Cuando denuncio al ladrón y al canalla sólo al canalla y al ladrón señalo

Cuando llamo ladrón al ladrón y canalla al canalla, sólo al ladrón y al canalla aludo. Ladrones y canallas suelen cobijarse bajo la pudibundez moral, la insulsa descalificación y las leyes dictadas ex profeso para acallar la voz tronante que los desnuda como canallas y ladrones. Nada me produce más satisfacción que contemplar los cadáveres insepultos de ladrones y canallas, aullando sus pútridas carnes las huellas de mi látigo, deambular ululantes en los muladares buscando un rincón para cavar sus tumbas con la sordidez de su moral deshilachada. ¡Silencio ladrones y canallas que, aunque los tiempos parecen favorecer a canallas y ladrones, este espacio es un reducto de la decencia y de la integridad!
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3 de agosto de 2017

A separar el grano de la paja

A SEPARAR EL GRANO DE LA PAJA
Rafael Marrón González

Llegó la hora de dotar de impecable credibilidad el discurso opositor, porque las omisiones, contradicciones y especulaciones están generando confusión, si se equivocaron en la estrategia, confiésenlo, porque dejarlo a la deducción arbitraria de la masa, seducida por la libre interpretación al recurrente trapo rojo de la provocación de los psicólogos del gobierno, que dice una cosa y escribe otra, es  contraproducente para la lucha. Lo mismo ocurre con ese llamado iluso a las Fuerzas armadas para que derroquen al gobierno y se lo entreguen mansamente al convocante. Es necesario crear una “sala situacional” de expertos para la toma de decisiones, que no se pueden seguir asumiendo por mayoría o consenso de los partidos políticos, sino por su grado de efectividad y conveniencia política, como, por ejemplo, que la MUD tiene que seguir siendo la tarjeta única de los procesos electorales, hasta salir de este régimen, porque unidad, aunque no signifique univocidad, si debe ser efectividad y la tarjeta única la ha demostrado. Y lo que funciona es inteligente repetirlo. Hay que apelar en este momento a la capacidad de liderazgo de los fundadores de la democracia, que fijaban el rumbo a seguir por el pueblo y no al contrario como está sucediendo ahora, que tenemos un pueblo en la calle sin conducción política y mucho menos militar, lo que ha generado anarquía y martirio, al sustituir la constitucional y racional exigencia impresa en el manifiesto de la Asamblea Nacional, por un imposible e inconstitucional “Maduro vete ya”, olvidando que el “Chávez vete ya” fue superior en multitud y tampoco resultó, por el respaldo militar, factor determinante de la ecuación que el radicalismo obvia suicidamente. El 30 de julio marcó el fin democrático del gobierno y atrajo la repulsa de Occidente, pero, a su vez, la hora de la unidad de criterio de la oposición  para  asumir el costo de lo correcto frente a la aprobación popular de lo incorrecto. Existe mucha presión del protagonismo histérico, que está creando becerros de oro, en esta crisis política de dieciocho años de edad, que atraviesa Venezuela, que se exacerba por señuelos seductores que son interpretados, desde el principio de este tiempo,  como el fin del régimen, con consecuencias lamentables, obviando que este, constitucionalmente, tiene todavía, además de musculatura represiva legal y militar, mucha capacidad de maniobra nacional e internacional, como lo ha  demostrado el reconocimiento de los Estados Unidos a la legitimidad de Maduro, a pesar de sancionarlo personalmente y calificarlo de dictador, como respuesta a una delirante propuesta de un descabellado gobierno de transición, con poderes incursos en usurpación de funciones. Solo la fuerza legitima las leyes en países con situaciones como la que padecemos en la actualidad. Y la única fuerza demoledora que poseemos los venezolanos es el voto.  
Pensamiento vs opinión

Un líder, que en política lo es por su inteligencia y no por sus testículos, necesarios en Las Queseras del medio y no en política, tiene el deber de actuar según su propia consciencia política, si actúa obedeciendo caprichos irracionales del pueblo, es un demagogo, no un líder, estupidez que le ha costado muy caro al sistema democrático venezolano. Basta de actuar según los lineamientos de  la sed de sangre de la opinión pública, que, según Platón “comprende la creencia en el valor de los sentidos y en las ilusiones de la imaginación, es una forma de conocimiento práctico y empírico de carácter inferior, que se opone al conocimiento inteligible del pensamiento discursivo y del pensamiento dialéctico”. Y para Kant, la opinión pública “se forma esencialmente por imitación e interacción social”. Sin apelación posible, la opinión pública surge siempre contaminada por influencias de carácter familiar, social, grupal o partidistas, y, últimamente, por el resultado de las encuestas, que pusieron los venados delante de los perros, en franca contraposición con el pensamiento, que es un producto de la mente basado en el conocimiento de la materia en cuestión, la razón, la lógica y la experiencia. Por eso es que no existe pensar diferente, sino creer distinto. Se supone, entonces, que es el pensamiento lo que debe guiar las acciones de un líder, que lo es por su capacidad de convencimiento y no de obediencia a las masas, como está sucediendo, y que llega al extremo de suponer que si se actúa de acuerdo a la racionalidad, que, por supuesto, marcha en sentido contrario a la opinión pública, en este caso de los pranes de la palabra, se está traicionando a las mayorías, que no sé basado en cual argumento, parece que están resumidas en las redes sociales, y no en el inmenso descontento de los habitantes de los barrios que nos dieron sus votos el 15D para la Asamblea Nacional. En esta hora para la lucidez, y ante la imposibilidad cierta de formar un ejército para vencer por las armas, en el supuesto negado de que el enemigo carezca del propio y de la misma resolución, es imperativo tomar una decisión que nos mantenga en el escenario democrático,  aprovechando cada resquicio constitucional posible, y nos dote de recursos imprescindibles para avanzar en el logro establecido, que es el rescate del sistema democrático, apropiándonos electoralmente de importantes espacios políticos, y con testigos, observadores internacionales y auditorías, características de las que careció el reciente y fraudulento proceso electoral (según opinión del planeta político y de nada menos que Smartmatic), es posible participar en las elecciones regionales. Y las dictaduras sí salen con votos. Y esta llegó con votos y se irá por ellos.    
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10 de mayo de 2016

¿MISERIA PLANIFICADA O CONSECUENCIA?


Insisto en denunciar al socialismo real como un sistema inhumano, completamente estúpido, que obvia la naturaleza humana y desprecia la característica científica de la economía, por lo que está condenado al fracaso, aunque Fidel use las causas de ese fracaso como recetario inapelable para otros degenerados sin gloria que deseen obtener el poder como fin, haciendo creer  que ese fracaso inherente se debe a razones externas, porque sus restricciones consecuenciales son planificadas.

Pero la verdad es que el socialismo real es un disparate  que va a fracasar en el lugar que se intente aplicar, sin jamás concretar la utopía comunista del “a cada cual según sus necesidades”, pues la ruina que producen sus contradicciones con la realidad, es siempre su fin. No importa cuánto dure en el poder, su destino es el fracaso y la miseria de los pueblos que deben oprimir y reprimir brutalmente si quieren mantenerse, por ello su dependencia de un ejército corrupto y criminal, sin el cual no es posible su supervivencia.

