Cuando denuncio al ladrón y al canalla sólo al canalla y al ladrón señalo

Cuando llamo ladrón al ladrón y canalla al canalla, sólo al ladrón y al canalla aludo. Ladrones y canallas suelen cobijarse bajo la pudibundez moral, la insulsa descalificación y las leyes dictadas ex profeso para acallar la voz tronante que los desnuda como canallas y ladrones. Nada me produce más satisfacción que contemplar los cadáveres insepultos de ladrones y canallas, aullando sus pútridas carnes las huellas de mi látigo, deambular ululantes en los muladares buscando un rincón para cavar sus tumbas con la sordidez de su moral deshilachada. ¡Silencio ladrones y canallas que, aunque los tiempos parecen favorecer a canallas y ladrones, este espacio es un reducto de la decencia y de la integridad!

6 de febrero de 2011

Y hasta Cavim voló…

El ciudadano venezolano común solamente recuerda el estallido histórico del polvorín de San Mateo, volado por el héroe neogranadino Antonio Ricaurte para impedir que cayera en las manos de Boves. Así que para la imaginación popular “polvorín no vuela”, pero… se ha demostrado que en poder de Chávez hasta Cavim puede volar en mil pedazos –sin que salga herido ni un solo militar - ¿evacuación previa?- por la irresponsabilidad de un gobierno que almacena proyectiles de alto poder destructivo en zonas pobladas – una ojiva cayó en una casa de familia.

Los sabuesos del chavismo buscan con desesperación que la causa haya sido sabotaje, sin percibir que por lo que haya sido – combustión espontánea o sabotaje – ¿interno para ocultar el robo de proyectiles? “1.300 cartuchos venezolanos fueron incautados a las Farc en Colombia” - la culpa es suya, por ineptos. Por descuidados. Por obsoletos.

Y llegó Cávez… al otro día

Chávez visitó el sitio del horroroso estallido – que duró más de ocho horas – desde las 4:30am del domingo - asesinando a una señora a dos kilómetros del evento - (¿pero ni a un soldadito?) - “que se expuso”, según Isea ¿o sea? – y su comentario no pudo ser más infeliz: - “Un incendio ahí es extraño y más a esa hora”.

Por Dios: ¿Las explosiones tienen horario y lugar predeterminado? Para luego asumir su condición histriónica: - “Aquí estamos con toda nuestra moral de soldados y cada día más unidos, construyendo la patria nueva”. Carajo, si esa es la forma de construir la patria nueva nos hundimos. Pero lo que me dejó anonadado fue esta reflexión profunda: “Si de aquí hay que sacar enseñanzas, saquémoslas”. No es posible concebir que se requiera volar un polvorín para aprender que pólvora estalla, cuando la única razón de existir la pólvora es para explotar.

Nada. Que así como está todo el país, en ruinas, por falta de mantenimiento, de inversión y de gerencia eficiente, también está la industria militar: ¿Cuál puede ser la diferencia entre Cavim y las empresas de Guayana, quebradas a juro? Ninguna. La ruina es el eslabón que ensambla todo el sistema de gobierno de Chávez: Seguridad ciudadana – el hampa decretó toque de queda - educativa, laboral, hospitalaria, financiera y alimentaria - comemos por las importaciones ¿potencia agrícola portuaria? - suministro de agua potable y aguas servidas, recolección de basura y construcción de viviendas, transporte aéreo – todavía el siniestro de Conviasa permanece a oscuras – oficinas de atención al público, vías de comunicación, PDVSA, plantas termoeléctricas e hidroeléctricas, barrios y pueblos, infraestructura, mercados populares, empresas confiscadas – la expropiación exige el cumplimiento de un procedimiento constitucional – y pare usted de contar.

Todo en ruinas. En quiebra. En el más absurdo abandono. Pero eso sí: Pintado de rojo como la decadencia. No puede ser más vergonzosa la imagen desolada de esta multimillonaria y disoluta Venezuela de Chávez – 70 mil millones de dólares se han ido en la compra graciosas de afectos internacionales para su propuesta comunista, bajo el manto de la “solidaridad entre los pueblos” y otros tantos en incuantificables actos de corrupción y de ineptitud: Como Pudreval y la plataforma gasífera Aban Pearl, entre un largo etcétera que asombrará al universo cuando se devele, a lo que hay que adicionar el odio, la división de la nación, la persecución política, el ultraje al empresariado y el odio desatado contra la propiedad privada - en un año se han ejecutado 316 medidas sobre la propiedad privada.

Sintetizado: Chávez es la destrucción como norma. La dominación por la quiebra de la productividad. El quietismo gubernamental alto, medio y bajo por la preocupación superior de estar alerta por si alguien grita: Uh, ah Chávez no se va.

El nuevo símbolo chavista

Nada más apropiado que la fotografía que recoge el instante álgido de la gran explosión de Cavim para identificar los doce años de gobierno de Chávez: Una inmensa pira.

Rafael Marrón González


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29 de enero de 2011

Del “pan y circo” a la “justicia social”

Indignado el poeta latino Juvenal por la venalidad del pueblo romano – con derechos políticos por nacimiento – convertido en pasto para las apetencias de poder de los políticos inescrupulosos, escribió en sus Sátiras: “… Hace ya mucho tiempo de cuando no vendíamos nuestro voto a ningún hombre, (…) la gente que alguna vez llevó a cabo comando militar, alta oficina civil, legiones, todo, ahora se limita a sí misma y ansiosamente espera por sólo dos cosas: Pan y circo”. Y era que, ya para ese Siglo I de nuestra era, los políticos romanos – Julio César el primero – habían descubierto que una manera a fácil de llegar al poder - y distraer a las masas populares de sus actos de corrupción - era proveerlas gratuitamente de comida de baja calidad y entretenimientos que saciaran sus bajas pasiones.

El problema fue que el “populacho” se acostumbró a la manguangua y ya para el Siglo III no se pudo repartir trigo como hacía Julio César sino que Aureliano optó por regalar dos panes diarios a las 300.000 personas que exigían – como derecho adquirido – comer gratis. Y esta es la historia del populismo que, ahora con el nombre demagógico de “justicia social”, amenaza con disolver al hombre en sus propias insuficiencias, para honor y gloria de sujetos como Chávez.

Por eso la única justicia “social” que admito es aquella que reconoce al hombre su esfuerzo de superación, pues no puede llamarse “justicia” a proveer gratuitamente a quien no lo merece de los bienes que tanto esfuerzo les cuestan al hombre que apuesta a la movilidad social a través del trabajo, el estudio y la responsabilidad.

Consciente estoy – dificulto quien no lo esté – de la realidad de millones de seres humanos que chapotean en la ignorancia, la superstición, el fanatismo y el miedo, incapacitados para procurarse un sustento digno, que se arraciman conformando barriadas insalubre – villas miseria - sin otra posibilidad que la mendicidad, la prostitución o el crimen.

El clientelismo político ha permitido – en el caso venezolano - la reproducción irresponsable de esta clase social – denominada Clase E – que degeneró en el surgimiento de la Clase F, integrada en su totalidad por delincuentes.

Es en estos segmentos poblacionales donde el Estado debe cumplir su misión reguladora, aplicando con eficiencia el control de la natalidad – emulando a la clase media - diseñando programas especiales de educación con énfasis en la formación para el trabajo – oficionalizar – y atención a la mujer, que, en estos casos, es el sustento de sus casas repletas de hijos de distintos padres, que la sociología insiste en considerar como “hogares” en su afán de estructurar definiciones que ajusten la realidad a las normas sociales, contribuyendo a la normalización de situaciones anormales que derivan en traumas para la sociedad.

¿Qué es justicia social?

Con la adjetivación de “social” a la justicia, se pretende justificar la necesidad política de una imposible repartición proporcional de la riqueza (la que primero debe ser creada para poder repartirla es decir “la creación proporcional de la riqueza”), la que podría verificarse a través de precios subvencionados, protecciones arancelarias, excepciones impositivas, gratuidades en salud y educación, pensiones y seguridad social, programas de viviendas, sin embargo, la demagogia ha convertido la “justicia social” en filantropía ejercida por el Estado, que en el caso de Chávez ha llegado a límites estrafalarios.

Sobre el particular Michael Novak escribe: “La "justicia social" presupone: 1 - que la gente está guiada por directivas externas específicas en vez de por reglas de conducta interiorizadas sobre lo que es justo. Y 2 - que ningún individuo debe ser considerado responsable por su posición en la sociedad. Afirmar que es responsable sería "echarle la culpa a la víctima". En realidad, la función del concepto de “justicia social” es echarle la culpa a otro, echarle la culpa “al sistema”, echarle la culpa a los que míticamente “lo controlan”.

Como ha escrito Leskek Kolakowski en su magistral Historia del Comunismo, el paradigma fundamental de la ideología comunista: usted sufre, su sufrimiento es causado por personas poderosas; hay que destruir a esos opresores, lo que tiene garantizado un inmenso atractivo”. Y continúa: “Friedrich Hayek reconoció que a fines del siglo XIX, cuando el término "justicia social" ganó posición pública, se usó al principio como un llamamiento a las clases dirigentes para que atendieran las necesidades de las nuevas masas de desarraigados campesinos que se habían convertido en obreros urbanos. Pero los pensadores descuidados olvidan que la justicia, por definición, es social.

Semejante descuido se vuelve positivamente destructivo cuando el término de "social" ya no describe el producto de las virtuosas acciones de muchos individuos sino más bien el objetivo utópico hacia el que todas las instituciones y todos los individuos "deberían ser llevadas a convergir en el mayor grado posible'' mediante la coerción. En ese caso, el "social" de la "justicia social" se refiere a algo que no emerge orgánica y espontáneamente del comportamiento respetuoso de la ley de individuos libres sino más bien de un ideal abstracto impuesto desde arriba”.

John Stuart Mill en su famoso libro Utilitarismo, definió la justicia social: “La sociedad debería de tratar igualmente bien a los que se lo merecen, es decir, a los que se merecen absolutamente ser tratados igualmente. Este es el más elevado estándar abstracto de justicia social y distributiva; hacia el que todas las instituciones, y los esfuerzos de todos los ciudadanos virtuosos, deberían ser llevadas a convergir en el mayor grado posible".

Lo perverso es que la “justicia social”, al tener un uso demagógico, populista, justifica en el totalitarismo la violación de la justicia, por ello la definición de Justiniano, como “dar cada cual lo que le corresponde”, sigue siendo el ideal de la justicia general.

Para Marx y Engels (ambos mantenidos por el padre de Engels, un industrial textil y vitivinícola, es decir burgués y capitalista), “la justicia social” es una especie de prodigalidad divina, sin el concurso del compromiso personal. El hombre es un mantenido cuyo esfuerzo nada significa para su existencia, lo que deriva en parasitismo social que redunda en sumisión por la supervivencia.

Para el liberalismo la justicia es una sola, “dar a cada quien lo que le corresponda”. Cada quien tendrá el fruto de la explotación de sus capacidades y es el esfuerzo individual lo que hace la diferencia, sin olvidar lo referente a la “racionalidad social” que impida que ningún sector de la sociedad sufra la exclusión por falta de oportunidades. “Cada quien según sus capacidades” es la consigna.

La generosidad, que es un valor universal de la humanidad y que el cristianismo ha hecho dogma por la piedad, se traduce en “solidaridad” en el campo político, en el escenario donde se desenvuelve la cotidianidad del hombre, y para el socialismo/comunismo es la práctica de repartir en la masa el fruto del trabajo individual, aunque esa masa esté constituida mayoritariamente por individuos improductivos o “vivos”.

Para eso sí existe el individuo, para entregar el fruto de su esfuerzo al colectivo sin recibir más compensación que una alícuota de su propio esfuerzo. Esa forma de solidaridad es automática. No por acción voluntaria del hombre sino por imposición del Estado. Para el liberalismo, la solidaridad es orgánica y sólo se puede dar entre pares económicos, porque entre desiguales se llama filantropía.

Consecuencias de repartir lo no creado

Como certeramente lo enunció en 1931 el pastor bautista Adrián Rogers: “Todo lo que una persona recibe sin haber trabajado para obtenerlo, otra persona deberá haber trabajado para ello, pero sin recibirlo. El gobierno no puede entregar nada a alguien, si antes no se lo ha quitado a alguna otra persona.

