Cuando denuncio al ladrón y al canalla sólo al canalla y al ladrón señalo

Cuando llamo ladrón al ladrón y canalla al canalla, sólo al ladrón y al canalla aludo. Ladrones y canallas suelen cobijarse bajo la pudibundez moral, la insulsa descalificación y las leyes dictadas ex profeso para acallar la voz tronante que los desnuda como canallas y ladrones. Nada me produce más satisfacción que contemplar los cadáveres insepultos de ladrones y canallas, aullando sus pútridas carnes las huellas de mi látigo, deambular ululantes en los muladares buscando un rincón para cavar sus tumbas con la sordidez de su moral deshilachada. ¡Silencio ladrones y canallas que, aunque los tiempos parecen favorecer a canallas y ladrones, este espacio es un reducto de la decencia y de la integridad!

13 de agosto de 2012

GUAYANA: CAOS, INCERTIDUMBRE Y MIEDO



Ciudad Guayana es una ciudad que fue planificada para el trabajo, aquí se venía a trabajar, a ganar el pan con el sudor, la política no era asunto que nos incumbiera y los movimientos sindicales defendían los derechos de los trabajadores sin considerar su afinidad política con el gobierno de turno, las hemerotecas guardan testimonios de aquella luchas en la cuales no faltaba la represión, pero jamás se usó la fuerza de los trabajadores para secuestrar la ciudad como ha acontecido en estos tiempos de pérdida de la moral pública y de ruptura del pacto social que permite la convivialidad pacífica por el ejercicio del estado de  derechos. 

El último de estos secuestros inciviles acaba de ocurrir el pasado miércoles primero de agosto. Durante todo el día y hasta la madrugada del jueves fue violado el derecho constitucional al libre tránsito con un cierre a la fuerza de la vía nacional que conduce a la capital del estado Bolívar, lo que viola también el artículo 33 de la nueva ley del trabajo, y que contempla privación de libertad en el código penal, lo que pereciera señalado exclusivamente para gente de la oposición, según se desprende de la experiencia. 

No niego que el reclamo sea legítimo ni que los trabajadores tengan razón al reclamar el cumplimiento de una irresponsable promesa presidencial de incorporar a la nómina fija al llamado personal tercerizado – en lugar de abrir nuevas fuentes de trabajo mediante el estímulo a la inversión nacional e internacional - que, de cumplirse, terminará con cualquier posibilidad de recuperación de las empresas básicas sobresaturadas de personal inoficioso – a Sidor, que ya sobrepasa los doce mil trabajadores pretenden incorporarle 1.700 más - pero no les asiste por ello el derecho a alterar el orden público ni a impedirle a la ciudadanía el disfrute de sus derechos constitucionales inherentes a un estado democrático, social y de justicia.

Los ciudadanos que tenían obligaciones ineludibles en la capital del estado, se vieron en
la necesidad de abrir trochas por el monte para evadir el furioso cierre de la vía, exponiendo sus vidas. La Constitución en su artículo 334 obliga a todos los jueces de la República a “asegurar la integridad de esta Constitución”, sin embargo el silencio es la respuesta a la ciudadanía afectada en sus derechos. Nada hay más despreciable que llamarse jefe para no serlo, expresaba Bolívar con toda la razón del mundo. 

La absoluta impunidad con la cual se llevó a cabo este nuevo secuestro determina que ha sido cometido por personas afines al gobierno cuyas acciones pretenden exculpar a Hugo Chávez- el omnímodo – de su responsabilidad con el incumplimiento de la palabra empeñada y señalar como culpables a uno pobres funcionarios sin autoridad para tomar decisiones y carentes de recursos financieros. Tontos útiles a quienes despedir cuando la papa hierve.

El asunto de los tercerizados Chávez, en uso de su incansable demagogia pobrecitista, llamó “tercerizados” a los trabajadores de las contratistas que prestaban servicios especiales y en ciertas áreas específicas, a las empresas del estado. Eso eliminó la mayoría de estas contratistas cuyo personal eventual pasó a la nómina fija de estas empresas, en la mayoría de los casos sin ocupación real, lo que colapsó los servicios internos, como el suministro de alimentos, por ejemplo, porque la demanda sorpresiva supera la capacidad instalada y no hay recursos para compensarlo. 

Esa discrecionalidad trajo como consecuencia que todo quien era empleado por una contratista al servicio de estas empresas estatales, se convertía automáticamente en “tercerizado”, es decir en candidato para ingresar a la nómina fija de las empresas, lo que ha generado las protestas que han lesionado los derechos de la ciudadanía. Por ello en la nueva ley del trabajo se decidió definir lo que es la tercerización y en su artículo 47 establece: “A los efectos de esta ley se entiende por tercerización la simulación o fraude cometidos por patronos en general, con el propósito de desvirtuar, desconocer  u obstaculizar la aplicación de la legislación laboral”. Y son los trabajadores de estas empresas bajo fraude laboral, quienes deben ser incorporados a las empresas contratantes, los cuales “gozarán de inamovilidad laboral hasta tanto sean incorporados efectivamente a la entidad de trabajo”. Y bajo la óptica de esta ley los trabajadores que cerraron las vías para presionar al gobierno nacional, no están tipificados como tercerizados.

