Cuando denuncio al ladrón y al canalla sólo al canalla y al ladrón señalo

Cuando llamo ladrón al ladrón y canalla al canalla, sólo al ladrón y al canalla aludo. Ladrones y canallas suelen cobijarse bajo la pudibundez moral, la insulsa descalificación y las leyes dictadas ex profeso para acallar la voz tronante que los desnuda como canallas y ladrones. Nada me produce más satisfacción que contemplar los cadáveres insepultos de ladrones y canallas, aullando sus pútridas carnes las huellas de mi látigo, deambular ululantes en los muladares buscando un rincón para cavar sus tumbas con la sordidez de su moral deshilachada. ¡Silencio ladrones y canallas que, aunque los tiempos parecen favorecer a canallas y ladrones, este espacio es un reducto de la decencia y de la integridad!

30 de enero de 2010

11 de Abril: Día Nacional de la Integridad Democrática

Los acontecimientos históricos en la incansable lucha por establecer un orden republicano y, por lo tanto, democrático en la nación, están determinados por tres fechas que marcan indeleblemente hitos fundamentales que es importante recordar.

La primera de estas fechas es el 14 de febrero de 1936, día en el cual se realizó “la manifestación cívica más importante jamás efectuada en nuestro país”, encabezada por el rector de la Universidad Central , Francisco Antonio Rísquez, y por los líderes de la generación del 28, entre ellos Jóvito Villalba y Miguel Otero Silva, que logró que López Contreras expulsara del gobierno a los últimos gomecistas enquistados en su gobierno, obligado por la repulsa popular ante el crimen cometido contra los manifestantes congregados en la Plaza Bolívar, que protestaban por el cierre de medios de comunicación entre otras restricciones a las garantías constitucionales, que en número superior a mil, fueron asesinados por la policía que disparó desde los balcones de la Gobernación, siguiendo órdenes del gobernador gomecista Félix Galavis.

Esa fecha – con sus mártires y sus héroes - clausura la oscuridad de 27 años de la tiranía militarista del dictador Juan Vicente Gómez, que tuvo la gentileza de morir en diciembre de 1935, y abre paso al “Programa de Febrero” anunciado al país el día 21, que inicia las reformas esenciales para la modernización del Estado con la promulgación de una Constitución, en julio de ese año, que garantizaba la inviolabilidad del hogar, la libertad de expresión y de reunión, el libre tránsito, el derecho al voto a los alfabetos mayores de 21 años y el reconocimiento a los derechos relativos al trabajo; la reorganización de la administración de Justicia, y el desarrollo de campañas sanitarias y contra el analfabetismo, el estímulo al deporte, la creación de un Instituto Pedagógico y de escuelas de artes y oficios; reforma del sistema tributario y del sistema bancario nacional mediante el establecimiento de un Banco Central; fomentar la colonización del paupérrimo interior del país, modernizar el Ejército e incentivar el aparato productivo nacional.

Este programa tuvo efectos políticos inmediatos para la estabilidad de la República. Y todo surgió de haber tomado la calle la dirigencia opositora, poniéndole el pecho al aparato represivo del gomecismo, claro que en ese entonces no existía Globovisión.

23 de enero de 1958

La segunda fecha, es el 23 de enero de 1958, que tuvo cuarenta años de vigencia y marcó el inicio de la consolidación de la democracia esbozada en aquella alborada de 1936, interrumpida por el militarismo corrupto y corruptor del jamás bien desaparecido Marcos Pérez Jiménez, que, en nombre del concreto y del acero modernizador, exclusivamente de Caracas, llenó las cárceles y el exilio de disidentes y asesinó a cientos de venezolanos que tuvieron la desgracia, como Alerto Carnevalli y Leonardo Ruiz Pineda, de liderar la oposición al déspota ilustrado como pretendía se le reconociera para emular a Carlos V. Un recuento sucinto de los hechos que culminaron en la madrugada del 23 de enero con el ruido de la “Vaca Sagrada”, como llamaba el pueblo al avión presidencial, surcando los cielos de Caracas llevando en su vientre al dictador y sus maletas llenas de dinero venezolano robado a las arcas del Estado, rumbo a República Dominicana: “El 1 de enero de 1958 se produjo el primer intento de rebelión militar contra Pérez Jiménez.

El movimiento encabezado por el Coronel Hugo Trejo contó con la participación de un buen número de oficiales de la guarnición de Caracas y de Maracay, principalmente de la Fuerza Aérea. Este levantamiento militar fracasó y sus principales dirigentes fueron detenidos por el gobierno. Sin embargo, a partir de ese momento se produjeron nuevos brotes insurreccionales en las Fuerzas Armadas y el movimiento popular se manifestó con más vigor y se acentuó la represión; las cárceles se llenaron de presos políticos; fueron cerrados los liceos y reprimido el movimiento estudiantil. Pero el movimiento popular iba en ascenso.

Densos sectores sociales se incorporaban activamente a la lucha: intelectuales, médicos, abogados, profesores, ingenieros, suscriben manifiestos de denuncia contra el régimen. En las calles se suceden manifestaciones y mítines. El 21 de enero comienza una huelga de prensa y horas después la huelga general convocada por la Junta Patriótica. El 22 se reúnen altos jefes militares en la Academia Militar para considerar la situación. Sus deliberaciones concluyen formando una Junta Militar de Gobierno que pide la renuncia a Pérez Jiménez.

Esa fecha gloriosa para la democracia, en la que el periodismo y la Iglesia tuvieron destacada participación, y los militares institucionalistas se negaron a obedecer las órdenes criminales del dictador, preocupados por la imagen represiva que la institución armada estaba generando en la población, aglutinó al pueblo venezolano en una sola voz libertaria cuyo espíritu fue escindido el 4 de febrero de 1992, día que marca el fin de una era y el comienzo de la incertidumbre iniciada en 1999 y que ya lleva once años tratando de implantar el pensamiento único a la nación venezolana.

11 de abril de 2002

La siguiente fecha, que establece un parámetro en la lucha del pueblo venezolano por la democracia y la libertad, amenazadas nuevamente por el militarismo, esta vez de corte comunista, que pretende destruir el orden republicano de la nación y convertir a la República en satélite de la política cubana, es el 11 de abril de 2002, que pertenece a esta generación política del presente activo que ha sido capaz de frenar los empujes totalitarios de este gobierno comunista sediento de conculcar la libertad al pueblo venezolano.

Los hechos que marcaron para la historia esta fecha y a esta generación, fueron los siguientes:

1. La multitudinaria e histórica manifestación pacífica de más de un millón de personas que apoyaban la huelga petrolera en defensa de Pdvsa, que comenzó su gran marcha desde el Parque Rómulo Betancourt hasta Chuao. Allí los participantes decidieron a motu proprio, porque es incierto que hubiera liderazgo político, seguir hasta Miraflores, con todo su derecho, a pedir la renuncia del presidente cuya incapacidad para el diálogo, intolerancia política y tendencia totalitaria, había desencadenado las acciones de protesta en todo el país.

2. El pánico se apoderó de Chávez que ordenó que la marcha no llegara a Miraflores.

3. 67 asesinos oficialistas, de los cuales 32 están plenamente identificados aunque impunes, emboscaron la marcha desde las azoteas de los edificios y ocasionaron 134 bajas, de ellos 20 muertos, entre estos el reportero Jorge Tortoza, y 114 heridos, como el fotógrafo Jorge Recio, quien quedó en silla de ruedas por un impacto de bala.

4. No contento con esto, Chávez ordenó la activación del Plan Ávila (ataque con tanques y poderosas armas de guerra a la indefensa población civil) y fue desobedecido, de lo contrario los muertos se contarían por millares.

5. El general en jefe Lucas Rincón, ministro de la Defensa, flanqueado por el Alto Mando militar, informó al país en cadena de radio y televisión lo siguiente: “Deplora el Alto Mando militar los lamentables acontecimientos sucedidos en la capital el día de ayer, ante tales hechos se le solicitó al señor presidente de la República la renuncia de su cargo, la cual aceptó...”. El TSJ determinó al respecto, en febrero de 2003, que “una vez que se anunció por el general en jefe la renuncia del Presidente y del Alto Mando Militar, todo el país tenía el derecho y la obligación de creer, tal y como sucedió con la OEA, que en Venezuela existía crisis en el Poder Ejecutivo por carencia de titular de la Presidencia”. Es decir que hubo “vacío de poder”. No “golpe de Estado”. Esta sentencia fue derogada por el mismo TSJ, en un acto insólito que elimina el principio de “cosa juzgada” y, además, sienta el precedente para que el TSJ deje de ser considerado como última instancia de sentencia firme, sin apelación.

6. Por la ausencia de auténticos líderes políticos al frente de situación tan delicada, la presidencia de la República recayó en un hombre sin experiencia, tutelado por los militares, el presidente de Fedecámaras, Pedro Carmona Estanga, cuya lamentable cadena de errores generó la restitución de Chávez al poder por Isaías Baduel.

En conclusión

Dada las características cívicas y el impecable origen democrático de la extraordinaria jornada del 11 de abril de 2002 y por formar parte del calendario de luchas republicanas de una nueva generación, es pertinente asumirla como Día Nacional de la Integridad Democrática, para difundir ampliamente los hechos reales y contrarrestar la intención de Chávez para subvertir la historia. Y, además, porque nuestros mártires inmolados en esa hora se lo merecen.
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23 de enero de 2010

La patria es la gente, no Chávez

Es conocida la definición de “patria” como “tierra de los padres” o de los antepasados, sin embargo en la praxis moderna sólo puede significar “tierra de los hijos”, porque nuestra lucha vital por tener una mejor patria está signada por el deseo de poder influir para hacerla digna y próspera para el albergue gentil de nuestros descendientes. Y desde esa perspectiva filosófica, “la patria es la gente” y por lo tanto, todo aquello que lesione la moral pública o los intereses de la gente es traición a la patria.

Si esta elemental definición es difundida por los maestros en las escuelas y por los actores políticos, abarcando todas las capas sociales, la conciencia de participación ciudadana y de responsabilidad con el gentilicio se verían fortalecidas exponencialmente, porque sacaríamos el concepto de patria de ese artificioso espacio exógeno al individuo, determinado por el simbolismo abstracto de himnos, estatuas y banderas, regularmente exaltador del pasado militarizado, que lo hace tan vulnerable a las apetencias desmesuradas de los cíclicos “salvadores” de la patria en estos tierreros latinoamericanos aunque ya algunas naciones están, aparentemente, escapando de esa maldición retrógrada.

Y yo puedo dar fe de lo rápido que los escolares introyectan esta definición que los inserta como parte sustantiva de la solución de los problemas sociales al visualizar conscientemente que si la basura, por ejemplo, se pone en su lugar, la patria tendrá un rostro aseado. Qué si ellos decantan la violencia, la patria será pacífica.

Hoy la patria sufre el insulto de ser considerada una de las más criminales del mundo, porque este gobierno inepto perdió el control sobre la delincuencia. Hasta mediados del siglo XX Venezuela era considerada una nación generosa, porque su gente lo era, además de servicial, trabajadora y honesta. Y no soy de los que creen que a Venezuela la corrompió la fiebre petrolera, sino que fuimos perdiendo las riendas de la sociedad, porque una serie de gobiernos demagogos – exacerbado en el presente - encontraron un filón electoral en la reproducción irresponsable del lumpen – nacional e importado - que hoy alarmantemente, amenaza la estabilidad de la república, y como se refugia en el hábitat de la humildad, se mimetiza con ella, cuando en realidad es el depredador de su ambiente, de su paz y de su desarrollo.