El caso venezolano

Fidel Castro sedujo la dúctil mente de Hugo Chávez para implantar su sistema a Venezuela porque necesitaba un país con ese millonario ingreso petrolero para demostrar, ya al final de su  vida y vencido por la realidad, que era posible generar progreso y felicidad general con el comunismo, aunque el ejemplo de la Unión Soviética, con tiempo y recursos suficientes, lo desmintiera. Pero no contó con la maniática estupidez de la ineptitud y corrupción de la membresía revolucionaria venezolana. Y el desastre.

Por eso permitió a Raúl el viraje hacia el restablecimiento de relaciones con Estados Unidos para tratar de paliar la miseria – “Obama danos jama” - y salvar su socialismo. Así que la ruina general que afecta a Venezuela, donde el desabastecimiento de medicinas y el desmantelamiento del sistema hospitalario, además de la ruina de su infraestructura, solo pueden explicarse como consecuencias de la ineptitud, azas demostrada, de sus dos gobiernos.

Dos sujetos de escasa materia gris que, precisamente, sin planificación alternativa viable, comenzaron a destruir lo existente, a sustituir el mérito con el resentimiento de los ineptos. A administrar con ladrones que se fugaron al mundo capitalista con cientos de miles de millones de dólares. A restringir el suministro de productos de primera necesidad subsidiados sin organizar su distribución equitativa, creando un devastador mercado negro inflacionario, agravado por el ya desabastecimiento genocida, que viene paulatinamente gestándose desde 2006, por la quiebra inducida de la agroindustria – no se pueden fijar precio sin el mercado, los rusos enviaban espías a USA a robarse las revistas de publicidad para tener precios referenciales - y el éxodo de empresas farmacéuticas de capital extranjero, asustadas por el fantasma de la expropiación arbitraria, verdadera “guerra económica” desatada por el estado contra la empresa privada, sin, como he dicho, establecer alternativas que sustituyeran la eficiencia gerencial de aquella.

Y así, entre miles de desaciertos, el corrupto control de cambio, que enriqueció a los compañeritos de partido y familiares, complementado con la modificación de la Ley del Banco Central para que PDVSA se quedara con las divisas, lo que generó el mercado paralelo, el cual contribuyó a disparar el propio gobierno para buscar moneda nacional para sus compromisos electoreros, como las misiones, pero que también coadyuvó a la corrupción que con la ineficiencia es el epicentro de nuestro tsunami económico.  

La crisis eléctrica

Y así llegamos a la madre de todas las crisis, al reparto proporcional del apagón, consecuencia de una explosiva combinación de ignorancia crasa - Motta Domínguez trasvasó agua de una laguna con una motobomba para aumentar el caudal del lago de Guri -  con ineficiencia - ¿qué pasó con las plantas de generación termoeléctrica que suministraban, antes de Chávez,  electricidad a Caracas? -  y corrupción  - en la prensa las denuncias de chavistas súbitamente críticos sobre el robo de más de 30 mil millones de dólares destinados al servicio eléctrico - y despilfarro - ¿de cuánto fue la inversión para restituir el sistema eléctrico de La Habana?, ¿de las 32 plantas termoeléctricas ofrecidas a Nicaragua, cuántas se entregaron?, ¿cuánto se gastó en países del Caribe, Bolivia y República Dominicana en optimizar sus sistemas de electricidad? Abandonaron el rigor del mantenimiento de equipos y líneas de transmisión, ya para el 2006 comenzaron los apagones por fallas puntuales causadas por obsolescencia de transformadores y falta de mantenimiento. 

Permitieron la destrucción de la cuenca del Caroní por la minería ilegal: sobreexplotaron la generación eléctrica de esta represa, agravada con la carga a precio vil de 3.1 gigavatios diarios, en línea directa para Brasil, un país ahora muchas veces más rico que el nuestro y al que no se le interrumpe el servicio como a los venezolanos; incumplieron con el pago de obligaciones para la culminación de otros complejos hidroeléctricas, además de desechar las obras planificadas para el Alto Caroní.

Un gobierno medianamente inteligente y algo probo, en estos 17 años hubiera desarrollado el proyecto engavetado en la CVG de canalizar las aguas del río Caura hacia el Caroní, para no depender de las lluvias y poder instalar mini centrales hidroeléctricas en los numerosos saltos de este río. Y hasta estaríamos explotando la riqueza solar del Delta del Orinoco y de Punto Fijo, o las posibilidades únicas de las playas de Araya para instalar granjas eólicas. Sin embargo la solución de la ignorancia es decretar días libres, horarios ruinosos  y apagones arbitrarios sin consideración ninguna por la productividad, propio de ignaros prepotentes apoyados por la bestialidad armada a quien estorba la luz, como al hampa. Así que nada de ruina planificada, esta es consecuencia de la decrepitud mental, innata, del socialismo real.   

La culpa es del petróleo

Todo el manirrotismo irresponsable de Chávez para cultivar parásitos electorales y chulos internacionales, no se debió a ninguna planificación estratégica ni a programa preconcebido, sino al alza súbita de los precios del petróleo, que la ingenuidad de un pueblo ignorante atribuyó a la taumaturgia de Chávez, y cuya baja ahora achaca a Maduro, que acusa a Arabia Saudita y a Estados Unidos de conspirar para esa disminución del precio, con la finalidad de acabar con su egregio gobierno.

Lo cierto es que el precio del petróleo es un juego geopolítico y que fue precisamente la amenaza irracional de Chávez hacia los Estados Unidos, su principal cliente, lo que motivó el ingreso de la producción gringa, que tenía prohibido venderla, al mercado internacional con la consiguiente disminución de su volumen de compras a Venezuela, lo que, con la suspensión de las sanciones a Irán y su producción descontrolada, derivó en la baja del precio del barril, que, por las razones expuestas, afecta más a Venezuela que al resto de los países productores de crudo, pues ellos aprovecharon la bonanza para crear fondos de inversión internacional que los protegiera de la inestabilidad de sus ingresos, pero Chávez la lanzó por la ventana para comprar fanáticos de su figura estelar y para enriquecer a sus incondicionales y familiares en la corrupción más voraz de la historia de la humanidad, mientras perecía el parque industrial del Estado, por carencia de recursos.

Lo comparaban con Rico Mac Pato, pero este personaje es su antítesis, en realidad era un irresponsable estigmático que se creyó su propio mito.

Pero, hay un ingrediente más, la genialidad inversa de Chávez, hipotecó a futuro con China, importante porcentaje de la producción petrolera a un precio irrisorio, lo que denuncia, como alerta, el propio Rafael Ramírez, por no acudir al odiado Fondo Monetario Internacional, cuya mala fama ha sido publicitada por los gobernantes ladrones que se roban los préstamos que luego debe pagar el pueblo con sus sacrificios. China, que practica el más salvaje de los capitalismos, sobre todo con gobiernos débiles mentales, carece de refinerías especializadas para refinar el petróleo venezolano y por lo tanto lo revende con doble ganancia, como lo hace Raúl Castro con el que le sigue regalando Maduro, que ha ocupado las más elevadas posiciones de Estado, simplemente por ser absolutamente obediente y carecer de opinión propia, características personales indispensables para lograr los favores de los hombres de poder, lo que incluye al alto mando militar venezolano.

