Cuando denuncio al ladrón y al canalla sólo al canalla y al ladrón señalo

Cuando llamo ladrón al ladrón y canalla al canalla, sólo al ladrón y al canalla aludo. Ladrones y canallas suelen cobijarse bajo la pudibundez moral, la insulsa descalificación y las leyes dictadas ex profeso para acallar la voz tronante que los desnuda como canallas y ladrones. Nada me produce más satisfacción que contemplar los cadáveres insepultos de ladrones y canallas, aullando sus pútridas carnes las huellas de mi látigo, deambular ululantes en los muladares buscando un rincón para cavar sus tumbas con la sordidez de su moral deshilachada. ¡Silencio ladrones y canallas que, aunque los tiempos parecen favorecer a canallas y ladrones, este espacio es un reducto de la decencia y de la integridad!

9 de marzo de 2014

¿COMUNA?... ¡MUNICIPIO!



Del latín municipium, que identificaba en la antigua Roma las ciudades libres, gobernadas por sus propias leyes, cuyos pobladores gozaban de los privilegios de la ciudadanía romana, proviene el sustantivo “municipio”, voz que hoy en día define, según el DRAE, al “conjunto de habitantes de un mismo término jurisdiccional, regido por un ayuntamiento”, en nuestro caso de una alcaldía.

Se diferencia fundamentalmente de la “comuna” en que esta es una “forma de organización social y económica basada en la propiedad colectiva y en la eliminación de los tradicionales valores familiares” y de la propiedad privada, base de un modelo de sociedad que se instauraría una vez que las masas se liberen del capitalismo, y que nada tienen que ver con el concepto de comunas que, como sinónimo de municipio o ayuntamiento, existen en el mundo libre.

Y ese es el trasfondo del terco empeño de los comunistas en el poder, de eliminar las municipalidades para sustituirlas por comunas – soviets – que, supuestamente, tantos orgasmos de felicidad suprema produjo al pueblo en la Unión Soviética. Ni a Fidel se le ha ocurrido imponer comunas en Cuba, que está parcelada en 168 municipios, así será de anárquica esta imbecilidad socialista.

Sin embargo el comunismo chavista, ya ha adelantado la organización jurídica de estos parapetos a través del Ministerio del Poder Popular para las Comunas, la Ley Orgánica de las Comunas y la Ley Orgánica del Sistema Económico Comunal, esta última dirigida a fomentar el productivo modelo de empresas de propiedad social, unidades familiares, grupos de intercambio solidario con el trueque como moneda de curso legal.

Está previsto que cada comuna tenga un parlamento, consejo ejecutivo, consejo de planificación, consejo de economía, que en buena medida asumirían las atribuciones que actualmente tienen las gobernaciones y alcaldías. 

Aunque en Venezuela, según la vigente Constitución Nacional – ley suprema de la república – en su artículo 16, el territorio nacional se organiza en Municipios y el artículo 168 sentencie que “los Municipios constituyen la unidad política primaria de la organización nacional, gozan de personalidad jurídica y autonomía dentro de los límites de esta Constitución y de la ley”, es decir que la Constitución no contempla “comunas” ni otros disparates estrafalarios, como el tal “poder popular”, surgidos de la mente efervescente de los infectados con el complejo de Adán, esa legislación  significa que, lo más probable, si Dios, como en casos pretéritos, no dispone otra cosa, tendremos comunas y veremos desaparecer los municipios, tal como Venezuela como destino turístico, los supermercados y las tiendas de electrodomésticos.

Así que, para no pasar como cómplices ante la historia, hay que comenzar a luchar por la integridad de las municipalidades – el proyecto “Comuna o nada” está en marcha -  resaltando su importancia capital  para el desarrollo nacional integral, sobre todo en lo referente a la descentralización, también de carácter constitucional, aunque sabemos que el poder derivado de sus postulados amenaza con la disolución democrática apoyado por una fracción del pueblo, que ha encontrado la mayor suma de felicidad posible entrampado en colas multiétnicas, que exponencian el atractivo turístico del ruyido paisaje rojinolento, cayéndose a trompadas con otro patrioto o patriota por un rollo de papel tualé, extirpada completamente, con una facilidad asombrosa, su memoria histórica.

El sueño dorado de cualquier sátrapa, que debe reprimir y asesinar durante años, para lograr este estado perfecto de sumisión por la subsistencia. Cosas veredes, amigo Sancho

Las comunas socialistas son anarquistas

En realidad la organización comunal es la fase primaria de la “dictadura del proletariado” en su camino hacia el excelso comunismo que nos llevará al Nirvana con un fusil en los riñones.

La pregunta necesaria es ¿por qué de entre todos los gobiernos socialistas del planeta, solamente el gobierno de Venezuela habla de la imposición de la comuna? ¿Será que desde la óptica de la administración estatal moderna, es una propuesta inviable? Carlos Marx se engolosinó con la experiencia de la Comuna de París, a la que consideró un prototipo de cómo debe ser un gobierno revolucionario,  aunque los anarquistas consideran que como la comuna de París, que solo duró dos meses, no se apoderó del estado, era anarquista.
Y considero que entregar el gobierno de una ciudad, como Ciudad Guayana, por ejemplo, al control de un consejo de obreros, electos por el pueblo, y despedidos cada vez que sus acciones intenten ser gobierno, no puede conducir sino a una situación de anarquía total. Quizá ha sido por esto que al presidente fallecido nunca se le entregó el plan de constitución comunal, a pesar de haberlo reclamado airadamente en muchas ocasiones, inclusive a Maduro,  y haber decretado un “ente superior de las comunas”, porque hasta él mismo no tenía la menor idea de qué pretendía con esa afirmación sobre que “el socialismo tiene que anidar en las comunas” o que las comunas “son unidades productivas, pero con poder político y económico”.

