Cuando denuncio al ladrón y al canalla sólo al canalla y al ladrón señalo

Cuando llamo ladrón al ladrón y canalla al canalla, sólo al ladrón y al canalla aludo. Ladrones y canallas suelen cobijarse bajo la pudibundez moral, la insulsa descalificación y las leyes dictadas ex profeso para acallar la voz tronante que los desnuda como canallas y ladrones. Nada me produce más satisfacción que contemplar los cadáveres insepultos de ladrones y canallas, aullando sus pútridas carnes las huellas de mi látigo, deambular ululantes en los muladares buscando un rincón para cavar sus tumbas con la sordidez de su moral deshilachada. ¡Silencio ladrones y canallas que, aunque los tiempos parecen favorecer a canallas y ladrones, este espacio es un reducto de la decencia y de la integridad!

20 de enero de 2013

EL IMPERIO DE LA IGNORANCIA



La ignorancia es un mal devastador pero curable si se diagnostica a tiempo y se le aplica el tratamiento adecuado, de lo contrario hace metástasis en estupidez, que es el estadio necesariamente mortal de la ignorancia.

Y el comunismo – una secta de asesinos, ladrones y corruptores de menores – es, por imperativos de su propia naturaleza, una ignorantocracia imperial que impone a sangre y fuego la ignorancia como política de Estado, pues un pueblo ignorante es reverente por la supervivencia y, por lo tanto, controlable y manipulable - por ejemplo cercano, el pueblo cubano.

Abordo esta reflexión como reacción a un trapo rojo, que ensucia el paisaje de una zona comercial de la ciudad, en el cual se lee, escrito a brocha gorda, algo así: “La tarea de la clase trabajadora es destruir el capitalismo y su misión es construir el socialismo”.

Quien redactó esta estupidez está seguramente convencido de que “destruir” para construir es un buen negocio, pero sobre todo debe pensar – si es posible llamar así su retardado proceso de repetición de ideas añejas – que con su exaltación es posible acabar con las economías más poderosas del mundo, incluyendo la china, que son producto del libre mercado, la libre empresa y la libre concurrencia, o en su defecto se conforma con hacer añicos la economía venezolana, porque hay que ver como las diatribas corrosivas de Chávez, lanzadas contra la primera economía del mundo, los Estados Unidos, no han hecho la menor melladura a esa sólida estructura de progreso humano por el libre desarrollo de las potencialidades individuales de sus habitantes.
Y como evidencia de lo contrario, el mundo contempla la miseria atroz de los pobres pueblos sometidos al feroz yugo de las dictaduras comunistas – todos los son – que han sido convencidos – como el pueblo norcoreano – de la infalibilidad de la pobreza como medio para superar las miserias atribuidas, por la ignorancia, al sistema capitalista, creador de tecnología, ciencia y conocimiento que, en poder de empresarios creativos y dinámicos, sustentan el desarrollo de los pueblos del mundo, incluyendo el parasitismo comunista o socialista, que es la misma vaina, que no podría existir sin la fraternidad y filantropía capitalista – Fundación Bill Gates, vaya adelante.

La ”guate e´pajarito” que le cayó al frondoso árbol de Venezuela logró en catorce años destruir su economía hasta la vergüenza de presenciar, por primera vez en su historia, una nube de gente desesperada, de toda condición, tomando por asalto un supermercado para arrasar con los potes de mantequilla – como si se tratara de un bien largamente anhelado - cuya escasez es efecto de las estúpidas políticas comunistas del peor gobierno que ha tenido la patria de Bolívar desde la invasión de los caribes.

Ya es común, y hasta se observa como parte del paisaje urbano, las millones de horas hombre – en la mejor edad productiva - atrapadas en largas colas esperando un pollo, una bombona de gas o un kilo de azúcar en un país que se caracterizó por lo profuso de su oferta de productos de primera necesidad, pero parece que este sufrimiento cotidiano no es suficiente prueba de la característica empobrecedora del socialismo, lo que nos indica, como lo refleja la citada pancarta roja,  que si en algo es verdaderamente eficiente este estúpido sistema de empoderar eternamente una clase política sobre los hombros de la pobreza – por lo que le es sustantiva -    es imponiendo imperialmente la ignorancia – por donde pasa su caballo no vuelve a brotar la inteligencia - hasta lograr que la miseria sea un símbolo reconocible de estatus político y social, a los cubanos se les sale por los huecos de la doble moral  el orgullo de ser comunista. 

En conclusión   

Las inmensas contradicciones de esa clase trabajadora, con relación a su posición política actual, signada por el abuso de los ditirambos comunistas frente a su situación económica, es lo que me ha hecho pensar que en realidad lo que entienden por “socialismo” es capitalismo pa´los obreros, pues basta que cualquiera de ellos obtenga unos recursos extraordinarios, por cualquier vía, para verlos adquiriendo los lujos propios de los odiados capitalistas. O al presenciar como los comunistas que son incluidos en las nóminas de las empresas del Estado, inmediatamente comienzan a luchar por contratos colectivos, aumentos de salario y beneficios de toda índole, así lleven a la ruina a la empresa que los mantiene, pues lo único que les interesa es el factor pecuniario derivado de esa inclusión innecesaria.

Por ello, cuando hablan de imponer el socialismo, lo que pretenden es obtener de una manera fácil, expedita, sin el menor esfuerzo personal, el bienestar que envidian porque se les ha hecho creer perversamente que son acreedores naturales a ello, por ley de mato pollero, por el sencillo acto de nacer.

Consideran que el comunismo si les va a repartir la herencia que les corresponde y que se las han negado tradicionalmente los burgueses, oligarcas y empresarios malucos. Por eso escucha usted a muchos decir, frente a la realidad producida por catorce años de socialismo real, que esto que viven no es socialismo, porque la estupidez producida por la ignorancia mal curada, confunde utopía con posibilidad, cree que el pasado puede modificarse y, sobre todo, jura que la fórmula socialista es perfecta pero no se ha sabido aplicar. Pero ahora sí. Gracias a mi comandante.

Con el estómago de permiso indefinido, pero con la frente comunista en alto, Nadie podrá jamás hacer entender a esta clase trabajadora – lo de “trabajadora” es un adjetivo político, los auténticos trabajadores son quienes han impedido la quiebra final de este país – que la única salida al problema de la pobreza es con el fortalecimiento de la libertad que permite el cabal desarrollo de las potencialidades individuales a través del trabajo, el estudio y a responsabilidad.  Sale pa´llá.     