En conclusión

El pensamiento de izquierda, de todas, porque existen varias, partiendo de la cristiana que cree que es cierto que con algunos pocos peces y panes puede alimentar personas por miles, es machete para hacer marchas y producir arengas emotivas y ofrecer el paraíso, que supuestamente está en llevar a los obreros al poder, estupidez que anuncia su característica miserable, conduce inexorablemente a la ruina y a la miseria, no por planificación expresa, sino por las consecuencias de sus desatinos políticos como destino manifiesto, que luego debe asumir como si en verdad su objetivo era ese, lo que desmiente, por lo menos en el caso venezolano, la cantidad de planes económicos y motores, elaborados por los sesudos expertos en ilusionismo infantil, del régimen para tratar de contrarrestar los efectos de la estupidez.

Lo que estamos viviendo en Venezuela es lo mismo que sufrieron varias generaciones en la URSS y sufre Cuba, las consecuencias de absurdas políticas públicas dirigidas por el cretinismo militante. La izquierda comunista, una vez instalada en el poder se considera la solución final, y su objetivo primordial es conservarlo a toda costa. Y como sus estrategias económicas son erradas, entonces decide que la miseria es el objetivo, es decir en la miseria la igualdad del pueblo.

Los casos del socialismo escandinavo y del comunismo chino son una evidencia, separan la política de la economía – libre mercado, libre concurrencia, dejar hacer, dejar pasar -  y funcionan, en el caso de los europeos sin traumas sociales, el caso de la moderna Suecia es excepcional. Es decir, que el problema de Venezuela es consecuencia de una cadena de errores políticos que destruyeron la economía, y no de la planificación del socialismo real, que en el caso chavista naufraga en un mar de ilegalidades.

Rafael Marrón González


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15 de septiembre de 2015

PETROCANÍBAL



Tal como si fuera el presidente de una nación floreciente, sin problemas estructurales ni económicos ni sociales, Nicolás Maduro propone en la reunión de Petrocaribe un avance en la constitución de un sistema social de protección del Caribe, para combatir el hampa y la pobreza que afecta a los países aliados a este organismo, pues tenemos derecho a la felicidad social”, y en ese mismo instante un balazo disparado por un humaniforme segaba la vida de la profesora Anna Karina Guerrero, aquí en nuestra tierra desvalida, desolada y desamparada, donde la paz social ansiada por Maduro para países extranjeros, como si esta existiera en el país donde gobierna a pierna suelta – “yo duermo como un bebé” -  es una quimera, precisamente por la ausencia de “un sistema social para combatir el hampa y la pobreza”.

Y es que estos comunistas son expertos en el arte de la prestidigitación que hace volar pajaritos preñados para consumo embelesado de la ignorancia, que aplaude la solidaridad extrema de la revolución, mientras la incertidumbre producida por la inflación, el desabastecimiento y la inseguridad, mantienen al pueblo venezolano, chavista y no chavista, al borde de la insurrección. Petrocaribe, una versión idiota del Pacto de San José, pues privilegia crecimientos económicos foráneos en detrimento del pueblo venezolano, inventada por el difunto como instrumento político para publicitar a los realazos las bondades del socialismo siglo XXI y procurar adhesiones coaccionadas para sus aspiraciones de liderazgo en la ONU y la OEA, que consiste en extremas facilidades de pago, inéditas en el mercado de los hidrocarburos, que en la realidad ha generado una alta deuda externa para los países supuestamente beneficiados, que deberían estar sujetos a inspección de PDVSA sobre el destino de esos créditos, porque no existe la debida transparencia en el manejo de esos recursos, sobre todo en Cuba y Nicaragua, y una factura incobrable para Venezuela, por lo menos en dólares contantes y sonantes, Cuba paga con paramédicos y masajistas, que están escapando a carretadas,  y Nicaragua con productos agrícolas con sobreprecio, que más que un pago de deuda es una pobre compensación en la cual Venezuela lleva las de perder, por supuesto.

 Y por mampuesto, los cuatro países integrantes de Petrocaribe que tienen refinerías y por lo tanto reciben crudo, República Dominicana, Jamaica, Cuba y Nicaragua, porque el resto recibe productos refinados, más caros, diesel, querosén, gasolina, fueloil, se pasan de vivos como lo recoge un informe de febrero de 2010, de la Administración de información de los Estados Unidos, que señala: “En un seguimiento hacia las exportaciones que hace Venezuela hacia los países del Caribe, incluyendo Cuba, indica que gran parte del crudo que el país suministra por debajo del precio del mercado, y con financiamiento blando, estas naciones lo reexportan como productos petroleros hacia Estados Unidos y otros mercados”, y una evidencia la tenemos con el gobierno de Cuba que recibe más petróleo del que necesita para su consumo interno y mantiene racionado el consumo eléctrico, lo que ratifica la sospecha de estar revendiendo el petróleo que recibe regalado de Venezuela, en el mercado spot.

Por su parte Oscar Arias, ex presidente de Costa Rica, alabó la generosidad de Venezuela, en un intento de pegarse a la ubre, “que ofrece a América Latina más o menos cuatro cinco veces más dinero del que ofrece Estados Unidos”, estamos hablando de un país tercermundista, intoxicado por el súbito y fortuito aumento del precio del petróleo, que ya se acabó y se apagó la luz, con un alarmante porcentaje de pobreza crítica, con su aparato productor en la ruina, que quintuplica en dispendio a la economía más poderosa del planeta, esperando gratitud e incondicionalidad de países que obedecen a criterios geopolíticos verticales, como lo acaban de demostrar los gobiernos de Caricom  con su apoyo a Guyana, tal como lo hizo también Brasil, que opera activamente en el Zona en reclamación, puesto que en estos tiempos no existen lealtades sino intereses comunes, con lo que Venezuela pierde su soberanía sobre el Esequibo.

Sin embargo, ciego y sordo, Maduro acude a celebrar los diez años de Petrocaribe, ofreciendo continuar con este despilfarro que de haberse vendido en el mercado internacional representaría un acumulado varias veces superior a las actuales reservas internacionales. El propio bobo de la yuca.

¿De cuánto dinero estamos hablando?

Según información reseñada por el diario El Nacional, en febrero de 2014, el entonces ministro y presidente de PDVSA, Rafael Ramírez, declaró, en una reunión entre venezolanos y cubanos, que en la última década, los acuerdos de Petrocaribe les han costado a Venezuela hasta 50.000 millones de dólares. ¿Eso es generosidad o irresponsabilidad de borracho con chequera? Y lo más doloroso es que se pretende continuar con este desangramiento a pesar de la grave situación económica que padecemos los venezolanos – Maduro anda de mendigo ante China suplicando por un préstamos de cinco mil millones de dólares que le han negado dos veces -  y de que muchos de los países beneficiarios de este pacto antinacional – debería llamarse “petrocaníbal”: República Dominicana compró su deuda de $4.027 millones por apenas $1.933,2 millones - están en mejores condiciones económicas que nosotros, pero la revolución sigue creyéndose el cuento del big brother y, aunque, por imperativos de la realidad,  ha recortado sustancialmente los envíos, todavía insiste en desprender al país de, aproximadamente, unos 250 mil barriles diarios, más los cien mil de Cuba,  que bien pudieran facturarse a los Estados Unidos que nos paga de contado y en los dólares que tanto necesitamos en estos momentos de crisis.

