Cuando denuncio al ladrón y al canalla sólo al canalla y al ladrón señalo

Cuando llamo ladrón al ladrón y canalla al canalla, sólo al ladrón y al canalla aludo. Ladrones y canallas suelen cobijarse bajo la pudibundez moral, la insulsa descalificación y las leyes dictadas ex profeso para acallar la voz tronante que los desnuda como canallas y ladrones. Nada me produce más satisfacción que contemplar los cadáveres insepultos de ladrones y canallas, aullando sus pútridas carnes las huellas de mi látigo, deambular ululantes en los muladares buscando un rincón para cavar sus tumbas con la sordidez de su moral deshilachada. ¡Silencio ladrones y canallas que, aunque los tiempos parecen favorecer a canallas y ladrones, este espacio es un reducto de la decencia y de la integridad!

25 de marzo de 2012

GUAYANA TAMBIÉN SUFRE


No suelo escribir sobre los ingentes problemas socioeconómicos y laborales y de urbanismo y de servicios públicos y de inseguridad que sufre Guayana, porque tienen la misma causa que los que agobian toda Venezuela: Hugo Chávez y su proceso fidelista de destrucción del orden republicano para imponer, por la fuerza de las armas, del soborno y de la coacción, el socialismo real que arruinó China y la hizo saltar la talanquera como a Vietnam, disolvió la supuestamente poderosa Unión Soviética, mantiene en el oscurantismo medieval a Corea del Norte, cloaquizó Cuba y convierte en ruina todo lo que toca en Venezuela vía ineficiencia – con aguacates no salen batidos de fresa - corrupción – desde siempre el revolucionario se roba el peculio del vencido - y expropiaciones forzosas, que sin el debido proceso constitucional son un robo, como se lo dijera frente a frente María Corina Machado – como también lo es no pagar a los proveedores los compromisos adquiridos por el gobierno, que en el caso de las empresas básicas de Guayana han sido convertidas en maulas, no honran los términos contractuales estipulados en sus órdenes de compra, por lo cual muchos proveedores se han visto precisados a tirar a pérdida las deudas impagas por este bochorno inmoral y dejarles de ofertar sus productos o servicios, con lo que sus ventas disminuyen – recordemos que Guayana es un satélite de estas empresas - y por lo tanto también su capacidad empleadora, por ello el desempleo en Guayana es superior a la media nacional, que ya es bastante alta, a pesar de los numeritos caramelizados del INE - así como sufre la inflación más elevada y altos índices de pobreza – “59,9 % de la población de Ciudad Guayana sufre de pobreza general y el 17,8% de las familias de Puerto Ordaz percibe ingresos insuficientes para cubrir el costo de la canasta alimentaria”.


Parece que ser mala paga – robarse los recursos ajenos – es uno de los pilares de la ética inversa del socialismo. Y el propio Chávez blasona de ello cuando amenaza con obviar el pago oportuno constitucional – que significa pronto, sin demoras y en dinero, no en bonos del Estado - si a los sentenciados a sus expropiaciones autoritarias, se les ocurre protestar por sus derechos, que se les vulneran a su vez a los trabajadores de las empresas de Chávez en Guayana, a quienes se coacciona con la amenaza de declararlos contrarrevolucionarios – como si ser revolucionario fuera una vaina machete y no la actitud delictiva que es en estos tiempos – si protestan por sus reivindicaciones - y por los beneficios cuyo costo les es descontado de la nómina pero no se cancela a los prestadores del servicio correspondiente, así como no se deposita en los bancos lo concerniente a la caja de ahorro, por lo que nunca hay dinero para préstamos - pero los afectados por el saqueo a estas empresas que han puesto en peligro su estabilidad laboral por convertirlas en extensiones del partido de gobierno y en recipiendarias del clientelismo laboral más obsceno – Chávez ofrece menos horas laborables mientras los suizos rechazaron la propuesta de los izquierdistas de aumentar las vacaciones de 4 a 6 semanas - en el colmo de la ingenuidad que trasciende la comprensible actitud del pueblo esperanzado, insisten en aseverar que “Chávez no sabe” – cometen la infantilidad de enviarle patéticas cartas plañideras - a pesar de haberlo visto sobrevolando una de sus protestas en un helicóptero, y continúan eligiendo como jefes sindicales a sumisos comisarios del régimen, que obedecen perrunamente las directrices del patrono, y luego se asombran cuando estos los tildan de desestabilizadores por exigir el cumplimiento de sus reclamos.


Por eso estamos como estamos: Sencillamente porque un elevado porcentaje de guayaneses – y venezolanos en general, por supuesto - sufre los efectos de un encantamiento maligno que impide comparar conscientemente la realidad con el discurso oficial para determinar la verdad. Idiotez lo llaman en el campo de la racionalidad.


La inseguridad


Guayana tiene la desgracia de haberse infligido el desatino de elegir por dos períodos consecutivos como gobernador a un general de división por decisión política - nada menos que el grado de Páez en Carabobo – cuya trayectoria militar fue siempre administrativa y debió ser jubilado con el grado de coronel, que es la sopita de los malandros – cual Chávez de Valentín Santana - que someten al terror a la sociedad entera, salvo al gobernador, porque ni su entorno se ha salvado de un atraco, llevando a Ciudad Guayana -con escaso millón de habitantes - al deshonor de ser considerada entre las veinte ciudades más peligrosas del mundo. Y la respuesta del gobernador es la pachanga electorera y competir con el alcalde de Caroní duplicando las fiestas de carnaval y en un sospechoso derroche de asfaltado, que realizan en horas pico, pa´que los vean, y que ha batido record universal.


Pero de atacar el hampa, que ceba su sevicia en los barrios más humildes, aunque su devastadora siega a todos afecta, ni se habla. Pero a pesar de su pública y notoria ineficiencia, este señor es candidato oficial de Chávez – militarismo puro – para una tercera elección, que no dudo pueda ganar, bajo el mismo baremo del autismo mencionado.


En conclusión


Guayana también sufre las consecuencias de trece años del pernicioso influjo de un gobernante delirante que importa la miseria cubana como acto cultural para imponerla como modelo revolucionario a asumir por todos los pueblos de América: El socialismo siglo XXI, que, en sus síntesis estructural, traduce igualdad en la miseria para todos... menos para el circulito de complicidad extrema. ¿Uh, ah?


Rafael Marrón González

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11 de marzo de 2012

DEL SICARIATO MORAL Y SUS DERIVACIONES


Cada día salta a la palestra pública algún nuevo vocero recién bañado de luz democrática – regularmente derribado del caballo por la súbita comprensión de la verdad - a exigir reconciliación y concordia porque la nación anhela vivir en paz - ¿en la paz de los sepulcros? - sin embargo aquellos que hemos luchado a brazo partido contra este proceso oprobioso y liberticida, desde el propio 4 de Febrero de 1992, cuando con un alzamiento militar su líder trató de apoderarse del poder - el cual obtuvo posteriormente por equivocación popular - pedimos justicia para tanta irresponsabilidad ruinosa, restitución del orden republicano vulnerado e imperio del poder civil constitucional y luego que se reconcilie quien quiera cordializar con sus victimarios.

El perdón es asunto de Dios, que es el único ser que puede leer en el corazón del hombre y saber si su renuncia a la maldad es sincera, por eso el individuo como ser social creó los tribunales, para evitar el ojo por ojo pero también, para cerciorarse de que el culpable de violar las normas y leyes de la sociedad pague su culpa. Y es que, además de la deuda por el desastre, en el nombre de Chávez y con su anuencia – el programa La Hojilla es un hecho que lo implica – se ha producido en este país una inédita forma de linchamiento político, sin poner en riesgo el físico: El sicariato moral.