Cuando la mitad de las personas llegan a la conclusión de que ellas no tienen que trabajar porque la otra mitad está obligada a hacerse cargo de ellas, y cuando esta otra mitad se convence de que no vale la pena trabajar porque alguien les quitará lo que han logrado con su esfuerzo, eso... mi querido amigo... es el fin de cualquier Nación. No se puede multiplicar la riqueza dividiéndola”.

En conclusión

Una cosa es que el Estado tenga una función indeclinable en la protección jurídica y social de los menos aptos, para impedir el darwinismo social – que el pez grande se trague al chico - y otra que ampare la anarquía y la violación a las leyes que protegen la propiedad privada, lo que deriva en confiscaciones e invasiones a edificaciones, viviendas en alquiler, tierras urbanas y productivas o empresas de distribución y comercialización alimentaria, constituyendo actos delictivos de apropiación indebida.

Un gobierno que apoye el delito de la turbamulta contra la propiedad privada –invocando la “justicia social” - es una oclocracia, un gobierno forajido.

Rafael Marrón González
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22 de enero de 2011

Para canto de sirenas… oídos de mostrador

En la mitología griega, las sirenas habitaban una isla del Mediterráneo y su canto era tan conmovedor que los marinos que lo escuchaban no podían resistirlo y dejaban sus naves chocar contra los arrecifes. Cuando Ulises abandona la morada de la hechicera Circe, que sabe que debe pasar cerca de la isla de las sirenas, esta le aconseja tapar sus oídos y los de sus hombres con cera, y así los héroes escapan al funesto destino de tantos otros marinos, aunque Ulises sació su curiosidad atándose fuertemente al mástil.

Recuerdo esta leyenda dado el inmenso suspiro de esperanza que recorrió la espina dorsal del país ingenuo por el discurso “conciliador”, que reconoció como “adversarios políticos” – “pero no enemigos” - a quienes hasta el día anterior eran lacayos inmundos del imperio, vende patrias y sarnosos a los que había que “triturar” – lo que fue apoyado por el rancio guerrillero Soto Rojas con el culto latinazo: “hip, Carajazos y más carajazos para la oposición, hip” - durante el acto litúrgico en la Asamblea Nacional – convocado para presentar su Memoria y Cuenta - en el que un Chávez trajeado de lana cruda, se dedicó a auto alabarse en una repetición del diálogo de la reina malvada con el espejo: “¿Espejito, espejito, verdad que yo soy mejor que los de la cuarta?”, obviando la Memoria de miles de millones de dólares albañalizados y olvidando la Cuenta de la inflación y el desempleo y el alto costo de la vida y el brutal endeudamiento, en una joda caricaturesca.

Y leo declaraciones de chavistas que catalogan de maravilla espiritual, que devuelve la fe y las esperanzas al país, aquel sirénido canto de casi ocho horas, precedido de golpecitos al hombro al despojado y vejado Eduardo Gómez Sigala, apretón de mano a su reo Richard Blanco y diálogo serenatero con la – hasta ayer - “burguesita” y “pitiyanqui” María Corina Machado, a quien dedicó su deseo por una mujer presidente “dentro de dos o tres períodos” – esperanza del que siembra coco - para desconcierto de la focamenta roja rojita que ya tenía los tridentes en la mano para destriparlos si se portaban mal, según el manual de la Iglesias.

Pero lo que desbordó la fe de los creyentes en la fábula del Mago de Oz, fue aquel Do de pecho con el cual Chávez sorprendió al país anunciando su renuncia a la Ley Habilitante… en unos cuantos meses – pssst, ¡qué demócrata, señor, nos gastamos los venezolanos! Y las focas que no durmieron durante días para lograr la hazaña de dejar sin efecto la voluntad popular, volvieron a sentir que la quaker se le subía al rostro, tal como les pasó con la Ley de Universidades que les llegó de Cuba y, después de ser defendida “con la vida si es preciso”, tuvieron que salir a gritar consignas en su contra, con el rostro congestionado de avena.

Pero, ¡oh, sorpresa!, unas horas apenas después se le salió el otro yo del doctor Merengue: “¡Vayan a lavarse ese paltó, yo no devuelvo nada!”. Gracias a Dios – y certificado por la inefable Cilia Flores – que los diputados de oposición optaron por ponerse “tapones” en los oídos - no “un tapón en las orejas”, doña Cilia – y no pararle al llamado al “diálogo”… de sordos que acostumbra convocar cada vez que tiene el santo volteado – 60% de los venezolanos aseguramos que se va el 2012. Más duro estaba Ben Alí.

“Yo no soy comunista”, no señó

Dividiendo al país entre “revolucionarias y revolucionarios” y no revolucionarias y no revolucionarios” Chávez inició su canto magistral a la convivencia pacífica - obediente y no deliberante, claro - jurando por Maisanta – un santo de la corte malandra - que “aquí no hay ningún proyecto comunista” – “asumo el marxismo. Lo asumo: Y yo cuando asumo, asumo” (Chávez, 15 de enero de 2010) - “El Comunismo prevé la eliminación del Estado y de la propiedad privada. Eso no está previsto aquí”, con lo que siguió enloqueciendo a sus fieras hambrientas de derechos liberales, que ya no sabían a que atenerse al recordar las recientes leyes sancionadas entre gallos y medianoche – incluyendo la suspensión de las sentencias de desalojo para inquilinos morosos - que, precisamente, minimizan y vulneran la constitucionalidad de la propiedad privada - "hay que replantear el concepto de propiedad privada y hacerlo virar hacia el de propiedad social”, (Chávez 10 de mayo de 2009) - y crean el Estado comunal inserto en el Poder Popular, desmontando el Estado republicano. Comunismo puro.

¿Cuántas veces Chávez ha negado ser comunista, para seguir imperturbable sus prácticas liberticidas? La campaña anticomunista que despertó la aversión del 80% de la población venezolana hacia ese sistema de criminales y ladrones, lo obligó a recoger las velas una vez más. ¿Habrá algún idiota que le crea? No hay que aflojar en el alerta. Camarón que se duerme se lo comen el Día de las Secretarias.

“Lo mió es el respeto por el sector privado”

“El sector privado nacional que trabaja y que quiera trabajar, y que necesite algún apoyo del Gobierno, aquí está esta mano para que trabajemos juntos y levantemos la producción nacional, de la pequeña, mediana y gran empresa” – asustado por la escasez que vendrá se le olvidó el despojo de tierras al sur del Lago ¿para entregarlas a un millonario platanero ruso? y las expropiaciones de propiedades urbanas para ahorrarse el gasto en las acometidas de servicios en la construcción de viviendas – una chupetica de cianuro, después de haber lanzado al ludibrio público al empresariado digno – 60% del aparato productivo nacional ha sido destruido por el miedo a que financiara a la oposición - colocándolo a merced de los enanos morales que lo acompañan en sus tropelías contra el Estado de derechos. ¿Habrá un empresario que le crea?

El campeón de levantamiento de diálogos

Los regimenistas – ases de la adulancia - amanecieron denunciando que la oposición rechazaba el llamado al diálogo – interpretado por ellos como reconciliación - y uno en particular señaló que la oposición sigue el camino de la guerra - se creyeron la existencia de opositores moderados – toda moderación frente al despotismo es un acto de traición - cuando los que andan de escopeta armada son ellos y sus legiones de fanáticos estandarizados en Cuba.

La pregunta que debe hacerse todo ciudadano consciente es ¿por qué vamos a creer que un hombre que existe por y para la violencia y el odio, es sincero en esa invitación a la conciliación? ¿No será pa´morderme? A cuántos operativos dialécticos ha convocado Chávez en estos doce años.

¿Recuerdan su transfiguración de abril de 2002, luego que el pueblo indignado lo sacara de Miraflores a llorar a La Orchila aferrado al tobillo de un cura? ¿Cuántas toneladas de diálogo prometió para luego dar una soberbia patada militar a los ingenuos que le creyeron? Para empezar hay que conocer qué es lo que una psiquis como la de Chávez entiende por diálogo o conciliación: ¿Que aceptemos aborregadamente que el carnet del PSUV sea la nueva Cédula de Identidad, para que toda la nación en santa paz – de los sepulcros – grite lobotomizada: Uh ah Chávez no se va?

Y “esos muertos no son míos”

“Cuál es el código ético (¿?) que le puede permitir a alguien achacarme a mí la culpa de 150 mil muertos, que alguien se pare y lo diga”. Que un todoterreno como Chávez – acostumbrado a asumir los privilegios del poder total – demuestre tamaña cobardía frente a las consecuencias de las pésimas políticas en materia de seguridad, el abandono de las policías, fiscalías y tribunales – con la impunidad como resultado - y el incesante llamado a la lucha de clases que estimuló la violencia en el resentimiento social, no tiene otra explicación que el pavor de perder el favor popular por su violación al principio constitucional que lo obliga a responder por el derecho a la vida y a la integridad personal.

Y, además, vergüenza debía darle el desborde del hampa a este gobierno militarizado – repleto de generales en jefe – gracias a Dios no se le ha ocurrido a ninguna de esas islitas del Caribe realizar una invasión armada, ya seríamos colonia de Bonaire. Cuatro de cada diez hogares venezolanos han sido enlutados por el hampa durante el turno de vigilancia de Chávez. Y escurre el bulto como la embarazada del viento.

En conclusión

Sin obviar que la naturaleza del alacrán es inmutable, ese discurso no es más que un canto de sirenas sin el atractivo de la leyenda. Sigamos los demócratas en la lucha de calle con el Espíritu del 23 de Enero – los diputados a amarrarse los pantalones para dar la pelea sin concesiones - haciendo política, como he sostenido siempre, escuchando y capitalizando las angustias y sufrimientos del pueblo, e insistiendo, por si hay duda todavía, en que el responsable de su dolor tiene nombre y apellido: Hugo Chávez.
Rafael Marrón González
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15 de enero de 2011

¿Entre bomberos no se pisan la manguera?

Un chavista se queja en voz alta de la delincuencia y otro que lo escucha le recrimina su falta de compromiso con la revolución. Y en esa sencilla oración está reflejada la inmensa realidad de la inseguridad en el país. No hay nadie a salvo.

Los chavistas están condenados a llorar en silencio a sus muertos, sin una queja, para no dañar la revolución. Y los gritos ensordecedores de los demás no encuentran oídos en un gobierno que dota de impunidad al hampa – 93% de los homicidios quedan impunes - que le suministra el terror masivo indispensable para avanzar en su implantación comunista. Para forzar la emigración de la clase media. Para vaciar al país de sus talentos y promesas. Que se vayan a otra parte.

La patria socialista solo necesita parásitos. Y así Venezuela se desangra. Nuestros jóvenes valores deben escapar para preservar la vida o son asesinados a las puertas de sus casas. Con idéntica impresión escribe el profesor de la UCAB Valentín Arenas Amigó: “En la Cuba de Castro era el Estado mismo quien generaba el terror a través de los fusilamientos en el paredón para que los disidentes supieran lo que el régimen era capaz de hacer para mantenerse.

En la Venezuela de (Chávez) sería un escándalo el paredón, pero permitir que se genere una situación de inseguridad y de miedo hasta para salir a la calle, sí puede ser un instrumento válido para la revolución pues se crea una situación de (impunidad) e indefensión generalizada destinada a crear el mismo terror colectivo, pero sin paredón, que le permite al proceso avanzar hacia su objetivo de control total”.

Lo que observa y siente la población es que mientras los asesinos despiadados, bestializados por la droga, que profusamente circula por las arterias de Venezuela, se apoderan de las calles y lugares de esparcimiento a cualquier hora del día o de la noche e insatisfechos con atracar y secuestrar, disparan a matar contra sus inocentes víctimas de todas las edades – humildes trabajadores, estudiantes, profesionales, comerciantes – para probar su naturaleza asesina ante los jefes de las bandas - cubriendo de dolor y luto la geografía venezolana.