Venezuela está ya para la Cruz Roja y los tipos que la gobiernan deben reconocerlo y cerrar de una vez por todas ese chorro de solidaridades fatuas y malos negocios - ¿a cómo le vendemos el petróleo a China? - que contribuyen a profundizar nuestra miseria. Sale pa´llá.
     
Rafael Marrón González

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12 de agosto de 2015

3 de abril de 2015

LIBERALISMO VS SOCIALISMO Y PUNTO



Lo primero que hay que remarcar es que el liberalismo - que la ignorancia moderna confunde con ser “conservador” - cuya base es la libertad, es una de las creaciones políticas más portentosas de la humanidad, que permitió a cualquier persona, sin distinción de raza, credo o posición social ir al dentista, comprar un carro o inscribirse en la universidad, y que colocó la igualdad – engañosa promesa comunista - en el plano del acceso al conocimiento y ante la ley.

El capitalismo, por su parte, es su derivado económico, solo posible por el ejercicio de la libertad – libre mercado, libre concurrencia - cuya práctica codiciosa, que deriva en excesos especulativos genera exclusión,  pero es el único modelo capaz – demostrado hasta la saciedad - de derrotar la pobreza y, además es perfectible. Sin embargo en este desolado país seguimos con gobiernos que compran caro – usando los recursos de la educación, la salud y los servicios públicos - para vender barato, destruyendo las posibilidades productivas de la nación.

No dudo que la repartición alegre y bonchona del producto mágico de las riquezas del subsuelo, generen muchos votos irresponsables al demagogo, pero el espectro de la miseria será siempre una espada colgada de un hilo sobre esa masa deformada por el populismo. Pensar que pueda existir un país sin pobreza es utópico, porque siempre existirán individuos ganados para la inacción, la improductividad y los vicios, cuyo génesis es la ignorancia, sin embargo, lo deseable, es que esa porción sea reducida.

Si a algo podemos aspirar, es a pertenecer por derecho participativo, a una nación con  gobiernos alternativos, decentes, inteligentes, que castiguen la corrupción, inviertan en servicios públicos esenciales y en seguridad interna y externa, y cuyos habitantes, ascendidos en la escala del progreso por la cultura del trabajo – no por el denigrante servilismo político - practiquen el cumplimiento de la ley, el respeto al derecho ajeno y sean responsables de sus actos, porque esa sería una nación próspera, bien alejada de caer en la tentación de escuchar los cantos de sirena de la esquizofrenia ideológica socialista, cuya práctica ha dejado la evidencia de su carácter destructivo de toda posibilidad de progreso y así se lo hizo saber Fidel a Chávez, cuando este le anunció su disposición de embarrar a Venezuela de socialismo:

- ¿Tú sabes que eso significa miseria para todo el mundo? Solo un descerebrado puede creer que un sistema que niega la productividad y la recompensa y persigue como delito la propiedad privada - una herramienta sustantiva de la libertad -  y, sobre todo, elimina la condición de individuo al ser humano para empotrarlo en la masa de conciencia colectiva – dentro de la cual descollar es evidencia burguesa “porque todos “semos” iguales”  - puede servir para erradicar la pobreza, a menos que sea uno de esos perversos especímenes inservibles, que se sienten felices con la desgracia ajena, así signifique su propia condena.

Frente a ese error intelectual solo existe el camino del capitalismo sin ambages, que hoy en día, y a escala mundial, por interés propio, pues necesita consumidores – esa es la razón de la integración racial en USA -  ha entendido la necesidad de integrarse en la lucha contra la pobreza, con resultados sorprendentes. 

Test para políticos

Usted como político con ambiciones de poder, ¿cree en la sociedad, producto liberal, como conjunto de individualidades con especificidades particulares responsable de su subsistencia, o en la masa uniformada, de conciencia grupal mantenida en el potrero del gobierno, sumisa por la supervivencia? ¿Considera la propiedad, así como la vida y la libertad, derecho humano fundamental? Responda y ubíquese, porque las medias tintas demagógicas han llenado el espectro político latinoamericano de una imposible variedad de oportunistas  que no reconocen que si en verdad quieren tener éxito en el combate a la pobreza deben asumir prácticas capitalistas por el medio de la calle, como incentivar la inversión privada, nacional y extranjera, para aumentar la oferta de empleos y acceder a nuevas tecnologías, crear alianzas comerciales estratégicas despojadas de tinte político, aumentar los procesos productivos nacionales para aumentar las exportaciones, entre otras variables. Eso fue lo que hicieron, en su momento, Lula y Bachelet, que emprendieron, sin ambages, programas capitalistas que permitieron a millones salir de la pobreza hacia la clase media. Como en China. Entendieron estos gobernante que la izquierda es un sentimiento muerto: Muy buena para tirar pinta y levantar carajitas, pero nefasta para dirigir la economía de un país.

En conclusión   

El Estado no tiene porque ser el restaurante de la gran barriga nacional, sino un ente normativo y vigilante  para que el pez grande no se coma al chico. Ninguno de estos socialistas se para ante la espantosa realidad a la que han llevado a los pueblos latinoamericanos estas idioteces repartidoras de dádivas públicas - forma socialista de “repartir la riqueza” rentista – que también se traduce en miríada de empleados públicos inoficiosos e ineficientes - que ha ocasionado la eclosión del parasitismo social, que también se ha creado en Europa, por las prácticas socialistas.

Cuando las depresiones económicas del siglo pasado sacudieron a España, millones de españoles buscaron trabajo en el resto del planeta, y con sus aportes rescataron la economía de su país, ahora se tiran de espaldas en la Gran Vía a exigirle a papá gobierno que los mantenga. El chavismo – sustantivo que identifica el conjunto de equivocaciones que causan la ruina de una nación, llámese Venezuela o España – está convencido de que el camino comunista es el que lleva a la verdad y a la vida plena, – su terquedad ha pasado a formar parte del catálogo de las imbecilidades universales – por lo tanto, lo más sensato es enfrentar esa estúpida magalla embustera, criminal, ladrona y pervertidora de menores, con su antípoda, el liberalismo, pues, si al socialcomunismo gobernante, malo porque es chavista, le anteponemos el socialcomunismo de la oposición, bueno porque no es chavista, si es verdad que se acabó el pan de piquito. Por no decir una barbaridad. Sale pa´llá.        


Rafael Marrón González
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“QUIEN TRABAJA NO COME PAJA”



El título de este texto, el más preclaro de los pensamientos liberales,  convertido en tradicional axioma popular, refleja la realidad de un pueblo generoso, amplio, soberbio, libérrimo pero políticamente confundido y económicamente dependiente del papá Estado.

Medio siglo de dirigencia contaminada por el virus del populismo socialcomunista ha dejado impronta en la psiquis de un pueblo al grado de confundir “justicia social” con promesa exclusivamente comunista. Por ello es que he combatido esta propuesta facilista que saca de contexto la realidad de la pobreza para colocarla en un plano maniqueo que achaca las culpas de ella a la riqueza.