Un nuevo sistema de escapar por la tangente, usado por el funcionariado delictivo, cuya forma de vida está reñida con su tradición salarial, por lo que es objeto de denuncias de enriquecimiento ilícito – comprobable, si funcionara el concepto de “contraloría”, con una simple investigación de ingresos y egresos – que consiste en contratar los servicios de algún desechable con parte de los atributos de un locutor, para que, mediante la difamación sistemática, asesine la reputación del acusador - el sicariato moral debe tener la misma pena que el físico, pues es el homicidio de la reputación - para diluir la denuncia en el chisme del cretinismo.

Con ello busca, además de la banalización de la acusación por la descalificación del acusador, que este proceda por la vía de la violencia, con lo cual se ahorraría el pago a la lacra moral inservible y sacaría de circulación a quien se atrevió a retar su poder, despreciando su capacidad de compra. Claro que este presupuesto no cuenta con la imperturbabilidad que caracteriza el ser ético.

La base del sicariato moral es un refrán infame que repite acríticamente la ignorancia: “Cuando el río suena piedras trae”, obviando que hay quien echa piedras al río para que suene. Todo hombre público, de pensamiento crítico, que se enfrente a las depravaciones del poder, se ve sometido a esta práctica infame de la corrupción que pretende descalificar para nivelarse por contraste – “los adecos `también´ robaban”.

El origen de la difamación y la injuria es la convicción de la propia minusvalía intelectual, ética y moral. Ningún hombre probo, digno, apela a la descalificación: Combate en el plano de las ideas, acude a las instancias judiciales, presenta pruebas en contra. Son los degradados quienes difaman e injurian. Son los inmorales quienes descalifican como respuesta. Son los ladrones del erario sorprendidos en flagrancia, que prostituyen hasta a sus hijos y nietos, quienes contratan sicarios morales. Es el terror a tener que presentarse ante la justicia con sus pústulas al descubierto lo que los hace enloquecer y apelar a la infamia.

El año del sicariato

Debemos estar muy claros, además, que la descalificación persigue borrar la cualidad humana del adversario - “gusano, cochino, escuálido” - para que el lumpen fanatizado por el odio pueda asesinarlo sin cargos de conciencia, que de hecho ya la tiene diluida en la masa amorfa, ebria de ignorancia, cuya existencia depende integralmente de la rastrera lealtad que demuestre al poder autocrático.

Por ello debe preocuparnos el sicariato moral, pues este será un año traumático, nos enfrentamos a un hombre desorbitado por la inexorable proximidad de la muerte - y la disolución de su pretendida revolución en la ineptitud, el fracaso y la corrupción más vulgar - cuya irracionalidad verbal puede llevar a sus seguidores, aterrorizados por la pérdida de la impunidad, a estimular hasta el crimen más atroz – “(…) el pueblo revolucionario saldrá a la calle y pondrá rodilla en el suelo, fusil en hombro y bayoneta calada para defender la revolución”, (¿de dónde sacará esos fusiles, o FAN será el sinónimo de pueblo revolucionario?).

Ya recibimos el primer aviso: El ataque a tiros a la marcha de Capriles en Cotiza - ¿lo de Carla Angola sería el segundo? - fue antecedido por una campaña de difamación e injuria – pivotada en la idéntica situación civil de Chávez - por lo tanto es un alerta que debe encender las alarmas: Ejemplos históricos abundan del desborde de las pasiones cuando preservar el poder es asunto de vida o muerte o de disfrute orgiástico del tesoro público. Así que no olvidemos que la difamación precede al crimen. Y que un sicario moral es un sicario. Y punto.

Rafael Marrón González

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NI SE TE OCURRA MORIR…


Indignado por la posibilidad de que eso que llamamos “la vida” te dé la oportunidad de escapar a tu derrota política, te dirijo esta carta, aunque sé te importará muy poco, pues para eso tienes adulantes a montón que te susurran al oído las pleitesías que te han impedido ver la realidad que has construido sobre las ruinas de nuestra hermosa Venezuela, pues en tu inmensa soberbia has ignorado las lecciones de la historia que muestran el fracaso de todas las experiencias socialistas que en el mundo han sido, fracasos que se han justificado con excusas tan pueriles como el bloqueo, el bloqueo, el bloqueo, para obviar lo antinatural e inviable de estos procesos liberticidas y criminales – “fusilamos y seguiremos fusilando” – que atrae incautos aduldolescentes con su promesa de cielo, para el que obligatoriamente, por la fuerza de las arnas, hay que morir políticamente – la sumisión por la supervivencia.

Tuviste la oportunidad pocas veces dada en estos tierreros conceptuales de ser un hombre justo y de progreso – un evolucionario - pero preferiste ser revolucionario, nada menos que en la portentosa época del conocimiento y de las redes sociales – “que son las que escriben la historia” - vienes tú con esa antigualla obsoleta y maloliente que significa miseria para todos.

Pero más allá de esa intención estúpida de convertir a Venezuela en una charca de parásitos sociales – ya tenemos colas de mangazones choludos, pero felices a lo socialista, esperando todo el día una bombona de gas o un litro de aceite, y a miles de parásitos cobrando sin trabajar, como en Cuba – cuando si algo necesita este pueblo es trabajo y voluntad de trabajar, pero tú le has ofrecido flojera y vagancia remunerada.

El mérito - el esfuerzo del individuo por su superación a través de trabajo, el estudio y la responsabilidad - ha sido sustituido por la incondicionalidad ascensional, indignidad dispuesta a cualquier canallada para preservar su inmerecido éxito. Has cometido la aberración histórica de decirle al pueblo “empoderado” – ebrio de impunidad - lo que puede hacer, en lugar de lo que debe hacer, con lo que en tu nombre se han cometido todo tipo de excesos, abusos y crímenes, destruyendo peligrosamente, por el irrespeto, el pacto social de la convivencia pacífica.

En tu nombre se calumnia de la manera más vil, se descalifica por cobardía y falta de inteligencia, se injuria procazmente por los medios de comunicación – sicariato moral - siguiendo la vulgaridad de tu discurso pueril pero repleto de insultos que implantó el reino de la barbarie; se amenaza con la violencia más estrafalaria – “los revolucionarios “semos” violentos”, dice una mujeruca mientras le cae a sombrillazos a un cliente de un hipermercado porque se atrevió a insinuar que en Mercal se hace cola - se practica el terrorismo social con el hampa desatada que asesina a mansalva - los pranes derivados líderes de comandos paramilitares – y se convierte al pueblo en ladrón estimulando invasiones:

Revolviste el fondo de la sentina desde donde brotó a chorros la impudicia más deletérea, la codicia más ramplona, la cobardía más infame y los especímenes más rastreros, seres inservibles que han destrozado y quebrado todo lo que tu gobierno ha tocado, porque no es posible lograr eficiencia con fanáticos esquizofrénicos que estimulan la sinvergüenzura – “la culpa es del gobierno anterior… del capitalismo… del imperio” - ni eficacia con trepadores, ávidos de vida muelle, dispuestos a corromperse y a corromper hasta a sus nietos.

Y pretendes morirte en escenario hamletiano, en olor a corte de María Lionza, sin responder por la división del pueblo venezolano ni por la pérdida de la moral pública ni por haberle insuflado la sensación de gobierno a delincuentes comunes que en tu nombre mancillan el honor de la república y del gentilicio al atreverse a amenazar a la nación con “tomar las armas si pierdes las elecciones”, como si tú no fueras producto electoral, pues que sepamos no has ganado el poder por alguna batalla memorable.

