Cuando denuncio al ladrón y al canalla sólo al canalla y al ladrón señalo

Cuando llamo ladrón al ladrón y canalla al canalla, sólo al ladrón y al canalla aludo. Ladrones y canallas suelen cobijarse bajo la pudibundez moral, la insulsa descalificación y las leyes dictadas ex profeso para acallar la voz tronante que los desnuda como canallas y ladrones. Nada me produce más satisfacción que contemplar los cadáveres insepultos de ladrones y canallas, aullando sus pútridas carnes las huellas de mi látigo, deambular ululantes en los muladares buscando un rincón para cavar sus tumbas con la sordidez de su moral deshilachada. ¡Silencio ladrones y canallas que, aunque los tiempos parecen favorecer a canallas y ladrones, este espacio es un reducto de la decencia y de la integridad!

15 de mayo de 2011

¿CASA PA´TITIRE MUNDACHE? SÍ OH

¿Con qué nalgas se sienta la cucaracha? Ni tiene la capacidad técnica ni la disponibilidad económica – los reales son pa´los panas - ni el personal competente ni los terrenos acondicionados, para acometer semejante obra, que supera, hasta en maquetas, toda su diminuta potencialidad. Lleva doce años en el poder, ha mal administrado la más gigantesca fortuna que país alguno hubiera recibido en toda América Latina, en toda su historia, y no logró construir – ni acercarse siquiera – a las edificaciones de los ocho períodos constitucionales de la democracia.

Lo que ha hecho es legitimar – cuando no propiciar – invasiones, ilegalidad que ha magnificado la ranchificación de Venezuela entera, llegando al caso de la toma ilegal de los mejores terrenos de las ciudades – aquellos destinados a parques y jardines y a edificaciones de índole cultural o cívica o urbanizaciones privadas – para la construcción de inmensas barriadas anárquicas e insalubres, sin los más elementales servicios públicos, que se constituyen en nidos para la cría organopónica de malandros, pero que han servido para disimular su irresponsabilidad en la materia.

El déficit acumulado se calcula en dos millones trescientas mil viviendas, aproximadamente – es posible el censo revele una cifra mayor - y la absoluta ineficiencia de este gobierno malo y sin referentes, solamente ha podido construir 296.047 unidades, según el informe "Gasto Público…" elaborado por el Centro de Investigaciones Económicas.

Esto significa que el número de viviendas edificadas por Chávez es menos de la mitad de las 759.632 que se construyeron durante los períodos de Luís Herrera Campins y Jaime Lusinchi, con el precio del barril en un cherechere de lo que cobra Chávez - entre el primer gobierno de Rafael Caldera y el primero de Carlos Andrés Pérez, se construyeron 655.699 viviendas y en el segundo período de CAP y segundo de Caldera, se construyeron 618.150 casas - sin mencionar la consolidación de innumerables barrios y pueblos a los que proveyó de servicios públicos de primer orden, incentivando la construcción privada y personal, sin alharacas revolucionarias ni colas llenando planillas con sus datos y huellas dactilares para obligarlos a votar por el gobierno.

Paliza en América Latina

Pero, además, la construcción de viviendas en los países de América Latina, muchos de los cuales reciben regalías de Chávez, también lo supera con creces: Sin incluir a Brasil que construye un millón de viviendas por año, en Argentina, por ejemplo, el gobierno construyó en este último quinquenio – hasta diciembre 2010 – solamente para el cordón urbano de Buenos Aires, 565.903 soluciones habitacionales y otras 294.000 iniciándose o en ejecución.

En Colombia – que ha visto destruido su esfuerzo en la materia por sucesivos desastres naturales, y que tiene un déficit de 1.300.000 viviendas - el gobierno actual tiene un ambicioso plan de construir un millón de viviendas en los próximos 4 años. Y – como no están emperrados como el de aquí en ser comunistas - se están estudiando alternativas nuevas para impulsar la compra de vivienda entre las familias de menor ingreso. La más novedosa es el arriendo con opción de compra. En esta modalidad una parte del arriendo se destinaría a comprar la vivienda, pero el de aquí destruye esa posibilidad, por la estúpida legitimación de la apropiación arbitraria de inmuebles, debilitando la base jurídica de la propiedad privada - premiando la viveza y la sinvergüenzura - como la ilegítima nueva ley de inquilinatos.

En Perú, entre 2006 y 2010, se construyeron de manera directa 225.000 viviendas y mediante subsidios y créditos se promovió la construcción y adquisición de otras 250.351, para un total de 475.351 familias viviendificadas en solo cuatro años. Sin obligar al pueblo a ponerse franelas colorás. En Chile se han construido en los últimos diez años más de un millón de viviendas, tanto en el sistema público como privado, siendo el país con menor déficit habitacional de la región, a pesar de feroz terremoto.

Todos los gobiernos auspician la construcción privada y estimulan la adquisición de viviendas mediante créditos personales, liderando el proceso en América Latina la ciudad mexicana de Nueva León, con un total de más de 338 mil créditos para vivienda nueva y usada, equivalentes a un promedio de 55 mil 460 viviendas adquiridas por año, en el periodo del 2004-2010 (en diez años a este ritmo serían unas 554.600, el doble de Chávez).

La evidencia electorera

La histeria con la que se emprendido esta nueva “Gran” misión vivienda – que ya tiene su antecedente en las largas colas frente a distintos organismos públicos para rellenar formularios idénticos que jamás se concretaron en soluciones para los sin techo - http://www.ciudadplaza.com.ve/habitat.html – es eminentemente electorera: Chávez pretende, a punta de maquetas, recuperar su perdido caudal electoral, abusando de la ingenuidad esperanzada del pueblo, presintiendo la paliza que se va a llevar el 2012 – con el “majunche” que sea, pues ante su incomparable majunchera, el más majunche es un genio – ofreciendo nada menos que dos millones de viviendas en seis años, de los que ya ha perdido cinco meses.

Haber comenzado el proceso de viviendificación chavista por el llenado de planillas – ¿les habrá informado a los esperanzados que el costo de 60 m2 de construcción, sin terreno, será de más de 200 millones de Bs viejos? - es la evidencia más contundente de esta nueva gran estafa a la credulidad pública, a menos que estemos frente a otra trampa comunista, como la que usaron para salir al aire con la señal de RCTV sin haber colocado ni una sola antena: Apropiándose de los equipos e instalaciones de la empresa mediante un artilugio leguleyo, para lo que siempre el poder encontrará canallas.

Por lo que debemos inferir que, como no vemos movimientos propios de la reactivación de la construcción, Chávez tiene bajo la manga algún nuevo ataque contra la propiedad privada – “la solución está en el socialismo”, o sea en la eliminación de la propiedad privada- que ha comenzado por la expropiación de terrenos en centros urbanos con servicios públicos instalados – los que colapsarán - para ahorrarse los costos y el tiempo de planificar y desarrollar nuevos urbanismos; con la campaña desatada contra los urbanismos privados – lentificados por la escasez de cemento y cabillas y hasta de manos de obra - que ha sido reclutada para las reservas chavistas – cuyos promotores, a quienes se impide indexar los precios a la realidad inflacionaria – pero Chávez sí sube la unidad tributaria - han sido acusados de estafa cayendo justos por pecadores en una razzia que ha puesto importantes conglomerados en construcción en manos de la demagogia, aterrorizando a los posibles inversionistas; y la expropiación de inmuebles sin el debido proceso – de 241 que han sido expropiados en la Gran Caracas, solamente 12 han sido pagados.

Así que, o es eso o es meramente un ardid electorero, pues la soberbia de realizar este registro “científico” – así lo califican los mutantes del régimen - bajo el lema “sin revolución no hay vivienda” - cuando es precisamente con esta magalla inorgánica que no hay viviendas – es una amenaza desembozada para los venezolanos que se registrarán en ese censo, para que piensen que si votan contra Chávez se quedan sin casa. De esa manera Chávez asegura tal cantidad de votos amarrados a un derecho constitucional que ha violado sistemáticamente: Artículo 82. Toda persona tiene derecho a una vivienda adecuada, segura, cómoda, higiénicas, con servicios básicos esenciales… bla, bla, bla”. Y esto es ley de leyes desde 1999.

En conclusión

Duda y acertarás: O Chávez planifica un zarpazo mortal contra la propiedad urbanística privada del país – recuerden que el Registro Civil está en manos de cubanos – o está de nuevo engañando al “bravo pueblo” venezolano con una ilusión perversa con la finalidad de obtener un voto cautivo para diciembre de 2012, fecha de vencimiento de su gobierno tapa amarilla. Por lo tanto, ante ambas posibilidades, la lucidez ordena activar las neuronas: En guerra avisada solo mueren los incrédulos y los confiados. La oposición oficial tiene el deber de develar la amenaza o la mentira, asumiendo con decisión y transparencia la defensa de la propiedad privada – basta de comunistas solapados - y el respeto sagrado al derecho constitucional a una vivienda digna. Allí está su campaña electoral: 52% no le cree a Chávez esta nueva mentira, hay que desengañar al resto.
Rafael Marrón González
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7 de mayo de 2011

YO TAMBIÉN QUIERO MI PISTOLA

Decido ir a almorzar a un negocio que vende carne asada, es sábado y son las dos de la tarde, al llegar al sitio noto una gran cantidad de personas lo que atribuyo a la realización de algún evento propio del Día del Trabajador y retrocedo para retirarme cuando se estaciona un vehículo y se bajan dos sujetos que, ostensiblemente, acomodan sendas pistolas en la pretina trasera del pantalón. Acelero mi marcha. ¿Qué hacen dos tipos armados en una fiesta? ¿O sería una reunión de “armados anónimos” en la cual se exigía venir de pistola al cinto? En otra oportunidad, me cuenta un amigo, que se detuvo para auxiliar a los heridos de un volcamiento y el primero en salir fue el chofer que, en lugar de preguntar por la esposa que estaba atrapada en el carro, preguntaba por su pistola que se la había caído.

Esas son pequeñas muestras de la pistolamanía que ha desatado en Venezuela el talante guerrerista de Chávez y su nefando lema “socialismo o muerte”, que ha generado el aquelarre del “armaos los unos contra los otros” y viceversa. Recuerdo a un taxista confundido que me preguntó si ya había ido a retirar mi pistola de la sede del PSUV, que ya las estaban repartiendo, según rumor que circulaba por la ciudad.

La impunidad del porte ilegal de armas de fuego – diseñadas prolijamente para matar seres humanos, no para eufemismo pueriles - ha producido varios tipos de portadores de armas con ganas de matar – porque todo quien cargue un arma es un asesino potencial - pero todos confundidos en una atmósfera de autoridad, por el temor que inspira todo sujeto con pistola a la mano, porque no es cosa de andar de pendigenuo solicitando el permiso de porte de armas o identificación policial a una persona con la prepotencia subida por el poder que le confiere su arsenal portátil, por lo que es preferible inferir que todo desconocido con el que nos topemos anda armado y con malas intenciones y cambiar de acera silbando bajito:

Tenemos al policía de arma cubierta o descubierta pero de gatillo rápido que raspa a un cristiano en lo que espabila un mono, que usa su arma de reglamento en sus ratos de ocio para procurarse un dinerillo extra, y al malandro camisa por fuera al que la brisa le expone el arma al contoneo que tienen los choros al caminar. Contamos con guardaespaldas al mayoreo que andan de arma oculta, pero exhibiendo el bojote por los lentes oscuros.

Y el ciudadano común que porta su arma para defenderse y termina usándola para asesinar a un pobre diablo que le rayó el carro - por el uso del arma sabemos quien carga a quien - o armando al hampa por su idiotez de portarla en la guantera del carro o en el maletín o en la cintura sin saber desenfundarla como Wyatt Earp.

Sin olvidar a los carajitos gatillo alegre que les sustraen el arma a los papás para jugar a la ruleta rusa o para disparar al aire, sembrando el terror en las urbanizaciones de la ciudad, dejando patitieso a algún desgraciado que circulaba en mala hora por la ruta de sus balas. Ni a ese 40% de escolares que acuden a sus escuelas con “sendo” hierro en la lonchera. Ni a los psicópatas rojorojitos que exhiben su violencia marca Glock en la UCV. Ni a los presos que gozan de total libertad en los penales nacionales para protagonizar balaceras de dominio público - así como nadie ha podido descifrar por dónde le entra el agua al coco, tampoco por dónde entran las armas a las cárceles, cuyos custodios registran íntima - y regodeantemente si es mujer - a cada visitante. Todo un gran misterio como el del embarazo de María.

