Cuando denuncio al ladrón y al canalla sólo al canalla y al ladrón señalo

Cuando llamo ladrón al ladrón y canalla al canalla, sólo al ladrón y al canalla aludo. Ladrones y canallas suelen cobijarse bajo la pudibundez moral, la insulsa descalificación y las leyes dictadas ex profeso para acallar la voz tronante que los desnuda como canallas y ladrones. Nada me produce más satisfacción que contemplar los cadáveres insepultos de ladrones y canallas, aullando sus pútridas carnes las huellas de mi látigo, deambular ululantes en los muladares buscando un rincón para cavar sus tumbas con la sordidez de su moral deshilachada. ¡Silencio ladrones y canallas que, aunque los tiempos parecen favorecer a canallas y ladrones, este espacio es un reducto de la decencia y de la integridad!

9 de marzo de 2014

ES PROTESTA SOCIAL Y PUNTO



La revolución “socialismo S-XXI” acaba de morir. El doble repique de cacerolas surgido inopinadamente de la zona oeste – ejemplo Casalta II, Catia - que estremeció Caracas, a pesar del miedo impuesto por los paramilitares que amenazan con quemar la vivienda de quien caceroleara, rubricó el acta de defunción. Y estamos convencidos de que ese redoble de cacerolas se va a traducir en exigencia multitudinaria de cambio, como consecuencia de 15 años de fracasos que han llevado al país a la ruina física y moral.

Así que prepárate Maduro que lo que sufriste esta semana es la punta del iceberg, pues son vergonzosos los niveles de escases e hiperinflación que sufre el pueblo venezolano dentro de una bonanza petrolera histórica – un millón de millones de $ - que esta locura revolucionaria – revolución es sinónimo de atraso en estos tiempos -  regaló, se robó y dilapidó en un festín de Baltazar propio de una estupidez sin parangón en la historia de la humanidad.

Situación que hasta estos días había sido consentida por un significativo porcentaje del pueblo en situación de pobreza, ignorancia solapada en el carisma del líder “eterno” que le ofrecía eufemismos heroicos a cambio de su miseria, permitiendo que los recursos de combatir su pobreza se dilapidaran exportando la idiotez cubana, lo que fue aprovechado por no pocos chulos para forrarse en billete petrolero.

Y mientras el “eterno” vivió, ese pueblo siguió consumiéndose en la inseguridad, el hambre y el desempleo, soportando impávido el deterioro de los servicios públicos y la asquerosa corrupción, porque y que “estaba construyendo patria”. Pero el “eterno” murió y como ha sucedido en todos los proyectos para “mil años” al desaparecer el encantador de serpientes el parapeto se derrumba, pues el pueblo recobra la vista y el olfato, lo que en el caso venezolano fue más pronto de lo que pensaba.

Recuerdo en el 2006, cuando perdimos las elecciones llevando de candidato a Manuel Rosales, sostuve que la victoria estaba en la votación obtenida, y que era ingenuo esperar derrotar el formidable aparato fraudulento del gobierno – uso de los recursos del Estado e información privilegiada del comportamiento electoral, en pleno desarrollo,  para activar los operativos de movilización de electores  – sin el concurso de un estallido social, pues esta revolución tenía que cumplir su proceso histórico, y debía ser combatida en el terreno político, no insurreccional, y había que acudir a todas las elecciones que se convocaran para publicitar el crecimiento del descontento popular, hasta que llegamos a las elecciones del 14A que Maduro ganó apenas con 1,5% de los votos.

Una derrota política formidable, que, por el lado del pueblo opositor no fue valorada adecuadamente, obsequiando al oficialismo por abandono, la mayoría de las alcaldías del país, legitimando el triunfo de Maduro – en Caroní perdimos por un 7,8% cuando en Universidad, protagonista de la guarimba de ahora, dejaron de sufragar 23.000 electores – y por la parte oficialista, la oceánica estupidez del chavismo intentó, en un insulto a la inteligencia, revertir en victoria multitudinaria su cuasi derrota, desaprovechando la oportunidad de reconocer el crecimiento determinante del movimiento opositor en los sectores populares, lo que hubiera permitido corregir el rumbo, aceptando el fracaso de la estúpida propuesta socialista, y evitarse el descalabro tridimensional que sufre hoy, pero imperó la soberbia inoculada por un irresponsable a un hombre acostumbrado a obedecer. Y allí lo tenemos, acorralado entre la renuncia y la Corte de la Haya, dependiendo de la lealtad de la violencia, oportunista o sufragada.   

Rumbo democrático

La lectura que la sensatez debe dar a esta semana de  protestas acalladas con balas, gases, tanquetas y paramilitares impunes, empoderados de la calle a punta de motos, pistolas y capuchas, tiene que ser profundamente democrática, evitando ese pernicioso pescar en río revuelto que caracteriza la “viveza” criolla.

Por muy popular  que sea en estos días “tener bolas”, cuyas consecuencias, además de los 8 muertos – Génesis Carmona como emblema – los 265 heridos de bala, los 604 brutalmente golpeados y el allanamiento a María Corina para enjuiciarla – recogieron diez mil firmas en minutos – y la irreflexiva y estúpida actitud de triunfo del gobierno autista pivotado en las bayonetas, es la prisión de Leopoldo López, que pagará su “arrojo”, como lo anunciara Maduro, con su inhabilitación política – chavista no es Caldera, será juzgado y condenado, y luego, tal vez, perdonado,  ojalá con todos los presos políticos, si la sindéresis se impone, aunque lo dudo -  el deber ser de nuestro liderazgo nacional y regional es profundizar el trabajo político en los barrios, porque el arma es el voto, estimulando la protesta social dirigida a objetivos específicos, hasta obligar al gobierno a reconocer que somos la mitad del país y tiene que escuchar a quienes protestan para que la paz y la justicia imperen en esta república que no merece el trato indigno que le infiere este gobierno encadenado en 15 años de maldad y latrocinios. 

Cuidado con el lenguaje

Pensando en los “juristas del horror” y el comienzo del calvario de Leopoldo, es necesario cuidar nuestro lenguaje, evitando inteligentemente el “comecandelismo”, pues estamos enfrentando el poder omnímodo de un santuario revolucionario, dirigido por una esquizofrenia ideológica inescrupulosa que considera blasfemia punible cualquier disidencia, y que tiene miedo pero está armada de jueces y fusiles.