Hablo siempre de justicia, que es “darle a cada quien lo que le corresponda”, como lo enunció el emperador bizantino Justiniano en la lejanía del año 533, y que constituye la esencia del sistema liberal, y que no puede diseccionarse para privilegiar una parte sacrificando el todo, como pretende el socialismo. En nombre de la “justicia social”, que no es otra cosa que “asistencialismo oficial” opuesto a “filantropía privada”, gobiernos totalitarios de izquierda conculcan derechos fundamentales de la sociedad, lo que traduce en lenguaje común “te doy de comer, pero amarrado al botalón de la servidumbre”. Por intuición el pueblo venezolano, aunque repita consejas comunistas y haya sido convertido en público por la charlatanería, sospecha que la solución a sus problemas económicos está en el libre desarrollo del individuo que generará progreso colectivo.

Mientras que el socialismo propende a la reducción del individuo en pro de la masa, lo que ha generado el fracaso estrepitoso de este sistema, porque sin el estímulo del desarrollo individual los individuos pierden su capacidad de producir, el liberalismo, el de hoy, el de la racionalidad social que practica el socialismo noruego, estimula las potencialidades del individuo en función del progreso de la sociedad. Una buena parte de los venezolanos, mayoría antes de la llegada del nefasto chavismo al poder, es progresista a lo liberal, desea el desarrollo de sus hijos, invierte en mejorar su calidad de vida; trabaja con la esperanza de lograr ascender en la escala social, es competitivo y busca afanosamente, a través de la educación y de la formación y estabilidad laboral  la manera de superarse individualmente, es decir posee un conciso pensamiento liberal en lo referente a su individualidad. Pero se confunde en la terminología pobrecitista del socialismo, que en Venezuela tiene profundas contradicciones entre discurso y praxis de sus líderes.

Comunistas con un tren de vida que ya quisieran para sí los que nos confesamos liberales sin sonrojo, y que ni en sueños podríamos tener 15.000,00 millones de dólares en cuentas en Suiza, pero que  intentan convencer al pueblo de las bondades de ser pobre, vivir en una eterna cola en procura de alimentos,  y de lo excelente que resulta que a los ricos los mude el Estado a vivir en los barrios marginales.

La historia nos develó la opulencia en la que vivían los líderes del soviet supremo,  pero el pobre pueblo ruso, ignorante, ebrio y sin derechos, tenía que sufrir el rigor igualitarista del régimen. Comunismo, traducido en carencias, limitaciones y esclavitud, para el pueblo, como en China y Cuba y ahora en Venezuela, pero capitalismo del bueno  para el macromillonario entorno íntimo del extinto, cuyas hijas persiguen estrellas pop por todos sus conciertos internacionales.              
El liberalismo desde lo social
Para comenzar es el liberalismo, Rousseau, el que establece que la soberanía reside en el pueblo, con la misión de limitar el poder del rey. Es el liberalismo quien logra la igualdad de la mujer y de las minorías raciales como los negros y los indios. Es el liberalismo el que permite a todos el libre acceso a los bienes y beneficios de la sociedad. Es al liberalismo al que se debe que usted, hombre o mujer, rico o pobre, blanco, negro o verde, con dos apellidos o con uno, pueblerino o citadino, pueda: ir a un dentista, ser operado y salvado, adquirir propiedades, tener cuentas y créditos bancarios, volar en avión, etc.

Fue un capitalista, empresario liberal, Eugenio Mendoza Goiticoa, el primero que pagó utilidades en Venezuela mucho antes de existir la primera ley del trabajo. Es el pionero del capitalismo con racionalidad social. Carlos Marx se disuelve en la nada definitivamente en el instante cuando se firma un contrato colectivo entre patrón y trabajador, que es un acto liberal, porque socialismo no paga prestaciones sociales.

La sanción de la primera constitución liberal, como la de Venezuela en 1961, porque la actual es militarista, acaba de una vez por todas con el segmento socialista de la igualdad de oportunidades y los derechos ciudadanos. La descentralización es liberal. Es un liberal, Antonio Guzmán Blanco, quien promulga, diez años antes que en Francia, la educación gratuita y obligatoria. Y es un liberal civilizador, Dalla Costa, quien la decreta en Ciudad Bolívar, primero que Guzmán Blanco. Y es Bolívar quien se gratifica en Angostura por “el gobierno liberal y justo que proclamó mi patria”

¿Por qué es tan vituperado el liberalismo y tan ensalzado el estatismo?

Precisamente por el título de esta página: Quien trabaja no come paja. Es decir que el que no trabaja no come. Y hay que ver la cáfila de flojos, viciosos y maleantes con derechos iguales a los trabajadores, estudiosos y responsables que pululan en el populista universo socialista caracterizado por comidas gratuitas, dádivas, becas, y ahora misiones asistencialistas. Pero también hay el empresario que juega garrote haciéndose multimillonario enchufado al estatismo populista socialista.

En el sistema liberal hay que trabajar, estudiar y ser responsable de sus actos, consigo, con los suyos, con la sociedad y punto. Y eso da como flojera. Mejor es que papaíto Estado le dé a uno. Mientras el estatismo produce parásitos sociales, el liberalismo hombres libres, dignos y orgullosos de su movilidad social y de su condición de constructores de la elevada definición de patria.  Sale pa´llá.


Rafael Marrón González
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PUEBLO Y NO-PUEBLO


 Definitivamente el chavismo, como sistema de gobierno antidemocrático, sectario, represivo, corrupto, centralista, militarista, ávido del poder como fin, ruinoso en lo económico y totalitario en lo político, ha logrado la división del pueblo venezolano, pero no como lo buscaba el ideal marxista de Fidel Castro, su creador, horizontalmente entre pobres y ricos, sino entre pueblo y no – pueblo, lo que en el aspecto económico ha derivado entre cómplices y víctimas.
 
Pueblo: los ciegos seguidores acríticos que reciben distintos niveles de beneficio oficial, constituidos en cómplices, por la supervivencia, de los desmanes y corruptelas y traiciones de la fascista oligarquía gobernante. Una nueva categoría nobiliaria, con escudo de armas y privilegios aristocráticos. 
 
No-pueblo, los ciudadanos caracterizados por su alta criticidad, sometidos a la condición de víctimas del sectarismo gubernamental,  a quienes se niega derechos constitucionales y humanos, además de beneficios sociales sufragados con el erario, que conforman la nueva “pobresía” nacional, pero sometida al escarnio de la injusticia y el vejamen.
 
Esta división fue prolijamente diseñada mediante el infame discurso socialcomunista que propugna la “igualdad” por encima de la libertad, que excluye cuidadosamente, como antagónico,  todo lo que se destaque para la participación eficiente y productiva que coadyuva el progreso colectivo por el desarrollo individual. Y de esta manera brutal,  el hijo de analfabetos, nacido en el deshilachado Zanjón Hondo,  cuyo destino era doblar el lomo sobre el improductivo conuco, pero  que a fuerza de lucidez y coherencia, que los militaristas llaman disciplina y orden, y gracias a  la movilidad social generada por la gratuidad de la educación superior, asciende en la escala de los valores humanos, en lugar del orgullo compatriota, desde ese momento,  para su íntimo dolor, no es  pueblo.  ¡Es un “no-pueblo”!
 