Rafael Marrón González
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12 de enero de 2013

UN PRESIDENTE “ESTACIONARIO”




El ministro de desinformación y asuntos esotéricos, con el rostro de un extraño amarillo pollito, manifiesta al país, que sigue el rumbo de los actuales acontecimientos políticos como si viera llover - ocupado buscando insumos como papel higiénico y  azúcar que también no hay o esquivando balas del malandraje moño suelto -  que la salud del presidente es “estacionaria”, es decir, según el DRAE, que está en el mismo lugar y situación, lo que nos remite a una interrogante ociosa:

¿Qué quiso decir el mini en cuestión? ¿Qué el presidente sigue enfermo en la Habana? Sí eso es lo único que sabemos con cierta certeza, porque el verdadero estado de salud del ciudadano que ganó las elecciones del 7 O para regir los destinos del país por los próximos seis años, es materia de adivinos y espías rusos que han circulado los más estrafalarios rumores y las más descabelladas hipótesis, porque hay que ver los disparates y contrasentidos que hemos visto en esta temporada de carreritas para el baño.

La más vistosa es ver a estos comunistas, enemigos de Dios y de la Iglesia, porque creen en el orden material de Universo, y punto, rezando de rodillas por la salud del tipo que los llevó a la gozadera millonaria  a punta de incondicionalidad. Porque allí ni hay ni ideología ni revolución sino codicia y trepadorismo.

Y en orden de aparición le siguen, de bando y bando: Que si está entubado. Que no, que no lo está. Que sí, que una hermana del chofer del autobús que dejó Maduro le dijo a su vecina que el tercio estaba en coma inducido y con suministro de avena por vía intravenosa. Que si lo van a desconectar y quien lo desconecte buen desconectador será.  Que no, que no está enfermo, Y va una caja de cerveza a que está sano, sanote, puro machote. Que montaron esta obra de teatro para ganar las gobernaciones y el tipo aparecería el 31 de diciembre a las doce en punto gritando en cadena nacional e internacional: ¡Feliz año, las hallacas me hicieron daño… pero la portentosa medicina cubana, orgullo de la humanidad, me salvó la vida con un purgante de pasote con yerbabuena!”, mientras millones de rojo, rojitos cantarían a voz de cuello: “No estaba enfermo, estaba de parranda”, al ritmo de can can antillano.

Pero como eso no pasó y el silencio continuó y la declaración científica de Maduro, sosteniendo que el señor de las mil y una conjeturas, estaba sanando, pues “me apretó la mano bien duro” – lo que es tan embuste como lo de los ejercicios y la visita de Cabello - generó una carcajada nacional, rayana en el irrespeto hacia el augusto paciente de los paramédicos, masajistas y enfermeros egresados de la madraza marxista más que universidad de la Habana, culpables del desastre sistémico que mantiene en vilo la vida del enfermo.

Por eso se realizó con urgencia un cónclave de segundones sin voz ni votos propios, para decidir como enfrentar a un pueblo tan guachafitero como este, que a todo le saca un chiste, y de allí las caras pretendidamente serias de los informadores oficiales, cuya verdad se deduce por las torcidas de ojos que se lanzan unos contra otros, sin advertir que la mentira tiene las piernas cortas y es más fácil recuperar la virginidad que la credibilidad, pues sus recurrentes embustes sobre la salud del presidente electo – que es el mismo saliente y por lo tanto da lo mismo al derecho que al revés -  unidos a los de los dolientes chulos de la izquierda mundial – que adoran los dólares de la derecha a dos carrillos - que ya se ven sin los viáticos y donativos que les han paliado el hambre en los últimos catorce años, que no es poca cosa, para perderla así no más - le están faltando el respeto al chavismo sin Chávez, como ellos se lo están faltando a la república, que ya tendrá su hora histórica de pasarle factura legal a tanta canallada inicua.

“La verdad verdadera es ilusión…

…ella cambia, se aleja y desaparece/ con los giros que da la situación…”, por eso, para el chavismo de la godarria, la toma de posesión es “un mero, mero, formalismo” y se ejecutará cuando mejore el enfermo, que no mejora, a un mes de su operación sigue sin poder hablar, como aquel don Rafael del culebrón “El derecho de nacer”. Y esto pasa en todo sistema en el que prive el derecho de Estado – cárcel por sí disidencia por medio -  en el cual se considera que la ley ha sido cambiada cada vez que al gobierno le dé la gana de interpretarla a su real entender, para eso está el TSJ cuya “santa palabra” se encarga de asegurar que la Constitución reza: “Donde digo digo, no digo digo sino Diego”, es decir “ausencia temporal” traduce, en cubano antiguo, el inconstitucional – a quién le importa - “permiso indefinido”.

Por eso seguimos en veremos, sin saber nadita de nada. Y ya pasó el 10 de enero y. salvo el espectáculo decadente de una turbamulta portátil consolidando la oclocracia frente a un mutante embabecido, seguimos como campeones de natación: Nada por aquí, nada por allá. Ni tomó posesión ni dejó de tomarla. Sigue siendo el rey aunque  de cuerpo ausente.

¿Por cuánto tiempo? Jumea por la semiótica de lo “indefinido”. - Yo lo que sé - me dijo un amigo trujillano – es que o está requetejodido o lo tienen en salmuera, porque para que un tipo tan “hablachento” y pantallero como este se mantenga callado, es porque lo tienen amarrado, haciendo gárgaras con un buche de clavos.

En conclusión

En este reinado de ignorancia, inescrupulosidad, sinvergüenzura, destrucción institucional y picardías de toda laya, “resulta que es lo mismo/ ser derecho que traidor/ todo es igual/ lo mismo un burro/ que un gran profesor…”. Venezuela, desgarrada en su íntima dignidad, es trofeo de caza para un gobierno extranjero que mete su puerca manu militari en nuestros asuntos internos con absoluta impunidad antipatriótica – y se la pasan invocando soberanía, sale pa´llá -  con el agravante de que en su territorio languidece en una especie de secuestro express, por el hermetismo cortina de hierro, nada menos que el presidente “de todos” los venezolanos y desde allá, como en aquella escena galleguiana en la que el muerto asiente el despojo de su ganado, afirmando con la cabeza sacudida por un secuaz debajo del catre, se  giran instrucciones sobre el destino de la patria de Bolívar que llevó la libertad a la América meridional. Cosas veredes amigo Sancho.  