Recordemos que “lucha” no traduce acto cultural, por lo tanto despojada de violencia,  sino pelea, combate, disputa, enfrentamiento, es decir que toda lucha lleva implícita grados de violencia. Y “la  calle”, que es el escenario natural de la lucha – “salte pa´juera coño e´tumae” -  es el equivalente de la selva donde impera la ley del más fuerte, del más violento, donde no hay reglas y se quiebra la norma.

La frase “lucha en la calle” puede ser considerada por el gobierno, en su transición dictatorial, como  “incitación a delinquir”. Es “protesta social”, sin la carga semántica de la violencia, y punto.

Rafael Marrón González


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LA SALIDA ES CONSTITUCIONAL



Aunque es una verdad de Perogrullo, la desesperación es mala consejera, pero lo es peor, las ansias de protagonismo histórico. Nos guste muy poco a los demócratas la presencia de Nicolás Maduro en la presidencia de la República, lo cierto es que ha sido legitimado por el reconocimiento de todos los países del mundo que han acreditado embajadores o encargados de negocios ante su gobierno, y por los alcaldes y gobernadores de oposición que han acudido a su llamado de diálogo, incluyendo a Enrique Capriles que fue a hablar con el papa para que, por mediación suya, el gobierno entablara una relación de entendimiento con todos los sectores de la vida nacional.

Ya la denuncia aquella sobre un posible fraude el 14A se ha desdibujado, junto con la supuesta nacionalidad colombiana de Maduro. Los mismos actores que lo propiciaron se han encargado, con suave patinar incluyente, de desmentirlo. Y cada día que pasa los poderes constituidos se afianzan con más determinación al ejercicio del gobierno y a su conjuro el comunismo, a punta de leyes de impecable empaque democrático, para consumo externo,  marcha seguro hacia su consolidación.

Ya el control de cambio, por ejemplo, no es más que un vulgar peaje ideológico para bloquear a la empresa privada y a los medios impresos que no estén cuadrados, a la manera militar, a la sumisión por la supervivencia al derecho de Estado.  Y si Nicolás Maduro es el presidente de la república, entonces, y para entendernos, es delito conspirar para propiciar un golpe de Estado o hacer llamados a tomar las calles para crear una situación de conflicto que puede derivar en una guerra civil, que está más cerca de lo que muchos creen, dada la impunidad con la que actúan los grupos armados y motorizados del chavismo causantes de las muertes del 12F, y basta que desde este lado se les respondan los disparos para que comience la función.

Porque, estemos claros, Venezuela está dividida en dos mitades, equilibradas numéricamente, pero con la mitad gobiernera,  subsumida por el odio, protegida por las armas de la república y de otras latitudes. Otra cosa sería que, dada la precariedad económica del país y la quiebra de los servicios públicos, la escasez, la inflación y la humillación de las colas, de manera espontánea, sin cabeza directriz visible, el pueblo de cada barrio de cada ciudad, se lance a la calle en una protesta que obligue al gobierno a presentar su renuncia y llamar a elecciones anticipadas, según contempla la constitución.

Y me parece, no solamente grave, sino de una candidez rayana en la estupidez, que líderes de trascendencia nacional, indispensables para la verdadera lucha por el poder político, se expongan, como carne de cañón, a ser imputados por “asociación para delinquir, instigación a delinquir, intimidación pública, incendio a edificio público, daños a la propiedad pública, lesiones graves, homicidio y terrorismo”, por hacer llamados públicos a tomar las calles como método para “la salida”, lo que parece traducir “insurrección”, que por los vientos que soplan no tiene ninguna posibilidad.

La más delgada sindéresis debió advertir a estos líderes fundamentales de la inconveniencia, para nuestra lucha por el imperio de la democracia, de su presencia protagónica  en esas acciones de protesta, convocadas de manera espontánea por el movimiento estudiantil, que tiene sus propios mecanismo de organización  - “la marcha de nuestros muchachos (…) no puede ser de ninguna manera utilizada”, Henry Falcón - para exigir la liberación de sus compañeros detenidos, pues, la presencia de líderes político - partidistas, tergiversan los objetivos lo que se presta para la manipulación del gobierno – que, y que es pacífico pero está armado y tiene miles de mercenarios cubanos - que no perderá, como no la perdió, la oportunidad de cambiar los hechos para aparecer como víctima de la violencia propiciada por sus bien pagados infiltrados, que hasta entrenados fueron para que, en caso de ser capturados por la policía, confesaran que “líderes estudiantiles de derecha les ofrecieron dinero por generar violencia durante la manifestación”.

Como aconteció. Tres jóvenes muertos, de la oposición, y un violento jefe de “colectivos”, del oficialismo, que vaya usted a saber quién aprovecharía la oportunidad para sacárselo de encima.

La necesaria cordura

La estulticia considera la cordura cobardía. Los hechos violentos del 12F opacaron la extraordinaria victoria del movimiento estudiantil, en sus protestas de ese día en toda la república, pues la prensa nacional e internacional se dedicó a destacar los hechos de violencia ocurridos después de que el movimiento organizado, cumplido su objetivo de llegar a la Fiscalía, se retirara pacíficamente, sin un solo acto discordante. Y, a partir de allí, comenzó la fanfarria de Maduro, propiciada por sus colectivos motorizados que se dedicaron, para vaciar sus armas contra ellos, a ubicar a los grupos de opositores que, fuera del control de sus líderes,  se desplazaban por las distintas calles de la ciudad.

Y la protesta pacífica, se convirtió en “golpe de Estado en desarrollo” – “golpe” es sinónimo de “militar” - que justifica la salida de la parrilla de las cableras de NTN24 por “estar en el golpe”, y la represión policial que causo, además de los cuatro asesinatos,  más de 40  heridos y prisión a 90 ciudadanos, lo que constituye criminalización de la protesta cívica, que no necesita “permiso” como asevera Maduro, pues la Constitución es clara al respecto, en su artículo 68:

“Los ciudadanos y ciudadanas tienen derecho a manifestar, pacíficamente y sin armas, sin otros requisitos que los que establezca la ley”, y la ley solamente exige la notificación a las autoridades competentes de la fecha, hora y ruta de la manifestación, pero con el objeto de brindar protección a los manifestantes. No para aprobarla.

Y, mientras la ONU exige investigar las acciones represivas, el inefable Jaua tilda de “arremetida fascista” los hechos del 12F, el movimiento estudiantil afirma que no saldrá de las calles hasta obtener justicia, reeditando, en pequeño formato, las concentraciones del 2002 en Caracas, Maduro promete bañarse en pueblo, como respuesta política a la protesta opositora. Amanecerá y veremos.  

