Cuando denuncio al ladrón y al canalla sólo al canalla y al ladrón señalo

Cuando llamo ladrón al ladrón y canalla al canalla, sólo al ladrón y al canalla aludo. Ladrones y canallas suelen cobijarse bajo la pudibundez moral, la insulsa descalificación y las leyes dictadas ex profeso para acallar la voz tronante que los desnuda como canallas y ladrones. Nada me produce más satisfacción que contemplar los cadáveres insepultos de ladrones y canallas, aullando sus pútridas carnes las huellas de mi látigo, deambular ululantes en los muladares buscando un rincón para cavar sus tumbas con la sordidez de su moral deshilachada. ¡Silencio ladrones y canallas que, aunque los tiempos parecen favorecer a canallas y ladrones, este espacio es un reducto de la decencia y de la integridad!

4 de mayo de 2014

CONSTITUCIÓN VS TANQUETAS


El pasado martes 1º de abril, el doctor Luís Antonio Anaya disertaba sobre los derechos constitucionales y la fuerza orgánica de la Constitución, ante un grupo de estudiantes de la escuela de derecho de la UCAB, en la plaza Monumental de Puerto Ordaz, y, como rictus de sarcasmo, detrás del anfiteatro desde donde el profesor hablaba de democracia y libertad, varias tanquetas, con su correspondiente dotación de soldados represivos, formaban una burlona escenografía que diluía en una obscena señal con el dedo medio, el romántico alcance constitucional de la clase universitaria extra muros.

Con esas tanquetas, que rompían el asoleado bucolismo de ese apacible lugar, Maduro les recordaba a los presentes y transeúnte que “la revolución es pacífica pero está armada” como solía indicarnos el ahora difunto. Pues, así como Julio César decía que “las legiones legitiman mis leyes”, Maduro traduce “las tanquetas legitiman las mías”, porque ante una tanqueta y un soldado armado de responsabilidad delegada, que espera un ascenso acorde con su voluntad represiva, palabras como “derecho”, “justicia”, “libertad” son apenas sonrojos púberes sin significado practico.

Porque hay que ver la fragilidad del texto constitucional frente a un fusil ruso de largo alcance, sobre todo si lo porta un energúmeno como aquel que gritara al aterrorizado estudiante adolescente, que le recitó su derecho a la protesta: - “a mí me sabe a mierda tu constitución”, y siguió pateándolo con toda la extensión de su materna brutalidad. Porque, hay que estar claros en esto, la constitución es un pacto de caballeros, para los salvajes nada significa, es como la Biblia para los indígenas post colombinos, que al decirles los frailes que era la palabra de Dios, se la pegaban al oído y como no escuchaban nada, la tiraban al monte.

¿Qué puede significar la constitución para hombres de la edad media como el extinto o Maduro o Diosdado, para no mencionar al cagalitroso de Fidel o al mariposón de Raúl. Y aunque sigo pensando – no creyendo – que esta constitución es un bodrio presidencialista que devuelve el fuero a los militares, abolido por Páez en 1830, es el conjunto de leyes fundamentales que definen el régimen político de esta nación y de sus instituciones, es decir es el contrato político que norma la relación del estado con los ciudadanos, cuyo artículo 7 la consolida como “la norma suprema y el fundamento del ordenamiento jurídico” de la república, y está en plena vigencia, aunque por decisión de un pequeño sector de venezolanos que la votaron sin tener la menor idea de lo que hacían, pero en ella se fundamenta el estado de derecho y de justicia que rige las acciones del gobierno, que, según el artículo 6 “es y será siempre democrático, participativo, electivo, descentralizado, alternativo, responsable, pluralista y de mandatos revocables”.

En ninguna parte dice “fascista – socialista, comunista, que es la misma ideología criminal - sectario, golpista, centralista, unívoco y para siempre jamás”. Por lo tanto, cuando el presidente define su gobierno como “revolución” y confiere al estado preeminencia “socialista”, está violando la Constitución, es decir, la está derogando por medios distintos al previsto en ella,  y para monstruosidades inconstitucionales como estas, la propia constitución en su artículo 333 exige a “todo ciudadano investido o ciudadana investida o no de autoridad, el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia”.

La constitución violable

Se cuenta por allí que Fidel envió al difunto una larga misiva con instrucciones para la dominación social, que incluía el desabastecimiento y el apoyo del hampa, y en ella le explicaba como a través de la violación sistemática de la constitución la convertiría en un mamotreto risible sin ningún apoyo popular. Y el consejo fue seguido al pie de la letra, lo que le sirvió para abolir la descentralización, minimizar los alcances internacionales en materia de derechos humanos – aunque es un elemento muy sensible en el mundo de hoy - militarizar la presidencia y la administración pública, anular los efectos de la elección popular de alcaldes y gobernadores, convertir las FANB en apéndices armados del partido de gobierno, imponer el poder popular que le endosa al presidente la soberanía idem; y cuando perdió el referendo para crear el estado comunista cubano, aunque por escaso margen, tal la ignorancia de este pueblo, tomó el camino verde de la legislación arbitraria para imponer sus desvaríos castristas, como las comunas como unidad primaria de la división política del territorio, en sustitución de los municipios.

Pero, además, desmontó el concepto de separación de los poderes públicos, para lo cual contó con la opinión de una eficaz camarada, en funciones de magistrada, que aseguró que  “la división de poderes debilita al estado”, gravedad que, salvo algunas voces sin coloratura, pasó casi desapercibida, a pesar de anunciar vientos de dictadura, pues esta nueva doctrina derrumba uno de los más firmes pilares que sustentan la democracia, así como se pateó el concepto de la alternabilidad para conceder eternidad, por la gracia del CNE, al único, insustituible y sin ombligo, comandante de todas las galaxias descubiertas y por descubrir, sujeto que al morir, como cualquier hijo de la india Petra que se someta a la seudociencia cubana, dejó de todo menos grandeza.  

En conclusión

Así que, aunque este deforme gobierno lo ignore, por desprecio constitucional, las protestas que se están desarrollando, literalmente, en todo el territorio nacional, tienen sustento en la Carta Magna, sobre todo en lo referente a la seguridad alimentaria, la institucionalidad de las fuerzas armadas, la soberanía nacional vilmente vulnerada, la seguridad personal, la propiedad privada, y, en fin, por el cumplimiento de los principios, derechos y deberes reconocidos y consagrados en la Constitución, que es la  artillada quema tanquetas de la razón democrática. Aunque usted no lo crea.   