Chávez ladra contra el imperio y compra armas sofisticadas y que para enfrentar una anhelada invasión, que hace carcajear a los gringos, y la policía – insuficiente, mal pagada, mal armada y mal vestida - es penetrada por el hampa gracias a la puerta que le abrió la revolución y su estúpida visión sociológica - “quien tenga hambre puede robar” – lo que hasta el propio gobierno admite al señalar que 20% de la policía es hampa - uno de cada cinco delitos es cometido por un policía.

Pienso que el Código Penal – ante la gravedad de la situación – debe contemplar la aplicación del doble de la pena estipulada – con eliminación de beneficios procesales - si el delito es cometido por un policía. Y, además, es necesario ir pensando seriamente – por la severa psicopatía nacional - las personas son becerros, muñecos, cosas - en incorporar la figura de la “cadena perpetua” para crímenes horrendos y juzgar como adultos a los menores homicidas, pues es necesario defender a ultranza a la sociedad ante este Estado de horror que nos mancilla.


Un ejército terrorista

Y es que todavía parece que no hemos analizado en su justa dimensión el serio problema de la delincuencia, convertida por la impunidad en poderoso ejército terrorista – como tal debe ser considerada - que tiene a la población venezolana en estado paranoico, porque en Venezuela la delincuencia practica un sadismo que solo puede entenderse bajo la óptica del odio.

No tiene idea este gobierno de ambiciosos cohesionados por la codicia, de la ferocidad depredadora de la bestia que han creado. Su Estado corrupto y quebrado está siendo absorbido por la inmoralidad que han desatado con su imbecilidad, demostrada al invocar la “lucha de clases” – vaina de aduldolescentes tarados - con lo que pretenden justificar los crímenes del hampa.

Un comunista sostenía en un foro universitario, que la revolución “canalizaría la rebeldía que se expresaba en la violencia delictiva por la injusticia social del capitalismo”. Una estupidez, pues esa violencia lo que busca es la riqueza capitalista por la vía fácil del crimen, para el procaz disfrute pervertido de su ignorancia. Por eso es tan atractivo el tráfico de drogas. Que por cierto recluta no pocos diputados, ministros, jueces, militares, empresarios en estos tierreros conceptuales que mientan América Latina.

El problema es tan alarmante que no estamos lejos – tal la pérdida de la moral pública - de que se cree una institucionalidad al servicio de asesinos y traficantes – ¿por qué existen más defensores públicos que fiscales? – hay que recordar que en Colombia llegaron hasta el Congreso, y las FARC – su organización política – sigue en pie de guerra, y aquí en Venezuela el caso Makled no es menos emblemático, por poco uno de estos capos no fue alcalde de Valencia regalando lavadoras – indicativo de la irracionalidad de la ignorancia que llevó a Chávez al poder omnímodo que detenta.

A esa fuerza letal, impía e irracional solamente falta la disposición organizativa – ya hay megabandas - para apoderarse formalmente del país. Y no es precisamente este gobiernucho corrupto - a todas luces cómplice por razones políticas, si se le puede llamar política a esa enloquecida codicia - el que pueda detenerla una vez fijado ese objetivo. Que Dios nos ampare.

Estamos todos en el infierno

Al respecto, O Globo publicó hace unos años una entrevista del periodista Arnaldo Jabor a Marcos Camacho, más conocido por el sobrenombre de "Marcola", máximo dirigente de una organización criminal de Sao Paulo (Brasil) denominada Primer Comando de la Capital (PCC). Sus respuestas revelan la dimensión brutal del problema continental de la delincuencia:

- ¿Ustedes intelectuales no hablan de lucha de clases, de ser marginal, ser héroe? Entonces ¡llegamos nosotros! ¡Ja, ja, ja...! Mis soldados son extrañas anomalías del desarrollo torcido de este país. No hay más proletarios o infelices o explotados. Hay una tercera cosa creciendo allí afuera, cultivada en el barro, educándose en el más absoluto analfabetismo, diplomándose en las cárceles, como un monstruo Alien escondido en los rincones de la ciudad. Está delante de una especie de post miseria que genera una nueva cultura asesina, ayudada por la tecnología, satélites, celulares, Internet, armas modernas. Es la mierda con chips, con megabytes. (…) Ustedes son el estado quebrado, dominado por incompetentes. Nosotros tenemos métodos ágiles de gestión. Nosotros luchamos en terreno propio. Ustedes, en tierra extraña. Nosotros no tememos a la muerte. Ustedes mueren de miedo. Estamos en el centro de lo insoluble mismo. Ya somos una nueva "especie", ya somos otros bichos, diferentes a ustedes. Ustedes tienen la manía del humanismo. Nosotros somos crueles, sin piedad. Nosotros no nos olvidamos de ustedes, son nuestros "clientes". Ustedes nos olvidan cuando pasa el susto de la violencia que provocamos. Ustedes sólo pueden llegar a algún suceso si desisten de defender la "normalidad". No hay más normalidad alguna. Ustedes precisan hacer una autocrítica de su propia incompetencia. Pero a ser franco, en serio, en la moral. Estamos todos en el centro de lo insoluble. Sólo que nosotros vivimos de él y ustedes no tienen salida. Sólo la mierda. Y nosotros ya trabajamos dentro de ella. Entiéndame, hermano, no hay solución. ¿Saben por qué? Porque ustedes no entienden ni la extensión del problema. Como escribió el divino Dante: "Pierdan todas las esperanzas. Estamos todos en el infierno".

Se ha dudado de la autenticidad de esta entrevista, sin embargo su veracidad ha sido confirmada en Venezuela: Recientemente fue atracada en su vivienda una familia en Maracay, y los cinco delincuentes repetían que “eran hampa y en el país mandaban ellos”.

Con delincuencia y muerte no hay patria

En el año 2010 ocurrieron – extraoficialmente, porque el gobierno oculta las cifras - 17.600 homicidios en todo el territorio nacional, lo que coloca en 60,68 la tasa de homicidios por cada 100.00 habitantes - 20 en Brasil y 15 en México.

Lo que alegan los jefes policiales es que la mayoría de esas víctimas son delincuentes, lo que, supuestamente debe alegrarnos - por pequeño que sea el porcentaje de inocentes que perezcan en esa atrocidad alucinante, la lesión es inconmensurable - sin embargo esa es una evidencia del cáncer feroz que hace metástasis en nuestra sociedad.
Van cerca de 130 mil muertos en los doce años del gobierno de Chávez y el crimen sigue en ascenso – aunque la idiotez oficialista lo niegue o celebre supuestos descensos - y si esas autoridades tienen razón, entonces ¿cuál es la población delictiva del país? ¿40%? O Chávez reacciona ante esta realidad incontrovertible o seguiremos pensando que el problema radica en que entre bomberos no se pisan la manguera.
Rafael Marrón González

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8 de enero de 2011

La responsabilidad anticomunista

A la condición explícita de secta de asesinos que caracteriza al comunismo hay que añadir, además de su ladronismo implícito, la de “corruptora de menores”, que señaló con justedad el general (r) Carlos Peñaloza, por eso la lucha contra el comunismo es una obligación ética, moral y política.

Fue la ingenuidad democrática la que – indigestada por su izquierdismo solidario – cobijó a esa ideología criminal –Congreso polaco dixit - entregándole las universidades, pues pensaba en su idiotez cómplice que sería más dañina en los sindicatos.

El resultado fue una legión de profesionales infectados por esta esquizofrenia liberticida que multiplicó en la sociedad el discurso insensato de la lucha de clases y el odio hacia las consecuencias de la productividad, que genera espontáneamente movilidad social. Y ni siquiera con la evidencia del inmenso desastre económico, político y social – humano, mejor dicho - en Cuba, se convence a sus seguidores de la verdad escondida detrás de la promesa de paraíso terrenal que los alienta a formar entre sus filas.

No entienden que, tal como hay que morir físicamente para acceder al paraíso de las religiones, hay que morir políticamente para poder obtener los supuestos privilegios que ofrece la castración de la individualidad y que – como le advirtiera Fidel a Chávez – significa miseria para todos.

Tampoco logran inferir que el proceso de comunistización de la sociedad tiene como resultado previsible el parasitismo social - lo que ahora ataca furiosamente la tardía lucidez de Raúl Castro - sencillamente porque es imposible que sin la recompensa merecida el hombre produzca más allá de la cuota impuesta por la coacción. Cuba, como Vietnam o China, ha descubierto luego de 52 años de miseria y muerte – el comunismo es una secta de asesinos – lo que todo el mundo sabe desde la infancia: Quien trabaja no come paja.

Pero el comunismo – o socialismo, que es la misma cosa – estigmatiza la productividad – aunque requiera como el aire del capitalismo para subsistir, cuando al capitalismo le da gripe al socialismo le da neumonía - y mientras el hombre de verdad amanece trabajando, produciendo, esforzándose por crecer y crear fuentes de trabajo, el comunista espera que Fidel le mande un fusil para robarse el producto de la hombría en nombre de su concepción perversa de pueblo, cuyo lumpen se siente realizado por el premio a su flojera, vicios excesivos y falta de conciencia y voluntad.

No existe diferencia alguna entre un malandro y un gobierno comunista que roba el producto del esfuerzo sostenido de la ciudadanía, alegando explotación del hombre por el hombre, para él explotarlo por el hambre. El resultado del despojo comunista es exactamente el que la lógica espera: La quiebra de las empresas robadas y, por lo tanto, la ruina de la sociedad. Y por una razón sencilla – y en palabras del pueblo – “lo que nada nos cuesta hagámoslo fiesta”. O, mejor aún, sigamos el ejemplo que el comunismo da: Robémoslo.


El anticomunismo es un imperativo ético

El comunismo – apoyado con agentes castristas - se apodera de la nación y ya no hay tiempo para delicados sonrojos, como si la amenaza fuera virtual – Chávez ya marcó la pauta de la AN: “Triturar a la oposición”. Me preocupa la débil reacción a esta realidad. Recuerdo a un renombrado político carabobeño, al que entrevisté en mi programa radial sobre esta situación, su respuesta colindó con el cretinismo: “No importa el comunismo si le da bienestar al pueblo”, demostrando que la fortaleza del comunismo en Venezuela no es otra que la complicidad subrepticia de demasiados líderes de oposición que comulgan con el socialismo – entre ellos prestigiosos editores de diarios nacionales - que creen que la inviabilidad comunista es asunto de falencias de liderazgos y no de la perversión de la fórmula, pues el pueblo que si intuye su maldad, lo rechaza contundentemente en más de un 80%, lo que a Chávez tiene sin cuidado, pues asume que el pueblo lo eligió sabiendo lo que era.

En este punto recuerdo a Manuel Caballero sosteniendo que era antimilitarista, ocultando que todo comunismo/socialismo debe serlo por imperativo esencial, porque solamente por la poderosa fuerza de las armas un hombre libre resigna sus derechos conquistados en duras luchas contra el absolutismo.

La creación de enemigos externos imaginarios justifica el mantenimiento armamentista de ejércitos adoctrinados para asesinar disidentes internos. Acción que Chávez ha llevado hasta la histeria. Como Corea del Norte.
La farsa de Lula

El anticomunismo enfrenta un nuevo tipo de adversario encarnado en el expresidente brasileño Lula da Silva: Este mimético sujeto se confiesa socialista y protegió y alcahueteó los gobiernos socialistas del continente, a pesar de sus violaciones a los derechos humanos, sin embargo usó las formas capitalistas para logar éxito para su gestión:

Durante sus años de gobierno fue un agente viajero de la “burguesía” - léase empresariado - de su país, generó 14 millones de empleos por el aumento de las exportaciones, derivadas de la firma de tratados de libre comercio y del ejercicio del libre mercado, insertó 36 millones de pobres en la clase media – es movilidad social, no lucha de clases, estúpido - fortalecida por el auge económico propiciado por la libre empresa y el respeto a la propiedad privada (ver Balance latinoamericano, de Jorge G. Castaneda, en Analitica.com), respetó la libertad de expresión – traducida por la Rousseff – de borrascoso pasado comunista, pero de discurso “muy poco socialista” - como “prefiero el ruido de la libertad de prensa al silencio de las dictaduras”, lo que molestó a Chávez hasta desairar el baile y la cita formal con la presidente - pero mientras lograba este bienestar, le vendía el alma a Chávez – que hace todo lo contrario - a cambió de ocho mil millones de dólares de intercambio comercial a su favor.