Rafael Marrón González



El ministro de desinformación y asuntos esotéricos, con el rostro de un extraño amarillo pollito, manifiesta al país, que sigue el rumbo de los actuales acontecimientos políticos como si viera llover - ocupado buscando insumos como papel higiénico y  azúcar que también no hay o esquivando balas del malandraje moño suelto -  que la salud del presidente es “estacionaria”, es decir, según el DRAE, que está en el mismo lugar y situación, lo que nos remite a una interrogante ociosa:

¿Qué quiso decir el mini en cuestión? ¿Qué el presidente sigue enfermo en la Habana? Sí eso es lo único que sabemos con cierta certeza, porque el verdadero estado de salud del ciudadano que ganó las elecciones del 7 O para regir los destinos del país por los próximos seis años, es materia de adivinos y espías rusos que han circulado los más estrafalarios rumores y las más descabelladas hipótesis, porque hay que ver los disparates y contrasentidos que hemos visto en esta temporada de carreritas para el baño.

La más vistosa es ver a estos comunistas, enemigos de Dios y de la Iglesia, porque creen en el orden material de Universo, y punto, rezando de rodillas por la salud del tipo que los llevó a la gozadera millonaria  a punta de incondicionalidad. Porque allí ni hay ni ideología ni revolución sino codicia y trepadorismo.

Y en orden de aparición le siguen, de bando y bando: Que si está entubado. Que no, que no lo está. Que sí, que una hermana del chofer del autobús que dejó Maduro le dijo a su vecina que el tercio estaba en coma inducido y con suministro de avena por vía intravenosa. Que si lo van a desconectar y quien lo desconecte buen desconectador será.  Que no, que no está enfermo, Y va una caja de cerveza a que está sano, sanote, puro machote. Que montaron esta obra de teatro para ganar las gobernaciones y el tipo aparecería el 31 de diciembre a las doce en punto gritando en cadena nacional e internacional: ¡Feliz año, las hallacas me hicieron daño… pero la portentosa medicina cubana, orgullo de la humanidad, me salvó la vida con un purgante de pasote con yerbabuena!”, mientras millones de rojo, rojitos cantarían a voz de cuello: “No estaba enfermo, estaba de parranda”, al ritmo de can can antillano.

Pero como eso no pasó y el silencio continuó y la declaración científica de Maduro, sosteniendo que el señor de las mil y una conjeturas, estaba sanando, pues “me apretó la mano bien duro” – lo que es tan embuste como lo de los ejercicios y la visita de Cabello - generó una carcajada nacional, rayana en el irrespeto hacia el augusto paciente de los paramédicos, masajistas y enfermeros egresados de la madraza marxista más que universidad de la Habana, culpables del desastre sistémico que mantiene en vilo la vida del enfermo.

Por eso se realizó con urgencia un cónclave de segundones sin voz ni votos propios, para decidir como enfrentar a un pueblo tan guachafitero como este, que a todo le saca un chiste, y de allí las caras pretendidamente serias de los informadores oficiales, cuya verdad se deduce por las torcidas de ojos que se lanzan unos contra otros, sin advertir que la mentira tiene las piernas cortas y es más fácil recuperar la virginidad que la credibilidad, pues sus recurrentes embustes sobre la salud del presidente electo – que es el mismo saliente y por lo tanto da lo mismo al derecho que al revés -  unidos a los de los dolientes chulos de la izquierda mundial – que adoran los dólares de la derecha a dos carrillos - que ya se ven sin los viáticos y donativos que les han paliado el hambre en los últimos catorce años, que no es poca cosa, para perderla así no más - le están faltando el respeto al chavismo sin Chávez, como ellos se lo están faltando a la república, que ya tendrá su hora histórica de pasarle factura legal a tanta canallada inicua.

“La verdad verdadera es ilusión…

…ella cambia, se aleja y desaparece/ con los giros que da la situación…”, por eso, para el chavismo de la godarria, la toma de posesión es “un mero, mero, formalismo” y se ejecutará cuando mejore el enfermo, que no mejora, a un mes de su operación sigue sin poder hablar, como aquel don Rafael del culebrón “El derecho de nacer”. Y esto pasa en todo sistema en el que prive el derecho de Estado – cárcel por sí disidencia por medio -  en el cual se considera que la ley ha sido cambiada cada vez que al gobierno le dé la gana de interpretarla a su real entender, para eso está el TSJ cuya “santa palabra” se encarga de asegurar que la Constitución reza: “Donde digo digo, no digo digo sino Diego”, es decir “ausencia temporal” traduce, en cubano antiguo, el inconstitucional – a quién le importa - “permiso indefinido”.

Por eso seguimos en veremos, sin saber nadita de nada. Y ya pasó el 10 de enero y. salvo el espectáculo decadente de una turbamulta portátil consolidando la oclocracia frente a un mutante embabecido, seguimos como campeones de natación: Nada por aquí, nada por allá. Ni tomó posesión ni dejó de tomarla. Sigue siendo el rey aunque  de cuerpo ausente.

¿Por cuánto tiempo? Jumea por la semiótica de lo “indefinido”. - Yo lo que sé - me dijo un amigo trujillano – es que o está requetejodido o lo tienen en salmuera, porque para que un tipo tan “hablachento” y pantallero como este se mantenga callado, es porque lo tienen amarrado, haciendo gárgaras con un buche de clavos.

En conclusión

En este reinado de ignorancia, inescrupulosidad, sinvergüenzura, destrucción institucional y picardías de toda laya, “resulta que es lo mismo/ ser derecho que traidor/ todo es igual/ lo mismo un burro/ que un gran profesor…”. Venezuela, desgarrada en su íntima dignidad, es trofeo de caza para un gobierno extranjero que mete su puerca manu militari en nuestros asuntos internos con absoluta impunidad antipatriótica – y se la pasan invocando soberanía, sale pa´llá -  con el agravante de que en su territorio languidece en una especie de secuestro express, por el hermetismo cortina de hierro, nada menos que el presidente “de todos” los venezolanos y desde allá, como en aquella escena galleguiana en la que el muerto asiente el despojo de su ganado, afirmando con la cabeza sacudida por un secuaz debajo del catre, se  giran instrucciones sobre el destino de la patria de Bolívar que llevó la libertad a la América meridional. Cosas veredes amigo Sancho.  