Rafael Marrón González


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LOS TRIUNVIROS DE LA LÁSTIMA


Un antiguo oyente de mi programa radial, me llama para recordar cuántas veces alerté a los obnubilados por el carisma estigmático del difunto sobre su inmensa equivocación, y que serían sus hijos quienes morirían en los campos de batalla para recuperar la libertad tan estúpidamente entregada.

Un pueblo entero cegado por el destello vacuo del discurso violento, con la pobreza atávica como excusa, de otro ilusionista de la necedad. Y hoy este amigo me señala lo asertivo de aquella premonición, pues son los hijos de aquella ceguera política los que hoy mueren, son heridos a mansalva y sufren prisiones y torturas en las calles de Venezuela luchando como tigres por su futuro conculcado por la imbecilidad criminal del castro comunismo de unos infames traidores a la patria, porque la patria es la gente.

Dramática situación que ha conmovido al mundo por la brutal respuesta represiva de un régimen liberticida con 15 años de desaciertos económicos a cuestas, capaz de cualquier infamia con tal de preservar el poder en su estúpido empeño de repetir en Venezuela la mil veces fracasada fórmula comunista, a través del desabastecimiento y la inseguridad como medios de control social, que llevó a Cuba a  la más espantosa miseria.

La situación económica configura una violación del artículo 320 de su propia Constitución, que establece: “El Estado debe promover y defender la estabilidad económica, evitar la vulnerabilidad de la economía y velar por la estabilidad monetaria y de precios, para asegurar el bienestar social”.

Pero, además, para empeorar la crisis económica producto de la irresponsabilidad en el manejo de los recursos públicos, como la regaladera del dinero de los venezolanos a las aldeas y chulos latinoamericanos con voto en la OEA,  practicando el más espantoso saqueo del que se tenga noticia en este hemisferio de hombres proclives a ser convocados por quien sea capaz de tirar la parada de macho cuatriboleado, como Fidel, Tirofijo o el extinto.

Un subcontinente en el cual “las bolas” tiene más peso específico que la inteligencia, es tierra fértil para cualquier saltimbaqui deshonesto e inescrupuloso que prometa bienestar instantáneo y muerte a la oligarquía, que por cierto en Venezuela murió en los campos de batalla luchando por la independencia.

En este momento el gobierno nacional es una entelequia desordenada que patalea desesperadamente ante la imposibilidad cierta de no poder controlar la situación a menos que, como aquel 11 de Abril, lance el ejército a la calle a masacrar a miles de jóvenes estudiantes, y a la población que los secunda, corriendo el riesgo de no ser obedecido como le ocurrió al “eterno”. Solo los estúpidos tropiezan dos veces con la misma piedra. Ya se ven las consecuencias diplomáticas de las torpezas de Maduro en materia de derechos humanos, que, como todo comunista, cree que son accesorios prescindibles ente un supuesto fin superior imaginario, obviando su universalidad y obligatorio cumplimiento.
Es que la sumisión al régimen cubano le impide admitir con gallardía que estos 15 años de gobierno insensato han creado la situación de deterioro que sufre la población venezolana en su conjunto – el peregrinaje en busca de medicinas es apenas un botón, el pueblo se indigna  en cada “no hay” – y aumenta el tono beligerante del dictador, aceptando como borrego la culpa ajena,  en lugar de haber aprovechado aquel 12F para deslastrase de esa infame herencia y  abrirse a gobernar para los venezolanos, dando amplias  muestras de apertura democrática con la liberación de los presos y exiliados políticos,  amparándose en el artículo 3 de la  Constitución que establece que “el Estado tiene como fines esenciales la defensa y el desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad popular, la construcción de una sociedad justa y amante de la paz, la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo y la garantía del cumplimiento de los principios, derechos y deberes reconocidos y consagrados en esta Constitución…”.

Pero - mucho camisón pà´Petra -  por su falta de la grandeza histórica de un verdadero estadista – cómo se agigantan De Klerk, Gorvachov, Mandela - actúa contra la dirección del viento, haciéndose el loco con las mega marchas pacíficas que sacuden al país y lo seguirán sacudiendo hasta que el fulano plan de la patria sea cenizas; creando, con la punta de fusiles y malandros “colectivos”, una ingobernabilidad insuperable, salvo con una junta de gobierno democrática; apresando jóvenes disidentes que enfrentan con coraje su violencia y realizando allanamientos, atentando contra periodistas y encarcelando alcaldes y líderes como Leopoldo López cuyo sacrificio tuvo la inspiración ingenua del diálogo posible, y destituyendo diputados al margen del estado de derechos y llevando a la GNB al plano más deletéreo de su historia.

Y lo más grave, ciego a la realidad que le presenta un país polarizado que hace imposible la imposición de cualquier propuesta política que no sea por la vía del consenso, insiste en aplicar la limitación al consumo, para continuar con la insoportable escasez por razones políticas que le mueve el piso en los barrios, en los cuales se cree poderoso por ignorancia, pues no es el difunto ni se le parece. Dicen que el diablo confunde a quien quiere perder. 

En conclusión

Como escribí en anterior artículo, la fulana “revolución”, que en alarde pedante asociaron con “la patria” - se acabó, solo queda un aparatoso triunvirato, remedo de gobierno, obedeciendo instrucciones extranjeras (des) integrado por un chofer de autobús – “Bolívar quedó huérfano de esposa” -  un capitancito buche y pluma – más odio transmite Aristóbulo - y un dibujante técnico malamañoso. Y frente a esa lástima, la arrechera de un país burlado que dijo basta. Con razón María Corina se les subió a las barbas. Sale pa´llá.    

Rafael Marrón Gonzalez


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MIEDO Y HAMBRE…Y SILENCIO



En el texto del pasado sábado aseguro que el desabastecimiento que sufre el país no es por causas económicas sino políticas, pues el socialismo para poder estatizar la vida de los ciudadanos, debe convertirlos en masa amorfa sin conciencia de clase, a través de un férreo control social, que solo es posible manteniendo al hombre pendiente de sobrevivir y para ello el hambre es una poderosa herramienta.

Y el desabastecimiento y la limitación del consumo generan angustia en el individuo por el hambre que anuncian y, por ella, se somete voluntariamente a los dictados del régimen en materia alimentaria, coadyuvando con su sumisión por la subsistencia la imposición de la tradicional cédula de racionamiento de los regímenes comunistas, que lo hará esclavo de su vergüenza.

