Que el comunismo es una secta de asesinos es una verdad incontrovertible, asaz demostrada por la historia reciente, y que también es una pervertidora de menores – extensiva a la aduldolescencia mental - cantera inagotable de adeptos emocionales, bien por mediocridad bien por instintos vesánicos, puede comprobarse fácilmente. Sin embargo existe una tercera perversión: Su carácter destructivo del concepto político de ciudadanía, al imponer la fuerza militar sobre las leyes universales que garantizan los derechos del ciudadano, pues la única forma de que un hombre de verdad resigne sus derechos es por la fuerza superior de las armas en manos de ignorantes asesinos inconscientes – obedientes hasta el asco - con poder decisorio sobre vidas y propiedades. Chávez acaba de dar otro zarpazo más en esa dirección al dotar de jerarquía militar – oficial ahora, pues ya la había esbozado en Guayana – a su condición de Comandante en Jefe de la Fuerza Armada, que la supeditaba al poder civil - la carta democrática interamericana señala que todas las autoridades se subordinan al poder civil democrático - quedando ahora derogada la ciudadanía, lo que en lenguaje llano significa, pisada por la bota militar, y lo más grave, propio de la infinita maldad comunista, por la alpargata miliciana guiada por oficiales sin formación militar académica, coptados por el odio, cuyo resentimiento, como el del mulato Machado, los lleva al parricidio. Y – otra prueba de su infinita maldad - con licencia para destruir la ciudadanía desde el embrión escolar, pues serán estos milicianos los encargados de instruir a nuestros niños sobre lo extraordinario que es renunciar a sus derechos ciudadanos para pertenecer en cuerpo y espíritu a Los Hijos del Fusil del Comandante. Hasta cuándo la humanidad se resistirá a reconocer como ya lo ha hecho Polonia, que el comunismo – garra retráctil del socialismo – es un antinatural e inhumano sistema de esclavitud, represión y muerte. El lobo afila sus colmillos El silencio y calma de los partidos de oposición frente a este brutal atentado contra la civilidad, sobrecoge. Ya la calle debería estar recalentada para derrotar esta reforma que nos deroga como ciudadanos. Mientras estamos distraídos Chávez afila sus dagas: Obviando los artículos 324, 328 y 330 de la Constitución, el artículo 66 de la reforma establece: “Pertenecen a la categoría de Milicia quienes sin ejercer la profesión militar manifiesten voluntariamente ingresar a la Milicia Bolivariana (…) como militares en la condición de: Oficiales de la Milicia, Sargento de Milicia y miliciano…”. ¿Los ascensos se darán por la muescas en la culata? Parece que esta liberalidad demagógica fue dictada para recoger las huestes salvajes de Lina Ron, que quedaron en estado de anarquía, otorgarles rangos militares y colocarlas directamente bajo las órdenes de Chávez, sin el subterfugio de Lina. Alea jacta est Con esta reforma la suerte está echada y la revolución armada – violenta que siempre ha sido – se desemboza de su hipocresía política, al milicializar su brazo electoral, el PSUV, y al extrapolar la comandancia suprema del ejército de la magistratura presidencial, personalizándola en la figura en adoración perpetua de Chávez, pivotada en una fuerza supraconstitucional, deliberante e ideologizada - ¿para echársela al ejército? – integrada por militantes políticos agradecidos, pues, sabido es que, en la realidad, todo quien necesite atención del Estado debe inscribirse en el partido de gobierno – violencia violatoria de los derechos humanos - pero además, ahora tiene que afiliarse, “voluntariamente”, a las milicias para pasar a formar en este poderoso y anárquico ejército de fanáticos armados, unidos indisolublemente por la codicia derivada de la instigación al crimen implícita en el lema “socialismo o muerte”, para que Chávez se declare mayoría nacional de facto - ¿a cuántos votos equivale un fusil? - in saecula saeculorum. Amen. En conclusión Con esta reforma queda absolutamente clarificada la confesión, que le valió un ascenso instantáneo al general Henry Silva: ¡Ay del vencido!... aunque llegue a vencer el 2012. Rafael Marrón González
2 de abril de 2011
27 de marzo de 2011
¿Por qué a los cuerdos les gustan los locos?
“Loco” es por estos lares el sujeto atrabiliario, jodedor, irresponsable, simpaticón, inescrupuloso que consigue lo que quiere obviando la moral pública, la decencia o las convenciones sociales. Las frases que lo definen tienen una carga semántica alarmante, pero a la vez atrayente, como: “Este si es loco de verdá verdá”. “Cuidado, mira que ese le mete al loco de frente”, es decir es temerario, importamepoco. Locos que se la pasan ensangrentado las carreteras de Venezuela y enlutando sus hogares. Asesinando y suicidándose, bajo los efectos del alcohol y del exceso de velocidad, justificado socialmente con lo de “accidente”. Locos levanta carajitas que han llenado al país de hijos sin padres, pero las carajitas, sobre todo en los barrios, enloquecen por ellos, a pesar de la supuración de la experiencia ajena. Locos que privilegian la imagen sobre los principios y cuyos vicios son superiores a sus ingresos. Regularmente estos locos se asientan como resultado de una buena paliza. Pero como son divertidos – almas de las fiestas – y en secreto todos queremos ser como el loco, nadie se las da y así el loco va cogiendo alas y puede llegar hasta presidente de la nación. Como Berlusconi, en Italia, quien se autodefine: - “Soy valiente, temerario, quizá también un poco heroico y loco”. Con lo de “loco” justifica su inmoralidad. Recuerdo que el 11 de Abril las paredes recogieron el sentir popular: “Ese loco es nuestro”. “Devuélvanme mi loco”. Y es que padecer de esa singular forma de irresponsabilidad moral prodiga no pocas satisfacciones y evasiones de carácter ético. Todo se le perdona porque es loco. Qué será, qué será Lo cierto que la suerte de estos locos los cuerdos la desean. Fíjese usted que ninguno de nuestros gobernantes llega al poder por la vía del consenso social con sus propuestas económicas, sino que las triunfadoras son las consignas, entre más disparatadas mejor. Los comandos de campaña se estrujan las neuronas buscando el eslogan matador. Y eso definitivamente es un reflejo de la sociedad que tenemos. Y luego el pueblo - que para Chávez es la parte de la sociedad que lo sigue como perro lamedor de manteca - se queja del desastre ocasionado por haber preferido a un cantinero al que llamaban “el loco” para administrar la cosa pública. Y el colmo es que existen analistas que coinciden en afirmar que esta loquera era necesaria para que nuestra sociedad aprendiera, pero parece que nada ha aprendido, porque insiste en pensar – y tiene razón, dolorosamente – que quien ofrezca caminos cuerdos no gana elecciones. Es hora de formar el antiloco Pienso, y a lo mejor sigo en mi mundo utópico – aunque utopía para mí es realidad potencial – que es hora de emprender una tarea para formar ciudadanos capaces de elegir por la razón y no por las emociones. Que el pueblo elija por contraste con su realidad y no por el parecido del candidato con sus carencias intelectuales. “Si alguna violencia es necesaria es aquella que permite a los hombres ser honrados y felices”. Y esa forma de violencia se llama educación. Que al no ser permisiva, frustra – o tiene que frustrar - la germinación de locos, pues su misión es formar para el ejercicio de la racionalidad y el pensamiento crítico, para enseñar a reflexionar antes de actuar, que es el verdadero significado de “arrepentimiento” - que es la búsqueda del perdón social del “loco” - para, precisamente, tomar decisiones por el análisis crítico del orden interno de la realidad. De allí, se supone, que el mundo académico debería suministrar los líderes antilocos, pero parece que el atractivo del loco es demasiado poderoso. Opino que estas elecciones del 2012, las más cruciales que ha tenido la República, son ideales para seleccionar un antiloco que, provisto de un viable programa consensual de gobierno, basado en la productividad, se dedique, con lenguaje claro y raspao, a convencer al pueblo de la necesidad de elegir un cuerdo para dirigir los destinos de la nación. El antiloco es una necesidad de supervivencia nacional. O el despotismo ilustrado. Rafael Marrón González
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18 de marzo de 2011
La muerte de Lina Ron
Aunque parezca cruel resaltarlo – a nadie puede alegrar la muerte de un ser humano - la desaparición repentina de esta violenta dirigente chavista, generó una sensación de alivio en la sociedad, pues el miedo que inspiraba en quienes no comulgan con Chávez o se atreven a criticarlo, era una contundente realidad.
Su simple nombre era una amenaza y ella lo disfrutaba, lo que demostraba con su andar agresivo y su jaquetonería sin exclusiones y sus declaraciones destempladas, con mentadas de madre incluidas. Su radicalismo violento fue rubricado cuando, rodeada de hombres armados, confesó: “Patria, socialismo o muerte, y cuando digo muerte, es muerte”, aclarando con ello que no se trataba de una consigna, sino de una amenaza cierta de muerte violenta para quien no se someta a los designios de Chávez – transmutado en “la patria” – “con Chávez todo, sin Chávez plomo”.
Las tomas violentas del Palacio Arzobispal y de Globovisión, son referentes indiscutibles de su absoluto desprecio por el estado de Derecho. Y Chávez, que la azuzaba con sus elogios, haciéndole creer que sus desmanes eran revolucionarios, manipulando su personalidad devota a su figura autoritaria, se vio obligado a encarcelarla para intentar domesticar la furia que le lanzó al resto de los venezolanos. La sugerencia debió partir de Freddy Bernal, que se quitó de encima otra mujerona violenta, que usurpaba el apellido Manuit, y aterrorizaba con una pistola de alta potencia al cinto, sometiéndola a un juicio que la aventó a la cárcel por varios años.
Porque Bernal, aunque se diga revolucionario, es un hombre de mente policial, formado exhaustivamente por los gobiernos adecos, que conoce el alcance destructivo de la psiquis criminal, que debe mantenerse sujeta por el imperio de la ley. Personas como estas abundan en este país, sin embargo pueden pasar su vida limitando su violencia e intemperancia en el reducido campo de su vecindad, en el cual se hacen temer y odiar o drenan hacia la delincuencia.
En el caso de Lina Ron, el discurso violento de Chávez y su peligroso convencimiento de que la “violencia es la partera de la historia” – un anacrónico eslogan comunista, cuando lo es la libertad - le amplió su campo de acción, permitiéndole imponer su violencia como axioma político, apoyada en un poderoso grupo armado, dotado de impunidad que ahora queda en estado de anarquía, y cuyas acciones pueden ser más temerarias y terroríficas que las capitaneadas por la extinta, lanzados a la liquidación física de todo quien tenga lo que ellos envidian.
La violencia ha sido la partera del chavismo
Y es que desde aquella memorable presentación en sociedad, intentando derrocar un gobierno democráticamente electo y violando la Constitución que había jurado defender, pasando por su promesa de “freír las cabezas de los adecos”, la partera del chavismo, dada su salvaje condición, ha sido la violencia. Su supuesto amor por los pobres no pasa de ser un subterfugio para ganar adeptos en las clases más susceptibles de asumir su propuesta de permanencia eterna en el usufructo del poder, que es lo único que lo anima.
Es la misma violencia que usó Lenín para imponer su Estado totalitario: El terror de masas. Y para ello usaba sin escrúpulos al lumpen, que debió ser a su vez destruido porque amenazaba acabar con la revolución. Todos los tiranos están convencidos de la eficiencia del terror. Eso lo sabe Chávez y por ello amenaza con las armas de su revolución – “que es pacifica pero está armada”, es decir es violenta.
Pero esa violencia es variopinta
El chavismo usa la violencia primitiva que caracterizó la vida pública de Lina Ron, de formas más sutiles, como obligar a los empleados público a demostrar lealtad a la revolución so pena de ser despedidos, sin prestaciones sociales. O usando los inmensos recursos del poder para sus campañas electorales. O utilizando el sistema judicial para criminalizar la disidencia o la protesta popular. O silenciar medios de comunicación por el expedito sistema de excluirlos de las pautas publicitarias del Estado. O expropiando fincas productivas y terrenos urbanos y propiciando la invasión de edificios particulares.
Así que la violencia de Lina Ron era la imagen pública de la autentica naturaleza de Chávez. Ahora debe asumir su función. Aunque aún le queda Soto Rojas – no olviden su promesa de “caerles a carajazos a los opositores”. Y aunque por la cercanía del 2012 la actitud de Chávez se encuentre distendida, recordemos siempre que alacrán no suspira.
Rafael Marrón González
Su simple nombre era una amenaza y ella lo disfrutaba, lo que demostraba con su andar agresivo y su jaquetonería sin exclusiones y sus declaraciones destempladas, con mentadas de madre incluidas. Su radicalismo violento fue rubricado cuando, rodeada de hombres armados, confesó: “Patria, socialismo o muerte, y cuando digo muerte, es muerte”, aclarando con ello que no se trataba de una consigna, sino de una amenaza cierta de muerte violenta para quien no se someta a los designios de Chávez – transmutado en “la patria” – “con Chávez todo, sin Chávez plomo”.
Las tomas violentas del Palacio Arzobispal y de Globovisión, son referentes indiscutibles de su absoluto desprecio por el estado de Derecho. Y Chávez, que la azuzaba con sus elogios, haciéndole creer que sus desmanes eran revolucionarios, manipulando su personalidad devota a su figura autoritaria, se vio obligado a encarcelarla para intentar domesticar la furia que le lanzó al resto de los venezolanos. La sugerencia debió partir de Freddy Bernal, que se quitó de encima otra mujerona violenta, que usurpaba el apellido Manuit, y aterrorizaba con una pistola de alta potencia al cinto, sometiéndola a un juicio que la aventó a la cárcel por varios años.
Porque Bernal, aunque se diga revolucionario, es un hombre de mente policial, formado exhaustivamente por los gobiernos adecos, que conoce el alcance destructivo de la psiquis criminal, que debe mantenerse sujeta por el imperio de la ley. Personas como estas abundan en este país, sin embargo pueden pasar su vida limitando su violencia e intemperancia en el reducido campo de su vecindad, en el cual se hacen temer y odiar o drenan hacia la delincuencia.
En el caso de Lina Ron, el discurso violento de Chávez y su peligroso convencimiento de que la “violencia es la partera de la historia” – un anacrónico eslogan comunista, cuando lo es la libertad - le amplió su campo de acción, permitiéndole imponer su violencia como axioma político, apoyada en un poderoso grupo armado, dotado de impunidad que ahora queda en estado de anarquía, y cuyas acciones pueden ser más temerarias y terroríficas que las capitaneadas por la extinta, lanzados a la liquidación física de todo quien tenga lo que ellos envidian.
La violencia ha sido la partera del chavismo
Y es que desde aquella memorable presentación en sociedad, intentando derrocar un gobierno democráticamente electo y violando la Constitución que había jurado defender, pasando por su promesa de “freír las cabezas de los adecos”, la partera del chavismo, dada su salvaje condición, ha sido la violencia. Su supuesto amor por los pobres no pasa de ser un subterfugio para ganar adeptos en las clases más susceptibles de asumir su propuesta de permanencia eterna en el usufructo del poder, que es lo único que lo anima.
Es la misma violencia que usó Lenín para imponer su Estado totalitario: El terror de masas. Y para ello usaba sin escrúpulos al lumpen, que debió ser a su vez destruido porque amenazaba acabar con la revolución. Todos los tiranos están convencidos de la eficiencia del terror. Eso lo sabe Chávez y por ello amenaza con las armas de su revolución – “que es pacifica pero está armada”, es decir es violenta.
Pero esa violencia es variopinta
El chavismo usa la violencia primitiva que caracterizó la vida pública de Lina Ron, de formas más sutiles, como obligar a los empleados público a demostrar lealtad a la revolución so pena de ser despedidos, sin prestaciones sociales. O usando los inmensos recursos del poder para sus campañas electorales. O utilizando el sistema judicial para criminalizar la disidencia o la protesta popular. O silenciar medios de comunicación por el expedito sistema de excluirlos de las pautas publicitarias del Estado. O expropiando fincas productivas y terrenos urbanos y propiciando la invasión de edificios particulares.
Así que la violencia de Lina Ron era la imagen pública de la autentica naturaleza de Chávez. Ahora debe asumir su función. Aunque aún le queda Soto Rojas – no olviden su promesa de “caerles a carajazos a los opositores”. Y aunque por la cercanía del 2012 la actitud de Chávez se encuentre distendida, recordemos siempre que alacrán no suspira.
Rafael Marrón González
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12 de marzo de 2011
¿Por qué Liberalismo Siglo XXI? (III)
El liberalismo, en todo el mundo occidental de economías exitosas, debe fortalecer la pugna por la libertad y la responsabilidad individuales y el consiguiente desmantelamiento del colectivismo en todas sus vertientes, partiendo de la premisa de la contradicción de la ética, la democracia y el derecho con el socialismo y sus adjetivaciones hipócritas, definido como ausencia o limitación de la propiedad privada, masificación ideológica y planificación estatal de la vida social y económica de la nación. Hoy en día – aunque no se perciba a simple vista – la humanidad marcha hacia un mundo cada vez más liberal, impulsado por la profusión de redes sociales cibernéticas, lo que permite una globalización de facto de elementos culturales, económicos y políticos imbricados con la libertad. Y esto deja la práctica socialista reducida a unas cuantas realidades atrasadas y bestializadas por un poder que solamente es posible por la fuerza de las armas. La atracción del discurso filantrópico del socialismo/ comunismo se desvanece en la cruel realidad de su práctica. Venezuela es un ejemplo.
Igualdad de oportunidades en el L-SXXI
Aunque compartimos con el liberalismo clásico la igualdad solamente ante la ley, tal como la enunciara Bolívar para Colombia, y sin salirnos de la lógica de esa premisa, el Liberalismo S-XXI incluye la “equidad” - como igualdad de oportunidades - en su planteamiento político, como el equilibrio de compensación – a través de la educación - que permite a los nacidos en desventaja social y económica poder competir en igualdad de condiciones.
El libre mercado en el L-SXXI
El liberalismo ha comprobado en el mundo desarrollado las ventajas del libre mercado, pero es imperativo que el Estado regule las relaciones económicas para la protección de los más débiles, aunado a un sindicalismo de avanzada, que proteja tanto a los trabajadores como a la empresa como fuente de trabajo contribuyendo a su expansión y crecimiento, propendiendo a la cogestión accionaria.
La pobreza en el L-SXXI
La pobreza debe ser analizada en su estructura interna para poder ser combatida, partiendo, con sinceridad, de reconocer que hay que controlar la natalidad – como lo hace voluntariamente la clase media - que no todo quien vive en un barrio es pobre y que la pobreza no es un asunto de ingresos económicos – un “cuidador” callejero de vehículos, gana entre 300 y 500 BsF diarios y no deja de ser un indigente. He sostenido en otros artículos que la pobreza esta dividida en: 1 - Pobres porque no quieren dejar de ser pobres – seres infectados de ignorancia que dilapidan fortunas en vicios y necedades, con estos no hay nada que hacer sino minimizar su población culturizando su descendencia. 2 - Pobres porque no pueden salir de la pobreza por sus propios medios, que deben ser objeto de intervención del Estado, sin paternalismo, para ayudarlos a superar sus limitaciones, pero con la división necesaria entre recuperables e irrecuperables: Entre los recuperables tenemos niños en estado de abandono o de riesgo, madres de hogares infuncionales, indígenas, y entre los irrecuperables, a quienes hay que atender porque no pueden aprender a pescar, están los indigentes, enfermos desvalidos, ancianos abandonados. Y 3 - pobres en tránsito, que son formidables herramientas de superación a través del trabajo, el estudio y la responsabilidad, y que pueden perderse en la pobreza atávica, resignada, tradicionalista, sino se les estimula el deseo de superación. Es a ellos a quienes hay que dirigir el énfasis educativo, de calidad, con programas de detección temprana de sus aptitudes y sembrando en ellos la conciencia necesaria para eliminar la incultura pobrecitista. Es con individuos de conciencia inteligente como se vence la dependencia y el atraso que sustenta el discurso comunista de depredadores de la libertad como Chávez, basado en la conservación de las masas en la ignorancia para la preservación del poder. Sigue…
Igualdad de oportunidades en el L-SXXI
Aunque compartimos con el liberalismo clásico la igualdad solamente ante la ley, tal como la enunciara Bolívar para Colombia, y sin salirnos de la lógica de esa premisa, el Liberalismo S-XXI incluye la “equidad” - como igualdad de oportunidades - en su planteamiento político, como el equilibrio de compensación – a través de la educación - que permite a los nacidos en desventaja social y económica poder competir en igualdad de condiciones.
El libre mercado en el L-SXXI
El liberalismo ha comprobado en el mundo desarrollado las ventajas del libre mercado, pero es imperativo que el Estado regule las relaciones económicas para la protección de los más débiles, aunado a un sindicalismo de avanzada, que proteja tanto a los trabajadores como a la empresa como fuente de trabajo contribuyendo a su expansión y crecimiento, propendiendo a la cogestión accionaria.