Lo cierto es que andar de escopeta armá, en este tierrero conceptual en el que Chávez ha transmutado a Venezuela - copiando al carbón la destrucción sistemática de Cuba en manos del inepto Fidel, un bocón cagalitroso que es poder por el idem de las armas - es una cuestión de orgullo personal. Quien no ande armado es guate e´perro. Por ello cuando leo que en el país circulan catorce millones de armas de fuego ilegales – en Brasil se calculan ocho millones y en España 350 mil, bárbara diferencia - debo inferir que se presume que cada ciudadano inscrito en el CNE recibe la suya, menos yo: Por eso yo también quiero mi pistola: Para limpiarme las uñas, pues.

Si Chávez se arma yo también

Y lo peor de toda esta locura armamentista es que en un país en el cual se raja tanta caña, cada borracho carga su pea, su carro y su pistola, lo que garantiza el desastre, por lo que, antes, el borracho llegaba a su casa y le caía a coñazos a la mujercita y la dejaba morada, pero ahora le descerraja un balazo en la frente, no me dirán ustedes que no es un logro de la revolución. Desde la llegada de Chávez al poder este asunto del armamento irresponsable ha ido de mal en peor bajo la premisa “si Chávez se arma contra el imperio yo también” – el pueblo traduce a privado el armamentismo bélico público de Chávez - pues para la idiotez franelitacolorá “el imperio” somos todos los venezolanos a quienes no nos da la real gana de ser chavistas, es decir sumisos, obedientes y no deliberantes, por lo que hay que dispararnos - allí están los pistoleros de Puente Llaguno y los crímenes horrendos de la Plaza Altamira para confirmarlo - como Chávez pretendía dispararle al imperio – en pasado desde que Bin Laden fue cadaverizado por los marines.

Las bandas delictivas

Ante lo papaya de conseguir armas de fuego de alto calibre, en cada barrio se han estructurado bandas al mejor estilo de las mafias de los años ´30 – de niños, adolescentes y adultos, de ambos sexos – que, además de azotar la paz ciudadana, consumir y traficar drogas – que corre por el país como río en conuco aliñando la situación - secuestrar, atracar y hasta asesinar a sangre fría a sus vecinos porque no los invitaron a la fiesta, se divierten matándose entre sí pero llevándose por delante con sus balas perdidas cuanta gente inocente se les ocurra usar como escudos humanos. Y cada integrante carga su pistola personal, nada de “préstame tu pistola que quiero disparar”, no señor, cada cual carga la suya. Y es tal la disparamentazón que ya no es el vallenato el ritmo que mueve las caderas en los barrios sino la voz de las pistolas.

Lo que nos lleva a preguntar – no solo de dónde sale tanta pistola – sino quién provee tantas balas. Un jefe policial – ingenuo él, porque cree en la licitud de la proveniencia - sugiere personalizar las balas para identificar a los usuarios. No niego que sea útil, en casos de armas legítimas, pero éstas son la minoría. Lo cierto es que deben entrar barcos de balas para surtir catorce millones de armas - ¿cuánto pesa esa masa? - en acción constante. ¿Por dónde entran? ¿Le preguntamos a Mackled?

La ley desarme

La fulana Ley para el desarme de la población será otro fiasco chavista, no hay evidencia alguna de la posibilidad de éxito de nada que Chávez haga - por todo el territorio nacional se puede verificar el reguero de fracasos de este gobierno - se limitará a desarmar a los ciudadanos con porte legítimo, a obstaculizar la obtención de nuevos permisos y a ofrecer idiotamente cambiar pistolas por espejitos, como si delincuentes y ciudadanos no tuvieran claro lo que les procura su pistola frente a un estado fallido. Esa es una pose electorera, pues de todos es conocido – fue ampliamente divulgado, con fotografías, por la prensa nacional – el reto que una de las incontables bandas de violentos chavistas armados lanzó abiertamente contra la sociedad inerme.

¿Por qué no aprovechó Chávez para comenzar su operación desarme por allí? ¿No sabe que el origen de toda esta desarticulación de la paz social está en la impunidad de sus bandas paramilitares que degradan en delincuentes y azotes? Existen serias denuncias sobre un armamento militar que guardaba la difunta Lina Ron para defender la revolución – “cuando digo muerte, es muerte” – y que ahora ha quedado desguarnecido a merced de cualquier hampón. ¿Por qué no las han incautado?

Pero también están las bandas delictivas aglutinadas en fuerzas guerrilleras urbanas y rurales que amenazan hasta al mismo Chávez por desviar los “postulados” de la revolución que no eran otros que matar a tiros a quien osara pedir permiso para ir al baño. ¿Por qué no las combate y desarma? Pura paja. Es más creíble que Chávez prometa suministrar para la ciudadanía previamente identificada como desarmada - para lo cual se puede contratar al ex Fiscal Isaías Rodríguez para que, mirando fijamente a los ojos al interpelado, certifique que dice la verdad - la vestimenta general en tela kevlar a prueba de balas – con la que se viste a diario - que su oferta electorera de desarmar al malandraje moño suelto que enluta la familia venezolana, menos la suya y las de su bien guardaespaldado cogollo. Lamentablemente, si queremos cambiar esta realidad, hay que sacarlo del poder el 2012, 30 mil muertos mediante. Qué desastre resultaste, Chávez
Rafael Marrón González
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30 de abril de 2011

¿45 por ciento de gente contenta?

Una encuestadora sostiene que 45% de los venezolanos opina que Venezuela es un paraíso, para el venezolano, señor. Por mi cercanía con esa realidad no dudo de esta revelación del autismo de un pueblo que considera machete vivir al filo del sobresalto - obviando lo que afecta a nivel más elevado, como el deterioro generalizado del sistema político republicano y su institucionalidad financiera, la complejidad geopolítica que nos cerca y la vomitiva corrupción – comenzando por la inmensa inseguridad que agobia a todos los estratos sociales de la nación, pero con singular preponderancia en los barrios populares los cuales protagonizan el 90% de los homicidios.

Una horrorosa forma de vivir con la espada del hampa siempre pendiente del cuello, y que no respeta edades ni instituciones. La policía, penetrada por el hampa es a su vez víctima de su sevicia, Venezuela es la capital latinoamericana del secuestro cuyas modalidades asombran por su creatividad, y la extorsión es el pan de cada día de los comerciantes y de los más pobres que tienen la desgracia de tener un familiar en prisión.

Que sea cierto que 45% de la población venezolana se sienta de lo más relajada y contenta con quince mil homicidios anuales es, cuando menos, una referencia de peligrosa esquizofrenia. En cualquier lugar del mundo una realidad inimaginable en la ficción, como la que vivimos los ciudadanos de este andrajo en lo que ha convertido Chávez y sus corte malandra a la orgullosa Venezuela - visite cualquier instalación pública y lo comprobará, en San Félix un idiota cubrió de chapapote negro el bronce de las estatuas de Bolívar y Piar - sería motivo suficiente para la destitución inmediata, y juicio consecuente, de su presidente, por inepto, indolente y traidor a sus responsabilidades constitucionales, puesto que, según el artículo 55 de la Constitución, “toda persona tiene derecho a la protección por parte del Estado a través de los órganos de seguridad ciudadana … bla, bla. bla”: Léanselo a las casi 300 personas asesinadas en el país en Semana Santa.

El derecho a la vida es inviolable y quien ose transgredir ese derecho debe pagar sin apelación la pena establecida, pero para Chávez la impunidad es una garantía de poder personal, que le suministra enfermos mentales para difundir el terror de masas leninista, por eso la delincuencia grita a sus aterrorizadas víctimas: “Aquí manda el hampa”, y tiene razón porque acaban de detener a un asesino con 30 homicidios, que tenía 11 años cuando Chávez llegó al poder.


Y la Constitución miente – o nadie le para bola - ante la contundencia de la realidad, cuando asegura, en su artículo 324, que “sólo el Estado puede poseer y usar armas de guerra…”, lo que es falso porque aquí en este tierrero en el que Chávez ha convertido la institucionalidad formal de la República, cualquier malandrín de poca monta posee, con derecho pleno a uso, disposición y disfrute, por lo menos una automática 9mm de 17 tiros con culata retráctil y mira infrarroja y los atracos a blindados y bancos se comenten con armas largas y en cualquier barrio de cualquier ciudad del país, quien quiera un arma, de cualquier calibre, puede comprarla por un precio por lo demás módico, único rubro sin inflación del mercado interno. Y Chávez no autoriza la operación desarme porque tendría que empezar por sus violentos “colectivos” de amedrentamiento político.

La inflación y los bajos salarios

Es una confesión de locura, incomprensible para cualquier observador imparcial, que para, nada menos, que el 45% de la población venezolana ¿adulta? sea motivo de felicidad que la canasta básica esté cercana a los siete millones de escuálidos bolivarillos extra devaluados y el salario mínimo, que es el salario oficial de la gran masa trabajadora, incluyendo nuevos profesionales, cubre apenas un cuarto de ese costo – con el aumento decretado por Chávez el salario real será 37,50% menos en dólares que en 2010 y solo cubrirá el 48,7% de la canasta alimentaria familiar, según CENDAS - con la amenaza de una inflación que fácilmente puede llegar al 30% este año, superando nuevamente al resto de las naciones del mundo con contadas excepciones.

Situación insostenible que mantiene a todo el país laboral convulsionado con reclamos y paros, pero como salto de garrocha electorera ofrece – como si fuera una gran vaina - aumentar el salario básico en 45% a los trabajadores de la administración pública luego de muchos años sin tabulador ni permitir la discusión de sus contratos colectivos y después de su desprecio por la huelga de sangre de enfermeros y enfermeras, y en 40% - sin retroactivo - para el sector universitario que lleva más de cuatro años sin mejoras salariales y aspiraba por lo menos un 120% de bien merecido aumento.

Paños calientes busca votos que no compensan la realidad económica de estos sectores, ni la ausencia de políticas coherentes para enfrentar la inflación, que sus seguidores idiotizados atribuyen a la especulación, lo que significaría que reconocen que este gobierno es tan malo que ni siquiera eso puede combatir.

El alegre desempleo

Debe existir alguna conjura infernal a favor del culpable, para que el 45% de la nación venezolana cante “…toy contenta yo no sé que es lo que siento, voy saltando como el río, como el viento…”, frente a un desempleo y subempleo que abarca casi el 60 % de la fuerza laboral del país, aunque el INE jure por la burca de su madre que el desempleo está en 10,4%, porque mete como empleados – es decir, que tienen trabajo estable, prestaciones sociales y movilidad social – a los millones de buhoneros fijos, portátiles y ocasionales, taxistas (destino forzado de los jóvenes egresados de nuestras universidades), vendedores de comida rápida y fritangas callejeras y zanjoneras y a los cientos de miles de misioneros franelitas colorás y milicianos “socialismo o muerte”, subpagados y sin alicientes y a los militantes del PSUV que cobran para asistir a los bodrios mitinescos del clon de Fidel.

La verdad es que, no solamente el desempleo es alarmante – en Guayana supera la media nacional con creces – sino que el problema se agudiza por el “efecto Chávez”, que concitó el cierre de cerca de siete mil industrias y miles de comercios pequeños y medianos, el escape de empresas y empresarios hacia países de mayor seguridad jurídica como Colombia o Panamá (vergonzoso), la desinversión nacional y extranjera, la quiebra e insubsistencia de las empresas expropiadas (ejemplo, la cadena Friosa y La Fuente en Puerto Ordaz) y el desastre irreversible de las empresas de Guayana y lo que queda de PDVSA.

Y es que ya la nómina del Estado está repleta y no hay recursos para meter más gente a cobrar sin trabajar como en los inicios de la revolución, cuando, irresponsablemente, saturaron las nóminas de las empresas del estado con activistas violentos y sapos para amedrentar a la masa trabajadora. Violentos y sapos que hoy marchan y protestan también por lo suyo. Salvo deshonrosas excepciones. Pero eso parece que alegra al 45% del país. ¡Vaya pa´la auyama!

Jodidos pero contentos

La población electoral venezolana era, para el 26 de Septiembre de 2010, de 17.518.965 personas adultas o en vías de adultez, y alarmantemente – según la encuestadora en cuestión - el 45% de esa cifra, 7.883.534, estaría constituida por unidades morfológicas, de elemental desgaste orgánico, afectadas de inconsciencia inhabilitante progresiva, pues no es posible admitir, sin acudir a la ovnilogía, que tal cantidad de gente sienta un éxtasis orgásmico cada vez que se va la luz por el abandono patológico de Chávez de todas las instalaciones de suministro eléctrico – como Gurí, Tacoa, Planta Centro – y su negativa a invertir en la materia según las exigencias del crecimiento natural de la población, es decir que, sumamente ocupado por las fallas eléctricas en La Habana o en Bolivia y en regalar el patrimonio nacional a la chulería internacionales, no cumplió con la ampliación de la infraestructura de transmisión y no adquirió los equipos necesarios para aumentar la maquinaria y renovar la deteriorada existente (más del 30% según expertos). “Jodida pero contenta” es una contagiosa canción de Concha Buika aplicable a este enorme sector poblacional que todo lo ve color de rosa, aunque en lo oscuro sea.