En conclusión

Ciudad Guayana se ha convertido en un pueblo sin ley – uno de los “dirigentes” llevados a Caracas a mediar con la vicepresidencia fue un hombre acusado de participar en un triple homicidio y que tiene prohibición de salir del estado - donde impera caos, incertidumbre y miedo, a merced de los caprichos de las masas alteradas, de la sorda lucha de poder intrachavista por los despojos del naufragio; del prepotente sindicalismo oficialista, del abuso de corruptos altaneros; del sicariato que impone su ley en los sindicatos de la construcción, en los portones de las fábricas y en los ajustes de cuentas, y del malandraje moño suelto que pauta toque de queda a las siete de la noche so pena de la bolsa o la vida. 

No hay autoridad ni justicia y el gobierno se dedica a labores festivas y ni siquiera recoge la basura. El costo de la vida y el desempleo, que superan la media nacional, el deterioro de su infraestructura, la contaminación ambiental y la quiebra técnica de las llamadas empresas básicas, contribuyen a la zozobra que nos agobia. El tránsito estridente refleja con su hostilidad y falta de cortesía y sentido común, el ambiente general de la ciudad, considerada, gracias a la ineficiencia de su gobernador, como una de las ciudades más peligrosas del mundo. Si alguna ciudad del país puede considerarse ícono del desastre gubernamental de Hugo Chávez, ella es Ciudad Guayana. Sale pa´llá.



Rafael Marrón González

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2 de agosto de 2012

DAMAS Y CABALLEROS: ¡EL MULATO BOLÍVAR! ¡SÍ OH!



En verdad os digo que esta comisión presidencial para jurungar los restos de Bolívar ingresará con largueza al libro Guiness en la sección de la  adulancia sustentable, pero cobrando:

El rostro del Libertador presentado en cadena nacional el pasado 24 de julio, desde el palacio de Miraflores, es una oda a la manipulación complaciente: Bolívar salto atrás con los rasgos propios del mulato Machado – hijo del conde De la Granja con una esclava mandingo - nos mira con la insolencia canaria de Francisco Tomás Morales, pero con la mirada perdida de quien otea las rejas de una licorería en día feriado, mostrando en la base de la nariz cuasi aguileña,  pero de aletas gruesas, para remarcar el parecido con Chávez, quien se espeluscó, la marca de los Rayban, milagro del photoshop, aunque, según encuentro en Noticias Centro, es un burdo plagio de una vieja joda merideña. 

Es que es tan fácil ponerse en unos reales complaciendo los delirios racistas inversos de Chávez, quien como Boves, quiere un país solo de negros, pero obedientes y agradecidos, para eso usa a  Aristóbulo, “el unicornio”, como símbolo del negro necesario. Me imagino la desesperación del funcionariado alto y bajo, arrancando de las paredes de sus despachos los antiguos cuadros “oligarcas” de Bolívar para sustituirlos por la nueva imagen bolivariana, burda como todo lo hecho en socialismo, que ni a balazos se hubiera levantado a la aristócrata María Teresa del Toro y Alaiza, nada menos que en casa del marqués de Ustáriz, en el mismísimo Madrid de Carlos IV de Borbón.

Un Bolívar paralelo Pero, lo cierto es que este retrato fotochopiado, para seducir resentidos,  contradice las descripciones de personalidades de toda credibilidad que conocieron a Bolívar y pelearon a su lado, como Guillermo Miller:  “… las mejillas sumidas, la cejas hirsutas, el pelo ondeado, rebelde; las patillas castañas claras, el bigote castaño oscuro casi negro; la frente  ocupa  mucha parte del rostro. La distancia entre la nariz y la boca es grande. La nariz recta y larga y la barbilla aguda le asemejan al tipo vasco de sus antepasados...”.

Luís Perú de Lacroix: La cabeza larga, ancha en la parte superior y muy afilada en la inferior. La frente, grande, despejada, cilíndrica y  surcada de arrugas hondas.  El pelo, crespo, erizado, abundante y canoso. Los ojos son profundos, ni pequeños ni grandes; las cejas, espesas, separadas, poco arqueadas y más canosas que el pelo. La nariz, proporcionada. Los huesos de los carrillos, agudos, y las mejillas, chupadas en la parte inferior. La boca, algo grande, y saliente el labio inferior…”.

Iram Paulding, oficial estadounidense: “... Era bien parecido tanto de semblante como de persona. Tenía la tez trigueña, aunque realmente lo estaba más de lo que realmente era por estar continuamente expuesto a las faenas e intemperie de una vida militar en un clima cálido. Sus ojos tenían una expresión que no puede pintarse ni con el pincel ni con la pluma. El color de ellos era castaño oscuro…”. 

Jeannete Hart, joven estadounidense, enamorada de Bolívar:  “El general Bolívar era el centro de las miradas y parece quemado por el sol; su cara es angosta y alargada, enmarcada por cabellos negros ligeramente ensortijados, de nariz fina y aguzada, barbilla puntiaguda; su bigote es negro y sombrea una boca roja, carnosa y sensual…”.