Rafael Marrón González

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6 de enero de 2013

LIBERTAD: CAMINO, VERDAD Y VIDA




Bolívar, en su Manifiesto de Carúpano, destrozadas sus fuerzas por los venezolanos fieles a la monarquía, que eran muchos y muy apasionados seguidores del rey que los mantenía – en la miseria por supuesto, como el socialismo, pues su sustento no era asunto suyo – escribió:

“No son los hombres vulgares los que pueden entender el eminente valor de la libertad”, y eran tan vulgares, en el sentido de ignorantes, supersticiosos y cobardes – capaces de matar a su padre en un juego de dominó pero aterrorizados ante la posibilidad de tener que producir su sustento y el de la familia que engendran - como lo son hoy – la libertad es vértigo para las almas vasallas.

No hay nada nuevo bajo el sol en estos tierreros habitados por la desesperación, en los cuales los principios, los valores humanos, los ideales, los derechos, están sujetos a la más ramplona supervivencia. Imagínense, entonces, lo que puede lograr un inescrupuloso ávido de poder que en el colmo de la irresponsabilidad con la condición humana le diga a la masa – definida como  “pueblo” por la codicia - lo que puede hacer, luego de extirparle de la conciencia la naturaleza humana del adversario con cognomentos degradantes, como el “gusano” fidelista o el “escuálido” chavista:

Destruir el pacto social imperativo para la convivencia pacífica. Elevar a los altares a cualquier cretino con la suficientes gónadas para imponer, mediante el soborno, la seducción y la barbarie, la igualdad por encima de la libertad, lo que hace salivar la aspiraciones de la mediocridad y de la legión de inservibles que solamente pueden existir adheridos al sudor ajeno, como las garrapatas.   

Libertad sinónimo de desarrollo

La libertad - que en su concepción absoluta es una utopía, pues el individuo en la necesidad de convivir pacíficamente, resignó en la ley el control de su libertad - es, según mi personal interpretación, el espacio impune del pensamiento ascensional, el único posible para el cabal desarrollo de la personalidad y de la inteligencia - la humanidad debe reconocer a los Estados Unidos el haber creado un formidable espacio de libertad en el cual ha florecido la inteligencia universal con las más portentosa creatividad - por ello se considera la libertad - junto con la vida y la propiedad - un derecho fundamental, natural, del hombre, y ninguna promesa de dormir comido debe facilitar la asunción de gobiernos liberticidas por muy generosos que parezcan en su compra de conciencias, que pretenden imponer la “felicidad” general controlando las emisiones del intelecto que ha logrado sacar al hombre de las cavernas y elevarlo al pleno ejercicio como constructor de su  destino.

Y esa es la lucha en la superación del individuo por la educación, ya que esta siempre estará incompleta si no se logra la introyección, desde la más temprana edad, del valor libertad – que incluye el respeto irrestricto al derecho ajeno, pues si no es libertinaje - en el alma y la mente de los individuos que conforman la concepción sociológica de pueblo, única forma de conseguir que los flautistas del pan y circo desaparezcan del escenario político, pues estos hongos indigeribles brotan del íntimo deseo de los pueblos de mantenerse en la adolescencia – aduldolescentes – dependiendo de un gobierno “bienhechor” de mano pródiga que sustituya al padre biológico en su manutención, dado que con las oraciones no logran este objetivo, traducido en la frase dependiente “Dios proveerá”.

Instrumentos de su destrucción

Un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción”, clamó Bolívar en el desierto ante su convicción de haber arado en el mar, sin embargo, a pesar de las evidencias en contra, preferimos pensar que es posible que ese pueblo entienda que debe depender de sus propias potencialidades, fortalecidas con el trabajo, el estudio y la responsabilidad,  y no del gobierno ni de Dios ni mucho menos de la suerte, y que la oferta socialista significa coacción, restricción y servidumbre.

América Latina, con sus pueblos aterrorizados ante la posibilidad de perder su peroncito, su fidelito, su chavecito, ha pagado muy caro ignorar que es el individuo, libre de paternalismos, la base sustantiva del progreso humano, porque es el hombre libre la conciencia de la nación, y construir hombres libres, de pensamiento y de acción, es lo que genera repúblicas.

Rómulo Gallegos decía que una república se mide por la cantidad de hombres libres que tenga. Cuba no es una república, dejó de serlo hace muchos años, porque carece de hombres libres. Cuba es una hacienda harapienta obediente a los caprichos de un gobierno desahuciado Sus habitantes son reses, cosas no deliberantes que “no se meten en política”, y a esa extraviada isla sumida en el más deplorable atraso científico y tecnológico, propio de los pueblos esclavos, encomendó su vida Hugo Chávez, porque no tuvo libertad de elegir, al entramparse en una prédica imposible que tuvo que mantener a costa de su propia salvación.

Si la ignorancia, que es el azote de la libertad, no lo hubiera guiado por el camino de la servidumbre, la libertad lo hubiera provisto de la ciencia necesaria para la prolongación de su existencia –“su terquedad lo va a matar” dijo Lula indignado ante tanta insensatez. Dicen que Dios – el ideólogo del libre albedrío - escribe derecho con letra torcida.

Rafael Marrón González


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1 de enero de 2013

¿FELIZ QUÉ…?


El 13 de enero de 1823, en el periódico “El Venezolano” el periodista y político liberal Tomás Lander, escribe: “Tienen los franceses una bella costumbre que nosotros deberíamos imitar: El día primero del año, todos los que han tenido algunas relaciones se buscan, se abrazan y se dan el ósculo de la amistad dando por terminadas todas las diferencias”.


Al año siguiente, tímidamente, comenzó la costumbre en algunos hogares caraqueños, y poco a poco llegó a la provincia y se extendió por toda la nación convirtiéndose en una  hermosa tradición humanística.

También es oportuno recordar el cañonazo de las doce en punto de la noche que indicaba que el año anterior había concluido y se iniciaba un año nuevo. Todo comenzó en diciembre de 1870, cuando un cronista, a través del diario “La Opinión Nacional” le ruega al Comandante de Armas del Distrito, a disponer que una pieza de artillería, convenientemente situada en una de las plazas centrales de la ciudad, que disparase tres cañonazos al sonar el último campanazo de las doce, que serían funerales del año que perece y al mismo tiempo saludo al año nuevo”.

Y, además, nada ha sido más venezolano en nuestras costumbres de fin de año, que el poema feliz de Andrés Eloy Blanco, “Las Uvas del Tiempo”, que cada fin de año radiaban las emisoras del país en la voz de inolvidables recitadores, lo que conmovía hasta las lágrimas el alma sensible de nuestra gente. Pero en aquellos tiempos si los gobiernos eran malos los cambiábamos cada cinco años, y a otra cosa mariposa, pero ahora cargamos con un camión de ladrillos remojados – una guate´pajarito que le cayó al hermoso árbol de Venezuela - que lleva catorce años destruyendo al país a patadas y con sus posaderas aplastadas sobre las esperanzas de los venezolanos de conciencia inteligente. 