La pobreza en el L-SXXI
La pobreza debe ser analizada en su estructura interna para poder ser combatida, partiendo, con sinceridad, de reconocer que hay que controlar la natalidad – como lo hace voluntariamente la clase media - que no todo quien vive en un barrio es pobre y que la pobreza no es un asunto de ingresos económicos – un “cuidador” callejero de vehículos, gana entre 300 y 500 BsF diarios y no deja de ser un indigente. He sostenido en otros artículos que la pobreza esta dividida en: 1 - Pobres porque no quieren dejar de ser pobres – seres infectados de ignorancia que dilapidan fortunas en vicios y necedades, con estos no hay nada que hacer sino minimizar su población culturizando su descendencia. 2 - Pobres porque no pueden salir de la pobreza por sus propios medios, que deben ser objeto de intervención del Estado, sin paternalismo, para ayudarlos a superar sus limitaciones, pero con la división necesaria entre recuperables e irrecuperables: Entre los recuperables tenemos niños en estado de abandono o de riesgo, madres de hogares infuncionales, indígenas, y entre los irrecuperables, a quienes hay que atender porque no pueden aprender a pescar, están los indigentes, enfermos desvalidos, ancianos abandonados. Y 3 - pobres en tránsito, que son formidables herramientas de superación a través del trabajo, el estudio y la responsabilidad, y que pueden perderse en la pobreza atávica, resignada, tradicionalista, sino se les estimula el deseo de superación. Es a ellos a quienes hay que dirigir el énfasis educativo, de calidad, con programas de detección temprana de sus aptitudes y sembrando en ellos la conciencia necesaria para eliminar la incultura pobrecitista. Es con individuos de conciencia inteligente como se vence la dependencia y el atraso que sustenta el discurso comunista de depredadores de la libertad como Chávez, basado en la conservación de las masas en la ignorancia para la preservación del poder. Sigue…
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5 de marzo de 2011
La hora de la hombría
Estar preso en un régimen dictatorial requiere altas dosis de hombría: Los políticos que enfrentaron a la bestia Juan “Bisonte” Gómez o a “Motoneta” Pérez Jiménez sufrieron torturas inenarrables, prisiones y exilios, pero jamás claudicaron. Por eso Gómez se murió y su revolución restauradora se disolvió en manos de un nuevo liderazgo. Y el Nuevo Ideal Nacional, del miserable Marcos Pérez Jiménez, no soportó la ira popular.
Nadie pidió cacao ni les dio las gracias a sus carceleros. Lucharon. Sufrieron y murieron, pero lograron su objetivo. La democracia fue el resultado de la forja de la hombría en las más hórridas circunstancias. No era concebible aceptar el perdón del sátrapa, había que derrotarlo y meterlo en la cárcel por sus crímenes como hizo Rómulo con Pérez Jiménez. Los líderes opositores iban presos y no se les ocurría nombrar abogado defensor. Ni pedir juicio justo. Sabían que estaban a merced del régimen y asumían su calvario sin doblegarse ni pedir clemencia.
Un torturador dominicano – Pedro Estrada contrataba extranjeros para torturar, por su desprecio hacia los venezolanos, como Chávez trae cubanos de falsa superioridad moral – y este le dijo a un prisionero político: - Yo conozco los procesos históricos y este gobierno caerá y ustedes serán poder. ¿Y sabe usted por qué? Porque no se rinden. No claudican. No se intimidan. No piden justicia, porque saben que no la hay. No delatan. Los masacramos y ustedes siguen adelante. Esa presión no la soporta nadie. Y así fue.
Las contradicciones de muchos de nuestros líderes de oposición producen pena: Sostienen, por ejemplo, que aquí no ha justicia. Sin embargo al ser acusados de cualquier ocurrencia del talibanato chavista, salen corriendo a designar abogados defensores y a exigir les fijen audiencias, prestándose de esa manera para legitimar las arbitrariedades judiciales del régimen que – con el aplauso de quienes serían sus principales víctimas, sindicalistas y vecinos de barrios populares - sancionó leyes que criminalizaban la protesta y el derecho a huelga y a las acciones de calle que solían resolver los reclamos del pueblo y de los trabajadores.
Otro gallo cantaría…
Si la coherencia marcara las acciones de nuestros líderes, estarían preparados para sufrir las consecuencias de sus luchas de calle, incluyendo la privación de libertad. Tendrían que llevarlos con grúas ante los jueces del horror y bien amarrados para poderlos someter. Y ante ellos gritarían con furia su desprecio. Que les dicten la condena. Que hagan lo que les dé la gana. Que disfruten su oportunidad de demostrar su servilismo. Pero no lograrían su cometido de reducirlos por el miedo.
Como aquel patriota colombiano que no se callaba a pesar de la reiterada orden del vil Mujiquita que fungía como juez, respondiéndole: ¡Métale otra bala al fusil! Así es la hombría. Ese llantén da vergüenza. Si van pedir clemencia quédense en sus casas viendo Aló Presidente. Porque la hora de la gloria personal, en estos casos, tiene muy pocos minutos. Si no reconozco la justicia del régimen, si creo que actúa por razones políticas y no jurídicas, entonces no la acepto y punto. No me interesa la farsa del debido proceso. Rechazo abogados defensores. No me presto para el show semanal de la audiencia con mi familia llorando en la puerta del tribunal, para beneplácito de la satrapía. Para su sonrisa sardónica.
El caso Rubén González
Jamás debió aceptar Rubén González una libertad condicional. Porque si es inocente, debía dictársele libertad plena. Y si es culpable debe cumplir su sentencia. Porque si es inocente ¿quién responde por ese año y medio que estuvo entre rejas por una acusación canalla apoyada por viles comisarios del régimen que se dicen “sindicalistas”; por el sufrimiento de sus familiares; por la pérdida de sus posibilidades? Esa media tinta que lo pone en la calle con régimen de presentación es un insulto a su dignidad.
Una limosna barata que empequeñece toda la lucha que libró desde la cárcel con la entereza de un avezado patriota. Y su aceptación desarticula el formidable movimiento político – sindical – estudiantil que se estaba gestando en su nombre. Fueron segundos para la reflexión. Para el reto al poder y a su obediente sistema de reducir por el miedo el justo reclamo popular. Para oponerse a la soberbia poderosa que demuestra, con el juego del gato con el ratón, su control sobre vidas, propiedades y sentimientos. Señores: Llegó la hora de la hombría. Se es o no se es.
Rafael Marrón González
Nadie pidió cacao ni les dio las gracias a sus carceleros. Lucharon. Sufrieron y murieron, pero lograron su objetivo. La democracia fue el resultado de la forja de la hombría en las más hórridas circunstancias. No era concebible aceptar el perdón del sátrapa, había que derrotarlo y meterlo en la cárcel por sus crímenes como hizo Rómulo con Pérez Jiménez. Los líderes opositores iban presos y no se les ocurría nombrar abogado defensor. Ni pedir juicio justo. Sabían que estaban a merced del régimen y asumían su calvario sin doblegarse ni pedir clemencia.
Un torturador dominicano – Pedro Estrada contrataba extranjeros para torturar, por su desprecio hacia los venezolanos, como Chávez trae cubanos de falsa superioridad moral – y este le dijo a un prisionero político: - Yo conozco los procesos históricos y este gobierno caerá y ustedes serán poder. ¿Y sabe usted por qué? Porque no se rinden. No claudican. No se intimidan. No piden justicia, porque saben que no la hay. No delatan. Los masacramos y ustedes siguen adelante. Esa presión no la soporta nadie. Y así fue.
Las contradicciones de muchos de nuestros líderes de oposición producen pena: Sostienen, por ejemplo, que aquí no ha justicia. Sin embargo al ser acusados de cualquier ocurrencia del talibanato chavista, salen corriendo a designar abogados defensores y a exigir les fijen audiencias, prestándose de esa manera para legitimar las arbitrariedades judiciales del régimen que – con el aplauso de quienes serían sus principales víctimas, sindicalistas y vecinos de barrios populares - sancionó leyes que criminalizaban la protesta y el derecho a huelga y a las acciones de calle que solían resolver los reclamos del pueblo y de los trabajadores.
Otro gallo cantaría…
Si la coherencia marcara las acciones de nuestros líderes, estarían preparados para sufrir las consecuencias de sus luchas de calle, incluyendo la privación de libertad. Tendrían que llevarlos con grúas ante los jueces del horror y bien amarrados para poderlos someter. Y ante ellos gritarían con furia su desprecio. Que les dicten la condena. Que hagan lo que les dé la gana. Que disfruten su oportunidad de demostrar su servilismo. Pero no lograrían su cometido de reducirlos por el miedo.
Como aquel patriota colombiano que no se callaba a pesar de la reiterada orden del vil Mujiquita que fungía como juez, respondiéndole: ¡Métale otra bala al fusil! Así es la hombría. Ese llantén da vergüenza. Si van pedir clemencia quédense en sus casas viendo Aló Presidente. Porque la hora de la gloria personal, en estos casos, tiene muy pocos minutos. Si no reconozco la justicia del régimen, si creo que actúa por razones políticas y no jurídicas, entonces no la acepto y punto. No me interesa la farsa del debido proceso. Rechazo abogados defensores. No me presto para el show semanal de la audiencia con mi familia llorando en la puerta del tribunal, para beneplácito de la satrapía. Para su sonrisa sardónica.
El caso Rubén González
Jamás debió aceptar Rubén González una libertad condicional. Porque si es inocente, debía dictársele libertad plena. Y si es culpable debe cumplir su sentencia. Porque si es inocente ¿quién responde por ese año y medio que estuvo entre rejas por una acusación canalla apoyada por viles comisarios del régimen que se dicen “sindicalistas”; por el sufrimiento de sus familiares; por la pérdida de sus posibilidades? Esa media tinta que lo pone en la calle con régimen de presentación es un insulto a su dignidad.
Una limosna barata que empequeñece toda la lucha que libró desde la cárcel con la entereza de un avezado patriota. Y su aceptación desarticula el formidable movimiento político – sindical – estudiantil que se estaba gestando en su nombre. Fueron segundos para la reflexión. Para el reto al poder y a su obediente sistema de reducir por el miedo el justo reclamo popular. Para oponerse a la soberbia poderosa que demuestra, con el juego del gato con el ratón, su control sobre vidas, propiedades y sentimientos. Señores: Llegó la hora de la hombría. Se es o no se es.
Rafael Marrón González
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26 de febrero de 2011
Recordando a Héctor Lavoe
De manera automática viendo las interpelaciones de los ministros de Chávez – jamás ese sustantivo tuvo tanta definición en su minusculanidad – llegó a mi memoria la triste historia de “La Voz”, Héctor Lavoe, el mejor exponente de la Salsa a mi escaso entender en la materia: Una de sus piezas más difundidas por allá por los finales de los ´80 fue Mentira, que provocaba llevarla a la Asamblea y ponerla a todo volumen como reacción popular:
Mentira, mentira, mentira, mentira (bis). Parodiando el tema: Gobierno falaz/ impostor de justicia/ tu verbo es virus/ que al alma envenena/ sobre tus ansias un corazón de piedra/ con las maldades que encierra la codicia. Mentira, mentira, mentira (bis).
Un muy bien montado espectáculo mediático, artificiosamente diseñado en La Habana, por mano habilidosa de uñas largas, para ocultar la inmensa ineficiencia de Chávez detrás de la hojarasca propagandística socialista, en el cual se deslizaron crudas verdades que nada tenían que ver con el desempeño de las elevadas funciones de aquellos minis, como es el caso del ingeniero comunista Giordani: “Vamos a combatir el terrorismo mediático con el control social de los medios de comunicación” – a confesión de parte relevo de pruebas, cualquier excusa es buena para justificar el crimen de Estado.
- "Esto va a durar no sólo los próximos períodos presidenciales, sino los próximos 50 y 100 años” - pero siempre con Chávez, así que van a salarlo para que les dure, porque sin Chávez Giordani no es más que un tartamudo intelectual resentido y fracasado, demostrado con la frase que desnuda su escasa cerebrización: - “Ustedes – la oposición - son la escoria política de este país”. Y ante tamaño insulto – además de haber sido señalados por la jauría, reiteradamente, como “la ultraderecha” - sólo la voz de María Corina Machado - la misma única que se atrevió a decirles “ustedes son comunistas y tienen miedo de admitir que quieren imponer una dictadura - se elevó para recordarle muy respetuosamente al salvaje homicida de la política como “parlamentarismo”, que “quien falta el respeto a otro, se irrespeta a sí mismo", y a pesar de reconocer el valor de la diputada liberal – la única - me siento conmovido hasta las lágrimas, ante tanta ingenuidad.
Balidos de ovejas trasquiladas para contener a estas fieras sedientas de libertades que no pudieron explicar las razones de la inmensa inflación que devora el exiguo salario de los trabajadores y aniquila cualquier posibilidad de desarrollo para los más pobres que son quienes pagan al final de la escala, este impuesto perverso.
Y más mentiras
“Chávez no está llorando/ los martirios de sus penas/
es mentira/ nunca ha sido cosa buena/ con humano corazón”. Chávez usó Twister para hacer sus comentarios regocijados y enviar halagos a sus marionetas descompuestas, cada vez que la mentira hacia un pase de pecho para esquivar una de las flojas y temblorosas preguntas de nuestros diputados empeñados en ser civilizados y demostrar sus buenas maneras, hasta el suicidio.
Para todos los mini minis la culpa fue de Adela. Del pasado que no cesa de ser presente para su infinita ineficacia que ha convertido todo lo que tocan en estercolero. Del imperialismo yanqui, sin el cual no existirían ni vivirían como reyes sauditas. De la crisis mundial, superada por todos los países el mundo, muchos de los cuales crecieron, como Perú, menos Venezuela que sigue padeciendo por la ineptitud de un gobierno malo y embustero Solo la mentira los mantiene respirando, cada vez más poquito, porque ya el pueblo canta con Héctor Lavoe:
“ - Ay por estar mintiendo siempre/ un día a ti te va a pasar/ que solo vas a quedar/ eh, te lo digo desde ahora/ escúchame Chávez Frías/ cosa mala y traicionera/ ay, que no te creo más/ por mi madre no te creo más/ que solo te voy a dejar/ con la mentira... Mentira, mentira, mentira, mentira (bis).
Rafael Marrón González
Mentira, mentira, mentira, mentira (bis). Parodiando el tema: Gobierno falaz/ impostor de justicia/ tu verbo es virus/ que al alma envenena/ sobre tus ansias un corazón de piedra/ con las maldades que encierra la codicia. Mentira, mentira, mentira (bis).
Un muy bien montado espectáculo mediático, artificiosamente diseñado en La Habana, por mano habilidosa de uñas largas, para ocultar la inmensa ineficiencia de Chávez detrás de la hojarasca propagandística socialista, en el cual se deslizaron crudas verdades que nada tenían que ver con el desempeño de las elevadas funciones de aquellos minis, como es el caso del ingeniero comunista Giordani: “Vamos a combatir el terrorismo mediático con el control social de los medios de comunicación” – a confesión de parte relevo de pruebas, cualquier excusa es buena para justificar el crimen de Estado.
- "Esto va a durar no sólo los próximos períodos presidenciales, sino los próximos 50 y 100 años” - pero siempre con Chávez, así que van a salarlo para que les dure, porque sin Chávez Giordani no es más que un tartamudo intelectual resentido y fracasado, demostrado con la frase que desnuda su escasa cerebrización: - “Ustedes – la oposición - son la escoria política de este país”. Y ante tamaño insulto – además de haber sido señalados por la jauría, reiteradamente, como “la ultraderecha” - sólo la voz de María Corina Machado - la misma única que se atrevió a decirles “ustedes son comunistas y tienen miedo de admitir que quieren imponer una dictadura - se elevó para recordarle muy respetuosamente al salvaje homicida de la política como “parlamentarismo”, que “quien falta el respeto a otro, se irrespeta a sí mismo", y a pesar de reconocer el valor de la diputada liberal – la única - me siento conmovido hasta las lágrimas, ante tanta ingenuidad.
Balidos de ovejas trasquiladas para contener a estas fieras sedientas de libertades que no pudieron explicar las razones de la inmensa inflación que devora el exiguo salario de los trabajadores y aniquila cualquier posibilidad de desarrollo para los más pobres que son quienes pagan al final de la escala, este impuesto perverso.
Y más mentiras
“Chávez no está llorando/ los martirios de sus penas/
es mentira/ nunca ha sido cosa buena/ con humano corazón”. Chávez usó Twister para hacer sus comentarios regocijados y enviar halagos a sus marionetas descompuestas, cada vez que la mentira hacia un pase de pecho para esquivar una de las flojas y temblorosas preguntas de nuestros diputados empeñados en ser civilizados y demostrar sus buenas maneras, hasta el suicidio.
Para todos los mini minis la culpa fue de Adela. Del pasado que no cesa de ser presente para su infinita ineficacia que ha convertido todo lo que tocan en estercolero. Del imperialismo yanqui, sin el cual no existirían ni vivirían como reyes sauditas. De la crisis mundial, superada por todos los países el mundo, muchos de los cuales crecieron, como Perú, menos Venezuela que sigue padeciendo por la ineptitud de un gobierno malo y embustero Solo la mentira los mantiene respirando, cada vez más poquito, porque ya el pueblo canta con Héctor Lavoe:
“ - Ay por estar mintiendo siempre/ un día a ti te va a pasar/ que solo vas a quedar/ eh, te lo digo desde ahora/ escúchame Chávez Frías/ cosa mala y traicionera/ ay, que no te creo más/ por mi madre no te creo más/ que solo te voy a dejar/ con la mentira... Mentira, mentira, mentira, mentira (bis).
Rafael Marrón González
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7:38 p. m.
20 de febrero de 2011
¿Por qué Liberalismo Siglo XXI? (II)
Además de la columna vertebral del discurso del Liberalismo Siglo XXI, compartido por el liberalismo clásico, que la integran la libertad y la propiedad privada, que junto con el derecho a la vida no son enajenables, la definición política del Liberalismo Siglo XXI se sustenta en estas cuatro premisas: Individuo, democracia, humanismo y libertad plena circunscrita al respeto a los derechos humanos, pero con racionalidad social.
Los intereses masificantes han logrado que el individualismo sea confundido con el egoísmo y el hedonismo, sin considerar el inmenso aporte del talento individual a la supervivencia de la masa. El individuo, como tal se reconoce porque, además de sujeto de derechos, lo es de deberes, de responsabilidades – debe responder por las consecuencias de sus actos – es decir es ciudadano.
En el Liberalismo Siglo XXI no existe masa sino “sociedad”, conformada por individuos provistos de especificidades productivas al servicio del progreso particular y por ende colectivo.
El humanismo en el Liberalismo Siglo XXI
Es humanismo el progreso imbricado al desarrollo del individuo. porque es el hombre-individuo, con sus destrezas y talentos, quien debe construir su futuro, explotando al máximo su locus de control interno, porque la culpa de su miseria no es verdad que sea de Dios, del color de su piel, del gobierno, de la suerte o del imperialismo yanqui. Y ese futuro tiene que estar consustanciado con el de los demás, porque no es posible el progreso individual dentro de una comunidad depauperada.
Así que el Liberalismo Siglo XXI es una propuesta política sustentada en el humanismo, que propugna el progreso de la sociedad por el desarrollo de las capacidades productivas del individuo. Y así, cuando decimos que la patria es la gente estamos hablamos de la patria en su definición de pueblo, enfatizando nuestra visión humanista que eleva la dignidad de la patria en la medida en que se dimensione la dignidad de su gente por el estudio, el trabajo y la responsabilidad. Tenemos el deber de exigir que aprenda a pescar al que pueda hacerlo sin abandonar a los que no puedan aprender a pescar. A la larga todos habrán aprendido a pescar, y saber pescar y aprovechar la rentabilidad del esfuerzo será un orgullo nacional,
Democracia liberal
Para el Liberalismo Siglo XXI, la democracia liberal es el medio de lograr el desarrollo pleno de la sociedad en libertad y eso significa que la cosmovisión de país debe ser indeclinable política de Estado. Con la educación política de las mayorías imperará la razón en sus decisiones electivas y no las emociones.
Porque así como el comunismo educa para la esclavitud y el parasitismo social, el Liberalismo Siglo XXI debe educar para la libertad con racionalidad social. Pero para ello es imperativo que la sociedad, en su defecto actual, la masa, introyecte que la democracia es un pacto político para evitar la tiranía, y que son los gobiernos en democracia, elegidos por la masa, los que son ineficientes o corruptos. No es culpa de la democracia liberal – no existe otra - el sufrimiento del pueblo, sino décadas de gobiernos populistas y demagogos - en los últimos cincuenta y tres años todos los gobiernos venezolanos fueron socialistas.
Pragmatismo vs eficacia
El ejercicio de la política se ha impregnado de un pragmatismo y un utilitarismo exagerados, en los que “el valor ético de la conducta está determinado por el carácter práctico de sus resultados”. Lo que traduce el viejo cinismo que justifica los medios por el logro del fin. El Liberalismo siglo XXI, sin poses románticas, con los pies bien afincados en la realidad, prefiere hablar de eficacia política, definida como logros efectivos por medios éticos. Combatir la pobreza sin prostituir al pobre, sin convertirlo en un perchero para colgar franelas coloradas a cambio de un mendrugo, que ni le quita el hambre ni le resuelve su condición desvalida. Sigue.
Rafael Marrón González
Los intereses masificantes han logrado que el individualismo sea confundido con el egoísmo y el hedonismo, sin considerar el inmenso aporte del talento individual a la supervivencia de la masa. El individuo, como tal se reconoce porque, además de sujeto de derechos, lo es de deberes, de responsabilidades – debe responder por las consecuencias de sus actos – es decir es ciudadano.
En el Liberalismo Siglo XXI no existe masa sino “sociedad”, conformada por individuos provistos de especificidades productivas al servicio del progreso particular y por ende colectivo.
El humanismo en el Liberalismo Siglo XXI
Es humanismo el progreso imbricado al desarrollo del individuo. porque es el hombre-individuo, con sus destrezas y talentos, quien debe construir su futuro, explotando al máximo su locus de control interno, porque la culpa de su miseria no es verdad que sea de Dios, del color de su piel, del gobierno, de la suerte o del imperialismo yanqui. Y ese futuro tiene que estar consustanciado con el de los demás, porque no es posible el progreso individual dentro de una comunidad depauperada.
