de hogares dirigidos por mujeres solas - muchas de las cuales procrean de distintas parejas para ver si alguna se queda con ella por el hijo – lo demuestran. Un axioma popular infamante llega al extremo de oficializar esta anormalidad alegando que “madre es una y padre es cualquiera”, lo que rechazo de manera categórica en lo que me atañe porque provengo y pertenezco a una cadena generacional de paternidad responsable, lo que traduce que mis abuelos tuvieron padre y mi padre tuvo padre y yo tuve padre y mis hijos, aunque adultos ya, tuvieron y siguen teniendo padre y presente en sus vidas.

Por esto es cada vez más evidente que aquel axioma que confiere a “la familia” ser el núcleo de la sociedad está, y estará, divorciado de la realidad mientras no se admita que lo es el individuo y en la medida en la que éste se forme – “crezca” – lo será la familia.

Las aberraciones producidas por ese irresponsable “creced y multiplicaos” que, en estúpida danza de la fertilidad, adosa masivamente vientres al destino, son inenarrables y llegan hasta el crimen: La prensa nacional reseña un homicidio cometido por un idiota de 18 años que asesinó a su hija de once meses, ahogándola en un tambor de agua, para evitar el pago de manutención, porque tiene dos mujeres más embarazadas. ¿Esa cosa es gente? ¿”Creció” para multiplicarse? Si en verdad esta sociedad tiene la intención de corregir los graves problemas sociales que la agobian, debe comenzar por asumir la verdad con toda su crudeza.

Hemos creado – hasta con el lenguaje - una barrera de cristal que nos separa de la grosera realidad que nos circunda. A la mojigatería social se le eriza la epidermis cuando escucha los sustantivos y adjetivos que reflejan la crudeza de la realidad, sencillamente porque cree que con eufemismos la va a esconder o a eliminar. En el seno de la familia todavía hay padres que azuzan al hijo a seducir jovencitas, y ante el reclamo responden que el otro debe atar su becerra porque su “toro” anda suelto. “Su toro” es un bolsiclón espinilloso que ante el primer embate de la hombría verdadera sale en carrera dejando un reguero de bosta para su epitafio.

Y así leemos en un diario de circulación nacional: “Una niña de 10 años tuvo que someterse a un aborto luego de quedar embarazada de su padrastro, de 44 años, quien abusaba de ella desde hace dos...”. ¿Creció ese animal para multiplicarse? Es importante destacar que jóvenes hay con una desarrollado sentido de la responsabilidad, que no rehúyen sus compromisos y forman hogares que ya quisieran muchos que se las dan de “maduros”, sin embargo esto constituye excepción y ni por asomo es el promedio.

La contundencia de la realidad nos indica que la inmensa mayoría de los hijos sin padres que, por ejemplo, abordan el delito, son producto de una relación entre adolescentes cuyo crecimiento – madurez - era nulo. Y es que la banalización de la relación sexual – confundida, en muchos casos con amor - que ha sido asumida por una parte como he dicho, para probar la hombría, y por la otra como una manera de “amarrar” al hombre, agravando su problema, a quien perjudica es al fruto de esa perversión, un niño sin destino a capricho del azar. Por eso, si queremos una mejor sociedad hay que asumir que para multiplicarse hay que crecer. Ambos tienen que crecer.

El lumpen amenazante

Chávez da en el clavo sin proponérselo, al tratar de insultar a los estudiantes que se le pusieron de pie en toda la nación y que son hijos de chavista y no chavistas, al llamarlos “hijos de papá”, aunque debió llamarlos “hijos con papá”, aunque seguro estoy de que hay muchos que desgraciadamente son hijos de madres solas que han sabido cumplir con el doble deber, aunque, repito, no es la norma.

Sin embargo Chávez está claro en su discurso, sabe que se ha constituido para la psiquis de cientos de miles de hombres y mujeres en el padre que jamás tuvieron, al que recurrir en busca de apoyo material y del que se espera comprensión y afecto, por eso su discurso es tan difícil de desmontar, aunque la prédica opositora refleje la verdad y desnude la realidad de esta nación, nada puede contra el amor por el súbito padre que les trajo la marea y que se traduce en odio contra lo que consideran nuevo peligro de orfandad.