Si la patria es la gente…

… La responsabilidad suprema del Estado es con la gente - aunque no para degradarla con dádivas demagógicas parasitarias ni discursos pobrecitistas - por lo tanto no es concebible que la gente, que es la patria, haya descendido en estos once años de gobierno chavista al extremo que observamos en la actualidad, mientras se despilfarran cientos de miles de millones de dólares en la promoción mundial de un proyecto político históricamente fracasado, privilegiando, por odio al desarrollo nacional, la generación de riquezas y empleos en países extranjeros con los recursos cuyo destino es el progreso de la gente que es la patria. Pero, además, es despreciable traicionar la fe pública, al encubrir la verdad con una mentira dotada de rango oficial, para distorsionar la realidad.

La mentira como oficio

El caso de la debacle del sistema eléctrico nacional, producido por ineficiencia y desidia gubernamental, ha desatado una brutal campaña de mentiras orquestadas por parte de los más conspicuos embusteros de las distintas instancias oficiales para desviar su culpa hacia el fenómeno atmosférico, cíclico y errático, llamado, desde hace siglos, El Niño - por el Niño Jesús, por los pescadores del puerto de Paita, en Perú, porque las aguas de sus costas se calientan en época navideña - a pesar de la evidencia histórica “de los últimos 60 años que registra la presencia del fenómeno climático en los años 1982, 1983, 1997 y 1998 y no se produjo escasez ni restricción del servicio” y como afirman con coraje los técnicos de Edelca en un comunicado: “Es preciso aclararle a la nación que esta crisis de insuficiencia de energía eléctrica no se debe al evento climatológico “El Niño” (…). La principal causa (…) se debe a que el Gobierno no ha sido capaz de realizar oportunamente las inversiones requeridas en los sistemas de generación, transmisión, subtransmisión y gestión del sistema eléctrico nacional”.

El Colegio de Ingenieros de Venezuela, declara “que entre los culpables - además de Chávez - se encuentran Alí Rodríguez Araque – que fue artífice de la desnacionalización de la Electricidad de Caracas en el año 2000 – y Rafael Ramírez - quien emerge como engranaje de malversación de dineros eléctricos en su condición de oficinista bancario de Miraflores”.

Nelson Bocaranda acusa a Jorge Giordani “por haber destinado partidas del presupuesto asignado a obras de infraestructura eléctrica al gasto corriente demagógico y populista”. Y el Consejo Legislativo del Zulia presenta a la nación seis generadores, turbinas y transformadores que llegaron al Zulia en el 2006, que de haberse instalado estarían suministrando 1.080MV, equivalentes a la meta de restricción del gobierno.

Candil de la calle

Además, para ratificar como mentira el argumento oficial, “en los últimos 5 años Chávez ha anunciado gastos en el exterior en el área eléctrica por $9,9 millardos, según informe del Centro de Investigaciones Económicas, monto superior a los $9.2 millardos que Corpoelec calcula para incrementar la capacidad de generación y mejorar los sistemas de transmisión eléctrica del país”, lo que certifica que Chávez – que “ha regalado $53 mil millones en el exterior” (Julio Borges) - privilegia lo extranjero en detrimento de lo nacional, mientras acumula un déficit de $20 mil millones en inversión eléctrica.

En un apretado resumen de NoticiasCentro.com, encontramos: que “el 13 de agosto de 2001, Chávez, le llevó de regalo una planta generadora de electricidad a Fidel y se la entregó con estas palabras: “Permítenos, Fidel esta interconexión eléctrica, te la damos como regalo en estos tus 75 años".

En octubre del año 2009, cuando ya se acercaba el colapso, PDVSA se comprometió a invertir 80 millones de dólares para la construcción de una planta termoeléctrica en Bolivia, lo que se suma a los $48 millones que tres días antes había prometido Chávez para la instalación de 100 megavatios en esa nación andina. Desde el año 2007 Chávez ha financiado la construcción de 32 plantas generadoras de electricidad en Nicaragua.

A través del Fondo Caribe pagó 50 millones de dólares para obras de infraestructura, que en su mayoría fueron proyectos de generación eléctrica en diversos países. La lista sigue, pasa por Antigua y Barbuda, donde financió la construcción de una planta de 10 megavatios que cubre 25 por ciento de la demanda local; Haití, que recibió los recursos para la refacción de un complejo generador de 60 megavatios; y la isla de San Cristóbal y Nieves, que obtuvo cuatro megavatios extras por ser el anfitrión de la cumbre de Petrocaribe del año 2009. Esa es la verdad. Lo otro, lo del Niño, es para consumo de focas y discurso de traidores a la gente que es la patria.

Y los dogmatizados se la creen

La absurda consecuencia de esta mentira maniáticamente repetida, con la esperanza de que se convierta en verdad – Goebbels dixit - es que – como boomerang - se la cree fervorosamente la debilidad mental imperante en el gobierno, por lo que – paralizados para la verdad - su única alternativa frente a su propio desastre es que la naturaleza salga en su auxilio y llueva, como si este inmenso problema fuera barro que con la lluvia se disuelve, en lugar de asumir virilmente su responsabilidad y devolverle la gerencia del sistema eléctrico a sus técnicos – dado el inconmensurable fracaso de los militares asimilados “destructivistas” - provistos de los fondos necesarios para canalizar las inversiones hacia la aceleración de los proyectos suspendidos por el antinacionalismo chavista. Pero en lugar de esa actitud, Chávez culpa a los medios de comunicación e insiste en engañar a la gente que es la patria, asegurando que “aquí no hay una crisis, hay una dificultad”, lo que indica su terca negativa a reconocer su responsabilidad en este colapso energético – que pronto incluirá la gasolina - que es una traición a la productividad indispensable de la nación – que afecta hasta a la impartición de justicia, reducida a horario de 9am a 1pm - para que la gente, que es la patria, pueda acceder al progreso por el desarrollo de sus individuos. A oscuras, con la maquinaria productiva en niveles de indigencia, no puede haber progreso ni material ni humano.

Así que como la patria es la gente…

… Todo quien conociendo la verdad la niegue, burlándose de la ingenuidad de la gente susceptible a ser deslumbrada por la omnipotencia del poder, es un canalla, y su dimensión canallesca es directamente proporcional a su jerarquía. Y punto. Sale pa´llá.
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17 de enero de 2010

¿Por qué no el revocatorio?

El 13 de enero, Chávez, envalentonado por la inmensa masa monetaria que le producirá la devaluación, y por su control obsceno sobre el CNE, retó nuevamente a la oposición a convocar un referendo revocatorio – “No tengo miedo”, dijo – pero la oposición no ha recogido el guante, pues sus líderes, o sus asesores, piensan que no están dadas las condiciones objetivas - “no existe una contrafigura”, “se carece de un programa de gobierno”, “no hay tiempo”, “es una idiotez”, ¿para el 2013 estarán organizaditos y preparaditos, como no lo han logrado, según confiesan, en 11 años? - para activar este mecanismo constitucional aunque lo que está en juego en este instante es la integridad de la república, y siguen dando prioridad a las elecciones parlamentarias, para las cuales Chávez se prepara con mucho real y poca ética, circuitos electorales paradisíacos y lenguaje escatológico amenazante: “Hay que evitar que estas compotas de pupú tengan mayoría en la Asamblea porque, en ese caso, vendría una guerra”.

Ahora bien, colocándome contra corriente de esa posición en contra de una convocatoria que movilizaría a la nación en manifestación muy superior a la que pueda lograr una elección de unos parlamentarios de dudosa eficacia frente a la inescrupulosidad de Chávez, considero que analizar y discutir con todos los factores socio políticos de la sociedad, la posibilidad de convocar un referendo revocatorio en aras de la recuperación económica y política de la nación, además de reponer el orden republicano y la moral pública demolida por este régimen, sería una sensata posición de avanzada que generaría, además de la lógica revitalización del pueblo frustrado, una convulsión en el chavismo, cuyas contradicciones frente al comunismo confeso de Chávez podría inclinar la balanza mayoritariamente hacia un cambio de régimen que garantice el Estado de derecho.

Motivos hay suficientes

Las causas para que este presidente – electo y reelecto por equivocación popular - sea destituido de su cargo a través de este instrumento democrático, son de dominio público y van desde su manifiesta incompetencia para ejercer las delicadas funciones diplomáticas del Jefe de Estado de una nación de la dimensión de Venezuela, a la que somete al escarnio internacional por su actitud soez y su lenguaje belicista contra países tradicionalmente amigos, exponiendo a la república a “peligro de guerra, ruptura de relaciones diplomáticas, represalias o retorsión”, lo que está tipificado como traición a la patria en el artículo 464 del Código Orgánico de Justicia Militar.

Pasando por su alianza con regímenes fundamentalistas y organizaciones terroristas que amenazan la paz mundial; la entronización de extranjeros en puestos delicados de la administración pública – puertos, aeropuertos, registros, notarías, sistema de cedulación y pasaporte, Fuerza Armada Nacional, servicios de inteligencia, seguridad presidencial, asistencia médica, deportiva y agrícola - lo que atenta contra la seguridad del Estado; - sin obviar ni por un instante su empeño en convertir a la patria de Bolívar en una colona comunista, lo que ha impelido a miles de profesionales de alta densidad a emigrar hacia países democráticos - hasta haber permitido el auge de la delincuencia – incluyendo el atroz ladronismo chaviburgués - que convirtió a Venezuela en uno de los países más peligrosos del mundo, con 19.400 homicidios en 2009, para un total de 120 mil en once años.

Y, además, por mentir al país sobre un supuesto blindaje contra la crisis económica mundial para, luego de prohijar la inflación más alta de América Latina, acometer una devaluación fiscalista, de proporciones catastróficas para el salario de los más humildes - evidencia de su nula capacidad en materia económica, mientras se dedicó durante once años al despilfarro delirante de ingentes recursos económicos indispensables para el desarrollo armónico de la nación y el fortalecimiento de su moneda – inmensa traición en tiempo y dinero - desviados hacia las arcas de gobierno extranjeros, la mayoría corrompidos, represivos y antidemocráticos – como al gorrero izquierdismo internacional - que se han aprovechado de la debilidad nacionalista de este magistrado para drenar hacia sus arcas importantes sumas del tesoro público, que bien pudieron destinarse, entre otras muchas inversiones vitales para la calidad de vida nacional, en el sistema hidro y termoeléctrico, sin obviar sistemas alternativos como el paralizado en Paraguana, que impidiera la insólita crisis energética de un país petrolero, que derivó en racionamiento eléctrico masivo y traumático, para estupefacción del mundo, uno de los más colosales fracasos de esta revolución de resentidos, ladrones, mediocres e incapaces.

Chávez destruyó el aparato agroalimentario

Y, además, es motivo suficiente para apelar al referendo revocatorio el siniestro proyecto de destrucción del granero nacional, en nombre de un supuesto combate al latifundio – con invasiones y expropiaciones de fincas productivas –y ahora importamos productos de la cesta básica que antes exportábamos, para lo que contó con corruptos ávidos de comisiones, creando riqueza y empleos en el extranjero y miseria y desempleo en el campo venezolano.

Como ejemplo de los resultados de este plan antinacional, mientras en el 2003 se importó el 1% de la carne que consumió el pueblo venezolano, llegamos a más del 60% a fines de 2009, colocándonos en una situación vulnerable, contraria al interés nacional y violatoria del artículo 305 de la Constitución que establece que “el Estado promoverá la agricultura sustentable (…) a fin de garantizar la seguridad alimentaria de la población”, por lo que es materia de seguridad nacional recuperar la presidencia de la república para ponerla al servicio de los intereses de la patria.

El caso Guayana

Guayana – que fue uno de sus bastiones electorales - es otro causal para exigir un referendo revocatorio, porque, obedeciendo a su naturaleza malagradecida, Chávez ha emprendido la destrucción sistemática de este importante polo de desarrollo nacional, pórtico del llamado Eje Orinoco - Apure y propuesta alternativa al negocio petrolero, en una lúcida visión de la importancia de diversificar la economía, para lo cual se puso en marcha un gigantesco proyecto de producción de hidroelectricidad para garantizar el suministro eléctrico, como ventaja comparativa junto con el Canal de navegación de barcos de alto calado en el río Orinoco, para que la producción metalúrgica pudiera competir en los mercados internacionales, superando el costo del rezago tecnológico.