Y aunque el odio ha sido el motor de tu bandera, es un odio embutido por tu mentor que es un gangster – el Che era un psicópata – que entró en contradicción con tu confundida esencia cristianoide – se dice que escribiste a Monseñor Moronta - y envenenó tu cuerpo, y ahora sufres las consecuencias irreversibles de haber militado, por resentimiento social – resentimiento es reconocimiento de la minusvalía - o descarnada ignorancia, en esa secta de ritualismo satánico: Todo le sale mal al ingenuo cuando lo recluta el mal.

Tienes cáncer, pero no te atrevas a morir

Lo tuyo es cáncer y del bravo, y aunque has tenido la suerte de disponer del privilegio de un poder omnímodo que pudo poner a tu disposición posibilidades reales de curación, tu paranoia – como calificó Lula tu terquedad – te llevó, irresponsablemente, a poner tu vida en manos de diletantes y aprendices de brujos que, por mala praxis o pragmatismo financiero, te desparramaron el tumor, te deformaron el físico y te alejaron de cualquier posibilidad de recuperación.

De esa magnitud inversa es tu idea de la vida y del futuro del país, al que dejarás, si te atreves a morir, en la miseria, fracturado, endeudado - no hay reservas internacionales suficientes para cubrir el déficit de la productividad nacional destruida por tu errada visión de la economía, que pusiste en manos de un electricista comunista que en su ancianidad balbuceante todavía cree que es negocio producir o comprar caro para vender barato y que la pobreza se supera regalando electrodomésticos chinos - y en la anarquía:

Tu partido político es un saco de alacranes marrulleros disputándose a ponzoña limpia los despojos de tu revolución y es posible que tu sucesor se escoja en un duelo a muerte en Fuerte Tiuna. Así que no se te ocurra morir antes del 7 de Octubre. Después que sea lo que Dios, en su infinita piedad, quiera. Pero la patria, a la que tanto dices amar, estará ya en mejores manos.

Rafael Marrón González

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28 de febrero de 2012

MISIÓN LÁSTIMA

El propio Chávez se encargó de ratificar la información sobre su salud dada por el periodista Nelson Bocaranda, dejando en el más evidente ridículo a los exaltados desinformadores del chavismo aguas abajo, que ahora entiende que para un gobierno autoritario como el de Chávez, la verdad debe mantenerse lo más alejada de los seguidores encandilados por la parafernalia heroica y la fanfarria triunfalista del vencedor de la muerte, pero la verdad es terca y tuvo que admitir por el canal de todos los venezolanos - que sean chavistas se entiende - que debe someterse – de lunes a martes - a una nueva operación para extirparle otro tumor maligno – “lesión” la llama en el léxico de Fernanda Carpio - reproducido en el mismo lugar del otro, lo que indica que la quimioterapia no funcionó.


Y aunque para mucha gente – dada la falta de transparencia del régimen y la manipulación de la verdad - esta nueva reclusión en un hospital cubano no es más que la continuación de la novela que le subió el reiting en el pasado reciente, la realidad es que la enfermedad de Chávez es cierta como tan cierta la gravedad para su vida y para el destino del país, pues lo ha incapacitado, desde hace mucho tiempo, para gobernar, ya solamente se dedica a apariciones televisadas conectado a una serie de aditamentos de supervivencia para aparentar salud, y si en este país funcionara a cabalidad el Estado de derecho ya el TSJ hubiera cumplido con el artículo 233 de la Constitución y ordenado su evaluación física y mental – el verbo virulento de los últimos días, pleno de insultos, descalificaciones amenazas de guerra y de alzamientos militares contra la voluntad popular, es signo de desequilibrio - para proceder a declarar la falta absoluta del Presidente, pues la enfermedad que sufre es necesariamente incapacitante y por lo tanto su separación de la primera magistratura materia de seguridad de Estado, pero como no funciona y hasta el CNE es capaz de decretar una postergación de las elecciones hasta que su candidato se revitalice, es imperativo que el pueblo chavista asuma que por razones humanitarias el ciudadano Chávez no puede asumir el compromiso de una campaña electoral, pues es pública y notoria la ausencia de una acción de gobierno por razones de salud:


El total deterioro de la infraestructura del país, de la moral pública – la corrupción pasó hace años al estado de saqueo vulgar y desvergonzado – de la seguridad ciudadana y de los servicios públicos más elementales, con el consiguiente estado de quiebra de todas las empresas del Estado, que los venezolanos de conciencia inteligente estamos presenciando y denunciando, es la consecuencia de la falta absoluta de una dirección en el gobierno, es decir el presidente se ha constituido en una triste figura decorativa que no se entera de la situación anormal de la nación, sencillamente porque no está en condiciones de enterarse.


Misión Lástima al ataque


Así que la verdadera Misión Lástima, que ha pretendido invocar Chávez para aumentar su alicaída popularidad por el desgaste de su discurso, la desastrosa evidencia de una gestión de gobierno que no hay por donde entrarle sin encontrar fracaso, ruina, dolo, fealdad, sed, oscuridad y miedo, debe traducirse en una masiva petición, encabezada por la familia presidencial, si es que lo ama, de su separación oficial del cargo, encargando al vicepresidente de culminar el período constitucional y el retiro de su candidatura presidencial, cuya exigencia física puede matarlo, para que este ser humano común y corriente, aquejado de tan grave enfermedad, que mata decenas de venezolanos al año, pueda dedicarse a tiempo completo a la recuperación de su salud, tal como lo hace el ex presidente Lula da Silva, aquejado de un cáncer de garganta que, de no atender las recomendaciones médicas, puede dejarlo mudo.


Solo el reposo absoluto puede salvarlo


Los intereses creados alrededor de la popularidad carismática de Chávez, que conspiran para enriquecerse, medrar o recibir privilegios inmerecidos, con el solo aporte de un ¡uh, ah, Chávez no se va! lo han hecho creer que es un superhombre con matrícula de eternidad concedida por los espíritus de la sabana o por los babalaos cubanos, que tiene el inmenso compromiso de no morir ni sufrir enfermedad alguna que evidencie su frágil estructura, su arquetipo fugaz, su evanescencia.Y esa paranoia, insisto, le puede costar la vida a corto plazo.


Por ello, y presiento que a estas alturas del juego ya Chávez está convencido de lo inexorable de su tragedia, si en verdad existe ese pueblo que dice amarlo hasta el sacrificio, la Misión Lástima debe proceder del corazón de sus propias filas, incluyendo a su mentor Fidel Castro, y decretar el reposo absoluto que le prolongará la vida, a menos que, como ya es historia, sea amado por el poder y su munificencia irresponsable y su destino mortal a nadie importe. Amanecerá y veremos.


Rafael Marrón González

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20 de febrero de 2012

LE METIMOS UN SUSTO AL MIEDO

Y hubo primarías. Chávez sostenía, con la seguridad que da la costumbre de ser obedecido sin chistar, que no las habría. Pero las hubo y la godarria chavista quedó balbuceante, declarando sandeces – “la oposición marcó más votos de los que eran” – ¿cómo sabrá este que la Guaira es lejos? – exponiendo su pequeñez moral, confundida por la avalancha de participación que sumó tres millones y pico de votos, sin contar el millón que se quedó sin votar por vencimiento del plazo - ¿oligarcas, burgueses, pitiyanquis, imperialistas? – en la cual mucho funcionario votó a pesar de las histéricas amenazas de la nomenklatura y hubo votos en los barrios para jugar parejo, y de nada valieron motos y pistolas de los vándalos contratistas del amedrentamiento, ni las cámaras fotográficas de la Guardia Nacional: Al miedo le metimos un susto.