Lo cierto es que de darse este desacierto político, serán las comunas las que manejen los recursos de la Nación en detrimento de las municipalidades. Imagínelo por un instante. Sale pa´llá

Rafael Marrón González


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PUERTO ORDAZ ES… CIUDAD GUAYANA




Puerto Ordaz se llama en puridad histórica el muelle de Ferrominera Orinoco, cuya primera de las tres secciones que lo conforman llegó remolcada desde Orange, Texas, el 21 de Mayo de 1952. Así que Puerto Ordaz, a diferencia de Puerto Cabello o La Guaira, no es puerto propiamente dicho,  por lo tanto ese primer término de su nombre es, cuando menos, artificial. Puerto Ordaz no es puerto.

Son, las mal llamadas hoy, empresas básicas, las que poseen muelles sobre el Orinoco para sus operaciones privadas de carga y descarga. Y en cuanto a su apellido “Ordaz”, y fuera de cualquier consideración subalterna o xenófoba, opino que el personaje honrado, dando su nombre a esta ciudad, no calza los puntos históricos necesarios para derivar en gentilicio, aunque este conquistador español, nacido en Castroverde de Campos, España, en 1480, fue el primero en dar referencias ciertas del Río Orinoco, y de la región de Guayana, con lo que lo incorporó al territorio colonial hispano y le consagró su nombre que tomó de la voz tamanaca Urinoco.

El 4 de Diciembre de 1529 hace una solicitud al consejo de Indias para emprender el descubrimiento, conquista y población de Venezuela, desde el Cabo de la Vela hasta el río Marañón, “tierra que se tiene por muy rica”.  El 20 de Mayo de 1530 le fue concedida la gobernación del Marañón,  que iba desde la desembocadura de éste (Amazonas) hasta Macarapana, en una distancia, estimada, de 200 leguas.
El 23 de Junio de 1531 entró al Orinoco, en época de lluvias y de inundaciones, navegaban contra la corriente, ayudados por remos y por cables, carecían de las provisiones necesarias y no podían buscarlas en tierra por lo anegadizo de la zona, había muchos enfermos en la tripulación, se habla de 300 muertos en esta etapa.

Tras varios días de navegación llegaron al poblado de Uriapari o Huyapari, nombre del cacique que también daban al río, ubicado en la región de Barrancas en el Estado Monagas. Recorrió unos 900 kilómetros por el río y debió retornar en Enero de 1532 después de visitar pueblos ribereños como Caruao, Tuy, Cumacá, Batubaru (o Bratuparu), Caberuco (Cabuto o Cabruta), y Aruacai; tuvo enfrentamiento con los indios en varios lugares con muertos en ambos bandos. Se dice que llegó hasta las cercanías del Meta o que penetró en él pero las corrientes no lo dejaron avanzar.

Todo esto estimulado por otra versión de la leyenda de El Dorado, la del “reino del indio tuerto”, otra fantasía que exacerbó la codicia de Ordaz que dejó las ricas tierras mexicanas para explorar las inhóspitas selvas guayanesas. Su retorno al fuerte de San Miguel de Paria causó profunda decepción, pues, regresaba con la gente diezmada, enferma y agotada y sin la riqueza esperada.

Por conflictos de intereses con la gente de Cubagua fue apresado bajo la acusación de apropiación de bienes, de usar la fuerza para hacerse seguir por su gente y de haber provocado violencia entre indios pacíficos y haber dado muerte a muchos de ellos.  Absuelto de los cargos, decidió contrademandar a su principal acusador Ortiz de Matienzo, para lo cual partió a España con Jerónimo Ortal y Matienzo.
Se dice que éste, temiendo que la influencia de Ordaz en la Corte lo perjudicara, decidió envenenarlo durante la travesía. El cuerpo de Ordaz fue lanzado al mar, un día desconocido de 1532. Tenía 52 años y nada que lo distinguiera realmente sobre la banda de corsarios que, en pos de riquezas, asolaron estos parajes.

Ni puerto ni Ordaz: Ciudad Guayana

Así que como Puerto Ordaz no es puerto ni debe ser Ordaz, lo lúcido es que asuma el nombre que la identifica desde sus primeros días, cuando la prensa regional, sita en Ciudad Bolívar, fechaba las noticias en Ciudad Guayana, en un esfuerzo por imponer el nombre. Pues le llegó la hora: Puerto Ordaz es… Ciudad Guayana, y ahora como realidad geográfica inconfundible.

La ruptura de esta unidad político-administrativa, debe derivar en dos municipios autónomos: San Félix, capital San Félix  y Caroní, capital Ciudad Guayana. La ley habla de “segregación”, para casos como este. Lo importante es reconocer la necesidad de dotar a cada entidad de una administración a dedicación exclusiva – la conurbación Ciudad Guayana solo era posible bajo la égida de la Corporación Venezolana de Guayana con rango ministerial -  ya que las realidades socio económicas son distintas y diferentes los problemas que las agobian.

Ciudad Guayana – otrora Puerto Ordaz – es una realidad mucho más compleja y diversa que San Félix, y necesita resolver problemas que afectan su dinámica natural, como el caso de las redomas, el vertedero de basura de Cambalache, la contaminación de las empresas reductoras de acero y aluminio que están ocasionando graves problemas de salud pública, el rescate de las zonas industriales, la construcción de un aeropuerto internacional, la promoción de su desarrollo económico como ciudad central del eje Orinoco – Apure, además del mantenimiento de sus calles y avenidas y la búsqueda de la excelencia en el suministro de sus servicios públicos.