Son canallas – es canalla todo quien conociendo las perversiones de una propuesta se preste para apoyarla por interés personal - como Lula o como la Bachelet – aquí tenemos muchos de ese tipo de farsantes que apoyan el comunismo pero viven a lo capitalista, como ridiculiza Berlusconi a los comunistas italianos – quienes permiten que los Chávez del continente opriman a sus pueblos con el comunismo que ellos no practican ni de vainita.

Venezuela no quiere comunismo

Así que todo hombre íntegro, con familia, tiene el deber ético de irrespetar, combatir y derrotar esa esquizofrenia criminal y cleptópata que ahoga nuestro sistema de vida, y que ya ha tomado mucha fuerza, pues que presida la AN el anacrónico Fernando Soto Rojas “comandante Ramírez” – encargado de recibir a los invasores cubanos de Machurucuto, una acción de traición a la patria según el 464 del COP Militar, partidario de los paredones para la oposición - constituye suficiente señal para reaccionar.

Y, como puntilla, Oscar Schemel, de Hinterlaces, alerta sobre que “ya se cerró una etapa que blinda a la revolución y le da soporte a la nueva institucionalidad” y que, al final, “se formará un nuevo estado, con tres poderes: el ejecutivo, el popular y el de coerción, para reprimir y penetrar a la sociedad, y reprimir a la disidencia”.

Hasta ahora he escuchado solo a tres diputados de oposición marcar firme posición al respecto: María Corina Machado: “Vamos a la Asamblea Nacional a impedir la imposición del comunismo en Venezuela; Nora Bracho: “No importa cuánto nos griten, Venezuela no quiere comunismo” y William Ojeda: “Vinimos a parar en seco al comunismo”. Esa es la premisa, sin falsos pudores ni respeto alguno hacia ese miserable sistema cuya premisa es la coacción.

En conclusión

El momento es inmejorable para un ejercicio de posicionamiento doctrinario como este: Soy liberal Siglo XXI, por lo tanto anticomunista, y esto significa que creo en la libertad con racionalidad social y en la sociedad de bienestar lograda a través del trabajo, el estudio y la responsabilidad que genera movilidad social – propuesta humanista frente a la criminal “lucha de clases” comunista – que el igualitarismo es una peligrosa ficción política y es la libertad la que procura igualdad; que el individuo debe ser responsable de las consecuencias de sus actos; que la vida, la libertad y la propiedad, son derechos inalienables de la humanidad; que la propiedad privada es una herramienta indispensable para la libertad individual como la libre empresa del desarrollo nacional; que toda persona debe recibir una recompensa acorde con su preparación y capacidad y que a la miseria hay que tenerle tanta arrechera como para erradicarla de raíz de la faz de la tierra – con el concurso decidido de los afectados - pues la pobreza es una forma modesta de vivir, hasta voluntaria. ¿Y usted?

Rafael Marrón González
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18 de diciembre de 2010

¡Habilítenme que tengo frío!

Quedará para la historia de la farsa y de la infamia el patético caso de una Asamblea Nacional despedida por el pueblo en elecciones libres, que legisla en las sombras – donde solo trabaja el crimen, según Bolívar - en contra de la voluntad popular y aprueba una Ley habilitante al Presidente de la República – su compañero de partido.

¿Cuál puede ser la respuesta a una acción a todas luces ilegítima - de “búsqueda de formas creativas para justificar poderes autocráticos" la calificaron los gringos - que tiene como precedente la decisión de la Fiscal General y del Tribunal Supremo de Justicia de interpretar a su capricho la Constitución para que los diputados electos no gocen de la inmunidad parlamentaria desde el momento de su proclamación - como ordena el Artículo 200 – sino desde su juramentación? Si no queda en este tierrero conceptual, en el que Chávez ha convertido la autoridad en Venezuela, ni un solo resquicio de moralidad pública, solo resta aparentar silencio y resignación. Porque toda instancia de apelación está secuestrada por el miedo o la complicad corrupta. Porque ellos son así. Apoyaos. Patoteros. Salte pa´juera. ¿Y a mí qué?

Sin embargo, si se presta atención con cuidado, se escucha por estas calles un rechinar de dientes apretados por la indignación, que no presagia nada bueno para esa canalla embrutecida por las ansias de dinero fácil. La excusa para ordenar esta habilitación legislativa, no puede ser más pueril e inoficiosa: “La Habilitante es imprescindible para actuar con diligencia” ante la emergencia originada por las lluvias que dejaron en la intemperie a miles de familias cuyos ranchos fueron arrasados por las aguas y los deslaves de los cerros - ironía cruel esta última, porque siempre amenazan los chavistas a los opositores con la furia de la gente que bajará de los cerros. Y lo que bajó de esos cerros repletos de miseria, después de días para cumplir Chávez doce años en el poder y despilfarrada la fortuna más gigantesca que haya recibido algún país latinoamericano, fue dolor, frustración y rabia... y muerte.

Y esa devastación no fue causada por las lluvias, sino por la ineficiencia, la ineptitud y la corrupción de un gobierno que no limpió quebradas, ni supervisó construcciones en áreas de alto riesgo, ni construyó viviendas para dotar esos alaridos voceados por la realidad que el clima convirtió en damnificados, que solamente Chávez no escuchó. Por eso el grito de pavor contenido en esa petición: ¡Habilítenme que tengo frío!

No hay nada nuevo bajo el sol…

Y esa es la verdad: Luego de las intensas lluvias brilló el sol – aunque con timidez - y bajo su luz encontramos la desolación presentida, salvo que ahora fue transmitida por CNN, revelando al mundo la mentira estrafalaria que bajo el nombre de Hugo Chávez obnubiló la aduldolescencia multitudinaria de la izquierda redentora global, que todavía cree – en conmovedora Fe – en hienas altruistas.

Es catastrófico el balance de este llover que arrasó vidas, viviendas y enseres, destrozó puentes y carreteras cariadas por la desidia - o mal construidas por la corrupción que asentó feria en este período de indignidades coloradas, simbolizadas en las trenzas rojas de las impecables botas de campaña de Chávez, que le confieren un no sé qué de vodevil de cabaret – oh lalá - al ascetismo de la vestimenta militar - y desnudó la inmensa mentira del supuesto empoderamiento de los pobres mientras la corriente los revolcaba montañas abajo en un amasijo de barro y esperanzas trituradas por el alud de piedras y llanto, simbolizadas cínicamente por 26 familias – de las decenas de miles damnificadas (133.200 personas) – que Chávez encerró en Miraflores para mostrarlas como blasón de la pureza de sus ideales corrompidos hasta el asco por la terquedad de una realidad que lo señala como único culpable de esta tragedia repetida desde aquel aciago diciembre en el cual el estado Vargas pereció sepultado a pesar de los previos alertas de los entendidos a los oídos sordos del gobierno, mientras el engreimiento de un poderoso sustentado por la equivocación popular, blasfemaba contra la naturaleza y ofrecía luchar contra ella y obligarla a obedecerle, tratando de emular a Bolívar en trance similar, cuando jurara seguir luchando contra los españoles aun en contra de los embates de la naturaleza.

Frase que fue distorsionada por el realista José Domingo Díaz, caricaturizándola del modo que ha trascendido a pesar de su sinsentido y que solo sirve para adornar la simpleza mental de algún populista cómodamente instalado – entre fusiles - sobre la miseria de un pueblo cuya ignorancia lo arrastra hacia el parasitismo, bajo la fanfarria revolucionaria de sus saqueadores.

Y Chávez es el culpable porque no es posible que luego de doce años en el poder, manejando una fortuna gigantesca, exista un pueblo en el colmo de la miseria, sobreviviendo en ranchos de cartón a merced de los elementos – y todavía los chavistas cantan “que triste se oye la lluvia en los techos de cartón”, de Alí Primera - pues de haber sido un patriota – como suelen considerarse, desgraciadamente, todos los nacionalistas – no existiría un solo venezolano en situación de riesgo en este país. Porque la patria, para un patriota, es la gente. Lo demás es carraspera y reptar de serpientes.

Y Bolivia envió ayuda

Pero además de la vergüenza que siente la nación decente ante la verdad del gobierno de Chávez, éste recibe ayuda internacional, como si de Haití se tratara: Un tipo que financia con $34 millones una carrera de Fórmula 1 – lo que convirtió al piloto elegido en furibunda pancarta de Chávez - recibe, compungido, colchones, arroz, leche en polvo, agua, carpas y compotas. Y hasta Bolivia y Bielorrusia, beneficiarios de ingentes donaciones que reflotaron sus economías, aprovechan para formar parte del circo con sus pereticos para los pobres venezolanos.

Y Correa se presenta en persona a solidarizarse ¿de cuántas cifras será el cheque que compensará su solidaridad? Pero, salvo el millón de dólares que donaron los Emiratos Árabes – los donativos han sido muy modestos, presumo que debe ser porque todavía no se conoce el destino de los millones de dólares enviados a Caracas por diferentes gobiernos y organizaciones privadas para ayudar en la tragedia de Vargas, cuyas víctimas – y que “dignificados”, que riñones – 11 años después todavía exhiben su damnificación - ¿alguien recuerda aquellas promesas de Chávez: “Haremos desarrollos de vivienda, paseos marinos y de incentivo al turismo…” - lo que desmiente su proclama de “arreglarlo todo” frente al drama humano que encontró refugio militarizado en los hoteles privados o en edificaciones como el Sambil, también de origen privado, lo que desnuda todavía más su inmensa ineficiencia e indolencia ante un pueblo que ahora entiende el sufrimiento implícito en aquella arenga que concitó sus aplausos estúpidos: “¡No importa que andemos desnudos, no importa que no tengamos ni para comer, aquí se trata de salvar a la revolución”, claro que ahora ese pueblo arracimado en la miseria más atroz, la del damnificado, siente en carne viva lo que “salvar la revolución” significa.

Y es precisamente la posible reacción airada de ese pueblo burlado y frustrado en sus más caras esperanzas lo que ha impulsado a Chávez a exigir a sus incondicionales legisladores, cómplices de la miseria exhibida por CNN, que ha llevado su otrora popularidad a un mísero 23% : ¡Habilítenme que tengo frío!

Lo que esconde la mano que mece la cuna

Además de poder imponer leyes como la ley sapo y limitar la libertad de expresión - ¿cómo quedarán La Hojilla y el Nolia con la nueva ley que sanciona la incitación al odio y a la intolerancia? - aumentar las tasas impositivas, crear comunas para minimizar alcaldías y gobernaciones, legislar en materia de seguridad y defensa y en la operatividad de la Fuerza Armada, podrá a su real parecer, nada menos que: “Dictar o reformar normas que permitan diseñar una nueva regionalización geográfica del país con la finalidad de reducir los altos niveles de concentración demográfica en algunas regiones, regular la creación de nuevas comunidades…”. O sea. ¿Recuerdan las mudanzas de pueblos enteros en la Rusia de Stalin? Veremos cómo responde el pueblo caraqueño a esta pretensión de mudarlo, digamos… para las Mercedes del Llano.

Otro sí

Mis deseos por una grata Navidad – entendida como práctica de la generosidad que reditúa satisfacción personal - y mucha salud y fuerza espiritual, mental y física para continuar en el 2011 con nuestra lucha incesante para vencer la maldad que se enquistó en nuestra patria. No hay prosperidad ni ventura sin libertad “y por ella Sancho, se debe dar hasta la vida”.
Rafael Marrón González
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13 de diciembre de 2010

Bolívar en diez mandamientos (IV)

9º Mandamiento

“El sistema militar es el de la fuerza, y la fuerza no es gobierno”: Este pensamiento de Bolívar inserto en una carta al canónigo José Cortez de Madariaga, de fecha 16 de noviembre de 1826, se complementa con su siguiente explicación: “Mi profesión militar me ha obligado a formarme una conciencia de soldado y un brazo fuerte que no puede manejar el bastón sino la espada. El hábito de la guerra, el servicio de los campamentos, el contacto con los enemigos, me han puesto fuera del mando civil”.