Pero desde que Chávez asumió por primera vez la presidencia, la emprendió contra Guayana, desmontando una por una sus instituciones, como la CVG, y socavando la salud financiera de sus empresas del aluminio y ahora de Sidor, llegando al colmo de sacrificar la capacidad productiva de estas industrias para justificar su incapacidad para mantener el sistema eléctrico nacional heredado de la democracia, dentro de un perverso plan de depauperización del movimiento obrero guayanés, para el cual se han prestado los esquiroles del sindicalismo al servicio del régimen; y entronizando un gobernador títere, sin ninguna relación con esta entidad, que obedece ciegamente las órdenes de demolición de toda posibilidad de progreso regional.

Defender a Guayana solamente es posible desde la perspectiva de un nuevo gobierno nacionalista que trabaje por una Venezuela libre y de los venezolanos.

En conclusión

Si la opción constitucional existe y Chávez está en su peor momento en las encuestas – lo que no significa que esté acorralado ni derrotado, sino que es acorralable y derrotable “hasta por una ama de casa con cero comprensión política, como Violeta Chamorro en Nicaragua en 1990”, como bien lo simplifica Heinz Dieterich, que más chavista no puede ser - y es difícil que la compra de votos y la seducción de las masas que le han funcionado en el pasado lo favorezcan ahora, dado el inmenso descontento popular ante la crisis histórica de todos los servicios públicos, el desempleo, la inseguridad y el alto costo de la vida, ¿por qué no pensar en recoger el reto y enfrentarlo a un referendo revocatorio que puede perder, bajo los idénticos parámetros con los cuales la oposición piensa que va a ganar las parlamentarias? Hay demasiado tiempo hasta el 2013 y la estructura de la república cruje. Un revocatorio detendría el derrumbe de la patria. Para la reflexión. Sólo para la reflexión.
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8 de enero de 2010

El “nuevo constitucionalismo”: Arma inédita del totalitarismo

La norma que seguían ciegamente los jueces de los tribunales del totalitarismo, era: “Cuando el soberano se equivoca en la aplicación de la ley, se considera que la ley ha sido cambiada”. Es la justicia del horror, de Calígula a Fidel. Y ahora a Chávez, según se desprende de la espeluznantes declaraciones de la abogada Luisa Estela Morales: "No podemos seguir pensando en una división de poderes porque eso es un principio que debilita al Estado", La presidente (no se dice “presidenta” ni “presidento”) del TSJ declara que: “El poder originario no se puede arrancar de las manos del pueblo porque sería desconocer la soberanía en sí. (…) La revisión de la Carta Magna sería propicia dado que existen en ellas algunos aspectos que se contradicen en lo que es el régimen".

O sea. En lenguaje llano, que el Derecho de Estado supedita el Estado de derecho, pues no es la Constitución la que se debe adaptar al régimen sino al contrario y esta aberrante doctrina, constituye un intento de cambiar de facto el orden republicano de la nación para instaurar un régimen comunista totalitario, lo que está tipificado como traición a la patria en el inciso 25º del artículo 464º del Código Orgánico Procesal de Justicia Militar, que, aunque especifica que sea por la violencia, no excluye la forma de violencia institucional configurada por la conspiración de los poderes constituidos contra la Constitución. Y este exabrupto jurídico fue inmediatamente apoyado por la medievalidad de Francisco Carrasquero, que deslizó esta imperecedera perla destartalada: “Con el nuevo constitucionalismo esa división de poderes debe verse como un sistema de poderes colaboracionistas entre todos, si no es así, es muy difícil que el Estado y la protección del Estado se incorpore al interés colectivo del pueblo, por qué, porque sería competencia autonómica, independiente, que no guardan una relación entre sí (sic). Aquí se le fue otra vez el yoyo a don Francisco, pues según el DRAE, “colaboracionista” es: “Persona que presta su colaboración a un régimen político que la mayoría de los ciudadanos considera antipatriótico”.

Pero además, esta opinión puede pasar para un lego del derecho, pero en boca de un magistrado es confesión ampulosa de ignorancia crasa, causal de destitución inmediata, pues el artículo 136 de la Constitución vigente, establece: “(…) Cada una de las ramas del Poder Público tiene sus funciones propias, pero los órganos a los que incumbe su ejercicio colaborarán entre sí en la realización de los fines del Estado”. Lo que, en comentario de Garay, traduce: “La existencia de varios poderes evita la concentración excesiva de poder en una sola persona o grupo. Ésta es al menos la teoría, porque en la práctica las diversas ramas del poder no son independientes entre sí sino relacionadas”.

Entonces, debemos inferir que Chávez lo que busca es legitimar el ejercicio del poder centralizado en su sola persona, para que sus deseos sean órdenes de inmediato, estricto e indiscutible cumplimiento –“métanmele 30 años a esa juez”. Y para eso cuenta con tinterillos prestos a enterrar sus “dignificancias” en pro del interés superior de quien ya le quitó lo de “supremo” al máximo tribunal al obligarlo a revisar sus sentencias. ¡Togados de la república: firrrrr!

Pero Chávez ya lo había dicho

Ya Chávez, ante de esta sumisión del Poder que confiere legitimidad a la democracia, había ordenado a la Asamblea Nacional – otra instancia de burócratas subordinados - eliminar toda ley que colide con la revolución, lo que incluye la abolición del sistema tribunalicio republicano autonómico, para imponer leguleyamente, el sistema que garantice lealtad al proceso por encima de la justicia, como ya amenazó rodear con tropas los tribunales para obligar a los jueces a actuar según los parámetros dictados por Miraflores y no por la ley o por la norma.

Y en Las Líneas de Chávez del domingo 13 de diciembre, escribe con la mayor soberbia antidemocrática: “El tiempo es propicio para que todos los poderes, liberados del lastre de su división —como consecuencia de una nefasta herencia que debemos superar más temprano que tarde— trabajen coordinadamente como lo exige el constitucionalismo popular que toma forma en Venezuela y en Nuestra América”, demostrando que fue suya la idea y los ministrados del TSJ son obedientes voceros a hilos.

Y lo que sigue, luego de esta eliminación o subalternización de los poderes públicos a Chávez, es la ilegalización de toda organización política que no obedezca a los lineamientos ideológicos comunistas; la eliminación de los sindicatos y sus sustitución por aparatos de control obrero comunistas; el desconocimiento de la legitimidad del sistema representativo y pluralista; la eliminación de la libertad de expresión y de información por la autocensura y la compra hostil de medios de comunicación, para imponer su “hegemonía mediática” ya anunciada; la judicialización de la disidencia y la criminalización de la protesta social; la destrucción del orden republicano y la militarización absoluta de la vida nacional. Y todo ante la mirada obsecuente de los aduladólares de las instituciones internacionales llamadas a velar por el orden democrático de América Latina, siempre que el país se llame Honduras.

La re-re-fundación de la República

Para contribuir con la aceleración de esta perversa destrucción de la república para imponer el comunismo, otro prócer, Earle Herrera, un neo-liberticida, desempolva la idea de refundar la república, misma que fue supuestamente refundada por la Constitución de 1999 que ahora no está a la altura de las elevadas ansias de poder absolutista, por lo tanto hay que re-reformar la Constitución – por ahora - para ajustarla a las pretensiones del “Yo, El Supremo” de estos días, aunque es mejor eliminarla e irla re-redactando en emocionantes capítulos semanales, de acuerdo al giro del cuello de su lumínica magnificencia, traducido a artículos por la cáfila de mujiquitas - pero con mucho real - prestos a disolver 200 años de vida republicana en las aguas del Guaire, como el fulano Aristóbulo Istúriz, que confiesa en la Asamblea Nacional que “entre los grandes retos que tiene por delante el proceso revolucionario está el de desmontar la actual estructura estatal y los modos de producción capitalista, para sustituirlos por el estado comunal”, es decir que por instrucciones de Chávez ha sido vocero, este infeliz adeco converso, de la eliminación de facto del “Estado democrático y social de Derecho y de Justicia” consagrado en el artículo 2º de la Constitución para sustituirlo por el “estado soviético” que es la traducción política de “comunal”.

Y como guinda de la plasta (Chávez dixit), Carlos Escarrá – quien desnuda su pérdida total de la vergüenza al confesar que ellos legislan al son cubano de Chávez – manipula al afirmar que “en la Constitución se menciona “el Poder Público”, es decir “un solo poder”. Por su parte Cilia Flores delira: “A sus 10 años, el proceso constituyente no ha culminado y todavía avanza hacia la consolidación de la V República, que está contenida en la actual Carta Magna”. Yo, que sí reviso a diario esa Constitución, que, por cierto es retrógrada y la peor de las pocas que han surgido de los procesos democráticos, no encuentro en ninguna parte el articulado que respalde ninguna de estas aseveraciones y por lo tanto estamos en presencia de una vulgar y maloliente traición al orden republicano de la nación.

La justificación: El Poder Popular

Todos estos lineamientos supuestamente obedecen al imperio del Poder Popular, pero mienten todos y a conciencia, pues saben que una de las aspiraciones de Chávez - que es comunista y lo acaba de admitir­: “Yo me declaro marxista, soy marxista” - en la derrotada reforma constitucional del 2D era precisamente el endoso de la “soberanía popular” a su persona, el pueblo ejercería su soberanía a través de su capacidad de intuir lo que éste quiere y necesita para su felicidad perpetua.

Y de eso se trata toda esta tramoya circense para consumo de focas idiotas. El Poder Popular es una farsa - no existe en la Constitución , y es un acto de traición institucional hasta el mencionarlo – creada por Fidel Castro, fascinado por esta posibilidad de instaurar una dictadura comunista en un país petrolero, con un gobernante tallado a su obediencia y postración, mediante el forzamiento de las normas democráticas para subordinarlas a los intereses totalitarios de una pandilla de asaltantes de repúblicas, pivotado en la atroz invasión silenciosa de cien mil milicianos cubanos dispuestos a arrebatarles su patria a los venezolanos.

Y, mientras, los líderes de la oposición doblando sus espaldas para llenar planillas de empleo para la Asamblea Nacional, obvian el interés nacional de convocar con la urgencia del caso, un referendo revocatorio presidencial – que apuesto tendría apoyo militar y popular - para defenestrar esta amenaza vil contra la república. La patria clama por sus patriotas.
Rafael Marrón González

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19 de diciembre de 2009

¡Reflexiva Navidad y próspero Año Nuevo!

La costumbre gentil invita a emitir un mensaje genérico, acrítico, deseando a todos ¡Feliz Navidad! Es solo un buen deseo, lo sabemos, pero la realidad nos remite a la necesidad de reflexionar sobre ello. ¿Qué es para usted Navidad? ¿Es alegría espiritual, elevación de la generosidad exacerbada por la llegada al mundo del Hijo de Dios, y en su hogar, no digo casa porque no siempre ese vocablo significa hogar, se le rinde como homenaje, en austero ritual, la paz y la armonía y la unión familiar, y para sus hijos no significa necesariamente consumismo? ¿O es motivo de fiesta, derroche, parranda, alegría etílica, consumo dispendioso, vanidad y fatuidad?
Prefiero desearles a todos ¡Reflexiva Navidad! Hay que ver el luto que imprime la desarticulada alegría del espíritu festivo cuando la irresponsabilidad hace presa de sí. Las páginas de sucesos nos alarman con la cantidad de personas que incineran sus vidas en estúpidos siniestros de tránsito en la época navideña, que el deseo de desviar la culpa llama “accidentes”. Por ello es prudente reflexionar sobre la verdadera definición de la Navidad , y en nuestra alegría o recogimiento espiritual recordar a los excluidos a quienes no es posible ese deseo de ¡Feliz Navidad!