Porque poco a poco la ciudadanía ha comprendido que quien resigne sus derechos por miedo, pierde sus derechos y se queda con el miedo. Y fue de tal magnitud el susto que el TSJ, atendiendo más rápido que el rayo de Sinaloa el reclamo de un farsante, que identificó, para el operativo político, como candidato de la MUD, cuando no lo era, intentó inútilmente prohibir que la Mesa de la Unidad cumpliera con su promesa de destruir los cuadernos de votación para evitar otra infamia fascista como la lista Tascón – en verdad “Lista Chávez” - que tanto sufrimiento causó al pueblo democrático venezolano, exponiendo al mundo la verdad de este régimen sectario.

De ese tamaño fue el susto que le metimos en el cuerpo ante la presencia en la palestra política de un líder presidencial que lo ha dejado en shock, pues lleva varias cadenas dedicadas a exaltar por contraste la personalidad de Capriles, que definitivamente lo tiene loco al grado de parecer su jefe de campaña - “…te vas a conseguir conmigo, todo los días de este mundo majunche, no me vas a poder evitar (…) tienes rabo de cochino, oreja de cochino, roncas como un cochino, eres cochino majunche…” - descalificación que afecta a los nueve o diez millones de venezolanos que lo aventaremos del poder de una sola votada.

Y, además, líderes regionales y municipales consustanciados con los problemas del diario acontecer del ciudadano para los cuales el fariseísmo chavista fue incompetente, cuando no indiferente y todos elegidos por el pueblo en comicios libres, sin coacción ni soborno.
Frente a ese soberbio ejercicio democrático el mundo libre contempla la autoproclamación del caudillo eterno por la gracia de los esteroides, cuyo dedo designa sin apelación a quienes “echará” – cuje - a los líderes electos por el pueblo. La inminente pérdida del poder, que lo dejará más solo que la una, porque corrupto no carga bojote, incluyendo a los lambucios internacionales que veremos haciendo antesala con el enchufe en ristre para conectarse a la toma del nuevo gobierno - cual el Fidel de CAP en Hugo – lo mantiene en carne viva presa de terribles pesadillas.

El discurso del desespero

Luego de blandir aquello de “la revolución no puede perderse” – que no sabemos qué significa – y sufrir el peor domingo de su vida – recibiendo las imágenes aéreas de las inmensas colas en todo el territorio nacional – vía La Habana a recibir terapia anímica, hizo escala en Ciudad Bolívar a celebrar los 193 años del Discurso de Angostura - precisamente el escenario en el cual Bolívar, iluminado por la visión del 2012, abdicara todos sus poderes y expresara:

"… la continuación de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha sido el término de los gobiernos democráticos…” – y en la pompa heroica del ramplón militarismo oficiante, sin reparar en la degradación que infligía a la fecha patria, se despepitó en una retahíla de insultos – “la burguesía ya tiene su candidato, no solo la burguesía, los golpistas de abril, el tirano Carmona, los yanquis, Acción Democrática y Copei, porque el candidato burgués es eso y mucho más: Es el candidato de la antipatria, del capitalismo” - cual querrequerre reventará si ocho meses en ese tono - que desmintieron la recién estrenada auto definición “yo soy un estadista” (alguien por allí comentó: “pues, lo disimula muy bien”) – convirtiendo la magna fecha en el inicio formal de su ya añosa y abusiva campaña electoral por la reelección indefinida sin percibir, ni por asomo todavía – así de despistada está su psiquis - que el pueblo venezolano le puso fecha de vencimiento: 7 de octubre de 2012.

En conclusion

No hay manera de evitar que el pueblo saque “sus propias conclusiones”: A Capriles lo eligió democráticamente el voto popular, y a Chávez la luna llena. Y punto. Y, además, el adversario ya no es esa figura desdibujada que llamaban “la oposición”, sino un político joven, de exitosa carrera como funcionario, con amplio reconocimiento en los distintos sectores de la sociedad, que le derrotó su mejor hombre arrebatándole su más importante gobernación, con un organizado y disciplinado equipo de campaña, dirigido por auténticos líderes surgidos de la lucha social, conocido en los más recónditos espacios del país, firme en el propósito, compartido por millones de ciudadanos, de restituir la justicia, la paz social por la reconciliación nacional y el orden republicano, en el camino cierto del progreso colectivo por el desarrollo de los individuos por la educación formal y de calidad, ante quien, por cruel contraste, aparece como un avejentado y enfermo espécimen del pasado, con un discurso manido y fastidioso, que la cegante realidad se ha encargado de desnudar en su cruda miseria. ¡Sale pa´llá!

Rafael Marrón González
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12 de febrero de 2012

“LA FANB ES CHAVISTA”… ¿Y LA FAN?


Dígame usted si a Rómulo Betancourt se le hubiera ocurrido – un supuesto negado - el dislate de asegurar “las FAN son adecas”. Es un simple ejercicio para establecer la diferencia entre un estadista y un hombre de poder: Para aquel, la Fuerza Armada – depositaria de las armas – es decir de la violencia – de la República, es institucional y apolítica; para este, es un grupo de militantes armados – "participan 12.400 compatriotas revolucionarios, socialistas, antiimperialistas y chavistas y están armados con material de guerra de alta tecnología” (obviando los 1.500 desadaptados en motos), especuló Alcalá Cordones en el desfile del 4F - que garantiza su permanencia en el poder por filiación partidista, aunque es mucho más grave, pues esto rebaja la entidad institucional militar a “montonera” decimonónica, cuando no había república ni Estado formal y el caudillo cargaba su capotera, sus mujeres y su ejército, que le servía de peonada en sus haciendas.

Ante esta provocadora posición – “duélale a quien le duela” – el universo democrático de América se pregunta bajo qué precepto jurídico el presidente de Venezuela desconoce el artículo 328 que – y sé que es llover sobre mojado – establece el principio de apoliticidad de la Fuerza Armada Nacional que se constituye como “una institución esencialmente profesional”, y el alto mando viola el 330 que, expresamente, les prohíbe a los militares activos “optar a cargo de elección popular (como es el caso de Mata Figueroa, un oficial en funciones lanzado como candidato a la gobernación de Margarita) y participar en actos de propaganda, militancia o proselitismo político”, como vergonzosamente se escenificó en el desfile de celebración de un golpe de Estado – que, seguro estoy, ninguno de sus invitados reivindica en su fuero interno, pues idénticas razones a las invocadas hay para alzarse contra ellos - salvo que estemos frente a una división fundamentada en la arbitrariedad, pues la Constitución – que es la Ley suprema de la República – establece la existencia de una “Fuerza Armada Nacional” y para modificar o reformar este mandato supremo es necesario cumplir los requisitos en ella estipulados, por lo que inferimos que esa Fuerza Armada adjetivada Bolivariana es un apéndice político sin raigambre institucional, cuya existencia está supeditada a la supervivencia del caudillo, por lo que consideramos que nuestra Fuerza Armada Nacional, consustanciadas con los ideales democráticos de justicia y libertad, no comparten este dislate humillante que debe soportar estoicamente, y contribuirá decididamente al reconocimiento del cambio democrático que, por voluntad popular, asoma sus potencialidades este año 2012, poniendo fin a trece años de perversión pre política, sustentada en el dinero petrolero - usado para seducir al pueblo y atraer mendigos internacionales - y en el miedo a las bandas paramilitares al servicio del régimen.

Politizados son los ejércitos que sustentan tiranías

Esa declaración es propia de todos los totalitarismos de izquierda o de derecha, que son militaristas, pues sin ejército no hay comunismo ni castrismo ni pinochetismo y mucho menos chavismo: Eso de que “los tanques rusos garantizan la continuidad de la revolución bolivariana” – algún ingenuo pensó en su momento que era el pueblo – es una clásica confesión del subconsciente alterado por la pesadilla recurrente del pueblo obligándolo a voto limpio a entregar la banda presidencial a un o a una oponente que borrará de un plumazo la fulana revolución “pacífica pero armada”.