En conclusión     

Iniciamos este año 2014 con el firme propósito de lograr dotar a Puerto Ordaz de una administración propia, bajo una gerencia autónoma, que responda exclusivamente a sus exigencias socioeconómicas, acorde con las necesidades de una ciudad cosmopolita de sus proporciones monumentales y de un nombre acorde con su modernidad y este debe ser Ciudad Guayana como celebración de aquella feliz metáfora con la cual el maestro Gallegos definió Guayana: “Una vasta inmensidad con un rumor de pueblos latiéndole en el silencio”.


Rafael Marrón González
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LA CULPA ES… DE LA SOCIEDAD



Cuando Luís Miquilena formaba parte del equipo creador de esta cretina monstruosidad destructiva, se produjo una reacción combativa de individuos convocados por una causa común que, para diferenciarse de los partidos políticos, asumieron el sustantivo “sociedad civil”. Y el antiguo comunista le preguntó a un reportero: - ¿Con qué se come eso? Cinismo criticado hasta el exhausto, porque estamos convencidos de que existe una instancia organizacional, con reglamentos y normas de obligatorio cumplimiento, llamada sociedad, que además es solamente civil, es decir un club de membresía selecta, algo poco comprensible si analizamos semánticamente la palabra “sociedad”, que solamente puede existir en plenitud en el campo jurídico, pero que en el social es un artificial imperativo imposible, porque en este mundo de seres disímiles la única expresión posible es el individuo, bueno o malo, generoso o codicioso, valiente o cobarde.

Así que ese achacarle la culpa de la conducta individual a una supuesta sociedad conspirativa que destruye a unos y ensalza a otros es un reduccionismo sociológico sin parangón. Una concentración de individuos disímiles con intereses diversos y apetencias distintas, por el hecho fortuito de convivir en un mismo escenario, no constituye sociedad desde el punto de vista semántico.

Las sociedades jurídicas están constreñidas por unas normas asumidas contractualmente, pero eso no ocurre en las organizaciones humanas, en las cuales hay que penaliza o amenazar con el infierno para lograr cierto nivel de convivialidad pacífica, dado el alto grado de primitivismo que las infecta.

Por ello es una necedad atribuir a una supuesta “sociedad” culpa alguna en las perversiones individuales que desgarran el velo de las normas tácitas que permiten las relaciones armónicas entre extraños aunque sean familia. El colmo de este desacierto sociológico es que un asesino al salir de la cárcel, luego de cumplir la siempre insuficiente condena, por haber asesinado a un ciudadano ejemplar, suele decir que “pagó su deuda con la sociedad”, como si con esos años de prisión se pueda resarcir el inmenso daño ocasionado a una familia, de las que, según, las sectas “familistas”, constituyen el núcleo de la sociedad, para no admitir que es el individuo el habitante de ambos extremos,  y no falta el consagrado que señala con seño docto que estos delincuentes son “producto de la sociedad”, obviando la individualísima naturaleza humana y su propensión al facilismo y a la barbarie.

Así como el libre albedrío de tan contradictoria publicidad en el mundo religioso. Quien coge el barranco – en el mundo de la vida no existe camino malo, hay camino y barranco – para el discurrir de su existencia, ha tomado una decisión personal, y sus consecuencias también deben ser asumidas con la misma posición, sin estar chillando como cochino en camión cuando la justicia los alcanza, ni justificándose con necedades sociológicas, que del mismo palo sale la talla artística y la leña.          

Es el individuo, vale
El socialismo real es una idiotez, pero criminal – el comunismo (socialismo real) es una secta de asesinos, ladrones y corruptores de menores -  sencillamente porque reduce al individuo a nivel de masa – multitud humana indiferenciada, caracterizada por un grado extremadamente bajo de cohesión y organización - despojado de criterio y conciencia personales, obediente y no deliberante y, sobre todo, sumiso por la subsistencia basal, y para lograr esa situación antinatural este sistema – que tiene la soberbia de llamarse “progresista” en franca contradicción con su realidad histórica -  tiene que ser represivo, sustentarse en los fusiles de ejércitos corruptos,  y si eso no es estúpido, pues que viva la pepa.

“Para los liberales el individuo es el fin, para los socialistas es un medio” de crear no sé qué idiotez colectivista que producirá un estadio de éxtasis perpetuo en el cual nadie se acuesta sin comer, porque comer es el ideal sustantivo de esta y de cualquier otra imbecilidad totalitaria.

Parece muy difícil de aceptar que el hombre es uno, indivisible e irrepetible, y se diferencia de los animales porque tiene historia y es capaz de generarla, por ello no es manada ni piara ni rebaño, es individuo y se organiza en grupos de individualidades con objetivos comunes aunque con intereses distintos, por ello hay divisiones en los partidos políticos, democráticos se entiende, porque los estalinistas como el PSUV, en realidad son grupos de ambiciosos cohesionados por la codicia que les conforma un sólido pensamiento único, que se deslava cuando el poder que los sustenta desaparece.      
En conclusión

Es una insensatez considerar que los delincuentes son excretas de una sociedad maluca que los marginó en su infancia modelando con ello su barbarie,  en lugar de asumir de una vez por todas, para determinar soluciones, que estos son especímenes en pleno uso de su libre albedrío que tomaron una decisión personal y tienen que pagar por las consecuencias de sus actos – el crimen atroz contra Mónica Spears y su esposo fue cometido por degenerados que renunciaron voluntariamente a su condición humana – humaniformes impíos, la piedad es la definición del ser humano – cualquier otra consideración social es irreal.

La fulana sociedad es una entelequia metafórica sin posibilidad alguna de controlar las decisiones de las individualidades que teóricamente la conforman. Malandro quiere ser malandro, le gusta ser malandro y punto, y por lo tanto que asuma su barranco, por cierto los “buenandros” solo existen en la esquizofrenia chavista. Abrir el postigo de la “sociedad” para justificar sus acciones sociopáticas es una canallada contra la virtud traducida en trabajo, estudio y responsabilidad, aun en el mismo escenario de quien escogió el mal como sistema de muerte en vida. Lo que se debería hacer es aplicar la capitis diminutio máxima, y despojar de la nacionalidad a estos traidores a la patria. Sale pa´llá.          