Hampa sí mi comandante

Y así como el hambre, el miedo es el otro aliado sustantivo del comunismo – el socialismo es un eufemismo – y para producirlo masivamente el “proceso” castro – chavista ha contado con la cooperación entusiasta del hampa, que ha ensayado en Venezuela formas inéditas de amedrentamiento, como perseguir en motos a las mujeres de los barrios para atracarlas, arrastrándolas por el pavimento, con los que las damas presas del terror deciden no salir de sus casas. El premio que el gobierno otorga a los delincuentes por su colaboración, es la impunidad. Así, dejémonos de pendejadas y reconozcamos la eficiencia de este gobierno de 15 años, en el logro de sus objetivos.

Tenemos desabastecimiento, con su aliada la inflación, y miedo parejo y una oligarquía enquistada en la cúpula del poder que produce leyes para legitimar sus depredaciones libertarias. Qué más puede pedir un gobierno comunista.

Una vez impuestos en la psiquis del  pueblo los artilugios de dominación – domesticación por salivación - tarjeta de racionamiento y toque de queda, el hampa desaparecerá devorada por un mar de fuego de fusiles, y entrarán en acción plena las bandas armadas de vigilancia que han sido formadas en paralelo y cuya eficacia apenas hemos observado en los eventos de protesta.

Solo falta someter a la díscola clase media, políticamente sociedad civil o “la derecha” como la define la imbecilidad en el ejercicio abusivo del poder, que, después de haber votado masivamente por el zafio golpista del 4F, infectada por el virus de la antipolítica inoculado por los medios de comunicación que lanzaron una campaña anti partidos, con alguna que otra razón, y que demostró su capacidad de expresión el 2002, y que ha vuelto a evidenciar su disposición a recuperar la democracia liberal que permitió su surgimiento, con masivas protestas pacíficas, pero armadas de coraje y voluntad de cambio, que ahora atraen la curiosidad del pueblo, tal como a la que impidieron con francotiradores llegar a Miraflores aquel 11A que pone la carne de culecas a los engreídos castristas de la godarria.

Como símbolo de aquella gesta el “proceso”, purulento ya, estos cobardes mantienen en prisión a Simonovis, para demostrar que el extinto era más cruel que la monstruosidad de Fidel.

La claridad necesaria

Esta inédita estructura de poder rebasa la comprensión de muchos políticos jóvenes o formados en democracia, que intentan enfrentarlo con formas tradicionales de oposición. Cuando hay que continuar, pero con mayor contundencia, con la lucha política, ajustando el discurso a la realidad de este proceso liberticida, para derrotarlo en el epicentro de su poder orgánico: las grandes mayorías.

Pues, por ejemplo, de nada sirve que la oposición partidista se desgañite señalando los índices de inseguridad, que es la primera preocupación en la clase media, pero es la segunda o tercera en los barrios, a pesar de ser los más afectados por sus ataques irracionales, si no tiene la claridad conceptual necesaria para acusar con propiedad al gobierno de estar pivotando su consolidación en el miedo paralizante producido por el hampa, que elige al azar, sin consideración alguna por la filiación política de las víctimas.

¿Cuántos trabajadores seguidores del castrismo han sido víctimas del hampa? Y eso no le importa al procónsul cubano ni le importó al difunto. Son daños colaterales meramente estadísticos. Lo importante es que el miedo paralice a todo el cuerpo social. ¿Sino como le imponen por la fuerza a un pueblo que tiene que meterse para adentro a las seis de la tarde, sin pagar el inmenso costo político implícito? Quitándole la calle y dándosela al miedo.

Lo que ocurre es que no conocemos a plenitud la capacidad de la maldad hasta que nos alcanza. Los gobiernos comunistas, y los comunistas por supuesto, son de naturaleza homicida, porque es tan anormal e inhumana su propuesta que solo a través del terror pueden imponerla y han sido aparatos militares los encargados de esta tarea, pero en Venezuela, por sus especiales características geopolíticas, fue necesario preservar el barniz democrático, y esa tarea se le encomendó al hampa, incluyendo las peligrosas bandas de operación política,  que con ciento cincuenta mil víctimas mortales en 15 años se ha ganado su lugar privilegiado en la historia del crimen al lado de Fidel.

Lo que ocurre es que  “socialismo” es un sustantivo tan atrayente que convoca no pocas solidaridades, y como se continúa con la estupidez que confiere la culpa de su fracaso a quienes practican la fórmula y no a la fórmula, estamos plagados de socialistas bien intencionados que cubren con su manto de buena fe la perversión deletérea de su realidad, creando la atmósfera de confusión que lentamente nos conduce al silencio.

Rafael Marrón Gonzalez


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9 de marzo de 2014

SI NICOLÁS ENTENDIERA…



Qué otra sería la percepción de nuestro futuro si Nicolás entendiera, por un segundo de lucidez, que no es una reproducción espontánea del difunto, y por lo tanto tiene que gobernar, es decir ocuparse a dedicación exclusiva de los asuntos de Estado y de gobierno, del bienestar de todos los venezolanos, y no de la imposición continental de la revolución, pues el carisma del extinto y la devoción que  lo llevó a considerarse un predestinado a salvar el planeta de la erupción de los volcanes, no se hereda con el cargo.

Y ese olor a multitud que emanaba de su presencia y verbo, lo que opacaba su manifiesta inutilidad como gobernante, no la tiene usted Nicolás. A usted le es necesario gobernar. Para el finado era fácil convencer a un pueblo enamorado de que la miseria en que vivía era necesaria inversión para un fin superior: aniquilar al imperio – “que importa que andemos desnudos….” – pero una vez desaparecida la fascinación que gaseaba el entendimiento de los seguidores del flautista de Sabaneta, la cruda realidad se encargó de disipar la niebla y al descubierto queda usted Nicolás, responsable ante el pueblo de este inmenso desastre nacional, con el país quebrado, enmontado y endeudado con el salvaje capitalismo chino.

Y eso me parece injusto, aunque haya tenido usted mucha culpa en esta adjudicación gratuita, al declararse ingenuamente heredero envalentonado del extinto. Y se le incendió el país. Pero parece que se niega usted a entender las causas que motivan lo que está ocurriendo, y no hay peor ciego que el que pierde todos sus sentidos a la vez.

No admite - ¿o no lo dejan admitir? - que es imposible imponer en paz la ideología criminal comunista, en un país con la mitad de su población en contra. Y continúa usted, en lamentable parodia del occiso, con sus arengas enfebrecidas, en arrogante pose de plastilina, ante una cada vez más escuálida concentración de turistas internos, con un sordo rumor de cacerolas provenientes de los techos de cartón dibujándose en el espacio entre sus discursos carentes del gracejo cautivador de la ignorancia de su elector.