Un “feliz” año pa´ti

Pero a pesar de los pesares, deseo que el 2013 sea el año para la reflexión sobre la necesidad de fortalecer el compromiso individual – trabajo, estudio, responsabilidad - de participar en el progreso por desarrollo que redundará en el equilibrio indispensable para lograr la Venezuela que deseamos.

Espero, sin el menor optimismo, ver en el 2013 los atisbos de sensatez necesaria para que el gobierno comprenda que así como existen en Venezuela sectores subdesarrollados, penetrados por la ignorancia, la superstición y el miedo, que generan la sumisión voluntaria por la supervivencia, también tiene su espacio un importante sector desarrollado en los distintos campos del pensamiento y la acción que trabaja y produce, que es imperativo respetar, apoyar y fortalecer por su carácter paradigmático, como evidencia de lo posible, porque definitivamente la patria es la gente y a mejor gente mejor patria.

Como estoy convencido de que la felicidad no existe – como no existe ni la suerte ni los accidentes ni lo gratuito - no puedo desearles esa pamplina, sino que tengan un año pletórico de realizaciones personales por el desarrollo de sus potencialidades individuales.               

Rafael Marrón González
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16 de diciembre de 2012

LA ESTAFA DEL 7-O



Las palabras precisas que develan el drama político de la república, signada hoy por la más peligrosa incertidumbre de su historia contemporánea, las pronunció el propio Hugo Chávez, la noche del sábado 8 de diciembre, al confesar que su cáncer “había regresado”  - como si se tratara de un agente viajero y no de una grave enfermedad establecida en su organismo, de la cual tenía pleno conocimiento y estaba consciente de sus devastadores efectos, pero aun así cometió la insensatez de lanzarse como candidato a la reelección con las consecuencias, previsibles, que sufre hoy la nación: - “… Si algo ocurriera que me inhabilitara de alguna manera (…) mi opinión – o ¿mi orden? - firme, plena como la luna llena – la luna llena mengua inmediatamente - irrevocable, absoluta, total – vaya manera de “opinar” - es que elijan a Nicolás Maduro - ¿cómo sería el revolcón de Jaua, Cabello, Ramírez…? - como Presidente de la República Bolivariana de Venezuela – jamás se había visto un elefante volar. Yo se los pido desde mi corazón”. Una vaina así como “métanle 30 años a la juez Afiuni”. O “Aristóbulo vas de candidato para Anzoátegui porque ya Tarek no me gusta”. Pero se equivoca Chávez si cree que este país permitirá que este mayoral monte el caballo de Juan Charrasqueao.  

Para empezar la Constitución es muy clara: “… Cuando se produzca la falta absoluta del Presidente electo o Presidenta electa antes de tomar posesión, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente o la nueva Presidenta, se encargará de la Presidencia de la República el Presidente o Presidenta de la Asamblea Nacional”. Y punto. Si Chávez quiere que sea Maduro su sucesor como jefe del chavismo, es un asunto íntimo de los chavistas, nosotros no tenemos vela en ese entierro.

Seguro estoy que al faltar el amo del circo comenzarán a crecer los enanos. Así que la oposición tiene un  nuevo reto y de lo más singular, prepararse para un proceso electoral inminente, o por imposibilidad de asumir el mando en enero o por imposibilidad de continuar gobernando a partir de enero. Y aquí no cabe “transición”, la situación de la república es sumamente difícil, esta pandilla de inescrupulosos sepultó las aspiraciones de progreso del país por el desarrollo de su gente, cometiendo el crimen nefando de tentar al pueblo ingenuo con la promesa de vivir sin trabajar, es decir como parásitos.

Para estos dos escenarios, tanto el probable como el inapelable, la oposición tiene el deber moral, por el interés superior de la nación, de permanecer unida, amurallada alrededor del mejor de los líderes posibles – los intereses bastardos tradicionales deben ser constreñidos - y convocar al pueblo al rescate de la democracia y sus instituciones, vulneradas por las ansias de poder de los herederos del ilusionista de la necedad.

Venezuela no admite pactos suicidas con sus depredadores. Ya pasó aquella hora loca en la cual la autodesignada representación de la “sociedad civil” le dio una patada a la mesa, entregándole al chavismo la Asamblea nacional, lo que permitió se legislara a contrapelo de los intereses de la democracia.

La estafa del 7O

El 7 de octubre el CNE cometió un acto doloso contra el orden republicano al permitir la participación de un hombre gravemente enfermo, por las posibilidades de ganar, en esa contienda electoral, con pleno conocimiento del riesgo político que corría el país al no poder asumir la presidencia por imposibilidad física, como a todas luces está ocurriendo en este momento.

Se gastaron millones y se burló la credibilidad del pueblo al hacerle creer que Chávez estaba curado, gracias a la portentosa ciencia cubana – obediente a las instrucciones de Fidel, a la que solo un insensato confiaría su vida, como lo pronosticó Lula: - “Por terco se va a morir”. Y esta estafa a la nación viene acompañada de una peligrosa crisis económica, que puede desembocar en una inflación desquiciada, sin posibilidades de contención, porque no hay dólares para enfrentar las cuantiosas importaciones de los insumos de primera necesidad a las que las pésimas políticas públicas del socialismo cubano empujaron al país, al minimizar su aparato productivo, y los entrañables camaradas chinos, que están hasta en la sopa con sus negocios de recolección el ahorro nacional para ingresarlo en sus arcas capitalistas, no están dispuestos a seguir soltando plata y exigen el pago de su factura con petróleo contante y sonante y a mitad del precio internacional, lo que ha sido un acto de traición a la patria, porque el petróleo es una lealtad común del pueblo venezolano.

Así que la herencia que deja el chavismo a su paso por el gobierno solo es comparable a la devastación de un tsunami asiático: Moral pública por el suelo. Corrupción cinco estrellas, Pobreza escalofriante. Infraestructura devastada. Moneda devaluada. Educación atrasada, Sistema de salud desmontado. Delincuencia al mando con moto propia y pistola permisada. Caos urbano. Campos desolados. Pacto social interrumpido. Igualitarismo salvaje. Hordas criminales amenazantes – “si Chávez muere, matamos”. Nómina estatal impagable. Costo de la vida suicida. Ineficiencia. Ineficacia. Desidia. Abandono. Improductividad. Saqueo.