Pueblo somos todos   
 
Fue de la Revolución Francesa que heredamos la definición de pueblo como lo correspondiente a los estratos más humildes y desinformados de la urbe, a la que apelan los demagogos cuando lo invocan. Pero hoy en día, la definición de pueblo remite a comunidad organizada, valor ascensional para la masa.
Pues, se es pueblo en la medida en que el individuo, en su función de ciudadano, se sienta participante de una aspiración positiva colectiva y sea capaz de asociarse u organizarse con otros para lograrla. Es decir que a partir de la disgregación de la masa en comunidades debidamente organizadas, integradas por individuos conscientes de su condición política y social, específicamente formados, el pueblo será más fuerte y capaz de depositar su soberanía y sus más sentidas aspiraciones en las manos adecuadas.
 
Para el deber ser de la política la lucha a ganar sería que el individuo de alma colectiva disuelto en la masa, introyecte la necesidad de formarse para constituirse en pueblo, porque la legalidad del poder tendría como valor específico la legitimidad concedida por una elección consciente, ya que la masa elige por estímulos emocionales externos, y, en extremo, como está ocurriendo hoy, por la manipulación de sus más oscuros sentimientos, cuando debe elegir para su conveniencia por convicción interna si fuera pueblo.
 
La lucidez del progreso por el desarrollo humano
 
Nosotros, los excluidos como “no-pueblo”,  hemos cumplido siempre con nuestro deber histórico de alertar sobre las perversiones implícitas en  las promesas imposibles de demagogos y populistas. Nuestra democracia vivió  no pocas confrontaciones sangrientas, a causa de este discurso imposible, que propugna la repartición equitativa de una riqueza no creada, en lugar de convocar a su producción equitativa, obviando que si el hombre, como humanidad por supuesto,  no está formado debidamente para la producción, sencillamente no producirá, aunque se le obsequien todos los recursos de la tierra.
 
Porque es ley inexorable que la simple posesión del bien o del dinero no garantiza prosperidad sino hay cultura, pero como al socialcomunismo le interesa la precariedad de la pobreza para su subsistencia, entonces financia la ignorancia, la estimula, encumbra y condecora. Venezuela no puede continuar dividida entre los que, por carencias culturales, viven de asombro en asombro rebasados por la inusual y excesiva cotidianidad del futuro, y los que por dinámica contextual se mantienen inmersos en ese futuro científico y tecnológico que  pertenece por su acceso a la información y su capacidad perceptiva, a su presente.  
 
Además, nosotros, los que la estitiquez mental de un gobierno fracasado ha lanzado al desprecio de lo no-pueblo,  portamos en realidad los valores ascensionales del pueblo venezolano. Por ello, los injuriados como “no-pueblo” tenemos el deber indeclinable de, en primer lugar,  no permitir que nos derrote el discurso del odio de los socialcomunistas y negarnos a abandonar el suelo donde hemos nacido y que con todo derecho nos pertenece, aunque parezca suficientemente justificada la emigración por la vieja aspiración del chavismo de generar una guerra civil, para lo cual han creado todo un tinglado de mentiras mediáticas, como las de Bush para invadir Irak.
 
Tenemos, en segundo término, por todos los medios a nuestro alcance, que propiciar que la Venezuela seducida por el maligno influjo del nefasto chavismo comprenda que tiene que asumir estructuralmente el trabajo, el estudio y la responsabilidad como fórmula del progreso por el desarrollo de las potencialidades individuales, si en verdad quiere superarse, porque el hombre es heredero universal del derecho a ser artífice de su propio destino, y sus herramientas son la vida, la libertad y la propiedad. Y, en tercer lugar, hacer todo lo conducente  para eliminar del pensamiento del gentilicio la ominosa sombra del tirano providencial, de cualquier signo,  pero que en la izquierda es una especie de luminoso vengador errante que pretende conducir al pueblo, por la violencia y el saqueo, al disfrute del esfuerzo de otros. Es decir, a convertirlo en delincuente inconsciente de su astrosa realidad. Sale pa´llá.
 
Rafael Marrón González
 

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¿MADURO UN ERROR HISTÓRICO?


  
Anda por allí un grupo de chavistas en pos del poder, reivindicando un onírico legado maravilloso del insepulto de la montaña supuestamente traicionado por Maduro. Y a esta conseja se une cierta corriente de oposición, dando a entender al pueblo llano que el problema no es el modelo castro comunista que el extinto intentó imponer a sangre y fuego en el país, con la briosa oposición del pueblo auténtico,  la clase media, en sus tres vertientes,  y de la inteligencia nacional, que lo revocó y le frenó el ímpetu desbocado de su supina ignorancia, sino Nicolás Maduro, a quien el propio extinto rogó al pueblo para que lo eligiera, en clara evidencia de su absoluta confianza en las comprobadas virtudes sucesorales del delfín, pues Nicolás, desde su más temprana participación política, ha sido un obediente y no deliberante ataché, por lo que recibió el beneplácito de los ruinosos Castro, directos beneficiarios del empobrecimiento, planificado por ellos, de la nación venezolana.

Y otorgarle a Maduro alguna culpa en el desastre que tiene 16 años desarrollándose, a través de políticas públicas prolijamente diseñadas para la destrucción de la empresa y propiedad privada, y de la productividad – palabra ofensiva para el comunismo– mediante experimentos socialistas destinados al fracaso, porque así es en socialismo,  para retroceder al país a la época pre industrial, de producción artesanal, en lo que aún insisten personajillos de las primeras  horas, es absolutamente inmerecido, porque Maduro sencillamente no ha hecho nada, no se ha equivocado tan siquiera, no ha cometido ni un solo error, su gobierno vino precintado al vacío,  todo se lo dieron hecho y funcionando…hacia atrás.

El desabastecimiento, que hoy aterroriza Caracas, y que en el interior tenemos meses sufriendo, es culpa absoluta de las políticas del finado, que designó a un maniático comunista literal al frente de Indepabis y este acabó con los inventarios depositados en los grandes supermercados para cubrir 90 días de demanda, de acuerdo a los tiempos de reposición de sus proveedores, por considerarlos “acaparamiento”, y los expropió para venderlos a precios viles en las “ferias” politiqueras, lo que resultó en el gran negocio de la reventa buhonera, mayor imbecilidad imposible, pues es materia de seguridad nacional que en toda ciudad de un millón de habitantes en adelante se instalen estos megamercados para suplir las necesidades alimentarias en caso de desastres naturales  o eventos de cualquier naturaleza, y aunado a este disparate de reducir los inventarios a niveles de suministro basal, se atacó políticamente el aparato productivo con expropiaciones y confiscaciones y se dificultó el acceso  a los dólares controlados al importador, reduciendo la oferta y alargando los tiempos de reposición, con lo que fuimos agotando las existencias hasta llegar al colapso que los caraqueños están descubriendo, generando las protestas multitudinarias que tienen a los voceros del régimen metiendo la pata a diestra y siniestra, más embarrados que palo de gallinero.

Y eso lo hizo el difunto, no Maduro. Que también dilapidó - regaló en el exterior – el inmenso caudal financiero que le deparó la suerte con los altos precios petroleros, sin que, como sucede con todo ricachón súbito, tomara la menor previsión para el futuro por si la suerte cambiaba. Y cambió y los agarró limpios de solemnidad y con su principal cliente, al que cubrieron de insultos mientras recibían sus dólares, convertido en el mayor productor de petróleo del orbe, generando el miedo que mandó el precio del barril hasta el piso. 