En esta apreciación insistió siempre, los militares no están formados para el mando civil: "Un militar no tiene virtualmente que meterse sino en el ministerio de sus armas". "Es insoportable el espíritu militar en el mando civil". “Un soldado feliz no adquiere ningún derecho para mandar a su patria. No es el arbitro de las leyes ni del gobierno; es el defensor de su libertad”. Un ejemplo de la diferencia del pensamiento militar activo con el del civil, nos lo dio un experto socorrista internacional, que señalaba que para un civil, sin importar los días transcurridos, siempre existiría la esperanza de encontrar vida, por eso actuaban con sumo cuidado, incluso diseñando herramientas especiales, al levantar los escombros. Los militares al transcurrir el tiempo especificado en el manual para la expectativa de vida, arremeten con maquinaria pesada y terminan de aplastarlo todo.

Igualmente la represión a la delincuencia o el mantenimiento del orden público, deben estar en manos de autoridades civiles y no del ejército cuya mentalidad es la de la guerra y la tierra arrasada, por eso el estupor mundial ante el uso de fuerzas militarizadas, como la Guardia Nacional, en Venezuela para reprimir brutalmente las protestas populares. Y de eso es de lo que se trata, de la imposibilidad de conciliar una mentalidad estructurada, por razones de supervivencia institucional, en el orden, la disciplina y la obediencia debida, libre de responsabilidad por delegación a una autoridad superior; con una liberal actitud cotidiana basada en la lucidez y la coherencia subjetivas y la obediencia razonada y responsable propia del mundo civil.

En los tiempos modernos los militares están perfectamente preparados profesionalmente para desempeñarse con éxito en el mundo civil, cuando sean civiles, pero Bolívar se refería al ejercicio de la autoridad en el campo civil, que debe estar reservado a los civiles. Por eso insisto en citar el caso del General en Jefe José Francisco Bermúdez que dejó para la historia de esta nación, la más elevada lección de civilidad.

El 30 de abril de 1830 dirigió una correspondencia al Congreso Nacional exigiendo su licencia absoluta para retirarse a la vida privada. En ella expresa: “...Venezuela acaba de dar la última prueba de su amor a la libertad. Ella solicita instituciones verdaderamente republicanas, y yo que me he identificado de corazón con tan bellos sentimientos, quiero dar a ella y al mundo entero el testimonio más auténtico de esta verdad, y ninguno más digno ni más poderoso que el de solicitar como solicito mi entero desprendimiento de la carrera de las armas que abracé por la absoluta necesidad en que estábamos de lanzar de la patria a nuestros opresores.

Cesó la época del soldado. Llegó la más feliz y la más gloriosa que podíamos apetecer. Ella es aquella en que no reinan sino las leyes, cuya regla universal lejos de ser un yugo para los ciudadanos, es una fuerza que le protege y le pone a cubierto de los tiros de la arbitrariedad, y una vigilancia que a la vez que afianza su tranquilidad, asegura todas las demás garantías sociales”. Y es que un militar está entrenado en la estrategia para confundir al enemigo, que aplicada a la política se traduce en engaño y mentira, porque su formación le exige vencer mientras el civil necesita convencer.

Disenso, negociación, oposición, disidencia, son palabras que su mentalidad no puede traducir como acciones válidas. Las fórmulas interrogativas ¿por qué? y ¿para qué? constituyen delitos en la estructura jerárquica militar. Su orden se cumple sin protesta porque de ello depende la vida. Por eso su tendencia natural a la autocracia en el ejercicio del poder civil.

Por otro lado los militares están entrenados, como debe ser, para combatir enemigos de la patria, invasores extranjeros. No para discutir posiciones ideológicas. Chávez es un militar activo, pues asumió como tal la Jefatura Suprema de la Fuerza Armada – con uniforme y charreteras propias - que es una jerarquía civil inherente al cargo de Presidente de la República, lo que sitúa al poder civil por encima del estamento militar, que no es un poder legítimo porque la Constitución no lo incluye dentro de los poderes públicos.

10º Mandamiento

“La patria exige cada día nuevos sacrificios y es necesario darle hasta el último aliento de la vida”: El 23 de octubre de 1829 Bolívar escribe al general Bartolomé Salom, que le había manifestado en correspondencia precedente que se encontraba en mal estado de salud: “…La patria, mi amigo, exige cada día nuevos sacrificios, y es necesario darle hasta el último aliento de la vida. Usted ha sido nombrado representante para el próximo congreso, y es necesario venir a hacer un buen legislador, después de haber sido un excelente guerrero. Yo me intereso en que usted, de cualquier modo que sea, venga al congreso, lo exige el bien de la nación. (...) Mi salud ha estado también en mal estado y, sin embargo, no he desmayado en mis penosas tareas…”.

Bolívar lo que quiso decir con este mensaje fue que la patria estaba ya militarmente lograda, pero que exigía el esfuerzo de sus mejores hombres, hasta el último aliento de su vidas, para perfeccionarle su suerte. Nuestros abuelos dieron la vida por la patria en los campos de batalla para que nosotros hoy la diéramos en las universidades, en los laboratorios, en las artes y la literatura, en el periodismo, en la industria y el comercio y en cada rincón generador de progreso a través del desarrollo del hombre y de la mujer nacidos en su suelo o llegados voluntariamente de otras latitudes. Morir es fácil y para muchos una solución. Lo difícil es vivir. Yo convoco a la juventud de mi patria a vivir por ella.

Porque la patria es la gente… pero viva y con ganas de vivir a plenitud para desarrollar sus potencialidades en aras del bienestar general, porque el progreso o es colectivo o no lo es. Las ideologías, todas, tanto políticas como religiosas, ubican su campo de gloria eterna en la muerte: hay vida después de la muerte para las religiones obviando que también hay vida plena y repleta de satisfacciones por las realizaciones antes de la muerte. Así el lema de los enemigos de la libertad, del individuo y del libre mercado es “Patria socialista o muerte”, pero sin explicarle a la ingenuidad popular que ya de por sí socialismo es muerte. Pregunten a Corea del Norte o en Cuba, los dos últimos reductos del socialismo en el mundo.

En Conclusión

“Moral y luces son nuestras primeras necesidades” (…) “La instrucción es la felicidad de la vida; y el ignorante que siempre está próximo a revolverse en el lodo de la corrupción, se precipita luego infaliblemente en las tinieblas de la servidumbre”: “La verdadera igualdad no existe sino en la formación y delante de la ley que liga y comprende a todos indistintamente; premia y recompensa al virtuoso, al justo, al sabio, al valiente, al honrado, al prudente, al industrioso, al activo y al benéfico; y castiga y reprime al vicioso, al injusto, al inmoral, al cobarde, al temerario, al holgazán y al perezoso”: “La soberanía del pueblo no es ilimitada, porque la justicia es su base y la utilidad perfecta le pone término”: “...El sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política”: “Los hombres de luces y honrados son los que debieran fijar la opinión pública” (…) “El talento sin probidad es un azote”: “La impunidad de los delitos hace que estos se cometan con más frecuencia, y al fin llega el caso de que el castigo no basta para reprimirlos”: “El derecho de expresar sus pensamientos y opiniones de palabra, por escrito, o de cualquier otro modo, es el primero y más inestimable don de la naturaleza”: “El sistema militar es el de la fuerza, y la fuerza no es gobierno”: “La patria exige cada día nuevos sacrificios, y es necesario darle hasta el último aliento de la vida”.

Rafael Marrón González
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11 de diciembre de 2010

Bolívar en diez mandamientos (III)

6º Mandamiento

“La impunidad de los delitos hace que estos se cometan con más frecuencia, y al fin llega el caso de que el castigo no basta para reprimirlos”: En su Discurso a la Convención de Ocaña, el 29 de febrero de 1828, Bolívar insiste en atribuir a la lenidad en la aplicación de la justicia, la perversión de los pueblos: “La corrupción de los pueblos nace de la indulgencia de los Tribunales y de la impunidad de los delitos. Mirad que sin fuerza no hay virtud y sin virtud perece la República. Mirad, en fin, que la anarquía destruye la libertad…”.

Estos mensajes de Bolívar cobran inusual vigencia en estos tiempos de turbulencia política en los que parece haberse desdibujado su frontera con la decencia y el “vale todo” se inclina por la corrupción superlativa. Ya es normal en esta Venezuela de gobierno revolucionario – “robolucionario” lo bautizó el pueblo – la figura del delito sin delincuente: Una ligera visita a una hemeroteca de los últimos doce años nos refleja la comisión in crescendo de multimillonarias estafas al tesoro público que gozan de total impunidad, con el agravante de que los denunciantes se convierten en perseguidos políticos, así sean de la tolda gobernante.

Un escándalo delictivo tapa al otro a velocidad de vértigo: Desde el cobro de comisiones - que ha llegado al paroxismo con las compras innecesarias o excedentarias de artículos perecederos o chatarra militar - pasando por la directa apropiación indebida de fondos, como el extravío de millones de dólares en efectivo en actos de prestidigitación, hasta tráfico de narcóticos y armas, que generan una riqueza que se exhibe groseramente desatando una ola criminal – por imitación – que incorpora alarmante porcentaje de la fuerza de orden público, sin precedentes en la historia nacional, que disfruta también de absoluta impunidad.

Un ejemplo es que Venezuela ha sido declarada en instancias internacionales como la capital mundial del secuestro, lucrativa empresa delictiva que solo puede florecer ante la ausencia de gobierno o con su complicidad. La lucha contra la impunidad, invocando este pensamiento de Bolívar, debe ser la primera de nuestras preocupaciones ciudadanas ya que para el gobierno es una aliada que le procura la incondicionalidad lacaya que le es indispensable para sobrevivir en el poder.

7º Mandamiento

“La instrucción es la felicidad de la vida; y el ignorante que siempre está próximo a revolverse en el lodo de la corrupción, se precipita luego infaliblemente en las tinieblas de la servidumbre”: En abril de 1825, Bolívar escribe a su hermana María Antonia: “Escribe tú de mi parte, a los encargados en el Norte de la educación del joven Fernando Bolívar, encareciéndoles el esmero con que yo quiero que se eduque a mi sobrino. (…) Un hombre sin estudios es un ser incompleto...”.

De allí la importancia que Bolívar siempre concedió a la educación para crear republicanos, afirmando repetidas veces, como en octubre de 1825: “La Nación será sabia, virtuosa, guerrera si los principios de su educación son sabios virtuosos y militares: ella será imbécil, supersticiosa, afeminada y fanática si se la cría en la escuela de estos errores.

Por esto es que las sociedades ilustradas, han puesto siempre la educación entre las bases de sus instituciones políticas. (...) Las naciones marchan hacia el término de su grandeza, con el mismo paso con que camina la educación. Ellas vuelan, si esta vuela, retrogradan, si retrograda, se precipitan y hunden en la oscuridad si se corrompe o absolutamente se abandona”. O como en diciembre de ese mismo año, cuando expresa que “la salud de una República depende de la moral que por la educación adquieren los ciudadanos en su infancia”. Y previamente, en su Discurso al Congreso de Angostura, el 15 de febrero de 1819, alertó a los padres sobre su responsabilidad con la educación de sus hijos: “No puede ser buen ciudadano ni hombre honrado el que, olvidando que su familia pertenece más a la Patria que a sí mismo, descuida la educación de sus hijos. Todo padre de familia está obligado a inspirar a la suya amor a la Patria, a la libertad, a la virtud y al trabajo”.

Sin embargo es importante destacar que no se refería Bolívar, exclusivamente, al campo del conocimiento sino que planteaba la instrucción general del pueblo para hacerlo ciudadano, lo que traduciríamos hoy como educar al hombre y a la mujer en la convivencia pacífica y la tolerancia, en el uso consciente de su libertad con el debido respeto al derecho de los demás, en el compromiso ético que define su relación con la sociedad y sus instituciones. El fracaso de la educación, que tanta gente deplora hoy, no estriba en falencias del conocimiento sino en el ejercicio ciudadano.

No es posible que cada ladrón del erario sea egresado de nuestro sistema educativo. Cada violador de los derechos humanos haya sido formado académicamente en escuelas, liceos o universidades. ¿Ningún educador fue capaz de detectar las tendencias corruptas de estos individuos? Por ello este pensamiento de Bolívar no podemos limitarlo a la ignorancia como falta de información o desconocimiento, sino a la peor de las ignorancias que es la del que no es capaz de entender su rol en la sociedad.