Una enloquecedora amenaza para un hombre que considera que su poder personal es la única alternativa para 30 millones de ciudadanos in saecula saeculorum - “sin mí la peste negra” - sin su magnificencia la noche eterna, y el terror a perder ese poder omnímodo es lo que lo ha llevado al paroxismo de pretender transfigurar un cargo de elección popular en una mesiánica misión militar, olvidando que el artículo 139 establece que “el ejercicio del Poder Público acarrea responsabilidad individual por abuso o desviación de poder o por violación de esta Constitución o de la ley”.

En conclusión

La exorbitante gestualidad militar y militarista que hemos observado en los últimos días, incluyendo “la reincorporación a la carrera militar en la Fuerza Armada Nacional a todos los oficiales, suboficiales y soldados involucrados en las rebeliones “Cívico” – Militares del 04 de febrero y 27 de noviembre, de 1992” - lo que coloca la presidencia de la República y de la Asamblea Nacional en manos de militares en ejercicio - aunado a la conversión de la comandancia suprema de la Fuerza Armada en un grado militar activo - nos demuestra que, definitivamente y burla burlando, Chávez ha colocado el poder civil – que es el único poder porque no existe tal “poder” militar - bajo el control de las armas – solo falta colocar un militar en la vicepresidencia, lo que seguramente hará - con todas las implicaciones que esta discrecionalidad lleve consigo.

Basta recordar las palabras del actual ministro de la defensa – y jefe del Plan República del 7 de octubre - que le valieron su ascenso a general en jefe por patear aquello de “estar al servicio exclusivo de la Nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna”: “La Fuerza Armada – Bolivariana, se entiende - tiene lealtad completa hacia un comandante en jefe. Nos casamos con este proyecto de país”. Más claro ni el gallo de Felizola.

Rafael Marrón González
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5 de febrero de 2012

LA ESTUPIDEZ VA DE FRENTE Y DA LA CARA


La estupidez se caracteriza por creer en asuntos tan peregrinos como que el pasado puede modificarse o que la historia la escriben los vencedores o que con aguacates salen batidos de fresa. Y partiendo de esa “fe de carboneros”, Chávez insiste en pretender obtener eficiencia con adulantes, modificar el pasado y reescribir la historia para que se adapte a sus delirios, para convencer a las masas seducidas por la lluvia de limosnas indignantes, que antes de su egregia presencia política “todo era nada en la gran noche de los tiempos”.

Y en ese fangal estrafalario declara que el frustrado golpe de estado del 4 de febrero, no fue tal sino “una quijotada, un acto de amor” – obviando que pretendía apresar a dirigentes políticos, religiosos y sociales y encerrarlos en el estadio universitario y fusilarlos, para emular al asesino Guevara, como declara un participante que exige anonimato: “Mi tarea, al momento de ejecutarse el golpe, era la eliminación física, el exterminio de toda la clase política” – y Carlos Andrés Pérez se salvó de ser asesinado por este “acto de amor” porque se engatilló el capitán Joaquín Suárez Montes, quien dijo haberlo tenido a tiro, a escasos dos metros.

El primer ataque de esta “acción romántica” fue contra la residencia presidencial en la cual se encontraba doña Blanca con una hermana anciana, una hija y dos nietos infantes: El “valiente oficial” que comandó el cobarde ataque – como si se encontrara ante los muros de Jericó - no cesaba de intimar por el altavoz la rendición de doña Blanca, que nunca se rindió y soportó la andanada de metralla de esta burda cobardía, hasta que los suyos la rescataron.

Un acto “de amor” que dejó como estela, según cifras oficiales, 14 muertos y 53 heridos - versiones extraoficiales daban un estimado de 50 muertos y más de 100 heridos - 1.089 militares detenidos y cuantiosas pérdidas materiales. “Una quijotada” que obligó al gobierno a enfrentar y derrotar la insurrección con “unidades de policía, del batallón de infantería Simón Bolívar, de la 31 Brigada de Infantería, algunas unidades blindadas del batallón Ayala, del destacamento 51 de la Guardia Nacional, y de aviones Bronco, Tucán y F16”, lo que indica el vasto operativo de la insurrección contra el orden republicano.

Nómina incompleta del “acto de amor” de Chávez

Tenía 9 añitos Noelia Lorenzo Parada cuando recibió una bala de FAL en la cabeza disparada por los “amorosos” insurgentes en la toma de Miraflores. Y en el asalto a la Carlota recibieron amor que mata Echarta Gaiska, 20 años, estudiante de Ingeniería y Migdalia Antonia Delgado de Marquina, 30 años, dirigente estudiantil, el hijo de esta última, de 3 años, recibió una herida rasante en la cabeza disparada por un amoroso insurgente. Hugo Orlando Villarte Mejías, 40 años, muerto a balazos por románticos francotiradores en el “23 de Enero”. José Enrique Ordaz, 44 años, escenógrafo de Arte TV, recibió un balazo en la espalda cuando quijotescos felones dispararon repetidas veces contra quien fuera, desde el Museo Histórico Militar.

Defendiendo la Casona - habitada por la primera dama - rindieron sus vidas los agentes de la Disip: Gerson Gregorio Castañeda, Edicto Rafael Cermeño Joves y Jesús Rafael Oramas. Jesús Aponte Reina, 21 años, agente de la Policía del Municipio Sucre, falleció al recibir un impacto neto de Mortero cuando los traidores a la democracia disparaban amor a discreción contra las residencias aledañas a la Casona pata intimar la rendición de doña Blanca. José Aldana, cabo II de la Policía Metropolitana, muerto a balazos por los Tupamaros en La Cañada.

También murieron en este piadoso acto de amor de Chávez: Franklin Alexis Vega y Wilmer Díaz, agentes de la Policía de Valencia. Deivis Peña Juárez, cabo segundo de la Guardia Nacional. El cabo segundo Elio José Gamboa y los soldados Miguel Escalona Arriechi, Jesús Alberto González y Julio Peña Labrador, de la Guardia de Honor. Jesús Santiago, capitán (Ej), Fernando Cabrera, subteniente (Ej), el sargento técnico Pablo Linares y el AT Celso González, de la Aviación. Los distinguidos del ejército José Salas Ramírez, Jesús G. Rodríguez y Luis García. Los soldados del ejército: Guerras Montes de Oca, José Ramón Noguera, José Nieves, César Castillo, Wilmer Molina, y dos soldados desconocidos y el soldado de la aviación Hernández Herrera.

Esta lista, fue realizada por un funcionario de la DISIP que prefiere reservar su nombre, y la revela en honor de los caídos en defensa de la democracia atacada por el “acto de amor” a plomo limpio del cinismo de Chávez.

Lo cierto es…

Chávez fue un contumaz conspirador – reclutado por el comunismo - contra el orden republicano, y su insurgencia el 4 de febrero – Carlos Andrés Pérez, estúpidamente, ignoró las advertencias de su organismo de Inteligencia - fue un golpe de Estado – no un intento ni un acto de rebeldía - que fue neutralizado por los esforzados paladines de la democracia, que lo derrotaron, apresaron y sepultaron en Yare, de donde resucitó por obra y gracia de un sobreseimiento presidencial – no un indulto – que vejó la memoria de las víctimas y humilló el esfuerzo de los defensores de la República, desmoralizando las fuerzas democráticas, porque el gobierno de Rafael Caldera “necesitaba popularidad” o porque el golpe había sido contra los adecos, signatarios del odio perenne del anciano oportunista, beneficiario directo de aquella bellaquería contra la constitución y las leyes.

Y ahora, como supuestamente la historia la escriben los vencedores, el 4F es declarado “Día de la Dignidad” – hasta el 7 de Octubre - lo que manifiesta que creen tener el poder de cambiar el significado de las palabras para ajustarlas a su precariedad moral. Si el 4F tiene alguna relevancia es la de la ignominia. Sale pa´llá.