Y un pueblo chavista seducido por el embuste de la inmortalidad de un Chávez mirándose el ombligo, estupefacto por la posibilidad de tener que trabajar, después de asegurarle que revolución es... papa gratis.     

14 años de disparates

Jamás en el devenir de nuestra historia encontramos tal cúmulo de disparates antinacionales como los cometidos por el chavismo en su estúpido afán de imponer el comunismo – socialismo siglo XXI lo llaman en su delirio – cuya secuela histórica es un catálogo de perversiones, crímenes horrendos y atraso tecnológico, con Cuba como ejemplo palpable: Aquí no hay hueso sano, por donde se mire hay huecos, oscuridad, sed y fealdad o una invasión destartalada o un conglomerado humano clamando justicia o un montón de obreros chavistas confundiendo socialismo con capitalismo pa´los obreros, exigiendo cumplimientos contractuales, después de haber reelegido al patrono incumplidor.

Miseria franelita colorá y ladridos a la luna. Ah, pero eso si tenemos un nuevo panteón nacional, terminado con la prisa cerrada que ya quisiera para sí la “gran” misión vivienda, que albergará exclusivamente los restos de Bolívar y los de su reencarnación, que mando a cambiar el retrato histórico por un bembón pelo chicha que se parece tanto a ti.

Un ejemplo para el futuro

La generación que se levantó al ritmo del uh, ah, debe asumir una posición de vanguardia en la lucha por introyectar el trabajo, el estudio y la responsabilidad como únicas herramientas posibles para el desarrollo individual que hará posible el progreso colectivo, para que nunca más un flautista siniestro vuelva a guiar al pueblo ingenuo hacia el abismo, para entronizarse en el poder, abusando de la ignorancia, la superstición y el miedo, que son los verdaderos jinetes de ese apocalipsis llamado, impropiamente pobreza – que es una forma modesta de vivir - pues en realidad es miseria mental que impide al hombre elevarse por encima de sus circunstancias y lo mantiene a merced de los vicios incapacitantes. Sale pa´llá.     

Rafael Marrón González

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SOCIALISMO Y PROPIEDAD PRIVADA



Una sola pregunta acaba con la duda de si es comunista – o socialista que en la práctica es la misma vaina – o demócrata liberal: ¿Respeta usted la propiedad privada como derecho fundamental del ser humano junto con la vida y la libertad? Si guabinea es comunista. Y punto.

La oposición a Chávez nos tiene revueltos a tirios y troyanos. Y lo peor es que hay políticos, de probada vocación democrática, que sienten aversión por defender la propiedad privada, por la posibilidad de no caerle bien a la masa ignara: Esos les hacen el juego a los comunistas ávidos de robarse el esfuerzo ajeno, del que tiene mucho, por donde comienza el robo, como del que tiene poco, cuando la destrucción de la productividad comienza a generar hambre colectiva.

Y es que, a pesar del esfuerzo colectivista de los comunistas – una secta de asesinos, ladrones y pervertidores de menores -  la propiedad privada es un derecho fundamental en el mundo moderno – y un valor vital de la democracia - indefectiblemente unido al concepto político de libertad, en su definición de “no dependiente” o fuera del estado de servidumbre, es decir que  la propiedad libera al hombre de su dependencia de un amo privado o público, lo que genera un poderoso estímulo para la creatividad como ingrediente activo para la prosperidad individual que genera el progreso general, y es en conocimiento de esto que Chávez perversamente engaña al pueblo ingenuo fingiendo cumplir sus aspiraciones de propietarios, entregándole tierras y viviendas bajo una supuesta propiedad que está condicionada exclusivamente al uso, sin disfrute - facultad de percibir los frutos y los productos que la cosa genera  - y sin disposición - facultad de disponer o decidir el destino de la cosa, esto es, derecho a destruirla, consumirla, enajenarla, gravarla o conferirle a otras personas, total o parcialmente, prerrogativas sobre la cosa, como la herencia, por ejemplo –

Por ello, en su discurso populista, para engatusar débiles mentales, el comunismo insiste en que la tierra es para quien la trabaja – en realidad el producto del trabajo del campesino es para el Estado - y la vivienda para quien la habite, pero con mucha justeza, lo que explica la estúpida ley de inquilinatos chavista que ha logrado eliminar  la vivienda de alquiler, pues en el socialismo los espacios excedentarios o de uso no imprescindible deben ser asignados a familias deshabitadas.

Allí está la otrora pujante Cuba convertida en criadero de parásitos sociales, gracias a la espléndida visión colectivista de un ilusionista de la necedad, mutada en vedette de boudeville de la gran estupidez universal. Lo cierto es que el crecimiento y desarrollo de los pueblos se puede explicar por su actitud frente al principio de propiedad privada.

Corea del Norte no tiene respeto al principio de propiedad privada…y está en la miseria. Hong Kong respeta el principio de propiedad privada y es una de las economías más prósperas del mundo. La República Popular China ha sorprendido al mundo al introducir en su Constitución que la propiedad privada es un principio sagrado, promovido y defendido por el Estado. Con esta enmienda han enterrado el viejo proyecto comunista.

Ahora los chinos son los líderes en la construcción de economía de mercado. Y es que hasta los  mandamientos de la ley de Dios implícitamente reconoce la propiedad privada y prohíbe su violación: En ellos se incluye “No robarás”, porque “robar” es “tomar para sí lo ajeno”, es decir lo que es propio de otro.

Una propuesta concreta

Y aquí, entonces, contrarío la tradición, porque considero que es hora de revisar la definición del término” absoluto”, como “lo que no tiene excepciones”, pues por su afectación a derechos como el de la vida, la propiedad y la libertad, es necesario ampliar hasta lo que debe obedecer a complejos procesos constitucionales y legales para poder ser revocado.

En el caso de la propiedad privada tiene como excepción única la utilidad pública o el interés general – por lo que no se considera absoluta en nuestra legislación - aunque para aplicar esta excepción el Estado tiene que cumplir con un mandato constitucional previo – lo que el chavismo prepotente y envalentonado obvia -  que es poseer una sentencia firme de un tribunal - probando que no existe alternativa - y para lograr ésta  debe  tener aprobado el proyecto que afecta la propiedad, con su financiamiento presupuestado, y, después del pago justo y oportuno del bien, se ejecutará la expropiación.