Francois Desiree Roulin: Médico y pintor francés contratado por Francisco Antonio Zea para trabajar en el Museo de Ciencias Naturales que quería establecer en Bogotá. El 15 de febrero de 1828 dibujó un perfil de Bolívar que ha sido modelo para casi todos los pintores, grabadores y escultores modernos. Es el Bolívar de las monedas: “…En su juventud había sido muy blanco, pero al cabo le había quedado la tez bastante morena, quemada por el sol y las intemperies de quince años de campañas y viajes. (…) Tenía la cabeza de regular volumen, pero admirablemente conformada, deprimida en las sienes, prominente en las partes anterior y superior, y más abultada aún en la posterior. El desarrollo de la frente era enorme, pues ella solo comprendía bastante más de un tercio del rostro, cuyo óvalo era largo, anguloso, agudo en la barba y de pómulos pronunciados. 

Algunos escritores han dicho que Bolívar tenía la nariz aguileña, seguramente por no dar a este adjetivo su acepción verdadera, que es la de lo corvo, como el pico del águila. El Libertador tenía el perfil enteramente vascongado y griego, principalmente por el corte del rostro, la pequeñez de    la boca, la amplitud de la frente y la rectitud de la nariz,  muy finamente delineada. Al propio tiempo que tenía la frente muy levantada en la región de los órganos de la imaginación, era prominente en las cejas, bien arqueadas y extensas, donde se ponían de manifiesto los signos de la perspicacia y de prontitud y grandeza de percepción. Como tenía profundas las cuencas de los ojos, éstos que eran negros, grandes y muy vivos, brillaban con un fulgor eléctrico, concentrando su fuego cual si sus miradas surgiesen de profundos focos”. 

José Antonio Páez: Rostro feo, largo y moreno. Cejas espesas y ojos negros, románticos en la meditación y vivaces en la acción. Pelo negro cortado casi al rape, con crespos menudos. El labio inferior protuberante y desdeñoso. Larga la nariz que cuelga de una
frente alta y angosta, casi sin formar ángulo…".

El Bolívar de Bolívar El Libertador certificó el retrato que le hiciera el artista José Gil de Castro en Lima en 1825, que muestra un rostro perfilado, delgado, de frente despejada, barbilla afilada  y nariz larga y muy fina con las ventanas retraídas. En la dedicatoria de este retrato el Libertador anota: “Retrato mío hecho en Lima de la más grande exactitud y semejanza”.

Como curiosidad la boca de este retrato fue copiada, con escaso logro, derivando hacia la sonrisa de la Gioconda, por el “artista” que diseñó el Bolívar de Chávez. Así que: Sale pa´llá.

Rafael Marrón González
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28 de julio de 2012

USTED, SEÑOR, ES UN ABUSADOR



Una de las cosas más detestables en la historia política de estos tierreros inciviles, con las excepciones que confirman la regla por contraste, es que, después de haber sufrido infames dictaduras criminales, tengamos todavía que soportar el abuso de funcionarios incultos y engreídos que creen que con el cargo viene la patente para el uso excesivo e indebido de sus prerrogativas. Y vergüenza da que en la digna Venezuela el abuso de los privilegios del cargo y la insolencia con la ley hayan llegado al paroxismo en este siglo XXI: 

Por ejemplo, usted, señor, ha decidido que su gobierno es “revolucionario”, con las perversiones que ello implica, cuando la Constitución establece en su artículo 6 que el gobierno de Venezuela “es y será siempre democrático – aparece 26 veces en el texto constitucional - participativo, electivo, descentralizado, alternativo, responsable, pluralista y de mandatos revocables”, y esos adjetivos bien lejos están de la práctica totalitaria  inherentes a los gobiernos comunistas – socialismo es comunismo, Fidel dixit. 

En este punto abusó usted de su mayoría circunstancial para reformar la Constitución y favorecerse con sucesivas postulaciones, eliminando la condición alternativa de los gobiernos en democracia. De igual manera abusa usted de su  poder omnímodo al imponer un modelo militarista, por imperativos de su ideología marxista, cuando la Constitución en su artículo 3 expresa: “Venezuela se constituye en un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia – propuesta liberal, por cierto - que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político”, en ninguna parte aparece la posibilidad socialista sectaria, estatista y manipuladora que usted abusivamente exporta de Cuba, junto con decenas de miles de cubanos que insolentemente ocupan cargos propios de los venezolanos. 

Abusa usted cuando asfixia a las regiones con su centralismo retrógrado, violando el artículo 4 que define la República como un Estado Federal descentralizado - término este que aparece 15 veces en el texto constitucional pero que usted abusivamente desprecia. Usted ha sido un abusador sistemático, que con el concurso ominoso de quienes tienen el deber constitucional de mantenerlo en los cauces de la legalidad, ha cometido excesos como crear un poder popular inconstitucional, ordenar expropiaciones que sin el debido proceso se convierten en confiscaciones, prohibidas en la Constitución, convertir a PDVSA en un operador político, con las nefastas consecuencias previsibles, y asumir como jerarquía militar activa el cargo de comandante supremo de la Fuerza Armada, que es un rango inherente a la presidencia de la república que debe ser ejercida por un civil, lo que, según análisis constitucional del jurista Jesús Petit Da Costa, amparado en el artículo 330,  lo inhabilita para ser candidato presidencial, lo que,  por supuesto, a su psiquis abusadora tiene sin cuidado y aparece en los cuarteles, uniformado como militar  – y lo es, pues por decreto, usted, abusivamente, reincorporó a la FAN a los golpistas del 4F - aseverando ante el mundo que la Fuerza Armada “es chavista”, lo que contraviene el artículo 328 de la Constitución que es harto elocuente en su mandato, que es inexorable porque la Constitución es la ley suprema de la república. 