Abogados expertos en bucear intersticios leguleyos para procurarles impunidad a los delincuentes. Médicos que dejan morir pacientes porque no tienen dinero. Políticos que aspiran ser elegidos por el pueblo para depredar el erario. Ningún político puede enriquecerse en sus actividades gubernamentales, sino es robando. Por eso el ignorante no entiende la democracia, no es capaz de discernir sus alcances ni de vislumbrar sus oportunidades.

Acostumbrado a depender de alguien o de algo, necesita la fuerza de la opresión para evitar sus propios desmanes. Es el que exige censura, porque no puede dominar sus instintos. Hay que prohibir la minifalda para protegerlo de su propia morbosidad. Roba porque no tiene razones para no hacerlo. Necesita un policía en cada esquina para que le impidan violar la ley. Incapacitado para tomar decisiones necesita quien las tome en su lugar. Este es el tipo de gente que se vuelca en turba violenta para expresar sus preferencias, que en su caso son elementales apetitos.

Es el que dice que “la revolución está por encima de las instituciones”, o que “prefiere la igualdad a la libertad”. Y volviendo a Bolívar, no olvidemos jamás, si en verdad somos bolivarianos históricos, no políticos porque es una aberración, “que un pueblo pervertido si alcanza su libertad, muy pronto vuelve a perderla, porque en vano se esforzarán en mostrarle que la felicidad consiste en la práctica de la virtud”.

8º Mandamiento

“El derecho de expresar sus pensamientos y opiniones de palabra, por escrito, o de cualquier otro modo, es el primero y más inestimable don de la naturaleza”: Esta convicción, como artículo de Fe, la expresa Bolívar en su Discurso al Congreso de Angostura el 15 de febrero de 1819, con la idea de que fuera incorporado a la Constitución que se aprobaría en esa instancia constituyente. Y como podemos apreciar, Bolívar no le confiere solamente valor constitucional a este derecho, sino que lo percibe como un fundamento del derecho natural, como un derecho fundamental, y establece que “es el primero y más inestimable don de la naturaleza”.

Es decir, que para Bolívar la libertad de expresión era supra constitucional y por lo tanto la violación de este precepto es un acto antibolivariano. Este pensamiento de Bolívar, profundamente democrático, se suscribe a la Carta Interamericana de la OEA, que establece en su artículo 4: “Son componentes fundamentales del ejercicio de la democracia la transparencia de las actividades gubernamentales, la probidad, la responsabilidad de los gobiernos en la gestión pública, el respeto por los derechos sociales y la libertad de expresión y de prensa.

La subordinación constitucional de todas las instituciones del Estado a la autoridad civil legalmente constituida y el respeto al estado de derecho de todas las entidades y sectores de la sociedad son igualmente fundamentales para la democracia”. En Venezuela, la resolución del veedor de la OEA, en su única visita de inspección en el país, pues el gobierno prohibió luego su acceso bajo subterfugios pueriles, determinó que la “libertad de expresión existe en Venezuela por el coraje de los periodistas”. Continuará.

Rafael Marrón González
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29 de noviembre de 2010

Bolívar en diez mandamientos (II)

4º Mandamiento

“...El sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política”:

Muchos creen ver en este pensamiento de Bolívar una posición utilitarista, en la que lo que priva es el resultado sin importar la vía, y por lo tanto una aceptación de las dictaduras, si eficientes, cuando es sabido que el costo en derechos y en atraso, sin mencionar al elevado costo de la recuperación del humanismo, que produce esta infame forma de gobierno hoy sometida al escarnio mundial, no compensa jamás los pírricos resultados económicos que preconizan sus reaccionarios seguidores.

Lo que Bolívar quiso decir en Angostura con “sistema de gobierno” fue precisamente “gobierno sistémico”, es decir, gobierno dependiente de un conjunto de normas que garanticen su eficiencia social, política y económica, para que tuviera como resultado las premisas mencionadas. Y el único sistema político capaz de producir la organización necesaria referida por Bolívar, es la democracia.

Lo que sucede es que la democracia se ha definido tradicional y simplistamente, por una premisa de Montesquieu, y sin mayor revisión ni adecuación posterior a las dinámicas políticas actuales, como “gobierno del pueblo”, con lo que sirve como fachada para cualquier andamiaje tiránico sustentado en la seducción y el soborno a una muchedumbre desclasada sin conciencia de nación, de libertad ni de progreso a la que se le ofrece la “igualdad” como señuelo.

La definición académica no se aleja mucho de esta primera referencia y sostiene que la democracia es un “régimen político en el cual la soberanía pertenece al conjunto de los ciudadanos sin distinción, es decir, al pueblo”, y la divide en representativa – que es la única posible - autoritaria - para incluir los regimenes despóticos que guardan las apariencias - y social - la que es llamada también “popular”, adjetivación que pretende conceder estatus democrático a dictaduras infames como la de los hermanos Castro en Cuba, porque realizan elecciones - a las que se suma ahora otra adjetivación divisoria imposible, la “participativa” – en la que el tirano de turno “participa” al pueblo sus decisiones de obligatorio cumplimiento.

La frase “régimen político” con la que se inicia esta última definición refiere a “conjunto de reglas o normas” es decir “sistema”. Y desde este punto sugiero una definición acorde con nuestras realidades y esperanzas, y sustentada en el enunciado de Bolívar: Democracia es el sistema político cuyos atributos son el Estado de Derecho, la celebración de elecciones libres, periódicas y justas, un régimen plural de partidos políticos, el respeto a los derechos humanos y a las libertades civiles, especialmente la libertad de expresión, y cuyos gobiernos están sujetos a las normas constitucionales establecidas por la ciudadanía en el libre ejercicio de su soberanía, regido por los principios capitales de la división de poderes, la alternabilidad y el equilibrio de las autoridades y consagrado a producir la mayor suma de felicidad posible, la mayor suma de seguridad social y la mayor suma de estabilidad política.

Esta definición elimina adjetivaciones a la democracia – democracia y punto - y le impide a las tiranías que violan estos preceptos, cobijarse bajo su férula, sobre todo bajo la denominada “democracia autoritaria”, en la que supuestamente “el pueblo” delega; para siempre, en un solo hombre providencial todos los poderes y asume la servidumbre por la subsistencia de manera supuestamente voluntaria, pero, por si acaso, apuntada por los fusiles de “su ejército”, concepto que alcanza también a la llamada “democracia popular”, denominación que encubre el estatismo criminal del comunismo que confunde adrede “espacio público” con espacio del gobierno para liquidar las libertades y derechos ciudadanos, considerando que su perverso sistema es el único posible y por lo tanto toda disidencia o protesta debe ser reprimida con violencia extrema porque conspira contra los sagrados postulados del Estado – erigido en religión - corporificado en el líder supremo, tenedor de todas las acciones y valores.

5º Mandamiento

“Los hombres de luces y honrados son los que debieran fijar la opinión pública”: Este pensamiento lo plasma Bolívar en su correspondencia al general Francisco Carabaño, el 8 de octubre de 1828. En ella le expresa: “Los hombres de luces y honrados son los que debieran fijar la opinión pública. El talento sin probidad es un azote. Los intrigantes corrompen los pueblos, desprestigiando la autoridad. Ellos buscan la anarquía, la confusión, el caos, y se gozan en hacer perder a los pueblos la inocencia de sus costumbres honestas y pacificas”.

Según Kant, “opinión”, que deriva del latín “opinio” que significa creencia, conjetura, “es el hecho de tener algo por verdadero con la conciencia de una insuficiencia subjetiva tanto como objetiva del juicio que así lo expresa”. Es decir, que la opinión es la creencia o toma de posición por la que el sujeto pasa de la simple impresión a la afirmación decidida pero no sometida a examen crítico.

Por las características populares de la democracia en cuanto a la cuestión electoral, los demagogos han llevado al paroxismo la importancia de la “opinión pública”, al grado de considerarse el pensamiento social dominante para todas las decisiones en materia políticas, económicas, sociales, morales y hasta filosóficas, obviando el carácter emocional de la opinión pública, que suele estar influenciada por el medio ambiente, el entorno social, cultural y familiar, el carisma, el afecto, entre muchas influencias externas, como las modernas campañas mediáticas.

Cuando Bolívar expresa que deben ser los hombres de luces los que debieran fijar la opinión pública, se está refiriendo al pensamiento, a que la opinión de los ciudadanos debe ser el producto de un ejercicio intelectual y no de la emoción contaminante. Es necesario que la “opinión pública” se nutra del pensamiento de los “hombres de luces” porque ellos, según la definición de Kant, forman los conceptos a través del juicio, es decir, del acto del pensamiento por el cual tomamos conciencia de la relación entre las cosas o las ideas y afirmamos la verdad de dicha relación.

Y el segundo requisito que exige Bolívar para un formador de opinión pública, es la honradez. ¡Cuántos “líderes” políticos son simples enunciadores de valores! Usted los oye afirmar que la familia es la “célula fundamental de la sociedad”, cuando, en su vida privada, se caracterizan por el desprecio a la familia. Tienen decenas de hijos adosados al destino de la manera más irresponsable, en múltiples uniones infelices. “La verdad es la ausencia de contradicciones”, y un líder debe ser paradigmático para que su ejemplo sirva de contraste a lo pervertido de la sociedad.

Un líder que lo sea porque “se parece al pueblo”, cuando la realidad de ese pueblo es su desequilibrio ético, es una contradicción que revierte al “líder” en jefe de pandillas. Hay que recordar que cuando el pueblo trasciende éticamente, no necesita líderes. Y menos héroes. La voz honrado, en boca de Bolívar, es decir, de un hombre del siglo XIX, significa para nosotros “integridad”, que traduce a su vez recto, probo, intachable. Y así debe ser el político, una persona de elevados valores, honrado por definición, no porque no haya tenido oportunidad de robar, sin tacha pública ni privada.

Conozco muchos hombres así, pero se niegan a participar en la política precisamente por lo escatológico de su ejercicio actual. Venezuela ofrece hoy una insuperable oportunidad para los jóvenes talentos con inclinación social, para realizar una depuración del ejercicio de la política para llevarla a su exacta dimensión como ciencia del gobierno o teoría del Estado, que los impulse a conquistar el poder para el auténtico beneficio colectivo y no clientelar. Serán estos hombres y mujeres, provistos de conciencia inteligente, ética a prueba de tentaciones y compromiso decantado con la venezolanidad, los que guiarán la opinión pública de la Venezuela del mañana.

Hoy en día la juventud venezolana tiene el privilegio de poder generar una opción política que rompa con un pasado denigrante y con un presente oprobioso, cuyo eslabón es la corrupción, dando paso a la decencia y a la civilidad como doctrina para rescatar la política como herramienta de transformación social. No se trata de revolucionar sino de evolucionar a través de la justicia, el conocimiento y la generosidad. Continuará.
Rafael Marrón González
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21 de noviembre de 2010

Bolívar en diez mandamientos (I)

Fue el poeta civil Andrés Eloy Blanco quien resaltó la cualidad oceánica de Bolívar, pues ha servido su palabra – citada fuera de contexto - hasta para justificar la más vil de las canalladas contra la libertad, que fue su auténtica pasión. Sin embargo, escrutando su epistolario y sus discursos podemos extraer diez postulados, diez mandamientos, en los cuales se define la arteria de su pensamiento universal y el pivote de su estructura filosófica:

1er Mandamiento

“Moral y luces son nuestras primeras necesidades”: Bolívar aseguraba que el primer deber del gobierno era educar al pueblo para fortalecerlo y enrumbarlo hacia el progreso y en Angostura lo declara: ¨... La educación popular debe ser el cuidado primogénito del amor paternal del Congreso. Moral y luces son los polos de una república; moral y luces son nuestras primeras necesidades¨.

Este pensamiento que tiene tremenda vigencia en nuestro tiempo – sobre todo por estar lo suficientemente comprobado que la educación es primordial en el combate a la pobreza - debe actualizarse para ser comprendido a cabalidad por nuestra juventud. Su nuevo planteamiento debe ser “Ética y conocimiento son nuestras primeras necesidades”.