En conclusión

Esta encuesta refleja que estamos en presencia del despeje serio de la realidad. Ese es el país que tenemos: Dividido, gracias a Dios, y por ahora, en un 55% de gente con lucidez crítica – demócrata liberal - pero inerme y hasta atemorizada, y un pavoroso 45% de autómatas desclasados, reclutados por la mentira, pero programados por la codicia, el resentimiento y el odio hacia lo que envidia, al que poco, muy poco, importa ni patria ni progreso. Para tomar en cuenta sin bolserías contritas ni poses pobrecitistas.

Rafael Marrón González
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17 de abril de 2011

¿QUÉ PASÓ EL 11 DE ABRIL? (II)

Para dilucidar quién ordenó la matanza del 11 de Abril, apelo al testimonio del comandante Francisco Arias Cárdenas - actual diputado del PSUV y candidato de Chávez a la gobernación del Zulia - el propio 11 de Abril de 2002, en Radio Caracas Televisión: “… Hay que responsabilizar como ejecutor a Rodríguez Chacín... Como autor intelectual y jefe de esa banda de delincuentes al propio Chávez… Al propio Presidente de la República… Esta es una acción contra el sentimiento más noble del venezolano”. El periodista pregunta: - ¿Usted pudiera decir que la acción de los francotiradores estaba bajo conocimiento del presidente de la república? – “Absolutamente seguro que estaba en conocimiento, que fue ordenado, y que una mente enferma… miren tenemos que entender los venezolanos, todos los venezolanos, les hablo todavía a los que tienen un poco de fe… que guardan fe y esperanza, quítense la venda de los ojos… estamos frente a un asesino con toda la extensión de la palabra, una persona enferma, un paranoico, enfermo de poder, que cree estar poseído de una tarea histórica destruyendo y matando venezolanos… y esa gente que está allí, como el responsable de dar la orden de asesinar venezolanos, tienen que pagar su culpa, con las normas de la democracia, de la paz y de la convivencia tienen que pagar su culpa. Lo que no se puede apoyar un minuto más, un segundo más… por favor le hablo a la gente de Quinta República… le hablo a los venezolanos todos… pero sobre todo me importa hablarle a los compañeros de armas… No podemos… No pueden ustedes seguir defendiendo esta ignominia… un presidente asesino manchado con la sangre de los venezolanos…”.- Esta declaración pública y comunicacional constituye una acusación formal contra el presidente de la república por la matanza del 11 de Abril. Y pregunto, ¿por qué a pesar de que esta información fue ampliamente difundida en su momento por la planta televisora Rctv (¿será por eso que la cerraron?), y hoy es de acceso público a través de Youtube en Internet, el señor Arias Cárdenas ha sido premiado con varios altos cargos sucesivos? El facilismo del golpe de Estado El oficialismo tiene todo un argot particular para descalificar los hechos del 2002, ahora apoyado por Ramos Allup, que asume la verdad oficial sobre el supuesto golpe de Estado. La idea es crear una matriz de opinión favorable a sus peregrinas afirmaciones para lo que no duda en encarcelar y juzgar a quienes participaron supuestamente del lado opositor, así como liberar de toda culpa, y hasta elevar al altar de los héroes de la patria, a los protagonistas de la violencia del lado suyo. Hasta el video que mostraba a los pistoleros de puente Llaguno disparando contra la manifestación, y que fue merecedor del Premio Rey de España, fue debidamente descalificado señalándolo como “montaje” y usado para exculpar a los alegres gatilleros, uno de los cuales cuando fue detenido al día siguiente, lloraba diciendo que se arrepentía de lo hecho. Pero ni esa confesión sirvió de nada. Fue declarado inocente y héroe y punto. Sin embargo a pesar de todas sus aviesas intenciones, la historia verdadera está allí. Esperando su momento para salir a la luz con toda su crudeza. Mientras tanto, Chávez dice golpe y nosotros vacío de poder. La historia lo dirá La historia la escriben los investigadores, no los vencedores y jamás ninguno de estos últimos ha logrado que la mentira impuesta por su poder lo sobreviva. Así que la verdad saldrá a la luz con todo su esplendor a pesar de los dramáticos, costosos e injustos intentos del oficialismo por subvertir la historia. El 11 de Abril hubo un vació de poder – por abandono del cargo – que posteriormente fue desaprovechado por la ausencia de un liderazgo político a la altura de las circunstancias, lo que es una lección inolvidable para los jóvenes políticos que están ocupando espacios en la lucha por la recuperación de la democracia. Rafael Marrón González
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9 de abril de 2011

¿QUÉ PASÓ EL 11 DE ABRIL (I)

Todavía para este 11 de Abril de 2011, a nueve años de aquellos luctuosos sucesos, los venezolanos estamos divididos entre los que sostienen que fue un golpe de Estado y los que sostenemos – pruebas en mano – que fue un vacío de poder. El gobierno en uso de su gigantesco poder emprendió una formidable campaña masiva de desinformación y descalificación – que llegó hasta a sentenciar a 30 años de prisión a los dignos funcionarios policiales que evitaron una mayor masacre - para imponer la tesis del golpe de Estado y de la conspiración de la oposición que incluso, según su maldad, instaló francotiradores para asesinar a sus propios seguidores y propiciar la respuesta de los militares. Todo para desviar la culpa de Chávez en aquellos sucesos. Esta campaña del oficialismo mediático, que hasta películas ha hecho, tiene un solo punto débil, pero devastador que es la impunidad que disfruta el culpable tanto del golpe de Estado como del vacío de poder, el general en jefe, ministro de la defensa, Lucas Rincón Bonilla a quien todos los venezolanos en toda la extensión territorial de la república, vimos y oímos aseverar que Hugo Chávez había renunciado a la presidencia, lo que de ser cierto originó un vacío de poder y de ser incierto sería un golpe de Estado. Si los chavistas desean que su versión del “golpe de Estado” prospere … deben someter a juicio al general en jefe ® Lucas Rincón y a la oficialidad que lo acompañaba, para demostrar la verdad o falsía de su declaración conjunta de haber solicitado la renuncia al presidente de la república “la cual aceptó”. Si el resultado del juicio demuestra que Lucas Rincón le mintió deliberadamente al país, entonces creeremos que hubo un golpe de Estado, pero dado por Lucas Rincón que no tuvo la capacidad de culminarlo y se lo dejó arrebatar por las circunstancias del momento histórico, entonces los tribunales deben sentenciarlo a la pena correspondiente por tan atroz delito. Pero de confirmarse la versión de la renuncia, para lo cual debe mostrarla, entonces hubo un vacío de poder. De continuar el general en uso de su incomprensible impunidad y disfrute de las prebendas proteccionistas del régimen, seguiremos convencidos de que el 11 de Abril de 2002 hubo un vacío de poder generado por la renuncia del presidente. Porque la alta investidura militar y política del general Lucas Rincón en aquel momento, le conferían la suficiente jerarquía para ser creído sin duda alguna por el pueblo venezolano. ¿Qué pasó el 11 de Abril de 2002? Los venezolanos seguimos paso a paso, en vivo y en directo, desde la primera protesta en Enero de 2001, liderada por Asamblea de Educación, contra el decreto 1011, que marcó el despertar de la sociedad civil, todas las incidencias políticas que desembocaron en la masacre del 11 de Abril de 2002 y la separación de Hugo Chávez de la presidencia de la república, y por eso es muy difícil engañarnos como pretende el gobierno y sus seguidores, por mucho dinero que inviertan en torcer la verdad. En siete pasos sucintos las acciones del 11 y 12 de Abril se desarrollaron así: 1. La multitudinaria e histórica manifestación pacífica de más de un millón de personas que apoyaban la huelga petrolera en defensa de Pdvsa, iniciada el 25 de Febrero de 2002, que tuvo como respuesta de Chávez el despido con un pito de los principales líderes del conflicto, el 7 de Abril, y a lo que respondió Venezuela con un paro nacional de 24 horas, el 9 de Abril, comenzó su gran marcha desde el Parque Rómulo Betancourt hasta Chuao. Allí los participantes decidieron a motu proprio, porque es incierto que hubiera liderazgo político, seguir hasta Miraflores, con todo su derecho, a pedir la renuncia del presidente cuya incapacidad para el diálogo, intolerancia política y tendencia totalitaria, había desencadenado las acciones de protesta en todo el país. La emboscada y la muerte 2. El pánico se apoderó del presidente de la república y ordenó que la marcha no llegara a Miraflores. 3. Asesinos oficialistas emboscaron la marcha desde las azoteas de los edificios de la zona de seguridad de Miraflores y ocasionaron 134 bajas, de ellos 20 muertos, entre estos el reportero Jorge Tortoza, y 114 heridos. 4. El presidente ordenó la activación del Plan Ávila (ataque con tanques y poderosas armas de guerra a la indefensa población civil) – tal como Gadafi en Libia – de haberle obedecido el general Manuel Rosendo, los muertos se contarían por miles. La renuncia según Lucas 5. El general en jefe Lucas Rincón, Ministro de la Defensa, flanqueado por el Alto Mando militar, informó al país en cadena de radio y televisión lo siguiente: “Deplora el Alto Mando militar los lamentables acontecimientos sucedidos en la capital el día de ayer, ante tales hechos se le solicitó al señor presidente de la república la renuncia de su cargo, la cual aceptó. Los miembros del Alto Mando Militar ponemos a partir de este momento nuestros cargos a la orden, los cuales entregaremos a los oficiales que sean designados por las nuevas autoridades”. El TSJ determinó al respecto, en Febrero de 2003, que “una vez que se anunció por el General en Jefe la renuncia del Presidente y del Alto Mando Militar, todo el país tenía el derecho y la obligación de creer, tal y como sucedió con la OEA, que en Venezuela existía crisis en el poder ejecutivo por carencia de titular de la Presidencia”. Es decir que hubo “vacío de poder”. No “golpe de Estado”. Esta sentencia fue derogada por el mismo TSJ, en un acto insólito que elimina el principio de “cosa juzgada” y, además, sienta el precedente para que el TSJ deje de ser considerado como última instancia de sentencia firme, sin apelación. La renuncia que firmó o no firmó Chávez Según informaciones del momento el presidente “firmó su carta de renuncia en la Comandancia General del Ejército, en estos términos: “De conformidad con lo establecido en el artículo 236, numeral 3° de la Constitución remuevo al ciudadano Vicepresidente Ejecutivo de la República, Diosdado Cabello y a todos los ministros que conforman el gabinete ejecutivo. Asimismo, con fundamente en el artículo 233 de la Constitución de la República presento ante el país mi renuncia irrevocable al cargo de Presidente de la República que hasta el día de hoy 12 de abril del año 2002 he detentado” (Nota: Detentar es ejercer ilegítimamente un cargo público). Chávez insiste en que no la firmó. Lucas guarda silencio y… ¿plata? La gran ca… rmonada 6. Por la ausencia de auténticos líderes políticos al frente de situación política tan delicada, la presidencia de la república recayó en un hombre sin experiencia política, tutelado por los militares, el presidente de Fedecámaras, Pedro Carmona Estanga, que en torpe actuación disolvió los poderes constituidos y usurpó funciones de la Asamblea Nacional. Pero el célebre decreto de usurpación de funciones fue redactado por ilustres, aunque hasta ahora desconocidos, juristas. Los primeros en denunciarlo fueron opositores, Jorge Olavarría y Rafael Poleo. Y uh, ah 7. El 13 de Abril, luego de la juramentación y asunción del vicepresidente Diosdado Cabello, que había sido despedido según la carta de renuncia, el general Isaías Baduel – hoy encarcelado por sus buenos oficios - no el pueblo, repuso al presidente en su cargo, quien no salía de su asombro por su buena estrella, al principio se negaba a abordar el helicóptero que la llevaría a Miraflores, porque pensaba que lo iban a matar. El oficial responsable de la misión tuvo que ordenarle militarmente: ¡Móntese carajo! Supuestos que supuesto son 1.º Si en ese momento preciso Venezuela hubiera tenido el liderazgo político de 1958, Chávez sería historia. Fue bien triste que el inmenso esfuerzo de la sociedad civil se diluyera en las manos de un sujeto sin conciencia histórica ni liderazgo real. 2. Si Carmona Estanga designa como ministro de la defensa a Isaías Baduel, respetando la opción del ejército, Chávez sería historia. 3. Si los diputados de oposición se reúnen en la Asamblea y convocan una sesión extraordinaria, invitando a los demás poderes, seguro que muchos diputados chavistas hubieran acudido, y le toman juramento a Carmona, invocando el vacío de poder, Chávez sería historia. Moraleja: Sin políticos formales y de oficio – no burócratas – que hagan política las 24 horas del día, tendremos Chávez para rato. Sigue… Rafael Marrón González
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2 de abril de 2011