Por lo tanto, como el gobierno no puede expropiar sin cumplir previamente con los requisitos señalados, la propiedad privada debe ser considerada absoluta - para impedir que los abusos de gobiernos forajidos se cubran con un velo de legitimidad - tomando en cuenta que la Constitución establece que la expropiación procede solamente por “utilidad pública – no significa “del gobierno” - o interés general” es decir, para aquello que beneficie a toda el conjunto poblacional.

Un caso similar ocurre con el derecho a la vida, que es inviolable, es decir es un derecho absoluto, sin embargo por una “ficción jurídica” el estado reconoce “la defensa propia”, el “pánico insuperable” y la “defensa de la familia o de la propiedad” como excepciones a la aplicación de la pena, pero eso no altera la inviolabilidad constitucional de la vida.

Así que procede la calificación de “absoluta” aplicada a la propiedad, si en la Constitución se establece que solo puede ser vulnerada en casos especialísimos o estrictamente excepcionales. Y esta propuesta tiene, y por estricto sentido común, que ser una bandera política de amplio espectro para luchar con un discurso aglutinante, contra el perverso colectivismo comunista, que Chávez encarna en Venezuela. Ya basta de poses veleidosas, ser o no ser es la consigna, no hay espacio para la diplomacia, los enemigos de la propiedad privada deben ser desenmascarados, así pasen eventualmente como aliados, pues lo que está en juego es demasiado importante para la república democrática que aspiramos restituir.

Rafael Marrón González

       

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LOS MITOS DEL SOCIALISMO




Pocos de los aduldolecentes socialistas – ojo, hay que distinguir de los socialdemócratas o demócratas sociales, que,  a pesar de las evidencias. siguen tozudos, para no confesar su equivocación - seguidores incondicionales de una ilusión conjugada en un idílico futuro que jamás se concreta, conocen en realidad las características opresivas de este tipo de regímenes que sólo pueden sostenerse por la fuerza colosal de las armas, pues ningún hombre de verdad está dispuesto a rescindir su derecho a la libertad sino es por la aplicación de una fuerza superior que domine su naturaleza, y ésta es el terror psicológico como consecuencia de la aplicación sistemática de técnicas de control de la población cuya subsistencia deriva de la sumisión – sin carnet del PSUV no hay paraíso.

A nuestra juventud encandilada por el discurso redentor que ofrece un cielo, al que para entrar hay que morir políticamente primero,  hay que decirle que para ser un rebelde social e indignarse con la exclusión, no es preciso ser comunista sino justo – demasiados socialistas juveniles se convierten en adultos explotadores - pues es la justicia- con énfasis en la equidad – la que al dar a cada quien lo que le corresponde obliga al individuo a convertirse en herramienta de su progreso, y la sociedad otorgará su sitio a cada cual según sus capacidades, por reconocimiento del mérito, y esa es la lucha que se debe librar.

De la solidaridad comunista

El disparate socialista pretende ascender por “solidaridad” lo que explica la dimensión de su fracaso histórico, pues la solidaridad es, por imperativos de la cohesión social, una relación entre iguales y, hágalo quien lo haga, ente público o privado, si la relación es entre desiguales se llama filantropía, que en el caso privado es loable, además es una acción moral, pues se ocupa de mitigar el sufrimiento de los más débiles, pero es grave cuando se usa como política de Estado, que es al fin y al cabo lo que hace Chávez, porque convierte en parásitos a individuos cuya trayectoria apuntaba hacia lo productivo – Raúl Castro declaró indignado, al encargarse del poder en Cuba, que los cubanos no podían seguir siendo los únicos seres del planeta que vivían sin trabajar, es decir como parásitos.

Así que la fulana “solidaridad” comunista es un mito que se aprovecha de la natural generosidad de los pueblos con sus pares, para convertirla en una acción política parasitaria que le reditúa incondicionalidad, y, en el caso de Chávez, votos a granel para seguir, como garrapata, aferrado al poder como fin.
En otros términos, para el comunismo, y para la ignorancia supina que anda a gatas tras las monedas que Chávez lanza al voleo desde su totuma petrolera – Chávez con petróleo a $10 será historia - “solidaridad” es igualdad por debajo y eliminación de la división del trabajo, que es otro de los anzuelos “socialistas” para engatusar resentidos sociales – “al gerente le toca el viernes lavar los baños”- que atrapa demasiada gente con aspiraciones pero sin la voluntad necesaria para lograr sus metas.

Puro blabla

El socialismo, como discurso de un disparate que enamora jóvenes románticos - y ancianos espinilludos - llenos de aspiraciones justicieras insufladas por el manual de Robin Hood – “quien roba a Pedro para darle a Juan, tiene el amor de Juan” - en la realidad es un sistema empobrecedor, indefectiblemente vinculado a gobiernos dictatoriales, definidos como “democracias populares” por la prensa de izquierda - en una absurda contradicción – que imponen militarmente, a sangre y fuego, el personalismo, el estatismo, el partido único, el sindicato único (en realidad un comisariado del partido), el líder único, infalible y eterno, así tenga cáncer; el igualitarismo (igualdad por debajo) y el colectivismo (lo que es de todos es de nadie), lo que los lleva irremediablemente al fracaso, sencillamente porque todo eso es antinatural.

Y ese es uno de los problemas que confrontamos los liberales: Que el discurso romántico y pobrecitista del socialismo flota incontaminado por encima de la ruina económica hambreadora y los cien millones de homicidios que los socialistas, en busca de su utopía comunista, han cometido antes de fracasar estrepitosamente y convertirse en obesos capitalistas salvajes - China vaya adelante.

Y es que ese discurso atrapa especialmente a la juventud - aunque hay mucho inmaduro que sigue aferrado a sus espinillas juveniles - que no ha incursionado críticamente en la historia. Por eso es tan importante llevar a nuestros estudiantes la verdad resultante de comparar el discurso romántico socialista con la realidad de un siglo de crueldad de este perverso sistema esquizofrénico enemigo de la libertad, del individuo, de la propiedad privada y de la democracia.

La base del discurso socialista

El basamento de la engañifa socialista la constituye, además de la explicitada “solidaridad” y la igualdad por encima de la libertad, la repartición proporcional de la riqueza, un mito muy productivo entre la ingenuidad popular, por el atractivo de la palabra “riqueza”: Pablo de Tarso hizo doctrina que para poder repartir primero hay que producir, y no hay nada que odie más un socialista que la palabra “producción”.