Candidatura abusadora

Usted, señor, comete en su campaña electoral desafueros inconcebibles en un Estado de derechos, que van desde un grosero ventajismo intimidatorio, que incluye la descomedida profusión de insultos soeces contra su legítimo adversario que cuenta con mayoritario apoyo venezolano y que es tan inusitadamente decente que no solo se niega a descender al nivel de su diatriba, sino que firma con usted un pacto en el cual usted no renuncia a ninguna de sus prácticas violatorias de las reglas del juego democrático impuestas por el CNE, situación denunciada por el rector Vicente Díaz y que por la complicidad con el abuso no reciben las sanciones contempladas en la ley.

Usted, revestido de un fuero revolucionario arbitrario, que no aparece en la Constitución ni se ganó en ninguna guerra civil, ha abierto las esclusas de la indecencia y seguimos presenciando, aunque ya el asco ha sustituido al asombro, como se violan los artículo 13, 54 y 68 de su Ley contra la Corrupción que establecen que los funcionarios y empleados públicos están al servicio del Estado y no de parcialidad política alguna y contemplan penas de prisión para el funcionario que, abusando de sus funciones, utilice su cargo para favorecer o perjudicar electoralmente a un candidato, cosa que les importa muy poco pues cuentan con la impunidad que les concede el abuso mientras se arrastren en la abyección de la incondicionalidad. 

El mayor abuso

Pero el abuso más ofensivo cometido por usted, es haber dicho públicamente que quien no es chavista no es venezolano, lo que está tipificado como delito de lesa humanidad en el Estatuto de Roma, de la Corte Penal Internacional, de la cual Venezuela es signataria. En él se define el genocidio como la persecución de un grupo humano por razones políticas. Y eso es lo que usted, desde su elevada magistratura, señor, ha hecho: Estimular a una jauría pervertida por sus discursos de odio y violencia para que, eliminada de su conciencia la condición  humana  del adversario, señalado según el modelo fascista que lo envenena, como “apátrida” – ahora entendemos  que, según su abusivo léxico,  apátrida significa antichavista – arremeta su violencia innata contra el digno pueblo venezolano que combate, en desventaja ante su inmensa capacidad de abuso, su intención de imponer en Venezuela un modelo castro comunista, salvaje por liberticida y miserable. Sale pa´llá.

Rafael Marrón González

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EL FORRO DEL CINISMO




Se ha realizado en Caracas, sufragado con plata venezolana, otra reunión del pensamiento esquizofrénico latinoamericano concentrado en el Foro de Sao Paulo, que reúne lo más granado del atraso y el fracaso social y económico continental, que se dio la gran vidorria cinco estrellas mientras en las calles de la capital el pueblo protestaba por el incumplimiento de las promesas de bienestar hechas por Chávez durante catorce años de corrupción e ineptitud. Pero estos tipejos son de teflón: Les resbala la realidad.
Luego de tres días de parranda con escocés del bueno, importado del imperio con dólares imperiales, fuera de sus lugares comunes tradicionales que ahora incluye la salud del planeta, pues el indigenismo y las ballenas pasaron de moda y el calentamiento global sucumbió ante una ola de frío, lanzaron al espacio sus tres conclusiones fundamentales  surgidas de sus exhaustivos monólogos alabanciosos:

1: Movilizar a la opinión pública mundial a favor de la revolución chavista que está siendo calumniada por el imperio  – los gastos de tal campaña las pagará, por supuesto, el pueblo venezolano.

2: Difundir por el planeta moribundo los logros de la revolución chavista que han llevado al pueblo venezolano a tal éxtasis de felicidad perpetua que lleno de intenso agradecimiento blande en las calles del país su arrechera por la inseguridad, la inflación que se come el exiguo salario, la escasez, el desempleo y la falta de viviendas el costo de este operativo cuasi militar correrá por cuenta del mismo pueblo venezolano protestatario.

3: Alertar que el majunche Capriles desconocerá el triunfo a juro de Chávez el 7 de Octubre - lo que, por ser ellos, no se considera intervención en los asuntos internos del país – pero, como es seguro que Chávez pierda, seguramente exigirán que esta cuenta de gastos sea cancelada por adelantado, con dinero contante y sonante, porque desconfían de los cheques de PDVSA. ¿Qué les parece? Es inimaginable que tal cantidad de neuronas transnacionales  - aunque algunas desvencijadas por el desuso, la repetición monocorde de un discurso medieval y el abuso de sustancias vegetales - haya sido utilizada durante 72 horas ininterrumpidas para hilvanar una conclusión que devela lo guindados que están de las faltriqueras petroleras de Chávez.