Renunciar a la ciudadanía

Que el comunismo es una secta de asesinos es una verdad incontrovertible, asaz demostrada por la historia reciente, y que también es una pervertidora de menores – extensiva a la aduldolescencia mental - cantera inagotable de adeptos emocionales, bien por mediocridad bien por instintos vesánicos, puede comprobarse fácilmente. Sin embargo existe una tercera perversión: Su carácter destructivo del concepto político de ciudadanía, al imponer la fuerza militar sobre las leyes universales que garantizan los derechos del ciudadano, pues la única forma de que un hombre de verdad resigne sus derechos es por la fuerza superior de las armas en manos de ignorantes asesinos inconscientes – obedientes hasta el asco - con poder decisorio sobre vidas y propiedades. Chávez acaba de dar otro zarpazo más en esa dirección al dotar de jerarquía militar – oficial ahora, pues ya la había esbozado en Guayana – a su condición de Comandante en Jefe de la Fuerza Armada, que la supeditaba al poder civil - la carta democrática interamericana señala que todas las autoridades se subordinan al poder civil democrático - quedando ahora derogada la ciudadanía, lo que en lenguaje llano significa, pisada por la bota militar, y lo más grave, propio de la infinita maldad comunista, por la alpargata miliciana guiada por oficiales sin formación militar académica, coptados por el odio, cuyo resentimiento, como el del mulato Machado, los lleva al parricidio. Y – otra prueba de su infinita maldad - con licencia para destruir la ciudadanía desde el embrión escolar, pues serán estos milicianos los encargados de instruir a nuestros niños sobre lo extraordinario que es renunciar a sus derechos ciudadanos para pertenecer en cuerpo y espíritu a Los Hijos del Fusil del Comandante. Hasta cuándo la humanidad se resistirá a reconocer como ya lo ha hecho Polonia, que el comunismo – garra retráctil del socialismo – es un antinatural e inhumano sistema de esclavitud, represión y muerte. El lobo afila sus colmillos El silencio y calma de los partidos de oposición frente a este brutal atentado contra la civilidad, sobrecoge. Ya la calle debería estar recalentada para derrotar esta reforma que nos deroga como ciudadanos. Mientras estamos distraídos Chávez afila sus dagas: Obviando los artículos 324, 328 y 330 de la Constitución, el artículo 66 de la reforma establece: “Pertenecen a la categoría de Milicia quienes sin ejercer la profesión militar manifiesten voluntariamente ingresar a la Milicia Bolivariana (…) como militares en la condición de: Oficiales de la Milicia, Sargento de Milicia y miliciano…”. ¿Los ascensos se darán por la muescas en la culata? Parece que esta liberalidad demagógica fue dictada para recoger las huestes salvajes de Lina Ron, que quedaron en estado de anarquía, otorgarles rangos militares y colocarlas directamente bajo las órdenes de Chávez, sin el subterfugio de Lina. Alea jacta est Con esta reforma la suerte está echada y la revolución armada – violenta que siempre ha sido – se desemboza de su hipocresía política, al milicializar su brazo electoral, el PSUV, y al extrapolar la comandancia suprema del ejército de la magistratura presidencial, personalizándola en la figura en adoración perpetua de Chávez, pivotada en una fuerza supraconstitucional, deliberante e ideologizada - ¿para echársela al ejército? – integrada por militantes políticos agradecidos, pues, sabido es que, en la realidad, todo quien necesite atención del Estado debe inscribirse en el partido de gobierno – violencia violatoria de los derechos humanos - pero además, ahora tiene que afiliarse, “voluntariamente”, a las milicias para pasar a formar en este poderoso y anárquico ejército de fanáticos armados, unidos indisolublemente por la codicia derivada de la instigación al crimen implícita en el lema “socialismo o muerte”, para que Chávez se declare mayoría nacional de facto - ¿a cuántos votos equivale un fusil? - in saecula saeculorum. Amen. En conclusión Con esta reforma queda absolutamente clarificada la confesión, que le valió un ascenso instantáneo al general Henry Silva: ¡Ay del vencido!... aunque llegue a vencer el 2012. Rafael Marrón González
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27 de marzo de 2011

¿Por qué a los cuerdos les gustan los locos?

“Loco” es por estos lares el sujeto atrabiliario, jodedor, irresponsable, simpaticón, inescrupuloso que consigue lo que quiere obviando la moral pública, la decencia o las convenciones sociales. Las frases que lo definen tienen una carga semántica alarmante, pero a la vez atrayente, como: “Este si es loco de verdá verdá”. “Cuidado, mira que ese le mete al loco de frente”, es decir es temerario, importamepoco. Locos que se la pasan ensangrentado las carreteras de Venezuela y enlutando sus hogares. Asesinando y suicidándose, bajo los efectos del alcohol y del exceso de velocidad, justificado socialmente con lo de “accidente”. Locos levanta carajitas que han llenado al país de hijos sin padres, pero las carajitas, sobre todo en los barrios, enloquecen por ellos, a pesar de la supuración de la experiencia ajena. Locos que privilegian la imagen sobre los principios y cuyos vicios son superiores a sus ingresos. Regularmente estos locos se asientan como resultado de una buena paliza. Pero como son divertidos – almas de las fiestas – y en secreto todos queremos ser como el loco, nadie se las da y así el loco va cogiendo alas y puede llegar hasta presidente de la nación. Como Berlusconi, en Italia, quien se autodefine: - “Soy valiente, temerario, quizá también un poco heroico y loco”. Con lo de “loco” justifica su inmoralidad. Recuerdo que el 11 de Abril las paredes recogieron el sentir popular: “Ese loco es nuestro”. “Devuélvanme mi loco”. Y es que padecer de esa singular forma de irresponsabilidad moral prodiga no pocas satisfacciones y evasiones de carácter ético. Todo se le perdona porque es loco. Qué será, qué será Lo cierto que la suerte de estos locos los cuerdos la desean. Fíjese usted que ninguno de nuestros gobernantes llega al poder por la vía del consenso social con sus propuestas económicas, sino que las triunfadoras son las consignas, entre más disparatadas mejor. Los comandos de campaña se estrujan las neuronas buscando el eslogan matador. Y eso definitivamente es un reflejo de la sociedad que tenemos. Y luego el pueblo - que para Chávez es la parte de la sociedad que lo sigue como perro lamedor de manteca - se queja del desastre ocasionado por haber preferido a un cantinero al que llamaban “el loco” para administrar la cosa pública. Y el colmo es que existen analistas que coinciden en afirmar que esta loquera era necesaria para que nuestra sociedad aprendiera, pero parece que nada ha aprendido, porque insiste en pensar – y tiene razón, dolorosamente – que quien ofrezca caminos cuerdos no gana elecciones. Es hora de formar el antiloco Pienso, y a lo mejor sigo en mi mundo utópico – aunque utopía para mí es realidad potencial – que es hora de emprender una tarea para formar ciudadanos capaces de elegir por la razón y no por las emociones. Que el pueblo elija por contraste con su realidad y no por el parecido del candidato con sus carencias intelectuales. “Si alguna violencia es necesaria es aquella que permite a los hombres ser honrados y felices”. Y esa forma de violencia se llama educación. Que al no ser permisiva, frustra – o tiene que frustrar - la germinación de locos, pues su misión es formar para el ejercicio de la racionalidad y el pensamiento crítico, para enseñar a reflexionar antes de actuar, que es el verdadero significado de “arrepentimiento” - que es la búsqueda del perdón social del “loco” - para, precisamente, tomar decisiones por el análisis crítico del orden interno de la realidad. De allí, se supone, que el mundo académico debería suministrar los líderes antilocos, pero parece que el atractivo del loco es demasiado poderoso. Opino que estas elecciones del 2012, las más cruciales que ha tenido la República, son ideales para seleccionar un antiloco que, provisto de un viable programa consensual de gobierno, basado en la productividad, se dedique, con lenguaje claro y raspao, a convencer al pueblo de la necesidad de elegir un cuerdo para dirigir los destinos de la nación. El antiloco es una necesidad de supervivencia nacional. O el despotismo ilustrado. Rafael Marrón González
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18 de marzo de 2011

La muerte de Lina Ron

Aunque parezca cruel resaltarlo – a nadie puede alegrar la muerte de un ser humano - la desaparición repentina de esta violenta dirigente chavista, generó una sensación de alivio en la sociedad, pues el miedo que inspiraba en quienes no comulgan con Chávez o se atreven a criticarlo, era una contundente realidad.

Su simple nombre era una amenaza y ella lo disfrutaba, lo que demostraba con su andar agresivo y su jaquetonería sin exclusiones y sus declaraciones destempladas, con mentadas de madre incluidas. Su radicalismo violento fue rubricado cuando, rodeada de hombres armados, confesó: “Patria, socialismo o muerte, y cuando digo muerte, es muerte”, aclarando con ello que no se trataba de una consigna, sino de una amenaza cierta de muerte violenta para quien no se someta a los designios de Chávez – transmutado en “la patria” – “con Chávez todo, sin Chávez plomo”.

Las tomas violentas del Palacio Arzobispal y de Globovisión, son referentes indiscutibles de su absoluto desprecio por el estado de Derecho. Y Chávez, que la azuzaba con sus elogios, haciéndole creer que sus desmanes eran revolucionarios, manipulando su personalidad devota a su figura autoritaria, se vio obligado a encarcelarla para intentar domesticar la furia que le lanzó al resto de los venezolanos. La sugerencia debió partir de Freddy Bernal, que se quitó de encima otra mujerona violenta, que usurpaba el apellido Manuit, y aterrorizaba con una pistola de alta potencia al cinto, sometiéndola a un juicio que la aventó a la cárcel por varios años.

Porque Bernal, aunque se diga revolucionario, es un hombre de mente policial, formado exhaustivamente por los gobiernos adecos, que conoce el alcance destructivo de la psiquis criminal, que debe mantenerse sujeta por el imperio de la ley. Personas como estas abundan en este país, sin embargo pueden pasar su vida limitando su violencia e intemperancia en el reducido campo de su vecindad, en el cual se hacen temer y odiar o drenan hacia la delincuencia.

En el caso de Lina Ron, el discurso violento de Chávez y su peligroso convencimiento de que la “violencia es la partera de la historia” – un anacrónico eslogan comunista, cuando lo es la libertad - le amplió su campo de acción, permitiéndole imponer su violencia como axioma político, apoyada en un poderoso grupo armado, dotado de impunidad que ahora queda en estado de anarquía, y cuyas acciones pueden ser más temerarias y terroríficas que las capitaneadas por la extinta, lanzados a la liquidación física de todo quien tenga lo que ellos envidian.

La violencia ha sido la partera del chavismo

Y es que desde aquella memorable presentación en sociedad, intentando derrocar un gobierno democráticamente electo y violando la Constitución que había jurado defender, pasando por su promesa de “freír las cabezas de los adecos”, la partera del chavismo, dada su salvaje condición, ha sido la violencia. Su supuesto amor por los pobres no pasa de ser un subterfugio para ganar adeptos en las clases más susceptibles de asumir su propuesta de permanencia eterna en el usufructo del poder, que es lo único que lo anima.

Es la misma violencia que usó Lenín para imponer su Estado totalitario: El terror de masas. Y para ello usaba sin escrúpulos al lumpen, que debió ser a su vez destruido porque amenazaba acabar con la revolución. Todos los tiranos están convencidos de la eficiencia del terror. Eso lo sabe Chávez y por ello amenaza con las armas de su revolución – “que es pacifica pero está armada”, es decir es violenta.

Pero esa violencia es variopinta

El chavismo usa la violencia primitiva que caracterizó la vida pública de Lina Ron, de formas más sutiles, como obligar a los empleados público a demostrar lealtad a la revolución so pena de ser despedidos, sin prestaciones sociales. O usando los inmensos recursos del poder para sus campañas electorales. O utilizando el sistema judicial para criminalizar la disidencia o la protesta popular. O silenciar medios de comunicación por el expedito sistema de excluirlos de las pautas publicitarias del Estado. O expropiando fincas productivas y terrenos urbanos y propiciando la invasión de edificios particulares.