Así que el Liberalismo Siglo XXI es una propuesta política sustentada en el humanismo, que propugna el progreso de la sociedad por el desarrollo de las capacidades productivas del individuo. Y así, cuando decimos que la patria es la gente estamos hablamos de la patria en su definición de pueblo, enfatizando nuestra visión humanista que eleva la dignidad de la patria en la medida en que se dimensione la dignidad de su gente por el estudio, el trabajo y la responsabilidad. Tenemos el deber de exigir que aprenda a pescar al que pueda hacerlo sin abandonar a los que no puedan aprender a pescar. A la larga todos habrán aprendido a pescar, y saber pescar y aprovechar la rentabilidad del esfuerzo será un orgullo nacional,
Democracia liberal
Para el Liberalismo Siglo XXI, la democracia liberal es el medio de lograr el desarrollo pleno de la sociedad en libertad y eso significa que la cosmovisión de país debe ser indeclinable política de Estado. Con la educación política de las mayorías imperará la razón en sus decisiones electivas y no las emociones.
Porque así como el comunismo educa para la esclavitud y el parasitismo social, el Liberalismo Siglo XXI debe educar para la libertad con racionalidad social. Pero para ello es imperativo que la sociedad, en su defecto actual, la masa, introyecte que la democracia es un pacto político para evitar la tiranía, y que son los gobiernos en democracia, elegidos por la masa, los que son ineficientes o corruptos. No es culpa de la democracia liberal – no existe otra - el sufrimiento del pueblo, sino décadas de gobiernos populistas y demagogos - en los últimos cincuenta y tres años todos los gobiernos venezolanos fueron socialistas.
Pragmatismo vs eficacia
El ejercicio de la política se ha impregnado de un pragmatismo y un utilitarismo exagerados, en los que “el valor ético de la conducta está determinado por el carácter práctico de sus resultados”. Lo que traduce el viejo cinismo que justifica los medios por el logro del fin. El Liberalismo siglo XXI, sin poses románticas, con los pies bien afincados en la realidad, prefiere hablar de eficacia política, definida como logros efectivos por medios éticos. Combatir la pobreza sin prostituir al pobre, sin convertirlo en un perchero para colgar franelas coloradas a cambio de un mendrugo, que ni le quita el hambre ni le resuelve su condición desvalida. Sigue.
Rafael Marrón González
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14 de febrero de 2011
¿Por qué Liberalismo Siglo XXI? (I)
El Liberalismo ortodoxo, que tiene muchas corrientes, entre ellas la autocrática, sostiene que el Estado y la Iglesia son obstáculos en el camino hacia la libertad, nosotros, en el Liberalismo Siglo XXI, aseveramos que la pobreza configura el principal obstáculo para la libertad y el progreso de los pueblos, por lo que tanto el Estado como la Iglesia deben tener responsabilidades concurrentes a las del propio individuo en la lucha contra ese enemigo mortal del progreso humano, sin intervencionismos de la Iglesia en los asuntos el Estado, ni del Estado en la iniciativa privada.
En el caso venezolano, que es el mismo de América Latina entera, la pobreza es tan atroz y tan cuantiosa que no es posible que el Estado, y una institución de tanto peso espiritual como la Iglesia, se desentiendan de ella, pero lo que no es admisible es que se hipoteque el futuro económico de la nación con programas asistencialistas inmediatistas que no solucionan el problema, y, al contrario, lo agravan formando parásitos sociales, o que la Iglesia estimule la pobreza con el discurso divinista que es de los pobres el reino de los cielos y entre más miserable y hambriento el sujeto más alto el rango celestial que recibirá cuando sucumba al hambre, o que es decisión de Dios que un niño nazca en la miseria, castrándole la fuerza interna al individuo.
La pobreza como forma modesta de vivir es una situación individual que puede ser hasta voluntaria, pero la miseria, que es pobreza atroz, es un insulto a la condición humana, que se ha convertido en una amenaza cierta para la estabilidad de la sociedad en general, que amerita el concurso de las mentes más lúcidas, planes y políticas viables de desarrollo y la inversión de los recursos necesarios para su superación, con el aporte fundamental del propio individuo, cuyas falencias personales, vicios o deficiencias productivas, son agravantes de este estigma social.
Pero la pobreza es consecuencia no causa
Es necesario aclarar que la pobreza es consecuencia de la ignorancia, la superstición, el fanatismo y el miedo. Tome a cualquier habitante de la miseria y compárelo con otro cualquiera de su misma edad, sexo, fenotipo y origen social que haya progresado, se convencerá que la diferencia es la falta de estudios, la absurda creencia en marañas oscurantistas, la convicción de que solamente con ayuda externa puede avanzar y el terror a ensayar posibilidades.
Insisten demasiados personeros del atraso en que la riqueza de los pueblos reside en sus materias primas y atacan a las transnacionales capitalistas, sin actualizarse en una realidad portentosa, que los grandes consorcios capitalistas de hoy no quieren nada con subsuelo y demoliciones de montañas, lo de ellos es el conocimiento y la tecnología.
Un grupo de muchachos de Silicon Valley, que a los 18 años ya tienen carros personalizados de un millón de dólares, producen más riqueza que toda América Latina junta. Bill Gate es el autentico revolucionario del siglo XX –XXI, hasta ahora.
Materias primas como el petróleo o el hierro estarán fuera del mercado más pronto de lo que muchos se imaginan. Y lo triste es que no hemos invertido un solo centavo en desarrollar tecnologías propias, el tímido acierto de la Orimulsión, una solución para sustituir el carbón como materia energética para países con problemas económicos - en lugar de regalar petróleo que es revendido para beneficio de los gobernantes y no de los pueblos - fue sepultada por la insolencia depredadora del retrogradismo político venezolano.
Los proyectos para combatir la pobreza con “desarrollo endógeno”, frase en sí contradictoria, parte de la premisa del intercambio comercial imposible entre pobres. Lo que llamamos trueque. La única manera de combatir la pobreza es creando riquezas, insertando al individuo, según sus capacidades, en un modelo productivo, probado por su eficacia en el mundo y abriéndose sin complejos al mundo globalizado a intercambiar conocimientos y tecnologías. De lo contrario, sea cual sea el capitán del barco del modelo paternalista, populista, irá a tiempos peores de hambre y miseria, en franco retroceso del resto del mundo. Sigue…
Rafael Marrón González
En el caso venezolano, que es el mismo de América Latina entera, la pobreza es tan atroz y tan cuantiosa que no es posible que el Estado, y una institución de tanto peso espiritual como la Iglesia, se desentiendan de ella, pero lo que no es admisible es que se hipoteque el futuro económico de la nación con programas asistencialistas inmediatistas que no solucionan el problema, y, al contrario, lo agravan formando parásitos sociales, o que la Iglesia estimule la pobreza con el discurso divinista que es de los pobres el reino de los cielos y entre más miserable y hambriento el sujeto más alto el rango celestial que recibirá cuando sucumba al hambre, o que es decisión de Dios que un niño nazca en la miseria, castrándole la fuerza interna al individuo.
La pobreza como forma modesta de vivir es una situación individual que puede ser hasta voluntaria, pero la miseria, que es pobreza atroz, es un insulto a la condición humana, que se ha convertido en una amenaza cierta para la estabilidad de la sociedad en general, que amerita el concurso de las mentes más lúcidas, planes y políticas viables de desarrollo y la inversión de los recursos necesarios para su superación, con el aporte fundamental del propio individuo, cuyas falencias personales, vicios o deficiencias productivas, son agravantes de este estigma social.
Pero la pobreza es consecuencia no causa
Es necesario aclarar que la pobreza es consecuencia de la ignorancia, la superstición, el fanatismo y el miedo. Tome a cualquier habitante de la miseria y compárelo con otro cualquiera de su misma edad, sexo, fenotipo y origen social que haya progresado, se convencerá que la diferencia es la falta de estudios, la absurda creencia en marañas oscurantistas, la convicción de que solamente con ayuda externa puede avanzar y el terror a ensayar posibilidades.
Insisten demasiados personeros del atraso en que la riqueza de los pueblos reside en sus materias primas y atacan a las transnacionales capitalistas, sin actualizarse en una realidad portentosa, que los grandes consorcios capitalistas de hoy no quieren nada con subsuelo y demoliciones de montañas, lo de ellos es el conocimiento y la tecnología.
Un grupo de muchachos de Silicon Valley, que a los 18 años ya tienen carros personalizados de un millón de dólares, producen más riqueza que toda América Latina junta. Bill Gate es el autentico revolucionario del siglo XX –XXI, hasta ahora.
Materias primas como el petróleo o el hierro estarán fuera del mercado más pronto de lo que muchos se imaginan. Y lo triste es que no hemos invertido un solo centavo en desarrollar tecnologías propias, el tímido acierto de la Orimulsión, una solución para sustituir el carbón como materia energética para países con problemas económicos - en lugar de regalar petróleo que es revendido para beneficio de los gobernantes y no de los pueblos - fue sepultada por la insolencia depredadora del retrogradismo político venezolano.
Los proyectos para combatir la pobreza con “desarrollo endógeno”, frase en sí contradictoria, parte de la premisa del intercambio comercial imposible entre pobres. Lo que llamamos trueque. La única manera de combatir la pobreza es creando riquezas, insertando al individuo, según sus capacidades, en un modelo productivo, probado por su eficacia en el mundo y abriéndose sin complejos al mundo globalizado a intercambiar conocimientos y tecnologías. De lo contrario, sea cual sea el capitán del barco del modelo paternalista, populista, irá a tiempos peores de hambre y miseria, en franco retroceso del resto del mundo. Sigue…
Rafael Marrón González
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7:07 p. m.
6 de febrero de 2011
Y hasta Cavim voló…
El ciudadano venezolano común solamente recuerda el estallido histórico del polvorín de San Mateo, volado por el héroe neogranadino Antonio Ricaurte para impedir que cayera en las manos de Boves. Así que para la imaginación popular “polvorín no vuela”, pero… se ha demostrado que en poder de Chávez hasta Cavim puede volar en mil pedazos –sin que salga herido ni un solo militar - ¿evacuación previa?- por la irresponsabilidad de un gobierno que almacena proyectiles de alto poder destructivo en zonas pobladas – una ojiva cayó en una casa de familia.
Los sabuesos del chavismo buscan con desesperación que la causa haya sido sabotaje, sin percibir que por lo que haya sido – combustión espontánea o sabotaje – ¿interno para ocultar el robo de proyectiles? “1.300 cartuchos venezolanos fueron incautados a las Farc en Colombia” - la culpa es suya, por ineptos. Por descuidados. Por obsoletos.
Y llegó Cávez… al otro día
Chávez visitó el sitio del horroroso estallido – que duró más de ocho horas – desde las 4:30am del domingo - asesinando a una señora a dos kilómetros del evento - (¿pero ni a un soldadito?) - “que se expuso”, según Isea ¿o sea? – y su comentario no pudo ser más infeliz: - “Un incendio ahí es extraño y más a esa hora”.
Por Dios: ¿Las explosiones tienen horario y lugar predeterminado? Para luego asumir su condición histriónica: - “Aquí estamos con toda nuestra moral de soldados y cada día más unidos, construyendo la patria nueva”. Carajo, si esa es la forma de construir la patria nueva nos hundimos. Pero lo que me dejó anonadado fue esta reflexión profunda: “Si de aquí hay que sacar enseñanzas, saquémoslas”. No es posible concebir que se requiera volar un polvorín para aprender que pólvora estalla, cuando la única razón de existir la pólvora es para explotar.
Nada. Que así como está todo el país, en ruinas, por falta de mantenimiento, de inversión y de gerencia eficiente, también está la industria militar: ¿Cuál puede ser la diferencia entre Cavim y las empresas de Guayana, quebradas a juro? Ninguna. La ruina es el eslabón que ensambla todo el sistema de gobierno de Chávez: Seguridad ciudadana – el hampa decretó toque de queda - educativa, laboral, hospitalaria, financiera y alimentaria - comemos por las importaciones ¿potencia agrícola portuaria? - suministro de agua potable y aguas servidas, recolección de basura y construcción de viviendas, transporte aéreo – todavía el siniestro de Conviasa permanece a oscuras – oficinas de atención al público, vías de comunicación, PDVSA, plantas termoeléctricas e hidroeléctricas, barrios y pueblos, infraestructura, mercados populares, empresas confiscadas – la expropiación exige el cumplimiento de un procedimiento constitucional – y pare usted de contar.
Todo en ruinas. En quiebra. En el más absurdo abandono. Pero eso sí: Pintado de rojo como la decadencia. No puede ser más vergonzosa la imagen desolada de esta multimillonaria y disoluta Venezuela de Chávez – 70 mil millones de dólares se han ido en la compra graciosas de afectos internacionales para su propuesta comunista, bajo el manto de la “solidaridad entre los pueblos” y otros tantos en incuantificables actos de corrupción y de ineptitud: Como Pudreval y la plataforma gasífera Aban Pearl, entre un largo etcétera que asombrará al universo cuando se devele, a lo que hay que adicionar el odio, la división de la nación, la persecución política, el ultraje al empresariado y el odio desatado contra la propiedad privada - en un año se han ejecutado 316 medidas sobre la propiedad privada.
Sintetizado: Chávez es la destrucción como norma. La dominación por la quiebra de la productividad. El quietismo gubernamental alto, medio y bajo por la preocupación superior de estar alerta por si alguien grita: Uh, ah Chávez no se va.
El nuevo símbolo chavista
Nada más apropiado que la fotografía que recoge el instante álgido de la gran explosión de Cavim para identificar los doce años de gobierno de Chávez: Una inmensa pira.
Rafael Marrón González
Los sabuesos del chavismo buscan con desesperación que la causa haya sido sabotaje, sin percibir que por lo que haya sido – combustión espontánea o sabotaje – ¿interno para ocultar el robo de proyectiles? “1.300 cartuchos venezolanos fueron incautados a las Farc en Colombia” - la culpa es suya, por ineptos. Por descuidados. Por obsoletos.
Y llegó Cávez… al otro día
Chávez visitó el sitio del horroroso estallido – que duró más de ocho horas – desde las 4:30am del domingo - asesinando a una señora a dos kilómetros del evento - (¿pero ni a un soldadito?) - “que se expuso”, según Isea ¿o sea? – y su comentario no pudo ser más infeliz: - “Un incendio ahí es extraño y más a esa hora”.
Por Dios: ¿Las explosiones tienen horario y lugar predeterminado? Para luego asumir su condición histriónica: - “Aquí estamos con toda nuestra moral de soldados y cada día más unidos, construyendo la patria nueva”. Carajo, si esa es la forma de construir la patria nueva nos hundimos. Pero lo que me dejó anonadado fue esta reflexión profunda: “Si de aquí hay que sacar enseñanzas, saquémoslas”. No es posible concebir que se requiera volar un polvorín para aprender que pólvora estalla, cuando la única razón de existir la pólvora es para explotar.
Nada. Que así como está todo el país, en ruinas, por falta de mantenimiento, de inversión y de gerencia eficiente, también está la industria militar: ¿Cuál puede ser la diferencia entre Cavim y las empresas de Guayana, quebradas a juro? Ninguna. La ruina es el eslabón que ensambla todo el sistema de gobierno de Chávez: Seguridad ciudadana – el hampa decretó toque de queda - educativa, laboral, hospitalaria, financiera y alimentaria - comemos por las importaciones ¿potencia agrícola portuaria? - suministro de agua potable y aguas servidas, recolección de basura y construcción de viviendas, transporte aéreo – todavía el siniestro de Conviasa permanece a oscuras – oficinas de atención al público, vías de comunicación, PDVSA, plantas termoeléctricas e hidroeléctricas, barrios y pueblos, infraestructura, mercados populares, empresas confiscadas – la expropiación exige el cumplimiento de un procedimiento constitucional – y pare usted de contar.
Todo en ruinas. En quiebra. En el más absurdo abandono. Pero eso sí: Pintado de rojo como la decadencia. No puede ser más vergonzosa la imagen desolada de esta multimillonaria y disoluta Venezuela de Chávez – 70 mil millones de dólares se han ido en la compra graciosas de afectos internacionales para su propuesta comunista, bajo el manto de la “solidaridad entre los pueblos” y otros tantos en incuantificables actos de corrupción y de ineptitud: Como Pudreval y la plataforma gasífera Aban Pearl, entre un largo etcétera que asombrará al universo cuando se devele, a lo que hay que adicionar el odio, la división de la nación, la persecución política, el ultraje al empresariado y el odio desatado contra la propiedad privada - en un año se han ejecutado 316 medidas sobre la propiedad privada.
Sintetizado: Chávez es la destrucción como norma. La dominación por la quiebra de la productividad. El quietismo gubernamental alto, medio y bajo por la preocupación superior de estar alerta por si alguien grita: Uh, ah Chávez no se va.
El nuevo símbolo chavista
Nada más apropiado que la fotografía que recoge el instante álgido de la gran explosión de Cavim para identificar los doce años de gobierno de Chávez: Una inmensa pira.
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12:01 a. m.
29 de enero de 2011
Del “pan y circo” a la “justicia social”
Indignado el poeta latino Juvenal por la venalidad del pueblo romano – con derechos políticos por nacimiento – convertido en pasto para las apetencias de poder de los políticos inescrupulosos, escribió en sus Sátiras: “… Hace ya mucho tiempo de cuando no vendíamos nuestro voto a ningún hombre, (…) la gente que alguna vez llevó a cabo comando militar, alta oficina civil, legiones, todo, ahora se limita a sí misma y ansiosamente espera por sólo dos cosas: Pan y circo”. Y era que, ya para ese Siglo I de nuestra era, los políticos romanos – Julio César el primero – habían descubierto que una manera a fácil de llegar al poder - y distraer a las masas populares de sus actos de corrupción - era proveerlas gratuitamente de comida de baja calidad y entretenimientos que saciaran sus bajas pasiones.
El problema fue que el “populacho” se acostumbró a la manguangua y ya para el Siglo III no se pudo repartir trigo como hacía Julio César sino que Aureliano optó por regalar dos panes diarios a las 300.000 personas que exigían – como derecho adquirido – comer gratis. Y esta es la historia del populismo que, ahora con el nombre demagógico de “justicia social”, amenaza con disolver al hombre en sus propias insuficiencias, para honor y gloria de sujetos como Chávez.
Por eso la única justicia “social” que admito es aquella que reconoce al hombre su esfuerzo de superación, pues no puede llamarse “justicia” a proveer gratuitamente a quien no lo merece de los bienes que tanto esfuerzo les cuestan al hombre que apuesta a la movilidad social a través del trabajo, el estudio y la responsabilidad.
Consciente estoy – dificulto quien no lo esté – de la realidad de millones de seres humanos que chapotean en la ignorancia, la superstición, el fanatismo y el miedo, incapacitados para procurarse un sustento digno, que se arraciman conformando barriadas insalubre – villas miseria - sin otra posibilidad que la mendicidad, la prostitución o el crimen.
El clientelismo político ha permitido – en el caso venezolano - la reproducción irresponsable de esta clase social – denominada Clase E – que degeneró en el surgimiento de la Clase F, integrada en su totalidad por delincuentes.
Es en estos segmentos poblacionales donde el Estado debe cumplir su misión reguladora, aplicando con eficiencia el control de la natalidad – emulando a la clase media - diseñando programas especiales de educación con énfasis en la formación para el trabajo – oficionalizar – y atención a la mujer, que, en estos casos, es el sustento de sus casas repletas de hijos de distintos padres, que la sociología insiste en considerar como “hogares” en su afán de estructurar definiciones que ajusten la realidad a las normas sociales, contribuyendo a la normalización de situaciones anormales que derivan en traumas para la sociedad.
¿Qué es justicia social?
Con la adjetivación de “social” a la justicia, se pretende justificar la necesidad política de una imposible repartición proporcional de la riqueza (la que primero debe ser creada para poder repartirla es decir “la creación proporcional de la riqueza”), la que podría verificarse a través de precios subvencionados, protecciones arancelarias, excepciones impositivas, gratuidades en salud y educación, pensiones y seguridad social, programas de viviendas, sin embargo, la demagogia ha convertido la “justicia social” en filantropía ejercida por el Estado, que en el caso de Chávez ha llegado a límites estrafalarios.
Sobre el particular Michael Novak escribe: “La "justicia social" presupone: 1 - que la gente está guiada por directivas externas específicas en vez de por reglas de conducta interiorizadas sobre lo que es justo. Y 2 - que ningún individuo debe ser considerado responsable por su posición en la sociedad. Afirmar que es responsable sería "echarle la culpa a la víctima". En realidad, la función del concepto de “justicia social” es echarle la culpa a otro, echarle la culpa “al sistema”, echarle la culpa a los que míticamente “lo controlan”.
Como ha escrito Leskek Kolakowski en su magistral Historia del Comunismo, el paradigma fundamental de la ideología comunista: usted sufre, su sufrimiento es causado por personas poderosas; hay que destruir a esos opresores, lo que tiene garantizado un inmenso atractivo”. Y continúa: “Friedrich Hayek reconoció que a fines del siglo XIX, cuando el término "justicia social" ganó posición pública, se usó al principio como un llamamiento a las clases dirigentes para que atendieran las necesidades de las nuevas masas de desarraigados campesinos que se habían convertido en obreros urbanos. Pero los pensadores descuidados olvidan que la justicia, por definición, es social.
Semejante descuido se vuelve positivamente destructivo cuando el término de "social" ya no describe el producto de las virtuosas acciones de muchos individuos sino más bien el objetivo utópico hacia el que todas las instituciones y todos los individuos "deberían ser llevadas a convergir en el mayor grado posible'' mediante la coerción. En ese caso, el "social" de la "justicia social" se refiere a algo que no emerge orgánica y espontáneamente del comportamiento respetuoso de la ley de individuos libres sino más bien de un ideal abstracto impuesto desde arriba”.
John Stuart Mill en su famoso libro Utilitarismo, definió la justicia social: “La sociedad debería de tratar igualmente bien a los que se lo merecen, es decir, a los que se merecen absolutamente ser tratados igualmente. Este es el más elevado estándar abstracto de justicia social y distributiva; hacia el que todas las instituciones, y los esfuerzos de todos los ciudadanos virtuosos, deberían ser llevadas a convergir en el mayor grado posible".