Y ante las protestas que toman forma de cacerolazos, marchas, guarimbas, barricadas, oraciones o cadenas virtuales, pero protestas sociales al fin, que azotan al país de par en par, y que han develado ante el mundo las miserias de 15 años – ¡qué largos! – de mal gobierno y las torpezas represoras de sus agentes desorbitados en sus excesos, se niega a entender y por evasión se va por los rincones peleando contra todo quien ose señalar las violaciones a los derechos humanos y llama a sus huestes sanguinarias, que deberían estar en la cárcel,  a combatir a los protestantes, creyendo que su propensión al crimen motorizado es coraza de invencibilidad, empecinado en no dar muestras de su intención de gobernar, que incluye administrar con equidad los asuntos públicos.

Entiendo su lealtad a su filiación ideológica y a los postulados del insepulto de la montaña, aunque estos no resisten el menor análisis inteligente, pues lo que queda encima del polvero es ruina, división y desolación, sin embargo cuanto nos alegraría a los venezolanos – sí, señor, somos venezolanos con idénticos derechos de aquellos que lo adulan acríticamente por ignorancia o codicia - que adversamos las intenciones liberticidas de los cultores de esa monstruosidad que tanto luto ha derramado sobre el mundo, si usted colocara el timón de Venezuela hacia el rumbo adecuado para el progreso colectivo.

Contágiese de la gestión exitosa de Lula da Silva, que sin abjurar de su ideología – cada loco con su tema – sacó a millones de brasileños de la pobreza y jamás se atrevió, abusando de una mayoría circunstancial, pretender la barbaridad de imponer su forma de matar piojos a su nación.

El error fundacional de esta situación caótica a la que su “proceso” ha llevado a Venezuela ha sido creer que en verdad el poder que ostenta proviene de la victoria revolucionaria y no de la humildad de las urnas electorales democráticas y constitucionales, que, aunque le han dado muchas victorias, también le han propinado una derrota, que, unida a la precariedad de su triunfo frente a Capriles, que por poco lo barre, debería ser la que  en realidad iluminara su sendero, si su ser interno fuera en verdad demócrata.

Usted, señor, está muy lejos de la gigantomaquia que reviste la historia de su difunto predecesor, usted es un sencillo ciudadano, que por esos vericuetos del azar concurrente se encuentra, estupefacto todavía, gerenciando una nación de treinta millones de personas, que demuestran cansancio por los disparates recurrentes de un gobierno de espontáneos, sin el menor conocimiento ni probidad para el desempeño de sus cargos. El ascenso de los peores por razones de incondiconalidad suele ser el fin de todas estas revoluciones, que cuando mucho duran lo que la vida de su dirigencia. 

En conclusion

Por vergüenza nacionalista ni siquiera pienso en salidas de facto ni intentos golpistas y mucho menos una guerra “civil” en esta mi nación cuya historia es un racimo de incivilidad. Que el difunto sea el último gorila. La salida, como lo he escrito, ha de ser constitucional. Y usted tiene la palabra: O desarma la protesta social liberando los presos políticos, incluyendo a Leopoldo López, asumiendo políticas económicas de emergencia que revitalicen el aparato productivo, y gobernando, señor, como el más humilde de los presidentes de América Latina, para todo el pueblo. Sin exclusiones ni privilegios.

O, guiando por soberbia ajena, radicaliza la represión, creando las condiciones para una confrontación que, por mucho que se lo asegure Raúl Castro, no le será posible ganar. Entienda el mensaje implícito en el rugido in crescendo de la calle. Y si no tiene agallas para enfrentar y apartar el atraso conceptual que lo rodea, es constitucional renunciar y permitir que en un limpio proceso electoral Venezuela retome su destino. De la decisión que tome ahora, depende la suerte de su historia.

Rafael Marrón González


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“VENEZUELA NO ESTÁ BIEN….”




“Venezuela no está bien”, presidente, le dijo Jorge Roig en su carácter de presidente de Fedecámaras, a Nicolás Maduro, y el inasible – guabinoso - Jorge Rodríguez – que “nunca había ejercido tanto la psiquiatría como cuando practicó la política”, según sus propias palabras – le respondió con una suma de pollos con aguacates que le dio comezón: - “¿Y las tres millones de “canaimitas” que hemos regalado? Y me pregunto, ¿qué tiene que ver el talón con las pestañas? Las “canaimitas” se las compraron a Portugal, haciendo feliz a un empresario portugués, y con ellas no se fabrica papel higiénico ni se mantienen las carreteras que están en el tierrero, ni se construyen viviendas ni se baja la inflación ni se resuelve el grave problema del desabastecimiento, que tiene a Venezuela en terapia intensiva, ni salimos de la inseguridad con su letal carga de crímenes horrendos, ni se crean empleos ni salarios acordes con el alto costo de la canasta básica.

Y es precisamente por esa sordera psiquiátrica que Venezuela  ha sido sacudida por una ola de protestas contra el gobierno que han llevado al régimen soberbio del chavismo a bajar la cerviz – aunque la actitud “si me cortan no echo sangre” de Istúriz – maestro de 4º grado diciendo “degolle” en cadena nacional y alabando las salvajadas de la GN, como el asesinato de Geraldine Moreno -  y la de Diosdado con los belfos inflados de cólera, coincidiendo con “no nos van a pegar contra la pared”,  reflejaran lo contrario a una evidencia de paz y a una disposición seria de diálogo.
Así que fue por fuerza mayor que esta prepotencia engreída, montó ese show llamado, con toda propiedad, porque eso es lo que será en lo que “les vuelva el alma al cuerpo”, “conferencia nacional por la paz” – un saludo a la bandera con la mano muerta y un Maduro con la voz bajita prometiendo no insultar más -  mientras continúa la represión por las calles del país harto de tanta podredumbre psiquiátrica, como acusar de pertenecientes a la ultra derecha a los estudiantes, hijos del pueblo que tomaron las calles, o sostener – según el mismo Rodríguito, héroe por tener un padre asesinado por unos funcionarios tan salvajes como los que asesinaron a 14 venezolanos en las protestas del 12 al 22 de febrero  – que “son los ricos quienes protestan porque los pobres celebran”, hay que ser bien hijo de Goebbles – niega y miente que algo queda - para obviar la contundente realidad que presenta la nación de cabo a rabo.

Por esa ceguera estúpida en Ciudad Guayana, por ejemplo,  el poder no se ha percatado de que  San Félix protestó en Puerto Ordaz, ni escuchan el ruido de las cacerolas en los barrios de la pobreza profunda, que anuncian el fin de la revolución que se empeñan en mantener viva por intermedio de un sepulcro virtual.