Rafael Marrón González


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TAXISTAS: ¿ENEMIGOS PÚBLICOS?



La actitud de los taxistas contra la ciudad, con las minúsculas excepciones de rigor, es de tal agresividad y violación de las normas de convivencia y leyes que regulan el tránsito automotor que, sin lugar a dudas se han convertido en un azote de mayor peligrosidad que los motorizados que ya es mucho decir.

Sujetos de alta peligrosidad a quienes importa poco la vida y bienes de los demás se lanzan por las arterias viales de nuestra ciudad a velocidades suicidas, y pobre de quien se atreva a cruzarse en su camino porque necesita hacer un giro o cambiarse de canal, pues se lo impedirán con el argumento de atravesar el carro para propiciar el choque y como el carro que conducen parece no ser de su propiedad, se salen con la suya.

Zigzaguean en las colas,  irrespetan los semáforos y cruce de peatones, y lanzan los carros contra quienes atraviesan calles y avenidas, personas, muchas veces de avanzada edad, que deben correr despavoridas ante la amenaza de muerte o mutilación que significa la cercanía de un taxi conducido por un tarado que debería estar en una institución de salud mental.

Son vulgares, prepotentes, abusadores – nada reta la naturaleza humana como el abuso -  y apoyados por la ausencia de autoridad o como me respondió uno ante mi reclamo airado: “fiscal que se me atraviese lo compro”. Y para remate, las tarifas que cobran son usurarias porque les da la gana.

Es imperativo que la autoridad – llamarse alcalde para no serlo es el colmo de las miserias - aplique correctivos a estos delincuentes disfrazados de taxistas, que hacen más difícil la ya agobiante convivialidad ciudadana. No es posible que cualquier esquizofrénico, drogadicto o psicópata que necesite plata se meta a taxista con el simple expediente de comprar en una casa de repuestos una calcomanía autoadhesiva que identifique el vehículo como “taxi”.

Debe prohibirse la venta libre de este emblema, pues identifica un servicio público que tiene que estar autorizado exclusivamente por la Alcaldía, previo registro del vehículo y la adjudicación de una patente que genere impuestos, pues se dedican a una lucrativa actividad comercial, y todo taxi debe llevar este distintivo de manera fija y definitiva mientras el vehículo este registrado para esa actividad.

Todo taxi registrado, únicos que podrán circular y cargar pasajeros, so pena de multas y penas severas por la transgresión, debe anunciar en letras bien visibles, como se exige a los comercios establecidos,  el número de patente y el de teléfono de la oficina de quejas y reclamos que se creará para civilizar esta actividad, hoy en manos de una banda de desquiciados morales, que han desplazado a nuestros decentes trabajadores del volante que, organizados en “líneas”, prestaban un excelente servicio a la ciudadanía.

Eran profesionales del volante y del servicio público. Y estaban orgullosos de ello. Era un oficio digno que redituaba satisfacción ciudadana. Pero ahora los taxis son “mata hambres” de ocasión y los taxistas cazadores de pasajeros, al mejor estilo safari, y al capturar la presa, parten como una exhalación a soltarla en su destino,  y en esa búsqueda enloquecida se llevan por delante a quien se les atraviese. Son tan imbéciles que atropellan y espantan a su cartera de clientes. La ciudadanía inerme no tiene más defensa que el grito indignado.

A organización llama la ciudad

La dirección de transporte tiene que asumir su responsabilidad y comenzar un operativo de registro de los vehículos dedicados a esta actividad, en un plazo perentorio, dada la gravedad del asunto.  Al momento del registro, los taxistas tienen que entregar copia de su documentación personal y del vehículo para iniciar el archivo digitalizado que otorgará las patentes y el anuncio que identifica al vehículo como “taxi”.
Estos carros tienen que estar “gobernados” para limitar su velocidad y los conductores deben pasar por la escuela de conductores de servicio público, que se creará con esa finalidad, para recibir instrucciones necesarias para convertirlo en prestadores responsables de un vital servicio de alta incidencia en la calidad de vida de los ciudadanos.
Esta escuela otorgará un certificado que debe portarse en el vehículo, con el resto de la documentación, porque será exigida por la dirección de tránsito, como requisito indispensable para conducir un taxi. La ciudadanía debe cooperar obviando abordar taxis “piratas”, es decir que no porten el distintivo otorgado por la alcaldía.
La situación del tránsito automotor en Puerto Ordaz está caotizado por la irresponsabilidad de los conductores de taxis, aunque no obvio el comportamiento incivil de algún neardertal, por ello es imperativo la intervención inmediata de la autoridad delegada por la ciudadanía y si no es capaz, entonces ponga su cargo a la orden y permita que un verdadero alcalde cumpla con las funciones inherentes a su magisterio – el colmo de la sumisión a la fuerza delictiva: Maduro aconseja a la banda los orejones: “iremos por ustedes si retan al estado”, qué santas bolas - o, en su defecto, apoye la división del municipio para que una autoridad competente asuma el compromiso de aplicar la ley y devolver la paz a la ciudad de Puerto Ordaz que está agobiada por su ineficiencia- la forma artesanal como tapan los huecos en nuestras calles lo dilucida -  aunque observo el mismo caos en San Félix, pero allá están contentos con su gestión y sarna con gusto dicen que no mortifica.
Rafael Marrón González



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CELAC A LA MANERA CERELAC



Para comenzar, esa ficción turística, creada y financiada - ¿cuánto se ganarían los castros con este inútil aquelarre? -con los dólares petroleros venezolanos para “preservar los valores democráticos”, con la gruesa intención de destruir la OEA, llamada pomposamente Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños - obviando que el Caribe es un espacio marítimo latinoamericano - CELAC - más parece CERELAC por la abundancia de buenas intenciones de las que tapizan el infierno, como eso de declarar a la región "zona de paz", con ademán Harry Potter, desapareciendo, de un solo firmazo,  guerrillas, narcotráfico y bandas delictivas de las que asuelan la paz en Venezuela, afirmando además que este es “un compromiso que implica no producir ni usar armas nucleares”, serán de yuca amarga, porque, que yo sepa, los únicos capaces de producir y usar esas armas serían los choros que en la realidad mandan en Venezuela, según pudimos constatar con el caso patético de Ocumare del Tuy.