Falta saber cuánto les tocó a cada de uno de estos cínicos por venir a ensalzar a este gobierno malo y moribundo, porque, y como ejemplo, la Piedad Córdoba necesita lanilla para importar sus turbantes africanos, desprovista ya de las posibilidades que le brindaba el jujú con el asunto de las guerrillas colombianas.

La verdad del “foro”

La verdad es que este “foro” es un forro: Cuando cayó el Muro de Berlín los comunistas latinoamericanos quedaron a la intemperie, pues comunismo sin muro transparenta sus atrocidades, y el inservible Fidel, cuya ineptitud llevó a Cuba a la miseria atroz - justificada con “el bloqueo, el bloqueo, el bloqueo” - junto al hipócrita Lula – cuyo éxito gubernamental es fruto de políticas liberales, pero insiste en ser “socialista”, aunque fue un agente vendedor de los capitalistas brasileños - creó el llamado Foro de Sao Paulo para tejer la hoja de parra – un forro de peluche - que les permitiera continuar en los escenarios internacionales con la farsa de su discurso político reivindicativo – mientras por mampuesto sus bandas de irregulares asaltan, secuestran, cobran vacuna, trafican, asesinan. Ese engaño debe ser combatido, pues basta saber que a este siniestro foro pertenecen todas las organizaciones terroristas del continente para reconocer su devastadora amenaza para las libertades civiles de todos los venezolanos, incluyendo la letal ingenuidad chavista – “un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción” - por lo que su presencia en Caracas debe ser denunciada como la evidencia del empeño sostenido de Chávez de imponer en Venezuela un gobierno comunista - militarista por definición - a imagen y semejanza del cubano, que no ha logrado hasta ahora implantar, a pesar de su inmenso poder, por la decidida oposición de los demócratas, pero que de ganar el 7 de Octubre – supuesto negado – será impuesto a sangre y fuego con el apoyo del forro de Sau Paulo - ¡qué vergüenza para esa ciudad!

En conclusión

Es hora de decir las cosas por la calle del medio: Ese tolerante comunista que sentamos en nuestra mesa, en el poder se convierte en bestia: La historia no miente. Y quienes se niegan a aceptar la historia, son víctimas propicias del horror. La situación de Cuba no es una consecuencia, como sostienen sus defensores por estupidez o afinidad, sino una decisión fríamente calculada para mantener a un grupo de hombres sin escrúpulos en el poder. En Venezuela se crean artificialmente las condiciones para calcar esa perversión totalitaria, insultando de paso nuestra característica de nación soberana.

La reunión del Foro de Sao Paulo en Caracas es una diáfana confesión de parte. Y hay que atacar con vigor esa ofensa a nuestra condición republicana y democrática. Porque el comunismo es, machete, y duélale a quien le duela, una secta de asesinos. Y ha sido la alcahueta debilidad del léxico pacato de nuestros supuestos demócratas - la ignorancia confunde idealismo social, que es una justa aspiración de equidad, con socialismo - lo que les ha abierto las puertas del poder, al que acceden ahora por medios democráticos para desmontar la democracia. Como ha hecho Chávez. Sale pa´llá.
Rafael Marrón González
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19 de julio de 2012

¿QUÉ FALLÓ…?




Son cerca de las siete de la mañana, el tráfico en la ciudad se intensifica, una regia camionetota, cuyo costo es equivalente a 5.000 salarios mínimos, se detiene en el semáforo y el conductor, con el celular en la oreja, mira hacia los lados y “se come” la luz  roja a toda velocidad - para él el semáforo es un asunto de si viene o no viene carro - no ha comprendido que es una norma de tránsito de obligatorio cumplimiento que protege el derecho ajeno, y además, no percibe que quien es capaz de violar una norma también tendrá la falta de escrúpulos suficientes para  irrespetar la ley – para un ser de moral modular cualquier crimen será posible, su única preocupación será que no lo descubran, el pecado está en ser descubierto  -  y reflexiono: Si esa es la actitud de las élites, qué oportunidad puede tener la escuela  o la familia en combatir la anomia que nos mantiene en el subsuelo de la civilización.

Se supone que un individuo que ha logrado una destacada posición económica posea la cultura necesaria para entender que es observado por la masa y sus actitudes sociales serán imitadas. La conducta del sujeto que señalo me confirma una dolorosa realidad: En la actualidad la holgura económica – con las minúsculas excepciones de rigor mortis – no provienen del esfuerzo sostenido en el empeño por la superación, que debe ser integral y con el espacio necesario para ir dando paso a la formación, sino que es una forma delictiva de riqueza instantánea que por necesidad de
notoriedad impulsa el abuso y la prepotencia.


Obviando que un hombre adinerado inculto siempre será una grosera mula lanzando patadas al aire. Eso explica la desesperada búsqueda del poder que caracteriza a estos sujetos, y que corrompe  el fin último de la riqueza como expresión de libertad por el trabajo, el estudio y la responsabilidad.