La Navidad de los excluidos

No es posible olvidar este día a los millones de niños huérfanos de oportunidades condenados a ser carne de prostíbulo y de cárcel por la injusticia del azar concurrente que los depositó en la pobreza, que, de definir una forma modesta de vivir, pasó a ser la traducción de miseria en estas latitudes tercer mundistas signadas por la ignorancia, la superstición, el fanatismo y el miedo. Son niños para quienes el Niño Jesús es un asunto de ricos y famosos, y la Navidad una noche más de calle, hambre, desnudez y violencia, pero con gaitas y parrandas, luces intermitentes y fuegos artificiales. Como los malos versos de la vida consciente: Contentos amanecieron/ todos los niños del basurero/ anoche fue Noche Buena y nació el Mesías/ y hoy los camiones de la basura/ traerán suculentos manjares al vertedero.
Los niños indígenas, estarán de nuevo la mañana del 25 en los semáforos lamentando su mendicidad que la Navidad haya despoblado las avenidas. No hay magia navideña en los barrios miserables de la gran ciudad. Quizás exista algo de caridad, de filantropía navideña que dibuje algunas escasas sonrisas en algunos pocos niños. Caridad siempre bienvenida y agradecida pero insuficiente. Siempre insuficiente. Y no hablo de solidaridad porque la solidaridad es entre iguales y no es posible dar lo que no se tiene.
Por ello esta Navidad eleva una plegaria de corazón, que es el único lenguaje que entiende Dios, el del corazón, que se conjugue en un multitudinario salmo de piedad, pidiendo que cese la injusticia con estos niños responsabilidad del Estado pero también de la sociedad. Recuerde que esos niños sin horizonte formarán la sociedad adulta de sus hijos, así que por simple sentido común, si en verdad ama a sus hijos, forme entre los que, sacudiéndose la indiferencia, aportan para aliviar el sufrimiento de la niñez abandonada y excluida. Para mí los niños deben ser responsabilidad planetaria, se debe internacionalizar el problema de los niños excluidos - declararlos Patrimonio de la Humanidad - porque si son los niños el futuro del mundo y los abandonamos ¿qué futuro tendremos?

La Navidad de los niños maltratados

Pensemos también en los niños maltratados que son un alarido de Dios en la conciencia. Y si eres un padre, en genérico, maltratador, reflexiona hasta las lágrimas, convéncete de que le estás destruyendo la infancia a tu hijo y que no tienes la menor idea de cómo será su vida cuando adulto. A lo mejor esa será la única etapa de felicidad que conocerá y se la estás amargando a patadas. Y lo más triste del niño maltratado es que si no lo formamos a tiempo, explicándole que el maltrato que sufren no es un acto de amor sino de inmadurez, ignorancia y crueldad, se convertirá a su vez en un padre maltratador. Pero también en un adulto que maltratará a la sociedad porque solo respetará lo que le infunde temor.
Será un depredador de los más débiles y un cobarde frente al poder. Y si eres un padre responsable, que usa el amor como firme herramienta de formación, y que tampoco los echas a perder, educándolos y corrigiéndolos, con amor, piensa que quizás a esa misma hora en la que la algarabía de tus hijos invade tu casa, un niño gime bajo los maltratos de un déspota insensible.
Ruega por ellos. Pídele a este hijo de Dios hecho hombre, para vivir la experiencia de los mortales que ilumine la mente de los maltratadores y los arrodille ante el perdón y que aprendan a sentir piedad que es la esencia y definición del ser humano. El sueño es que el maltrato infantil sea materia de lesa humanidad, porque el maltrato infantil está destruyendo la sociedad. Por favor, no maltraten a sus hijos, Dios, como lo conciban, se los agradecerá.

La Navidad de los desempleados

El trabajo es la esencia de la dignidad del hombre y de la mujer. Dios no creó el trabajo como castigo, como tal dejó la incertidumbre. La estructura trabajo, estudio, responsabilidad es el medio expedito para el progreso humano. Pero el trabajo está concatenado al proceso productivo y si éste se interrumpe, el trabajo, escasea.
El desempleo destruye el núcleo familiar. Lo corrompe. Parejas que se casan plenas de amor y sueños deben separarse porque el desempleo les impide estar juntos. Y un desempleado que ve alejarse la esperanza con los días que se tornan años, es un vacío en la nada, una nube de cenizas en los ojos, una huella que nunca será. Y llegan las navidades y ese padre desempleado se sume en la tristeza. Son navidades amargas, porque la tradición impuso rituales sociales ya ineludibles, y se sufre cuando no se tiene acceso a ellos por razones económicas. Hay que reflexionar también en esta Navidad sobre esta lamentable situación que nos afecta como sociedad. Solo podré desearles a todos ¡Feliz Navidad! cuando, como dijera “El loco de la colina”, pregunte por el desempleo y me respondan “¿qué es desempleo?”.

La Navidad de los demócratas

La lucha corajuda por la democracia y por la libertad no debe cesar por la frustración o el miedo. El espíritu democrático debe fortalecerse para continuar en esa lucha frente a los designios totalitarios de un individuo todopoderoso, que se niega a reconocer la existencia de una sociedad mayoritariamente democrática que quiere vivir en paz, en un estado de derechos donde se respeten las libertades públicas, la propiedad privada, la libre empresa y los derechos humanos.
Todos los venezolanos que deseamos una Venezuela libre para nuestros hijos elevemos un pensamiento para los presos por razones de conciencia que pasarán esta Navidad en la cárcel. ¡Reflexiva Navidad! para todos los hombres y mujeres de principios democráticos, recordándoles que la lucha continúa, que quien no espera vencer ya está vencido, y que solo la libertad y la democracia puede llevarnos a una auténtica ¡Feliz Navidad!

Y próspero año nuevo

Que todos los esfuerzos del trabajo, del estudio y de la responsabilidad tengan la bendición de la plena realización personal para el mejoramiento del beneficio colectivo. Que el 2010 sea el año de las nuevas definiciones basadas en el crecimiento de la conciencia inteligente, para poder expresar desde el compromiso individual, nuestra voluntad de participar en el progreso por desarrollo que redundará en el equilibrio indispensable para lograr la Venezuela que deseamos.
Que en el 2010 se imponga la sensatez necesaria para entender, que así como existen en Venezuela sectores subdesarrollados penetrados por la ignorancia, el miedo, el fanatismo y la superstición, que hay que atender con urgencia, también tiene su espacio un importante sector desarrollado en los distintos campos del quehacer social, que trabaja y produce, y que es imperativo respetar, apoyar y fortalecer por su carácter paradigmático, como evidencia de lo posible, y por su decidida importancia como base de sustentación para el proceso ascensional de la nación venezolana, porque definitivamente la patria es la gente y a mejor gente mejor patria.
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15 de diciembre de 2009

¿QUIÉN ERA CARLOS MARX?

Me tocó vivir mi adolescencia de humilde muchacho pueblerino adocenado, en plena efervescencia chefidelista. Teniendo once años, estudiante de primer año de bachillerato, recogía en una lata un bolívar para la Sierra Maestra. Fue la época del martirio de Lumumba. “Lumumba tu muerte será vengada”, escribíamos con trozos de carbón en las paredes. Nunca supe quién se quedó con los bolívares que recogí horadando calles de aquella Barcelona deshilachada por la pobreza, en la que un bolívar significaba la diferencia para no acostarse sin comer.

A los doce años la fantasía crea héroes y villanos sin mayor sentido crítico. A los 14 años pertenecía a una célula rural del “glorioso” Partido Comunista conducido por Jesús Farias, que “daba la vida por la Unión Soviética”, no por Venezuela. En “Los bosques de Viena”, nostálgico nombre para una taguara cañera de palma y bahareque, nos reuníamos un grupo de adolescentes a escuchar las prédicas justicialistas de los “buenos revolucionarios” que nos llenaban el alma de envidia barata y nos castraban la fe en nosotros mismos.

La culpa de nuestra pobreza la tenía el rico, el estado, el gobierno, Dios. Aunque en mi caso particular solo sirvió para hacerme un adicto de los libros. Carlos Marx era el dios tutelar de nuestras ansias de justicia. Algunos, los más fanatizados, se lanzaron por el barranco de las guerrillas, unos, como Luis Hernández, desaparecieron en manos de la Digepol, o del ejército, sin dejar rastro. Otros salieron de la prisión para hacerse digepoles. Los líderes que nos comunistaban llegaron a ser diputados y candidatos presidenciales, eficientes jerarcas de la policía política, y millonarios como José Vicente Rangel. Pero en mi caso mi conocimiento del comunismo era directamente proporcional a su rechazo, más por intuición que por sabiduría.

No puede ser bueno nada que niegue el individuo, y lo primero que me encendió la luz roja fue la frase, acriticamente repetida hasta hoy: “No importa el individuo sino la masa”, llevada al paroxismo de la ignorancia al traducirse como “con hambre y sin empleo con Chávez me resteo”. El suicidio de Maiakoski en Moscú, en 1930, era la evidencia que no vimos. Era poeta, es decir, individuo. Pero fui comunista desde los once años hasta los veinte. Quien no ha sido comunista a esa edad, no tiene corazón. Quien lo sigue siendo después de esa edad, no tiene cerebro.

¿Quién era Carlos Marx?

Nació Carlos Marx en Trier, Alemania, el 5 de Mayo de 1818, en una familia de rabinos a lo largo de varias generaciones. Su padre, abogado, fue notario y logró alcanzar cierta holgura económica. Carlos estudió en el gimnasio jesuita de Traer, luego entre 1835 y 1841, estudió derecho, filosofía e historia en Bonn y Berlín. Su padre estaba preocupado porque dedicaba su tiempo al ocio y a escribir ensayos poéticos de dudoso gusto.

En 1836 se comprometió con Jenny von Westphalen, hija de un consejero de estado, y cuatro años mayor que él. En 1841 se doctoró en Filosofía en la Universidad de Jena y se dedicó a dirigir el periódico “Rehinche Zeitung”. Al recibir fuertes críticas y censuras se retiró del periódico y comenzó a transitar las ideas comunistas que, según su opinión, debían resultar del desarrollo consecuente de la filosofía. En 1843 contrajo matrimonio con Jenny y se trasladó a París como colaborador de los “Anales Franco-Alemanes”.

Su obra más significativa de aquella época fueron “Los manuscritos económicos filosóficos”. Allí conoció al escritor y poeta alemán Heinrich Heine, y a su amigo y protector económico, para toda su vida, con los reales del padre, el político y teórico alemán Friedrich Engels. En 1845 se le expulsó de París y se mudó a Bruselas, capital de Bélgica, donde permaneció hasta 1848, cuando fue hecho prisionero y expulsado del país. En ese año revolucionario el nuevo gobierno francés lo invitó a regresar a París, pero Marx ya se había trasladado a Colonia con Engels, donde fundó el periódico “El Nuevo Rin”, pero en Mayo de 1849 se le expulsó del país y regresó a Paris, pero allí las cosas habían cambiado y tampoco era bienvenido.

Londres fue su hogar cómodo, apacible y mantenido

Se trasladó entonces a Londres, donde, alejado de la vida pública, trabajó para varios periódicos pero principalmente en textos sobre economía como El Capital, obra en la que trabajaría por veinte años. La situación económica de Marx en esta época era insostenible, vivía en Dean Street en una casa con dos habitaciones para seis personas. Sus cartas pidiéndole dinero a Engels estaban llenas de amargura.

Fue en el año 1869 cuando Engels pudo asignarle una generosa pensión anual que permitió a la familia Marx contar con suficiente abastecimiento para vivir como cualquier familia burguesa, célula fundamental del capitalismo. El dinero provenía del padre de Engels que era propietario de una próspera textilera en Manchester. ¡Qué anatema! ¡Marx comía de un capitalista! Para 1850 ya Marx había comenzado a sufrir del hígado y de la vesícula, dolencias que no se le curaron nunca. A esto se le unieron trastornos nerviosos graves, acompañados de dolores de cabeza, insomnio y reumatismo, lo que lo envejeció prematuramente. Los últimos años de su vida los pasó perturbado por agudos ataques de tipo nervioso.