Ni piensan admitir la posibilidad de un cambio de rumbo económico, comenzando por botar al cavernícola Giordani que los ha llevado nariceados por la senda del error, pues para esta gente es más importante hacer causa común con el desastre socio económico de los despreciables hermanos Castro – para insuflarles aires de triunfo revolucionario a unos piratas caribeños asentados sobre una montaña de generaciones destruidas - que la felicidad de la patria, en cuyo nombre cometen los más estrafalarios dislates, pero eso sí con rimbombantes nombre sociológicos.

Y mucho menos están dispuestos a dar un paso atrás en su empeño de imponer el comunismo en la patria de Bolívar, a pesar de los alertas de los testimonios del mundo. Así que, como he visto mucho muerto cargando basura, esta fulana conferencia me parece más un exorcismo para alejar los espíritus de la sabana que merodean por Miraflores que una sincera voluntad de diálogo, aunque Maduro tuvo que calarse un crecido Lorenzo Mendoza, exigiendo la creación de una comisión de la verdad económica, dando a entender que a Maduro, como al que te conté, le meten el embuste parejo, y que le enrostró “aquí están mis muertos”, vaya usted a saber de qué lado de la frontera occidental estarán los del otro.

Y la MUD como si estuviera

Por la ausencia de la MUD, el fantasma de un supuesto golpe de estado, “en pleno desarrollo”, flotaba en todos los discursos de los golpistas del ´92, que por arte del “yo no fui”, son los demócratas más fanáticos del universo y no les gana nadie respetando la Constitución – la Fiscal fue enfática en eso, obviando, claro, que a los “sebines” asesinos los hundió el periodismo ciudadano y no su celo justiciero - y de tanto repetírselo ya juran por este puñado de cruces que ellos no han dado un golpe en su vida.

Cosas de este país de surrealismo tropical, en el cual la palabra “bochinche” adquiere dimensiones filosóficas. Por ello el nombre de esta “conferencia” debió ser “bonche por la paz” para justificar los arreglos florales del salón, que, con un nulo sentido del ridículo, reproducían la palabra paz con crisantemos.

Gracias a que, con buen sentido oportunista – yo no pelo ese boche - los empresarios arrimaron las brasas hacia sus sardinas, aportando cierto contenido a aquel aquelarre sazonado por el presidente de Conindustria que aseveró muy circunspecto que jamás la industria estuvo en mejor momento que ahora, vaya usted a saber quien le afloja los datos o para que lado tiene el periscopio, porque sino aquel encuentro entre dos mundos hubiera sido un monumento al aburrimiento, estilo urbanidad de Carreño, porque si de las presidentas del TSJ y CNE se trata, aquello fue para sentarse a llorar, ¡qué simplismo escalofriante!, ¡qué dechado de naderías humedecidas en salsa de combate!, ¡cuánta sosera puede salir de unas bocas de Revlon!  

Y, así, lo de la paz quedó como consigna,  hasta que un representante del Islam la asoció con el universo musulmán que suele destripar a bombazo limpio a todo blasfemo que ose asegurar que Mahoma era un vivaracho que se la pasó requetebién dándole paz a la paloma, con lo que de consigna pasó a contradicción.  

En conclusión

La paz que queremos los venezolanos es producto de la justicia, que cada quien reciba lo que le corresponde, y no de una imposición gobiernera que llama paz a la resignación de las ovejas. Sale pa´llá.


Rafael Marrón González
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ES PROTESTA SOCIAL Y PUNTO



La revolución “socialismo S-XXI” acaba de morir. El doble repique de cacerolas surgido inopinadamente de la zona oeste – ejemplo Casalta II, Catia - que estremeció Caracas, a pesar del miedo impuesto por los paramilitares que amenazan con quemar la vivienda de quien caceroleara, rubricó el acta de defunción. Y estamos convencidos de que ese redoble de cacerolas se va a traducir en exigencia multitudinaria de cambio, como consecuencia de 15 años de fracasos que han llevado al país a la ruina física y moral.

Así que prepárate Maduro que lo que sufriste esta semana es la punta del iceberg, pues son vergonzosos los niveles de escases e hiperinflación que sufre el pueblo venezolano dentro de una bonanza petrolera histórica – un millón de millones de $ - que esta locura revolucionaria – revolución es sinónimo de atraso en estos tiempos -  regaló, se robó y dilapidó en un festín de Baltazar propio de una estupidez sin parangón en la historia de la humanidad.

Situación que hasta estos días había sido consentida por un significativo porcentaje del pueblo en situación de pobreza, ignorancia solapada en el carisma del líder “eterno” que le ofrecía eufemismos heroicos a cambio de su miseria, permitiendo que los recursos de combatir su pobreza se dilapidaran exportando la idiotez cubana, lo que fue aprovechado por no pocos chulos para forrarse en billete petrolero.

Y mientras el “eterno” vivió, ese pueblo siguió consumiéndose en la inseguridad, el hambre y el desempleo, soportando impávido el deterioro de los servicios públicos y la asquerosa corrupción, porque y que “estaba construyendo patria”. Pero el “eterno” murió y como ha sucedido en todos los proyectos para “mil años” al desaparecer el encantador de serpientes el parapeto se derrumba, pues el pueblo recobra la vista y el olfato, lo que en el caso venezolano fue más pronto de lo que pensaba.

Recuerdo en el 2006, cuando perdimos las elecciones llevando de candidato a Manuel Rosales, sostuve que la victoria estaba en la votación obtenida, y que era ingenuo esperar derrotar el formidable aparato fraudulento del gobierno – uso de los recursos del Estado e información privilegiada del comportamiento electoral, en pleno desarrollo,  para activar los operativos de movilización de electores  – sin el concurso de un estallido social, pues esta revolución tenía que cumplir su proceso histórico, y debía ser combatida en el terreno político, no insurreccional, y había que acudir a todas las elecciones que se convocaran para publicitar el crecimiento del descontento popular, hasta que llegamos a las elecciones del 14A que Maduro ganó apenas con 1,5% de los votos.

Una derrota política formidable, que, por el lado del pueblo opositor no fue valorada adecuadamente, obsequiando al oficialismo por abandono, la mayoría de las alcaldías del país, legitimando el triunfo de Maduro – en Caroní perdimos por un 7,8% cuando en Universidad, protagonista de la guarimba de ahora, dejaron de sufragar 23.000 electores – y por la parte oficialista, la oceánica estupidez del chavismo intentó, en un insulto a la inteligencia, revertir en victoria multitudinaria su cuasi derrota, desaprovechando la oportunidad de reconocer el crecimiento determinante del movimiento opositor en los sectores populares, lo que hubiera permitido corregir el rumbo, aceptando el fracaso de la estúpida propuesta socialista, y evitarse el descalabro tridimensional que sufre hoy, pero imperó la soberbia inoculada por un irresponsable a un hombre acostumbrado a obedecer. Y allí lo tenemos, acorralado entre la renuncia y la Corte de la Haya, dependiendo de la lealtad de la violencia, oportunista o sufragada.   