La ignorancia considera que el dinero concede poder para abusar, sobajar, transgredir, lo que explica la fragilidad de la honestidad en el ejercicio de los cargos públicos que se solicitan con la finalidad de enriquecerse rápidamente: “Pónganme donde haiga”. Y aquí el meollo chavista de nuestra desastrosa actualidad, sin quitarle méritos en el asunto al pasado, aunque jamás ningún gobernante había premiado  la incondicionalidad con la impunidad que ha lanzado por las calles de la patria legión de abusadores – incultos por definición - provistos de los últimos modelos de lujuria automotriz – Hummer y aproximaciones se tornan prótesis de la personalidad minusválida – cuya estridencia ha acabado con la cordialidad ciudadana.

Quienes explican el “fenómeno Chávez”  por los vericuetos de la devoción religiosa, desconocen la fuerza que en la realidad anima a ese importante sector poblacional al que Chávez deslumbró por la codicia. Son estos sujetos quienes han generado el clima de hostilidad que afecta nuestras principales ciudades, en las cuales la cortesía, la gentileza, la civilidad han desaparecido para dar paso al revanchismo cuartelario del franela – o chaqueta haute couture - colorá, pivotado en los reales mal habidos.

Acceso a los beneficios y artilugios de la modernidad sin cultura de uso: La imagen del negro Antonio sobre el plasma de 48”. Violar las disposiciones de tránsito con la camionetota como droga que le alivia el complejo de inferioridad. Atender el costoso Iphone en medio del concierto. Escandalizar con la rasca monumental en el apacible restaurant familiar. La chabacanería con la chequera en el bolsillo de la camisa y el dedo de menear el güisqui 18 años en las profundidades de la nariz.

¿Qué falló…?

Si consideramos que la modernidad llegó a Venezuela a la muerte del dictador Juan Vicente Gómez, y con ella la masificación de la escolaridad, ¿cómo es posible que nuestra sociedad esté repleta de abusadores, delincuentes y amorales? Los especialistas hablan de “pérdida” de valores – en realidad no se han “perdido” sino que ahora son enunciativos – pero en verdad la crisis es cultural: 

La incultura barbariza las relaciones humanas, impone la violencia como ley y elige gobernantes por las apetencias personales, que destruyen todo lo que tocan. La incultura derribó todo vestigio de sentido común e impuso la prisa como actitud, lo que derivó en el amor por la parte sin el todo: Prisa por llegar a tiempo sin salir a tiempo, por el dinero sin el trabajo, por el sexo sin el amor, por la ostentación como demostración del éxito sin el mérito, de allí la descocada corrupción desvergonzada, asumida ya por el pueblo como obligatoria y reglamentaria:
  
Todo funcionario público tiene el deber ineludible de ser ladrón y enrolar a su familia en el delito contra la cosa pública – familia que roba unidad permanece unida - sino quiere ser tildado por el pueblo como güevón, por lo que nos llenamos de despreciables ricos instantáneos y de bolsas de basura en las aceras, entre inflación y desempleo.

En conclusión

Si, en plena era del conocimiento, desde las altas esferas del poder se insiste,  por la canallesca prepotencia del cargo inmerecido, en el discurso de la violencia, se descalifica el mérito y se ensalzan la mediocridad y la desvergüenza, tendremos, por derivación, una sociedad violenta, sinvergüenza y mediocre ante la cual sucumbirá,  sin remedio posible, la honestidad, el compromiso y la ética. Chávez – de ser reelecto por la ignorancia y la codicia – podrá terminar la labor encomendada por el odio corrosivo de Fidel contra Venezuela por haber derrotado su asquerosa revolución durante cuarenta años - el mensaje subliminal de su imagen embutida en un tanque de guerra, arengando sus tropas hacia la imposición del socialismo, es una alegoría aterradora - aunque el trabajo está bastante adelantado: Toda Venezuela es un bochornoso espectáculo de deterioro físico y moral, carencias y protestas, que se reflejan en la cotidiana expresión de una convivencia cada vez más difícil.

Rafael Marrón González
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28 de junio de 2012

ESCUELA VS GENDARME NECESARIO




Tristeza produce el convencimiento de la poderosa fuerza de la ignorancia sobre las decisiones políticas que afectan el ejercicio de  nuestra ciudadanía: Un pueblo aplastado por el peso histórico del paternalismo, que siente profundo terror ante la posibilidad de perder su cordón umbilical que lo conecta a la supervivencia basal, es fácil presa de la codicia de quienes buscan el poder como fin y cuyo discurso incentiva las falencias que lo mantienen en la precariedad, bien alejado de la cultura liberadora, con el fin de generar de manera espontánea la sumisión a la mítica figura del “gendarme necesario”, burda copia del déspota ilustrado, cuyas credenciales más importantes son la codicia desmedida y la absoluta falta de escrúpulos para satisfacerla.