La más grave lesión social que se le ha infligido a la sociedad – repito - es la proliferación de braguetas locas que andan probando su supuesta hombría embarazando ingenuas enamoradas que en prueba de amor se espernancan en el colmo de la ignorancia, pues lo mínimo que debe saber una mujer es que alberga en su seno el sofisticado equipo de la reproducción que se activa al contacto con varón.

A nuestros jóvenes hay que inculcarles que no existe hombría alguna en el machismo y que la hombría se demuestra con la responsabilidad. Mi mensaje permanente a la juventud es que crezca – más que física, intelectual y moralmente - para multiplicarse para que no se inserten en ese deplorable modelo de reproducción irresponsable y asuman su deber con sus hijos.

Hay que ver la devastación moral que ha causado a la nación la paternidad irresponsable. La falta del padre en el hogar además de que exponencia la pobreza, genera una secuencia de actitudes negativas que limitan el desarrollo armónico del individuo por falta de identidad, aunque existan excepciones que confirman esta regla.

Malandros o desalmados

Y es que el crecer sin la figura paterna incide en el desarrollo psicológico del individuo y, en gran medida, es causa de resentimiento social que puede derivar en odio homicida, de allí la crueldad impía de la delincuencia venezolana, a la que no basta con robar o coaccionar sino que lesiona, viola y asesina, vengando agravios sociales de los que la víctima no tiene ninguna culpa.

Las personas que han sufrido secuestros narran los insultos que reciben y todos ellos poseen un fuerte contenido social más que amenazantes. Por eso el discurso de Chávez, calificando como “gente con padre”, con intención descalificadora, a sus adversarios, tiene tanta repercusión. Para entender a cabalidad la inmensa contradicción entre la realidad y el apoyo a Chávez, es hora de asumir que hay que crecer para poder multiplicarse. Porque la patria es la gente y si queremos mejor patria es imperativo formar mejor gente.
Para preocuparse

La verdad es que nuestra sociedad está amenazada de extinción, pues, además de la realidad generada por ese irresponsable “crecer y multiplicaos”, que lesiona de manera considerable la armonía de las relaciones sociales de nuestra población, sufrimos también los embates de la pérdida de la moral pública por la lenidad en la investigación y castigo de la corrupción y de una cada vez mayor población esquizofrénica no diagnosticada, que ignora que su propensión a la violencia, a maltratar a los más débiles, a disfrutar la humillación del otro y a sentirse poderoso por la ausencia de piedad, es originada por una enfermedad mental.

Y como si eso no fuera suficiente, ahora nos vemos sometidos al imperio de una ideología criminal cuya estructura dualista es exactamente igual a la esquizofrenia (expresada en un egocentrismo colectivo) – como sostiene el Catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, Francisco J. Rubia.

Rafael Marrón González
Leer más »

11 de julio de 2010

La conspiración de la esperanza


A través de estos 18 años, 5 meses y seis días que nos separan de aquel 4F de 1992, no ha pasado un minuto sin ejercitar mi oposición a esta revolución retrógrada de inspiración militarista, refugiada bajo el ala de Fidel, y siempre he estado cabalmente convencido de la inmensa metida de pata del pueblo elector venezolano al confiar su destino a una entidad totalitaria, cuya única historia era un golpe de Estado fallido y sin más discurso que un arma cargada y una bolsa de dólares petroleros.

Sin embargo sostengo que aquí en este tierrero en el cual se ha convertido Venezuela, el único que está claro es Chávez, su “discurso” – si se puede llamar así a esa arenga constante al parasitismo y a la destrucción del mérito nacional – se ha mantenido inalterable en la consecución del único propósitos que lo sacó de los cuarteles, sin saber que lo perseguía de esta manera, porque su misión era implantar una dictadura militar, hasta que Fidel lo hizo ver la luz: Eternizarse en el poder.