Por lo tanto hay que decir al pueblo la verdad: la culpa es de Chávez. El error histórico es el chavismo y punto. Una loquera con el ingreso petrolero como fin – algún día sabremos cuánto se han robado estos pillos -  dirigida bajo la concepción “como vaya viniendo, vamos viendo”, imponiendo sandeces destructivas, obviando las experiencias históricas.

Cada decisión política, social o económica– la economía es una ciencia - fue errónea. Desconocedor de la idiosincrasia del pueblo venezolano confundió el fervor que le brindaba su carisma e inescrupulosidad en el uso de los recursos del Estado con fines políticos, con el éxito de su revolución por decreto, y en su delirio creyó en verdad que el pueblo estaba dispuesto a sacrificar su existencia y su modo de existir, con tal de que triunfara su proyecto personal - ¨qué importa que andemos desnudos¨. Se peló.

Si estuviera vivo – su muerte es también error suyo, en Brasil se hubiera curado -  estaría cosechando en sus propias manos las consecuencias de su inconmensurable estupidez. Maduro es el heredero de las ruinas de un proyecto ilógico, insensato, inviable que no tenía ni tiene otro resultado que el fracaso que tantas veces anunciamos desde el mismo 4F. Echarle la culpa a Maduro es, desde el punto de vista político, suicida para esa oposición que cree – no piensa, si pensara no lo haría – que de esa manera va a obtener el favor electoral del fundamentalismo chavista que ronda históricamente el 15% del electorado antidemocrático que vota – antes de Chávez no llegaba al7 % - y que también está padeciendo los rigores del inmenso fracaso del irresponsable experimento socio político de  Chávez.

Maduro, en todo caso, es culpable de ciega lealtad. De carecer de visión histórica hacia su propio drama. Atrapado entre seguir fiel al proyecto imposible de su comandante y terminar confundido entre sus cenizas o asumir el control de su responsabilidad, enfrentar los cuatro talibanes retrógrados que les sirven de cancerberos al “proyecto” del “eterno”, y dar un viraje hacia la lucidez, librando al país de una salida traumática, deslastrándose de ese fardo que ya pertenece al oscuro pasado de la nación, comenzando por darle cristiana sepultura, allá en su linda Barinas.

Pero, conociendo su carta astral, y la desmesura de su conmovedora simpleza mental – ante la brutal escasez solo atina decir que “la oligarquía parasitaria nos tendió una emboscada” -  sabemos que continuará impertérrito hacia el vació, empujado por la inmensa arrechera popular in crescendo que no se cala cuentos ni mentiras ni falsas culpabilidades, frente a la dura realidad de los anaqueles vacíos de Mercal, los abastos Bicentenario y PDVAL, porque, aunque el extinto le haya dicho lo contrario, los pobres de este país, si usan papel tualé y pañales desechables. Y se bañan Nicolás. Sale pa´llá.       


Rafael Marrón González
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13 DE ENERO DE 1830 NACIMIENTO DE LA REPÚBLICA DE VENEZUELA



El odio que el insepulto de la montaña se encargó profusamente de predicar contra José Antonio Páez, a pesar que en su proceso de “refundación de la república” siguió su ejemplo político, no tiene justificación histórica y denota la inmensa ignorancia que este padecía en materia tan delicada para la nacionalidad.

Cual un José Tadeo Monagas redivivo, el extinto la emprendió contra el héroe inmortal de Carabobo, cuya lanza mantuvo izada la república en los Llanos mientras en el resto del país era una desesperada ilusión. Mancillar el nombre de José Antonio Páez desde la primera magistratura nacional, justificado con la supuesta traición a Bolívar que significó la separación de Colombia, es una lesión a nuestra historia porque el verdadero secesionista fue Bolívar, el problema se origina porque Bolívar quería que la separación fuera realizada, legalmente, por el Congreso Admirable de 1830, y Venezuela se separó de facto, pero la secesión colombiana era para ese momento histórico una realidad incontrovertible por la aspiración legítima de sus pueblos.

Una república militar tan extensa como lo era Colombia solamente era posible con un poderoso ejército cuyo mantenimiento era imposible para la nación.

Al respecto Páez puntualiza en su Autobiografía: “En resumen diré que la separación de Venezuela, Nueva Granada y Ecuador, era una necesidad física inevitable; que los pueblos la hicieron; que ningún caudillo podría haberla inspirado y menos conseguido; que a mí me tocó encontrarme con mando en Venezuela cuando aconteció; y que hacerme responsable de ella, sobre injusto por la mala voluntad que se me atribuye, no lo es menos por el honor que inmerecidamente se me confiere, considerándome autor exclusivo de una idea que emanó de todos los grandes talentos de la época”. Y por otro lado, Bolívar decretó prácticamente la separación de Venezuela cuando colmó de honores a Páez en 1827 apoyando de manera tácita su desobediencia al Congreso que había ordenado su comparecencia en Bogotá.

De allí surgió la ruptura con Santander que en respuesta convocó la llamada Convención de Ocaña que derivó en la dictadura de Bolívar. Todo un desastre político por validar a Páez. Pero además, en una carta que envía a Tomás C. Mosquera el 15 de Noviembre de 1828, Bolívar confiesa: “Yo no sé si debo culparme por haber aceptado el mando que estoy ejerciendo; más tengo el consuelo de que propuse a la Gran Convención mi entera separación del mando y dividieran al país conforme a sus antiguas divisiones. Todo eso consta a su hermano Joaquín, que fue uno de los que se opuso a mis propuestas…¨.           

El 13 de enero resurge Venezuela como nación única e indivisible

El  13 de enero de 1830, Páez en su carácter de Jefe Superior Civil y Militar de Venezuela convoca a elecciones mediante Decreto que en su considerando expresa: ¡Pueblo de Venezuela! Habéis manifestado que queréis separaros del gobierno de Bogotá y no depender más de la autoridad de S.E. el Libertador general Simón Bolívar. Os habéis pronunciado al mismo tiempo para que se establezca en Venezuela un gobierno soberano, popular, representativo, alternativo, electivo y responsable; y ha sido tal la decisión de vuestros votos, tal la unanimidad con que los habéis emitido, que faltaría a mis deberes para con la patria, si no aceptase el honroso encargo que me habéis hecho de sostenerlos y de hacerlos efectivos, reuniendo el Congreso que ha de sancionar la Constitución de Venezuela”.

¡Ya tenemos patria!

El 1º de agosto de 1830, desde Valencia Páez difunde su alocución al país: “Venezolanos. ¿Qué buscábamos? ¿Una patria? La tenemos ya. He aquí, pues, el grande premio de nuestras fatigas, que vivirán la edad del mundo, si dóciles al grito de la conciencia pública nos prosternamos ante ella. (...) ¡Venezolanos! no más actas: no más pronunciamientos: no más que obediencia al soberano Congreso. Busquemos en el sistema republicano, popular, representativo, alternativo y responsable que hemos establecido, esa felicidad por que anhelamos 20 años ha. Una Legislatura después de otra irá cerrando nuestras heridas, arreglando nuestros intereses, metodizando las cosas, y colmarán nuestros deseos. (...) Yo no quiero servir, ni dejaré de servir en el puesto que se me señale; nada deseo sino observar fielmente lo que el Congreso acordare. Si éste dejare de existir tampoco existiría vuestro compatriota”.