Ética, porque significa y traduce el compromiso del sujeto con la sociedad, la confesión pública de su vocación ciudadana y solidaria. Escucho multitud de voces exigiendo justicia, que es el compromiso de la sociedad con el individuo, pero nadie pide ética, es decir, a nadie parece importarle su contribución particular a la decencia social. Si cada uno de nosotros piensa que su particular actuación ética no es necesaria porque nadie notará su falta, el resultado seguirá siendo el que tenemos: La pérdida de la moral pública. El ascenso de los pillos. Sinvergüenzas de etiqueta representando a la nación.

El segundo componente de esta exigencia vital, es la responsabilidad de acceder al progreso por el desarrollo del individuo, sin intervención de Dios, del Estado o de la suerte. Es decir que en la medida en que cada individuo como integrante solidario de un colectivo, posea los conocimientos necesarios para ejecutar a plenitud determinado trabajo productivo que lo catapulte hacia el progreso – que no necesariamente a la riqueza sino a una mejor calidad de vida - la sociedad, integrada de esta manera por hombres y mujeres con especificidades productivas, progresará en pleno. Porque el progreso sino es colectivo – cada cual con su manera de tener algo - es injusto.

Ya Bolívar lo recalcaba cuando expresara: “Cuán superior es la suma de las luces a la suma de las riquezas”. Por eso al observar la inquietud por alfabetizar, me pregunto si no sería mejor preocuparse por “oficionar”. Por dotar a cada individuo, hombre o mujer, desde la niñez, de un oficio que le permita vivir de un trabajo decente si debe por presiones exógenas abandonar la escuela. Da tristeza mirar a jóvenes bachilleres que luego de once años de estudio carecen del mínimo conocimiento laboral sustentable.

Los emigrantes italianos de la post guerra llegaron a América provistos de un oficio, eran barberos, carpinteros, albañiles, fundidores, mecánicos, panaderos, entre una gama extensa de posibilidades para ganarse la vida honestamente. Y, gracias a esa previsión política, fue menos duro el desarraigo y triunfaron económica y socialmente. Por el trabajo y la responsabilidad y luego sus descendientes incorporaron el estudio a esa dupla ganadora. Basta comparar, sin estereotipos ni antiguallas ideológicas, la actitud activa de los pueblos que han logrado el progreso económico con la resignada espera de los pueblos latinoamericanos para comprender la verdad.


2º Mandamiento

“Mi opinión es, legisladores, que el principio fundamental de nuestro sistema, depende inmediata y exclusivamente de la igualdad establecida y practicada en Venezuela”: Bolívar preconizaba la igualdad como la ley de las leyes, pero haciendo énfasis en la nivelación política constitucional, por la ley, y la superación por el estudio y el trabajo, jamás defendió Bolívar la demagógica presunción de la igualdad por debajo, el igualitarismo, que tanto daño ha hecho a nuestras repúblicas, y que constituye el banal discurso de los populistas: “La verdadera igualdad no existe sino en la formación y delante de la ley que liga y comprende a todos indistintamente; premia y recompensa al virtuoso, al justo, al sabio, al valiente, al honrado, al prudente, al industrioso, al activo y al benéfico; y castiga y reprime al vicioso, al injusto, al inmoral, al cobarde, al temerario, al holgazán y al perezoso”.

(...) “Los ciudadanos de Venezuela gozan todos por la Constitución, intérprete de la naturaleza, de una perfecta igualdad política. Cuando esta igualdad no hubiese sido un dogma en Atenas, en Francia y en América, deberíamos nosotros consagrarlo para corregir la diferencia que aparentemente existe. (…) Que los hombres nacen todos con derechos iguales a los bienes de la sociedad, está sancionado por la pluralidad de los sabios; como también lo está que no todos los hombres nacen igualmente aptos a la obtención de todos los rangos; pues todos deben practicar la virtud y no todos la practican; todos deben ser valerosos, y todos no lo son; todos deben poseer talentos, y todos no lo poseen. De aquí viene la distinción efectiva que se observa entre los individuos de la sociedad más liberalmente establecida.

Si el principio de la igualdad política es generalmente reconocido, no lo es menos el de la desigualdad física y moral. La naturaleza hace a los hombres desiguales, en genio, temperamento, fuerzas y caracteres. Las leyes corrigen esta diferencia porque colocan al individuo en la sociedad para que la educación, la industria, las artes, los servicios, las virtudes, le den una igualdad ficticia, propiamente llamada política y social. Es una inspiración eminentemente benéfica, la reunión de todas las clases en un estado, en que la diversidad se multiplicaba en razón de la propagación de la especie. Por este solo paso se ha arrancado de raíz la cruel discordia. ¡Cuántos celos, rivalidades y odios se han evitado!¨.


Bolívar, como nosotros hoy, estaba convencido de que el bienestar de las naciones no era un asunto de leyes, constituciones o programas sociales, sino de la voluntad general de los ciudadanos, y acotaba: ¨Al proponeros la división de los ciudadanos en activos y pasivos, he pretendido excitar la prosperidad nacional por las dos más grandes palancas de la industria, el trabajo y el saber. Estimulando estos dos poderosos resortes de la sociedad, se alcanza lo más difícil entre los hombres, hacerlos honrados y felices¨. Ser igualitarista es ser anti bolivariano.


3er Mandamiento

“La soberanía del pueblo no es ilimitada, porque la justicia es su base y la utilidad perfecta le pone término”: Este precepto de Bolívar manifestado a Santander el 31 de diciembre de 1822, pertenece en realidad al filósofo francés Henry Benjamín Constant, que estableció los límites de la soberanía popular por la justicia y el bien común, la soberanía del pueblo no puede estar por encima de los derechos fundamentales del ciudadano. Así diga lo contrario el 100% del pueblo, el derecho a la vida es inviolable, los derechos humanos son inalienables, la autonomía de los poderes constituyen la base de la democracia.

Caro están pagando, aunque siempre será barato el precio, los confundidos criminales de pasadas dictaduras sus delitos contra la humanidad. Rousseau proponía que toda la sociedad se rigiera por leyes inexorables que expresaran la voluntad popular, para que no fuera el rey la sola persona que tuviera ese privilegio y poder, por lo tanto debían ser redactadas por el pueblo.

Propugnaba Rousseau un sistema de gobierno en el que la ley estuviera por encima del hombre, un orden jurídico por el que estuvieran sometidos por igual gobernados y gobernantes. Eso es lo que llamamos democracia. Sin embargo, tenía Rousseau una gran preocupación, dada su honestidad intelectual: “¿Cómo una multitud ciega, que a menudo no sabe lo que quiere, porque rara vez sabe lo que es bueno para ella, ejecutaría por sí misma una empresa tan grande, tan difícil como un sistema de legislación?”. Como certificación a esa inquietud vemos como la masa aplaude acciones gubernamentales violatorias de los principios constitucionales, justificados por la repartición proporcional de la riqueza – favorecer al pueblo - sin colegir el efecto descendente de esas medidas sometidas a las leyes precisamente para proteger a los más débiles de la poderosa fuerza del Estado.

Mañana, cuando le toque, esa misma masa seducida por el delito estatal, llorará la pérdida de sus derechos. Es la inexorable condena del estúpido: Con lo que daña para satisfacer sus instintos primitivos, será dañado. Continuará.

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13 de noviembre de 2010

¿Golpe en ciernes?

La historia es harto conocida: Chávez salió el cuatro de febrero de 1992 a dar un golpe de Estado – sin ningún apoyo popular - y fue derrotado, preso y sepultado por la institucionalidad. Luís Miquilena, observando la candidez de la clase media venezolana – que saltó de la frivolidad “noche tan linda como ésta” de Irene Sáenz a un vulgar golpista feroz, sin pestañar - la codicia de la plutocracia, que creyó que podía controlar esa fuerza desatada de la naturaleza y los medios de comunicación que destrozaron a los partidos políticos – la partidocracia - lo convenció en la cárcel de someterse a las normas democráticas para lograr el poder y desarrollar su proyecto, que deshonestamente dice no saber que era comunista. Y resucitó inmaculado a los dos años, vía insensato perdón presidencial. Inaugurando la era de la impunidad.

Pero el golpista siguió allí. Latente. Dando zarpazos de vez en cuando. Socavado las bases constitucionales. Pero es a partir de su derrota en la pretendida reforma constitucional cuando se reencontró consigo: Con los nudillos destrozados contra las paredes asumió que la vía segura para eternizarse en el poder seguía siendo la del golpe de Estado – “disfruten su victoria de mierda” - convencimiento que se exponencia a partir de la derrota sufrida el 26S, cuando hasta los barrios vecinos de Miraflores votaron en su contra.

Son demasiadas ya las declaraciones que amenazan con esa realidad. Sobre todo luego de analizar el parte político diario que le suministran desde Cuba, basado en la información del ejército cubano de ocupación, que llega primero a La Habana y por las últimas declaraciones de su otrora asesor, Heinz Dieterich, quien coincide con los amos cubanos en que para el 2012 “el Presidente solo tendrá seguridad de ganar, si hace un cambio radical y pronto en su modelo de gobierno”. Y Chávez no tiene ninguna disposición ni posibilidad de realizar ningún cambio en su rumbo de destrucción masiva de nuestro sistema de vida, aunque cada día tiene frente a sí nuevas protestas, sobre todo laborales, que se están conformando como la auténtica barricada a sus aspiraciones totalitarias.

Así que Chávez está hoy en día de pie frente a su destino manifiesto, porque inexorablemente será derrotado en las urnas electorales y carece de condiciones y voluntad para revertir la inmensa ola de indignación nacional que ha generado su pésimo gobierno - su pueblo sigue siendo rojo rojito, pero ahora de la ira. Y su salida del poder significa un boleto hacia los tribunales nacionales e internacionales, recordemos que para la televisión cubana señaló que USA pretende usar el caso Makled – que convirtió a un anhelante Chávez en el “nuevo mejor amigo” de Santos - para llevarlo a la corte penal internacional, sobre lo cual declara Robert Noriega: “Fiscales de los Estados Unidos tienen a la red criminal de Venezuela en sus manos - 10.000 toneladas de cocaína transitaron por Venezuela vía Estados Unidos y Europa, sostiene la Fiscalía gringa - y Makled-García está listo para implicar a altos militares y ministros. Algunos piensan que la conspiración no va más allá del círculo íntimo de Chávez. Pero Chávez parece saber algo más”.

Por eso el jefe del Comando Estratégico Operacional, Henry Rangel Silva, afirmó – con ese estilo peculiar que obvia la sintaxis – en el diario Últimas Noticias, que “la Fuerza Armada Nacional no tienen (sic) lealtades “a medias” sino completas con un (…) “comandante en Jefe” y la “hipótesis” de un Gobierno de oposición, que podría emanar de las urnas en 2012, “es difícil, sería vender al país, eso no lo va a aceptar la gente, la FAN no, y el pueblo menos”, lo que le mereció las felicitaciones de Chávez que lo premió ascendiéndolo a General en Jefe, ascenso que debe preocuparlo.

Esas palabras son el corolario de lo expresado por Chávez a finales de octubre, en lo que parece una preparación del terreno: “Pobre de ellos (la oposición). No tendrían como contener una revolución violenta (¿golpe de Estado?) liderada por los militares y por el pueblo". No sé si esta es la opinión de la Fuerza Armada en conjunto - ¿subordinación de la FANB a Chávez, como asegura Darío Vivas? - o es la simple altanería de un oficial – seriamente cuestionado - en desacato flagrante al artículo 328 de la Constitución – “La Fuerza Armada Nacional constituye una institución esencialmente profesional, sin militancia política… bla, bla, bla” - gloriosa impunidad - pero lo que sí inferimos muchos es que este oficial está anunciando una rebelión, si Chávez pierde las elecciones.

No tiene este oficial ninguna evidencia que corrobore su suposición de una traición a la patria – “vender al país” – entre los planes de la oposición venezolana, cuyos dirigentes representan la voluntad del 57% del electorado según mediciones cubanas. Lo que sí está planteado es llevar ante los tribunales competentes a los corruptos, que han ocasionado un tremendo daño patrimonial a la republica, a los aliados del narcotráfico y del terrorismo que han cometido – esos sí - traición a la patria y a quienes violan la Constitución, cualesquiera sean su filiación institucional y su jerarquía, si los hubiere. Las palabras del general traducen un salto a la yugular jurídica del país – del potrero de Chávez no sale un becerro sin herrar.