Pero para lograrlo con apariencia democrática necesitaba centralizar la economía, pero no en el Estado sino en sus manos – no estatizar sino “chaveztizar” – para controlar la sociedad y dominarla a través de la sumisión por la subsistencia – basta recordar las colas de indigentes recibiendo limosnas de Eva Perón para aterrarse. Y a la vez destruir la economía de mercado que sustentaba la democracia liberal – su otra víctima - para despejar la vía hacia el comunismo.

Pero a pesar de las evidencias irrefutables que definen el sendero absolutamente totalitario que transita Chávez, escoltado por fusiles y dinero, ambos en manos sin escrúpulos ni alma, un importante sector de la oposición oficial continúa con la secreta esperanza de que Chávez mute demócrata por obra y gracia del azar concurrente, sin percibir que la historia de salvajes dictadores, como el felizmente fenecido Kim Il Sung o como la bestia Robert Mugabe – culpable de una atroz masacre étnica - ha estado plagada de situaciones borderline sin que su estructura sufriera el menor crujido.

Chávez es – repito – una entidad de naturaleza totalitaria, por lo tanto no puede actuar de otra manera - como la naturaleza del alacrán - y para seres de su impronta natural sin probabilidad de disolución en la condición humana, la democracia es una abstracción irrelevante, cuyos postulados electorales les sirven para decorar su imagen internacional y los filosóficos, como alternabilidad, pluralidad y justicia, citas para la burla cruel; la Constitución es un objeto decorativo personalizado, para cargar en el bolsillo y sacar cuando sea necesario amenazar a alguna facción disidente, a conciencia plena de estar a salvo de las acciones punitivas internacionales por la invocación a la estúpida “libre determinación de los pueblos” – cuando en realidad es la libre determinación de los gobiernos alzados en armas contra los pueblos - que de manera tan prolija respetan hasta el suicidio los organismos y supuestos gobiernos democráticos internacionales que hasta le hacen carantoñas a los déspotas, según hacia donde sople el viento de sus intereses, tal su característica mercachifle.

Por eso la indiferencia de Chávez con las encuestas que reflejan el mayoritario rechazo del pueblo al comunismo y a las expropiaciones empresariales, pues está íntimamente convencido de encarnar al elegido de los dioses para salvar de los males del progreso a los venezolanos. Esta consideración nos remite a la urgente racionalización de la esperanza, la cual debe entenderse como búsqueda y no como espera. Es decir, que debe ser “buscanza”, actitud activa de todo quien desea encontrar. Y si queremos encontrar una salida democrática a esta trampa cazabobos que Chávez ha armado en Venezuela es necesario combatir la conspiración de la esperanza que nos inmoviliza en el absurdo de una espera al Godot del hoy no fío mañana sí.
Del asombro a la reacción

Consciente estoy de que la causa de esa estupefacción de los demócratas venezolanos, tanto los veteranos como los emergentes, es que apenas están vislumbrando el auténtico reto que tienen ante sí: Es la primera vez, en la historia de la política mundial, que un gobierno, surgido de la voluntad popular, usa las herramientas de la democracia para instaurar un régimen comunista, sinónimo de totalitario, para abolir la democracia e imponer el pensamiento único que define a esta ideología criminal.

Y para esa forma de ejercer el poder, pivotado en la entronización de mediocres partidarios incondicionales en los Poderes Públicos - que deberían velar por la integridad constitucional del país – en el dinero producido a granel por la renta petrolera y usado a discreción, sin control alguno, para comprar debilidades éticas y morales de adentro y de afuera, y en unas Fuerzas Armadas ideologizadas, para imponer sus fines, no existe manual de instrucciones.