Rumbo democrático

La lectura que la sensatez debe dar a esta semana de  protestas acalladas con balas, gases, tanquetas y paramilitares impunes, empoderados de la calle a punta de motos, pistolas y capuchas, tiene que ser profundamente democrática, evitando ese pernicioso pescar en río revuelto que caracteriza la “viveza” criolla.

Por muy popular  que sea en estos días “tener bolas”, cuyas consecuencias, además de los 8 muertos – Génesis Carmona como emblema – los 265 heridos de bala, los 604 brutalmente golpeados y el allanamiento a María Corina para enjuiciarla – recogieron diez mil firmas en minutos – y la irreflexiva y estúpida actitud de triunfo del gobierno autista pivotado en las bayonetas, es la prisión de Leopoldo López, que pagará su “arrojo”, como lo anunciara Maduro, con su inhabilitación política – chavista no es Caldera, será juzgado y condenado, y luego, tal vez, perdonado,  ojalá con todos los presos políticos, si la sindéresis se impone, aunque lo dudo -  el deber ser de nuestro liderazgo nacional y regional es profundizar el trabajo político en los barrios, porque el arma es el voto, estimulando la protesta social dirigida a objetivos específicos, hasta obligar al gobierno a reconocer que somos la mitad del país y tiene que escuchar a quienes protestan para que la paz y la justicia imperen en esta república que no merece el trato indigno que le infiere este gobierno encadenado en 15 años de maldad y latrocinios. 

Cuidado con el lenguaje

Pensando en los “juristas del horror” y el comienzo del calvario de Leopoldo, es necesario cuidar nuestro lenguaje, evitando inteligentemente el “comecandelismo”, pues estamos enfrentando el poder omnímodo de un santuario revolucionario, dirigido por una esquizofrenia ideológica inescrupulosa que considera blasfemia punible cualquier disidencia, y que tiene miedo pero está armada de jueces y fusiles.

Recordemos que “lucha” no traduce acto cultural, por lo tanto despojada de violencia,  sino pelea, combate, disputa, enfrentamiento, es decir que toda lucha lleva implícita grados de violencia. Y “la  calle”, que es el escenario natural de la lucha – “salte pa´juera coño e´tumae” -  es el equivalente de la selva donde impera la ley del más fuerte, del más violento, donde no hay reglas y se quiebra la norma.

La frase “lucha en la calle” puede ser considerada por el gobierno, en su transición dictatorial, como  “incitación a delinquir”. Es “protesta social”, sin la carga semántica de la violencia, y punto.

Rafael Marrón González


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LA SALIDA ES CONSTITUCIONAL



Aunque es una verdad de Perogrullo, la desesperación es mala consejera, pero lo es peor, las ansias de protagonismo histórico. Nos guste muy poco a los demócratas la presencia de Nicolás Maduro en la presidencia de la República, lo cierto es que ha sido legitimado por el reconocimiento de todos los países del mundo que han acreditado embajadores o encargados de negocios ante su gobierno, y por los alcaldes y gobernadores de oposición que han acudido a su llamado de diálogo, incluyendo a Enrique Capriles que fue a hablar con el papa para que, por mediación suya, el gobierno entablara una relación de entendimiento con todos los sectores de la vida nacional.

Ya la denuncia aquella sobre un posible fraude el 14A se ha desdibujado, junto con la supuesta nacionalidad colombiana de Maduro. Los mismos actores que lo propiciaron se han encargado, con suave patinar incluyente, de desmentirlo. Y cada día que pasa los poderes constituidos se afianzan con más determinación al ejercicio del gobierno y a su conjuro el comunismo, a punta de leyes de impecable empaque democrático, para consumo externo,  marcha seguro hacia su consolidación.

Ya el control de cambio, por ejemplo, no es más que un vulgar peaje ideológico para bloquear a la empresa privada y a los medios impresos que no estén cuadrados, a la manera militar, a la sumisión por la supervivencia al derecho de Estado.  Y si Nicolás Maduro es el presidente de la república, entonces, y para entendernos, es delito conspirar para propiciar un golpe de Estado o hacer llamados a tomar las calles para crear una situación de conflicto que puede derivar en una guerra civil, que está más cerca de lo que muchos creen, dada la impunidad con la que actúan los grupos armados y motorizados del chavismo causantes de las muertes del 12F, y basta que desde este lado se les respondan los disparos para que comience la función.

Porque, estemos claros, Venezuela está dividida en dos mitades, equilibradas numéricamente, pero con la mitad gobiernera,  subsumida por el odio, protegida por las armas de la república y de otras latitudes. Otra cosa sería que, dada la precariedad económica del país y la quiebra de los servicios públicos, la escasez, la inflación y la humillación de las colas, de manera espontánea, sin cabeza directriz visible, el pueblo de cada barrio de cada ciudad, se lance a la calle en una protesta que obligue al gobierno a presentar su renuncia y llamar a elecciones anticipadas, según contempla la constitución.

Y me parece, no solamente grave, sino de una candidez rayana en la estupidez, que líderes de trascendencia nacional, indispensables para la verdadera lucha por el poder político, se expongan, como carne de cañón, a ser imputados por “asociación para delinquir, instigación a delinquir, intimidación pública, incendio a edificio público, daños a la propiedad pública, lesiones graves, homicidio y terrorismo”, por hacer llamados públicos a tomar las calles como método para “la salida”, lo que parece traducir “insurrección”, que por los vientos que soplan no tiene ninguna posibilidad.

La más delgada sindéresis debió advertir a estos líderes fundamentales de la inconveniencia, para nuestra lucha por el imperio de la democracia, de su presencia protagónica  en esas acciones de protesta, convocadas de manera espontánea por el movimiento estudiantil, que tiene sus propios mecanismo de organización  - “la marcha de nuestros muchachos (…) no puede ser de ninguna manera utilizada”, Henry Falcón - para exigir la liberación de sus compañeros detenidos, pues, la presencia de líderes político - partidistas, tergiversan los objetivos lo que se presta para la manipulación del gobierno – que, y que es pacífico pero está armado y tiene miles de mercenarios cubanos - que no perderá, como no la perdió, la oportunidad de cambiar los hechos para aparecer como víctima de la violencia propiciada por sus bien pagados infiltrados, que hasta entrenados fueron para que, en caso de ser capturados por la policía, confesaran que “líderes estudiantiles de derecha les ofrecieron dinero por generar violencia durante la manifestación”.