Un gobernante de mentalidad moderna para una Venezuela en formación

Una de las facetas más extraordinarias de Páez es el cabal conocimiento de sus limitaciones. No se cree el que lo sabe todo, como tanto mediocre que nos ha gobernado, y se rodea de las mejores mentes. Sigue de esa manera una de las máximas de Bolívar: “El modo de gobernar bien es el de emplear hombres honrados aunque sean enemigos”. Y aquí la palabra honrado abarca todo el espectro de la honestidad, inteligencia, probidad, capacidad, dignidad, austeridad, sencillez, aptitud y actitud. Por ello se llamó a su gobierno “deliberativo”, porque permitía la participación de los mejores y de los expertos en la toma de decisiones.

13 de Enero de 1830: fecha para la coherencia histórica

El 13 de enero de 1830 la República de Venezuela, nacida el 5 de julio de 1811, recupera su soberanía y los venezolanos volvimos para siempre a nuestra orgullosa nacionalidad, pues con Bolívar éramos colombianos. Por eso, sin menoscabo para la gloria eterna de Bolívar, lealtad común del pueblo venezolano, es José Antonio Páez el fundador de la moderna República de Venezuela y el restaurador de la nacionalidad, quiéranlo o no así los chavistas y su frustrado complejo de Adán derivado de la ignorancia.

Rafael Marrón González



Charlie Hebdo somos todos los demócratas del mundo
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30 de marzo de 2015

IGUALDAD - IGUALITARISMO



El igualitarista “tuteo” del venezolano llano pertenece a nuestro acervo revolucionario más antiguo, y único en Latinoamérica, que aunque era ampliamente usado por las mujeres negras con sus amos en la colonia, se generalizó con el triunfo de la Federación que, además de la ruina nacional, como todas nuestras revoluciones,  nos dejó una fecha en la cinta de nuestro escudo nacional y un federalismo constitucional ficticio, una de nuestras grandes contradicciones - Guzmán Blanco, uno de los más conspicuos generales de la Guerra Federal, fue un maniático centralista, como el extinto. 

Ningún otro pueblo de América, salvo los Estados Unidos con su acomodaticio “you” de interpretación libre para quien lo recibe, ha eliminado de su lenguaje común el respetuoso “usted” que ofrenda dignidad, como el venezolano. Tratar de “usted” - “ustear” – pareciera ser  una manifestación de inferioridad que el pueblo no  está dispuesto a otorgar. Así que  fue la Federación la que lo impuso, como el primer acto revolucionario contra la oligarquía conservadora - ignoro si Boves, el primer demagogo de América, permitió a sus negros y mestizos que lo tutearan.

La admisión social de ese tuteo fue la concepción de igualdad que el pueblo asimiló en igualitarismo. “Todos somos iguales” se transformó en no hay respeto ni reconocimiento al mérito. Y a cambio de creerse igual porque tuteaba, el pueblo volvió a guardar cien años de silencio hasta que la democracia le recordó que estaba vivo el 23 de Enero de 1958 y el socialcomunismo chavista lo lanzó contra el progreso nacional para usarlo como “instrumento ciego de su propia destrucción”, a partir de 1999 hasta la fecha, período en que la igualdad se manifiesta ante el fantasma de la incertidumbre en las colas de la escasez y de la morgue.

Igualitarismo político

Mientras la igualdad es el principio jurídico que reconoce a todos los ciudadanos capacidad para el disfrute de los mismos derechos, y la obtención de todos los cargos según sus capacidades, el igualitarismo ha derivado en una tendencia política que propugna la desaparición de las diferencias sociales derivadas del ejercicio de la libertad, para lo que es imperativo eliminar la libertad.

Mientras la igualdad refiere al libre albedrío, y es la voluntad del individuo la que impulsa su desarrollo a través de la explotación racional de sus capacidades naturales, el igualitarismo solo es posible mediante la castración de esa facultad natural y su imposición violenta por un ente externo al hombre llamado Estado totalitario. Como lo evidenciaron setenta años de experiencia totalitaria en el más poderoso de los Estados igualitarios que han existido, que es la artificial Unión Soviética, no es posible nivelar la igualdad a la fuerza sino por debajo, es decir manteniendo sometido por el terror al individuo meritorio a la misma precariedad económica y social del incapacitado.

El producto del mérito es usufructuado por el Estado, que roba al individuo meritorio su producción para supuestamente repartirla entre todos, según sus necesidades. Pero lo que ocurre es que el mérito declina su capacidad productiva, o se fuga a naciones libres, generando el desplome del sistema. El caso de Cuba es emblemático, los cubanos empresarios que debieron dejar a Fidel sus propiedades a cambio de su libertad, volvieron rápidamente a ser prósperos empresarios millonarios en Miami, y Cuba entera es un foso de miseria después de 55 años de mendicidad internacional, de la que saldrá - ahora sí triunfará la revolución - gracias al gesto histórico de Obama de restablecer relaciones plenas, lo que llenarás las calles de la Habana de gringos ebrios con los bolsillos repletos de dólares, cual Puerto Rico. 

La igualdad ante le ley, que es la única posible, genera nivelación social a través de la acción intelectual, política, económica, científica o artística, pero el igualitarismo por decreto crea una perversión política que privilegia la incondicionalidad al partido y la deslealtad familiar y social, generando una élite despiadada que asume dictatorialmente el destino de la sociedad, disfrutando su nomenclatura de todos los privilegios que niega a la población sometida a la esclavitud por la supervivencia.         

La igualdad según la visión liberal

No se refiere, en las sociedades democráticas abiertas, la igualdad de oportunidades a la distribución de las distintas posiciones en la sociedad, como aseguran los socialcomunistas, sino en hacerlas accesibles a todos los ciudadanos por igual, desde un mismo punto de partida y desde el cual se pueda alcanzar el objetivo en función de la propia competitividad.

Para que exista igualdad de oportunidades, los individuos deben tener satisfechas las necesidades elementales. Es por eso que una sociedad democrática debe satisfacerlas para nivelar las oportunidades. Desde este punto de vista la libertad, el libre albedrío, genera desigualdad, porque solo los dotados de voluntad para aprovechar sus talentos naturales podrán acceder al progreso por su desarrollo.

Recordemos que la voluntad es la cualidad del cerebro humano que le permite poner en movimiento el mecanismo de la razón. El talento sin voluntad es un desperdicio. Es la voluntad la que hace la diferencia del hombre frente a sus circunstancias, porque la voluntad obliga al hombre a tomar decisiones, a elegir, a terminar lo que comienza y a crecer. Y eso, tan naturalmente justo, le parece injusto al comunismo, y por lo tanto para que no tengan envidia quienes no se esfuerzan, les niegan la posibilidad de obtener y disfrutar el fruto de su esfuerzo a los que si lo hacen, por eso, para ellos, la igualdad está por encima de la libertad. De allí que la lucha de clases tan citada por Marx derivó en una vulgar envidia de los que se quedan anclados en el barrio contra los que surgieron del mismo barrio y generaron movilidad social  a través del estudio, el trabajo y la responsabilidad, por este imperativo de la realidad el propio individuo debe reconocer que es un factor de progreso si se desarrolla, porque los hombres libres no piden igualdad, se la procuran.


Rafael Marrón González
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