Rafael Marrón González
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31 de enero de 2012

¿MAMÁ QUÉ SERÁ LO QUE QUIERE EL PUEBLO?

Desde hace muchos años, antes de que Chávez fuera ¡¡¡¡Huhá!!!!, y se dedicara a servir los güisquis de Carlos Andrés en el Círculo Militar y a organizar fiestas patronales en Elorza, converso con la llamada “gente del pueblo”, que es la gente humilde, sencilla, sin dobleces, que si te quiere, te quiere con todo, y siente orgullo de quererte, se queda sin comer para que tú comas. Pero si no te quiere te manda muy largo al cipote sin sonrisitas ni cortesías. Si vas a dártelas de taqui ti taqui y de nariz respingada, es mejor que no vayas porque cuando se calienta no le hace caso a nadie ni a razonamientos.

Hace algún tiempo se transmitía por una emisora local un programa y que de opinión conducido por dos jóvenes locutoras de lo más de la jai, y me comentaban en un barrio de San Félix unas amigas mientras saboreábamos un mondongo pata negra: - Esas mujeres hablan como si no pisaran el suelo, profe. ¿Será que no tienen culo? Y solté la carcajada ante la imagen contrastante. Aquí la humanidad desbordada, clara como la luz del día. Allá lo rebuscado y el miriñaque. La afectación y el sifrinismo. De este lado la verdad meridiana con el corazón en la mano y la pata en el suelo.

La vida lo enseñó a sobrevivir. Y lucha simplemente por su modo de tener algo. Es que si te equivocas con la gente más sencilla es mejor que no vuelvas. Te raspa un machete en el piso y si no corres te llevas tu planazo. Para lograr su confianza hay que ser también sincero. Directo. Sin dobleces ni artificios. Franco, como no les gusta a los diplomáticos. Las vainas se dicen de frente y con cuatro letras. Porque si te descubre intereses ocultos, te fundiste.

Por eso aprendió a desconfiar de los políticos busca votos, que se encumbraron metiéndole embustes. Enamorándole las hijas y usándolo para pegar afiches. De allí fue de donde le surgió el resentimiento que capitalizó Hugo Chávez, que para su desgracia también lo defraudó, pero de peor manera, porque a los otros les costó 25 años perder su fe, y a éste en seis ya nadie daba una locha por él. Salvo uno que otro saltimbaqui oportunista. A este pueblo lo que le calienta es la indiferencia. Que le maltraten su dignidad. Que lo cojan pa´loco. No pide mucho. Solamente justicia.

Humilde justicia. Diminuta justicia. Que le entreguen lo que le toca. Que lo suyo se le respete. Que el gobierno entienda que sus necesidades son prioritarias ante cualquier otro evento que requiera inversión del dinero público. Porque le molesta sobre manera que mientras él sufre de mil problemas, el gobierno dilapide en obras suntuosas, en fiestas y en viajes o en armas y guerras asimétricas ilusorias. O en gasoductos espaciales. Y se engrincha y le crujen los dientes cuando sabe de la realamenta que ha regalado el Chávez por el mundo.

Cuando se entera de que se les regalan millones de dólares a pueblos extranjeros para ayudar damnificados, arruga el entrecejo. Porque, hay que ver la legión de damnificados permanentes que tiene Venezuela. Es que Chávez – cegado por el oportunismo de los vivianes de postín - ignora que el pueblo sabe que está tapando su inoperancia con circo y que mientras más circo le ofrezcan, sabe que hay más hambre, desempleo, pobreza y criminalidad en las calles.

¿Qué entiende el pueblo por “justicia social”?

Sin mayores disquisiciones de carácter técnico o académico, el pueblo intuye que tiene derechos, uno de ellos es a vivir con dignidad, por eso está sumamente claro con que el revés de la moneda de la pobreza no es la riqueza, como los demagogos pretender inculcarle basados en sus propias ambiciones, sino trabajo con salario ético, viviendas dignas y servicios públicos eficientes, de calidad y oportunos.

La confusión de los populistas actualmente en el poder fue creer que el pueblo definía justicia social como revolución, cuando en realidad lo que pretendía lograr, al apoyar a este movimiento pre político, era el cumplimiento por parte del estado de sus reivindicaciones sociales, para una existencia digna. El pueblo no quiere dejar de ser políticamente demócrata para ser esclavo de una dictadura comunista, por eso Chávez no se atreve a decir que lo es por la calle del medio. Tampoco quiere dejar de ser venezolano para ser cubano o chino.

Es tan simple lo que quiere el pueblo

Parece que la simplicidad de lo que el pueblo quiere produce en Chávez la sensación de no tener importancia ante la inmensa tarea que le impone ser el Magnón de las Galaxias. Tiene que ser loco un gobernante que bote el dinero de atender las necesidades del pueblo en orgías políticas internacionales y que destruya las posibilidaes de empleo y de crear riuezas en su nación para fortalecer estas vías de desarrollo hacia el progreso en países extranjeros.

En conclusión

Lo que el pueblo – no los parásitos sinvergüenzas que pululan en la charca de la demagogia - quiere es justicia sin adjetivos populistas. Que se le entregue lo que le corresponde por derecho. No quiere lo que otro se gana con su esfuerzo, no quiere robarle nada a nadie ni que le quiten a otros para darle a él ni quiere ser invasor ni ladrón, sino sencillamente seguridad jurídica, social y personal. Igualdad ante la ley (no que ésta se aplique solo a los débiles o a los adversarios), un espacio legítimo para vivir junto a su familia con dignidad – en los barrios las viviendas construidas por la gente superan en comodidad a las soluciones habitacionales del Estado - servicios públicos eficientes, oportunos y de calidad - que sus escuelas tengan buenos maestros y sus hospitales buenos médicos - empleo estable, con salario ético y oportunidad de ascender profesionalmente para lograr su movilidad social – vertical u horizontal - según el mérito y el esfuerzo personal. Nada más. ¿Es tan difícil entenderlo?

Rafael Marrón González
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21 de enero de 2012

YO NO FUI, SEÑOR JUEZ…

Dos frases “yo no fui” retratan de cuerpo entero la moral de Chávez jugando campaña adelantada: 1) - “La oposición apátrida pretende endilgarme las causas de la delincuencia”. 2) - "Ahora le quieren achacar a mi gobierno el problema de la inflación en el país”.

Obviando lo de “oposición apátrida” que denota su condición fascista, la pregunta es, en primer lugar, ¿por qué en los Estados Unidos – templo del capitalismo - la inflación 2011 fue de 3,21% - en Canadá 1,60% - y hubo deflación en Suiza, Holanda y Japón? Y en América Latina, México 3.4%, Colombia 3,7%, Chile 4,4% y Perú 4,7%, países en los cuales se practica el libre mercado, pero en la socialista, estatista y “soberana” Venezuela, la inflación, que es un impuesto perverso que solo afecta a los más pobres, cerró el 2011, oficialmente, con 27,6%.

Un escándalo, pues “inflación” significa pérdida de poder adquisitivo y Chávez, como aquellos que creen que repitiendo un mantra su situación personal mejorará, repite incesantemente que “la inflación está controlada” y lo que hace es represar los ajustes de precio inevitables, que la ciudadanía debe pagar en la realidad o no consigue el producto. Lo cierto es que ese es un discurso para débiles mentales: La delincuencia y la inflación se han exponenciado en estos nefastos trece años de politiquería, abuso y despilfarro, porque Chávez no sirve - recientemente declaró estar aprendiendo a administrar – porque ha aplicado tercamente las peores políticas económicas que pueda tomar gobierno alguno: Ni siquiera Cuba.