Como aconteció. Tres jóvenes muertos, de la oposición, y un violento jefe de “colectivos”, del oficialismo, que vaya usted a saber quién aprovecharía la oportunidad para sacárselo de encima.

La necesaria cordura

La estulticia considera la cordura cobardía. Los hechos violentos del 12F opacaron la extraordinaria victoria del movimiento estudiantil, en sus protestas de ese día en toda la república, pues la prensa nacional e internacional se dedicó a destacar los hechos de violencia ocurridos después de que el movimiento organizado, cumplido su objetivo de llegar a la Fiscalía, se retirara pacíficamente, sin un solo acto discordante. Y, a partir de allí, comenzó la fanfarria de Maduro, propiciada por sus colectivos motorizados que se dedicaron, para vaciar sus armas contra ellos, a ubicar a los grupos de opositores que, fuera del control de sus líderes,  se desplazaban por las distintas calles de la ciudad.

Y la protesta pacífica, se convirtió en “golpe de Estado en desarrollo” – “golpe” es sinónimo de “militar” - que justifica la salida de la parrilla de las cableras de NTN24 por “estar en el golpe”, y la represión policial que causo, además de los cuatro asesinatos,  más de 40  heridos y prisión a 90 ciudadanos, lo que constituye criminalización de la protesta cívica, que no necesita “permiso” como asevera Maduro, pues la Constitución es clara al respecto, en su artículo 68:

“Los ciudadanos y ciudadanas tienen derecho a manifestar, pacíficamente y sin armas, sin otros requisitos que los que establezca la ley”, y la ley solamente exige la notificación a las autoridades competentes de la fecha, hora y ruta de la manifestación, pero con el objeto de brindar protección a los manifestantes. No para aprobarla.

Y, mientras la ONU exige investigar las acciones represivas, el inefable Jaua tilda de “arremetida fascista” los hechos del 12F, el movimiento estudiantil afirma que no saldrá de las calles hasta obtener justicia, reeditando, en pequeño formato, las concentraciones del 2002 en Caracas, Maduro promete bañarse en pueblo, como respuesta política a la protesta opositora. Amanecerá y veremos.  

Rafael Marrón González


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TAXISTAS: ¿ENEMIGOS PÚBLICOS?



La actitud de los taxistas contra la ciudad, con las minúsculas excepciones de rigor, es de tal agresividad y violación de las normas de convivencia y leyes que regulan el tránsito automotor que, sin lugar a dudas se han convertido en un azote de mayor peligrosidad que los motorizados que ya es mucho decir.

Sujetos de alta peligrosidad a quienes importa poco la vida y bienes de los demás se lanzan por las arterias viales de nuestra ciudad a velocidades suicidas, y pobre de quien se atreva a cruzarse en su camino porque necesita hacer un giro o cambiarse de canal, pues se lo impedirán con el argumento de atravesar el carro para propiciar el choque y como el carro que conducen parece no ser de su propiedad, se salen con la suya.

Zigzaguean en las colas,  irrespetan los semáforos y cruce de peatones, y lanzan los carros contra quienes atraviesan calles y avenidas, personas, muchas veces de avanzada edad, que deben correr despavoridas ante la amenaza de muerte o mutilación que significa la cercanía de un taxi conducido por un tarado que debería estar en una institución de salud mental.

Son vulgares, prepotentes, abusadores – nada reta la naturaleza humana como el abuso -  y apoyados por la ausencia de autoridad o como me respondió uno ante mi reclamo airado: “fiscal que se me atraviese lo compro”. Y para remate, las tarifas que cobran son usurarias porque les da la gana.

Es imperativo que la autoridad – llamarse alcalde para no serlo es el colmo de las miserias - aplique correctivos a estos delincuentes disfrazados de taxistas, que hacen más difícil la ya agobiante convivialidad ciudadana. No es posible que cualquier esquizofrénico, drogadicto o psicópata que necesite plata se meta a taxista con el simple expediente de comprar en una casa de repuestos una calcomanía autoadhesiva que identifique el vehículo como “taxi”.

Debe prohibirse la venta libre de este emblema, pues identifica un servicio público que tiene que estar autorizado exclusivamente por la Alcaldía, previo registro del vehículo y la adjudicación de una patente que genere impuestos, pues se dedican a una lucrativa actividad comercial, y todo taxi debe llevar este distintivo de manera fija y definitiva mientras el vehículo este registrado para esa actividad.

Todo taxi registrado, únicos que podrán circular y cargar pasajeros, so pena de multas y penas severas por la transgresión, debe anunciar en letras bien visibles, como se exige a los comercios establecidos,  el número de patente y el de teléfono de la oficina de quejas y reclamos que se creará para civilizar esta actividad, hoy en manos de una banda de desquiciados morales, que han desplazado a nuestros decentes trabajadores del volante que, organizados en “líneas”, prestaban un excelente servicio a la ciudadanía.

Eran profesionales del volante y del servicio público. Y estaban orgullosos de ello. Era un oficio digno que redituaba satisfacción ciudadana. Pero ahora los taxis son “mata hambres” de ocasión y los taxistas cazadores de pasajeros, al mejor estilo safari, y al capturar la presa, parten como una exhalación a soltarla en su destino,  y en esa búsqueda enloquecida se llevan por delante a quien se les atraviese. Son tan imbéciles que atropellan y espantan a su cartera de clientes. La ciudadanía inerme no tiene más defensa que el grito indignado.

A organización llama la ciudad

La dirección de transporte tiene que asumir su responsabilidad y comenzar un operativo de registro de los vehículos dedicados a esta actividad, en un plazo perentorio, dada la gravedad del asunto.  Al momento del registro, los taxistas tienen que entregar copia de su documentación personal y del vehículo para iniciar el archivo digitalizado que otorgará las patentes y el anuncio que identifica al vehículo como “taxi”.
Estos carros tienen que estar “gobernados” para limitar su velocidad y los conductores deben pasar por la escuela de conductores de servicio público, que se creará con esa finalidad, para recibir instrucciones necesarias para convertirlo en prestadores responsables de un vital servicio de alta incidencia en la calidad de vida de los ciudadanos.
Esta escuela otorgará un certificado que debe portarse en el vehículo, con el resto de la documentación, porque será exigida por la dirección de tránsito, como requisito indispensable para conducir un taxi. La ciudadanía debe cooperar obviando abordar taxis “piratas”, es decir que no porten el distintivo otorgado por la alcaldía.
La situación del tránsito automotor en Puerto Ordaz está caotizado por la irresponsabilidad de los conductores de taxis, aunque no obvio el comportamiento incivil de algún neardertal, por ello es imperativo la intervención inmediata de la autoridad delegada por la ciudadanía y si no es capaz, entonces ponga su cargo a la orden y permita que un verdadero alcalde cumpla con las funciones inherentes a su magisterio – el colmo de la sumisión a la fuerza delictiva: Maduro aconseja a la banda los orejones: “iremos por ustedes si retan al estado”, qué santas bolas - o, en su defecto, apoye la división del municipio para que una autoridad competente asuma el compromiso de aplicar la ley y devolver la paz a la ciudad de Puerto Ordaz que está agobiada por su ineficiencia- la forma artesanal como tapan los huecos en nuestras calles lo dilucida -  aunque observo el mismo caos en San Félix, pero allá están contentos con su gestión y sarna con gusto dicen que no mortifica.
Rafael Marrón González