Así que la violencia de Lina Ron era la imagen pública de la autentica naturaleza de Chávez. Ahora debe asumir su función. Aunque aún le queda Soto Rojas – no olviden su promesa de “caerles a carajazos a los opositores”. Y aunque por la cercanía del 2012 la actitud de Chávez se encuentre distendida, recordemos siempre que alacrán no suspira.
Rafael Marrón González
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12 de marzo de 2011

¿Por qué Liberalismo Siglo XXI? (III)

El liberalismo, en todo el mundo occidental de economías exitosas, debe fortalecer la pugna por la libertad y la responsabilidad individuales y el consiguiente desmantelamiento del colectivismo en todas sus vertientes, partiendo de la premisa de la contradicción de la ética, la democracia y el derecho con el socialismo y sus adjetivaciones hipócritas, definido como ausencia o limitación de la propiedad privada, masificación ideológica y planificación estatal de la vida social y económica de la nación. Hoy en día – aunque no se perciba a simple vista – la humanidad marcha hacia un mundo cada vez más liberal, impulsado por la profusión de redes sociales cibernéticas, lo que permite una globalización de facto de elementos culturales, económicos y políticos imbricados con la libertad. Y esto deja la práctica socialista reducida a unas cuantas realidades atrasadas y bestializadas por un poder que solamente es posible por la fuerza de las armas. La atracción del discurso filantrópico del socialismo/ comunismo se desvanece en la cruel realidad de su práctica. Venezuela es un ejemplo.

Igualdad de oportunidades en el L-SXXI

Aunque compartimos con el liberalismo clásico la igualdad solamente ante la ley, tal como la enunciara Bolívar para Colombia, y sin salirnos de la lógica de esa premisa, el Liberalismo S-XXI incluye la “equidad” - como igualdad de oportunidades - en su planteamiento político, como el equilibrio de compensación – a través de la educación - que permite a los nacidos en desventaja social y económica poder competir en igualdad de condiciones.

El libre mercado en el L-SXXI

El liberalismo ha comprobado en el mundo desarrollado las ventajas del libre mercado, pero es imperativo que el Estado regule las relaciones económicas para la protección de los más débiles, aunado a un sindicalismo de avanzada, que proteja tanto a los trabajadores como a la empresa como fuente de trabajo contribuyendo a su expansión y crecimiento, propendiendo a la cogestión accionaria.

La pobreza en el L-SXXI

La pobreza debe ser analizada en su estructura interna para poder ser combatida, partiendo, con sinceridad, de reconocer que hay que controlar la natalidad – como lo hace voluntariamente la clase media - que no todo quien vive en un barrio es pobre y que la pobreza no es un asunto de ingresos económicos – un “cuidador” callejero de vehículos, gana entre 300 y 500 BsF diarios y no deja de ser un indigente. He sostenido en otros artículos que la pobreza esta dividida en: 1 - Pobres porque no quieren dejar de ser pobres – seres infectados de ignorancia que dilapidan fortunas en vicios y necedades, con estos no hay nada que hacer sino minimizar su población culturizando su descendencia. 2 - Pobres porque no pueden salir de la pobreza por sus propios medios, que deben ser objeto de intervención del Estado, sin paternalismo, para ayudarlos a superar sus limitaciones, pero con la división necesaria entre recuperables e irrecuperables: Entre los recuperables tenemos niños en estado de abandono o de riesgo, madres de hogares infuncionales, indígenas, y entre los irrecuperables, a quienes hay que atender porque no pueden aprender a pescar, están los indigentes, enfermos desvalidos, ancianos abandonados. Y 3 - pobres en tránsito, que son formidables herramientas de superación a través del trabajo, el estudio y la responsabilidad, y que pueden perderse en la pobreza atávica, resignada, tradicionalista, sino se les estimula el deseo de superación. Es a ellos a quienes hay que dirigir el énfasis educativo, de calidad, con programas de detección temprana de sus aptitudes y sembrando en ellos la conciencia necesaria para eliminar la incultura pobrecitista. Es con individuos de conciencia inteligente como se vence la dependencia y el atraso que sustenta el discurso comunista de depredadores de la libertad como Chávez, basado en la conservación de las masas en la ignorancia para la preservación del poder. Sigue…
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5 de marzo de 2011

La hora de la hombría

Estar preso en un régimen dictatorial requiere altas dosis de hombría: Los políticos que enfrentaron a la bestia Juan “Bisonte” Gómez o a “Motoneta” Pérez Jiménez sufrieron torturas inenarrables, prisiones y exilios, pero jamás claudicaron. Por eso Gómez se murió y su revolución restauradora se disolvió en manos de un nuevo liderazgo. Y el Nuevo Ideal Nacional, del miserable Marcos Pérez Jiménez, no soportó la ira popular.

Nadie pidió cacao ni les dio las gracias a sus carceleros. Lucharon. Sufrieron y murieron, pero lograron su objetivo. La democracia fue el resultado de la forja de la hombría en las más hórridas circunstancias. No era concebible aceptar el perdón del sátrapa, había que derrotarlo y meterlo en la cárcel por sus crímenes como hizo Rómulo con Pérez Jiménez. Los líderes opositores iban presos y no se les ocurría nombrar abogado defensor. Ni pedir juicio justo. Sabían que estaban a merced del régimen y asumían su calvario sin doblegarse ni pedir clemencia.

Un torturador dominicano – Pedro Estrada contrataba extranjeros para torturar, por su desprecio hacia los venezolanos, como Chávez trae cubanos de falsa superioridad moral – y este le dijo a un prisionero político: - Yo conozco los procesos históricos y este gobierno caerá y ustedes serán poder. ¿Y sabe usted por qué? Porque no se rinden. No claudican. No se intimidan. No piden justicia, porque saben que no la hay. No delatan. Los masacramos y ustedes siguen adelante. Esa presión no la soporta nadie. Y así fue.

Las contradicciones de muchos de nuestros líderes de oposición producen pena: Sostienen, por ejemplo, que aquí no ha justicia. Sin embargo al ser acusados de cualquier ocurrencia del talibanato chavista, salen corriendo a designar abogados defensores y a exigir les fijen audiencias, prestándose de esa manera para legitimar las arbitrariedades judiciales del régimen que – con el aplauso de quienes serían sus principales víctimas, sindicalistas y vecinos de barrios populares - sancionó leyes que criminalizaban la protesta y el derecho a huelga y a las acciones de calle que solían resolver los reclamos del pueblo y de los trabajadores.

Otro gallo cantaría…

Si la coherencia marcara las acciones de nuestros líderes, estarían preparados para sufrir las consecuencias de sus luchas de calle, incluyendo la privación de libertad. Tendrían que llevarlos con grúas ante los jueces del horror y bien amarrados para poderlos someter. Y ante ellos gritarían con furia su desprecio. Que les dicten la condena. Que hagan lo que les dé la gana. Que disfruten su oportunidad de demostrar su servilismo. Pero no lograrían su cometido de reducirlos por el miedo.

Como aquel patriota colombiano que no se callaba a pesar de la reiterada orden del vil Mujiquita que fungía como juez, respondiéndole: ¡Métale otra bala al fusil! Así es la hombría. Ese llantén da vergüenza. Si van pedir clemencia quédense en sus casas viendo Aló Presidente. Porque la hora de la gloria personal, en estos casos, tiene muy pocos minutos. Si no reconozco la justicia del régimen, si creo que actúa por razones políticas y no jurídicas, entonces no la acepto y punto. No me interesa la farsa del debido proceso. Rechazo abogados defensores. No me presto para el show semanal de la audiencia con mi familia llorando en la puerta del tribunal, para beneplácito de la satrapía. Para su sonrisa sardónica.

El caso Rubén González

Jamás debió aceptar Rubén González una libertad condicional. Porque si es inocente, debía dictársele libertad plena. Y si es culpable debe cumplir su sentencia. Porque si es inocente ¿quién responde por ese año y medio que estuvo entre rejas por una acusación canalla apoyada por viles comisarios del régimen que se dicen “sindicalistas”; por el sufrimiento de sus familiares; por la pérdida de sus posibilidades? Esa media tinta que lo pone en la calle con régimen de presentación es un insulto a su dignidad.

Una limosna barata que empequeñece toda la lucha que libró desde la cárcel con la entereza de un avezado patriota. Y su aceptación desarticula el formidable movimiento político – sindical – estudiantil que se estaba gestando en su nombre. Fueron segundos para la reflexión. Para el reto al poder y a su obediente sistema de reducir por el miedo el justo reclamo popular. Para oponerse a la soberbia poderosa que demuestra, con el juego del gato con el ratón, su control sobre vidas, propiedades y sentimientos. Señores: Llegó la hora de la hombría. Se es o no se es.
Rafael Marrón González

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26 de febrero de 2011

Recordando a Héctor Lavoe

De manera automática viendo las interpelaciones de los ministros de Chávez – jamás ese sustantivo tuvo tanta definición en su minusculanidad – llegó a mi memoria la triste historia de “La Voz”, Héctor Lavoe, el mejor exponente de la Salsa a mi escaso entender en la materia: Una de sus piezas más difundidas por allá por los finales de los ´80 fue Mentira, que provocaba llevarla a la Asamblea y ponerla a todo volumen como reacción popular:

Mentira, mentira, mentira, mentira (bis). Parodiando el tema: Gobierno falaz/ impostor de justicia/ tu verbo es virus/ que al alma envenena/ sobre tus ansias un corazón de piedra/ con las maldades que encierra la codicia. Mentira, mentira, mentira (bis).

Un muy bien montado espectáculo mediático, artificiosamente diseñado en La Habana, por mano habilidosa de uñas largas, para ocultar la inmensa ineficiencia de Chávez detrás de la hojarasca propagandística socialista, en el cual se deslizaron crudas verdades que nada tenían que ver con el desempeño de las elevadas funciones de aquellos minis, como es el caso del ingeniero comunista Giordani: “Vamos a combatir el terrorismo mediático con el control social de los medios de comunicación” – a confesión de parte relevo de pruebas, cualquier excusa es buena para justificar el crimen de Estado.

- "Esto va a durar no sólo los próximos períodos presidenciales, sino los próximos 50 y 100 años” - pero siempre con Chávez, así que van a salarlo para que les dure, porque sin Chávez Giordani no es más que un tartamudo intelectual resentido y fracasado, demostrado con la frase que desnuda su escasa cerebrización: - “Ustedes – la oposición - son la escoria política de este país”. Y ante tamaño insulto – además de haber sido señalados por la jauría, reiteradamente, como “la ultraderecha” - sólo la voz de María Corina Machado - la misma única que se atrevió a decirles “ustedes son comunistas y tienen miedo de admitir que quieren imponer una dictadura - se elevó para recordarle muy respetuosamente al salvaje homicida de la política como “parlamentarismo”, que “quien falta el respeto a otro, se irrespeta a sí mismo", y a pesar de reconocer el valor de la diputada liberal – la única - me siento conmovido hasta las lágrimas, ante tanta ingenuidad.

Balidos de ovejas trasquiladas para contener a estas fieras sedientas de libertades que no pudieron explicar las razones de la inmensa inflación que devora el exiguo salario de los trabajadores y aniquila cualquier posibilidad de desarrollo para los más pobres que son quienes pagan al final de la escala, este impuesto perverso.

Y más mentiras

“Chávez no está llorando/ los martirios de sus penas/
es mentira/ nunca ha sido cosa buena/ con humano corazón”. Chávez usó Twister para hacer sus comentarios regocijados y enviar halagos a sus marionetas descompuestas, cada vez que la mentira hacia un pase de pecho para esquivar una de las flojas y temblorosas preguntas de nuestros diputados empeñados en ser civilizados y demostrar sus buenas maneras, hasta el suicidio.

Para todos los mini minis la culpa fue de Adela. Del pasado que no cesa de ser presente para su infinita ineficacia que ha convertido todo lo que tocan en estercolero. Del imperialismo yanqui, sin el cual no existirían ni vivirían como reyes sauditas. De la crisis mundial, superada por todos los países el mundo, muchos de los cuales crecieron, como Perú, menos Venezuela que sigue padeciendo por la ineptitud de un gobierno malo y embustero Solo la mentira los mantiene respirando, cada vez más poquito, porque ya el pueblo canta con Héctor Lavoe:

“ - Ay por estar mintiendo siempre/ un día a ti te va a pasar/ que solo vas a quedar/ eh, te lo digo desde ahora/ escúchame Chávez Frías/ cosa mala y traicionera/ ay, que no te creo más/ por mi madre no te creo más/ que solo te voy a dejar/ con la mentira... Mentira, mentira, mentira, mentira (bis).
Rafael Marrón González
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20 de febrero de 2011

¿Por qué Liberalismo Siglo XXI? (II)

Además de la columna vertebral del discurso del Liberalismo Siglo XXI, compartido por el liberalismo clásico, que la integran la libertad y la propiedad privada, que junto con el derecho a la vida no son enajenables, la definición política del Liberalismo Siglo XXI se sustenta en estas cuatro premisas: Individuo, democracia, humanismo y libertad plena circunscrita al respeto a los derechos humanos, pero con racionalidad social.