Lo perverso es que la “justicia social”, al tener un uso demagógico, populista, justifica en el totalitarismo la violación de la justicia, por ello la definición de Justiniano, como “dar cada cual lo que le corresponde”, sigue siendo el ideal de la justicia general.
Para Marx y Engels (ambos mantenidos por el padre de Engels, un industrial textil y vitivinícola, es decir burgués y capitalista), “la justicia social” es una especie de prodigalidad divina, sin el concurso del compromiso personal. El hombre es un mantenido cuyo esfuerzo nada significa para su existencia, lo que deriva en parasitismo social que redunda en sumisión por la supervivencia.
Para el liberalismo la justicia es una sola, “dar a cada quien lo que le corresponda”. Cada quien tendrá el fruto de la explotación de sus capacidades y es el esfuerzo individual lo que hace la diferencia, sin olvidar lo referente a la “racionalidad social” que impida que ningún sector de la sociedad sufra la exclusión por falta de oportunidades. “Cada quien según sus capacidades” es la consigna.
La generosidad, que es un valor universal de la humanidad y que el cristianismo ha hecho dogma por la piedad, se traduce en “solidaridad” en el campo político, en el escenario donde se desenvuelve la cotidianidad del hombre, y para el socialismo/comunismo es la práctica de repartir en la masa el fruto del trabajo individual, aunque esa masa esté constituida mayoritariamente por individuos improductivos o “vivos”.
Para eso sí existe el individuo, para entregar el fruto de su esfuerzo al colectivo sin recibir más compensación que una alícuota de su propio esfuerzo. Esa forma de solidaridad es automática. No por acción voluntaria del hombre sino por imposición del Estado. Para el liberalismo, la solidaridad es orgánica y sólo se puede dar entre pares económicos, porque entre desiguales se llama filantropía.
Consecuencias de repartir lo no creado
Como certeramente lo enunció en 1931 el pastor bautista Adrián Rogers: “Todo lo que una persona recibe sin haber trabajado para obtenerlo, otra persona deberá haber trabajado para ello, pero sin recibirlo. El gobierno no puede entregar nada a alguien, si antes no se lo ha quitado a alguna otra persona.
Cuando la mitad de las personas llegan a la conclusión de que ellas no tienen que trabajar porque la otra mitad está obligada a hacerse cargo de ellas, y cuando esta otra mitad se convence de que no vale la pena trabajar porque alguien les quitará lo que han logrado con su esfuerzo, eso... mi querido amigo... es el fin de cualquier Nación. No se puede multiplicar la riqueza dividiéndola”.
En conclusión
Una cosa es que el Estado tenga una función indeclinable en la protección jurídica y social de los menos aptos, para impedir el darwinismo social – que el pez grande se trague al chico - y otra que ampare la anarquía y la violación a las leyes que protegen la propiedad privada, lo que deriva en confiscaciones e invasiones a edificaciones, viviendas en alquiler, tierras urbanas y productivas o empresas de distribución y comercialización alimentaria, constituyendo actos delictivos de apropiación indebida.
Un gobierno que apoye el delito de la turbamulta contra la propiedad privada –invocando la “justicia social” - es una oclocracia, un gobierno forajido.
Rafael Marrón González
El problema fue que el “populacho” se acostumbró a la manguangua y ya para el Siglo III no se pudo repartir trigo como hacía Julio César sino que Aureliano optó por regalar dos panes diarios a las 300.000 personas que exigían – como derecho adquirido – comer gratis. Y esta es la historia del populismo que, ahora con el nombre demagógico de “justicia social”, amenaza con disolver al hombre en sus propias insuficiencias, para honor y gloria de sujetos como Chávez.
Por eso la única justicia “social” que admito es aquella que reconoce al hombre su esfuerzo de superación, pues no puede llamarse “justicia” a proveer gratuitamente a quien no lo merece de los bienes que tanto esfuerzo les cuestan al hombre que apuesta a la movilidad social a través del trabajo, el estudio y la responsabilidad.
Consciente estoy – dificulto quien no lo esté – de la realidad de millones de seres humanos que chapotean en la ignorancia, la superstición, el fanatismo y el miedo, incapacitados para procurarse un sustento digno, que se arraciman conformando barriadas insalubre – villas miseria - sin otra posibilidad que la mendicidad, la prostitución o el crimen.
El clientelismo político ha permitido – en el caso venezolano - la reproducción irresponsable de esta clase social – denominada Clase E – que degeneró en el surgimiento de la Clase F, integrada en su totalidad por delincuentes.
Es en estos segmentos poblacionales donde el Estado debe cumplir su misión reguladora, aplicando con eficiencia el control de la natalidad – emulando a la clase media - diseñando programas especiales de educación con énfasis en la formación para el trabajo – oficionalizar – y atención a la mujer, que, en estos casos, es el sustento de sus casas repletas de hijos de distintos padres, que la sociología insiste en considerar como “hogares” en su afán de estructurar definiciones que ajusten la realidad a las normas sociales, contribuyendo a la normalización de situaciones anormales que derivan en traumas para la sociedad.
¿Qué es justicia social?
Con la adjetivación de “social” a la justicia, se pretende justificar la necesidad política de una imposible repartición proporcional de la riqueza (la que primero debe ser creada para poder repartirla es decir “la creación proporcional de la riqueza”), la que podría verificarse a través de precios subvencionados, protecciones arancelarias, excepciones impositivas, gratuidades en salud y educación, pensiones y seguridad social, programas de viviendas, sin embargo, la demagogia ha convertido la “justicia social” en filantropía ejercida por el Estado, que en el caso de Chávez ha llegado a límites estrafalarios.
Sobre el particular Michael Novak escribe: “La "justicia social" presupone: 1 - que la gente está guiada por directivas externas específicas en vez de por reglas de conducta interiorizadas sobre lo que es justo. Y 2 - que ningún individuo debe ser considerado responsable por su posición en la sociedad. Afirmar que es responsable sería "echarle la culpa a la víctima". En realidad, la función del concepto de “justicia social” es echarle la culpa a otro, echarle la culpa “al sistema”, echarle la culpa a los que míticamente “lo controlan”.
Como ha escrito Leskek Kolakowski en su magistral Historia del Comunismo, el paradigma fundamental de la ideología comunista: usted sufre, su sufrimiento es causado por personas poderosas; hay que destruir a esos opresores, lo que tiene garantizado un inmenso atractivo”. Y continúa: “Friedrich Hayek reconoció que a fines del siglo XIX, cuando el término "justicia social" ganó posición pública, se usó al principio como un llamamiento a las clases dirigentes para que atendieran las necesidades de las nuevas masas de desarraigados campesinos que se habían convertido en obreros urbanos. Pero los pensadores descuidados olvidan que la justicia, por definición, es social.
Semejante descuido se vuelve positivamente destructivo cuando el término de "social" ya no describe el producto de las virtuosas acciones de muchos individuos sino más bien el objetivo utópico hacia el que todas las instituciones y todos los individuos "deberían ser llevadas a convergir en el mayor grado posible'' mediante la coerción. En ese caso, el "social" de la "justicia social" se refiere a algo que no emerge orgánica y espontáneamente del comportamiento respetuoso de la ley de individuos libres sino más bien de un ideal abstracto impuesto desde arriba”.
John Stuart Mill en su famoso libro Utilitarismo, definió la justicia social: “La sociedad debería de tratar igualmente bien a los que se lo merecen, es decir, a los que se merecen absolutamente ser tratados igualmente. Este es el más elevado estándar abstracto de justicia social y distributiva; hacia el que todas las instituciones, y los esfuerzos de todos los ciudadanos virtuosos, deberían ser llevadas a convergir en el mayor grado posible".
Lo perverso es que la “justicia social”, al tener un uso demagógico, populista, justifica en el totalitarismo la violación de la justicia, por ello la definición de Justiniano, como “dar cada cual lo que le corresponde”, sigue siendo el ideal de la justicia general.
Para Marx y Engels (ambos mantenidos por el padre de Engels, un industrial textil y vitivinícola, es decir burgués y capitalista), “la justicia social” es una especie de prodigalidad divina, sin el concurso del compromiso personal. El hombre es un mantenido cuyo esfuerzo nada significa para su existencia, lo que deriva en parasitismo social que redunda en sumisión por la supervivencia.
Para el liberalismo la justicia es una sola, “dar a cada quien lo que le corresponda”. Cada quien tendrá el fruto de la explotación de sus capacidades y es el esfuerzo individual lo que hace la diferencia, sin olvidar lo referente a la “racionalidad social” que impida que ningún sector de la sociedad sufra la exclusión por falta de oportunidades. “Cada quien según sus capacidades” es la consigna.
La generosidad, que es un valor universal de la humanidad y que el cristianismo ha hecho dogma por la piedad, se traduce en “solidaridad” en el campo político, en el escenario donde se desenvuelve la cotidianidad del hombre, y para el socialismo/comunismo es la práctica de repartir en la masa el fruto del trabajo individual, aunque esa masa esté constituida mayoritariamente por individuos improductivos o “vivos”.
Para eso sí existe el individuo, para entregar el fruto de su esfuerzo al colectivo sin recibir más compensación que una alícuota de su propio esfuerzo. Esa forma de solidaridad es automática. No por acción voluntaria del hombre sino por imposición del Estado. Para el liberalismo, la solidaridad es orgánica y sólo se puede dar entre pares económicos, porque entre desiguales se llama filantropía.
Consecuencias de repartir lo no creado
Como certeramente lo enunció en 1931 el pastor bautista Adrián Rogers: “Todo lo que una persona recibe sin haber trabajado para obtenerlo, otra persona deberá haber trabajado para ello, pero sin recibirlo. El gobierno no puede entregar nada a alguien, si antes no se lo ha quitado a alguna otra persona.
Cuando la mitad de las personas llegan a la conclusión de que ellas no tienen que trabajar porque la otra mitad está obligada a hacerse cargo de ellas, y cuando esta otra mitad se convence de que no vale la pena trabajar porque alguien les quitará lo que han logrado con su esfuerzo, eso... mi querido amigo... es el fin de cualquier Nación. No se puede multiplicar la riqueza dividiéndola”.
En conclusión
Una cosa es que el Estado tenga una función indeclinable en la protección jurídica y social de los menos aptos, para impedir el darwinismo social – que el pez grande se trague al chico - y otra que ampare la anarquía y la violación a las leyes que protegen la propiedad privada, lo que deriva en confiscaciones e invasiones a edificaciones, viviendas en alquiler, tierras urbanas y productivas o empresas de distribución y comercialización alimentaria, constituyendo actos delictivos de apropiación indebida.
Un gobierno que apoye el delito de la turbamulta contra la propiedad privada –invocando la “justicia social” - es una oclocracia, un gobierno forajido.
Rafael Marrón González
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22 de enero de 2011
Para canto de sirenas… oídos de mostrador
En la mitología griega, las sirenas habitaban una isla del Mediterráneo y su canto era tan conmovedor que los marinos que lo escuchaban no podían resistirlo y dejaban sus naves chocar contra los arrecifes. Cuando Ulises abandona la morada de la hechicera Circe, que sabe que debe pasar cerca de la isla de las sirenas, esta le aconseja tapar sus oídos y los de sus hombres con cera, y así los héroes escapan al funesto destino de tantos otros marinos, aunque Ulises sació su curiosidad atándose fuertemente al mástil.
Recuerdo esta leyenda dado el inmenso suspiro de esperanza que recorrió la espina dorsal del país ingenuo por el discurso “conciliador”, que reconoció como “adversarios políticos” – “pero no enemigos” - a quienes hasta el día anterior eran lacayos inmundos del imperio, vende patrias y sarnosos a los que había que “triturar” – lo que fue apoyado por el rancio guerrillero Soto Rojas con el culto latinazo: “hip, Carajazos y más carajazos para la oposición, hip” - durante el acto litúrgico en la Asamblea Nacional – convocado para presentar su Memoria y Cuenta - en el que un Chávez trajeado de lana cruda, se dedicó a auto alabarse en una repetición del diálogo de la reina malvada con el espejo: “¿Espejito, espejito, verdad que yo soy mejor que los de la cuarta?”, obviando la Memoria de miles de millones de dólares albañalizados y olvidando la Cuenta de la inflación y el desempleo y el alto costo de la vida y el brutal endeudamiento, en una joda caricaturesca.
Y leo declaraciones de chavistas que catalogan de maravilla espiritual, que devuelve la fe y las esperanzas al país, aquel sirénido canto de casi ocho horas, precedido de golpecitos al hombro al despojado y vejado Eduardo Gómez Sigala, apretón de mano a su reo Richard Blanco y diálogo serenatero con la – hasta ayer - “burguesita” y “pitiyanqui” María Corina Machado, a quien dedicó su deseo por una mujer presidente “dentro de dos o tres períodos” – esperanza del que siembra coco - para desconcierto de la focamenta roja rojita que ya tenía los tridentes en la mano para destriparlos si se portaban mal, según el manual de la Iglesias.
Pero lo que desbordó la fe de los creyentes en la fábula del Mago de Oz, fue aquel Do de pecho con el cual Chávez sorprendió al país anunciando su renuncia a la Ley Habilitante… en unos cuantos meses – pssst, ¡qué demócrata, señor, nos gastamos los venezolanos! Y las focas que no durmieron durante días para lograr la hazaña de dejar sin efecto la voluntad popular, volvieron a sentir que la quaker se le subía al rostro, tal como les pasó con la Ley de Universidades que les llegó de Cuba y, después de ser defendida “con la vida si es preciso”, tuvieron que salir a gritar consignas en su contra, con el rostro congestionado de avena.
Pero, ¡oh, sorpresa!, unas horas apenas después se le salió el otro yo del doctor Merengue: “¡Vayan a lavarse ese paltó, yo no devuelvo nada!”. Gracias a Dios – y certificado por la inefable Cilia Flores – que los diputados de oposición optaron por ponerse “tapones” en los oídos - no “un tapón en las orejas”, doña Cilia – y no pararle al llamado al “diálogo”… de sordos que acostumbra convocar cada vez que tiene el santo volteado – 60% de los venezolanos aseguramos que se va el 2012. Más duro estaba Ben Alí.
“Yo no soy comunista”, no señó
Dividiendo al país entre “revolucionarias y revolucionarios” y no revolucionarias y no revolucionarios” Chávez inició su canto magistral a la convivencia pacífica - obediente y no deliberante, claro - jurando por Maisanta – un santo de la corte malandra - que “aquí no hay ningún proyecto comunista” – “asumo el marxismo. Lo asumo: Y yo cuando asumo, asumo” (Chávez, 15 de enero de 2010) - “El Comunismo prevé la eliminación del Estado y de la propiedad privada. Eso no está previsto aquí”, con lo que siguió enloqueciendo a sus fieras hambrientas de derechos liberales, que ya no sabían a que atenerse al recordar las recientes leyes sancionadas entre gallos y medianoche – incluyendo la suspensión de las sentencias de desalojo para inquilinos morosos - que, precisamente, minimizan y vulneran la constitucionalidad de la propiedad privada - "hay que replantear el concepto de propiedad privada y hacerlo virar hacia el de propiedad social”, (Chávez 10 de mayo de 2009) - y crean el Estado comunal inserto en el Poder Popular, desmontando el Estado republicano. Comunismo puro.
¿Cuántas veces Chávez ha negado ser comunista, para seguir imperturbable sus prácticas liberticidas? La campaña anticomunista que despertó la aversión del 80% de la población venezolana hacia ese sistema de criminales y ladrones, lo obligó a recoger las velas una vez más. ¿Habrá algún idiota que le crea? No hay que aflojar en el alerta. Camarón que se duerme se lo comen el Día de las Secretarias.
“Lo mió es el respeto por el sector privado”
“El sector privado nacional que trabaja y que quiera trabajar, y que necesite algún apoyo del Gobierno, aquí está esta mano para que trabajemos juntos y levantemos la producción nacional, de la pequeña, mediana y gran empresa” – asustado por la escasez que vendrá se le olvidó el despojo de tierras al sur del Lago ¿para entregarlas a un millonario platanero ruso? y las expropiaciones de propiedades urbanas para ahorrarse el gasto en las acometidas de servicios en la construcción de viviendas – una chupetica de cianuro, después de haber lanzado al ludibrio público al empresariado digno – 60% del aparato productivo nacional ha sido destruido por el miedo a que financiara a la oposición - colocándolo a merced de los enanos morales que lo acompañan en sus tropelías contra el Estado de derechos. ¿Habrá un empresario que le crea?
El campeón de levantamiento de diálogos
Los regimenistas – ases de la adulancia - amanecieron denunciando que la oposición rechazaba el llamado al diálogo – interpretado por ellos como reconciliación - y uno en particular señaló que la oposición sigue el camino de la guerra - se creyeron la existencia de opositores moderados – toda moderación frente al despotismo es un acto de traición - cuando los que andan de escopeta armada son ellos y sus legiones de fanáticos estandarizados en Cuba.
La pregunta que debe hacerse todo ciudadano consciente es ¿por qué vamos a creer que un hombre que existe por y para la violencia y el odio, es sincero en esa invitación a la conciliación? ¿No será pa´morderme? A cuántos operativos dialécticos ha convocado Chávez en estos doce años.
¿Recuerdan su transfiguración de abril de 2002, luego que el pueblo indignado lo sacara de Miraflores a llorar a La Orchila aferrado al tobillo de un cura? ¿Cuántas toneladas de diálogo prometió para luego dar una soberbia patada militar a los ingenuos que le creyeron? Para empezar hay que conocer qué es lo que una psiquis como la de Chávez entiende por diálogo o conciliación: ¿Que aceptemos aborregadamente que el carnet del PSUV sea la nueva Cédula de Identidad, para que toda la nación en santa paz – de los sepulcros – grite lobotomizada: Uh ah Chávez no se va?
Y “esos muertos no son míos”
“Cuál es el código ético (¿?) que le puede permitir a alguien achacarme a mí la culpa de 150 mil muertos, que alguien se pare y lo diga”. Que un todoterreno como Chávez – acostumbrado a asumir los privilegios del poder total – demuestre tamaña cobardía frente a las consecuencias de las pésimas políticas en materia de seguridad, el abandono de las policías, fiscalías y tribunales – con la impunidad como resultado - y el incesante llamado a la lucha de clases que estimuló la violencia en el resentimiento social, no tiene otra explicación que el pavor de perder el favor popular por su violación al principio constitucional que lo obliga a responder por el derecho a la vida y a la integridad personal.
Y, además, vergüenza debía darle el desborde del hampa a este gobierno militarizado – repleto de generales en jefe – gracias a Dios no se le ha ocurrido a ninguna de esas islitas del Caribe realizar una invasión armada, ya seríamos colonia de Bonaire. Cuatro de cada diez hogares venezolanos han sido enlutados por el hampa durante el turno de vigilancia de Chávez. Y escurre el bulto como la embarazada del viento.
En conclusión
Sin obviar que la naturaleza del alacrán es inmutable, ese discurso no es más que un canto de sirenas sin el atractivo de la leyenda. Sigamos los demócratas en la lucha de calle con el Espíritu del 23 de Enero – los diputados a amarrarse los pantalones para dar la pelea sin concesiones - haciendo política, como he sostenido siempre, escuchando y capitalizando las angustias y sufrimientos del pueblo, e insistiendo, por si hay duda todavía, en que el responsable de su dolor tiene nombre y apellido: Hugo Chávez.
Rafael Marrón González
Recuerdo esta leyenda dado el inmenso suspiro de esperanza que recorrió la espina dorsal del país ingenuo por el discurso “conciliador”, que reconoció como “adversarios políticos” – “pero no enemigos” - a quienes hasta el día anterior eran lacayos inmundos del imperio, vende patrias y sarnosos a los que había que “triturar” – lo que fue apoyado por el rancio guerrillero Soto Rojas con el culto latinazo: “hip, Carajazos y más carajazos para la oposición, hip” - durante el acto litúrgico en la Asamblea Nacional – convocado para presentar su Memoria y Cuenta - en el que un Chávez trajeado de lana cruda, se dedicó a auto alabarse en una repetición del diálogo de la reina malvada con el espejo: “¿Espejito, espejito, verdad que yo soy mejor que los de la cuarta?”, obviando la Memoria de miles de millones de dólares albañalizados y olvidando la Cuenta de la inflación y el desempleo y el alto costo de la vida y el brutal endeudamiento, en una joda caricaturesca.
Y leo declaraciones de chavistas que catalogan de maravilla espiritual, que devuelve la fe y las esperanzas al país, aquel sirénido canto de casi ocho horas, precedido de golpecitos al hombro al despojado y vejado Eduardo Gómez Sigala, apretón de mano a su reo Richard Blanco y diálogo serenatero con la – hasta ayer - “burguesita” y “pitiyanqui” María Corina Machado, a quien dedicó su deseo por una mujer presidente “dentro de dos o tres períodos” – esperanza del que siembra coco - para desconcierto de la focamenta roja rojita que ya tenía los tridentes en la mano para destriparlos si se portaban mal, según el manual de la Iglesias.
Pero lo que desbordó la fe de los creyentes en la fábula del Mago de Oz, fue aquel Do de pecho con el cual Chávez sorprendió al país anunciando su renuncia a la Ley Habilitante… en unos cuantos meses – pssst, ¡qué demócrata, señor, nos gastamos los venezolanos! Y las focas que no durmieron durante días para lograr la hazaña de dejar sin efecto la voluntad popular, volvieron a sentir que la quaker se le subía al rostro, tal como les pasó con la Ley de Universidades que les llegó de Cuba y, después de ser defendida “con la vida si es preciso”, tuvieron que salir a gritar consignas en su contra, con el rostro congestionado de avena.