La experiencia para enfrentarlo se ha ido adquiriendo por el traumático ensayo y error – algunos con consecuencias devastadoras que encogieron el espíritu de lucha del pueblo libre aterrorizado ante la capacidad del mal. Y aunque esa experiencia no siempre se pueda aplicar con resultados predecibles, dada las características autocráticas del régimen - que no se detiene por exquisiteces legales ni pruritos constitucionales y no vacila en usar la justicia o la fuerza organizada o anárquica para criminalizar o aniquilar a quien ose develar su verdadera identidad - sin embargo si debería bastar para anticipar sus acciones y anular sus consecuencias por la decidida presencia activa en la calle. Qué es lo único a lo que teme.
El autogolpe de Estado
Esa conspiración de la esperanza también ha impedido a la oposición oficial evaluar en toda su dimensión que a través del caos, de la impericia y de la corrupción tolerada, entre la polvareda de los “trapos rojos”, se han ido deslizando los tres fundamentos del golpe que nos cambió el gobierno sin casi percibirlo: 1 - El 13 de septiembre del año 2008, desde Guri, estado Bolívar, Chávez materializo la Nueva Geometría del Poder, rechazada por el pueblo el 2D, y dividió al país en 5 super regiones militares al mando cada una de un Mayor General – jerarquía superior a la de General de División – y subordinada al General en Jefe.

En ese acto Chávez activó militarmente su jerarquía constitucional como Comandante en Jefe de la FAN, subordinando el poder civil al poder militar. Ese día se consolidó la ruptura del orden constitucional y un militar activo ocupa de facto la presidencia de la república. Y aunque todavía no se ha implementado esta militarización, su concreción está latente.

2 – La reelección indefinida “votada” por el pueblo seducido y sobornado que le permitirá ganar todas las elecciones – como Fidel - de aquí al dos mil siempre como lo anunció uno de sus adulante - de los que se mimetizarán en el ambiente cuando la ley se imponga - usando para ello todos los recursos del estado sin el menor pudor, que dictador no se sonroja. Por lo que si somos capaces de derrotarlo debemos ser capaces de defender esa victoria. Y eso debe estar bien claro.

3- Lograr que el pueblo esperanzado – definido para sus fines como el sector menos informado de la población - le endose la soberanía popular, que le fue impedido con la derrota a su reforma constitucional pero que ahora ha logrado con esta Asamblea de obedientes por la inconstitucional “ley soviet” llamada eufemísticamente “comunal” que es un cuchillo para el endeble cuello de ese mismo sector que quedará a la deriva dependiendo de un lejano poder central sin más intermediarios que las oraciones para que no llueva.

Con esta Ley de Comunas, que complementa la eliminación de gobernaciones y alcaldías, consolida la triada ceressoliana “caudillo, ejército, pueblo”, aunque en la realidad es “caudillo, ejército, caudillo”. Y quien lo dude allí está el Frente Francisco de Miranda para hacérselo entender.

En conclusión
La conspiración de la esperanza ha logrado que la sociedad entre en euforia porque llegó el azúcar al supermercado chaveztizado y sienta alivio porque las expropiaciones sólo han afectado a “los ricos”, obviando que del irrespeto a la propiedad privada se sabe donde comienza, pero no con quién termina. Y lanza a la ciudadanía a la indiferencia política, desenchufándose de la realidad – junto a mucho de sus líderes - cada vez que hay un “puente” o un “mundial”, mientras Chávez, que sí sabe lo que significa el poder, no duerme maquinando con sus asesores extranjeros, legitimaciones para su Estado socialista inconstitucional que privará de sus derechos a los confiados esperanzados en los milagros de San Cocho.
Rafael Marrón González
Leer más »

5 de julio de 2010

Odio, devoción y corrupción

Tres son los frentes en los cuales se estrella el discurso opositor: El odio, la devoción y la corrupción. Por muy coherentes con los valores democráticos que sean los argumentos de sus adversarios políticos y por negativo que sea el resultado de comparar el discurso de Chávez con la realidad, es prácticamente imposible lograr que personas afectadas por el delirio de estas tres perversiones producidas por el resentimiento, la ignorancia y la codicia, cambien de parecer con respecto a la permanencia en el poder de una entidad totalitaria como Chávez revestida de atributos carismáticos, que obnubila el entendimiento, no sólo de gente ingenua y humilde, sino hasta de sujetos como Oliver Stone, cuya debilidad por los hombres de poder identifica su patología, que contribuye entusiastamente a la difusión del mito de los “pobres abandonados” por cuarenta años de “neoliberalismo” y rescatados por esa especie de vengador de agravios que los acogió en su seno munífico para elevarlos a la cima del progreso humano.