En 1872, Marx, que no había cumplido cincuenta y cinco años, parecía un anciano de 80 años. En 1881 murió Jenny y al año siguiente emprendió sus últimos viajes a Argelia, Suiza y Francia. Kart Marx murió el 14 de Marzo de 1883, antes de cumplir los 65 años. Su tumba se encuentra en Londres donde vivió permanentemente por más de treinta años. Sus trabajos teóricos llegaron a ser bastante conocidos pero nunca fueron muy populares mientras vivió, una de las causas fue su racismo impenitente, demostrado hasta la saciedad en su “biografía” de Bolívar.

¿Cuál es la idea central del pensamiento económico de Marx?

El determinismo económico. Su historia de la filosofía afirma que las ideas no determinan la existencia social, sino que las condiciones económicas son las que configuran la estructura mental del hombre y de la sociedad. Según él, la forma de vida del hombre determina su forma de pensar. Sin embargo también, además del económico, existe otro condicionante del comportamiento del hombre en la sociedad, que es la codicia (el egoísmo, el hedonismo, el deseo de poder por el poder, el excesivo afán de lucro), y ésta pertenece a la naturaleza de la mayoría de los hombres, lo que explica el enorme fracaso en la aplicación de las ideas de Marx a la realidad.

Capitalismo vs proletariado

La teoría económica marxista parte de la antítesis capitalismo – proletariado. El capitalismo posee los medios de producción mientras que el proletariado solo posee su fuerza de trabajo, allí se origina la explotación, porque el capitalista paga al proletariado solo una parte de su salario, el cual es el valor del producto fabricado por el trabajador, la otra parte, que él llama “plusvalía” se la guarda el capitalista como ganancia.

En la sociedad sin clases, la dirección conjunta de las fábricas y de los recursos de riqueza, elimina esta situación, presumo que con todo y fábricas como sucedió en la URSS y en Alemania oriental. Marx sostenía que la concentración del capital en pocas manos y los bajos salarios que disminuyen el consumo, significarían el final del capitalismo, sin embargo, a pesar de todas las guerras y crisis sufridas por el capitalismo en los países industrializados o desarrollados, este colapso no ha tenido lugar, al contrario se ha expandido, y los únicos países que derivan justicia social hacia los trabajadores son precisamente los capitalistas; en cambio los países que han enrumbado sus sociedades por la tesis marxista han sucumbido en la miseria o han cambiado drásticamente de rumbo hacia el capitalismo, como es el caso actual de China que de comunista solo le queda su aparato represivo.

Son dos las causas de esta debacle del comunsimo ( o del socialismo), una la inflexibilidad económica del Estado, y la segunda, la intolerancia con la disidencia. Están conmigo, incondicionalmente, o se mueren. La tesis de Marx acerca del Estado como instrumento de opresión de la clase dominante también se ha visto disminuida con los años porque los modernos Estados democráticos se han convertido en garantes institucionales de los derechos de todos los ciudadanos, mientras que en los países marxistas el Estado sí es opresor directo de los trabajadores, como es el caso de Cuba. Modernas leyes del trabajo y contratos colectivos cada día más justos y exigentes, dejaron la teoría de Marx en eso, en teoría.

La lucha de clases

Para Marx toda la historia de la humanidad ha sido la historia de la lucha de clases. A una clase que domina otra le está siempre subordinada. Marx vio la sociedad burguesa caracterizada por la contradicción entre burguesía y proletariado industrial. Los poderosos están en posesión de los medios de producción y explotan a los desposeídos y controlan la sociedad.

El comunismo conduce a la sociedad sin clases, en la cual no existen diferencias sociales. Hoy en día la lucha no es de clases, sino de los que se quedaron contra los que subieron desde un mismo medio y con los mismos recursos. Cada quien según sus capacidades. Y el comunismo no ha pasado de feroces dictaduras genocidas que le han costado millones de vidas a la humanidad, y la única visión que hemos recibido de su sociedad sin clases es la de una manada de borregos aterrorizados haciendo una cola infinita frente a una estantería vacía, con una libreta de racionamiento en la mano, esperando le den la gracia del aire para respirar. Como en Cuba.

Las obras de Marx

Entre las obras de Marx, dos de ellas son de un significado especial: “El Manifiesto Comunista”, escrito al alimón con Federico Engels, en 1841; y “El Capital”, su obra “científica”, del que deriva una contradicción fenomenal llamada “comunismo científico”. Reconozco que Marx realizó un estudio fundamental sobre la alienación de las masas, que hoy continúan en su aduldolescencia milenaria, reproduciéndose irresponsablemente, bordeando la delincuencia por los vicios, absortas en modas y miriñaques, consumiendo sus exiguas ganancias en vanidosas intrascendencias exógenas, estupidizándose entre las telenovelas, los centros comerciales y las licorerías, apiñándose para aupar al producto de la promoción publicitaria, permitiendo que los gobernantes los destinen impunemente a carne de cañón y sufrimiento, y declarando a la prensa que la política no es lo suyo sino todo lo contrario, mientras se enamoran a morir del populista que les ofrezca el paraíso donde se puede vivir sin trabajar.

Lo mismo aquí que en la desaparecida Unión Soviética, donde al eliminarse la brutal presión policial sobre la sociedad, saltó por los aires una viscosa depravación multitudinaria como para encabezar un nuevo manifiesto comunista: Un fantasma recorre Europa… el de las mafias soviéticas. Viva Marx… en el olvido para siempre.
Rafael Marrón González
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13 de diciembre de 2009

La pútrida charca de la reinvolución

Ser honesto no significa solamente no incurrir en actos de corrupción, sino que teniendo las posibilidades de hacerlo con impunidad, no se caiga en ellos. Hay gente que pasa por íntegra cuando en realidad nadie la ha invitado a robar ni jamás ha tenido la oportunidad de ocupar cargos relevantes con manejo financiero tentador. Son honrados como la concha de aguacate flota.

Por eso hay que desconfiar de los manifiestos de honestidad de mucho caimán en boca de caño. La honestidad debe ser una materia educativa que le permita al ciudadano introyectar la integridad como valor ascensional y suscite el desprecio por todo lo mal habido y a sus portadores.

Quitarle la relevancia social al dinero obtenido sin el esfuerzo y la persistencia sería el primer paso para combatir la corrupción que parece que es genética en estos tierreros latinoamericanos, precisamente por la falencia cultural, pues en su estado natural el hombre carece de sentido de propiedad, toma aquello que necesita para saciar su apetito sin considerar si tiene dueño o causa daños.

Por eso, como la honestidad es un acto cultural, el espesor de la coraza ética y moral deber tener tales bases principistas que resista el impacto de cualquier calibre disparado por los intereses que siempre han girado en torno a los dineros públicos – “ese no aguanta un cañonazo de un millón por el pecho”, solían decir los corruptores de la democracia para referirse a la debilidad de algún burócrata por los reales fáciles - y ese espesor lo imprime el respeto propio, más allá de consideraciones de otra índole, porque es la autoestima, la conciencia histórica, el respeto por la herencia que dejamos a nuestros hijos - que también forma parte del interés propio – lo que provee de espesor antitanque a esa coraza y solamente con personas de esas característica es posible construir una sociedad de sólidas bases éticas, cuyos individuos profesionalmente formados, además, serán capaces de instaurar gobiernos respetuosos, eficientes y pulcros. Pero en Venezuela la ostentación del dinero deslumbra a una sociedad ignorante - sin cultura ni ley - y por ello hacerse de dinero es la principal preocupación del individuo.

Quien no logre obtenerlo en cantidades ostensibles no pasará de pendigenuo, lo que traduce sujeto de irrespeto por la arrogancia que se humilla en paralelo ante lo que teme. Y, por supuesto, el dinero infunde un mensaje claro de lo que es capaz de comprar: Desde un juez hasta un sicario, porque en ese mundo infame - como expresa Verdades amargas – “todo tiene su precio estipulado”. Como me gustaría poder negar esas aciaga verdad que define esencialmente a nuestra corrompida sociedad, que, sin presentir la causa, se queja de las perversiones de los chávez, que por su misma necedad, han sido y serán.

Chávez, el factor corruptor

La nación entera ha sido testigo impotente de la inmensa corrupción y del enriquecimiento súbito de “patas´en el suelo” de pobreza histórica - muchos de los cuales se “metieron” a la escuela militar porque había comida y ropa gratuita - con la más absoluta impunidad a pesar de los rumores y denuncias, que eran atribuidas “a campañas mediáticas de los “pitiyanquis” por el responsable de ordenar las investigaciones derivadas de la notitia criminis, que jura ahora no conocer ni de vista ni de trato al capo Fernández Barrueco, luego de haber sido la mugre de sus desviaciones.

Quiere hacer ignorar que fue el factor Chávez lo que colocó a humildes hijos de la necesidad, criados en barrios y pueblos deshilachados, en posiciones ni siquiera soñadas en sus mejores sueños, para las cuales no estaban preparados profesionalmente y allí están los resultados desastrosos de sus administraciones, desde PDVSA hasta Sidor y las empresas del aluminio, pasando por bancos, instituciones y alcaldías y gobernaciones, en las cuales ignorantes en grado descendente lo han destruido todo, lo que es también un acto de corrupción. Pero tampoco estaban formados éticamente – ninguno, ni civiles ni militares – por lo que, deslumbrados por los privilegios, sucumbieron a la oportunidad, que supuestamente la pintan calva, de enriquecerse groseramente a través de comisiones, contrataciones fraudulentas, auto préstamos bancarios para comprar más bancos, hatos, empresas de seguros, flotas de barcos y gandolas, en una intrincada red de negociados fraudulentos o simplemente mediante el expedito recurso de meterse en el bolsillo unas barras de oro o unos cuantos barriles de petróleo o unos pollos de Mercal o los dólares de un anticipo de una contratista minera, sin sufrir la menor molestia, ni de la conciencia ni del mimético contralor, que, por cierto, debería renunciar ante su comprobada idiotez o connivencia con el crimen oficialista.

Un caso – entre muchos - que evidencia la incidencia del factor Chávez en la prostitución de estos sujetos proclives al delito, lo tenemos con el caso del ex teniente de fragata Arné Estevenson Chácón Escamillo, hijo de un taxista copeyano de Catia. Este personaje de las páginas de sucesos, que hace diez años no tenía para comer y terminó montado en un relámpago que lo catapultó hasta tener como “joby” un haras de 67 caballos de carrera en un exclusivo hipódromo en Miami, le declaró a la Razón en noviembre de 2005: “Es perfectamente normal que si mi persona es afín al gobierno, pues éste coloque más fondos en mi banco”. ¿Cuál hubiera sido su destino si en su camino no se atraviesa el factor Chávez? Bolsa no sube palo si alcahueta no hay.

No hay crisis financiera sino ladrones banqueros

Lo primero que hay que aclarar es que no es cierto que estos corruptos lanzados por Chávez al ludibrio público, sean o hayan sido banqueros, por eso no hay en esta crisis bancaria banqueros ladrones sino ladrones metidos a banqueros y, por lo tanto, el problema no es financiero sino de honestidad chavista – que sería – según la evidencia - algo así como mamonero cargando ocumo.

La reacción de Chávez se ajusta al libreto que le escribió Fidel, por eso su salto tratando de caer parado en algún lado seco de la charca pútrida que creó con el nombre de socialismo siglo XXI, tripulado por un voluntariado desquiciado por la posibilidad de robar y no por convicciones ideológicas. Así que su arremetida contra los siete bancuchos de una de las bandas puesta al descubierto por la presión del informe del fiscal Robert Morgenthau – confirmado por el G2 - que señalaba a estos y otros bancos de la chaviburguesía – es un insulto a Bolívar continuar llamando a estos ladrones “boliburgueses” – de estar incursos en legitimación de capitales provenientes de la droga y de la corrupción, es sencillamente su forma de alimentar la idiotez popular “Chávez no sabe” – si no sabe un hombre de esa poderosa dimensión, es un redomado idiota - y aprovechar el chance para proyectarse electoralmente como adalid de la anti corrupción que ha propiciado con su absoluta falta de escrúpulos políticos.