Y no podemos hablar de “gobierno malo” porque es tal la concentración de poder y de tal magnitud la sumisión perruna del funcionariado, que toda la culpa de este inmenso desastre recae directamente sobre sus espaldas. Chávez es el responsable directo y sin atenuantes del desborde de la delincuencia y del desastre económico y productivo del país. Si en el sector político que lo apoya, existiera el mínimo sentido de responsabilidad con el destino de la patria, no lo postularía para otra reelección, pero es tanta la codicia y la impunidad para enriquecerse que disfruta – Venezuela es el 6º país más corrupto del mundo - que prefiere sacrificar el futuro de la nación aunque esté consciente de la tremenda lesión que Chávez le ha causado. “Patria” para ellos es la consigna que traduce riqueza fácil a través del saqueo. Y “pueblo”, el rebaño sumiso por la subsistencia gratuita que le garantizará el usufructo de lo mal habido. Uh, ah, Chávez no se va. Aunque Venezuela naufrague. Ellos siempre tendrán Paris.

Y si de delincuencia hablamos…

Chávez en su perorata sin sentido, para engañar incautos, también echa la culpa del auge delictivo al capitalismo, sin detenerse a pensar que en Estados Unidos – su entrañable y odiado imperio – con una población de 313 millones de habitantes – con 40% de los hogares armados - la tasa de homicidios es de 5,2 por cada cien mil habitantes: En la Venezuela socialista y “solidaria” de Chávez, Caracas es la 4ª ciudad más violenta del mundo (97 homicidios por cada cien mil habitantes) - Ciudad Guayana ocupa el puesto 16 (69 homicidios por C/100 mil hab.) y Barquisimeto el 24 - se registra una media “de 53 asesinatos por día – 1.590 mensuales (entre ellos 100 de niños), 19.336 el año 2011: 141.487 asesinatos del 2001 al 2011 (80% por armas de fuego) - para una tasa de 67 homicidios por cada cien mil habitantes” (Observatorio Venezolano de Violencia) - cada 30 minutos mataron un venezolano durante 2011 - en un país con escasos 29 millones habitantes.

La teoría del capitalismo estimulador del crimen se cae cuando observamos que Chile y Perú tienen un solo dígito, el más bajo de una región en la cual Colombia, con una guerra interna, tiene 33 homicidios por cada 100 mil habitantes; Honduras, 82; El Salvador, 66; Guatemala, 41 (estos dos últimos por la salvaje actividad de las pandillas); Brasil, 22 y México, con un enfrentamiento armado contra el narcotráfico, 18.

Honduras y Venezuela son los países con la más alta criminalidad del continente y ambos han sido cuestionados como puentes del narcotráfico – “60% de la cocaína colombiana pasa por el Cartel del Sol y sus filiales de Venezuela” - y aunque Chávez reniegue, en los barrios se sabe que la droga es el principal instigador de la criminalidad que nos agobia, y también se sabe que la droga corre como río por conuco por las calles de Venezuela y con chapeo del bueno. Y también se sabe que el narcotráfico recluta legión de jóvenes para la distribución al detal y que es la lucha por la defensa de los territorios “comerciales” lo que ocasiona esa mortandad que Chávez achaca al capitalismo, cuando es su ridículo socialismo el que ha creado las condiciones para el florecimiento de esa ilicitud que absorbe mano de obra ociosa, provocada por sus expropiaciones arbitrarias y la aniquilación del aparato productivo, para solaz del mago Eljuri y sus cifras oníricas de desempleo.

En conclusión

Estas dos “I” pautan el estruendoso fracaso de Chávez - Inflación – Inseguridad – pero sus arcaicos desvaríos revolucionarios, estructurados sobre los sortarios precios petroleros y el pragmatismo gringo, han conducido al país a una situación de dependencia - con pérdida hasta de la soberanía alimentaria. Por ello los venezolanos tenemos el deber de considerar a Chávez como un peligro para la salud de la República, con el precedente histórico de Fidel para Cuba. Y este si es verdad que no es un asunto de chavistas y no chavistas, sino una preocupación para todos los venezolanos con conciencia de patria. Chávez vete ya.

Rafal Marrón González


Escuche “Venezolanidad” de 6 a 7am por Internet: skandalo.com.ve (106.9 FM)
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18 de enero de 2012

LA SECTA SINIESTRA

Y Asmadineyá – como lo llama un amigo – buscó apoyo desesperado en las grandes potencias del mundo oscuro para su proyecto de reducción de uranio con fines tan pacíficos como destruir a Israel: Ecuador – cuya moneda de curso legal es el dólar – Nicaragua – el país más pobre de América – Cuba – que lo que da es dolor - y Venezuela – que ya no da pa´más, la pobre. Ná guará. Recuerdo una escena de “El Último emperador”, en la cual Puyi invoca el reconocimiento de Manchuria por Costa Rica como disuasivo al imperio japonés que lo invadía. Produce vergüenza – propia – el ridículo que se comete en nombre de nuestra nación.

Chávez y sus aliados – salvo Fidel que sí está claro en su odio hacia Estados Unidos y quiere la destrucción de ese pueblo – recordemos que pidió a Jrushchov que lanzara una bomba atómica sobre Nueva York - aunque las llamas de rebote se lleven al suyo – no tienen la menor idea de quién es este fanático fundamentalista enloquecido, que recibe instrucciones del fantasma del Imán Oculto para destruir Occidente – América Latina es occidental aunque la ignorancia que campea en los predios chavista no lo sepa - e imponer el Islam a sangre y fuego. Eso significa “La espada del Islam”.

El colmo es que Chávez en su crasa ignorancia declara que “con Irán construirá el socialismo”, cuando Ahmadineyad es el premier conservador de un régimen teocrático, enemigo del materialismo que identifica al socialismo o comunismo y por mucho juego diplomático que exude, para su íntima concepción de la humanidad Chávez y su séquito - y todo quien no sea musulmán – “son tan despreciables como el camello que ha comido excremento”, según reza el manual redactado por el fenecido Imán Jomeini.

Esta joya del ex imperio persa – en cuyo gobierno los cristianos valen la mitad de un musulmán - fue el instructor de los Basiji Mostazafan, organización integrada por niños de hasta 12 años a los que se les embute "la gloria del martirio". Dotados de una llave de plástico colgada al cuello, que les asegura su entrada en el paraíso, los niños fueron utilizados para limpiar los campos minados cuando la guerra con Irak, puesto que los burros, ovejas y perros al sentir las explosiones se asustaban y huían.

En cambio los niños ideologizados - y alborozaos por la idea de comer completo ese día en el Más Allá - se ofrecían jubilosamente para morir horrorosamente destrozados por las minas. Las madres que acudían al campo a recoger los cadáveres se quejaron porque los cuerpos quedaban desmembrados y dispersos y el piadoso Majmud ordenó que los vendaran apretadamente antes de entrar a los campos minados, para que así pudieran rescatarse enteros. Hoy este señor de las tinieblas mantiene un ejército de millón y medio de niños dispuestos a volar en pedazos en defensa de su régimen.

Y lo que Chávez también ignora es que este déspota, enemigo de las mujeres – a las que lapida: “Hay que golpear a las mujeres tan sólo por la sospecha de que no se comporten bien” - y de los homosexuales – los cuelga del gancho de una grúa, chavista - que ha jurado el exterminio de Israel y para ello prepara un arsenal nuclear, se apellida en realidad Sabourjians, que proviene tradicionalmente de Aradan, lugar de nacimiento de Majmud, y deriva de los tejedores de Sabour, nombre del chal judío tejido en Persia, y cuando la familia emigró a Teherán, en la década de los ´50 cuando Majmud tenía 4 años, escogió el apellido persa “Ahmadineyad” que significa “de la casta de Mahoma”. Ni pendejos. Así que su prédica de odio contra los judíos es, en realidad, el viejo grito distractivo “al ladrón, al ladrón”, para alejar de sí cualquier sospecha de impureza racial – cual el austríaco Hitler - en una sociedad chiita radical como la iraní.