Una revolución armada

Adverso a Chávez, desde el mismo 4F – no tengo ombligo chavista - , porque detesto el gorilismo, pero debo admitir que jamás ha mentido sobre sus intenciones – tanto él como sus anillos actúan bajo la norma pandillera, amenazan y cumplen - son los ingenuos y esperanzados quienes han obstaculizado la verdad creando la confusión que ha trabajado a favor del régimen.

La burla a la voluntad popular cometida el 26 de septiembre - con la venia de la oposición oficial - y convertida en chiste por la frivolidad, es una pequeña muestra de la absoluta discrecionalidad electoral del gobierno apoyado irrestrictamente por un sector de la Fuerza Armada ¬– deseo creer que existe el sector institucional - con la prescindencia consciente de su responsabilidad constitucional.

Participo en las elecciones porque es moralmente correcto si se es demócrata participar, reditúa reconocimiento internacional, sirve para movilizar masas, para afinar un discurso que estructure en el pueblo sólidos argumentos anticomunistas y antimilitaristas – ambos rechazados con desprecio por la mayoría – y, además, para medirnos, a pesar de las trampas y del grosero abuso de poder, porque el pueblo, allá abajo, no necesita CNE para saber si Chávez ganó o perdió. Por eso el silencio del 26S – mismo silencio del referendo revocatorio - a pesar de las fanfarrias de los corruptos y alabarderos, porque el asunto no es de cargos sino con quién está la mayoría real.

Es lúcido que de nuestra parte la lucha sea política, pacífica y electoral, sin obviar, por supuesto, el carácter fascista de este gobierno: Cuando Chávez asevera que “esta revolución es pacífica pero está armada” (…) “derrotar a Chávez es como tragarse un crisol de aluminio o una barra candente de acero” (…) “ni muerto me sacan de Miraflores" (…) "Chávez no se va, Chávez se queda… hasta el 2019, hasta el 2021, hasta el 2030” , nos está enseñando los dientes, pues eso traduce “te la calas por las buenas o por las malas, pues a mí lo que diga el pueblo me importa muy poco porque para eso tengo las armas”.

Así que hay que tomar sus palabras en serio. Muy en serio. Más aún cuando promete asistencia por cien años a Cuba. Mil años duraría el tercer Reich. A los doce era polvo. Pero a costa de 50 millones de muertos.

Quien tenga ojos que vea

La respuesta a esta amenaza debe ser el fortalecimiento monolítico de la unidad democrática, arreciando las acciones políticas de calle y denunciando por todos los medios posibles la corrupción y la ineficiencia de este gobierno crapuloso. El grave caso Mackled ha dejado a cielo abierto la purulencia chavista. Y allí hay que hincar el diente, pues hemos llegado a tal nivel de inmoralidad que nuestra vida republicana parece depender de a quien Colombia entrega a Mackled, pues se siente en el aire que si lo envía a USA, el pánico podría impulsar a los poderosos imputables a derogar la institucionalidad, en nombre de los sagrados intereses del pueblo y de la soberanía, claro.

¿Qué mejor escondite que el poder? Las revoluciones – todas - arrastran un fardo delictivo que la victoria desvanece. Los triunfadores dejan de ser atracadores de blindados para convertirse en diputados. Sin embargo, perro que come manteca mete la lengua en tapara. Y hay demasiados lamedores de manteca en este régimen como para no preocuparnos. Las palabras del general pueden estar marcando el rumbo final de la revolución. Al sentirse acorralado el instinto animal cava o trepa. Y nadie es lo que no ha sido. Chávez – aunque se vista de seda y el oportunismo y hedonismo internacional le otorguen patente civilizada - lo único que ha sido, en lo más profundo de su ser, es un golpista.
Rafael Marrón González
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6 de noviembre de 2010

Pequeño burgués… pero estoy ahorrando

“Pequeño burgués…” es una frase hecha que los socialistas usan como el no va más de los insultos descalificadores – el pequeño burgués imita culturalmente a la alta burguesía bañándose a diario y viviendo decentemente - ante cuya amenaza debemos abjurar de nuestra lucidez y arrojarnos de chupulúm en la miasma colectivista, que refleja la inmensa ignorancia que acogota a cierto sector operario que ha encontrado en el discurso comunista justificación para cubrir las consecuencias de sus falencias personales, entre ellas la flojera y la sinvergüenzura.

Fue la dupla Marx-Engels – mantenida toda su vida por el papá capitalista de Engels, es decir por un alto burgués, que tuvo que calarse a ese par de calamares ociosos en la nómina de su textilera – la que calificó como “burguesía” a los propietarios de los medios de producción para diferenciarlos tanto de la oligarquía que ejercía el poder político como del proletariado que era asalariado de aquellos, sin aclarar debidamente que la burguesía fue una expresión revolucionaria frente al absolutismo y al régimen feudal, cuya máxima expresión histórica es la Revolución Francesa.

Chávez – que es un oligarca contumaz, además de un difusor de ignorancias - llama “burguesitos” a los estudiantes que lo retan, con la intención de descalificarlos como hedonistas o indiferentes, obvia que ese cognomento sí aplica a sus hijos, hijas, sobrinos y similares que ostentan opípara vida de ociosos vástagos de sultanes en “las uropas” sin pelar concierto de las luminarias del imperio, cuyos groseros lujos estrafalarios y vulgares fiestas principescas, aderezadas con su ordinariez de origen, retan burlonamente la triste realidad económica que sufre el pueblo venezolano, es decir el proletariado, chavista y no chavista que es confundido intencionalmente con el lumpen, que existe y en demasía para la sanidad democrática de la nación.

Y en su afán de imponer el término, escoge a María Corina Machado como su contendor para el 2012 – quiero medirme con esa “buguesita” - como un reto al alto empresariado que paga con Sidetur, Venprecar y Orinoco Iron, filiales de Sivensa, la empresa familiar de los Machado Zuluaga, el precio de que uno de los suyos se atreva a penetrar territorio chavista con tanta aceptación popular, como también lo hacen el eficaz Enrique Capriles Radonski, nieto judío del poderoso hombre de medios Miguel Ángel Capriles, miembro a regañadientes de la rancia aristocracia capitalista caraqueña, y Leopoldo López, de la familia empresarial Mendoza Goiticoa, descendiente del aristócrata Simón Bolívar por la línea de Juana Bolívar y Palacios Blanco.

Pura alta burguesía metida en los barrios que Chávez considera de su propiedad. Toda una alegoría. ¿Cómo pasó en revolución étnica como la ha planteado Chávez? ¿Faltaron los fusilamientos que esperaba realizar el 4F? ¿O tendremos ante nosotros una contundente muestra del determinismo genético? Porque, de que Chávez es majunche en todo lo que hace, es una verdad absoluta. Su elección ha sido la más costosa equivocación popular de la historia de la humanidad.


De productivo viene burgués


Definidas las cosas, es necesario recordar una vez más cuál es el origen de la palabra “burgués”, sobre todo para la claridad de muchos compatriotas ingenuos y desinformados, proclives a ser seducidos por la latonería verbal de los comunistas que les muestran como disfrute injusto lo que es producto de una vida de esfuerzos sostenidos.

Es conocido, pero no por eso inútil repetirlo, que “Burgo” se denominaba en la Edad Media a las fortalezas construidas por los nobles feudales para vigilar los territorios de su jurisdicción, alrededor de las cuales se asentaban personas no sometidas a la autoridad señorial y artesanos y comerciantes a pequeña escala, los buhoneros de entonces, que con el tiempo constituyeron pequeñas aldeas y luego se instalaron en las ciudades y llegaron a tener tal poder económico que prestaban dinero a los reyes que les permitieron entonces acceder a la administración del Estado, constituyendo una clase social entre la plebe y la nobleza con la cual llegaron a mezclarse por la ruina de muchos nobles cuyas tierras, propiedades y apellidos blasonados pasaron manos de los burgueses más acomodados generando la alta burguesía francesa.

Caso similar a los judíos de la diáspora que crearon una clase económica poderosa que incitó el odio de los naturales de los países que los acogieron, llegando a expulsarlos como hicieron en España o a asesinarlos en masa como en Alemania o a entregarlos a sus enemigos como en Francia, con el único propósito de quedarse con sus propiedades como está haciendo Chávez a través de las expropiaciones con los “burgueses venezolanos”, con la perversión adicional de destruir el sistema productivo nacional para privilegiar a la alta burguesía yanqui, española, portuguesa, brasileña, argentina o colombiana, ésta última fortalecida con la alianza íntima de Chávez con Santos.

Así, a partir del siglo XIX, con la revolución industrial, los burgueses – originados por el tesonero trabajo independiente – fueron marcados como enemigos de los trabajadores por los revolucionarios marxistas y anarquistas y por lo tanto había que destruirlos, pues explotaban a los trabajadores - hasta hacía nada esclavos de los señores feudales - y se apoderaban del valor del producto cuyo precio lo establecía – según la idiotez marxista – el trabajo y no la necesidad que de él tenga la sociedad, pero ¿cómo le quitamos el discursito que reditúa tanto agradecimiento focal? Lo que la historia nos revela es todo lo contrario, al destruir sus bases productivas – para ser empresario se nace como para ser músico – el andamiaje económico del comunismo se derrumba. Allí está Fidel haciendo burgueses por intermedio de Raúl,

Hoy burgueses somos todos

Para la sociología moderna son burgueses todos aquellos cuya profesión no es principalmente manual – ni obreros del campo ni de la ciudad - como funcionarios públicos - Chávez y sus ministros, gobernadores y alcaldes y diputados y directivos y gerentes de las empresas públicas - miembros de las profesiones liberales, educadores, empresarios en general, ganaderos, industriales del campo, banqueros, escritores, intelectuales, etc.

Y según el nivel económico - debería ser cultural y profesional - la burguesía se estratifica en pequeña – sufre las mismas penurias que el proletariado - mediana – clase media, recipiendaria del odio de Chávez y del chavismo - y alta burguesía, ésta última asaltada por la godarria chavista que se desvive por ser vecino de la aristocracia plebeya – porque la de origen noble – sangre azul – pereció en los campos de batalla luchando por la independencia –– por lo cual, a estos arribistas enriquecidos con dólares imperiales, la expresión popular llama “boliburgueses” aunque en realidad pertenecen a una nueva clase surgida del atraco al erario, la “cleptocracia” que en su afanosa codicia pone a robar a toda la familia.


Cuando veas a tu vecino arder, métete a la regadera


En Venezuela, con la maniática constante revolucionaria que impide consolidar una estructura institucional de Estado, desde los albores de la República las revoluciones “quítate tú pa´poneme yo” – salvo algunos interregnos – se han sucedido a ritmo vertiginoso sin que absolutamente nada haya cambiado en lo sustantivo, salvo la sustitución de una élite dominante, derivada de una revolución, corrompida por las melaza del poder omnímodo, por otra que se corrompe cada vez en menos tiempo.

A la Revolución de octubre le costó 25 años prostituirse, la chavista a los seis meses era una cloaca putrefacta, pero con sus andrajos morales empeñados en desmantelar el Estado burgués liberal para sustituirlo por el Estado comunista aburguesado como lo evidencia la extrema obesidad gourmet de su líder, cuyo presupuesto presidencial para 2011 es el doble de lo asignado a la construcción de viviendas para el pueblo.

En conclusión

El lenguaje usado por Chávez - y repetido aborregadamente por sus loros enrojados - es de un atraso espectacular en su definición, quiere expresar cosas con palabras cuyo sentido se perdió en la vorágine de la historia de los últimos veinte años. Y, además, escupe para arriba, pues la clase económica que sustituye a la expropiada o arruinada por sus políticas comunistas inviables, proviene de sus filas y sería interesante escuchar los argumentos que invertirán la carga semántica de empresario burgués a empresario socialista – una contradicción de términos - con las mismas características capitalistas, idénticas consecuencias crematísticas y la misma explotación de los pendejos.

El poder bien vale una manipulación verbal para estafar incautos, ignorantes y románticos aduldolescentes. Yo – como dice un amigo – seré pequeño burgués… pero estoy reuniendo.
Rafael Marrón González
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