Pero su mayor mito es la llamada “plusvalía del trabajo”, que le hace la boca agua a los ingenuos, pues predica que la mano de obra tiene un  valor superior en la relaciones de producción y es la que fija el precio del producto, lo que es un soberano embuste, pues es la utilidad, su necesidad, la que fija el valor, reflexione y lo descubrirá, Todo eso bajo una economía planificada por el Estado, propietario del aparato productivo, comercial y financiero y, por lo tanto, todos los ciudadanos comen si el Estado quiere lo que el Estado desee a través del paternalismo oficial – estupidez que arruinó la democracia venezolana, incapaz de generar un proyecto económico de nación adulta por el perverso clientelismo político - ejercida por un poderoso gobierno central, controlador, confiscador, interventor y, por supuesto, necesariamente represivo.  Sale pa´llá.

Rafael Marrón González


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¿SOCIALISMO O JUSTICIA?



La filosofía según mi percepción de las cosas, es visión razonada del objetivo real, por lo tanto la pregunta pertinente es ¿cuál es el objetivo real en la lucha contra la pobreza? ¿Lograr que el individuo, según sus capacidades, mediante el trabajo, el estudio y la responsabilidad, sea un instrumento de su propia redención o decretar desde el Estado omnipotente la eliminación de la pobreza por el expedito procedimiento de abolir la propiedad privada, la división del trabajo y la acumulación de capital, para crear una masa amorfa de parásitos sociales sumisos por la subsistencia, tal cual es la propuesta socialista?

Indudablemente que para cualquier persona con simple sentido evolutivo, la respuesta a esta antigua inquietud está en el primer planteamiento, que es un producto de la justicia, que otorga a cada quien lo que le corresponda.

Soy capaz, sin datos a la mano, de asegurar que en aquellos tiempos en los cuales estudiar era una odisea y acudir a la universidad un acto heroico, tenía el país, porcentualmente, más intelectuales, escritores y profesionales de primera línea - a la vez que muchísima menos delincuencia - que hoy cuando, a la disposición de cada ciudadano, existe una escuela, liceo o universidad al alcance de su mano, a media cuadra de su casa.

La diferencia es precisamente que en aquella hora estudiar era un esforzado compromiso del individuo consigo, con los suyos con la sociedad, porque era un asunto personal la alternativa real entre el progreso y el estancamiento, que es la causa auténtica del resentimiento social – la cacareada “lucha de clases” socialista es hoy la envidia de los que se quedaron contra los que fueron capaces de elevarse por encima de las circunstancias que anclaron a sus contemporáneos, por eso sostengo contra la visión de Ortega y Gasset, que el hombre es él y sus decisiones.

Y el socialismo lo que hace es extremar la sandez que justifica la inacción del individuo con el lugar de nacimiento, el factor económico o el color de la piel. Frente a la constelación de posibilidades de los pobres de hoy, todos los habitantes de Venezuela eran pobres de solemnidad en el siglo XIX y principios del XX - hoy América Latina y el Caribe cuenta con 600MH de los cuales el 8,4% está en situación de riesgo - diez millones son cubanos - hace un siglo toda su población era mísera, sobrevivió gracias a los despreciables empresarios bananeros, guanoneros y petroleros gringos.

En la actualidad cualquier barrio de cualquier ciudad tiene invertidos millones de dólares en servicios públicos esenciales que colocan la pobreza en la fealdad producida por el individuo afectado de desidia: Pobres con calles asfaltadas y aceras y brocales, pobres con luz eléctrica, cloacas - baños con poceta de cerámica y regadera - agua potable, teléfono y trasporte público. Pobres con casa de bloques de cemento, bien techadas, pero todo destartalado por la incultura - por las excepciones confirmamos la regla.

Porque el socialismo les ha inculcado que ser pobre es no tener real en el banco y no una forma modesta de vivir, con decoro y aspiraciones. Vayan a África a ver pobreza. Y el socialismo exacerba el resentimiento propio del reconocimiento de la minusvalía personal, producida por la ignorancia, que es el más formidable de los jinetes del Apocalípsis - los otros son el fanatismo, la superstición y el miedo - al propugnar la igualdad, que es una ficción jurídica, por encima de la libertad, que es un derecho natural del hombre verdadero, que causa vértigo al inservible que sufre la adultez como una condena bíblica que lo desteta.       

Los liberales proponemos la justicia

Frente a ese disparate intelectual, que fracasa porque es imposible mantener poblaciones de parásitos sociales improductivos, por mucho petróleo que tenga una nación, los liberales del siglo XXI, proponemos la justicia, pues es justo que cada hombre tenga su modo de tener algo, y pueda tener todo lo que se proponga, sin daños a terceros, pero también proponemos que la filantropía estatal se ocupe de quienes no son aptos para aprender a pescar y hay que darles el pescado, para eso sirven también los impuestos de la productividad administrados por el Estado, pues pensar que pueda existir una sociedad sin pobres volitivos es una necedad.
Así que frente a socialismo, justicia, que es el compromiso de la sociedad con el individuo. Y si existe algún acto de justicia esencial, es el de combatir la ignorancia, que mantiene al individuo en el atraso, incapaz de controlar ni vicios ni tentaciones ni de tomar decisiones ascensionales, evadido de sus responsabilidades – la hombría está en la bragueta - y de las consecuencias de sus actos y, por lógica natural, a merced de los profetas de la repartición proporcional de la riqueza, que si no mana nadie produce, lo que explica la miseria estructural de Cuba después de 53 años de comunismo del que Chávez quiere imponer a Venezuela con su legión de agradecidos ascendidos por la incondicionalidad.

Y esa es otra diferencia con la justicia, pues con el socialismo solo suben los peores, porque solamente un incapaz – o un ladrón - puede ser incondicional. Y por la justicia solo asciende el mérito. 

En conclusión

Entre socialismo y justicia me quedo con la justicia, pues como dijera Bolívar en el Congreso de Angostura, a contrapelo de lo que practica Chávez, y la cuerda de seres innobles que han maculado la faz de la historia con sus crímenes comunistas – crimen y comunismo son sinónimos-: "La verdadera igualdad no existe sino en la formación (el estudio) y delante de la ley (la justicia) que liga y comprende a todos indistintamente; premia y recompensa al virtuoso, al justo, al sabio, al valiente, al honrado, al prudente, al industrioso, al activo y al benéfico; y castiga y reprime al vicioso, al injusto, al inmoral, al cobarde, al temerario, al holgazán y al perezoso". Llamarse “bolivariano” para estar en contra de esta verdad es el colmo de las miserias intelectuales. Sale pa´llá.

Rafael Marrón González

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