Así que – repito - aquí no hay crisis financiera sino de honestidad, y los caídos en desgracia – no por corruptos sino por haberse dejado descubrir, según la moral modular de Chávez – son apenas una cabeza de alfiler del inmenso fraude que se sigue cometiendo contra la nación y en el que están implicados familiares de Chávez y muchos de sus más relumbrones colaboradores, algunos de los cuales por aquí fumean con el sol a medio cielo.

Ojo opositores

Esa tronco e´viga en el ojo de Chávez no se quedará sin venganza. Ya a Ramón Martínez lo andan buscando y a Salas Feo lo inhabilitarán, como imputarán a Capriles Radonski y a Pablo Pérez y a Pérez Vivas. La causa será lo de menos, pues Chávez, desorbitado por la culpa que como hiedra le trepa por los carcañales del ego magullado, desencajado por el fracaso estrepitoso de su gestión “sadim” – nacional e internacionalmente - que todo lo vejó, malogró, corrompió, frustró, vulneró, sobajó, oxidó, enmontó, ahuecó, ensució, ranchificó, depauperizó, oscureció, secó, hamponizó, lumpenizó, encareció y escaseó, mandará a escarbar en el más remoto pasado de la línea de flotación de la oposición para saciar su desquite.

La fiera herida es capaz de todo para demostrarle al pueblo que por aquí también hay podrido como por allá abunda. Por eso siempre he recomendado a quien me quiera escuchar, que jamás haga nada que lo obligue a renunciar a su futuro para escapar de su pasado. Esta batalla contra la ferocidad de un Chávez decrépito y enloquecido por la nauseabundez de su charca pútrida la ganarán los probos, así que recomiendo encarecidamente a los rabo´epaja alejarse del candelero y darle paso a la vanguardia que ni la debe ni la teme. De ella será la Venezuela digna tan pronto como Chávez termine de disolverse en lodo.
Rafael Marrón González
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5 de diciembre de 2009

“Es que estamos en transición…”

Habitante de ese universo paralelo que es la pasión por la lectura, no llevó cuenta de la cantidad de sandeces firmadas por reputaciones consagradas por la idiotez, que me ha tocado digerir, sin embargo nada hay comparado con la profusa emisión de efluvios mentales de la estitiquez chavista.

La última pertenece a ese extraño personajillo de la picaresca oficialista, inserto en la familia Escarrá, que hasta una magistratura en el Tribunal Supremo ocupó sonrojando la impudicia. No teniendo nada que decir ante la escandalosa corrupción a cielo abierto, destapada por la presión obscena de la codicia exacerbada por la disminución de lo saqueable – no por que Chávez haya sufrido una súbita crisis anticorrupción - en lugar de guardar silencio como recomienda la prudencia, le espeta a la prensa nacional: “Mucha gente se ha enriquecido porque estamos en transición”. Se queda uno sin aliento ante tanta falta de vergüenza.

La etapa de transición entre la nada y ninguna parte que mientan “proceso” se caracteriza entonces, según esta descarnada expresión de complicidad por omisión, por la falta absoluta de pulcritud administrativa, al grado de que es lícito – según la legislación chavista – enriquecerse con el dinero del pueblo – con la res pública, con la cosa de todos, con el erario – sin otro riesgo que el derivado de competir con ladrones de mayor jerarquía.

Esta confesión de parte que hace irrelevantes las pruebas, es todo un manifiesto de deshonestidad – y de sandez, por supuesto – de parte de un individuo investido por el pueblo con la dignidad de representante de sus intereses superiores, y la usa para cohonestar las acciones delictivas que desvían los recursos necesarios para emprender obras sociales, hacia las cuentas particulares de los miembros de la más descomunal banda de delincuentes que haya saqueado el tesoro de una nación de la que tenga memoria la historia de la humanidad, desde Adán (el de Eva, no el de Chávez) para acá. Y eso significa, damas y caballeros – chavistas y no chavistas del pueblo esperanzado – que el drama que enfrenta la República es la absoluta falta de escrúpulos del lumpen gobernante – sub producto de la simbiosis de piratas somalíes con asaltantes de carretera.

Por eso no hay dinero para los aguinaldos de los trabajadores de Guayana – que no son utilidades Chávez, son aguinaldos que forman parte del paquete salarial anual de los trabajadores - ni para edificar los 3 millones de viviendas que necesita a nación, Ni para invertir en el sistema eléctrico nacional ni en el servicio de agua potable. Y mucho menos para atender la seguridad de la ciudadanía ni sus necesidades educativas y hospitalarias.

Cuando bolsillo suena monedas trae


Sé que a veces – sólo a veces – hay quien echa piedras al río para que suene, sin embargo el más elemental sentido de la integridad obliga a un Jefe de Estado a ordenar las investigaciones pertinentes cuando el sonido del río indique que arrastra piedras.

No puedo entender como Chávez, que es una entidad supranormal que tiene a sus pies asultanados – cual cursi odalisca rendida – todos los poderes del Estado, no haya percibido el pútrido olor a asquerosidad que emana de su círculo íntimo, ni haya podido colegir que detrás de la opulencia de su funcionariado encumbrado pudiera existir el espantoso ladronismo que ahora, con un cinismo propio de quien ha perdido todo vestigio de decencia, trata, a la manera de los gatos, de tapar con insultos a “los ricachones”, como si no supiera que estos ricachones boliburgueses eran unos lambucios hace diez años y su meteórico ascenso económico ha sido a la sombra de su gobierno, en el que pululan situaciones irregulares que van desde el doble precio presentado por Falcón y Cabello para la construcción de una misma carretera en Lara, lo que evidencia la costumbre del sobrecosto en la contratación de infraestructuras, hasta la venta de pasaportes, cédulas de identidad y de pensiones a extranjeros, pasando por el inmenso fraude de la entrega de bolívares al BCV por los ingresos petroleros en dólares, vía reforma legal; el guiso de los fletes de los tanqueros y la extracción ilícita de oro (600 kilos se perdieron recientemente, según Nelson Bocaranda) y diamantes (los diamantes venezolanos son sacados ilegalmente del país a través de un complejo proceso de compraventa y revendidos en mercados internacionales como Nueva York, Hong Kong y Amberes, a través de canales vinculados a elementos criminales, por eso Venezuela se vio obligada a retirarse, en junio de 2008, del organismo de la ONU que certifica la procedencia legal de los diamantes); especulación con las notas estructuradas (Tobías Nobrega, Nelson Merentes, Rafael Isea y Rodrigo Cabezas están supuestamente incursos en la pérdida de $8 mil millones del Fonden); asalto a las reservas del BCV, bonos del Estado, trata de divisas (emblemático el caso del aluminio comprado a crédito en BsF y vendido a dólares del mercado paralelo); sobreprecio en las importaciones de alimentos, medicinas, equipos médicos y comisiones por la compra de aprestos militares, regularmente obsoletos; cooperativas falsas, licitaciones ganadas por empresas de maletín, nóminas paralelas y jubilaciones fantasmas en las empresas del Estado: dinero de impuestos municipales desviado a fondos privados, contrabando de armas (circulan 15 millones no permisadas), tráfico de drogas, extorsión, secuestro – expreso y tradicional - lavado de dinero en empresas y negocios de alta rentabilidad y rotación de capitales como hoteles de lujo (¿por eso la compra de hoteles en Margarita?), restaurantes, discotecas y supermercados, inmobiliarias, agencias de viajes, compañías de importación y exportación, casinos, entre otros, y, por supuesto, las inmensas colocaciones de entes oficiales en bancos quebrados, en unos casos para robarse los intereses (como los depósitos de las nóminas y el monto de los contratos adjudicados) – el gobernador de Vargas tiene el 80% de las finanzas de la gobernación depositadas en el intervenido Banco Canarias - y en otros, usadas discrecionalmente para adquirir empresas, como sospechan que hizo el pendigenuo Fernández Barruecos, cuya cercanía a Chávez le permitió desarrollar un conjunto de acciones especulativas que le redituaron una ganancia vertiginosa de 1.500 millones de dólares en menos de lo que espabila un cura loco.

Parece ficción, pero esta gente ha llegado hasta el asesinato (¿Danilo Anderson y Pierre Fould Gerges?), según denuncia de periodistas de la fuente económica que los relacionan con varios crímenes oscuros de personas vinculadas al mundo financiero (¿Arturo Erlich y Freddy Farfán?) y la voladura de una avioneta en la que pereció un importante empresario del ramo de los seguros (supuesto responsable del fraude conocido en Bolívar como “Pote Ceballos”) que viajaba a Guayana a la toma de posesión de Rodolfo Sanz, además de secuestros de banqueros como García Velutini, entre otros graves delitos de acción pública.

La verdad es que este bandidaje desaforado, que ha causando un daño patrimonial a la nación de proporciones incalculables y que será muy difícil de revertir en los próximos cincuenta años, lo que produce es asco, extensivo a todo quien quiera pasar por decente medrando en la misma charca pútrida en la que se revuelcan como cerdos, próceres, familiares y arrimados.

Ladrón, machete, es ladrón y punto

En el estadio de los antivalores – por la quiebra de la moral pública - la riqueza mal habida es un timbre de orgullo familiar. A los usufructuarios del crimen no interesa el origen del dinero que les satisface sus hambres viejas. Y para remate, estos ladrones vulgares y silvestres, de actitudes soberbias, que restriegan al miserable pueblo su obscena riqueza por la cara, obtienen por mampuesto un reconocimiento social que ya lo quisieran para sí quienes trabajan por el bien común sólo por hacer el bien.

Por eso creo que es hora de llamar a las cosas por su nombre: Ladrón es ladrón, machete, y punto. Y ladrón, aunque robe a ladrón, no tiene, ni en cien años, perdón.

Por eso pienso que es hora de preguntarle seriamente a Francisco Rangel Gómez el destino de los $15 millones que pagó la empresa canadiense Cristallex para asegurar una concesión de explotación de oro en la reserva aurífera de Las Cristinas, por la supuesta colocación de depósitos mil millonarios en el Banco Guayana, entre otras interrogantes – como el caso de los “excedentes de caja” de Terniun no entregados a los accionistas clase B - que comprometen su integridad. ¿O es que en verdad “estar en transición” otorga patente de corso a la godarria involucionaria? Responde Chávez, responde.
Rafael Marrón González

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28 de noviembre de 2009

¿EL FIN ÚLTIMO, SALIR DE CHÁVEZ?

Es necesario clarificar la posición política que debemos asumir los venezolanos con sentido histórico, en esta coyuntura que vive la nación. En mi caso puntual, a pesar de haber combatido públicamente a Chávez – siempre en el plano político - sin descanso y todos los días, desde el mismo 4F de 1992, porque soy un convencido de que gorila no evoluciona – eso es un embuste de los evolucionistas que no quieren aceptar que el humano es otro reino de la naturaleza – también critico – como lo hice en aquel entonces – a la representación partidista que usó la democracia para corromperse y coadyuvar al descalabro de la moral pública que Chávez ha exacerbado, y que no debe volver, sencillamente porque es inmoral que vuelva. Y además no es lógico pretender empatar 1998 con el 2010 obviando estos once años de interregno, en el cual parece que demasiada gente no ha aprendido nada.

La lucha inteligente no debe tener como fin último el simplismo algodonoso “salir de Chávez como sea” – “aunque haya que ponerse un trapo en la nariz”- porque esa premisa infiere, además, que el fin justifica los medios. El “deber ser” de la lucha es para “sustituir a Chávez” – una vez derrotado políticamente para bloquear cualquier posibilidad de retorno - por un gobierno eficaz, probo y democrático, que garantice el goce de sus derechos a todos los venezolanos, sin más requisitos que los exigidos por la ley.