Esta organización de intereses creados en torno a los petrodólares venezolanos, como todas las entelequias de la izquierda, que es el infantilismo del comunismo, según Lenin, no pasa de ser un bramido de oveja trasquilada que evidencia sus profundas contradicciones con la inteligencia, por lo que no entendemos la presencia de líderes más o menos respetables en esa “cumbre”, salvo que fueran a cobrarles sus deudas a Venezuela, que pierde toda legitimidad al haber estado presidida “pro tempore” por un decrépito tirano zarrapastroso cuyos crímenes contra los derechos humanos aterrorizarían al huno Atila, por lo que cobardemente ese tema estuvo fuera de ser mencionado en los discursos de los alcahuetas de la indignidad latinoamericana, seguidores de la nueva era del ¿cuánto hay pa`eso? internacional, salvando la decencia del Secretario general de la ONU, que fue el único que se atrevió a mencionar la cuerda en la casa del ahorcado.

Sin embargo, entiendo psicológicamente la situación al observar aquella cáfila de muchachos investidos con el poder popular desfilando ante la monstruosidad más sanguinaria y cruel de que haya tenido noticias la historia de la humanidad, para tomarse una gráfica que satisface sus más íntimos deseos infantiles de retratarse con el ratón Miguelito, llegando al colmo de que la diva Cristina, la multimillonaria jefa del gobierno argentino, declarara que lleva fotos “preciosas” tomadas al lado del barbudo criminal.

No se fotografió con las Damas de Blanco ni con nadie de la disidencia cubana, como si lo hizo Piñera, como presidente de Chile, pero en nombre de los demócratas del planeta. Y a medida que leo el larguísimo texto de 83 ítems de la “Declaración de La Habana de la II Cumbre de la Celac” me convenzo más de la absoluta carencia de objetividad – chorro fuera del perol - de estos mamotretos regionales cuya principal función es ladrarle, pero tras bambalinas, al imperio que les da de comer – Estados Unidos adquiere el 50% de la producción de América Latina “y el Caribe” y la paga y no nos llenan el país de gringos como nos lo están llenando de chinos - pues aquello va desde oposición al cambio climático hasta acabar totalmente con la pobreza el 2025, ¡hágase la luz!
El silencio de la prensa internacional sobre el evento, lo que molestó a Maduro, contrasta con el rufianesco cacareo de los medios gubernamentosos venezolanos y de algunos dirigentes antiestadounidense pero pro chinos o pro rusos – antiimperialistas a la manera del genial Cantinflas – que declaran que la CELAC “es un escenario para defendernos del imperio” - Evo Morales propone a la Celac espiar a EE.UU. para que haya "seguridad mundial", ¿con que culo se sienta la cucaracha? -  y la pregunta obligada es: ¿de cuál imperio hablan estos sujetos sin verbo ni predicado? Porque si alguna región sufre los rigores del imperialismo endógeno es América Latina.

Comenzando, como muestra, por el brutal imperio de la ignorancia, sostenida y prohijada de manera perversa por el socialismo del siglo XXI, pues sin ese apoyo las colas estarían frente a Miraflores exigiendo el regreso de los productos de consumo masivo a los anaqueles de los expedíos populares, como existían en la era democrática, sin embargo es el impero de la ignorancia el que permite a esta retrógrada manifestación cavernaria – pre política – acceder a espacios de poder para destruir cualquier posibilidad de desarrollo al que estos tristes remedos de países, con una espesa nube de dioses, héroes y tumbas gravitando sobre sus eternos miedos y supersticiones, pudieran acceder.     

Para muestra un botón

No entiendo como Nicolás Maduro, comunista formado en Cuba, pudo aprobar el siguiente texto incluido en la declaración final, a menos que don Rauleone se lo indicara con un movimiento de meñique:

“Reafirmamos que para la erradicación de la pobreza y el hambre es necesario impulsar políticas económicas que favorezcan la productividad – palabreja odiada por el comunismo - y el desarrollo sostenible de nuestras naciones, trabajar para fortalecer el orden económico mundial - ¡modestos los muchachones! - en beneficio de nuestros países, fomentar la complementariedad, la solidaridad y la cooperación, y exigir el cumplimiento de los compromisos de ayuda al desarrollo, por parte de los países desarrollados - ¿no suena a pedir cacao?

Y este otro que no tiene desperdicio, tomando en cuenta el odio que siente Maduro por la empresa privada, si es venezolana claro, porque a la extranjera, tal como su creador, la enriquece a más no poder: “…reconocemos la valiosa contribución del sector privado, de la sociedad civil, de los movimientos sociales y la sociedad en su conjunto…”. Alguien está loco de bola, Bartolo, o yo me perdí en algún recodo del camino.  Sale pa´llá.

Rafael Marrón González


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¿COMUNA?... ¡MUNICIPIO!



Del latín municipium, que identificaba en la antigua Roma las ciudades libres, gobernadas por sus propias leyes, cuyos pobladores gozaban de los privilegios de la ciudadanía romana, proviene el sustantivo “municipio”, voz que hoy en día define, según el DRAE, al “conjunto de habitantes de un mismo término jurisdiccional, regido por un ayuntamiento”, en nuestro caso de una alcaldía.

Se diferencia fundamentalmente de la “comuna” en que esta es una “forma de organización social y económica basada en la propiedad colectiva y en la eliminación de los tradicionales valores familiares” y de la propiedad privada, base de un modelo de sociedad que se instauraría una vez que las masas se liberen del capitalismo, y que nada tienen que ver con el concepto de comunas que, como sinónimo de municipio o ayuntamiento, existen en el mundo libre.

Y ese es el trasfondo del terco empeño de los comunistas en el poder, de eliminar las municipalidades para sustituirlas por comunas – soviets – que, supuestamente, tantos orgasmos de felicidad suprema produjo al pueblo en la Unión Soviética. Ni a Fidel se le ha ocurrido imponer comunas en Cuba, que está parcelada en 168 municipios, así será de anárquica esta imbecilidad socialista.

Sin embargo el comunismo chavista, ya ha adelantado la organización jurídica de estos parapetos a través del Ministerio del Poder Popular para las Comunas, la Ley Orgánica de las Comunas y la Ley Orgánica del Sistema Económico Comunal, esta última dirigida a fomentar el productivo modelo de empresas de propiedad social, unidades familiares, grupos de intercambio solidario con el trueque como moneda de curso legal.

Está previsto que cada comuna tenga un parlamento, consejo ejecutivo, consejo de planificación, consejo de economía, que en buena medida asumirían las atribuciones que actualmente tienen las gobernaciones y alcaldías. 