Rafael Marrón González


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CARONI CAPITAL CIUDAD GUAYANA



Mi propuesta de separar político administrativamente a Puerto Ordaz de San Félix, creando el Municipio Orinoco cuya capital será San Félix, y el Municipio Caroní cuya capital será Ciudad Guayana, preservado el nombre que le dio presencia universal a Puerto Ordaz, no tiene la menor intención de polemizar con nadie y menos lanzarme – como ya asomó un ñemón por allí – como candidato a alcalde, pues soy alérgico al poder.

Quienes no estén de acuerdo que no firmen, los que estamos a favor nos expresaremos aprobando la solicitud que a partir de Enero pondremos a disposición de la ciudadanía en los centros comerciales y en Internet a través del correomunicipiocaroniya@gmail.com, ya que con 15% de los ciudadanos inscritos en el Registro Electoral de la entidad se puede solicitar la creación a la Asamblea Legislativa. Y en este caso, Puerto Ordaz, en sus tres parroquias – Cachamay: 54.492 habitante, Unare: 167.220 y Universidad 58.819 – cuenta con 280.531 ciudadanos pobladores, cuyo 15% traduce 43.000 firmas.

Sin embargo, para alivio de quienes no desean equidad administrativa para Puerto Ordaz, una vez aprobada la creación del nuevo Municipio por la Asamblea Legislativa, se procederá a realizar un referendo consultivo, que será la instancia superior inapelable que decidirá de firme la creación del nuevo municipio.

El equipo jurídico y el voluntariado que ha saludado esta propuesta, poniéndose a disposición de hacerla realidad tan pronto como posible, trabaja para dar forma a la tarea de recolección de las firmas necesarias y en la redacción del documento que presentaremos a la Asamblea Legislativa.

Y, pasadas las fiestas navideñas y de año nuevo, entraremos en conversaciones con el comité pro separación de San Félix, para trabajar en conjunto, sin pequeñeces innobles ni posiciones racistas, sencillamente parto de la premisa innegable de la inviabilidad de esta forzada conurbación, que ha dejado a Puerto Ordaz sin dolientes.

De Ordaz a Guayana

El nombre de esta ciudad honra la memoria del tartamudo militar español Diego de Ordaz, en realidad Ordás, compañero de Cortez en la conquista de México – país que no le rinde honores por ello - y empecinado buscador de oro, que navegó el Orinoco tras la pista del mítico Dorado para morir a los 52 años en Paria con las manos vacías y el cerebro destartalado, cuando era conducido prisionero a España.

Sin ánimo xenófobo, pero no encuentro en la historia de este personaje acto alguno que le merezca tan inmenso honor, por lo que no dudo en aprovechar la oportunidad histórica de la creación de este nuevo Municipio, para bautizar oficialmente como Ciudad Guayana lo que hasta ese momento era conocido como Puerto Ordaz. Y, debo insistir en ello, es la contundencia de una realidad que nos lesiona a los habitantes de Puerto Ordaz, lo que me ha impelido a proponer la creación de un nuevo municipio, unido a San Félix por el río Caroní, disolviendo la integración forzosa, por ser lesiva a los intereses del colectivo cuya calidad de vida ha desmejorado por viles razones ideológicas.

Puerto Ordaz fue creada como polo de desarrollo industrial y a la vera de las empresas básicas surgió un vasta pequeña y mediana industria, a la que urge una gerencia acorde con su elevado compromiso, capacitado,  por formación y eficiencia, para cumplir con el mandato otorgado en el artículo 178 de la Constitución, que establece como de su competencia “la promoción del desarrollo económico del municipio”, ya que, como escribí en anterior artículo, esta responsabilidad ha sido obviada, por ignorancia o incapacidad, por todos los alcaldes hasta la fecha, que se han limitado a tratar de satisfacer, y eso hasta cierto punto, las exigencias operativas del día a día, permitiendo así que Ciudad Guayana haya decaído de tal manera que sus zonas industriales, en las cuales existió el parque metalmecánico más avanzado de América Latina, estén en completa ruina, por lo que incalculable cantidad de años de experiencia industrial, se dedican a vender pantaletas en los mercados  o a conducir taxis, por la caída de nuestro parque industrializado. 

Para pensar en Navidad

Sea propicia la ocasión navideña para invitarlos a pensar en su necesaria participación en esta propuesta de desarrollo que los hará sentirse orgullosos de formar parte de la nueva historia de nuestra ciudad. Ciudad Guayana dejará de ser una entelequia romántica, impuesta por el poder, obviando la incompatibilidad de caracteres entre ambas ciudades, para transmutarse en realidad tangible, con nombre y dirección, de este lado del río. Ciudad Guayana, capital real, viable, de auténtica certeza, será camino de progreso con gerencia propia, identificada con sus necesidades. Feliz Navidad y próspero año 2014 – duda cartesiana mediante – para San Félix y Puerto Ordaz, más separados hoy cuando estamos artificialmente unidos, que cuando estemos dignamente separados.    


Rafael Marrón González
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¡MUNICIPIO CARONÍ YA!