Los intereses masificantes han logrado que el individualismo sea confundido con el egoísmo y el hedonismo, sin considerar el inmenso aporte del talento individual a la supervivencia de la masa. El individuo, como tal se reconoce porque, además de sujeto de derechos, lo es de deberes, de responsabilidades – debe responder por las consecuencias de sus actos – es decir es ciudadano.

En el Liberalismo Siglo XXI no existe masa sino “sociedad”, conformada por individuos provistos de especificidades productivas al servicio del progreso particular y por ende colectivo.

El humanismo en el Liberalismo Siglo XXI

Es humanismo el progreso imbricado al desarrollo del individuo. porque es el hombre-individuo, con sus destrezas y talentos, quien debe construir su futuro, explotando al máximo su locus de control interno, porque la culpa de su miseria no es verdad que sea de Dios, del color de su piel, del gobierno, de la suerte o del imperialismo yanqui. Y ese futuro tiene que estar consustanciado con el de los demás, porque no es posible el progreso individual dentro de una comunidad depauperada.

Así que el Liberalismo Siglo XXI es una propuesta política sustentada en el humanismo, que propugna el progreso de la sociedad por el desarrollo de las capacidades productivas del individuo. Y así, cuando decimos que la patria es la gente estamos hablamos de la patria en su definición de pueblo, enfatizando nuestra visión humanista que eleva la dignidad de la patria en la medida en que se dimensione la dignidad de su gente por el estudio, el trabajo y la responsabilidad. Tenemos el deber de exigir que aprenda a pescar al que pueda hacerlo sin abandonar a los que no puedan aprender a pescar. A la larga todos habrán aprendido a pescar, y saber pescar y aprovechar la rentabilidad del esfuerzo será un orgullo nacional,

Democracia liberal

Para el Liberalismo Siglo XXI, la democracia liberal es el medio de lograr el desarrollo pleno de la sociedad en libertad y eso significa que la cosmovisión de país debe ser indeclinable política de Estado. Con la educación política de las mayorías imperará la razón en sus decisiones electivas y no las emociones.

Porque así como el comunismo educa para la esclavitud y el parasitismo social, el Liberalismo Siglo XXI debe educar para la libertad con racionalidad social. Pero para ello es imperativo que la sociedad, en su defecto actual, la masa, introyecte que la democracia es un pacto político para evitar la tiranía, y que son los gobiernos en democracia, elegidos por la masa, los que son ineficientes o corruptos. No es culpa de la democracia liberal – no existe otra - el sufrimiento del pueblo, sino décadas de gobiernos populistas y demagogos - en los últimos cincuenta y tres años todos los gobiernos venezolanos fueron socialistas.

Pragmatismo vs eficacia

El ejercicio de la política se ha impregnado de un pragmatismo y un utilitarismo exagerados, en los que “el valor ético de la conducta está determinado por el carácter práctico de sus resultados”. Lo que traduce el viejo cinismo que justifica los medios por el logro del fin. El Liberalismo siglo XXI, sin poses románticas, con los pies bien afincados en la realidad, prefiere hablar de eficacia política, definida como logros efectivos por medios éticos. Combatir la pobreza sin prostituir al pobre, sin convertirlo en un perchero para colgar franelas coloradas a cambio de un mendrugo, que ni le quita el hambre ni le resuelve su condición desvalida. Sigue.
Rafael Marrón González
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14 de febrero de 2011

¿Por qué Liberalismo Siglo XXI? (I)

El Liberalismo ortodoxo, que tiene muchas corrientes, entre ellas la autocrática, sostiene que el Estado y la Iglesia son obstáculos en el camino hacia la libertad, nosotros, en el Liberalismo Siglo XXI, aseveramos que la pobreza configura el principal obstáculo para la libertad y el progreso de los pueblos, por lo que tanto el Estado como la Iglesia deben tener responsabilidades concurrentes a las del propio individuo en la lucha contra ese enemigo mortal del progreso humano, sin intervencionismos de la Iglesia en los asuntos el Estado, ni del Estado en la iniciativa privada.

En el caso venezolano, que es el mismo de América Latina entera, la pobreza es tan atroz y tan cuantiosa que no es posible que el Estado, y una institución de tanto peso espiritual como la Iglesia, se desentiendan de ella, pero lo que no es admisible es que se hipoteque el futuro económico de la nación con programas asistencialistas inmediatistas que no solucionan el problema, y, al contrario, lo agravan formando parásitos sociales, o que la Iglesia estimule la pobreza con el discurso divinista que es de los pobres el reino de los cielos y entre más miserable y hambriento el sujeto más alto el rango celestial que recibirá cuando sucumba al hambre, o que es decisión de Dios que un niño nazca en la miseria, castrándole la fuerza interna al individuo.

La pobreza como forma modesta de vivir es una situación individual que puede ser hasta voluntaria, pero la miseria, que es pobreza atroz, es un insulto a la condición humana, que se ha convertido en una amenaza cierta para la estabilidad de la sociedad en general, que amerita el concurso de las mentes más lúcidas, planes y políticas viables de desarrollo y la inversión de los recursos necesarios para su superación, con el aporte fundamental del propio individuo, cuyas falencias personales, vicios o deficiencias productivas, son agravantes de este estigma social.

Pero la pobreza es consecuencia no causa

Es necesario aclarar que la pobreza es consecuencia de la ignorancia, la superstición, el fanatismo y el miedo. Tome a cualquier habitante de la miseria y compárelo con otro cualquiera de su misma edad, sexo, fenotipo y origen social que haya progresado, se convencerá que la diferencia es la falta de estudios, la absurda creencia en marañas oscurantistas, la convicción de que solamente con ayuda externa puede avanzar y el terror a ensayar posibilidades.

Insisten demasiados personeros del atraso en que la riqueza de los pueblos reside en sus materias primas y atacan a las transnacionales capitalistas, sin actualizarse en una realidad portentosa, que los grandes consorcios capitalistas de hoy no quieren nada con subsuelo y demoliciones de montañas, lo de ellos es el conocimiento y la tecnología.

Un grupo de muchachos de Silicon Valley, que a los 18 años ya tienen carros personalizados de un millón de dólares, producen más riqueza que toda América Latina junta. Bill Gate es el autentico revolucionario del siglo XX –XXI, hasta ahora.

Materias primas como el petróleo o el hierro estarán fuera del mercado más pronto de lo que muchos se imaginan. Y lo triste es que no hemos invertido un solo centavo en desarrollar tecnologías propias, el tímido acierto de la Orimulsión, una solución para sustituir el carbón como materia energética para países con problemas económicos - en lugar de regalar petróleo que es revendido para beneficio de los gobernantes y no de los pueblos - fue sepultada por la insolencia depredadora del retrogradismo político venezolano.

Los proyectos para combatir la pobreza con “desarrollo endógeno”, frase en sí contradictoria, parte de la premisa del intercambio comercial imposible entre pobres. Lo que llamamos trueque. La única manera de combatir la pobreza es creando riquezas, insertando al individuo, según sus capacidades, en un modelo productivo, probado por su eficacia en el mundo y abriéndose sin complejos al mundo globalizado a intercambiar conocimientos y tecnologías. De lo contrario, sea cual sea el capitán del barco del modelo paternalista, populista, irá a tiempos peores de hambre y miseria, en franco retroceso del resto del mundo. Sigue…
Rafael Marrón González
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6 de febrero de 2011

Y hasta Cavim voló…

El ciudadano venezolano común solamente recuerda el estallido histórico del polvorín de San Mateo, volado por el héroe neogranadino Antonio Ricaurte para impedir que cayera en las manos de Boves. Así que para la imaginación popular “polvorín no vuela”, pero… se ha demostrado que en poder de Chávez hasta Cavim puede volar en mil pedazos –sin que salga herido ni un solo militar - ¿evacuación previa?- por la irresponsabilidad de un gobierno que almacena proyectiles de alto poder destructivo en zonas pobladas – una ojiva cayó en una casa de familia.

Los sabuesos del chavismo buscan con desesperación que la causa haya sido sabotaje, sin percibir que por lo que haya sido – combustión espontánea o sabotaje – ¿interno para ocultar el robo de proyectiles? “1.300 cartuchos venezolanos fueron incautados a las Farc en Colombia” - la culpa es suya, por ineptos. Por descuidados. Por obsoletos.

Y llegó Cávez… al otro día

Chávez visitó el sitio del horroroso estallido – que duró más de ocho horas – desde las 4:30am del domingo - asesinando a una señora a dos kilómetros del evento - (¿pero ni a un soldadito?) - “que se expuso”, según Isea ¿o sea? – y su comentario no pudo ser más infeliz: - “Un incendio ahí es extraño y más a esa hora”.

Por Dios: ¿Las explosiones tienen horario y lugar predeterminado? Para luego asumir su condición histriónica: - “Aquí estamos con toda nuestra moral de soldados y cada día más unidos, construyendo la patria nueva”. Carajo, si esa es la forma de construir la patria nueva nos hundimos. Pero lo que me dejó anonadado fue esta reflexión profunda: “Si de aquí hay que sacar enseñanzas, saquémoslas”. No es posible concebir que se requiera volar un polvorín para aprender que pólvora estalla, cuando la única razón de existir la pólvora es para explotar.

Nada. Que así como está todo el país, en ruinas, por falta de mantenimiento, de inversión y de gerencia eficiente, también está la industria militar: ¿Cuál puede ser la diferencia entre Cavim y las empresas de Guayana, quebradas a juro? Ninguna. La ruina es el eslabón que ensambla todo el sistema de gobierno de Chávez: Seguridad ciudadana – el hampa decretó toque de queda - educativa, laboral, hospitalaria, financiera y alimentaria - comemos por las importaciones ¿potencia agrícola portuaria? - suministro de agua potable y aguas servidas, recolección de basura y construcción de viviendas, transporte aéreo – todavía el siniestro de Conviasa permanece a oscuras – oficinas de atención al público, vías de comunicación, PDVSA, plantas termoeléctricas e hidroeléctricas, barrios y pueblos, infraestructura, mercados populares, empresas confiscadas – la expropiación exige el cumplimiento de un procedimiento constitucional – y pare usted de contar.

Todo en ruinas. En quiebra. En el más absurdo abandono. Pero eso sí: Pintado de rojo como la decadencia. No puede ser más vergonzosa la imagen desolada de esta multimillonaria y disoluta Venezuela de Chávez – 70 mil millones de dólares se han ido en la compra graciosas de afectos internacionales para su propuesta comunista, bajo el manto de la “solidaridad entre los pueblos” y otros tantos en incuantificables actos de corrupción y de ineptitud: Como Pudreval y la plataforma gasífera Aban Pearl, entre un largo etcétera que asombrará al universo cuando se devele, a lo que hay que adicionar el odio, la división de la nación, la persecución política, el ultraje al empresariado y el odio desatado contra la propiedad privada - en un año se han ejecutado 316 medidas sobre la propiedad privada.

Sintetizado: Chávez es la destrucción como norma. La dominación por la quiebra de la productividad. El quietismo gubernamental alto, medio y bajo por la preocupación superior de estar alerta por si alguien grita: Uh, ah Chávez no se va.

El nuevo símbolo chavista

Nada más apropiado que la fotografía que recoge el instante álgido de la gran explosión de Cavim para identificar los doce años de gobierno de Chávez: Una inmensa pira.

Rafael Marrón González


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29 de enero de 2011

Del “pan y circo” a la “justicia social”

Indignado el poeta latino Juvenal por la venalidad del pueblo romano – con derechos políticos por nacimiento – convertido en pasto para las apetencias de poder de los políticos inescrupulosos, escribió en sus Sátiras: “… Hace ya mucho tiempo de cuando no vendíamos nuestro voto a ningún hombre, (…) la gente que alguna vez llevó a cabo comando militar, alta oficina civil, legiones, todo, ahora se limita a sí misma y ansiosamente espera por sólo dos cosas: Pan y circo”. Y era que, ya para ese Siglo I de nuestra era, los políticos romanos – Julio César el primero – habían descubierto que una manera a fácil de llegar al poder - y distraer a las masas populares de sus actos de corrupción - era proveerlas gratuitamente de comida de baja calidad y entretenimientos que saciaran sus bajas pasiones.