Aunque en Venezuela, según la vigente Constitución Nacional – ley suprema de la república – en su artículo 16, el territorio nacional se organiza en Municipios y el artículo 168 sentencie que “los Municipios constituyen la unidad política primaria de la organización nacional, gozan de personalidad jurídica y autonomía dentro de los límites de esta Constitución y de la ley”, es decir que la Constitución no contempla “comunas” ni otros disparates estrafalarios, como el tal “poder popular”, surgidos de la mente efervescente de los infectados con el complejo de Adán, esa legislación  significa que, lo más probable, si Dios, como en casos pretéritos, no dispone otra cosa, tendremos comunas y veremos desaparecer los municipios, tal como Venezuela como destino turístico, los supermercados y las tiendas de electrodomésticos.

Así que, para no pasar como cómplices ante la historia, hay que comenzar a luchar por la integridad de las municipalidades – el proyecto “Comuna o nada” está en marcha -  resaltando su importancia capital  para el desarrollo nacional integral, sobre todo en lo referente a la descentralización, también de carácter constitucional, aunque sabemos que el poder derivado de sus postulados amenaza con la disolución democrática apoyado por una fracción del pueblo, que ha encontrado la mayor suma de felicidad posible entrampado en colas multiétnicas, que exponencian el atractivo turístico del ruyido paisaje rojinolento, cayéndose a trompadas con otro patrioto o patriota por un rollo de papel tualé, extirpada completamente, con una facilidad asombrosa, su memoria histórica.

El sueño dorado de cualquier sátrapa, que debe reprimir y asesinar durante años, para lograr este estado perfecto de sumisión por la subsistencia. Cosas veredes, amigo Sancho

Las comunas socialistas son anarquistas

En realidad la organización comunal es la fase primaria de la “dictadura del proletariado” en su camino hacia el excelso comunismo que nos llevará al Nirvana con un fusil en los riñones.

La pregunta necesaria es ¿por qué de entre todos los gobiernos socialistas del planeta, solamente el gobierno de Venezuela habla de la imposición de la comuna? ¿Será que desde la óptica de la administración estatal moderna, es una propuesta inviable? Carlos Marx se engolosinó con la experiencia de la Comuna de París, a la que consideró un prototipo de cómo debe ser un gobierno revolucionario,  aunque los anarquistas consideran que como la comuna de París, que solo duró dos meses, no se apoderó del estado, era anarquista.
Y considero que entregar el gobierno de una ciudad, como Ciudad Guayana, por ejemplo, al control de un consejo de obreros, electos por el pueblo, y despedidos cada vez que sus acciones intenten ser gobierno, no puede conducir sino a una situación de anarquía total. Quizá ha sido por esto que al presidente fallecido nunca se le entregó el plan de constitución comunal, a pesar de haberlo reclamado airadamente en muchas ocasiones, inclusive a Maduro,  y haber decretado un “ente superior de las comunas”, porque hasta él mismo no tenía la menor idea de qué pretendía con esa afirmación sobre que “el socialismo tiene que anidar en las comunas” o que las comunas “son unidades productivas, pero con poder político y económico”.

Lo cierto es que de darse este desacierto político, serán las comunas las que manejen los recursos de la Nación en detrimento de las municipalidades. Imagínelo por un instante. Sale pa´llá

Rafael Marrón González


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PUERTO ORDAZ ES… CIUDAD GUAYANA




Puerto Ordaz se llama en puridad histórica el muelle de Ferrominera Orinoco, cuya primera de las tres secciones que lo conforman llegó remolcada desde Orange, Texas, el 21 de Mayo de 1952. Así que Puerto Ordaz, a diferencia de Puerto Cabello o La Guaira, no es puerto propiamente dicho,  por lo tanto ese primer término de su nombre es, cuando menos, artificial. Puerto Ordaz no es puerto.

Son, las mal llamadas hoy, empresas básicas, las que poseen muelles sobre el Orinoco para sus operaciones privadas de carga y descarga. Y en cuanto a su apellido “Ordaz”, y fuera de cualquier consideración subalterna o xenófoba, opino que el personaje honrado, dando su nombre a esta ciudad, no calza los puntos históricos necesarios para derivar en gentilicio, aunque este conquistador español, nacido en Castroverde de Campos, España, en 1480, fue el primero en dar referencias ciertas del Río Orinoco, y de la región de Guayana, con lo que lo incorporó al territorio colonial hispano y le consagró su nombre que tomó de la voz tamanaca Urinoco.

El 4 de Diciembre de 1529 hace una solicitud al consejo de Indias para emprender el descubrimiento, conquista y población de Venezuela, desde el Cabo de la Vela hasta el río Marañón, “tierra que se tiene por muy rica”.  El 20 de Mayo de 1530 le fue concedida la gobernación del Marañón,  que iba desde la desembocadura de éste (Amazonas) hasta Macarapana, en una distancia, estimada, de 200 leguas.
El 23 de Junio de 1531 entró al Orinoco, en época de lluvias y de inundaciones, navegaban contra la corriente, ayudados por remos y por cables, carecían de las provisiones necesarias y no podían buscarlas en tierra por lo anegadizo de la zona, había muchos enfermos en la tripulación, se habla de 300 muertos en esta etapa.

Tras varios días de navegación llegaron al poblado de Uriapari o Huyapari, nombre del cacique que también daban al río, ubicado en la región de Barrancas en el Estado Monagas. Recorrió unos 900 kilómetros por el río y debió retornar en Enero de 1532 después de visitar pueblos ribereños como Caruao, Tuy, Cumacá, Batubaru (o Bratuparu), Caberuco (Cabuto o Cabruta), y Aruacai; tuvo enfrentamiento con los indios en varios lugares con muertos en ambos bandos. Se dice que llegó hasta las cercanías del Meta o que penetró en él pero las corrientes no lo dejaron avanzar.

Todo esto estimulado por otra versión de la leyenda de El Dorado, la del “reino del indio tuerto”, otra fantasía que exacerbó la codicia de Ordaz que dejó las ricas tierras mexicanas para explorar las inhóspitas selvas guayanesas. Su retorno al fuerte de San Miguel de Paria causó profunda decepción, pues, regresaba con la gente diezmada, enferma y agotada y sin la riqueza esperada.