“Un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción… - se canso Bolívar de gritar mientras araba en el mar - …la ambición, la intriga, abusan de la credulidad y de la inexperiencia de hombres ajenos de todo conocimiento político, económico o civil; adoptan como realidades las que son puras ilusiones; toman la licencia por la libertad; la traición por el patriotismo; la venganza por la justicia”, tal cual, vívida premonición de la actualidad, con mas ignorancia porque hay más población que en su deprimente entonces que dio al traste con sus anhelos de una patria grande y lo hizo exclamar: “Este país caerá infaliblemente en manos de la multitud desenfrenada, para después pasar a tiranuelos casi imperceptibles, de todos colores y razas. (…) Si fuera posible que una parte del mundo volviera al caos primitivo … “. (A Juan José Flores, Barranquilla 9 de Noviembre de 1830).

Y es que en este tierrero sin conceptos en el cual ha convertido la codicia a Venezuela, produce vergüenza que a estas alturas de la evolución social un  gran porcentaje de nuestro pueblo continúe aferrado a la idolatría política que lo mantiene en la dependencia propia de la minoría de edad – “muchacho” aplicado a hombre significa inferioridad y subordinación – lo que pensamos habíamos enterrado junto al cadáver de Boves, el primer demagogo de estas tierras, hasta que Chávez nos demostró que no estaba muerto, estaba de parranda, a pesar de los ingentes recursos invertidos en la educación, que a la vista presenta su estruendoso fracaso, pues no ha logrado formar ni la conciencia inteligente ni el espíritu crítico imperativos para generar una ciudadanía emprendedora, capaz de crear y transformar desde las potencialidades naturales, en el ejercicio pleno de su libertad, como espacio impune para el pensamiento ascensional.

La escuela, como totalidad, da tristeza, con las honorables excepciones que logran la proeza de evadir su mediocridad: Ni el simple destello de una promesa se vislumbra. En sus baños se devela la verdad en toda su magnitud: El hombre de Neanthertal de toga y birrete con una banderita “uh, ah” en una mano y una garrafa de “trago bueno” en la otra, invocando desesperadamente a su gendarme necesario que le prohíba caer en la tentación de ser: La libertad le produce vértigo.

Cultura es conciencia de libertad

Por eso creo que hay que dar paso a la cultura - limitada en estos predios a “bailecito nicaragüense”, como ácidamente escribiera Cabrujas - talento sin inteligencia es artesanía - como el compendio de herramientas intelectuales  fundamentales para el desarrollo de las potencialidades del individuo para lograr el progreso colectivo.

Si no hay cultura, es decir la conciencia necesaria para determinar el objetivo real y apelar a la fuerza interior, llámese voluntad o interés propio,  parta hacer lo conducente para el logro, inútil será tratar de educar para la productividad: Se puede enseñar carpintería pero solamente la cultura creará el ser eficiente carpintero.

Cuando el ser humano toma conciencia de sí, rompiendo el yeso que lo sujeta a la sumisión por la supervivencia,  comienza a edificar el ser interno que lo posicionará por encima del banal “estar” de los conformistas y desidiosos  que nutren las estadísticas de la marginalidad, que en su síntesis es exclusivamente mental, pues también la habitan altos niveles salariales,  y por ello la parálisis que los encierra en el mito de la pobreza – “son pobres – y viven como pobres - porque son ignorantes”, no al revés. La idiotez romántica de la igualdad, que se estrella una y otra vez contra la realidad de la naturaleza humana, insiste en convocar a una transformación imposible - cual vendedores de parcelas en el cielo - obviando que a los hombres para hacerlos honrados y felices hay que practicarles un severo cerebriqiur. Porque, señores, no solo lo que “natura  no da no lo gradúa Salamanca”, sino que nadie es lo que no ha sido.

Y lo lamentable es que esta modorra enchinchorrada afecta a portadores de talentos en bruto que se marchitan tirados en una acera por falta de voluntad o de la fuerza poderosa de una escuela capaz de interpretar la dinámica de los tiempos y formar para insertar en ellos oleadas generacionales con los sentidos debidamente adiestrados.

La escuela japonesa ha dado el primer paso para edificar al hombre del futuro, eliminó los viejos paradigmas y asumió el reto de educar a sus pobladores, ya tecnologizados, en idiomas y diversidad cultural, para convertirlos en ciudadanos del mundo. Y aquí seguimos tapuzando los cerebros infantiles con necedades como que la tierra es redonda, una vaina que se ve en vivo por televisión.      

En conclusión

Porque la patria es la gente, este pueblo solamente tendrá salida cuando la escuela deje de ser una cabina de información, que puede obtenerse hoy por Internet, y se transforme en una incansable localizadora de potencialidades individuales para dotarlas de la energía necesaria para transmutarlas en fuentes de desarrollo, estimulando la cultura del trabajo, del estudio y de la responsabilidad. De lo contrario, pásame la banderita y la garrafa y dile al gendarme que voy pa´llá.      