Gerenciado en todas sus instancias por administradores de comprobada integridad y formación intelectual para la paz y para el progreso por el desarrollo de la gente, porque es estúpido y la lucha no tiene sentido, si por salir del sartén caemos al fuego ignominioso de aquellas individualidades pervertidas – no confundir con los partidos, salvo el PSUV que es un club de aduladólares – que se solapan en la oposición a Chávez aspirando volver a empantanar la república con sus desaseadas maneras, Chávez es el monstruo al que se refería Grammsi, que surge en los espacios anárquicos dejados por la agonía de un sistema que no termina de morir y la incertidumbre del que no acaba de nacer, por lo tanto quienes están destinados a vencer al monstruo pertenecen al futuro que debe surgir de este presente, una vez muerto para siempre todo vestigio de la indiferencia y la codicia que produjeron a Chávez, cuya única virtud fue reconocer la dignidad del pueblo esperanzado que aún le insufla fortaleza.

Cuánto durará esta situación

La duración de ese período depende de cuan monstruosa llegue a ser la obsesión del monstruo por el poder. En nuestro caso comenzó con la seducción, aprovechando la frustración popular y el rechazo a los liderazgos inmuebles corruptos, que confundieron burocratismo con dirigencia política.

Pasada la ilusión, apeló al soborno, a través de misiones efectistas y del paralelismo institucional que obvia la formalidad que genera efectividad en la acción pública, pero que produce la espectacularidad que anima el alma sencilla del pueblo esperanzado. Pero, una vez superado el encantamiento de las promesas conjugadas en verbo religioso, Chávez apela a la represión.

Al uso, bien de los tribunales como garrote disuasivo de las protestas sociales, laborales y de la disidencia; o de la guardia pretoriana que reprime con la violencia oficial; o con las fuerzas paramilitares urbanas, fanatizadas y armadas, provistas de la correspondiente impunidad, que siembran el terror indiscriminadamente en la población, arremetiendo contra todo quien ose alzar la voz contra la injusticia.

No puedo determinar cuál es el límite de Chávez para reprimir las libertades ciudadanas, pero sabiendo que “pueblo” para su psiquis es solamente aquel que está dispuesto a integrar el Estado de servidumbre que pretende imponer a la nación - intención que jamás ha negado - y que no le interesa en lo más mínimo el respeto a los derechos de más de la mitad de los venezolanos, puedo inferir, además por su demostrada inescrupulosidad, que ese límite es bien amplio, considerando que ya ha perdido el prurito de no ser considerado un demócrata, pues Europa entera lo considera un dictador – en mayor o menor grado – y en América Latina, cada día hay más voces que se suman al alerta contra su discurso, por considerarlo peligroso para la democracia, lo que aleja la posibilidad de ser un dirigente integracionista, así que sólo le queda mantenerse en el poder – con dietes y garras y armas y dólares - durante todo el tiempo que le sea posible para escapar de la justicia inexorable que lo pondrá a buen recaudo por sus desafueros contra la patria.

¿Cuándo será eso? Depende exclusivamente de la actitud del pueblo. Si se levanta en una protesta nacional Chávez no tendrá más salida que someterse a la justicia. Pero no será tan pronto como algunos piensan. Todavía tiene dólares. Y capacidad de compra, aunque no de convencer.

En la juventud la esperanza, pero…

Volviendo al punto inicial y analizada la realidad sin falsos optimismos, una de las cosas que debemos aprovechar de esta circunstancia – porque todo sistema antinatural es circunstancial y desaparece, allí está la historia para probarlo – es para revertir la política asociada a las alianzas sinvergüenzas que el pueblo desprecia con tal magnitud que fue la causa de su apuesta a un descocado golpista que administraba la cantina en las fiestas patronales de Elorza, aunque primero se paseó por la banalidad rubia entintada de una reina de belleza que propició, sin proponérselo, la traición que inició la debacle de la política, que tiene que volver a ser el apostolado social que fue en los albores de la democracia y que se perdió en pos de los intereses particulares del ladronismo usurpador.

Por eso, sigo apostando a los jóvenes que incursionan en la política democrática – puntualizo porque los hay devotos del pensamiento único - aunque me preocupa que sus partidos los contaminen insuflándoles falsas creencias, como el mito de la unidad imperativa – complicidad, en realidad - que supuestamente debe obviar la mala reputación, en aras de un fin definido superior, en este caso “sacar a Chávez”, justificado conque la patria está por encima de esos prejuicios subalternos como no contaminarse con el roce de culpables impunes.

Estos jóvenes deben tener el hacer político por encima de la búsqueda del poder, que vendrá de manera directamente proporcional a su decencia política y esa invocada “unidad imperativa” tiene que ser con el sufrimiento del pueblo, asumiendo el compromiso de ilustrarlo en sus propios espacios para el cabal ejercicio de su soberanía. Y si el precio de negarse a andar con cobardes y ladrones – como dice Rafael Poleo - que le entregaron el poder a Chávez después de su rotundo fracaso político, es perder unas elecciones, pues que se pierdan, porque eso significa que todavía no han terminado su trabajo de convencer al pueblo elector de las ventajas de elegir capacidad y honestidad, en lugar de popularidad y soborno. Y para eso es la juventud, para invertirla – eso sí – en un fin superior que en este caso es la dignidad de la patria, en lugar de quemarse en la prisa estúpida por ser “el burócrata más joven”.

Tienen que desarrollar el sentido de la espera activa que les propicie su momento histórico para trascender. Pero una de las cosas que tienen que desarrollar es la capacidad de rebelarse contra el miedo a retar el infortunio por decirle la verdad al pueblo, al que hay que enseñar a identificarla entre la hojarasca orfebre de la mentira. Esa conseja vil, propia de la inmoralidad reinante, que especula que quien diga la verdad a la gente, pierde las elecciones, hay que extirparla de la conciencia inteligente.

Dirigente viene de conducir

El pueblo necesita dirigentes y eso quiere decir gente en quien confiar para cederle la responsabilidad de dirigir su destino, pero en los últimos tiempos los políticos han cambiado el orden de los factores y son ellos los dirigidos, hacia donde va la equivocación popular van ellos, por temor a perder el favor de la mayoría, cuando, en el plano de la coherencia, ésta es aglutinada por la lucidez del liderazgo.

El líder propone y es seguido si convence, pero ahora la moda es detenerse a esperar instrucciones de una idiotez contaminada por las emociones, que llaman opinión pública, certificada por las encuestadoras que le fijan rumbo en sus computadoras. Eso sucede porque no hay formación ideológica para generar propuestas ni coraje para defender los ideales. Si no aprovechamos esta realidad monstruosa para imponer – repito: imponer - un nuevo paradigma político basado en la integridad y la decencia, Venezuela no tendrá futuro, se irá degradando paulatinamente hasta su africanización total. Y como sentenció Bolívar, lo único que podremos hacer por ella será emigrar para preservarla en la nostalgia.
Rafael Marrón González
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23 de noviembre de 2009

¿Si vis pacem para bellum? ¡Si vis pacem para pacem!

Igitur qui desiderat pacem, praeparet bellum" - "Así que quien desee la paz, que prepare la guerra" - escribió el escritor romano Vegacio, en su obra “Epitoma rei militaris", publicada aproximadamente en el 383. Como se recordará, Roma fue un imperio expansionista y por ello esta frase corresponde al universo del militarismo, cuyo pensamiento más relevante en la historia de la humanidad ha sido “no cargo preso amarrado”, acompañada del lema “entre tu madre y tu fusil la elección es obvia: el fusil”. Y no es posible ni sensato que la pronuncie un estadista democrático imbuido de la concepción republicana de resolver los conflictos internos por el parlamentarismo y los externos por la diplomacia.
Porque es idiota que en estos tiempos todavía exista alguien – sobre todo civil - que sea capaz de citar ese infame aforismo criminal, adjudicándole consecuencias pacíficas, pues quien desea la paz se prepara para la paz, acondiciona mente y verbo para emitir un aura pacífica, y me parece contradictorio querer demostrar la ausencia de intención guerrerista, usando un lenguaje plagado de términos mortalmente amenazantes, sobre todo si tiene el patio de la casa repleto de armas y soldados: Y en un jefe de Estado, la prudencia es la que debe guiar sus palabras. La actitud de Chávez rechazando la mediación internacional - y su pavoneo a lo “Por un puñado de dólares”, retando a Obama a “que quite las bases” si quiere lograr la deposición de su actitud beligerante - el más contundente mentís a las declaraciones del regañado de Notre Dame amenazando a los medios que osen (¿o será “hozen” como escribe la godarria chavista?) “manipular” las declaraciones de Chávez – ¿como se “manipula” la palabra guerra?

La verdad es que no sabía que este señor tenía tanto poder supranacional, pues no hay diario ni columnista ni comentarista, en todos los idiomas del planeta, que no haya reproducido las palabras, con gestualidad imperiosa incluida – con igual énfasis de: “nube que se me cruce...¡¡zazzzzzzzzzz!!... le dispararé para que bote el agua...” - que pronunció Chávez con la traducción directa de una declaración formal de hostilidades bélicas contra Colombia - graficada con un comentario sardónico: “Andan diciendo que Chávez está moviendo tanques hacia la frontera. ¿No se habían dado cuenta? No se han dado cuenta de muchas cosas” - pero, ¿acaso olvidó el teniente coronel que existen los helicópteros anti tanques que hacen a estos mamotretos inútiles para la guerra? - Así que, por más que reviso el caso, no logro encontrar aquello de “la reflexión sobre un adagio popular” para invocar la paz – “no hay nada mejor para el arrugue presidencial que echarle la culpa a una reflexión” caricaturizó Morfeus: - con lo que pretendió desmentir al Universo que lo vio en directo vía satélite – “quien hable de guerra en América del Sur es, como mínimo, una persona peligrosa” opinó Brasil - ganándose a pulso la décima de Octavio Montiel: “¿Alguien llevará la cuenta, / existirá quien calcula / las veces que usted recula / después que lanza una afrenta? / Ya mucha gente comenta / que su discurso azaroso/ y su recule gracioso / tienen un significado,/ de allí, que lo hayan llamado/ el culillúo mentiroso”.

Y sobre todo por la contradicción de esa posición “yo no fui” con la andanada de descalificaciones que, simulando granadas en racimos, ha lanzado sobre el jefe de Estado colombiano, con lo que insulta de paso a todo el pueblo neogranadino, incluyendo a los descendientes de Girardot y Ricaurte, llegando al extremo en esa explosión de cólera aterrorizada por las 7 bases que, según Fidel Castro, son “7 puñaladas en el costado izquierdo” – le salió bolero ranchero - de la América del Alba antiimperialista - pero vendiéndole al gringo hasta el modo de caminar - de asegurar que Álvaro Uribe “era uno de los papeles de Pablo Escobar”, vaya usted a saber cuál es el papel de un papel de narcotraficante. No quiero imaginármelo.

La oposición apátrida

Pero como los venezolanos no salimos en manada a repetir que “el sagrado suelo de la patria ha sido hollado por la planta insolente del extranjero” – como le escribiera Eloy González al cabito don Cipriano en la hora menguada de su mala paga, la oposición recibió lo suyo con cognomentos excesivos, propios de la psiquis perturbada por el pavor a los aviones Awac - “que están llegando a Colombia y nos van a grabar toditos.

Se acabo la privacidad del presidente, de los ministros o periodistas. Van a grabar a todo el mundo” - tal como cubano en CANTV. Entre las lindezas que, en ¿lenguaje Presidencial?, nos endilgó encontramos “uribista”, “pitiyanqui”, “oposición hedionda”, “sucia”, “apátrida”, “traidora como la oligarquía colombiana”, entre otras demostraciones de la cultura revolucionaria, patentizada en el verbo “adquerir” y en llamar “desgraciado” al canciller colombiano “como desgraciado es su presidente”.