Pero, ¡oh, sorpresa!, unas horas apenas después se le salió el otro yo del doctor Merengue: “¡Vayan a lavarse ese paltó, yo no devuelvo nada!”. Gracias a Dios – y certificado por la inefable Cilia Flores – que los diputados de oposición optaron por ponerse “tapones” en los oídos - no “un tapón en las orejas”, doña Cilia – y no pararle al llamado al “diálogo”… de sordos que acostumbra convocar cada vez que tiene el santo volteado – 60% de los venezolanos aseguramos que se va el 2012. Más duro estaba Ben Alí.
“Yo no soy comunista”, no señó
Dividiendo al país entre “revolucionarias y revolucionarios” y no revolucionarias y no revolucionarios” Chávez inició su canto magistral a la convivencia pacífica - obediente y no deliberante, claro - jurando por Maisanta – un santo de la corte malandra - que “aquí no hay ningún proyecto comunista” – “asumo el marxismo. Lo asumo: Y yo cuando asumo, asumo” (Chávez, 15 de enero de 2010) - “El Comunismo prevé la eliminación del Estado y de la propiedad privada. Eso no está previsto aquí”, con lo que siguió enloqueciendo a sus fieras hambrientas de derechos liberales, que ya no sabían a que atenerse al recordar las recientes leyes sancionadas entre gallos y medianoche – incluyendo la suspensión de las sentencias de desalojo para inquilinos morosos - que, precisamente, minimizan y vulneran la constitucionalidad de la propiedad privada - "hay que replantear el concepto de propiedad privada y hacerlo virar hacia el de propiedad social”, (Chávez 10 de mayo de 2009) - y crean el Estado comunal inserto en el Poder Popular, desmontando el Estado republicano. Comunismo puro.
¿Cuántas veces Chávez ha negado ser comunista, para seguir imperturbable sus prácticas liberticidas? La campaña anticomunista que despertó la aversión del 80% de la población venezolana hacia ese sistema de criminales y ladrones, lo obligó a recoger las velas una vez más. ¿Habrá algún idiota que le crea? No hay que aflojar en el alerta. Camarón que se duerme se lo comen el Día de las Secretarias.
“Lo mió es el respeto por el sector privado”
“El sector privado nacional que trabaja y que quiera trabajar, y que necesite algún apoyo del Gobierno, aquí está esta mano para que trabajemos juntos y levantemos la producción nacional, de la pequeña, mediana y gran empresa” – asustado por la escasez que vendrá se le olvidó el despojo de tierras al sur del Lago ¿para entregarlas a un millonario platanero ruso? y las expropiaciones de propiedades urbanas para ahorrarse el gasto en las acometidas de servicios en la construcción de viviendas – una chupetica de cianuro, después de haber lanzado al ludibrio público al empresariado digno – 60% del aparato productivo nacional ha sido destruido por el miedo a que financiara a la oposición - colocándolo a merced de los enanos morales que lo acompañan en sus tropelías contra el Estado de derechos. ¿Habrá un empresario que le crea?
El campeón de levantamiento de diálogos
Los regimenistas – ases de la adulancia - amanecieron denunciando que la oposición rechazaba el llamado al diálogo – interpretado por ellos como reconciliación - y uno en particular señaló que la oposición sigue el camino de la guerra - se creyeron la existencia de opositores moderados – toda moderación frente al despotismo es un acto de traición - cuando los que andan de escopeta armada son ellos y sus legiones de fanáticos estandarizados en Cuba.
La pregunta que debe hacerse todo ciudadano consciente es ¿por qué vamos a creer que un hombre que existe por y para la violencia y el odio, es sincero en esa invitación a la conciliación? ¿No será pa´morderme? A cuántos operativos dialécticos ha convocado Chávez en estos doce años.
¿Recuerdan su transfiguración de abril de 2002, luego que el pueblo indignado lo sacara de Miraflores a llorar a La Orchila aferrado al tobillo de un cura? ¿Cuántas toneladas de diálogo prometió para luego dar una soberbia patada militar a los ingenuos que le creyeron? Para empezar hay que conocer qué es lo que una psiquis como la de Chávez entiende por diálogo o conciliación: ¿Que aceptemos aborregadamente que el carnet del PSUV sea la nueva Cédula de Identidad, para que toda la nación en santa paz – de los sepulcros – grite lobotomizada: Uh ah Chávez no se va?
Y “esos muertos no son míos”
“Cuál es el código ético (¿?) que le puede permitir a alguien achacarme a mí la culpa de 150 mil muertos, que alguien se pare y lo diga”. Que un todoterreno como Chávez – acostumbrado a asumir los privilegios del poder total – demuestre tamaña cobardía frente a las consecuencias de las pésimas políticas en materia de seguridad, el abandono de las policías, fiscalías y tribunales – con la impunidad como resultado - y el incesante llamado a la lucha de clases que estimuló la violencia en el resentimiento social, no tiene otra explicación que el pavor de perder el favor popular por su violación al principio constitucional que lo obliga a responder por el derecho a la vida y a la integridad personal.
Y, además, vergüenza debía darle el desborde del hampa a este gobierno militarizado – repleto de generales en jefe – gracias a Dios no se le ha ocurrido a ninguna de esas islitas del Caribe realizar una invasión armada, ya seríamos colonia de Bonaire. Cuatro de cada diez hogares venezolanos han sido enlutados por el hampa durante el turno de vigilancia de Chávez. Y escurre el bulto como la embarazada del viento.
En conclusión
Sin obviar que la naturaleza del alacrán es inmutable, ese discurso no es más que un canto de sirenas sin el atractivo de la leyenda. Sigamos los demócratas en la lucha de calle con el Espíritu del 23 de Enero – los diputados a amarrarse los pantalones para dar la pelea sin concesiones - haciendo política, como he sostenido siempre, escuchando y capitalizando las angustias y sufrimientos del pueblo, e insistiendo, por si hay duda todavía, en que el responsable de su dolor tiene nombre y apellido: Hugo Chávez.
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10:11 a. m.
15 de enero de 2011
¿Entre bomberos no se pisan la manguera?
Un chavista se queja en voz alta de la delincuencia y otro que lo escucha le recrimina su falta de compromiso con la revolución. Y en esa sencilla oración está reflejada la inmensa realidad de la inseguridad en el país. No hay nadie a salvo.
Los chavistas están condenados a llorar en silencio a sus muertos, sin una queja, para no dañar la revolución. Y los gritos ensordecedores de los demás no encuentran oídos en un gobierno que dota de impunidad al hampa – 93% de los homicidios quedan impunes - que le suministra el terror masivo indispensable para avanzar en su implantación comunista. Para forzar la emigración de la clase media. Para vaciar al país de sus talentos y promesas. Que se vayan a otra parte.
La patria socialista solo necesita parásitos. Y así Venezuela se desangra. Nuestros jóvenes valores deben escapar para preservar la vida o son asesinados a las puertas de sus casas. Con idéntica impresión escribe el profesor de la UCAB Valentín Arenas Amigó: “En la Cuba de Castro era el Estado mismo quien generaba el terror a través de los fusilamientos en el paredón para que los disidentes supieran lo que el régimen era capaz de hacer para mantenerse.
En la Venezuela de (Chávez) sería un escándalo el paredón, pero permitir que se genere una situación de inseguridad y de miedo hasta para salir a la calle, sí puede ser un instrumento válido para la revolución pues se crea una situación de (impunidad) e indefensión generalizada destinada a crear el mismo terror colectivo, pero sin paredón, que le permite al proceso avanzar hacia su objetivo de control total”.
Lo que observa y siente la población es que mientras los asesinos despiadados, bestializados por la droga, que profusamente circula por las arterias de Venezuela, se apoderan de las calles y lugares de esparcimiento a cualquier hora del día o de la noche e insatisfechos con atracar y secuestrar, disparan a matar contra sus inocentes víctimas de todas las edades – humildes trabajadores, estudiantes, profesionales, comerciantes – para probar su naturaleza asesina ante los jefes de las bandas - cubriendo de dolor y luto la geografía venezolana.
Chávez ladra contra el imperio y compra armas sofisticadas y que para enfrentar una anhelada invasión, que hace carcajear a los gringos, y la policía – insuficiente, mal pagada, mal armada y mal vestida - es penetrada por el hampa gracias a la puerta que le abrió la revolución y su estúpida visión sociológica - “quien tenga hambre puede robar” – lo que hasta el propio gobierno admite al señalar que 20% de la policía es hampa - uno de cada cinco delitos es cometido por un policía.
Pienso que el Código Penal – ante la gravedad de la situación – debe contemplar la aplicación del doble de la pena estipulada – con eliminación de beneficios procesales - si el delito es cometido por un policía. Y, además, es necesario ir pensando seriamente – por la severa psicopatía nacional - las personas son becerros, muñecos, cosas - en incorporar la figura de la “cadena perpetua” para crímenes horrendos y juzgar como adultos a los menores homicidas, pues es necesario defender a ultranza a la sociedad ante este Estado de horror que nos mancilla.
Un ejército terrorista
Y es que todavía parece que no hemos analizado en su justa dimensión el serio problema de la delincuencia, convertida por la impunidad en poderoso ejército terrorista – como tal debe ser considerada - que tiene a la población venezolana en estado paranoico, porque en Venezuela la delincuencia practica un sadismo que solo puede entenderse bajo la óptica del odio.
No tiene idea este gobierno de ambiciosos cohesionados por la codicia, de la ferocidad depredadora de la bestia que han creado. Su Estado corrupto y quebrado está siendo absorbido por la inmoralidad que han desatado con su imbecilidad, demostrada al invocar la “lucha de clases” – vaina de aduldolescentes tarados - con lo que pretenden justificar los crímenes del hampa.
Un comunista sostenía en un foro universitario, que la revolución “canalizaría la rebeldía que se expresaba en la violencia delictiva por la injusticia social del capitalismo”. Una estupidez, pues esa violencia lo que busca es la riqueza capitalista por la vía fácil del crimen, para el procaz disfrute pervertido de su ignorancia. Por eso es tan atractivo el tráfico de drogas. Que por cierto recluta no pocos diputados, ministros, jueces, militares, empresarios en estos tierreros conceptuales que mientan América Latina.
El problema es tan alarmante que no estamos lejos – tal la pérdida de la moral pública - de que se cree una institucionalidad al servicio de asesinos y traficantes – ¿por qué existen más defensores públicos que fiscales? – hay que recordar que en Colombia llegaron hasta el Congreso, y las FARC – su organización política – sigue en pie de guerra, y aquí en Venezuela el caso Makled no es menos emblemático, por poco uno de estos capos no fue alcalde de Valencia regalando lavadoras – indicativo de la irracionalidad de la ignorancia que llevó a Chávez al poder omnímodo que detenta.
A esa fuerza letal, impía e irracional solamente falta la disposición organizativa – ya hay megabandas - para apoderarse formalmente del país. Y no es precisamente este gobiernucho corrupto - a todas luces cómplice por razones políticas, si se le puede llamar política a esa enloquecida codicia - el que pueda detenerla una vez fijado ese objetivo. Que Dios nos ampare.
Estamos todos en el infierno
Al respecto, O Globo publicó hace unos años una entrevista del periodista Arnaldo Jabor a Marcos Camacho, más conocido por el sobrenombre de "Marcola", máximo dirigente de una organización criminal de Sao Paulo (Brasil) denominada Primer Comando de la Capital (PCC). Sus respuestas revelan la dimensión brutal del problema continental de la delincuencia:
- ¿Ustedes intelectuales no hablan de lucha de clases, de ser marginal, ser héroe? Entonces ¡llegamos nosotros! ¡Ja, ja, ja...! Mis soldados son extrañas anomalías del desarrollo torcido de este país. No hay más proletarios o infelices o explotados. Hay una tercera cosa creciendo allí afuera, cultivada en el barro, educándose en el más absoluto analfabetismo, diplomándose en las cárceles, como un monstruo Alien escondido en los rincones de la ciudad. Está delante de una especie de post miseria que genera una nueva cultura asesina, ayudada por la tecnología, satélites, celulares, Internet, armas modernas. Es la mierda con chips, con megabytes. (…) Ustedes son el estado quebrado, dominado por incompetentes. Nosotros tenemos métodos ágiles de gestión. Nosotros luchamos en terreno propio. Ustedes, en tierra extraña. Nosotros no tememos a la muerte. Ustedes mueren de miedo. Estamos en el centro de lo insoluble mismo. Ya somos una nueva "especie", ya somos otros bichos, diferentes a ustedes. Ustedes tienen la manía del humanismo. Nosotros somos crueles, sin piedad. Nosotros no nos olvidamos de ustedes, son nuestros "clientes". Ustedes nos olvidan cuando pasa el susto de la violencia que provocamos. Ustedes sólo pueden llegar a algún suceso si desisten de defender la "normalidad". No hay más normalidad alguna. Ustedes precisan hacer una autocrítica de su propia incompetencia. Pero a ser franco, en serio, en la moral. Estamos todos en el centro de lo insoluble. Sólo que nosotros vivimos de él y ustedes no tienen salida. Sólo la mierda. Y nosotros ya trabajamos dentro de ella. Entiéndame, hermano, no hay solución. ¿Saben por qué? Porque ustedes no entienden ni la extensión del problema. Como escribió el divino Dante: "Pierdan todas las esperanzas. Estamos todos en el infierno".
Se ha dudado de la autenticidad de esta entrevista, sin embargo su veracidad ha sido confirmada en Venezuela: Recientemente fue atracada en su vivienda una familia en Maracay, y los cinco delincuentes repetían que “eran hampa y en el país mandaban ellos”.
Con delincuencia y muerte no hay patria
En el año 2010 ocurrieron – extraoficialmente, porque el gobierno oculta las cifras - 17.600 homicidios en todo el territorio nacional, lo que coloca en 60,68 la tasa de homicidios por cada 100.00 habitantes - 20 en Brasil y 15 en México.
Lo que alegan los jefes policiales es que la mayoría de esas víctimas son delincuentes, lo que, supuestamente debe alegrarnos - por pequeño que sea el porcentaje de inocentes que perezcan en esa atrocidad alucinante, la lesión es inconmensurable - sin embargo esa es una evidencia del cáncer feroz que hace metástasis en nuestra sociedad.
Van cerca de 130 mil muertos en los doce años del gobierno de Chávez y el crimen sigue en ascenso – aunque la idiotez oficialista lo niegue o celebre supuestos descensos - y si esas autoridades tienen razón, entonces ¿cuál es la población delictiva del país? ¿40%? O Chávez reacciona ante esta realidad incontrovertible o seguiremos pensando que el problema radica en que entre bomberos no se pisan la manguera.
Rafael Marrón González
Los chavistas están condenados a llorar en silencio a sus muertos, sin una queja, para no dañar la revolución. Y los gritos ensordecedores de los demás no encuentran oídos en un gobierno que dota de impunidad al hampa – 93% de los homicidios quedan impunes - que le suministra el terror masivo indispensable para avanzar en su implantación comunista. Para forzar la emigración de la clase media. Para vaciar al país de sus talentos y promesas. Que se vayan a otra parte.
La patria socialista solo necesita parásitos. Y así Venezuela se desangra. Nuestros jóvenes valores deben escapar para preservar la vida o son asesinados a las puertas de sus casas. Con idéntica impresión escribe el profesor de la UCAB Valentín Arenas Amigó: “En la Cuba de Castro era el Estado mismo quien generaba el terror a través de los fusilamientos en el paredón para que los disidentes supieran lo que el régimen era capaz de hacer para mantenerse.
En la Venezuela de (Chávez) sería un escándalo el paredón, pero permitir que se genere una situación de inseguridad y de miedo hasta para salir a la calle, sí puede ser un instrumento válido para la revolución pues se crea una situación de (impunidad) e indefensión generalizada destinada a crear el mismo terror colectivo, pero sin paredón, que le permite al proceso avanzar hacia su objetivo de control total”.
Lo que observa y siente la población es que mientras los asesinos despiadados, bestializados por la droga, que profusamente circula por las arterias de Venezuela, se apoderan de las calles y lugares de esparcimiento a cualquier hora del día o de la noche e insatisfechos con atracar y secuestrar, disparan a matar contra sus inocentes víctimas de todas las edades – humildes trabajadores, estudiantes, profesionales, comerciantes – para probar su naturaleza asesina ante los jefes de las bandas - cubriendo de dolor y luto la geografía venezolana.
Chávez ladra contra el imperio y compra armas sofisticadas y que para enfrentar una anhelada invasión, que hace carcajear a los gringos, y la policía – insuficiente, mal pagada, mal armada y mal vestida - es penetrada por el hampa gracias a la puerta que le abrió la revolución y su estúpida visión sociológica - “quien tenga hambre puede robar” – lo que hasta el propio gobierno admite al señalar que 20% de la policía es hampa - uno de cada cinco delitos es cometido por un policía.
Pienso que el Código Penal – ante la gravedad de la situación – debe contemplar la aplicación del doble de la pena estipulada – con eliminación de beneficios procesales - si el delito es cometido por un policía. Y, además, es necesario ir pensando seriamente – por la severa psicopatía nacional - las personas son becerros, muñecos, cosas - en incorporar la figura de la “cadena perpetua” para crímenes horrendos y juzgar como adultos a los menores homicidas, pues es necesario defender a ultranza a la sociedad ante este Estado de horror que nos mancilla.
Un ejército terrorista
Y es que todavía parece que no hemos analizado en su justa dimensión el serio problema de la delincuencia, convertida por la impunidad en poderoso ejército terrorista – como tal debe ser considerada - que tiene a la población venezolana en estado paranoico, porque en Venezuela la delincuencia practica un sadismo que solo puede entenderse bajo la óptica del odio.
No tiene idea este gobierno de ambiciosos cohesionados por la codicia, de la ferocidad depredadora de la bestia que han creado. Su Estado corrupto y quebrado está siendo absorbido por la inmoralidad que han desatado con su imbecilidad, demostrada al invocar la “lucha de clases” – vaina de aduldolescentes tarados - con lo que pretenden justificar los crímenes del hampa.
Un comunista sostenía en un foro universitario, que la revolución “canalizaría la rebeldía que se expresaba en la violencia delictiva por la injusticia social del capitalismo”. Una estupidez, pues esa violencia lo que busca es la riqueza capitalista por la vía fácil del crimen, para el procaz disfrute pervertido de su ignorancia. Por eso es tan atractivo el tráfico de drogas. Que por cierto recluta no pocos diputados, ministros, jueces, militares, empresarios en estos tierreros conceptuales que mientan América Latina.
El problema es tan alarmante que no estamos lejos – tal la pérdida de la moral pública - de que se cree una institucionalidad al servicio de asesinos y traficantes – ¿por qué existen más defensores públicos que fiscales? – hay que recordar que en Colombia llegaron hasta el Congreso, y las FARC – su organización política – sigue en pie de guerra, y aquí en Venezuela el caso Makled no es menos emblemático, por poco uno de estos capos no fue alcalde de Valencia regalando lavadoras – indicativo de la irracionalidad de la ignorancia que llevó a Chávez al poder omnímodo que detenta.
A esa fuerza letal, impía e irracional solamente falta la disposición organizativa – ya hay megabandas - para apoderarse formalmente del país. Y no es precisamente este gobiernucho corrupto - a todas luces cómplice por razones políticas, si se le puede llamar política a esa enloquecida codicia - el que pueda detenerla una vez fijado ese objetivo. Que Dios nos ampare.
Estamos todos en el infierno
Al respecto, O Globo publicó hace unos años una entrevista del periodista Arnaldo Jabor a Marcos Camacho, más conocido por el sobrenombre de "Marcola", máximo dirigente de una organización criminal de Sao Paulo (Brasil) denominada Primer Comando de la Capital (PCC). Sus respuestas revelan la dimensión brutal del problema continental de la delincuencia:
- ¿Ustedes intelectuales no hablan de lucha de clases, de ser marginal, ser héroe? Entonces ¡llegamos nosotros! ¡Ja, ja, ja...! Mis soldados son extrañas anomalías del desarrollo torcido de este país. No hay más proletarios o infelices o explotados. Hay una tercera cosa creciendo allí afuera, cultivada en el barro, educándose en el más absoluto analfabetismo, diplomándose en las cárceles, como un monstruo Alien escondido en los rincones de la ciudad. Está delante de una especie de post miseria que genera una nueva cultura asesina, ayudada por la tecnología, satélites, celulares, Internet, armas modernas. Es la mierda con chips, con megabytes. (…) Ustedes son el estado quebrado, dominado por incompetentes. Nosotros tenemos métodos ágiles de gestión. Nosotros luchamos en terreno propio. Ustedes, en tierra extraña. Nosotros no tememos a la muerte. Ustedes mueren de miedo. Estamos en el centro de lo insoluble mismo. Ya somos una nueva "especie", ya somos otros bichos, diferentes a ustedes. Ustedes tienen la manía del humanismo. Nosotros somos crueles, sin piedad. Nosotros no nos olvidamos de ustedes, son nuestros "clientes". Ustedes nos olvidan cuando pasa el susto de la violencia que provocamos. Ustedes sólo pueden llegar a algún suceso si desisten de defender la "normalidad". No hay más normalidad alguna. Ustedes precisan hacer una autocrítica de su propia incompetencia. Pero a ser franco, en serio, en la moral. Estamos todos en el centro de lo insoluble. Sólo que nosotros vivimos de él y ustedes no tienen salida. Sólo la mierda. Y nosotros ya trabajamos dentro de ella. Entiéndame, hermano, no hay solución. ¿Saben por qué? Porque ustedes no entienden ni la extensión del problema. Como escribió el divino Dante: "Pierdan todas las esperanzas. Estamos todos en el infierno".
Se ha dudado de la autenticidad de esta entrevista, sin embargo su veracidad ha sido confirmada en Venezuela: Recientemente fue atracada en su vivienda una familia en Maracay, y los cinco delincuentes repetían que “eran hampa y en el país mandaban ellos”.
Con delincuencia y muerte no hay patria
En el año 2010 ocurrieron – extraoficialmente, porque el gobierno oculta las cifras - 17.600 homicidios en todo el territorio nacional, lo que coloca en 60,68 la tasa de homicidios por cada 100.00 habitantes - 20 en Brasil y 15 en México.