He sido, hasta este momento, un incansable defensor de la integridad de Ciudad Guayana y en muchas ocasiones me he enfrentado a las pretensiones secesionistas, sobre todo del lado de San Félix, que, paradójicamente, es quien más se beneficia de esta forzada unidad socio económica,  sin posibilidades reales de integración, sin embargo ha llegado la hora de reconsiderar esta posición:

En primer lugar, Ciudad Guayana es una conurbación integrada por dos realidades diametralmente opuestas – no es el caso de la conurbación Miranda - Caracas – Valencia- Maracay – mientras Puerto Ordaz es una realidad industrial, con amplias zonas industriales bien dotadas de macro servicios y vías de acceso, con varios puertos de embarque  a lo largo del canal de navegación, que requiere una visión macro de sus deficiencias y posibilidades, San Félix es una ciudad dormitorio, cuya vida económica se reduce al plano comercial al detal, sin mayores pretensiones.

Por ello fácilmente puede ser administrada por cualquier político sin mayores luces, como ocurre en la actualidad, cuyo mayor logro es haber asfaltado algunas calles olvidadas por la estupidez, pero que para los pobladores del sector merece el premio de la reelección. Pero Puerto Ordaz es un asunto de elevadas miras.

Produce indignación observar el progresivo deterioro de la vialidad en nuestras zonas industriales – la calle Pardillo, de la zona industrial Matanzas, es emblemática – por carecer la ciudad de una autoridad responsable, y por otro lado es imperativo trabajar con ahínco para promover el desarrollo económico de Puerto Ordaz, y para ello necesitamos una gerencia municipal encabezada por un ejecutivo que se dedique, en conjunción con las fuerzas productivas de la ciudad, a restituir el parque industrial, abandonado por la dependencia infantil de las empresas básicas, que, como pesada  ancla, arrastran nuestra economía hacia el abismo.

Y, además, es del lado de Puerto Ordaz donde se abren las posibilidades ciertas de crecimiento poblacional, que debe responder a estrictos programas de regulación urbana, para detener el caos urbanístico que la necesidad precarizada y el populismo electorero han ocasionado en la ciudad.   

Municipo Caroní, municipio Orinoco

Así que llegó el momento de definir políticamente la realidad que nos reta como ciudadanos racionales y conscientes de nuestras responsabilidades con esta ciudad que tanto bienestar prodigó a tantos. San Félix, por ser un pueblo tributario al río Orinoco, debe honrar esa pertenencia erigiéndose como Municipio autónomo Orinoco. Y Puerto Ordaz debe constituirse como Municipio autónomo Caroní, unidas ambas realidades sociopolíticas por el río que las separa de manera natural.

Le tocará a Puerto Ordaz reconstruirse, y para comenzar, esa nulidad gangrenosa que detenta el nombre de la otrora eficiente CVG, tiene que ser la sede de la nueva alcaldía, desapareciendo esa instancia, que tanto lustre dio a Guayana y a todo el sur oriente del país, pero que hoy es una entelequia burocrática anodina, que alberga un funcionariado sin objetivos ni competencias, para servir nuevamente como núcleo inteligente del desarrollo de Puerto Ordaz, su creación primigenia, pivotada en la planificación estratégica del eje Orinoco – Apure, y centro neurálgico del crecimiento industrial de los derivados siderúrgicos producidos por Sidor y las empresas del aluminio, hoy reducidas a focos de contaminación y propagación de enfermedades respiratorias, neurológicas y de la piel, ante la mirada autista del flamante “arcarde” de San Félix.    

Puerto Ordaz necesita repensarse

Seguro estoy de que esta posición será saludada con beneplácito por un gran número de pobladores de San Félix, que hasta una organización pro división mantienen desde hace muchos años, y, por supuesto, del lado de Puerto Ordaz no son pocas las voces que me han invitado a incorporarme a  esta responsable posición que, no debe ser vista como secesionista, sino, por el contrario, eminentemente justa con una ciudad que carece de una administración metodológica que, con el concurso entusiasta, no lo dudo, de los viejos pioneros de la Corporación Venezolana de Guayana, que conocen al detalle cada milímetro de su historia, pueda reconstruir su antigua capacidad productiva.

Por ello invito a quienes apoyan esta propuesta a integrarnos en un movimiento que se ocupe, lo más pronto posible, en llenar los extremos necesarios para llevar a la Asamblea Legislativa del estado Bolívar, los recaudos necesarios para generar esta nueva división político territorial que contribuirá notablemente al engrandecimiento de ambos municipios autónomos.

Lo que dice la ley

El artículo 10 de la Ley orgánica del poder público municipal contempla que para que el Consejo Legislativo pueda crear un Municipio deben concurrir las siguientes condiciones, todas aplicables a Puerto Ordaz:

“1. Una población asentada establemente en un territorio determinado, con vínculos de vecindad permanente.

2. Un centro poblado no menor a la media poblacional de los municipios preexistentes en el estado, excluidos los dos de mayor población. Este requisito deberá ser certificado por el Servicio Nacional de Estadística.

3. Capacidad para generar recursos propios suficientes para atender los gastos de gobierno y administración general, y proveer la prestación de los servicios mínimos obligatorios. A los efectos del cumplimiento de este requisito, deberá constar en acta la opinión favorable del órgano rector nacional en la materia de presupuesto público. Igualmente, deberá constar la opinión del Consejo de Planificación y Coordinación de Políticas Públicas. En dicha opinión motivada, se determinarán los efectos socioeconómicos en el o los municipios que resulten segregados.

Cumplidas estas condiciones, el Consejo Legislativo una vez aprobada la ley de creación del nuevo Municipio, someterá el instrumento legal a un referéndum aprobatorio, donde participarán todos los habitantes del Municipio afectado”. Puerto Ordaz merece su libertad. Municipio Caroní Ya.


Rafael Marrón González
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10 de diciembre de 2013

SIN EDUCACIÓN NO HAY REPÚBLICA



La voz “República” define políticamente a todo Estado que no sea monárquico, y su diferencia básica la constituye la decisión civil de asumir el sistema basado en el DERECHO CIUDADANO para elegir la autoridad representativa de la nación, en contraposición al DERECHO DIVINO que identifica la monarquía. 