Lo que inútilmente – por la profusa propaganda oficialista que saca realizaciones de la chistera – es negado por la evidente profundización de la miseria, generada por las nefastas políticas económicas, la brutal corrupción y el despilfarro de recursos en regalos en efectivo a gobernantes inservibles como Rafael Correa, Fidel Castro, Evo Morales y Daniel Ortega, entre otras nulidades autocráticas que se han aferrado como garrapatas al erario venezolano, agravando la precariedad de la calidad de vida del pueblo en cuyo nombre Chávez asegura cometer sus desafueros inconstitucionales, como usar la sumisión de la Asamblea Nacional para imprimir carácter orgánico a leyes ordinarias para complicar su derogación si en el futuro se detecta su ilegitimidad constitucional, como es el caso del Estado Comunal que no está contemplado en nuestra Carta Magna a la que Chávez debe singular obediencia por haber sido la única de la historia republicana, sancionada por el pueblo en referendo aprobatorio.

La corrupción

Sabemos lo que intrínsecamente significa el término “corrupción” que según el DRAE es “práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de las organizaciones públicas en provecho económico o de otra índole, de sus gestores”, sin embargo más allá del conocido enriquecimiento ilícito de legiones de funcionarios de todos los rangos, en esta etapa entre un sistema que no termina de morir y otro que no ha comenzado a nacer (Gramsci dixit), se ha entronizado la monstruosidad de la pérdida absoluta de la moral pública, por lo que “no hay razones para no robar”, en un saqueo inmisericorde tanto de lo público – confundido con el partido de gobierno – como de lo privado convertido en botín de la venganza revolucionaria.

Son millones los beneficiarios de becas, pensiones graciosas, salarios para estudiar en misiones sin destino, préstamos bancarios irrecuperables, dádivas y sobornos, recompensas por asistencia a actos de masa - como llaman ahora a los mítines – premios a la incondicionalidad, automóviles a mitad de precio, fincas, tierras y ganadería para su destrucción, títulos de bachiller y universitarios al voleo – para la promoción internacional del Estado educador como imagen revolucionaria - y jerarquías académicas, magistraturas, cargos diplomáticos, ministeriales, direcciones y rectorados, funciones relevantes en los Poderes Públicos y empresas del Estado, sin poseer ni credenciales, ni méritos ni capacidad para acceder a ellos, por lo que la quiebra, la destrucción y el abandono constituyen el sino de toda la institucionalidad formal de la república, a la par que un deplorable Estado paralelo edificado con más ideología que sensatez, dirigido por ineptos obedientes, muestra la deformidad de su imposible sustentabilidad.

Todo esto, así como el relajamiento de las costumbres y de la urbanidad, es corrupción y, por lo tanto, es imposible que el discurso de la honestidad, de la decencia y de la integridad tenga el menor significado para esta imponderable cantidad de corruptobientes articulados en una pantanosa urdimbre nacional de parentescos, compadrazgos y conchupancias, que se tiñen de rojo para mimetizarse en el ambiente de la más vergonzosa impunidad, cuyo emblema es el mosquero que asola la geografía nacional por la podredumbre emanada de miles de contenedores con más de 120 mil toneladas de alimentos, comprados con la exclusiva motivación de robarse unos reales.

La devoción

Así como la madre aquella de la canción que apretaba su cara contra las rejas para poder besar al hijo encarcelado, con menosprecio de la causa, los devotos del dios Chávez – que lo tienen en el altar del rancho al lado del Negro Antonio – han logrado cauterizar su conciencia y su capacidad crítica para poder transitar por las calles desconchadas de los deshilachado barrios sin percibir el olor de la muerte que el malandraje moño suelto dispensa profusamente, ni la niñez harapienta que devora basura sin “Simoncito” que le apañe el sufrimiento, ni el desempleo ni el hambre ni los servicios públicos cada día más deplorables, ni los hospitales desasistidos ni el cementerio de módulos Barrio Adentro ni las escuelas en escombros y sin las cocinas que las hacían “bolivarianas”, ni la falta de viviendas dignas que ha mutado al pueblo ranchificado en delincuente invasor, ni la indigencia ni el llanto cotidiano frente a las morgues del país reclamando los cadáveres de hijos, de padres, de hermanos cuya vida fue segada por la desidia e ineptitud del gobierno.