Lo que alegan los jefes policiales es que la mayoría de esas víctimas son delincuentes, lo que, supuestamente debe alegrarnos - por pequeño que sea el porcentaje de inocentes que perezcan en esa atrocidad alucinante, la lesión es inconmensurable - sin embargo esa es una evidencia del cáncer feroz que hace metástasis en nuestra sociedad.
Van cerca de 130 mil muertos en los doce años del gobierno de Chávez y el crimen sigue en ascenso – aunque la idiotez oficialista lo niegue o celebre supuestos descensos - y si esas autoridades tienen razón, entonces ¿cuál es la población delictiva del país? ¿40%? O Chávez reacciona ante esta realidad incontrovertible o seguiremos pensando que el problema radica en que entre bomberos no se pisan la manguera.
Rafael Marrón González
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1:55 p. m.
8 de enero de 2011
La responsabilidad anticomunista
A la condición explícita de secta de asesinos que caracteriza al comunismo hay que añadir, además de su ladronismo implícito, la de “corruptora de menores”, que señaló con justedad el general (r) Carlos Peñaloza, por eso la lucha contra el comunismo es una obligación ética, moral y política.
Fue la ingenuidad democrática la que – indigestada por su izquierdismo solidario – cobijó a esa ideología criminal –Congreso polaco dixit - entregándole las universidades, pues pensaba en su idiotez cómplice que sería más dañina en los sindicatos.
El resultado fue una legión de profesionales infectados por esta esquizofrenia liberticida que multiplicó en la sociedad el discurso insensato de la lucha de clases y el odio hacia las consecuencias de la productividad, que genera espontáneamente movilidad social. Y ni siquiera con la evidencia del inmenso desastre económico, político y social – humano, mejor dicho - en Cuba, se convence a sus seguidores de la verdad escondida detrás de la promesa de paraíso terrenal que los alienta a formar entre sus filas.
No entienden que, tal como hay que morir físicamente para acceder al paraíso de las religiones, hay que morir políticamente para poder obtener los supuestos privilegios que ofrece la castración de la individualidad y que – como le advirtiera Fidel a Chávez – significa miseria para todos.
Tampoco logran inferir que el proceso de comunistización de la sociedad tiene como resultado previsible el parasitismo social - lo que ahora ataca furiosamente la tardía lucidez de Raúl Castro - sencillamente porque es imposible que sin la recompensa merecida el hombre produzca más allá de la cuota impuesta por la coacción. Cuba, como Vietnam o China, ha descubierto luego de 52 años de miseria y muerte – el comunismo es una secta de asesinos – lo que todo el mundo sabe desde la infancia: Quien trabaja no come paja.
Pero el comunismo – o socialismo, que es la misma cosa – estigmatiza la productividad – aunque requiera como el aire del capitalismo para subsistir, cuando al capitalismo le da gripe al socialismo le da neumonía - y mientras el hombre de verdad amanece trabajando, produciendo, esforzándose por crecer y crear fuentes de trabajo, el comunista espera que Fidel le mande un fusil para robarse el producto de la hombría en nombre de su concepción perversa de pueblo, cuyo lumpen se siente realizado por el premio a su flojera, vicios excesivos y falta de conciencia y voluntad.
No existe diferencia alguna entre un malandro y un gobierno comunista que roba el producto del esfuerzo sostenido de la ciudadanía, alegando explotación del hombre por el hombre, para él explotarlo por el hambre. El resultado del despojo comunista es exactamente el que la lógica espera: La quiebra de las empresas robadas y, por lo tanto, la ruina de la sociedad. Y por una razón sencilla – y en palabras del pueblo – “lo que nada nos cuesta hagámoslo fiesta”. O, mejor aún, sigamos el ejemplo que el comunismo da: Robémoslo.
El anticomunismo es un imperativo ético
El comunismo – apoyado con agentes castristas - se apodera de la nación y ya no hay tiempo para delicados sonrojos, como si la amenaza fuera virtual – Chávez ya marcó la pauta de la AN: “Triturar a la oposición”. Me preocupa la débil reacción a esta realidad. Recuerdo a un renombrado político carabobeño, al que entrevisté en mi programa radial sobre esta situación, su respuesta colindó con el cretinismo: “No importa el comunismo si le da bienestar al pueblo”, demostrando que la fortaleza del comunismo en Venezuela no es otra que la complicidad subrepticia de demasiados líderes de oposición que comulgan con el socialismo – entre ellos prestigiosos editores de diarios nacionales - que creen que la inviabilidad comunista es asunto de falencias de liderazgos y no de la perversión de la fórmula, pues el pueblo que si intuye su maldad, lo rechaza contundentemente en más de un 80%, lo que a Chávez tiene sin cuidado, pues asume que el pueblo lo eligió sabiendo lo que era.
En este punto recuerdo a Manuel Caballero sosteniendo que era antimilitarista, ocultando que todo comunismo/socialismo debe serlo por imperativo esencial, porque solamente por la poderosa fuerza de las armas un hombre libre resigna sus derechos conquistados en duras luchas contra el absolutismo.
La creación de enemigos externos imaginarios justifica el mantenimiento armamentista de ejércitos adoctrinados para asesinar disidentes internos. Acción que Chávez ha llevado hasta la histeria. Como Corea del Norte.
La farsa de Lula
El anticomunismo enfrenta un nuevo tipo de adversario encarnado en el expresidente brasileño Lula da Silva: Este mimético sujeto se confiesa socialista y protegió y alcahueteó los gobiernos socialistas del continente, a pesar de sus violaciones a los derechos humanos, sin embargo usó las formas capitalistas para logar éxito para su gestión:
Durante sus años de gobierno fue un agente viajero de la “burguesía” - léase empresariado - de su país, generó 14 millones de empleos por el aumento de las exportaciones, derivadas de la firma de tratados de libre comercio y del ejercicio del libre mercado, insertó 36 millones de pobres en la clase media – es movilidad social, no lucha de clases, estúpido - fortalecida por el auge económico propiciado por la libre empresa y el respeto a la propiedad privada (ver Balance latinoamericano, de Jorge G. Castaneda, en Analitica.com), respetó la libertad de expresión – traducida por la Rousseff – de borrascoso pasado comunista, pero de discurso “muy poco socialista” - como “prefiero el ruido de la libertad de prensa al silencio de las dictaduras”, lo que molestó a Chávez hasta desairar el baile y la cita formal con la presidente - pero mientras lograba este bienestar, le vendía el alma a Chávez – que hace todo lo contrario - a cambió de ocho mil millones de dólares de intercambio comercial a su favor.
Son canallas – es canalla todo quien conociendo las perversiones de una propuesta se preste para apoyarla por interés personal - como Lula o como la Bachelet – aquí tenemos muchos de ese tipo de farsantes que apoyan el comunismo pero viven a lo capitalista, como ridiculiza Berlusconi a los comunistas italianos – quienes permiten que los Chávez del continente opriman a sus pueblos con el comunismo que ellos no practican ni de vainita.
Venezuela no quiere comunismo
Así que todo hombre íntegro, con familia, tiene el deber ético de irrespetar, combatir y derrotar esa esquizofrenia criminal y cleptópata que ahoga nuestro sistema de vida, y que ya ha tomado mucha fuerza, pues que presida la AN el anacrónico Fernando Soto Rojas “comandante Ramírez” – encargado de recibir a los invasores cubanos de Machurucuto, una acción de traición a la patria según el 464 del COP Militar, partidario de los paredones para la oposición - constituye suficiente señal para reaccionar.
Y, como puntilla, Oscar Schemel, de Hinterlaces, alerta sobre que “ya se cerró una etapa que blinda a la revolución y le da soporte a la nueva institucionalidad” y que, al final, “se formará un nuevo estado, con tres poderes: el ejecutivo, el popular y el de coerción, para reprimir y penetrar a la sociedad, y reprimir a la disidencia”.
Hasta ahora he escuchado solo a tres diputados de oposición marcar firme posición al respecto: María Corina Machado: “Vamos a la Asamblea Nacional a impedir la imposición del comunismo en Venezuela; Nora Bracho: “No importa cuánto nos griten, Venezuela no quiere comunismo” y William Ojeda: “Vinimos a parar en seco al comunismo”. Esa es la premisa, sin falsos pudores ni respeto alguno hacia ese miserable sistema cuya premisa es la coacción.
En conclusión
El momento es inmejorable para un ejercicio de posicionamiento doctrinario como este: Soy liberal Siglo XXI, por lo tanto anticomunista, y esto significa que creo en la libertad con racionalidad social y en la sociedad de bienestar lograda a través del trabajo, el estudio y la responsabilidad que genera movilidad social – propuesta humanista frente a la criminal “lucha de clases” comunista – que el igualitarismo es una peligrosa ficción política y es la libertad la que procura igualdad; que el individuo debe ser responsable de las consecuencias de sus actos; que la vida, la libertad y la propiedad, son derechos inalienables de la humanidad; que la propiedad privada es una herramienta indispensable para la libertad individual como la libre empresa del desarrollo nacional; que toda persona debe recibir una recompensa acorde con su preparación y capacidad y que a la miseria hay que tenerle tanta arrechera como para erradicarla de raíz de la faz de la tierra – con el concurso decidido de los afectados - pues la pobreza es una forma modesta de vivir, hasta voluntaria. ¿Y usted?
Rafael Marrón González
Fue la ingenuidad democrática la que – indigestada por su izquierdismo solidario – cobijó a esa ideología criminal –Congreso polaco dixit - entregándole las universidades, pues pensaba en su idiotez cómplice que sería más dañina en los sindicatos.
El resultado fue una legión de profesionales infectados por esta esquizofrenia liberticida que multiplicó en la sociedad el discurso insensato de la lucha de clases y el odio hacia las consecuencias de la productividad, que genera espontáneamente movilidad social. Y ni siquiera con la evidencia del inmenso desastre económico, político y social – humano, mejor dicho - en Cuba, se convence a sus seguidores de la verdad escondida detrás de la promesa de paraíso terrenal que los alienta a formar entre sus filas.
No entienden que, tal como hay que morir físicamente para acceder al paraíso de las religiones, hay que morir políticamente para poder obtener los supuestos privilegios que ofrece la castración de la individualidad y que – como le advirtiera Fidel a Chávez – significa miseria para todos.
Tampoco logran inferir que el proceso de comunistización de la sociedad tiene como resultado previsible el parasitismo social - lo que ahora ataca furiosamente la tardía lucidez de Raúl Castro - sencillamente porque es imposible que sin la recompensa merecida el hombre produzca más allá de la cuota impuesta por la coacción. Cuba, como Vietnam o China, ha descubierto luego de 52 años de miseria y muerte – el comunismo es una secta de asesinos – lo que todo el mundo sabe desde la infancia: Quien trabaja no come paja.
Pero el comunismo – o socialismo, que es la misma cosa – estigmatiza la productividad – aunque requiera como el aire del capitalismo para subsistir, cuando al capitalismo le da gripe al socialismo le da neumonía - y mientras el hombre de verdad amanece trabajando, produciendo, esforzándose por crecer y crear fuentes de trabajo, el comunista espera que Fidel le mande un fusil para robarse el producto de la hombría en nombre de su concepción perversa de pueblo, cuyo lumpen se siente realizado por el premio a su flojera, vicios excesivos y falta de conciencia y voluntad.
No existe diferencia alguna entre un malandro y un gobierno comunista que roba el producto del esfuerzo sostenido de la ciudadanía, alegando explotación del hombre por el hombre, para él explotarlo por el hambre. El resultado del despojo comunista es exactamente el que la lógica espera: La quiebra de las empresas robadas y, por lo tanto, la ruina de la sociedad. Y por una razón sencilla – y en palabras del pueblo – “lo que nada nos cuesta hagámoslo fiesta”. O, mejor aún, sigamos el ejemplo que el comunismo da: Robémoslo.
El anticomunismo es un imperativo ético
El comunismo – apoyado con agentes castristas - se apodera de la nación y ya no hay tiempo para delicados sonrojos, como si la amenaza fuera virtual – Chávez ya marcó la pauta de la AN: “Triturar a la oposición”. Me preocupa la débil reacción a esta realidad. Recuerdo a un renombrado político carabobeño, al que entrevisté en mi programa radial sobre esta situación, su respuesta colindó con el cretinismo: “No importa el comunismo si le da bienestar al pueblo”, demostrando que la fortaleza del comunismo en Venezuela no es otra que la complicidad subrepticia de demasiados líderes de oposición que comulgan con el socialismo – entre ellos prestigiosos editores de diarios nacionales - que creen que la inviabilidad comunista es asunto de falencias de liderazgos y no de la perversión de la fórmula, pues el pueblo que si intuye su maldad, lo rechaza contundentemente en más de un 80%, lo que a Chávez tiene sin cuidado, pues asume que el pueblo lo eligió sabiendo lo que era.
En este punto recuerdo a Manuel Caballero sosteniendo que era antimilitarista, ocultando que todo comunismo/socialismo debe serlo por imperativo esencial, porque solamente por la poderosa fuerza de las armas un hombre libre resigna sus derechos conquistados en duras luchas contra el absolutismo.
La creación de enemigos externos imaginarios justifica el mantenimiento armamentista de ejércitos adoctrinados para asesinar disidentes internos. Acción que Chávez ha llevado hasta la histeria. Como Corea del Norte.
La farsa de Lula
El anticomunismo enfrenta un nuevo tipo de adversario encarnado en el expresidente brasileño Lula da Silva: Este mimético sujeto se confiesa socialista y protegió y alcahueteó los gobiernos socialistas del continente, a pesar de sus violaciones a los derechos humanos, sin embargo usó las formas capitalistas para logar éxito para su gestión:
Durante sus años de gobierno fue un agente viajero de la “burguesía” - léase empresariado - de su país, generó 14 millones de empleos por el aumento de las exportaciones, derivadas de la firma de tratados de libre comercio y del ejercicio del libre mercado, insertó 36 millones de pobres en la clase media – es movilidad social, no lucha de clases, estúpido - fortalecida por el auge económico propiciado por la libre empresa y el respeto a la propiedad privada (ver Balance latinoamericano, de Jorge G. Castaneda, en Analitica.com), respetó la libertad de expresión – traducida por la Rousseff – de borrascoso pasado comunista, pero de discurso “muy poco socialista” - como “prefiero el ruido de la libertad de prensa al silencio de las dictaduras”, lo que molestó a Chávez hasta desairar el baile y la cita formal con la presidente - pero mientras lograba este bienestar, le vendía el alma a Chávez – que hace todo lo contrario - a cambió de ocho mil millones de dólares de intercambio comercial a su favor.
Son canallas – es canalla todo quien conociendo las perversiones de una propuesta se preste para apoyarla por interés personal - como Lula o como la Bachelet – aquí tenemos muchos de ese tipo de farsantes que apoyan el comunismo pero viven a lo capitalista, como ridiculiza Berlusconi a los comunistas italianos – quienes permiten que los Chávez del continente opriman a sus pueblos con el comunismo que ellos no practican ni de vainita.
Venezuela no quiere comunismo
Así que todo hombre íntegro, con familia, tiene el deber ético de irrespetar, combatir y derrotar esa esquizofrenia criminal y cleptópata que ahoga nuestro sistema de vida, y que ya ha tomado mucha fuerza, pues que presida la AN el anacrónico Fernando Soto Rojas “comandante Ramírez” – encargado de recibir a los invasores cubanos de Machurucuto, una acción de traición a la patria según el 464 del COP Militar, partidario de los paredones para la oposición - constituye suficiente señal para reaccionar.
Y, como puntilla, Oscar Schemel, de Hinterlaces, alerta sobre que “ya se cerró una etapa que blinda a la revolución y le da soporte a la nueva institucionalidad” y que, al final, “se formará un nuevo estado, con tres poderes: el ejecutivo, el popular y el de coerción, para reprimir y penetrar a la sociedad, y reprimir a la disidencia”.
Hasta ahora he escuchado solo a tres diputados de oposición marcar firme posición al respecto: María Corina Machado: “Vamos a la Asamblea Nacional a impedir la imposición del comunismo en Venezuela; Nora Bracho: “No importa cuánto nos griten, Venezuela no quiere comunismo” y William Ojeda: “Vinimos a parar en seco al comunismo”. Esa es la premisa, sin falsos pudores ni respeto alguno hacia ese miserable sistema cuya premisa es la coacción.
En conclusión
El momento es inmejorable para un ejercicio de posicionamiento doctrinario como este: Soy liberal Siglo XXI, por lo tanto anticomunista, y esto significa que creo en la libertad con racionalidad social y en la sociedad de bienestar lograda a través del trabajo, el estudio y la responsabilidad que genera movilidad social – propuesta humanista frente a la criminal “lucha de clases” comunista – que el igualitarismo es una peligrosa ficción política y es la libertad la que procura igualdad; que el individuo debe ser responsable de las consecuencias de sus actos; que la vida, la libertad y la propiedad, son derechos inalienables de la humanidad; que la propiedad privada es una herramienta indispensable para la libertad individual como la libre empresa del desarrollo nacional; que toda persona debe recibir una recompensa acorde con su preparación y capacidad y que a la miseria hay que tenerle tanta arrechera como para erradicarla de raíz de la faz de la tierra – con el concurso decidido de los afectados - pues la pobreza es una forma modesta de vivir, hasta voluntaria. ¿Y usted?
Rafael Marrón González
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Pensar en rio revuelto
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9:12 p. m.
18 de diciembre de 2010
¡Habilítenme que tengo frío!
Quedará para la historia de la farsa y de la infamia el patético caso de una Asamblea Nacional despedida por el pueblo en elecciones libres, que legisla en las sombras – donde solo trabaja el crimen, según Bolívar - en contra de la voluntad popular y aprueba una Ley habilitante al Presidente de la República – su compañero de partido.
¿Cuál puede ser la respuesta a una acción a todas luces ilegítima - de “búsqueda de formas creativas para justificar poderes autocráticos" la calificaron los gringos - que tiene como precedente la decisión de la Fiscal General y del Tribunal Supremo de Justicia de interpretar a su capricho la Constitución para que los diputados electos no gocen de la inmunidad parlamentaria desde el momento de su proclamación - como ordena el Artículo 200 – sino desde su juramentación? Si no queda en este tierrero conceptual, en el que Chávez ha convertido la autoridad en Venezuela, ni un solo resquicio de moralidad pública, solo resta aparentar silencio y resignación. Porque toda instancia de apelación está secuestrada por el miedo o la complicad corrupta. Porque ellos son así. Apoyaos. Patoteros. Salte pa´juera. ¿Y a mí qué?
Sin embargo, si se presta atención con cuidado, se escucha por estas calles un rechinar de dientes apretados por la indignación, que no presagia nada bueno para esa canalla embrutecida por las ansias de dinero fácil. La excusa para ordenar esta habilitación legislativa, no puede ser más pueril e inoficiosa: “La Habilitante es imprescindible para actuar con diligencia” ante la emergencia originada por las lluvias que dejaron en la intemperie a miles de familias cuyos ranchos fueron arrasados por las aguas y los deslaves de los cerros - ironía cruel esta última, porque siempre amenazan los chavistas a los opositores con la furia de la gente que bajará de los cerros. Y lo que bajó de esos cerros repletos de miseria, después de días para cumplir Chávez doce años en el poder y despilfarrada la fortuna más gigantesca que haya recibido algún país latinoamericano, fue dolor, frustración y rabia... y muerte.
Y esa devastación no fue causada por las lluvias, sino por la ineficiencia, la ineptitud y la corrupción de un gobierno que no limpió quebradas, ni supervisó construcciones en áreas de alto riesgo, ni construyó viviendas para dotar esos alaridos voceados por la realidad que el clima convirtió en damnificados, que solamente Chávez no escuchó. Por eso el grito de pavor contenido en esa petición: ¡Habilítenme que tengo frío!
No hay nada nuevo bajo el sol…
Y esa es la verdad: Luego de las intensas lluvias brilló el sol – aunque con timidez - y bajo su luz encontramos la desolación presentida, salvo que ahora fue transmitida por CNN, revelando al mundo la mentira estrafalaria que bajo el nombre de Hugo Chávez obnubiló la aduldolescencia multitudinaria de la izquierda redentora global, que todavía cree – en conmovedora Fe – en hienas altruistas.
Es catastrófico el balance de este llover que arrasó vidas, viviendas y enseres, destrozó puentes y carreteras cariadas por la desidia - o mal construidas por la corrupción que asentó feria en este período de indignidades coloradas, simbolizadas en las trenzas rojas de las impecables botas de campaña de Chávez, que le confieren un no sé qué de vodevil de cabaret – oh lalá - al ascetismo de la vestimenta militar - y desnudó la inmensa mentira del supuesto empoderamiento de los pobres mientras la corriente los revolcaba montañas abajo en un amasijo de barro y esperanzas trituradas por el alud de piedras y llanto, simbolizadas cínicamente por 26 familias – de las decenas de miles damnificadas (133.200 personas) – que Chávez encerró en Miraflores para mostrarlas como blasón de la pureza de sus ideales corrompidos hasta el asco por la terquedad de una realidad que lo señala como único culpable de esta tragedia repetida desde aquel aciago diciembre en el cual el estado Vargas pereció sepultado a pesar de los previos alertas de los entendidos a los oídos sordos del gobierno, mientras el engreimiento de un poderoso sustentado por la equivocación popular, blasfemaba contra la naturaleza y ofrecía luchar contra ella y obligarla a obedecerle, tratando de emular a Bolívar en trance similar, cuando jurara seguir luchando contra los españoles aun en contra de los embates de la naturaleza.
Frase que fue distorsionada por el realista José Domingo Díaz, caricaturizándola del modo que ha trascendido a pesar de su sinsentido y que solo sirve para adornar la simpleza mental de algún populista cómodamente instalado – entre fusiles - sobre la miseria de un pueblo cuya ignorancia lo arrastra hacia el parasitismo, bajo la fanfarria revolucionaria de sus saqueadores.