Por conflictos de intereses con la gente de Cubagua fue apresado bajo la acusación de apropiación de bienes, de usar la fuerza para hacerse seguir por su gente y de haber provocado violencia entre indios pacíficos y haber dado muerte a muchos de ellos.  Absuelto de los cargos, decidió contrademandar a su principal acusador Ortiz de Matienzo, para lo cual partió a España con Jerónimo Ortal y Matienzo.
Se dice que éste, temiendo que la influencia de Ordaz en la Corte lo perjudicara, decidió envenenarlo durante la travesía. El cuerpo de Ordaz fue lanzado al mar, un día desconocido de 1532. Tenía 52 años y nada que lo distinguiera realmente sobre la banda de corsarios que, en pos de riquezas, asolaron estos parajes.

Ni puerto ni Ordaz: Ciudad Guayana

Así que como Puerto Ordaz no es puerto ni debe ser Ordaz, lo lúcido es que asuma el nombre que la identifica desde sus primeros días, cuando la prensa regional, sita en Ciudad Bolívar, fechaba las noticias en Ciudad Guayana, en un esfuerzo por imponer el nombre. Pues le llegó la hora: Puerto Ordaz es… Ciudad Guayana, y ahora como realidad geográfica inconfundible.

La ruptura de esta unidad político-administrativa, debe derivar en dos municipios autónomos: San Félix, capital San Félix  y Caroní, capital Ciudad Guayana. La ley habla de “segregación”, para casos como este. Lo importante es reconocer la necesidad de dotar a cada entidad de una administración a dedicación exclusiva – la conurbación Ciudad Guayana solo era posible bajo la égida de la Corporación Venezolana de Guayana con rango ministerial -  ya que las realidades socio económicas son distintas y diferentes los problemas que las agobian.

Ciudad Guayana – otrora Puerto Ordaz – es una realidad mucho más compleja y diversa que San Félix, y necesita resolver problemas que afectan su dinámica natural, como el caso de las redomas, el vertedero de basura de Cambalache, la contaminación de las empresas reductoras de acero y aluminio que están ocasionando graves problemas de salud pública, el rescate de las zonas industriales, la construcción de un aeropuerto internacional, la promoción de su desarrollo económico como ciudad central del eje Orinoco – Apure, además del mantenimiento de sus calles y avenidas y la búsqueda de la excelencia en el suministro de sus servicios públicos.

En conclusión     

Iniciamos este año 2014 con el firme propósito de lograr dotar a Puerto Ordaz de una administración propia, bajo una gerencia autónoma, que responda exclusivamente a sus exigencias socioeconómicas, acorde con las necesidades de una ciudad cosmopolita de sus proporciones monumentales y de un nombre acorde con su modernidad y este debe ser Ciudad Guayana como celebración de aquella feliz metáfora con la cual el maestro Gallegos definió Guayana: “Una vasta inmensidad con un rumor de pueblos latiéndole en el silencio”.


Rafael Marrón González
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LA CULPA ES… DE LA SOCIEDAD



Cuando Luís Miquilena formaba parte del equipo creador de esta cretina monstruosidad destructiva, se produjo una reacción combativa de individuos convocados por una causa común que, para diferenciarse de los partidos políticos, asumieron el sustantivo “sociedad civil”. Y el antiguo comunista le preguntó a un reportero: - ¿Con qué se come eso? Cinismo criticado hasta el exhausto, porque estamos convencidos de que existe una instancia organizacional, con reglamentos y normas de obligatorio cumplimiento, llamada sociedad, que además es solamente civil, es decir un club de membresía selecta, algo poco comprensible si analizamos semánticamente la palabra “sociedad”, que solamente puede existir en plenitud en el campo jurídico, pero que en el social es un artificial imperativo imposible, porque en este mundo de seres disímiles la única expresión posible es el individuo, bueno o malo, generoso o codicioso, valiente o cobarde.

Así que ese achacarle la culpa de la conducta individual a una supuesta sociedad conspirativa que destruye a unos y ensalza a otros es un reduccionismo sociológico sin parangón. Una concentración de individuos disímiles con intereses diversos y apetencias distintas, por el hecho fortuito de convivir en un mismo escenario, no constituye sociedad desde el punto de vista semántico.

Las sociedades jurídicas están constreñidas por unas normas asumidas contractualmente, pero eso no ocurre en las organizaciones humanas, en las cuales hay que penaliza o amenazar con el infierno para lograr cierto nivel de convivialidad pacífica, dado el alto grado de primitivismo que las infecta.

Por ello es una necedad atribuir a una supuesta “sociedad” culpa alguna en las perversiones individuales que desgarran el velo de las normas tácitas que permiten las relaciones armónicas entre extraños aunque sean familia. El colmo de este desacierto sociológico es que un asesino al salir de la cárcel, luego de cumplir la siempre insuficiente condena, por haber asesinado a un ciudadano ejemplar, suele decir que “pagó su deuda con la sociedad”, como si con esos años de prisión se pueda resarcir el inmenso daño ocasionado a una familia, de las que, según, las sectas “familistas”, constituyen el núcleo de la sociedad, para no admitir que es el individuo el habitante de ambos extremos,  y no falta el consagrado que señala con seño docto que estos delincuentes son “producto de la sociedad”, obviando la individualísima naturaleza humana y su propensión al facilismo y a la barbarie.

Así como el libre albedrío de tan contradictoria publicidad en el mundo religioso. Quien coge el barranco – en el mundo de la vida no existe camino malo, hay camino y barranco – para el discurrir de su existencia, ha tomado una decisión personal, y sus consecuencias también deben ser asumidas con la misma posición, sin estar chillando como cochino en camión cuando la justicia los alcanza, ni justificándose con necedades sociológicas, que del mismo palo sale la talla artística y la leña.          

Es el individuo, vale
El socialismo real es una idiotez, pero criminal – el comunismo (socialismo real) es una secta de asesinos, ladrones y corruptores de menores -  sencillamente porque reduce al individuo a nivel de masa – multitud humana indiferenciada, caracterizada por un grado extremadamente bajo de cohesión y organización - despojado de criterio y conciencia personales, obediente y no deliberante y, sobre todo, sumiso por la subsistencia basal, y para lograr esa situación antinatural este sistema – que tiene la soberbia de llamarse “progresista” en franca contradicción con su realidad histórica -  tiene que ser represivo, sustentarse en los fusiles de ejércitos corruptos,  y si eso no es estúpido, pues que viva la pepa.