En el colmo del autismo social esta devoción sigue sosteniendo luego de once años de ineficiencia, ladronismo y flojera y cientos de miles millones de dólares de ingresos lanzados al albañal, que “Chávez no sabe”. Es el pueblo esperanzado devenido penitente por la caridad del cobre. Contra esa conmovedora devoción sustentada por la ignorancia, es inútil cualquier palabra que desnude al rey de la culpa desviada hacia los “pagapeos” del entorno incondicional.

Son los pobres de Chávez, de los que habla la izquierda internacional en los foros de abanicarse mutuamente los egos, los que seguirán siendo pobres porque para sacarlos de la pobreza hay que exponerlos a la explotación de sus potencialidades y entonces dejarían de ser devotos para convertirse en armas del progreso colectivo. Y ni de vaina quieren ellos esa aterradora posibilidad de independencia. Son millones de víctimas del síndrome del padre necesario que han encontrado en Chávez al intérprete de sus íntimas angustias. Mercal es la respuesta a sus oraciones. Es la señal de la nueva Jerusalén. Aunque venda podrido.

El odio

El odio es un sentimiento destructivo que impide cualquier posibilidad de diálogo, entendimiento o razón. El odio producido por el resentimiento social y nucleado en torno a Chávez se ha manifestado como el principal puntal de la violencia que ha caracterizado el transcurso de este disparate revolucionario, que ha dejado su impronta desolada en distintas oportunidades, siempre por la premisa de la muerte para todo quien piense distinto o forme parte de lo que Chávez ha identificado como “oligarcas” y “burgueses”, que para el odio puede ser cualquiera que se haya bañado esa mañana de decapitación.

Es el odio lo que impulsa a Chávez a negar cualquier posibilidad de entendimiento con el contrario ideológico sino está dispuesto a rendirse sin condiciones. Es el odio lo que llevó a los crímenes de la Plaza Altamira, al vejamen de periodistas o al asalto de Globovisión. Es el odio lo que define el lema patria socialista o muerte, que no es propagandístico como lo asume la esperanza, sino una promesa firme y cierta de matar a quien se oponga a la imposición del comunismo en Venezuela. Y contra ese odio concentrado en grupos anárquicos cuyas poderosas armas son exhibidas a plena luz e impunidad, rebotan sin hacer mella palabras como verdad, democracia y libertad.

En conclusión

De lo anterior se infiere que no hay que perder el tiempo con el conglomerado afectado por estas características y dedicarse – cual modernos Diógenes – a identificar linterna en mano, en cada barrio o pueblo de la geografía nacional, a la ciudadanía responsable, democrática, honesta y digna, consciente de que el progreso colectivo depende únicamente de la superación individual a través del trabajo, del estudio y de la responsabilidad consigo, con los suyos y con la patria, que se encuentra confundida entre la dinámica sociopolítica impuesta por el dinero y el miedo del poderoso entre poderosos de Miraflores. No gastar pólvora en zamuros debe ser la consigna, pues a estas alturas de la decantación sí es verdad que chavista es chavista hasta que se muera o lo atrape la justicia.
Rafael Marrón González
Leer más »

26 de junio de 2010

Lo que Chávez encarna…

En puridad sociológica, no me calo la leyenda de “pueblo noble y generoso” que difunde la literatura sobre el pueblo venezolano. Los ciento cincuenta mil homicidios en 10 años, casi 16.000 durante 2009 son un mentís demasiado contundente como para seguir con la farsa, y sobre todo para negarnos a decir la verdad con todas sus letras: En el pueblo venezolano ya hay demasiada maldad entronizada como para seguir con la indiferencia y la justificación por la pobreza, que pobres hemos sido todos en estos tierreros latinoamericanos.