Es importante destacar, después de su definición, que para desarrollar una república, es decir, el paso inmediato posterior al de asumir una nación la potestad del derecho ciudadano frente al derecho divino, es imperativo que el Estado decrete y asuma la educación, en todos sus niveles, como un derecho gratuito y obligatorio.

Porque la educación permite a cualquier ciudadano “hijo de vecino” la igualdad de oportunidades para acceder al ejercicio legal de la autoridad, frente a la herencia o al poder económico. Esto es fundamental entenderlo, porque la educación gratuita y obligatoria, incluido su nivel universitario, es la única posibilidad que tiene la República de generar movilidad social, económica y política para su sustento.

Sin educación gratuita y obligatoria, financiada por el Estado, se reduce la posibilidad del ejercicio de la autoridad por el pueblo, con lo que la igualdad desaparece y se crean clases dominantes basadas en premisas ajenas a la concepción republicana. 
Así que su gratuidad es un fin supremo para la existencia de la República. En Venezuela fue el 27 de junio de 1870 cuando, bajo el gobierno de Guzmán Blanco, se promulgó la Ley que establecía este derecho fundamental para la nación erigida en republicana el 5 de julio de 1811.

Este decreto, quizás la obra máxima de Guzmán Blanco, que fue dictado apenas dos meses después de llegar al poder, antecedió a su equivalente francés por más de 10 años, pues la educación primaria en Francia se hizo gratuita en 1881, y obligatoria y laica en 1882, durante la III República. 

República y democracia son sinónimos

La democracia tiene poco de consolidada en la mayoría de los países del mundo, y en América Latina es todavía primitiva, por ello, aún en los políticos más cultos, se ha confundido democracia con “gobierno en democracia”, y la ineptitud, corrupción, barraganía, autocracia o ineficacia de éstos, ha contaminado el concepto de democracia creando en el pueblo afectado un rechazo hacia lo que en realidad significa su única posibilidad de acceder al progreso por el desarrollo integral del individuo, ya que toda forma de desarrollo gregario o colectivista o comunista ha fracasado estrepitosamente en el planeta, y con la mayor miseria a pesar del inmenso costo en tiempo vital y vidas humanas despilfarradas.

Lo que sucede es que la democracia se ha definido tradicional y simplistamente, por una premisa de Montesquieu, y sin mayor revisión ni adecuación posterior a las dinámicas políticas actuales, como “gobierno del pueblo”, con lo que sirve como fachada para cualquier andamiaje tiránico sustentado por una muchedumbre seducida por la promesa de dormir comida.

La definición académica no se aleja mucho de esta primera referencia y sostiene que la democracia es un “régimen político en el cual la soberanía pertenece al conjunto de los ciudadanos sin distinción, es decir, al pueblo”, y la divide en representativa, autoritaria y social, a las que se suma ahora en Venezuela, otra adjetivación divisoria impráctica, la “participativa”.

La frase “régimen político” con la que se inicia esta última definición refiere a “conjunto de reglas o normas” es decir “sistema”. Y desde este punto adelanto una definición acorde con nuestras realidades y esperanzas, y sustentada en el enunciado de Bolívar, y coincidente en fondo y forma con la Carta Democrática suscrita de manera unánime por todos los miembros de la OEA:

“Democracia es el sistema político, cuyos gobiernos están sujetos a las normas constitucionales establecidas por la ciudadanía en el libre ejercicio de su soberanía, que profesa y garantiza el respeto a los derechos fundamentales y naturales de la persona humana y en particular a la libertad política, civil y personal, mediante la separación autonómica de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, y consagrado a producir la mayor suma de felicidad posible, la mayor suma de seguridad social y la mayor suma de estabilidad política”.
Prefiero el término “ciudadanía” en lugar de pueblo, porque un país está integrado por ciudadanos, es decir, sujetos de deberes y derechos. La representatividad en este caso no define una forma de democracia sino que es la manera con la que la ciudadanía adquiere carácter protagónico y participa en la vigilancia y supervisión de los actos del gobernante elegido y de su equipo de gobierno.

De allí la enorme importancia de la autonomía, frente al Poder Ejecutivo, de esta representación que descansa, en el caso venezolano, en la Asamblea Nacional, núcleo del Poder Legislativo. Esta definición elimina adjetivaciones a la democracia, quedando éstas como formas operativas de practicarla. Es democracia, y punto.

Estado de derecho, pilar fundamental de las libertades públicas

El Estado de Derecho, que deroga el Derecho Divino y se sustenta en la Ley, ante cuyo imperio todos somos iguales, es el garante de las libertades civiles, con énfasis en la libertad de expresión, y el camino corto hacia el respeto al derecho ajeno, mientras se forma en la escuela, que es el camino largo, el ciudadano, antes descrito, por introyección de valores.

El simple cumplimiento y aplicación de las leyes generarían la más soberbia de las revoluciones que la humanidad haya conocido. Porque las leyes, en su inexorabilidad, son el sustituto social a la barbarie del hombre contra el hombre, y marcan la relación hombre-sociedad con dos definiciones: ética, que es la responsabilidad y compromiso del sujeto con la sociedad; y justicia, que define la responsabilidad o compromiso de la sociedad con el individuo, lo que vendría a ser la “venganza” de la sociedad, a través de la ley y sus instituciones, contra el sujeto transgresor de sus normas de convivencia.

En teoría, claro. Los motorizados del chavismo y la aplicación de sanciones extrajudiciales en el campo de la economía, confirman la duda cartesiana sobre la disposición democrática de este gobierno con dieciséis años de desaciertos democráticos y desviaciones republicanas en el cuello.

Rafael Marrón González



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¿ESTADO DE DERECHO O DERECHO DE ESTADO?