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CELAC A LA MANERA CERELAC



Para comenzar, esa ficción turística, creada y financiada - ¿cuánto se ganarían los castros con este inútil aquelarre? -con los dólares petroleros venezolanos para “preservar los valores democráticos”, con la gruesa intención de destruir la OEA, llamada pomposamente Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños - obviando que el Caribe es un espacio marítimo latinoamericano - CELAC - más parece CERELAC por la abundancia de buenas intenciones de las que tapizan el infierno, como eso de declarar a la región "zona de paz", con ademán Harry Potter, desapareciendo, de un solo firmazo,  guerrillas, narcotráfico y bandas delictivas de las que asuelan la paz en Venezuela, afirmando además que este es “un compromiso que implica no producir ni usar armas nucleares”, serán de yuca amarga, porque, que yo sepa, los únicos capaces de producir y usar esas armas serían los choros que en la realidad mandan en Venezuela, según pudimos constatar con el caso patético de Ocumare del Tuy.

Esta organización de intereses creados en torno a los petrodólares venezolanos, como todas las entelequias de la izquierda, que es el infantilismo del comunismo, según Lenin, no pasa de ser un bramido de oveja trasquilada que evidencia sus profundas contradicciones con la inteligencia, por lo que no entendemos la presencia de líderes más o menos respetables en esa “cumbre”, salvo que fueran a cobrarles sus deudas a Venezuela, que pierde toda legitimidad al haber estado presidida “pro tempore” por un decrépito tirano zarrapastroso cuyos crímenes contra los derechos humanos aterrorizarían al huno Atila, por lo que cobardemente ese tema estuvo fuera de ser mencionado en los discursos de los alcahuetas de la indignidad latinoamericana, seguidores de la nueva era del ¿cuánto hay pa`eso? internacional, salvando la decencia del Secretario general de la ONU, que fue el único que se atrevió a mencionar la cuerda en la casa del ahorcado.

Sin embargo, entiendo psicológicamente la situación al observar aquella cáfila de muchachos investidos con el poder popular desfilando ante la monstruosidad más sanguinaria y cruel de que haya tenido noticias la historia de la humanidad, para tomarse una gráfica que satisface sus más íntimos deseos infantiles de retratarse con el ratón Miguelito, llegando al colmo de que la diva Cristina, la multimillonaria jefa del gobierno argentino, declarara que lleva fotos “preciosas” tomadas al lado del barbudo criminal.

No se fotografió con las Damas de Blanco ni con nadie de la disidencia cubana, como si lo hizo Piñera, como presidente de Chile, pero en nombre de los demócratas del planeta. Y a medida que leo el larguísimo texto de 83 ítems de la “Declaración de La Habana de la II Cumbre de la Celac” me convenzo más de la absoluta carencia de objetividad – chorro fuera del perol - de estos mamotretos regionales cuya principal función es ladrarle, pero tras bambalinas, al imperio que les da de comer – Estados Unidos adquiere el 50% de la producción de América Latina “y el Caribe” y la paga y no nos llenan el país de gringos como nos lo están llenando de chinos - pues aquello va desde oposición al cambio climático hasta acabar totalmente con la pobreza el 2025, ¡hágase la luz!
El silencio de la prensa internacional sobre el evento, lo que molestó a Maduro, contrasta con el rufianesco cacareo de los medios gubernamentosos venezolanos y de algunos dirigentes antiestadounidense pero pro chinos o pro rusos – antiimperialistas a la manera del genial Cantinflas – que declaran que la CELAC “es un escenario para defendernos del imperio” - Evo Morales propone a la Celac espiar a EE.UU. para que haya "seguridad mundial", ¿con que culo se sienta la cucaracha? -  y la pregunta obligada es: ¿de cuál imperio hablan estos sujetos sin verbo ni predicado? Porque si alguna región sufre los rigores del imperialismo endógeno es América Latina.

Comenzando, como muestra, por el brutal imperio de la ignorancia, sostenida y prohijada de manera perversa por el socialismo del siglo XXI, pues sin ese apoyo las colas estarían frente a Miraflores exigiendo el regreso de los productos de consumo masivo a los anaqueles de los expedíos populares, como existían en la era democrática, sin embargo es el impero de la ignorancia el que permite a esta retrógrada manifestación cavernaria – pre política – acceder a espacios de poder para destruir cualquier posibilidad de desarrollo al que estos tristes remedos de países, con una espesa nube de dioses, héroes y tumbas gravitando sobre sus eternos miedos y supersticiones, pudieran acceder.     

Para muestra un botón

No entiendo como Nicolás Maduro, comunista formado en Cuba, pudo aprobar el siguiente texto incluido en la declaración final, a menos que don Rauleone se lo indicara con un movimiento de meñique:

“Reafirmamos que para la erradicación de la pobreza y el hambre es necesario impulsar políticas económicas que favorezcan la productividad – palabreja odiada por el comunismo - y el desarrollo sostenible de nuestras naciones, trabajar para fortalecer el orden económico mundial - ¡modestos los muchachones! - en beneficio de nuestros países, fomentar la complementariedad, la solidaridad y la cooperación, y exigir el cumplimiento de los compromisos de ayuda al desarrollo, por parte de los países desarrollados - ¿no suena a pedir cacao?

Y este otro que no tiene desperdicio, tomando en cuenta el odio que siente Maduro por la empresa privada, si es venezolana claro, porque a la extranjera, tal como su creador, la enriquece a más no poder: “…reconocemos la valiosa contribución del sector privado, de la sociedad civil, de los movimientos sociales y la sociedad en su conjunto…”. Alguien está loco de bola, Bartolo, o yo me perdí en algún recodo del camino.  Sale pa´llá.

Rafael Marrón González


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