Yo quisiera dejar sentado que una cosa es que la patria sea invadida por fuerzas hostiles - como está hoy en día por faracos, elenos, paracos, malandros, narcos y chavistas efebelistas, que se cogieron buenos trozos de Zulia, Barinas, Apure, Táchira y Bolívar, imponiendo sus crímenes, o como los cubanos – ¡más de 60 mil! - que tratan como perros a los funcionarios venezolanos – ejemplo; gerente de Gosh - o los iraníes que desprecian a nuestros negros, gordos y mujeres – presto estoy a salir en su defensa y agradezco a Chávez me mande mi fusil y las balas, pero gringas – con las instrucciones apuntadas en un papelito - o que él mismo me lo traiga y me enseñe a usarlo, si no es como el buscabulla de Juan Charrasqueado.

Pero no me da la gana de sumar mi apoyo a una provocación miserable aunque sea de buche y pluma – segregada por el miedo - contra una nación hermana que no nos está haciendo nada, pues su lucha es contra terroristas y traficantes de drogas y armas que infectan su territorio, y mucho menos para acatar los dislates de un histérico discurso electorero. Lo que pasa es que Chávez pensó que la nación iba a aglutinarse en torno “a su líder” en una cruzada nacional anticolombiana y que íbamos a salir a perseguir a los casi tres millones de colombianos que circulan por la arterias de nuestra nacionalidad, pero el tiro le salió desviado y le pegó a su ego en pleno plexo solar: 86% del pueblo venezolano – chavista y no chavista – rechaza una confrontación contra Colombia, por tres razones: 1. Porque Colombia es inocente de la imputación de país agresor. 2. Porque el pueblo venezolano y el colombiano han sufrido mucha de la misma vaina juntos, para venirse a matar por una farsa. Y 3. Porque: “Si en verdad la guerra fragua,/ como el tipo lo ha pedido:/ ¿a donde irá cada herido?,/ sin luz, remedio, ni agua” (Luís Manuel Escalante).
La oración que lo descoloca

Leí completo – en la página de Telesur - el Acuerdo de “cooperación y asistencia técnica en defensa y seguridad” entre Colombia y los Estados Unidos, firmado el 30 de octubre de 2009, y no ubiqué el motivo de la tembladera chavista, es falso que se señale en ese texto a “países enemigos de los Estados Unidos”. Recomiendo su lectura analítica antes de opinar al respecto. Sin embargo, en la exposición de motivos del preámbulo, encontré una oración que puede ser la causa de la caída de tensión: “Reconociendo la necesidad de fortalecer la relación estratégica de seguridad entre las partes, (…) así como para enfrentar las amenazas comunes a la paz, la estabilidad, la libertad y la democracia…”. Como para ponerse a pensar.

El dedo en la llaga

Artículo 464º del Código Orgánico Procesal Militar: “Son delitos de traición a la Patria: 3°. Practicar actos de hostilidad contra un país extranjero que expongan a Venezuela a peligro de guerra, ruptura de relaciones diplomáticas, represalias o retorsión. 25°. Intentar por medios violentos cambiar la forma republicana de la Nación. 26°. Ponen en peligro la independencia de la Nación o la integridad de su territorio. 27°. Inducir o decidir a potencia extranjera a hacer la guerra contra la Nación, o atentar en cualquier forma contra la soberanía nacional”. Antes de continuar con los insultos a Jefes de Estado extranjeros, prevalidos del garrote petrolero, y declarar guerras a lo Mambrú, sería interesante el detenido análisis de este artículo. Digo yo, por sí hay quien le ponga el cascabel al gato. Por aquello de, ¡si vis pacem para pacem!

Rafael Marrón González
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18 de noviembre de 2009

La cloaca de las Amazonas

La colectividad de las Amazonas, en Caroní, ha denunciado a través de mi programa Venezolanidad – Pentagrama 107.3 FM - la existencia de una cloaca a cielo abierto enfrente de la escuelita del sector. La nauseabunda pestilencia forma ya parte del paisaje y por costumbre ya no ofende la cotidianidad de esa barriada cuyos hijos son expuestos a esta pena por la incompetencia del alcalde José Ramón López – un comunista de honestidad cuestionada por su connivencia con el prófugo “El Antonio”, elevado a la máxima autoridad del 5º Municipio del país - el de mayor tasa de profesionales promedio de la nación - por la recurrente equivocación de la ingenuidad popular hecha mayoría emocional.

Pero no es mi intención dedicar este espacio a tan insignificante nulidad engreída que cree que el cargo “lustra, brilla y da esplendor” como el lema de la Real Academia de La lengua que destroza cada vez que abre la boca, sino para usar el caso de la cloaca, que identifica su gestión, como símil del aborregamiento paulatino de nuestra sociedad por el miedo que se ha enquistado en su espina dorsal.

Ésta comunidad me solicita espolee al alcalde a cumplir con sus responsabilidades, en lugar de reunirse unos quinientos padres de los niños expuestos a esta indignidad y darle un buen susto a la “primera autoridad del Municipio” para que aprenda que debe obediencia y respeto a la ciudadanía. Pero esta es la actitud que define al pueblo en los últimos tiempos, una conmovedora resignación medrosa que nos tibia la sangre. Una descolorida alcaldesa - que volverá a sus labores domesticas al pasar esta crisis del mérito – insulta la memoria de Raúl Leoni - el único presidente que ha reivindicado territorio, al recuperar la isla de Anacoco para Venezuela – y no pasa nada.

En demasiados barrios del estado no hay agua, en algunos los pobladores tienen que levantarse de madrugada a recoger en pequeños envases el chorrito que les llega a ras del suelo. Pero nadie protesta y Rangel Gómez sigue contándose los pelos del cuerpo, mascullando como Gómez: “todo está en calma umjú, sí señó”. Al máximo jefe del sindicato de Ferrominera – Rubén González - lo encarcelan en su casa – cárcel es cárcel - usando la ley para neutralizarlo por defender a los trabajadores y estos se amontonan en su cueva, en un histórico ataque de macro culillo colectivo, y permiten el ultraje del patrono a su soberanía, anunciándole a la vez que puede humillarlos como quiera en la próxima ocasión junto con todos los demás altos jefes sindicales, si se resbalan exigiendo sus derechos.

Y a esta infamia contribuyen los castrati del régimen, infiltrados en el movimiento sindical, que afirman que las protestas laborales deben realizarse con el meñique levantado, de acuerdo a instrucciones redactadas en Cuba, con autorización previa del patrón y sin ocasionar la mínima molestia a la empresa.

Los accionistas – copropietarios de Sidor – están devolviendo sus acciones - porque la empresa alega pérdidas basándose en un informe financiero de dudosa legitimidad - en lugar de salir a la calle con sus familiares – unas 60 mil personas más o menos - y obligar a la empresa a pagarles sus reales. Los choferes del transporte público son asaltados y asesinados a mansalva y – salvo el cierre de un puente por un ratico cuidando no cerrar ambos sentidos no los vayan a acusar de guarimberos - no pasa nada. Siguen exponiendo a sus familias a la orfandad ante la abulia oficial, en vez de arrecharse y paralizar el transporte por el tiempo que haga falta hasta que este gobierno flojo y manirroto - que invierte los recursos de los venezolanos dotando a cuerpos policiales extranjeros - ponga al servicio de la seguridad los siete mil policías suficientemente equipados que necesita el estado Bolívar para combatir al malandraje moñosuelto que se ríe a carcajadas de los operativos de seguridad del gobernador – colocando los policías a la vista para que los malandros trabajen con comodidad en barrios y urbanizaciones.

Pero los afectados prefieren el jipeo de los velorios para segregar conmiseración. Y como ellos, los empresarios, comerciantes y pobladores en general, acosados por el crimen organizado, desorganizado y espontáneo, a toda hora y en todas partes. Pero en lugar de protestar rezan. Creen que las oraciones harán retorcer de arrepentimiento a Chávez - que redujo el presupuesto de seguridad interior para el 2010 de Bs. 2,4 millardos a Bs. 870 millones - o que el crimen pague por arte de milagro porque justicia “también no hay”.

Las invasiones

¿Qué son las invasiones? Respuestas populares desesperadas al incumplimiento del gobierno en la construcción de viviendas. Pero ¿qué son en realidad los invasores? Colaboradores del gobierno que comprometen su salud y calidad de vida familiar en la insalubridad de una invasión en lugar de presionar para el cumplimiento del artículo 82 de la Constitución que ahora sí es “bolivariana” es decir inútil: “Toda persona tiene derecho a una vivienda adecuada, segura, cómoda, higiénicas, con servicios básicos esenciales que incluyan un hábitat que humanice las relaciones familiares, vecinales y comunitarias.

La satisfacción progresiva de este derecho es obligación compartida entre los ciudadanos y ciudadanas y el Estado en todos sus ámbitos”. Pero dado el estado de aborregamiento colectivo, la solución es invadir un terreno inhóspito y plantar un rancho con techo de cartón para hacinar a su familia entre el olor excrementicio y el mosquero. Y el colmo es que ya las invasiones no son patrimonio de los más humildes sino que la clase media profesional está apelando a este recurso delictual para agenciarse un terrenito para su “solución habitacional”, eufemismo sociológico para traducir miseria.

Y entonces para el gobierno – gracias este colaboracionismo espontáneo - no hay carencias de viviendas – por lo que Chávez puede regalar 2.000 casas en República Dominicana y hasta en Mauritania - sino de algunos servicios públicos que pueden esperar a que suban los precios del petróleo. Así que los invasores terminan conspirando contra sí a favor del gobierno sembrando barrios destartalados en los mejores terrenos de la ciudad sin la menor posibilidad de una alternativa. De esa manera vamos perdiendo en caída libre nuestra calidad de vida, como en el caso de la salud en manos de pasantes cubanos de competencia ideologizada mientras nuestros médicos, de comprobada eficiencia continental, emigran por el odio de Chávez a todo quien no sea susceptible de dominación y control.

“Vamos a acostarnos temprano”

En contradicción con la opinión de todos los expertos – chavistas y no chavistas – del sector eléctrico, que urgían por la inversión para la generación de 1.000 MW anuales adicionales – desde 1999 - para compensar el crecimiento poblacional, Chávez decidió usar ese dinero vital para el desarrollo del país, financiándole la revolución a Fidel Castro para que por fin pueda cogerse América Latina, lo que le impidió Rómulo Betancourt que lo derrotó en todos los terrenos.

Y ahora cuando el destino lo alcanzó sumiendo en la oscuridad a la nación, huye hacia delante acusando al pueblo de derrochador de electricidad. Y la respuesta de ese pueblo calumniado, usado para desviar la culpa, es “vamos a acostarnos temprano” o como me dijo un taxista: “Es que los venezolanos derrochamos mucha luz”, argumento estúpido para justificar la traición de un gobernante inepto, que obvia, por su paranoia comunista, que el acceso irrestricto a electricidad, agua potable, salubridad, vivienda, seguridad, empleo, telefonía, Internet, son derechos fundamentales del ciudadano en el mundo actual.

Contra Chávez calle

Chávez ha ranchificado el país con el cuádruple de ingresos usados para la construcción de su infraestructura moderna. Allí esta el Metro de Caracas como símbolo de esa verdad irrefutable. De ser una expresión de la capacidad cultural del venezolano pasó a ser una maloliente muestra de la ineficacia de un gobierno absolutamente antinacional. Y la respuesta a ese desastre no puede ser la aborregada resignación – ni de chavistas ni de no chavistas – sino la protesta cívica consagrada en la propia Constitución.
Porque Chávez se asumió revolucionario y no gobernante, cuando el pueblo eligió fue a un administrador de la res pública para que resolviera los grandes y pequeños problemas nacionales, no para que se la comiera. Y Chávez debe asumir las consecuencias de sus actos ante el pueblo, ante la ley y ante la historia. Porque la patria es la gente y cualquier acción que lesione los intereses de la gente, es traición a la patria.
Rafael Marrón González
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