El problema fue que el “populacho” se acostumbró a la manguangua y ya para el Siglo III no se pudo repartir trigo como hacía Julio César sino que Aureliano optó por regalar dos panes diarios a las 300.000 personas que exigían – como derecho adquirido – comer gratis. Y esta es la historia del populismo que, ahora con el nombre demagógico de “justicia social”, amenaza con disolver al hombre en sus propias insuficiencias, para honor y gloria de sujetos como Chávez.

Por eso la única justicia “social” que admito es aquella que reconoce al hombre su esfuerzo de superación, pues no puede llamarse “justicia” a proveer gratuitamente a quien no lo merece de los bienes que tanto esfuerzo les cuestan al hombre que apuesta a la movilidad social a través del trabajo, el estudio y la responsabilidad.

Consciente estoy – dificulto quien no lo esté – de la realidad de millones de seres humanos que chapotean en la ignorancia, la superstición, el fanatismo y el miedo, incapacitados para procurarse un sustento digno, que se arraciman conformando barriadas insalubre – villas miseria - sin otra posibilidad que la mendicidad, la prostitución o el crimen.

El clientelismo político ha permitido – en el caso venezolano - la reproducción irresponsable de esta clase social – denominada Clase E – que degeneró en el surgimiento de la Clase F, integrada en su totalidad por delincuentes.

Es en estos segmentos poblacionales donde el Estado debe cumplir su misión reguladora, aplicando con eficiencia el control de la natalidad – emulando a la clase media - diseñando programas especiales de educación con énfasis en la formación para el trabajo – oficionalizar – y atención a la mujer, que, en estos casos, es el sustento de sus casas repletas de hijos de distintos padres, que la sociología insiste en considerar como “hogares” en su afán de estructurar definiciones que ajusten la realidad a las normas sociales, contribuyendo a la normalización de situaciones anormales que derivan en traumas para la sociedad.

¿Qué es justicia social?

Con la adjetivación de “social” a la justicia, se pretende justificar la necesidad política de una imposible repartición proporcional de la riqueza (la que primero debe ser creada para poder repartirla es decir “la creación proporcional de la riqueza”), la que podría verificarse a través de precios subvencionados, protecciones arancelarias, excepciones impositivas, gratuidades en salud y educación, pensiones y seguridad social, programas de viviendas, sin embargo, la demagogia ha convertido la “justicia social” en filantropía ejercida por el Estado, que en el caso de Chávez ha llegado a límites estrafalarios.

Sobre el particular Michael Novak escribe: “La "justicia social" presupone: 1 - que la gente está guiada por directivas externas específicas en vez de por reglas de conducta interiorizadas sobre lo que es justo. Y 2 - que ningún individuo debe ser considerado responsable por su posición en la sociedad. Afirmar que es responsable sería "echarle la culpa a la víctima". En realidad, la función del concepto de “justicia social” es echarle la culpa a otro, echarle la culpa “al sistema”, echarle la culpa a los que míticamente “lo controlan”.

Como ha escrito Leskek Kolakowski en su magistral Historia del Comunismo, el paradigma fundamental de la ideología comunista: usted sufre, su sufrimiento es causado por personas poderosas; hay que destruir a esos opresores, lo que tiene garantizado un inmenso atractivo”. Y continúa: “Friedrich Hayek reconoció que a fines del siglo XIX, cuando el término "justicia social" ganó posición pública, se usó al principio como un llamamiento a las clases dirigentes para que atendieran las necesidades de las nuevas masas de desarraigados campesinos que se habían convertido en obreros urbanos. Pero los pensadores descuidados olvidan que la justicia, por definición, es social.

Semejante descuido se vuelve positivamente destructivo cuando el término de "social" ya no describe el producto de las virtuosas acciones de muchos individuos sino más bien el objetivo utópico hacia el que todas las instituciones y todos los individuos "deberían ser llevadas a convergir en el mayor grado posible'' mediante la coerción. En ese caso, el "social" de la "justicia social" se refiere a algo que no emerge orgánica y espontáneamente del comportamiento respetuoso de la ley de individuos libres sino más bien de un ideal abstracto impuesto desde arriba”.

John Stuart Mill en su famoso libro Utilitarismo, definió la justicia social: “La sociedad debería de tratar igualmente bien a los que se lo merecen, es decir, a los que se merecen absolutamente ser tratados igualmente. Este es el más elevado estándar abstracto de justicia social y distributiva; hacia el que todas las instituciones, y los esfuerzos de todos los ciudadanos virtuosos, deberían ser llevadas a convergir en el mayor grado posible".

Lo perverso es que la “justicia social”, al tener un uso demagógico, populista, justifica en el totalitarismo la violación de la justicia, por ello la definición de Justiniano, como “dar cada cual lo que le corresponde”, sigue siendo el ideal de la justicia general.

Para Marx y Engels (ambos mantenidos por el padre de Engels, un industrial textil y vitivinícola, es decir burgués y capitalista), “la justicia social” es una especie de prodigalidad divina, sin el concurso del compromiso personal. El hombre es un mantenido cuyo esfuerzo nada significa para su existencia, lo que deriva en parasitismo social que redunda en sumisión por la supervivencia.

Para el liberalismo la justicia es una sola, “dar a cada quien lo que le corresponda”. Cada quien tendrá el fruto de la explotación de sus capacidades y es el esfuerzo individual lo que hace la diferencia, sin olvidar lo referente a la “racionalidad social” que impida que ningún sector de la sociedad sufra la exclusión por falta de oportunidades. “Cada quien según sus capacidades” es la consigna.

La generosidad, que es un valor universal de la humanidad y que el cristianismo ha hecho dogma por la piedad, se traduce en “solidaridad” en el campo político, en el escenario donde se desenvuelve la cotidianidad del hombre, y para el socialismo/comunismo es la práctica de repartir en la masa el fruto del trabajo individual, aunque esa masa esté constituida mayoritariamente por individuos improductivos o “vivos”.

Para eso sí existe el individuo, para entregar el fruto de su esfuerzo al colectivo sin recibir más compensación que una alícuota de su propio esfuerzo. Esa forma de solidaridad es automática. No por acción voluntaria del hombre sino por imposición del Estado. Para el liberalismo, la solidaridad es orgánica y sólo se puede dar entre pares económicos, porque entre desiguales se llama filantropía.

Consecuencias de repartir lo no creado

Como certeramente lo enunció en 1931 el pastor bautista Adrián Rogers: “Todo lo que una persona recibe sin haber trabajado para obtenerlo, otra persona deberá haber trabajado para ello, pero sin recibirlo. El gobierno no puede entregar nada a alguien, si antes no se lo ha quitado a alguna otra persona.

Cuando la mitad de las personas llegan a la conclusión de que ellas no tienen que trabajar porque la otra mitad está obligada a hacerse cargo de ellas, y cuando esta otra mitad se convence de que no vale la pena trabajar porque alguien les quitará lo que han logrado con su esfuerzo, eso... mi querido amigo... es el fin de cualquier Nación. No se puede multiplicar la riqueza dividiéndola”.

En conclusión

Una cosa es que el Estado tenga una función indeclinable en la protección jurídica y social de los menos aptos, para impedir el darwinismo social – que el pez grande se trague al chico - y otra que ampare la anarquía y la violación a las leyes que protegen la propiedad privada, lo que deriva en confiscaciones e invasiones a edificaciones, viviendas en alquiler, tierras urbanas y productivas o empresas de distribución y comercialización alimentaria, constituyendo actos delictivos de apropiación indebida.

Un gobierno que apoye el delito de la turbamulta contra la propiedad privada –invocando la “justicia social” - es una oclocracia, un gobierno forajido.

Rafael Marrón González
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22 de enero de 2011

Para canto de sirenas… oídos de mostrador

En la mitología griega, las sirenas habitaban una isla del Mediterráneo y su canto era tan conmovedor que los marinos que lo escuchaban no podían resistirlo y dejaban sus naves chocar contra los arrecifes. Cuando Ulises abandona la morada de la hechicera Circe, que sabe que debe pasar cerca de la isla de las sirenas, esta le aconseja tapar sus oídos y los de sus hombres con cera, y así los héroes escapan al funesto destino de tantos otros marinos, aunque Ulises sació su curiosidad atándose fuertemente al mástil.

Recuerdo esta leyenda dado el inmenso suspiro de esperanza que recorrió la espina dorsal del país ingenuo por el discurso “conciliador”, que reconoció como “adversarios políticos” – “pero no enemigos” - a quienes hasta el día anterior eran lacayos inmundos del imperio, vende patrias y sarnosos a los que había que “triturar” – lo que fue apoyado por el rancio guerrillero Soto Rojas con el culto latinazo: “hip, Carajazos y más carajazos para la oposición, hip” - durante el acto litúrgico en la Asamblea Nacional – convocado para presentar su Memoria y Cuenta - en el que un Chávez trajeado de lana cruda, se dedicó a auto alabarse en una repetición del diálogo de la reina malvada con el espejo: “¿Espejito, espejito, verdad que yo soy mejor que los de la cuarta?”, obviando la Memoria de miles de millones de dólares albañalizados y olvidando la Cuenta de la inflación y el desempleo y el alto costo de la vida y el brutal endeudamiento, en una joda caricaturesca.

Y leo declaraciones de chavistas que catalogan de maravilla espiritual, que devuelve la fe y las esperanzas al país, aquel sirénido canto de casi ocho horas, precedido de golpecitos al hombro al despojado y vejado Eduardo Gómez Sigala, apretón de mano a su reo Richard Blanco y diálogo serenatero con la – hasta ayer - “burguesita” y “pitiyanqui” María Corina Machado, a quien dedicó su deseo por una mujer presidente “dentro de dos o tres períodos” – esperanza del que siembra coco - para desconcierto de la focamenta roja rojita que ya tenía los tridentes en la mano para destriparlos si se portaban mal, según el manual de la Iglesias.

Pero lo que desbordó la fe de los creyentes en la fábula del Mago de Oz, fue aquel Do de pecho con el cual Chávez sorprendió al país anunciando su renuncia a la Ley Habilitante… en unos cuantos meses – pssst, ¡qué demócrata, señor, nos gastamos los venezolanos! Y las focas que no durmieron durante días para lograr la hazaña de dejar sin efecto la voluntad popular, volvieron a sentir que la quaker se le subía al rostro, tal como les pasó con la Ley de Universidades que les llegó de Cuba y, después de ser defendida “con la vida si es preciso”, tuvieron que salir a gritar consignas en su contra, con el rostro congestionado de avena.

Pero, ¡oh, sorpresa!, unas horas apenas después se le salió el otro yo del doctor Merengue: “¡Vayan a lavarse ese paltó, yo no devuelvo nada!”. Gracias a Dios – y certificado por la inefable Cilia Flores – que los diputados de oposición optaron por ponerse “tapones” en los oídos - no “un tapón en las orejas”, doña Cilia – y no pararle al llamado al “diálogo”… de sordos que acostumbra convocar cada vez que tiene el santo volteado – 60% de los venezolanos aseguramos que se va el 2012. Más duro estaba Ben Alí.

“Yo no soy comunista”, no señó

Dividiendo al país entre “revolucionarias y revolucionarios” y no revolucionarias y no revolucionarios” Chávez inició su canto magistral a la convivencia pacífica - obediente y no deliberante, claro - jurando por Maisanta – un santo de la corte malandra - que “aquí no hay ningún proyecto comunista” – “asumo el marxismo. Lo asumo: Y yo cuando asumo, asumo” (Chávez, 15 de enero de 2010) - “El Comunismo prevé la eliminación del Estado y de la propiedad privada. Eso no está previsto aquí”, con lo que siguió enloqueciendo a sus fieras hambrientas de derechos liberales, que ya no sabían a que atenerse al recordar las recientes leyes sancionadas entre gallos y medianoche – incluyendo la suspensión de las sentencias de desalojo para inquilinos morosos - que, precisamente, minimizan y vulneran la constitucionalidad de la propiedad privada - "hay que replantear el concepto de propiedad privada y hacerlo virar hacia el de propiedad social”, (Chávez 10 de mayo de 2009) - y crean el Estado comunal inserto en el Poder Popular, desmontando el Estado republicano. Comunismo puro.

¿Cuántas veces Chávez ha negado ser comunista, para seguir imperturbable sus prácticas liberticidas? La campaña anticomunista que despertó la aversión del 80% de la población venezolana hacia ese sistema de criminales y ladrones, lo obligó a recoger las velas una vez más. ¿Habrá algún idiota que le crea? No hay que aflojar en el alerta. Camarón que se duerme se lo comen el Día de las Secretarias.