La inmensa carga de violencia que lesiona las relaciones cotidianas de la ciudadanía es preocupante y es indicativa de conductas esquizofrénicas. Porque no afecta solamente a los delincuentes. Por cualquier nimiedad un loco saca una pistola y la usa. Los conductores les lanzan los vehículos a los desprevenidos transeúntes en calles y avenidas del país. Cualquier reclamo intrascendente puede generar una riña con muertos y heridos. El maltrato a la mujer y a los niños califica como actos de alta criminalidad.

El miedo es el sentimiento colectivo que une a los venezolanos. La aparición de Chávez en la escena pública ha agravado esta situación, pues lo hizo a través de un charco de sangre inocente, y su primer discurso político, luego de la traición a la Constitución que significó su liberación sin haber sido condenado por su felonía, fue un manifiesto bárbaro que removió la sentina del resentimiento social bajo la bandera del odio, lo que generó – ante el asombro de los ingenuos que creen que todo viejito es inofensivo y toda viejita una santa – el despojo del disfraz de “gente buena” de un impresionante sector de la sociedad, que en un santiamén estaba dispuesta – y lo sigue estando – a matar, despellejar y freírle la cabeza en aceite a cualquier cristiano que no se le parezca, en nombre de la “justicia social” y el protagonismo popular.

Esto significa que esa conducta violenta y criminal estaba agazapada en la psiquis de la buena señora que nos servía el desayuno o del amable vendedor de verduras del mercado o del chofer que les hacía transporte a nuestros hijos o el diligente joven que cortaba la grama en nuestro jardín. Porque esos franelascolorás violentos, excluyentes y despóticos no vinieron de Marte con Chávez. Ambos estaban aquí. Disimulados en el paisaje. Bastó una gota de odio de un estigmático – condena política para todo carismático - para que el terror asolara la pradera.

Y es importante destacar esto, pues los monstruos que en el mundo han sido, a quienes se adjudica la culpa de crímenes horrendos, no hubieran sido peligro para nadie sin los miles o millones de desalmados dispuestos a cumplir sus órdenes por crueles que éstas fueran, sin el menor gesto crítico ni el más ligero asomo de humanidad – allí está “Los Jueces del horror” para probarlo - estos desalmados son los verdaderos culpables, delatores y verdugos que pasan desapercibidos en la historia mezclados con sus víctimas mientras su venerado líder se pega un balazo como Hitler o su pudre en una cárcel de máxima seguridad como Milosevic o se desvanece en diarrea como Fidel o simplemente se muere delirando de miedo como Stalin.

Destino fatal de todos estos psicópatas elevados al poder por la ignorancia, el fanatismo y el miedo, con la complicidad de los intereses económicos nacionales e internacionales, que siempre creen que pueden controlar la bestia sedienta de poder que ayudan a encumbrar.

El pueblo alemán en su totalidad – incluyendo eminentes intelectuales - apoyó con entusiasmo los crímenes de Hitler contra el pueblo judío, para quedarse con sus propiedades, que fue la autentica razón. El ladronismo. Fueron muy pocas las excepciones y se dieron sobre todo en las élites. Y, lo más asombroso, como descubrió un psiquiatra en Nuremberg, los asesinos eran profundamente religiosos y amorosos padres de familia, degenerados de doble moral que encajan perfectamente en mi definición de humaniformes.

La juventud fanatizada por el discurso revanchista – más que justicialista – suele ser el más poderoso instrumento criminal de estas satrapías, aunque al llegar a la vejes bajo palio de la miseria, se da golpes de pecho como en Cuba, por su insensatez.

Venezuela, pueblo violento

El venezolano tiene entre sus ancestros la oscura criminalidad del bajo español que fue reclutado a la fuerza o por el hambre para correr la aventura aterradora del Nuevo Mundo, que lo enfrentaba a sus más recónditos terrores ancestrales; la violencia congénita, por imperativo de la supervivencia de los aptos, del africano arrancado de su tierra y vendido como esclavos por los reyes de sus tribus, regularmente por delincuentes, y los indios caribes, el primer imperio invasor de estas tierras a quienes las tribus pacíficas asentadas con anterioridad, les tenían pavor por su ferocidad criminal.