“Para los liberales el individuo es el fin, para los socialistas es un medio” de crear no sé qué idiotez colectivista que producirá un estadio de éxtasis perpetuo en el cual nadie se acuesta sin comer, porque comer es el ideal sustantivo de esta y de cualquier otra imbecilidad totalitaria.

Parece muy difícil de aceptar que el hombre es uno, indivisible e irrepetible, y se diferencia de los animales porque tiene historia y es capaz de generarla, por ello no es manada ni piara ni rebaño, es individuo y se organiza en grupos de individualidades con objetivos comunes aunque con intereses distintos, por ello hay divisiones en los partidos políticos, democráticos se entiende, porque los estalinistas como el PSUV, en realidad son grupos de ambiciosos cohesionados por la codicia que les conforma un sólido pensamiento único, que se deslava cuando el poder que los sustenta desaparece.      
En conclusión

Es una insensatez considerar que los delincuentes son excretas de una sociedad maluca que los marginó en su infancia modelando con ello su barbarie,  en lugar de asumir de una vez por todas, para determinar soluciones, que estos son especímenes en pleno uso de su libre albedrío que tomaron una decisión personal y tienen que pagar por las consecuencias de sus actos – el crimen atroz contra Mónica Spears y su esposo fue cometido por degenerados que renunciaron voluntariamente a su condición humana – humaniformes impíos, la piedad es la definición del ser humano – cualquier otra consideración social es irreal.

La fulana sociedad es una entelequia metafórica sin posibilidad alguna de controlar las decisiones de las individualidades que teóricamente la conforman. Malandro quiere ser malandro, le gusta ser malandro y punto, y por lo tanto que asuma su barranco, por cierto los “buenandros” solo existen en la esquizofrenia chavista. Abrir el postigo de la “sociedad” para justificar sus acciones sociopáticas es una canallada contra la virtud traducida en trabajo, estudio y responsabilidad, aun en el mismo escenario de quien escogió el mal como sistema de muerte en vida. Lo que se debería hacer es aplicar la capitis diminutio máxima, y despojar de la nacionalidad a estos traidores a la patria. Sale pa´llá.          

Rafael Marrón González


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CARONI CAPITAL CIUDAD GUAYANA



Mi propuesta de separar político administrativamente a Puerto Ordaz de San Félix, creando el Municipio Orinoco cuya capital será San Félix, y el Municipio Caroní cuya capital será Ciudad Guayana, preservado el nombre que le dio presencia universal a Puerto Ordaz, no tiene la menor intención de polemizar con nadie y menos lanzarme – como ya asomó un ñemón por allí – como candidato a alcalde, pues soy alérgico al poder.

Quienes no estén de acuerdo que no firmen, los que estamos a favor nos expresaremos aprobando la solicitud que a partir de Enero pondremos a disposición de la ciudadanía en los centros comerciales y en Internet a través del correomunicipiocaroniya@gmail.com, ya que con 15% de los ciudadanos inscritos en el Registro Electoral de la entidad se puede solicitar la creación a la Asamblea Legislativa. Y en este caso, Puerto Ordaz, en sus tres parroquias – Cachamay: 54.492 habitante, Unare: 167.220 y Universidad 58.819 – cuenta con 280.531 ciudadanos pobladores, cuyo 15% traduce 43.000 firmas.

Sin embargo, para alivio de quienes no desean equidad administrativa para Puerto Ordaz, una vez aprobada la creación del nuevo Municipio por la Asamblea Legislativa, se procederá a realizar un referendo consultivo, que será la instancia superior inapelable que decidirá de firme la creación del nuevo municipio.

El equipo jurídico y el voluntariado que ha saludado esta propuesta, poniéndose a disposición de hacerla realidad tan pronto como posible, trabaja para dar forma a la tarea de recolección de las firmas necesarias y en la redacción del documento que presentaremos a la Asamblea Legislativa.

Y, pasadas las fiestas navideñas y de año nuevo, entraremos en conversaciones con el comité pro separación de San Félix, para trabajar en conjunto, sin pequeñeces innobles ni posiciones racistas, sencillamente parto de la premisa innegable de la inviabilidad de esta forzada conurbación, que ha dejado a Puerto Ordaz sin dolientes.

De Ordaz a Guayana

El nombre de esta ciudad honra la memoria del tartamudo militar español Diego de Ordaz, en realidad Ordás, compañero de Cortez en la conquista de México – país que no le rinde honores por ello - y empecinado buscador de oro, que navegó el Orinoco tras la pista del mítico Dorado para morir a los 52 años en Paria con las manos vacías y el cerebro destartalado, cuando era conducido prisionero a España.

Sin ánimo xenófobo, pero no encuentro en la historia de este personaje acto alguno que le merezca tan inmenso honor, por lo que no dudo en aprovechar la oportunidad histórica de la creación de este nuevo Municipio, para bautizar oficialmente como Ciudad Guayana lo que hasta ese momento era conocido como Puerto Ordaz. Y, debo insistir en ello, es la contundencia de una realidad que nos lesiona a los habitantes de Puerto Ordaz, lo que me ha impelido a proponer la creación de un nuevo municipio, unido a San Félix por el río Caroní, disolviendo la integración forzosa, por ser lesiva a los intereses del colectivo cuya calidad de vida ha desmejorado por viles razones ideológicas.

Puerto Ordaz fue creada como polo de desarrollo industrial y a la vera de las empresas básicas surgió un vasta pequeña y mediana industria, a la que urge una gerencia acorde con su elevado compromiso, capacitado,  por formación y eficiencia, para cumplir con el mandato otorgado en el artículo 178 de la Constitución, que establece como de su competencia “la promoción del desarrollo económico del municipio”, ya que, como escribí en anterior artículo, esta responsabilidad ha sido obviada, por ignorancia o incapacidad, por todos los alcaldes hasta la fecha, que se han limitado a tratar de satisfacer, y eso hasta cierto punto, las exigencias operativas del día a día, permitiendo así que Ciudad Guayana haya decaído de tal manera que sus zonas industriales, en las cuales existió el parque metalmecánico más avanzado de América Latina, estén en completa ruina, por lo que incalculable cantidad de años de experiencia industrial, se dedican a vender pantaletas en los mercados  o a conducir taxis, por la caída de nuestro parque industrializado. 