“Lo mió es el respeto por el sector privado”

“El sector privado nacional que trabaja y que quiera trabajar, y que necesite algún apoyo del Gobierno, aquí está esta mano para que trabajemos juntos y levantemos la producción nacional, de la pequeña, mediana y gran empresa” – asustado por la escasez que vendrá se le olvidó el despojo de tierras al sur del Lago ¿para entregarlas a un millonario platanero ruso? y las expropiaciones de propiedades urbanas para ahorrarse el gasto en las acometidas de servicios en la construcción de viviendas – una chupetica de cianuro, después de haber lanzado al ludibrio público al empresariado digno – 60% del aparato productivo nacional ha sido destruido por el miedo a que financiara a la oposición - colocándolo a merced de los enanos morales que lo acompañan en sus tropelías contra el Estado de derechos. ¿Habrá un empresario que le crea?

El campeón de levantamiento de diálogos

Los regimenistas – ases de la adulancia - amanecieron denunciando que la oposición rechazaba el llamado al diálogo – interpretado por ellos como reconciliación - y uno en particular señaló que la oposición sigue el camino de la guerra - se creyeron la existencia de opositores moderados – toda moderación frente al despotismo es un acto de traición - cuando los que andan de escopeta armada son ellos y sus legiones de fanáticos estandarizados en Cuba.

La pregunta que debe hacerse todo ciudadano consciente es ¿por qué vamos a creer que un hombre que existe por y para la violencia y el odio, es sincero en esa invitación a la conciliación? ¿No será pa´morderme? A cuántos operativos dialécticos ha convocado Chávez en estos doce años.

¿Recuerdan su transfiguración de abril de 2002, luego que el pueblo indignado lo sacara de Miraflores a llorar a La Orchila aferrado al tobillo de un cura? ¿Cuántas toneladas de diálogo prometió para luego dar una soberbia patada militar a los ingenuos que le creyeron? Para empezar hay que conocer qué es lo que una psiquis como la de Chávez entiende por diálogo o conciliación: ¿Que aceptemos aborregadamente que el carnet del PSUV sea la nueva Cédula de Identidad, para que toda la nación en santa paz – de los sepulcros – grite lobotomizada: Uh ah Chávez no se va?

Y “esos muertos no son míos”

“Cuál es el código ético (¿?) que le puede permitir a alguien achacarme a mí la culpa de 150 mil muertos, que alguien se pare y lo diga”. Que un todoterreno como Chávez – acostumbrado a asumir los privilegios del poder total – demuestre tamaña cobardía frente a las consecuencias de las pésimas políticas en materia de seguridad, el abandono de las policías, fiscalías y tribunales – con la impunidad como resultado - y el incesante llamado a la lucha de clases que estimuló la violencia en el resentimiento social, no tiene otra explicación que el pavor de perder el favor popular por su violación al principio constitucional que lo obliga a responder por el derecho a la vida y a la integridad personal.

Y, además, vergüenza debía darle el desborde del hampa a este gobierno militarizado – repleto de generales en jefe – gracias a Dios no se le ha ocurrido a ninguna de esas islitas del Caribe realizar una invasión armada, ya seríamos colonia de Bonaire. Cuatro de cada diez hogares venezolanos han sido enlutados por el hampa durante el turno de vigilancia de Chávez. Y escurre el bulto como la embarazada del viento.

En conclusión

Sin obviar que la naturaleza del alacrán es inmutable, ese discurso no es más que un canto de sirenas sin el atractivo de la leyenda. Sigamos los demócratas en la lucha de calle con el Espíritu del 23 de Enero – los diputados a amarrarse los pantalones para dar la pelea sin concesiones - haciendo política, como he sostenido siempre, escuchando y capitalizando las angustias y sufrimientos del pueblo, e insistiendo, por si hay duda todavía, en que el responsable de su dolor tiene nombre y apellido: Hugo Chávez.
Rafael Marrón González
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15 de enero de 2011

¿Entre bomberos no se pisan la manguera?

Un chavista se queja en voz alta de la delincuencia y otro que lo escucha le recrimina su falta de compromiso con la revolución. Y en esa sencilla oración está reflejada la inmensa realidad de la inseguridad en el país. No hay nadie a salvo.

Los chavistas están condenados a llorar en silencio a sus muertos, sin una queja, para no dañar la revolución. Y los gritos ensordecedores de los demás no encuentran oídos en un gobierno que dota de impunidad al hampa – 93% de los homicidios quedan impunes - que le suministra el terror masivo indispensable para avanzar en su implantación comunista. Para forzar la emigración de la clase media. Para vaciar al país de sus talentos y promesas. Que se vayan a otra parte.

La patria socialista solo necesita parásitos. Y así Venezuela se desangra. Nuestros jóvenes valores deben escapar para preservar la vida o son asesinados a las puertas de sus casas. Con idéntica impresión escribe el profesor de la UCAB Valentín Arenas Amigó: “En la Cuba de Castro era el Estado mismo quien generaba el terror a través de los fusilamientos en el paredón para que los disidentes supieran lo que el régimen era capaz de hacer para mantenerse.

En la Venezuela de (Chávez) sería un escándalo el paredón, pero permitir que se genere una situación de inseguridad y de miedo hasta para salir a la calle, sí puede ser un instrumento válido para la revolución pues se crea una situación de (impunidad) e indefensión generalizada destinada a crear el mismo terror colectivo, pero sin paredón, que le permite al proceso avanzar hacia su objetivo de control total”.

Lo que observa y siente la población es que mientras los asesinos despiadados, bestializados por la droga, que profusamente circula por las arterias de Venezuela, se apoderan de las calles y lugares de esparcimiento a cualquier hora del día o de la noche e insatisfechos con atracar y secuestrar, disparan a matar contra sus inocentes víctimas de todas las edades – humildes trabajadores, estudiantes, profesionales, comerciantes – para probar su naturaleza asesina ante los jefes de las bandas - cubriendo de dolor y luto la geografía venezolana.

Chávez ladra contra el imperio y compra armas sofisticadas y que para enfrentar una anhelada invasión, que hace carcajear a los gringos, y la policía – insuficiente, mal pagada, mal armada y mal vestida - es penetrada por el hampa gracias a la puerta que le abrió la revolución y su estúpida visión sociológica - “quien tenga hambre puede robar” – lo que hasta el propio gobierno admite al señalar que 20% de la policía es hampa - uno de cada cinco delitos es cometido por un policía.

Pienso que el Código Penal – ante la gravedad de la situación – debe contemplar la aplicación del doble de la pena estipulada – con eliminación de beneficios procesales - si el delito es cometido por un policía. Y, además, es necesario ir pensando seriamente – por la severa psicopatía nacional - las personas son becerros, muñecos, cosas - en incorporar la figura de la “cadena perpetua” para crímenes horrendos y juzgar como adultos a los menores homicidas, pues es necesario defender a ultranza a la sociedad ante este Estado de horror que nos mancilla.


Un ejército terrorista

Y es que todavía parece que no hemos analizado en su justa dimensión el serio problema de la delincuencia, convertida por la impunidad en poderoso ejército terrorista – como tal debe ser considerada - que tiene a la población venezolana en estado paranoico, porque en Venezuela la delincuencia practica un sadismo que solo puede entenderse bajo la óptica del odio.

No tiene idea este gobierno de ambiciosos cohesionados por la codicia, de la ferocidad depredadora de la bestia que han creado. Su Estado corrupto y quebrado está siendo absorbido por la inmoralidad que han desatado con su imbecilidad, demostrada al invocar la “lucha de clases” – vaina de aduldolescentes tarados - con lo que pretenden justificar los crímenes del hampa.

Un comunista sostenía en un foro universitario, que la revolución “canalizaría la rebeldía que se expresaba en la violencia delictiva por la injusticia social del capitalismo”. Una estupidez, pues esa violencia lo que busca es la riqueza capitalista por la vía fácil del crimen, para el procaz disfrute pervertido de su ignorancia. Por eso es tan atractivo el tráfico de drogas. Que por cierto recluta no pocos diputados, ministros, jueces, militares, empresarios en estos tierreros conceptuales que mientan América Latina.

El problema es tan alarmante que no estamos lejos – tal la pérdida de la moral pública - de que se cree una institucionalidad al servicio de asesinos y traficantes – ¿por qué existen más defensores públicos que fiscales? – hay que recordar que en Colombia llegaron hasta el Congreso, y las FARC – su organización política – sigue en pie de guerra, y aquí en Venezuela el caso Makled no es menos emblemático, por poco uno de estos capos no fue alcalde de Valencia regalando lavadoras – indicativo de la irracionalidad de la ignorancia que llevó a Chávez al poder omnímodo que detenta.

A esa fuerza letal, impía e irracional solamente falta la disposición organizativa – ya hay megabandas - para apoderarse formalmente del país. Y no es precisamente este gobiernucho corrupto - a todas luces cómplice por razones políticas, si se le puede llamar política a esa enloquecida codicia - el que pueda detenerla una vez fijado ese objetivo. Que Dios nos ampare.

Estamos todos en el infierno

Al respecto, O Globo publicó hace unos años una entrevista del periodista Arnaldo Jabor a Marcos Camacho, más conocido por el sobrenombre de "Marcola", máximo dirigente de una organización criminal de Sao Paulo (Brasil) denominada Primer Comando de la Capital (PCC). Sus respuestas revelan la dimensión brutal del problema continental de la delincuencia:

- ¿Ustedes intelectuales no hablan de lucha de clases, de ser marginal, ser héroe? Entonces ¡llegamos nosotros! ¡Ja, ja, ja...! Mis soldados son extrañas anomalías del desarrollo torcido de este país. No hay más proletarios o infelices o explotados. Hay una tercera cosa creciendo allí afuera, cultivada en el barro, educándose en el más absoluto analfabetismo, diplomándose en las cárceles, como un monstruo Alien escondido en los rincones de la ciudad. Está delante de una especie de post miseria que genera una nueva cultura asesina, ayudada por la tecnología, satélites, celulares, Internet, armas modernas. Es la mierda con chips, con megabytes. (…) Ustedes son el estado quebrado, dominado por incompetentes. Nosotros tenemos métodos ágiles de gestión. Nosotros luchamos en terreno propio. Ustedes, en tierra extraña. Nosotros no tememos a la muerte. Ustedes mueren de miedo. Estamos en el centro de lo insoluble mismo. Ya somos una nueva "especie", ya somos otros bichos, diferentes a ustedes. Ustedes tienen la manía del humanismo. Nosotros somos crueles, sin piedad. Nosotros no nos olvidamos de ustedes, son nuestros "clientes". Ustedes nos olvidan cuando pasa el susto de la violencia que provocamos. Ustedes sólo pueden llegar a algún suceso si desisten de defender la "normalidad". No hay más normalidad alguna. Ustedes precisan hacer una autocrítica de su propia incompetencia. Pero a ser franco, en serio, en la moral. Estamos todos en el centro de lo insoluble. Sólo que nosotros vivimos de él y ustedes no tienen salida. Sólo la mierda. Y nosotros ya trabajamos dentro de ella. Entiéndame, hermano, no hay solución. ¿Saben por qué? Porque ustedes no entienden ni la extensión del problema. Como escribió el divino Dante: "Pierdan todas las esperanzas. Estamos todos en el infierno".

Se ha dudado de la autenticidad de esta entrevista, sin embargo su veracidad ha sido confirmada en Venezuela: Recientemente fue atracada en su vivienda una familia en Maracay, y los cinco delincuentes repetían que “eran hampa y en el país mandaban ellos”.

Con delincuencia y muerte no hay patria

En el año 2010 ocurrieron – extraoficialmente, porque el gobierno oculta las cifras - 17.600 homicidios en todo el territorio nacional, lo que coloca en 60,68 la tasa de homicidios por cada 100.00 habitantes - 20 en Brasil y 15 en México.

Lo que alegan los jefes policiales es que la mayoría de esas víctimas son delincuentes, lo que, supuestamente debe alegrarnos - por pequeño que sea el porcentaje de inocentes que perezcan en esa atrocidad alucinante, la lesión es inconmensurable - sin embargo esa es una evidencia del cáncer feroz que hace metástasis en nuestra sociedad.
Van cerca de 130 mil muertos en los doce años del gobierno de Chávez y el crimen sigue en ascenso – aunque la idiotez oficialista lo niegue o celebre supuestos descensos - y si esas autoridades tienen razón, entonces ¿cuál es la población delictiva del país? ¿40%? O Chávez reacciona ante esta realidad incontrovertible o seguiremos pensando que el problema radica en que entre bomberos no se pisan la manguera.
Rafael Marrón González

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