Indigna membresía

La fuerza intimidante de los hombres de poder – bestias en realidad – tiene un atractivo singular para ciertas personalidades defectuosas en busca de autor, y Chávez, creyéndose uno de ellos – seguro estoy de que Stalin y Hitler serían receptores graciosos de la espada de Bolívar - y ansiando pueblos como los suyos, se fue integrando a esta secta monstruosa de adefesios morales, que – gracias a Dios – se han ido disolviendo en la historia dejando tras de sí una estela pútrida de corrupción y crímenes horrendos.

Por ello su solidaridad automática con Majmud el atómico - risible por su ínfimo significado – díganme lo del pordiosero Orteguita que muerde la mano que lo alimenta - para las fuerzas aéreas y navales conjuntas más poderosas de la tierra – no son solo los gringos - sitas en la entrada de Ormuz, que ya le tomaron las medidas al Majmud como se las tomaron a Osama. ¿Será que este grupito de bocones olvidó las imágenes de Saddam – que prometió “la madre de las batallas” - colgando del pescuezo o del estrafalario Gadafi – apoyado por la virulencia de Chávez - vejado hasta el asco y ajusticiado con crueldad? De la boca para afuera todo es posible, mientras no se note el temblor del cuerpo.

En síntesis

La visita de Majmud ha logrado que los gringos – demócratas y republicanos – Arabia Saudita, Israel y la Comunidad Europea voltearan a mirar a Chávez – ahora sí - con el seño fruncido: Y el asunto no es de invasión sino de extensión de las sanciones a Irán - al borde de una escalada militar tipo Libia - que lo dejarán sin el chivo y sin el mecate.

Ahora es que va a saber Chávez la estupidez que ha cometido – la renovación de la lista de los 7 del patíbulo y la expulsión de la cónsul espía es un avisito - pues, los gringos son lentos pero al final cobran y Chávez les debe toda su existencia a su sumisión real a los empresarios petroleros yanquis. Lo demás es cuento para seducir idiotas. Sale pa´llá.

Rafael Marrón González
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8 de enero de 2012

¡LOCOS AL VOLANTE!

Cuatro certezas de la incertidumbre no existen:

La felicidad – “solo momentos prolongados de alegría”, Savater dixit -

La suerte – ni mala ni buena, esta última es la consecuencia positiva de la persistencia, la preparación y la voluntad –

Lo gratuito – alguien paga por ello y en el caso de las limosnas que los populistas suelen dar al pueblo, las paga el pueblo mismo con la destrucción de los servicios públicos y su conversión al parasitismo social y

Los accidentes: Los accidentes no existen. La palabra “accidente” como evento casual producido por el azar, es un invento de la humanidad para aliviar la culpa.

Si un borracho, a exceso de velocidad, ignora una señal de tránsito y se estrella contra otro vehículo ocasionando muerte y destrucción, al sujeto se le enjabona la culpa diluyendo su responsabilidad en el azar, y así ocurre con el padre amoroso que mete a los hijos en el carro y se lanza en una vertiginosa carrera hacia la nada y los destroza, quema vivos o mutila horriblemente, pero la lástima pía titula que “fue un accidente” para que el irresponsable se libre de cargos de conciencia, si es que no queda suicidado en el siniestro.

La muerte de Rafael Vidal – asesinado en un siniestro vial por un loco del volante que “echaba piques” por la ciudad – obligó a la justicia venezolana a calificar como “homicidio intencional con dolo eventual” estos crímenes horrendos que enlutan a la familia venezolana - como también acaba de hacerlo con el chofer que provocó la muerte de 13 personas y heridas a otras tantas, la víspera de Año Nuevo en Caracas, y según encuesta de El Universal, 39% considera que “no tuvo intención de matar”, claro que no la tuvo pero la justicia debe investigar si hizo todo lo necesario para matar.

La sociedad se alarma por los 19 mil muertos del hampa, pero guarda pudibundo silencio frente a la atroz cifra de víctimas de los siniestros viales, con su secuela de lisiados y deformados y huérfanos en esa carnicería insensata provocada por enfermos mentales que confunden la máquina estúpida que conducen con un apéndice de su personalidad y se creen poderosos. Los medios de comunicación tienen el deber moral de dejar de calificar como “accidentes” estos homicidios – con suicidio en muchos casos – y con toda la crudeza del caso, llamar las cosas por su nombre, y dejar también la bolsería de escribir que el loco “perdió el control del vehículo” cuando lo que nunca tuvo fue control sobre si. Y las autoridades tienen, por razones de salud pública – los siniestros viales y el hampa están abriendo una brecha generacional entre los 18 y 35 años, las edades más productivas del hombre – y comenzar a realizar pruebas psicotécnicas para otorgar o renovar licencias para conducir tal como se exige para el porte de armas de fuego, menos peligrosas que los vehículos, comenzando por los hostiles conductores del transporte público.

Aplicando la normativa de tránsito vigente – con estrictos controles de velocidad - con toda la fuerza inexorable de la ley sin estar pensando en “costos políticos” - lo que ha degradado la autoridad – y logrando que la prensa califique como homicidas/suicidas a estos locos, se pueden salvar muchas vidas inocentes, incluyendo las de los propios locos del volante que no escarmientan en cabeza ajena, por lo que hay que usarlos como escarmiento de cabeza ajena.

Pero hay otro tipo de locos al volante

La proliferación de locos al volante de los países de América Latina ha sido el motivo de las crisis, políticas y económicas, recurrentes en esos tierreros conceptuales de baja autoestima, en los cuales no existen planes de desarrollo a largo plazo ni continuidad administrativa ni programas sociales basados en el desarrollo del individuo, ni ciudadanía productiva - que merezca ciertamente ser atendida por su responsabilidad - ni solidez empresarial – el contratistariado atado al botalón del presupuesto oficial es su sustituto – ni la educación es fuente de creatividad e independencia – las universidades gradúan buscadores de empleo que no saben ni llenar las planillas de solicitud, pues sus pueblos penden como racimos del iluminado de turno que les hace creer que por ser supuestamente dueños de las riquezas naturales de la nación, pueden vivir sin trabajar ni estudiar, en absoluto estado de irresponsabilidad, reproduciéndose como acures y dejando el fruto de su desorden adosado al gobierno, a Dios o a la suerte.

El petropopulismo venezolano – nueva forma de “loco al volante” - ha generado una nueva tendencia de mayor virulencia y capacidad destructora: El derecho a violar las convenciones sociales, irrespetando las normas y leyes que hacen posible a los seres humanos convivir en un estadio en el cual el más fuerte es el imperio de la ley y no un acromegálico de frente hundida, con una franela colorá, una pistola y una moto.

La causa del auge delictivo en el país es la impunidad por decreto de la barbarie en función de autoridad – “Delitificar”: Solucionar problemas sociales a través del delito - como la oferta de dinero fácil es la estrategia política para preservar el poder, con lo que se mantiene en situación minusválida a esa población sustentada en promesas – que no se deben cumplir, pues se expone a perder la sumisión – con dádivas dosificadas para alimentar el efecto carismático que sustenta la nomenclatura oficial – mediocre pero con talento para medrar – que es la auténtica beneficiaria del usufructo del poder sin cargar sobre sí el peso histórico del liderazgo por el mérito del conocimiento. A este tipo de locos al volante hay que ponerles fin, por lo menos en Venezuela, el 7 de Octubre de 2012.

Rafael Marrón González
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