Rafael Marrón González

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18 de junio de 2012

PRAGMATISMO SOCIAL VS IDEALISMO SOCIAL





Como rezago de la ignorancia político-social tercer mundista del siglo XX, arrastramos la confusión entre utopía social - o idealismo social – que es una aspiración de equidad y un sentimiento de pena ante la pobreza, sin mayor análisis crítico de ella ni aportes sustantivos para su superación, y socialismo, que en la realidad es un régimen político, que pesca incautos con el anzuelo de “lo social, que debe, esencialmente, ser ferozmente dictatorial, que suprime la individualidad - “no importa el individuo sino la masa” - la responsabilidad y la recompensa, que considera su propuesta ideológica como “la alternativa” – la única - por lo cual al tomar el poder, por vía de fuerza o, como en el caso venezolano, por equivocación popular, es para siempre, pues la alternabilidad propia del sistema democrático, se considera una debilidad burguesa, y cuya oferta  económica es el esclavista capitalismo de Estado, que suprime la propiedad privada y la libre empresa.

Y, por desgracia para los pueblos ingenuos, engañados por su prédica de igualdad por encima de la libertad y la promesa de recibir derechos sin la contraprestación del deber ser – sin consecuencias por las acciones – muchas personas de escasa formación política o ideologizadas por su ignorancia, sobre todo en la juventud – aunque también hay mucho canalla, que, sabiendo la verdad, se presta para difundir la mentira por el beneficio subyacente - confunden su legítimo romanticismo social – salpullido que se torna virueloso en los aduldolescentes - con ser socialistas, cuando su forma de ser y sus aspiraciones personales desmienten esa filiación hormonal que pivota en el control social, inexorablemente  militarizado, para permanecer, pues ningún hombre de verdad resigna su libertad – que es la verdadera palanca de la igualdad - sino es por la poderosa fuerza del terror de masas, perfeccionado por Lenin, ese lunático asesino.

De allí la enorme contradicción que observamos en las distintas encuestas que señalan el rechazo, en inmensa proporción, al modelo cubano, pero que a la vez apoya a Chávez, sin profundizar en el interés que subyace en sus limosnas sociales: Sencillamente porque esa masa tiene un anhelo de equidad y cree que la vía es la promesa del “proceso” chavista que ofrece desinstitucionalizar al Estado, convirtiéndolo en el padre imprescindible de una inmensa familia de parásitos sociales, organizados en comunas – “las misiones estarán en la Constitución” - sin percibir que esa oferta es necesariamente engañosa  por imposible y que de imponerse este sistema liberticida, el costo será sufrir el despojo de su capacidad de ascenso por el mérito personal, porque, como lo aseverara el filósofo del paredón, Fidel Castro Ruz, “socialismo es comunismo” y al paraíso comunista, que ha sido infierno en donde ha sido, se ingresa muerto políticamente, es decir sumiso por la supervivencia, que es la peor forma de morir.

Del idealismo social

La principal falencia del romanticismo social es sencillamente que no es realista, atribuye a la “injusticia” lo que no es más que producto de la naturaleza humana – “lo que natura no da no lo gradúa Salamanca” – y jura y perjura que si el gobierno reparte proporcionalmente todos sus ingresos – combatir la pobreza desde afuera mantiene intactas sus estructuras – y elimina la posibilidad del enriquecimiento individual – que, en alianza estrecha con la cultura, sí combate la pobreza - la “injusticia” desaparecería como por arte de magia y cada quien ostentaría la “igualdad” que le había sido arrebatada.

Sin embargo la historia nos presenta la realidad de esos románticos idealistas – de delicado estómago democrático, se entiende - cuando han logrado el poder y se percatan de la imposibilidad de generar progreso por la vía estatista del socialismo, y han asumido – Ollanta Humala, por ejemplo reciente – el modelo pragmático que les permite salir airosos de su prueba de fuego y, como Lula o la Bachelet, salen con olor a multitud, vistiendo sus galas socialistas, pero bien ruborizado el éxito de sus políticas públicas, que dieron un duro golpe a la pobreza, por la práctica del libre mercado y de la libre competencia, incentivando la inversión privada y respetando disidencia, propiedad privada, libertad de expresión y alternabilidad en el ejercicio del poder.

En contraposición tenemos el caso de Venezuela cuya economía ha sido sistemáticamente destrozada por socialistas invertebrados – más papistas que el Papa - que siguen aferrados al más costoso error intelectual de la historia de la humanidad, la “propiedad social” – lo que es de todos es de nadie - siguiendo al flautista cubano que guía, a ellos al degredo de la historia y a la nación venezolana al abismo de la miseria estructural, tal cual Cuba, si no les damos un parado el 7 de Octubre, y es importante que se reconozca la diferencia, pues tras el idealismo social de la inmadurez política se mimetiza el devastador socialismo real  que ha sembrado de muerte y destrucción la historia de los pueblos que han tenido la desgracia de sufrirlos.   

En conclusión

Así que para frenar el avance del socialismo, camuflado en la angustia social, debe imponerse el pragmatismo social: Hay que eliminar la pobreza, hasta por egoísmo, como expresión de miseria, ignorancia, fanatismo, superstición y miedo, pues se presta para el cultivo del resentimiento que amenaza el progreso por el desarrollo del individuo, cuyo cauce es el trabajo, el estudio y la responsabilidad, tomando en cuenta que las generaciones de ambos sectores se van a desenvolver en el mismo espacio y tiempo y el pragmatismo señala que contribuir al bienestar general deriva felicidad individual, pues el progreso que la genera, si con miedo, no es progreso.     

Rafael Marrón González

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