Y Chávez es el culpable porque no es posible que luego de doce años en el poder, manejando una fortuna gigantesca, exista un pueblo en el colmo de la miseria, sobreviviendo en ranchos de cartón a merced de los elementos – y todavía los chavistas cantan “que triste se oye la lluvia en los techos de cartón”, de Alí Primera - pues de haber sido un patriota – como suelen considerarse, desgraciadamente, todos los nacionalistas – no existiría un solo venezolano en situación de riesgo en este país. Porque la patria, para un patriota, es la gente. Lo demás es carraspera y reptar de serpientes.
Y Bolivia envió ayuda
Pero además de la vergüenza que siente la nación decente ante la verdad del gobierno de Chávez, éste recibe ayuda internacional, como si de Haití se tratara: Un tipo que financia con $34 millones una carrera de Fórmula 1 – lo que convirtió al piloto elegido en furibunda pancarta de Chávez - recibe, compungido, colchones, arroz, leche en polvo, agua, carpas y compotas. Y hasta Bolivia y Bielorrusia, beneficiarios de ingentes donaciones que reflotaron sus economías, aprovechan para formar parte del circo con sus pereticos para los pobres venezolanos.
Y Correa se presenta en persona a solidarizarse ¿de cuántas cifras será el cheque que compensará su solidaridad? Pero, salvo el millón de dólares que donaron los Emiratos Árabes – los donativos han sido muy modestos, presumo que debe ser porque todavía no se conoce el destino de los millones de dólares enviados a Caracas por diferentes gobiernos y organizaciones privadas para ayudar en la tragedia de Vargas, cuyas víctimas – y que “dignificados”, que riñones – 11 años después todavía exhiben su damnificación - ¿alguien recuerda aquellas promesas de Chávez: “Haremos desarrollos de vivienda, paseos marinos y de incentivo al turismo…” - lo que desmiente su proclama de “arreglarlo todo” frente al drama humano que encontró refugio militarizado en los hoteles privados o en edificaciones como el Sambil, también de origen privado, lo que desnuda todavía más su inmensa ineficiencia e indolencia ante un pueblo que ahora entiende el sufrimiento implícito en aquella arenga que concitó sus aplausos estúpidos: “¡No importa que andemos desnudos, no importa que no tengamos ni para comer, aquí se trata de salvar a la revolución”, claro que ahora ese pueblo arracimado en la miseria más atroz, la del damnificado, siente en carne viva lo que “salvar la revolución” significa.
Y es precisamente la posible reacción airada de ese pueblo burlado y frustrado en sus más caras esperanzas lo que ha impulsado a Chávez a exigir a sus incondicionales legisladores, cómplices de la miseria exhibida por CNN, que ha llevado su otrora popularidad a un mísero 23% : ¡Habilítenme que tengo frío!
Lo que esconde la mano que mece la cuna
Además de poder imponer leyes como la ley sapo y limitar la libertad de expresión - ¿cómo quedarán La Hojilla y el Nolia con la nueva ley que sanciona la incitación al odio y a la intolerancia? - aumentar las tasas impositivas, crear comunas para minimizar alcaldías y gobernaciones, legislar en materia de seguridad y defensa y en la operatividad de la Fuerza Armada, podrá a su real parecer, nada menos que: “Dictar o reformar normas que permitan diseñar una nueva regionalización geográfica del país con la finalidad de reducir los altos niveles de concentración demográfica en algunas regiones, regular la creación de nuevas comunidades…”. O sea. ¿Recuerdan las mudanzas de pueblos enteros en la Rusia de Stalin? Veremos cómo responde el pueblo caraqueño a esta pretensión de mudarlo, digamos… para las Mercedes del Llano.
Otro sí
Mis deseos por una grata Navidad – entendida como práctica de la generosidad que reditúa satisfacción personal - y mucha salud y fuerza espiritual, mental y física para continuar en el 2011 con nuestra lucha incesante para vencer la maldad que se enquistó en nuestra patria. No hay prosperidad ni ventura sin libertad “y por ella Sancho, se debe dar hasta la vida”.
Rafael Marrón González
¿Cuál puede ser la respuesta a una acción a todas luces ilegítima - de “búsqueda de formas creativas para justificar poderes autocráticos" la calificaron los gringos - que tiene como precedente la decisión de la Fiscal General y del Tribunal Supremo de Justicia de interpretar a su capricho la Constitución para que los diputados electos no gocen de la inmunidad parlamentaria desde el momento de su proclamación - como ordena el Artículo 200 – sino desde su juramentación? Si no queda en este tierrero conceptual, en el que Chávez ha convertido la autoridad en Venezuela, ni un solo resquicio de moralidad pública, solo resta aparentar silencio y resignación. Porque toda instancia de apelación está secuestrada por el miedo o la complicad corrupta. Porque ellos son así. Apoyaos. Patoteros. Salte pa´juera. ¿Y a mí qué?
Sin embargo, si se presta atención con cuidado, se escucha por estas calles un rechinar de dientes apretados por la indignación, que no presagia nada bueno para esa canalla embrutecida por las ansias de dinero fácil. La excusa para ordenar esta habilitación legislativa, no puede ser más pueril e inoficiosa: “La Habilitante es imprescindible para actuar con diligencia” ante la emergencia originada por las lluvias que dejaron en la intemperie a miles de familias cuyos ranchos fueron arrasados por las aguas y los deslaves de los cerros - ironía cruel esta última, porque siempre amenazan los chavistas a los opositores con la furia de la gente que bajará de los cerros. Y lo que bajó de esos cerros repletos de miseria, después de días para cumplir Chávez doce años en el poder y despilfarrada la fortuna más gigantesca que haya recibido algún país latinoamericano, fue dolor, frustración y rabia... y muerte.
Y esa devastación no fue causada por las lluvias, sino por la ineficiencia, la ineptitud y la corrupción de un gobierno que no limpió quebradas, ni supervisó construcciones en áreas de alto riesgo, ni construyó viviendas para dotar esos alaridos voceados por la realidad que el clima convirtió en damnificados, que solamente Chávez no escuchó. Por eso el grito de pavor contenido en esa petición: ¡Habilítenme que tengo frío!
No hay nada nuevo bajo el sol…
Y esa es la verdad: Luego de las intensas lluvias brilló el sol – aunque con timidez - y bajo su luz encontramos la desolación presentida, salvo que ahora fue transmitida por CNN, revelando al mundo la mentira estrafalaria que bajo el nombre de Hugo Chávez obnubiló la aduldolescencia multitudinaria de la izquierda redentora global, que todavía cree – en conmovedora Fe – en hienas altruistas.
Es catastrófico el balance de este llover que arrasó vidas, viviendas y enseres, destrozó puentes y carreteras cariadas por la desidia - o mal construidas por la corrupción que asentó feria en este período de indignidades coloradas, simbolizadas en las trenzas rojas de las impecables botas de campaña de Chávez, que le confieren un no sé qué de vodevil de cabaret – oh lalá - al ascetismo de la vestimenta militar - y desnudó la inmensa mentira del supuesto empoderamiento de los pobres mientras la corriente los revolcaba montañas abajo en un amasijo de barro y esperanzas trituradas por el alud de piedras y llanto, simbolizadas cínicamente por 26 familias – de las decenas de miles damnificadas (133.200 personas) – que Chávez encerró en Miraflores para mostrarlas como blasón de la pureza de sus ideales corrompidos hasta el asco por la terquedad de una realidad que lo señala como único culpable de esta tragedia repetida desde aquel aciago diciembre en el cual el estado Vargas pereció sepultado a pesar de los previos alertas de los entendidos a los oídos sordos del gobierno, mientras el engreimiento de un poderoso sustentado por la equivocación popular, blasfemaba contra la naturaleza y ofrecía luchar contra ella y obligarla a obedecerle, tratando de emular a Bolívar en trance similar, cuando jurara seguir luchando contra los españoles aun en contra de los embates de la naturaleza.
Frase que fue distorsionada por el realista José Domingo Díaz, caricaturizándola del modo que ha trascendido a pesar de su sinsentido y que solo sirve para adornar la simpleza mental de algún populista cómodamente instalado – entre fusiles - sobre la miseria de un pueblo cuya ignorancia lo arrastra hacia el parasitismo, bajo la fanfarria revolucionaria de sus saqueadores.
Y Chávez es el culpable porque no es posible que luego de doce años en el poder, manejando una fortuna gigantesca, exista un pueblo en el colmo de la miseria, sobreviviendo en ranchos de cartón a merced de los elementos – y todavía los chavistas cantan “que triste se oye la lluvia en los techos de cartón”, de Alí Primera - pues de haber sido un patriota – como suelen considerarse, desgraciadamente, todos los nacionalistas – no existiría un solo venezolano en situación de riesgo en este país. Porque la patria, para un patriota, es la gente. Lo demás es carraspera y reptar de serpientes.
Y Bolivia envió ayuda
Pero además de la vergüenza que siente la nación decente ante la verdad del gobierno de Chávez, éste recibe ayuda internacional, como si de Haití se tratara: Un tipo que financia con $34 millones una carrera de Fórmula 1 – lo que convirtió al piloto elegido en furibunda pancarta de Chávez - recibe, compungido, colchones, arroz, leche en polvo, agua, carpas y compotas. Y hasta Bolivia y Bielorrusia, beneficiarios de ingentes donaciones que reflotaron sus economías, aprovechan para formar parte del circo con sus pereticos para los pobres venezolanos.
Y Correa se presenta en persona a solidarizarse ¿de cuántas cifras será el cheque que compensará su solidaridad? Pero, salvo el millón de dólares que donaron los Emiratos Árabes – los donativos han sido muy modestos, presumo que debe ser porque todavía no se conoce el destino de los millones de dólares enviados a Caracas por diferentes gobiernos y organizaciones privadas para ayudar en la tragedia de Vargas, cuyas víctimas – y que “dignificados”, que riñones – 11 años después todavía exhiben su damnificación - ¿alguien recuerda aquellas promesas de Chávez: “Haremos desarrollos de vivienda, paseos marinos y de incentivo al turismo…” - lo que desmiente su proclama de “arreglarlo todo” frente al drama humano que encontró refugio militarizado en los hoteles privados o en edificaciones como el Sambil, también de origen privado, lo que desnuda todavía más su inmensa ineficiencia e indolencia ante un pueblo que ahora entiende el sufrimiento implícito en aquella arenga que concitó sus aplausos estúpidos: “¡No importa que andemos desnudos, no importa que no tengamos ni para comer, aquí se trata de salvar a la revolución”, claro que ahora ese pueblo arracimado en la miseria más atroz, la del damnificado, siente en carne viva lo que “salvar la revolución” significa.
Y es precisamente la posible reacción airada de ese pueblo burlado y frustrado en sus más caras esperanzas lo que ha impulsado a Chávez a exigir a sus incondicionales legisladores, cómplices de la miseria exhibida por CNN, que ha llevado su otrora popularidad a un mísero 23% : ¡Habilítenme que tengo frío!
Lo que esconde la mano que mece la cuna
Además de poder imponer leyes como la ley sapo y limitar la libertad de expresión - ¿cómo quedarán La Hojilla y el Nolia con la nueva ley que sanciona la incitación al odio y a la intolerancia? - aumentar las tasas impositivas, crear comunas para minimizar alcaldías y gobernaciones, legislar en materia de seguridad y defensa y en la operatividad de la Fuerza Armada, podrá a su real parecer, nada menos que: “Dictar o reformar normas que permitan diseñar una nueva regionalización geográfica del país con la finalidad de reducir los altos niveles de concentración demográfica en algunas regiones, regular la creación de nuevas comunidades…”. O sea. ¿Recuerdan las mudanzas de pueblos enteros en la Rusia de Stalin? Veremos cómo responde el pueblo caraqueño a esta pretensión de mudarlo, digamos… para las Mercedes del Llano.
Otro sí
Mis deseos por una grata Navidad – entendida como práctica de la generosidad que reditúa satisfacción personal - y mucha salud y fuerza espiritual, mental y física para continuar en el 2011 con nuestra lucha incesante para vencer la maldad que se enquistó en nuestra patria. No hay prosperidad ni ventura sin libertad “y por ella Sancho, se debe dar hasta la vida”.
Rafael Marrón González
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10:45 p. m.
13 de diciembre de 2010
Bolívar en diez mandamientos (IV)
9º Mandamiento
“El sistema militar es el de la fuerza, y la fuerza no es gobierno”: Este pensamiento de Bolívar inserto en una carta al canónigo José Cortez de Madariaga, de fecha 16 de noviembre de 1826, se complementa con su siguiente explicación: “Mi profesión militar me ha obligado a formarme una conciencia de soldado y un brazo fuerte que no puede manejar el bastón sino la espada. El hábito de la guerra, el servicio de los campamentos, el contacto con los enemigos, me han puesto fuera del mando civil”.
En esta apreciación insistió siempre, los militares no están formados para el mando civil: "Un militar no tiene virtualmente que meterse sino en el ministerio de sus armas". "Es insoportable el espíritu militar en el mando civil". “Un soldado feliz no adquiere ningún derecho para mandar a su patria. No es el arbitro de las leyes ni del gobierno; es el defensor de su libertad”. Un ejemplo de la diferencia del pensamiento militar activo con el del civil, nos lo dio un experto socorrista internacional, que señalaba que para un civil, sin importar los días transcurridos, siempre existiría la esperanza de encontrar vida, por eso actuaban con sumo cuidado, incluso diseñando herramientas especiales, al levantar los escombros. Los militares al transcurrir el tiempo especificado en el manual para la expectativa de vida, arremeten con maquinaria pesada y terminan de aplastarlo todo.
Igualmente la represión a la delincuencia o el mantenimiento del orden público, deben estar en manos de autoridades civiles y no del ejército cuya mentalidad es la de la guerra y la tierra arrasada, por eso el estupor mundial ante el uso de fuerzas militarizadas, como la Guardia Nacional, en Venezuela para reprimir brutalmente las protestas populares. Y de eso es de lo que se trata, de la imposibilidad de conciliar una mentalidad estructurada, por razones de supervivencia institucional, en el orden, la disciplina y la obediencia debida, libre de responsabilidad por delegación a una autoridad superior; con una liberal actitud cotidiana basada en la lucidez y la coherencia subjetivas y la obediencia razonada y responsable propia del mundo civil.
En los tiempos modernos los militares están perfectamente preparados profesionalmente para desempeñarse con éxito en el mundo civil, cuando sean civiles, pero Bolívar se refería al ejercicio de la autoridad en el campo civil, que debe estar reservado a los civiles. Por eso insisto en citar el caso del General en Jefe José Francisco Bermúdez que dejó para la historia de esta nación, la más elevada lección de civilidad.
El 30 de abril de 1830 dirigió una correspondencia al Congreso Nacional exigiendo su licencia absoluta para retirarse a la vida privada. En ella expresa: “...Venezuela acaba de dar la última prueba de su amor a la libertad. Ella solicita instituciones verdaderamente republicanas, y yo que me he identificado de corazón con tan bellos sentimientos, quiero dar a ella y al mundo entero el testimonio más auténtico de esta verdad, y ninguno más digno ni más poderoso que el de solicitar como solicito mi entero desprendimiento de la carrera de las armas que abracé por la absoluta necesidad en que estábamos de lanzar de la patria a nuestros opresores.
Cesó la época del soldado. Llegó la más feliz y la más gloriosa que podíamos apetecer. Ella es aquella en que no reinan sino las leyes, cuya regla universal lejos de ser un yugo para los ciudadanos, es una fuerza que le protege y le pone a cubierto de los tiros de la arbitrariedad, y una vigilancia que a la vez que afianza su tranquilidad, asegura todas las demás garantías sociales”. Y es que un militar está entrenado en la estrategia para confundir al enemigo, que aplicada a la política se traduce en engaño y mentira, porque su formación le exige vencer mientras el civil necesita convencer.
Disenso, negociación, oposición, disidencia, son palabras que su mentalidad no puede traducir como acciones válidas. Las fórmulas interrogativas ¿por qué? y ¿para qué? constituyen delitos en la estructura jerárquica militar. Su orden se cumple sin protesta porque de ello depende la vida. Por eso su tendencia natural a la autocracia en el ejercicio del poder civil.
Por otro lado los militares están entrenados, como debe ser, para combatir enemigos de la patria, invasores extranjeros. No para discutir posiciones ideológicas. Chávez es un militar activo, pues asumió como tal la Jefatura Suprema de la Fuerza Armada – con uniforme y charreteras propias - que es una jerarquía civil inherente al cargo de Presidente de la República, lo que sitúa al poder civil por encima del estamento militar, que no es un poder legítimo porque la Constitución no lo incluye dentro de los poderes públicos.
10º Mandamiento
“La patria exige cada día nuevos sacrificios y es necesario darle hasta el último aliento de la vida”: El 23 de octubre de 1829 Bolívar escribe al general Bartolomé Salom, que le había manifestado en correspondencia precedente que se encontraba en mal estado de salud: “…La patria, mi amigo, exige cada día nuevos sacrificios, y es necesario darle hasta el último aliento de la vida. Usted ha sido nombrado representante para el próximo congreso, y es necesario venir a hacer un buen legislador, después de haber sido un excelente guerrero. Yo me intereso en que usted, de cualquier modo que sea, venga al congreso, lo exige el bien de la nación. (...) Mi salud ha estado también en mal estado y, sin embargo, no he desmayado en mis penosas tareas…”.
Bolívar lo que quiso decir con este mensaje fue que la patria estaba ya militarmente lograda, pero que exigía el esfuerzo de sus mejores hombres, hasta el último aliento de su vidas, para perfeccionarle su suerte. Nuestros abuelos dieron la vida por la patria en los campos de batalla para que nosotros hoy la diéramos en las universidades, en los laboratorios, en las artes y la literatura, en el periodismo, en la industria y el comercio y en cada rincón generador de progreso a través del desarrollo del hombre y de la mujer nacidos en su suelo o llegados voluntariamente de otras latitudes. Morir es fácil y para muchos una solución. Lo difícil es vivir. Yo convoco a la juventud de mi patria a vivir por ella.
Porque la patria es la gente… pero viva y con ganas de vivir a plenitud para desarrollar sus potencialidades en aras del bienestar general, porque el progreso o es colectivo o no lo es. Las ideologías, todas, tanto políticas como religiosas, ubican su campo de gloria eterna en la muerte: hay vida después de la muerte para las religiones obviando que también hay vida plena y repleta de satisfacciones por las realizaciones antes de la muerte. Así el lema de los enemigos de la libertad, del individuo y del libre mercado es “Patria socialista o muerte”, pero sin explicarle a la ingenuidad popular que ya de por sí socialismo es muerte. Pregunten a Corea del Norte o en Cuba, los dos últimos reductos del socialismo en el mundo.
En Conclusión
“Moral y luces son nuestras primeras necesidades” (…) “La instrucción es la felicidad de la vida; y el ignorante que siempre está próximo a revolverse en el lodo de la corrupción, se precipita luego infaliblemente en las tinieblas de la servidumbre”: “La verdadera igualdad no existe sino en la formación y delante de la ley que liga y comprende a todos indistintamente; premia y recompensa al virtuoso, al justo, al sabio, al valiente, al honrado, al prudente, al industrioso, al activo y al benéfico; y castiga y reprime al vicioso, al injusto, al inmoral, al cobarde, al temerario, al holgazán y al perezoso”: “La soberanía del pueblo no es ilimitada, porque la justicia es su base y la utilidad perfecta le pone término”: “...El sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política”: “Los hombres de luces y honrados son los que debieran fijar la opinión pública” (…) “El talento sin probidad es un azote”: “La impunidad de los delitos hace que estos se cometan con más frecuencia, y al fin llega el caso de que el castigo no basta para reprimirlos”: “El derecho de expresar sus pensamientos y opiniones de palabra, por escrito, o de cualquier otro modo, es el primero y más inestimable don de la naturaleza”: “El sistema militar es el de la fuerza, y la fuerza no es gobierno”: “La patria exige cada día nuevos sacrificios, y es necesario darle hasta el último aliento de la vida”.
Rafael Marrón González
“El sistema militar es el de la fuerza, y la fuerza no es gobierno”: Este pensamiento de Bolívar inserto en una carta al canónigo José Cortez de Madariaga, de fecha 16 de noviembre de 1826, se complementa con su siguiente explicación: “Mi profesión militar me ha obligado a formarme una conciencia de soldado y un brazo fuerte que no puede manejar el bastón sino la espada. El hábito de la guerra, el servicio de los campamentos, el contacto con los enemigos, me han puesto fuera del mando civil”.
En esta apreciación insistió siempre, los militares no están formados para el mando civil: "Un militar no tiene virtualmente que meterse sino en el ministerio de sus armas". "Es insoportable el espíritu militar en el mando civil". “Un soldado feliz no adquiere ningún derecho para mandar a su patria. No es el arbitro de las leyes ni del gobierno; es el defensor de su libertad”. Un ejemplo de la diferencia del pensamiento militar activo con el del civil, nos lo dio un experto socorrista internacional, que señalaba que para un civil, sin importar los días transcurridos, siempre existiría la esperanza de encontrar vida, por eso actuaban con sumo cuidado, incluso diseñando herramientas especiales, al levantar los escombros. Los militares al transcurrir el tiempo especificado en el manual para la expectativa de vida, arremeten con maquinaria pesada y terminan de aplastarlo todo.
Igualmente la represión a la delincuencia o el mantenimiento del orden público, deben estar en manos de autoridades civiles y no del ejército cuya mentalidad es la de la guerra y la tierra arrasada, por eso el estupor mundial ante el uso de fuerzas militarizadas, como la Guardia Nacional, en Venezuela para reprimir brutalmente las protestas populares. Y de eso es de lo que se trata, de la imposibilidad de conciliar una mentalidad estructurada, por razones de supervivencia institucional, en el orden, la disciplina y la obediencia debida, libre de responsabilidad por delegación a una autoridad superior; con una liberal actitud cotidiana basada en la lucidez y la coherencia subjetivas y la obediencia razonada y responsable propia del mundo civil.