No sé si el partido gobernante está enterado que el artículo 2 de la Constitución Nacional, que es “la norma suprema y el fundamento del ordenamiento jurídico” de la nación, establece irrevocablemente que “Venezuela se constituye en un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia…”, y que esa definición no es socialista, sino la más reciente evolución del Estado liberal moderno de derecho, llevado a la práctica por los partidos socialdemócratas, que es un concepto más amplio que el Estado de Bienestar al integrar en su seno, además de lo  económico y social de aquel, aspectos políticos, ideológicos, y jurídicos contemplados ya en la denostada Constitución venezolana de 1961. La más adelantada de todos los tiempos.

Lo traigo a colación por el alerta de un inteligente columnista nacional que arguye que en Cuba también existe un Estado de Derecho utilizado para reprimir legalmente la disidencia y perpetuar a un par de decrépitos tiranos en el poder.

Lamento disentir, pero cuando hablamos de Estado de Derecho, nos referimos al marco jurídico normativo para proteger el ejercicio de  la democracia y de la libertad del abuso y la transgresión del individuo y del propio Estado. Lo que existe en Cuba, y en los países totalitarios, es un Derecho de Estado que pivota en leyes ilegítimas, según el ordenamiento jurídico moderno, la supresión de libertades y derechos.
Para ejemplarizar, mientras los sátrapas que en el mundo han sido, han manifestado: “El Estado soy yo” – como aquel “el pueblo soy yo”, pronunciado por el fallecido – para graficar que tenían el “derecho” a redactar la ley, aplicarla e interpretarla, y cuando se equivocaban era ley que se considerara que la ley había sido modificada, en nuestro ordenamiento jurídico el Estado está dividido en instituciones subordinadas a poderes autónomos subordinados a su vez a la soberanía popular consagrada en la Constitución de la República.

Esto indica que por definición, el Estado de Derecho excluye la imposición unilateral de la voluntad de unos sobre otros, y la aplicación leyes que no han sido sancionadas. Es decir, que todos reconozcan que los derechos son individuales  y, de parte de quienes están al turno de gobierno, que las leyes no tienen efecto ni a priori ni retroactivo. Sólo el Estado de Derecho permite el despliegue en libertad de las potencialidades y talentos de cada individuo, y de la sociedad en su conjunto, respetando siempre el derecho ajeno.

El Derecho surge de la libertad

La arqueología ha demostrado que la humanidad desciende de una mona única llamada Lucy. Ella fue la mona que se paró en dos patas. Y al hacerlo tuvo que encontrar utilidad para sus extremidades superiores, y así esa libertad le desarrolló el cerebro. Y no al contrario, como se suponía, que fue el cerebro el que nos hizo bípedos.
Así también es fundamental que el pueblo, como nación sujeta de deberes y derechos, conozca a cabalidad que es la libertad la que ha generado los derechos. Así como son los delitos y los abusos, del individuo y del Estado, los que generan constituciones, leyes y  normas.

No fue que un tipo con poder se levantó inspirado una mañana y se dijo, por ejemplo: -¿Y qué tal si esta gente vota? No. Fue la voluntad de millones de hombres y mujeres, que forzando la barrera de su libertad generaron ese derecho. Así como los derechos laborales surgieron del ejercicio de la libertad para declararse en huelga y hasta para morir por sus ideales de millones de obreros en el mundo.  

Por eso me irrita cuando unos ignorantes entregan sus derechos a cambio de una promesa o por el babieco encantamiento de un desaprensivo. Y cuando un baboso politiquero incondicional propone la igualdad por encima de la libertad, cuando la primera es consecuencia de la segunda.    

Las debilidades del Estado de Derecho

En los países totalitarios, como Cuba o Norcorea o Zimbabwue, el derecho protege y garantiza a los incondicionales comunistas, mientras que  proscribe y encarcela y fusila a los disidentes – la ley es inexorable para los enemigos. Porque así es el Derecho de Estado: Omnímodo y absoluto.

En cambio aquí, en la Venezuela democrática – no en la actual, por supuesto - o en cualquier Estado de Derecho, un comunista,  sabiendo nosotros que de obtener el poder destruiría nuestra libertad obligando y prohibiendo, goza de los mismos privilegios y libertades que nosotros.

Tiene garantizada su libertad de expresión para difundir sus esquizofrénicos postulados liberticidas. Y a nadie se le ocurriría fusilarlo, deportarlo o encarcelarlo. Esa es una debilidad de nuestro Estado de Derecho – por eso sus enemigos, antiguos encapuchados y terroristas urbanos están enchufados en el poder - pero es la diferencia fundamental con el Derecho de Estado.

Las armas del Derecho de Estado

Julio César solía decir que sus legiones conferían legalidad a sus leyes. Así definía para la posteridad lo que hoy conceptúo como Derecho de Estado. En cambio las armas del Estado de Derecho son las leyes y su acatamiento define su legitimidad.

Hoy en Venezuela está vigente el Derecho de Estado – los últimos acontecimientos que lanzan a la cadena comercializadora del país al ludibrio público – luego de la sistemática destrucción del aparato productivo -  obviando el debido proceso, lo confirman -   pues, la omnipotencia del Poder Ejecutivo, controlado por superministros militaristas,  pivotada en el “dejar hacer” del TSJ y la obsecuencia canalla del Poder Legislativo, que en acto “autosuicida” delega sus funciones vía habilitante, a quien por ley debe controlar, anuncia el retorno inminente de aquella atrocidad incivil de Curruco, el policía de mi pueblo en el gobierno de “mi general Marcos Pérez Jiménez”/ presidente constitucional/ elegido por el pueblo/ para gloria nacional”: - ¡Cédula en la boca y culo contra la paré, suidadano! 