Para pensar en Navidad

Sea propicia la ocasión navideña para invitarlos a pensar en su necesaria participación en esta propuesta de desarrollo que los hará sentirse orgullosos de formar parte de la nueva historia de nuestra ciudad. Ciudad Guayana dejará de ser una entelequia romántica, impuesta por el poder, obviando la incompatibilidad de caracteres entre ambas ciudades, para transmutarse en realidad tangible, con nombre y dirección, de este lado del río. Ciudad Guayana, capital real, viable, de auténtica certeza, será camino de progreso con gerencia propia, identificada con sus necesidades. Feliz Navidad y próspero año 2014 – duda cartesiana mediante – para San Félix y Puerto Ordaz, más separados hoy cuando estamos artificialmente unidos, que cuando estemos dignamente separados.    


Rafael Marrón González
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¡MUNICIPIO CARONÍ YA!



He sido, hasta este momento, un incansable defensor de la integridad de Ciudad Guayana y en muchas ocasiones me he enfrentado a las pretensiones secesionistas, sobre todo del lado de San Félix, que, paradójicamente, es quien más se beneficia de esta forzada unidad socio económica,  sin posibilidades reales de integración, sin embargo ha llegado la hora de reconsiderar esta posición:

En primer lugar, Ciudad Guayana es una conurbación integrada por dos realidades diametralmente opuestas – no es el caso de la conurbación Miranda - Caracas – Valencia- Maracay – mientras Puerto Ordaz es una realidad industrial, con amplias zonas industriales bien dotadas de macro servicios y vías de acceso, con varios puertos de embarque  a lo largo del canal de navegación, que requiere una visión macro de sus deficiencias y posibilidades, San Félix es una ciudad dormitorio, cuya vida económica se reduce al plano comercial al detal, sin mayores pretensiones.

Por ello fácilmente puede ser administrada por cualquier político sin mayores luces, como ocurre en la actualidad, cuyo mayor logro es haber asfaltado algunas calles olvidadas por la estupidez, pero que para los pobladores del sector merece el premio de la reelección. Pero Puerto Ordaz es un asunto de elevadas miras.

Produce indignación observar el progresivo deterioro de la vialidad en nuestras zonas industriales – la calle Pardillo, de la zona industrial Matanzas, es emblemática – por carecer la ciudad de una autoridad responsable, y por otro lado es imperativo trabajar con ahínco para promover el desarrollo económico de Puerto Ordaz, y para ello necesitamos una gerencia municipal encabezada por un ejecutivo que se dedique, en conjunción con las fuerzas productivas de la ciudad, a restituir el parque industrial, abandonado por la dependencia infantil de las empresas básicas, que, como pesada  ancla, arrastran nuestra economía hacia el abismo.

Y, además, es del lado de Puerto Ordaz donde se abren las posibilidades ciertas de crecimiento poblacional, que debe responder a estrictos programas de regulación urbana, para detener el caos urbanístico que la necesidad precarizada y el populismo electorero han ocasionado en la ciudad.   

Municipo Caroní, municipio Orinoco

Así que llegó el momento de definir políticamente la realidad que nos reta como ciudadanos racionales y conscientes de nuestras responsabilidades con esta ciudad que tanto bienestar prodigó a tantos. San Félix, por ser un pueblo tributario al río Orinoco, debe honrar esa pertenencia erigiéndose como Municipio autónomo Orinoco. Y Puerto Ordaz debe constituirse como Municipio autónomo Caroní, unidas ambas realidades sociopolíticas por el río que las separa de manera natural.

Le tocará a Puerto Ordaz reconstruirse, y para comenzar, esa nulidad gangrenosa que detenta el nombre de la otrora eficiente CVG, tiene que ser la sede de la nueva alcaldía, desapareciendo esa instancia, que tanto lustre dio a Guayana y a todo el sur oriente del país, pero que hoy es una entelequia burocrática anodina, que alberga un funcionariado sin objetivos ni competencias, para servir nuevamente como núcleo inteligente del desarrollo de Puerto Ordaz, su creación primigenia, pivotada en la planificación estratégica del eje Orinoco – Apure, y centro neurálgico del crecimiento industrial de los derivados siderúrgicos producidos por Sidor y las empresas del aluminio, hoy reducidas a focos de contaminación y propagación de enfermedades respiratorias, neurológicas y de la piel, ante la mirada autista del flamante “arcarde” de San Félix.    

Puerto Ordaz necesita repensarse

Seguro estoy de que esta posición será saludada con beneplácito por un gran número de pobladores de San Félix, que hasta una organización pro división mantienen desde hace muchos años, y, por supuesto, del lado de Puerto Ordaz no son pocas las voces que me han invitado a incorporarme a  esta responsable posición que, no debe ser vista como secesionista, sino, por el contrario, eminentemente justa con una ciudad que carece de una administración metodológica que, con el concurso entusiasta, no lo dudo, de los viejos pioneros de la Corporación Venezolana de Guayana, que conocen al detalle cada milímetro de su historia, pueda reconstruir su antigua capacidad productiva.

Por ello invito a quienes apoyan esta propuesta a integrarnos en un movimiento que se ocupe, lo más pronto posible, en llenar los extremos necesarios para llevar a la Asamblea Legislativa del estado Bolívar, los recaudos necesarios para generar esta nueva división político territorial que contribuirá notablemente al engrandecimiento de ambos municipios autónomos.

Lo que dice la ley

El artículo 10 de la Ley orgánica del poder público municipal contempla que para que el Consejo Legislativo pueda crear un Municipio deben concurrir las siguientes condiciones, todas aplicables a Puerto Ordaz:

“1. Una población asentada establemente en un territorio determinado, con vínculos de vecindad permanente.

2. Un centro poblado no menor a la media poblacional de los municipios preexistentes en el estado, excluidos los dos de mayor población. Este requisito deberá ser certificado por el Servicio Nacional de Estadística.

3. Capacidad para generar recursos propios suficientes para atender los gastos de gobierno y administración general, y proveer la prestación de los servicios mínimos obligatorios. A los efectos del cumplimiento de este requisito, deberá constar en acta la opinión favorable del órgano rector nacional en la materia de presupuesto público. Igualmente, deberá constar la opinión del Consejo de Planificación y Coordinación de Políticas Públicas. En dicha opinión motivada, se determinarán los efectos socioeconómicos en el o los municipios que resulten segregados.

Cumplidas estas condiciones, el Consejo Legislativo una vez aprobada la ley de creación del nuevo Municipio, someterá el instrumento legal a un referéndum aprobatorio, donde participarán todos los habitantes del Municipio afectado”. Puerto Ordaz merece su libertad. Municipio Caroní Ya.


Rafael Marrón González
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