Un ejemplo de este aserto es la psicopatía del delincuente venezolano que asombra al mundo. En todas partes hay ladrones pero los de aquí asesinan sin la menor piedad. Someter a la víctima a la humillación de un atraco no les es suficiente, deben arrancarle la vida. Y eso no es nuevo.

Los héroes de las Queseras del Medio fueron asesinos sanguinarios, que cuando estaban al servicio de Boves degollaban mujeres en los altares de las iglesias de la patria y pasada la guerra, muchos – como Aramendi – tuvieron que ser cazados como animales por las fuerzas del gobierno para detener sus fechorías.

Y aquí debo señalar la responsabilidad del discurso político de Chávez en el recrudecimiento del crimen en Venezuela, pues estas personalidades psicopáticas, que, ya de por sí, suelen despojar al otro de sus atributos como persona, para valorarlo como cosa, “becerro”, “muñeco”, para no sentir remordimiento alguno, se han visto reforzadas por la estupidez de un líder ignorante, sobreestimado por la adulancia servil y por la idiotez de los que confunden astucia con inteligencia, que identifica como “escuálidos” es decir, no-personas, a quienes no comulgamos con la rueda de molino comunista – que es una secta de asesinos – lo que confiere autorización tácita para desarrollar con total desparpajo la elevada patología criminal nacional.

Por eso debo insistir en que es necesario responder con contundencia - cualquiera sea su jerarquía – a quien nos señale como “escuálidos”, pues nos está despojando de nuestra condición humana para convertirnos en blanco impune de sus enfermos mentales.

La ruptura del pacto social

La mano de hierro de las dictaduras del Siglo XX logró esconder en un pacto social tácito, esta patología del pueblo venezolano, que se manifestaba ocasionalmente en bárbaros crímenes, tanto pasionales como familiares – incluidos parricidios, fratricidios y filicidios – hasta por una botella de ron o un juego de truco. Durante los 40 años de democracia, aunque el irresponsable clientelismo partidista, relajó la norma y propició el aumento poblacional del lumpen hasta niveles alarmantes, la criminalidad se mantenía dentro de parámetros manejables.

Pero ese pacto social se rompió con el discurso violento de Chávez, la impunidad y el crecimiento de la hostilidad del medio de subsistencia, y ahora vemos como el crimen forma parte de nuestra azarosa realidad con una cotidianidad que le ha conferido visos de “normalidad”, lo que define la decadencia moral de la sociedad.

El hecho de encontrar criminales de doce o menos años actuando como sicarios, evidencia la crueldad que los afecta como síntoma del padecimiento esquizofrénico, situación que puede detectarse a temprana edad si incluyéramos exámenes psiquiátricos en los requisitos para ingresar a la escuela básica. Si se hiciera, esos niños pudieran llevar una vida adulta normal bajo medicación estricta.

En conclusión

La patria es la gente y si queremos mejor patria es imperativo la formación de mejor gente – Chávez marcha en sentido contrario armando débiles morales - seguramente muchos de ellos afectados con patologías mentales - a quienes se señala al opositor como cómplice de supuestos invasores extranjeros para activar el odio hacia todo quien se atreva a cuestionar su trastorno delirante de salvador del mundo.

La situación amerita seriedad. Ya basta de hablar con eufemismo ridículos y de esconder, como los gatos, la podredumbre social tras el lenguaje gourmet de la gente con virtudes públicas y vicios privados, como la película de Miklós Jancsó.

Es hora de reconocer que un elevado porcentaje del pueblo venezolano sufre de serios desórdenes antisociales que lo convierten en uno de los pueblos de mayor criminalidad del mundo. Y eso hay que encararlo científicamente sin falsos pudores. Por la calle del medio.
Rafael Marrón González
Leer más »