En los tiempos modernos los militares están perfectamente preparados profesionalmente para desempeñarse con éxito en el mundo civil, cuando sean civiles, pero Bolívar se refería al ejercicio de la autoridad en el campo civil, que debe estar reservado a los civiles. Por eso insisto en citar el caso del General en Jefe José Francisco Bermúdez que dejó para la historia de esta nación, la más elevada lección de civilidad.
El 30 de abril de 1830 dirigió una correspondencia al Congreso Nacional exigiendo su licencia absoluta para retirarse a la vida privada. En ella expresa: “...Venezuela acaba de dar la última prueba de su amor a la libertad. Ella solicita instituciones verdaderamente republicanas, y yo que me he identificado de corazón con tan bellos sentimientos, quiero dar a ella y al mundo entero el testimonio más auténtico de esta verdad, y ninguno más digno ni más poderoso que el de solicitar como solicito mi entero desprendimiento de la carrera de las armas que abracé por la absoluta necesidad en que estábamos de lanzar de la patria a nuestros opresores.
Cesó la época del soldado. Llegó la más feliz y la más gloriosa que podíamos apetecer. Ella es aquella en que no reinan sino las leyes, cuya regla universal lejos de ser un yugo para los ciudadanos, es una fuerza que le protege y le pone a cubierto de los tiros de la arbitrariedad, y una vigilancia que a la vez que afianza su tranquilidad, asegura todas las demás garantías sociales”. Y es que un militar está entrenado en la estrategia para confundir al enemigo, que aplicada a la política se traduce en engaño y mentira, porque su formación le exige vencer mientras el civil necesita convencer.
Disenso, negociación, oposición, disidencia, son palabras que su mentalidad no puede traducir como acciones válidas. Las fórmulas interrogativas ¿por qué? y ¿para qué? constituyen delitos en la estructura jerárquica militar. Su orden se cumple sin protesta porque de ello depende la vida. Por eso su tendencia natural a la autocracia en el ejercicio del poder civil.
Por otro lado los militares están entrenados, como debe ser, para combatir enemigos de la patria, invasores extranjeros. No para discutir posiciones ideológicas. Chávez es un militar activo, pues asumió como tal la Jefatura Suprema de la Fuerza Armada – con uniforme y charreteras propias - que es una jerarquía civil inherente al cargo de Presidente de la República, lo que sitúa al poder civil por encima del estamento militar, que no es un poder legítimo porque la Constitución no lo incluye dentro de los poderes públicos.
10º Mandamiento
“La patria exige cada día nuevos sacrificios y es necesario darle hasta el último aliento de la vida”: El 23 de octubre de 1829 Bolívar escribe al general Bartolomé Salom, que le había manifestado en correspondencia precedente que se encontraba en mal estado de salud: “…La patria, mi amigo, exige cada día nuevos sacrificios, y es necesario darle hasta el último aliento de la vida. Usted ha sido nombrado representante para el próximo congreso, y es necesario venir a hacer un buen legislador, después de haber sido un excelente guerrero. Yo me intereso en que usted, de cualquier modo que sea, venga al congreso, lo exige el bien de la nación. (...) Mi salud ha estado también en mal estado y, sin embargo, no he desmayado en mis penosas tareas…”.
Bolívar lo que quiso decir con este mensaje fue que la patria estaba ya militarmente lograda, pero que exigía el esfuerzo de sus mejores hombres, hasta el último aliento de su vidas, para perfeccionarle su suerte. Nuestros abuelos dieron la vida por la patria en los campos de batalla para que nosotros hoy la diéramos en las universidades, en los laboratorios, en las artes y la literatura, en el periodismo, en la industria y el comercio y en cada rincón generador de progreso a través del desarrollo del hombre y de la mujer nacidos en su suelo o llegados voluntariamente de otras latitudes. Morir es fácil y para muchos una solución. Lo difícil es vivir. Yo convoco a la juventud de mi patria a vivir por ella.
Porque la patria es la gente… pero viva y con ganas de vivir a plenitud para desarrollar sus potencialidades en aras del bienestar general, porque el progreso o es colectivo o no lo es. Las ideologías, todas, tanto políticas como religiosas, ubican su campo de gloria eterna en la muerte: hay vida después de la muerte para las religiones obviando que también hay vida plena y repleta de satisfacciones por las realizaciones antes de la muerte. Así el lema de los enemigos de la libertad, del individuo y del libre mercado es “Patria socialista o muerte”, pero sin explicarle a la ingenuidad popular que ya de por sí socialismo es muerte. Pregunten a Corea del Norte o en Cuba, los dos últimos reductos del socialismo en el mundo.
En Conclusión
“Moral y luces son nuestras primeras necesidades” (…) “La instrucción es la felicidad de la vida; y el ignorante que siempre está próximo a revolverse en el lodo de la corrupción, se precipita luego infaliblemente en las tinieblas de la servidumbre”: “La verdadera igualdad no existe sino en la formación y delante de la ley que liga y comprende a todos indistintamente; premia y recompensa al virtuoso, al justo, al sabio, al valiente, al honrado, al prudente, al industrioso, al activo y al benéfico; y castiga y reprime al vicioso, al injusto, al inmoral, al cobarde, al temerario, al holgazán y al perezoso”: “La soberanía del pueblo no es ilimitada, porque la justicia es su base y la utilidad perfecta le pone término”: “...El sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política”: “Los hombres de luces y honrados son los que debieran fijar la opinión pública” (…) “El talento sin probidad es un azote”: “La impunidad de los delitos hace que estos se cometan con más frecuencia, y al fin llega el caso de que el castigo no basta para reprimirlos”: “El derecho de expresar sus pensamientos y opiniones de palabra, por escrito, o de cualquier otro modo, es el primero y más inestimable don de la naturaleza”: “El sistema militar es el de la fuerza, y la fuerza no es gobierno”: “La patria exige cada día nuevos sacrificios, y es necesario darle hasta el último aliento de la vida”.
Rafael Marrón González
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11:18 p. m.
11 de diciembre de 2010
Bolívar en diez mandamientos (III)
6º Mandamiento
“La impunidad de los delitos hace que estos se cometan con más frecuencia, y al fin llega el caso de que el castigo no basta para reprimirlos”: En su Discurso a la Convención de Ocaña, el 29 de febrero de 1828, Bolívar insiste en atribuir a la lenidad en la aplicación de la justicia, la perversión de los pueblos: “La corrupción de los pueblos nace de la indulgencia de los Tribunales y de la impunidad de los delitos. Mirad que sin fuerza no hay virtud y sin virtud perece la República. Mirad, en fin, que la anarquía destruye la libertad…”.
Estos mensajes de Bolívar cobran inusual vigencia en estos tiempos de turbulencia política en los que parece haberse desdibujado su frontera con la decencia y el “vale todo” se inclina por la corrupción superlativa. Ya es normal en esta Venezuela de gobierno revolucionario – “robolucionario” lo bautizó el pueblo – la figura del delito sin delincuente: Una ligera visita a una hemeroteca de los últimos doce años nos refleja la comisión in crescendo de multimillonarias estafas al tesoro público que gozan de total impunidad, con el agravante de que los denunciantes se convierten en perseguidos políticos, así sean de la tolda gobernante.
Un escándalo delictivo tapa al otro a velocidad de vértigo: Desde el cobro de comisiones - que ha llegado al paroxismo con las compras innecesarias o excedentarias de artículos perecederos o chatarra militar - pasando por la directa apropiación indebida de fondos, como el extravío de millones de dólares en efectivo en actos de prestidigitación, hasta tráfico de narcóticos y armas, que generan una riqueza que se exhibe groseramente desatando una ola criminal – por imitación – que incorpora alarmante porcentaje de la fuerza de orden público, sin precedentes en la historia nacional, que disfruta también de absoluta impunidad.
Un ejemplo es que Venezuela ha sido declarada en instancias internacionales como la capital mundial del secuestro, lucrativa empresa delictiva que solo puede florecer ante la ausencia de gobierno o con su complicidad. La lucha contra la impunidad, invocando este pensamiento de Bolívar, debe ser la primera de nuestras preocupaciones ciudadanas ya que para el gobierno es una aliada que le procura la incondicionalidad lacaya que le es indispensable para sobrevivir en el poder.
7º Mandamiento
“La instrucción es la felicidad de la vida; y el ignorante que siempre está próximo a revolverse en el lodo de la corrupción, se precipita luego infaliblemente en las tinieblas de la servidumbre”: En abril de 1825, Bolívar escribe a su hermana María Antonia: “Escribe tú de mi parte, a los encargados en el Norte de la educación del joven Fernando Bolívar, encareciéndoles el esmero con que yo quiero que se eduque a mi sobrino. (…) Un hombre sin estudios es un ser incompleto...”.
De allí la importancia que Bolívar siempre concedió a la educación para crear republicanos, afirmando repetidas veces, como en octubre de 1825: “La Nación será sabia, virtuosa, guerrera si los principios de su educación son sabios virtuosos y militares: ella será imbécil, supersticiosa, afeminada y fanática si se la cría en la escuela de estos errores.
Por esto es que las sociedades ilustradas, han puesto siempre la educación entre las bases de sus instituciones políticas. (...) Las naciones marchan hacia el término de su grandeza, con el mismo paso con que camina la educación. Ellas vuelan, si esta vuela, retrogradan, si retrograda, se precipitan y hunden en la oscuridad si se corrompe o absolutamente se abandona”. O como en diciembre de ese mismo año, cuando expresa que “la salud de una República depende de la moral que por la educación adquieren los ciudadanos en su infancia”. Y previamente, en su Discurso al Congreso de Angostura, el 15 de febrero de 1819, alertó a los padres sobre su responsabilidad con la educación de sus hijos: “No puede ser buen ciudadano ni hombre honrado el que, olvidando que su familia pertenece más a la Patria que a sí mismo, descuida la educación de sus hijos. Todo padre de familia está obligado a inspirar a la suya amor a la Patria, a la libertad, a la virtud y al trabajo”.
Sin embargo es importante destacar que no se refería Bolívar, exclusivamente, al campo del conocimiento sino que planteaba la instrucción general del pueblo para hacerlo ciudadano, lo que traduciríamos hoy como educar al hombre y a la mujer en la convivencia pacífica y la tolerancia, en el uso consciente de su libertad con el debido respeto al derecho de los demás, en el compromiso ético que define su relación con la sociedad y sus instituciones. El fracaso de la educación, que tanta gente deplora hoy, no estriba en falencias del conocimiento sino en el ejercicio ciudadano.
No es posible que cada ladrón del erario sea egresado de nuestro sistema educativo. Cada violador de los derechos humanos haya sido formado académicamente en escuelas, liceos o universidades. ¿Ningún educador fue capaz de detectar las tendencias corruptas de estos individuos? Por ello este pensamiento de Bolívar no podemos limitarlo a la ignorancia como falta de información o desconocimiento, sino a la peor de las ignorancias que es la del que no es capaz de entender su rol en la sociedad.
Abogados expertos en bucear intersticios leguleyos para procurarles impunidad a los delincuentes. Médicos que dejan morir pacientes porque no tienen dinero. Políticos que aspiran ser elegidos por el pueblo para depredar el erario. Ningún político puede enriquecerse en sus actividades gubernamentales, sino es robando. Por eso el ignorante no entiende la democracia, no es capaz de discernir sus alcances ni de vislumbrar sus oportunidades.
Acostumbrado a depender de alguien o de algo, necesita la fuerza de la opresión para evitar sus propios desmanes. Es el que exige censura, porque no puede dominar sus instintos. Hay que prohibir la minifalda para protegerlo de su propia morbosidad. Roba porque no tiene razones para no hacerlo. Necesita un policía en cada esquina para que le impidan violar la ley. Incapacitado para tomar decisiones necesita quien las tome en su lugar. Este es el tipo de gente que se vuelca en turba violenta para expresar sus preferencias, que en su caso son elementales apetitos.
Es el que dice que “la revolución está por encima de las instituciones”, o que “prefiere la igualdad a la libertad”. Y volviendo a Bolívar, no olvidemos jamás, si en verdad somos bolivarianos históricos, no políticos porque es una aberración, “que un pueblo pervertido si alcanza su libertad, muy pronto vuelve a perderla, porque en vano se esforzarán en mostrarle que la felicidad consiste en la práctica de la virtud”.
8º Mandamiento
“El derecho de expresar sus pensamientos y opiniones de palabra, por escrito, o de cualquier otro modo, es el primero y más inestimable don de la naturaleza”: Esta convicción, como artículo de Fe, la expresa Bolívar en su Discurso al Congreso de Angostura el 15 de febrero de 1819, con la idea de que fuera incorporado a la Constitución que se aprobaría en esa instancia constituyente. Y como podemos apreciar, Bolívar no le confiere solamente valor constitucional a este derecho, sino que lo percibe como un fundamento del derecho natural, como un derecho fundamental, y establece que “es el primero y más inestimable don de la naturaleza”.
Es decir, que para Bolívar la libertad de expresión era supra constitucional y por lo tanto la violación de este precepto es un acto antibolivariano. Este pensamiento de Bolívar, profundamente democrático, se suscribe a la Carta Interamericana de la OEA, que establece en su artículo 4: “Son componentes fundamentales del ejercicio de la democracia la transparencia de las actividades gubernamentales, la probidad, la responsabilidad de los gobiernos en la gestión pública, el respeto por los derechos sociales y la libertad de expresión y de prensa.
La subordinación constitucional de todas las instituciones del Estado a la autoridad civil legalmente constituida y el respeto al estado de derecho de todas las entidades y sectores de la sociedad son igualmente fundamentales para la democracia”. En Venezuela, la resolución del veedor de la OEA, en su única visita de inspección en el país, pues el gobierno prohibió luego su acceso bajo subterfugios pueriles, determinó que la “libertad de expresión existe en Venezuela por el coraje de los periodistas”. Continuará.
Rafael Marrón González
“La impunidad de los delitos hace que estos se cometan con más frecuencia, y al fin llega el caso de que el castigo no basta para reprimirlos”: En su Discurso a la Convención de Ocaña, el 29 de febrero de 1828, Bolívar insiste en atribuir a la lenidad en la aplicación de la justicia, la perversión de los pueblos: “La corrupción de los pueblos nace de la indulgencia de los Tribunales y de la impunidad de los delitos. Mirad que sin fuerza no hay virtud y sin virtud perece la República. Mirad, en fin, que la anarquía destruye la libertad…”.
Estos mensajes de Bolívar cobran inusual vigencia en estos tiempos de turbulencia política en los que parece haberse desdibujado su frontera con la decencia y el “vale todo” se inclina por la corrupción superlativa. Ya es normal en esta Venezuela de gobierno revolucionario – “robolucionario” lo bautizó el pueblo – la figura del delito sin delincuente: Una ligera visita a una hemeroteca de los últimos doce años nos refleja la comisión in crescendo de multimillonarias estafas al tesoro público que gozan de total impunidad, con el agravante de que los denunciantes se convierten en perseguidos políticos, así sean de la tolda gobernante.
Un escándalo delictivo tapa al otro a velocidad de vértigo: Desde el cobro de comisiones - que ha llegado al paroxismo con las compras innecesarias o excedentarias de artículos perecederos o chatarra militar - pasando por la directa apropiación indebida de fondos, como el extravío de millones de dólares en efectivo en actos de prestidigitación, hasta tráfico de narcóticos y armas, que generan una riqueza que se exhibe groseramente desatando una ola criminal – por imitación – que incorpora alarmante porcentaje de la fuerza de orden público, sin precedentes en la historia nacional, que disfruta también de absoluta impunidad.
Un ejemplo es que Venezuela ha sido declarada en instancias internacionales como la capital mundial del secuestro, lucrativa empresa delictiva que solo puede florecer ante la ausencia de gobierno o con su complicidad. La lucha contra la impunidad, invocando este pensamiento de Bolívar, debe ser la primera de nuestras preocupaciones ciudadanas ya que para el gobierno es una aliada que le procura la incondicionalidad lacaya que le es indispensable para sobrevivir en el poder.
7º Mandamiento
“La instrucción es la felicidad de la vida; y el ignorante que siempre está próximo a revolverse en el lodo de la corrupción, se precipita luego infaliblemente en las tinieblas de la servidumbre”: En abril de 1825, Bolívar escribe a su hermana María Antonia: “Escribe tú de mi parte, a los encargados en el Norte de la educación del joven Fernando Bolívar, encareciéndoles el esmero con que yo quiero que se eduque a mi sobrino. (…) Un hombre sin estudios es un ser incompleto...”.
De allí la importancia que Bolívar siempre concedió a la educación para crear republicanos, afirmando repetidas veces, como en octubre de 1825: “La Nación será sabia, virtuosa, guerrera si los principios de su educación son sabios virtuosos y militares: ella será imbécil, supersticiosa, afeminada y fanática si se la cría en la escuela de estos errores.
Por esto es que las sociedades ilustradas, han puesto siempre la educación entre las bases de sus instituciones políticas. (...) Las naciones marchan hacia el término de su grandeza, con el mismo paso con que camina la educación. Ellas vuelan, si esta vuela, retrogradan, si retrograda, se precipitan y hunden en la oscuridad si se corrompe o absolutamente se abandona”. O como en diciembre de ese mismo año, cuando expresa que “la salud de una República depende de la moral que por la educación adquieren los ciudadanos en su infancia”. Y previamente, en su Discurso al Congreso de Angostura, el 15 de febrero de 1819, alertó a los padres sobre su responsabilidad con la educación de sus hijos: “No puede ser buen ciudadano ni hombre honrado el que, olvidando que su familia pertenece más a la Patria que a sí mismo, descuida la educación de sus hijos. Todo padre de familia está obligado a inspirar a la suya amor a la Patria, a la libertad, a la virtud y al trabajo”.
Sin embargo es importante destacar que no se refería Bolívar, exclusivamente, al campo del conocimiento sino que planteaba la instrucción general del pueblo para hacerlo ciudadano, lo que traduciríamos hoy como educar al hombre y a la mujer en la convivencia pacífica y la tolerancia, en el uso consciente de su libertad con el debido respeto al derecho de los demás, en el compromiso ético que define su relación con la sociedad y sus instituciones. El fracaso de la educación, que tanta gente deplora hoy, no estriba en falencias del conocimiento sino en el ejercicio ciudadano.
No es posible que cada ladrón del erario sea egresado de nuestro sistema educativo. Cada violador de los derechos humanos haya sido formado académicamente en escuelas, liceos o universidades. ¿Ningún educador fue capaz de detectar las tendencias corruptas de estos individuos? Por ello este pensamiento de Bolívar no podemos limitarlo a la ignorancia como falta de información o desconocimiento, sino a la peor de las ignorancias que es la del que no es capaz de entender su rol en la sociedad.
Abogados expertos en bucear intersticios leguleyos para procurarles impunidad a los delincuentes. Médicos que dejan morir pacientes porque no tienen dinero. Políticos que aspiran ser elegidos por el pueblo para depredar el erario. Ningún político puede enriquecerse en sus actividades gubernamentales, sino es robando. Por eso el ignorante no entiende la democracia, no es capaz de discernir sus alcances ni de vislumbrar sus oportunidades.
Acostumbrado a depender de alguien o de algo, necesita la fuerza de la opresión para evitar sus propios desmanes. Es el que exige censura, porque no puede dominar sus instintos. Hay que prohibir la minifalda para protegerlo de su propia morbosidad. Roba porque no tiene razones para no hacerlo. Necesita un policía en cada esquina para que le impidan violar la ley. Incapacitado para tomar decisiones necesita quien las tome en su lugar. Este es el tipo de gente que se vuelca en turba violenta para expresar sus preferencias, que en su caso son elementales apetitos.
Es el que dice que “la revolución está por encima de las instituciones”, o que “prefiere la igualdad a la libertad”. Y volviendo a Bolívar, no olvidemos jamás, si en verdad somos bolivarianos históricos, no políticos porque es una aberración, “que un pueblo pervertido si alcanza su libertad, muy pronto vuelve a perderla, porque en vano se esforzarán en mostrarle que la felicidad consiste en la práctica de la virtud”.
8º Mandamiento
“El derecho de expresar sus pensamientos y opiniones de palabra, por escrito, o de cualquier otro modo, es el primero y más inestimable don de la naturaleza”: Esta convicción, como artículo de Fe, la expresa Bolívar en su Discurso al Congreso de Angostura el 15 de febrero de 1819, con la idea de que fuera incorporado a la Constitución que se aprobaría en esa instancia constituyente. Y como podemos apreciar, Bolívar no le confiere solamente valor constitucional a este derecho, sino que lo percibe como un fundamento del derecho natural, como un derecho fundamental, y establece que “es el primero y más inestimable don de la naturaleza”.
Es decir, que para Bolívar la libertad de expresión era supra constitucional y por lo tanto la violación de este precepto es un acto antibolivariano. Este pensamiento de Bolívar, profundamente democrático, se suscribe a la Carta Interamericana de la OEA, que establece en su artículo 4: “Son componentes fundamentales del ejercicio de la democracia la transparencia de las actividades gubernamentales, la probidad, la responsabilidad de los gobiernos en la gestión pública, el respeto por los derechos sociales y la libertad de expresión y de prensa.
La subordinación constitucional de todas las instituciones del Estado a la autoridad civil legalmente constituida y el respeto al estado de derecho de todas las entidades y sectores de la sociedad son igualmente fundamentales para la democracia”. En Venezuela, la resolución del veedor de la OEA, en su única visita de inspección en el país, pues el gobierno prohibió luego su acceso bajo subterfugios pueriles, determinó que la “libertad de expresión existe en Venezuela por el coraje de los periodistas”. Continuará.
Rafael Marrón González
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