Rafael Marrón González


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… ¡PERO TENEMOS PATRIA!



Escucho, obligado por las circunstancias del momento, una trivial conversación entre un pequeño grupo de sujetos mal informados – para no llamarlos de plano ignorantes, es decir, “que no tiene noticia de algo”  - catequizados por la “idología” que conforma todo el basamento político del llamado chavismo, y me entristece la oceánica estupidez que supuestamente debo perdonar por tratarse de gente del pueblo, que, sin embargo, fue a la escuela, como cualquier otro ciudadano, que, atrevidamente, los lleva a concluir, con pensamiento prestado, que “ahora sí tenemos patria”.

Esa imbecilidad ha permeado desde las altas esferas del poder con el afán de convencer de que a falta de una gestión pública honesta y eficiente, lo más importante que ha hecho esta revolución en los interminables años que lleva en el gobierno, dilapidando una colosal fortuna en dólares, es que “nos dio patria”. Hideputa habemus Sancho.

Por ello es necesario informarles a los copetudos del elevado condumio de la godarria en el poder, cuya maldad supera cualquier estándar conocido, que patria teníamos y tenemos a pesar de su insolente proyecto destructivo de los recursos morales y físicos de la nación.       

Patria por vez primera

Para ellos un poco de historia: La irritante codicia de la Compañía Guipuzcoana – cual chavismo de hoy con la escasez -  generó una colectiva repulsa que fue el elemento aglutinante de las dispersas provincias venezolanas, y que unió a los venezolanos en un sentimiento común de patria, palabra que se estrena como factor de identidad en una revuelta, contra la Compañía, en el Tocuyo, en el año 1744, y cuyo documento de exigencias al Gobernador expresaba que marchaban “en defensa de nuestra religión católica, el servicio de nuestro rey y señor natural y defensa de nuestra propia patria”.

Doscientos cuarenta y cinco años habían transcurrido desde aquel soleado 24 de Agosto de 1499 cuando surgió el nombre de Venezuela como identidad territorial en el Golfo de Venezuela, hasta este día de 1744 en el que por vez primera se asocia, a conciencia plena, a la dimensión de Patria.

Y en 1749, Juan Francisco de León esgrime de nuevo la palabra “Patria” que por segunda vez esplende como icono revolucionario, y el 19 de Abril, preludio del de 1810, desde Panaquire llega a Caracas al frente de una multitud y pide la disolución de los poderosa Compañía Guipuzcoana. Fracasa en esta primera tentativa, pero se subleva otra vez en 1751, y esta vez, en represalia, su hacienda fue arrasada y junto con su hijo Nicolás fue enviado a España prisionero.

Nicolás de León, de regreso a Venezuela vuelve a agitar la idea de patria, ya más configurada en sus ideales, y claramente expresa: “...Nos toca la obligación de defender nuestra Patria porque si no la defendemos seremos esclavos de todos ellos”.

Y prende la patria en el alma

Al vigorizarse la conciencia de patria, Venezuela, hasta entonces sumisa colonia monárquica, decidió constituirse en República el 5 de Julio de 1811, y a las tres de la tarde de ese día, después de que Miranda cerrara las intervenciones con estas palabras: “O la vida para siempre o el sacrificio de todos por la felicidad de la Patria”, fue anunciado al pueblo por el Presidente del Congreso, Juan Antonio Rodríguez Domínguez, y aunque no se llamó oficialmente República de Venezuela sino Confederación de Venezuela del Continente Meridional, era jurídicamente una nación independiente organizada como República Federal.

El Acta de la Independencia, fe de Vida de la nación venezolana, y primera de Hispanoamérica, normalmente no se clasificaría como una Constitución, pero lo es, porque es la que nos constituye en nación independiente, y expresa nuestra voluntad civil y decisión política original como pueblo, manifestada aún antes de que la Independencia fuera realidad y como tal decisión es el fundamento de todas las otras Constituciones, que la presuponen como su normativa.

Es decir que no puede existir más congreso Constituyente original que el Congreso de 1811 y por lo tanto son derivadas todas las 26 constituciones que ha tenido la República, incluyendo la vigente.

Y para honrar esa voluntad expresada por líderes civiles, libró una guerra comandada por civiles asimilados a la estructura militar, contra el imperio ultramarino dominante, que duró diez años y costó 300.000 vidas.

Así que la República de Venezuela, como ente político soberano es una e indivisible hasta nuestros días, a pesar de su transitoria y obligada incorporación militar a la federación de repúblicas que constituyó la Gran Colombia.

En conclusión

A esta cáfila de borlados ignorantes que detentan el poder por la más extravagante equivocación popular, hay que salirles al paso en su pretensión de reescribir la historia para insertar en las mentes ingenuas la idea de “forjadores de patria” asociada al proceso de destrucción nacional que llaman “revolución”, pues la voz “patria” es inmanente a la gesta de nuestra independencia, la más sangrienta y cruel de todas las de la América Hispana.

La bellaquería de adjudicarle a la democracia un supuesto entreguismo a los gringos, por venderles petróleo, lo mismo que hacen ellos ladrando, para justificar el “tenemos patria” que se les atraganta entre millonarios robos al erario, inflación escalofriante, desabastecimiento y delincuencia organizada y moño suelto, cuando son ellos los más conspicuos traidores que ha tenido la república, pues, además, la patria es la gente, merece una contundente respuesta nacional.

Y ya basta de consideraciones con la ignorancia supina que nutre las filas de cuanto loco atrabiliario se le ocurra asaltar el poder en esta larga desolación política que nos agobia, pues en desquiciada asociación con inservibles con aspiraciones burguesas y delincuentes, constituyen la ruina de la patria que tanto alegan defender. Sale pa´llá.           

Rafael Marrón González


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