Cuando denuncio al ladrón y al canalla sólo al canalla y al ladrón señalo

Cuando llamo ladrón al ladrón y canalla al canalla, sólo al ladrón y al canalla aludo. Ladrones y canallas suelen cobijarse bajo la pudibundez moral, la insulsa descalificación y las leyes dictadas ex profeso para acallar la voz tronante que los desnuda como canallas y ladrones. Nada me produce más satisfacción que contemplar los cadáveres insepultos de ladrones y canallas, aullando sus pútridas carnes las huellas de mi látigo, deambular ululantes en los muladares buscando un rincón para cavar sus tumbas con la sordidez de su moral deshilachada. ¡Silencio ladrones y canallas que, aunque los tiempos parecen favorecer a canallas y ladrones, este espacio es un reducto de la decencia y de la integridad!

13 de julio de 2013

PERDÓN… ME EQUIVOQUÉ…



En un acto salvaje, de inaudita violencia homicida, impropia de un cuerpo de seguridad ciudadana, veinticinco motorizados de la Guardia Nacional propinaron 59 balazos de alto calibre al vehículo en el cual se desplazaba una madre y sus tres hijas, asesinándola junto con una  de ellas y dejando en estado de gravedad a las otras dos, una con el rostro desfigurado y la pérdida de un ojo y la otra, además de los balazos, con un trauma psicológico de por vida porque fue la que se mantuvo consciente y presenció toda la barbarie y la posterior denegación de ayuda humanitaria, que se logró por la presión de los enardecidos vecinos.

Los homicidas, porque no dispararon para detener el vehículo sino para matar, se equivocaron – perdón… me equivoqué - iban a asesinar a unos delincuentes que supuestamente huían en un carro de características diametralmente opuestas, cuando se cruzaron estas inocentes a su furia demencial. Y a falta de pan, buenas son tortas.

Y el ministro de relaciones interiores, luego de exhortar que “no se politice el dolor”, como si no fuera un asunto de incumbencia política esta actuación salvaje, que debe tener como consecuencia inmediata la prohibición del uso de armas largas en los cuerpos de seguridad – el extinto despojó de este armamento a la Policía Metropolitana - salta a  excusar a su plan “Patria segura” de cualquier responsabilidad en el horrendo crimen, plan que precisamente ha sido objetado por todos los expertos del ramo por considerar que la ciudadanía corre riesgos mortales, pues los militares son entrenados para la guerra, para tierra arrasada, y no para el diálogo con civiles, propio de la policía, es decir que  militar en la calle es como James Bond, se considera con licencia para matar por responsabilidad delegada, como sucedió el jueves pasado en una población tachirense, en la cual fuerzas militares realizaron un operativo contra el contrabando de gasolina con el resultado de un ciudadano muerto, otro herido y una población furiosa por la brutalidad del procedimiento:

“los que fueron testigos denuncian que los del ejército los rociaban con gasolina y por eso las quemaduras y también los sumergían en un tambor con combustible y esa fue la causa de la muerte de uno de los muchachos”.  Pero la creencia militarista – el militarismo es una creencia como las religiones o las ideologías -  es impermeable a las lecciones de la historia y continúa impertérrita en su empeño de imponerse como solución efectiva contra las desviaciones de la sociedad, lo que los ilusos llaman “mano dura” – “así, así, así es que se gobierna” - cuando no hay nada más duro que la ley, porque es inflexible. Lo que hay es que aplicarla.

Es necesario traer a colación el asesinato de seis mineros ametrallados a mansalva por miembro de las fuerzas armadas en la mina Papelón, de los Picachos, La Paragua, estado Bolívar. Y los crímenes como las masacres del Amparo, Yumare y Cantaura cometidos por fuerzas combinadas contra insurgencia en la etapa democrática.

Es que cada uniformado en la vía pública es un sujeto sin rostro cuyo símbolo de autoridad es la mortífera arma larga que, aferrada con ambas manos, presto a disparar sin fórmula de juicio, emite la sensación del fin del estado de derechos, a lo que contribuye la violencia verbal del presidente en ejercicio que, para colmo, en su cruzada contra los corruptos de abajo, declara que quisiera fusilarlos y en la reunión de Caricom ofreció asesoría en el combate a la delincuencia “con rudeza”.

¿Fue ese crimen una demostración de esa “rudeza”? Aunque el asesinato de inocentes no es privativo de los cuerpos militares, sino que abarca a todos los cuerpos de seguridad: en la memoria permanece fresco el homicidio en una alcabala móvil de la hija del cónsul de Chile en Maracaibo, que viajaba a bordo de un vehículo con placas diplomáticas, y la masacre de estudiantes en el Barrio Kennedy, por un grupo enardecido de la policía “científica”, que buscaba un delincuente para matarlo por venganza y terminó asesinando a tres estudiantes de la universidad Santa María e hiriendo a otros tres, uno de los asesinos fue premiado años después, luego de cumplir unos pocos años de prisión, designándolo defensor público, inadmisible para un convicto de un crimen horrendo, que causó conmoción pública. 

Y son incontables los casos de excesos policiales en los operativos en los barrios, en los cuales son ajusticiados presuntos delincuentes bajo la justificación de enfrentamientos. Y aunque en muchos de estos casos la justicia se ha aplicado condenando a los culpables a penas de prisión, también es cierto, y lo demuestra el reciente crimen contra esta madre y sus tres hijas, que la violencia de los organismos de seguridad del estado sigue marcando pauta, encerrando a la sociedad entre la despiadada acción del hampa impune, que comete miles de asesinatos anualmente – 2.485 asesinatos solamente en la Gran Caracas en el primer trimestre de 2013 - y el miedo a las actuaciones policiales en la realización de su labor de patrullaje y control. 

La violencia policial ha sustituido los procedimientos de investigación e infiltración de la delincuencia por los organismos de seguridad, es más fácil exterminar aunque eso no elimine la raíz del problema y amenace vidas inocentes. Pienso que es hora de tomar decisiones al respecto, comenzando, repito, por eliminar el porte de armas largas a la guardia nacional y devolver a los militares a sus cuarteles a los menesteres propios de su responsabilidad constitucional, y someter a los demás cuerpos policiales a una exhaustiva depuración psicológica, pues el “disparen primero y averigüen después”, que el castro comunismo criollo, hoy en el poder, atribuyó calumniosamente a Rómulo Betancourt, parece ser la consigna de unos cuerpos policiales demasiado adictos a jalar del gatillo, a pesar de que en Venezuela no existe – pura teoría - la pena de muerte: Artículo 43. “El derecho a la vida es inviolable. Ninguna ley podrá establecer la pena de muerte, ni autoridad alguna aplicarla”. ¿No es verdad?


Rafael Marrón González
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6 de julio de 2013

CIUDAD GUAYANA: UNA ATROZ REALIDAD


Por ese azar concurrente que nos lanza al viento a capricho de los manes, fui testigo del mágico germinar de esta ciudad de arterias vivificantes edificada para el trabajo, y en delirante danza de rugidos mecánicos presencié el surgir de avenidas y más avenidas y autopistas, y calles y urbanizaciones y edificios y centros comerciales donde minutos antes existían cotos de caza. La ciudad cambiaba de imagen cada día. El asombro apenas daba paso al asombro. Y mañana a mañana envejecía la última construcción opacada por algún singular alarde de artística apariencia. Aunque la prisa solía jugarle bromas de mal gusto.

Hablar de construcción en cualquier sitio del planeta era dirigir en cualquier idioma la mano hacia el lugar del mapa donde titilaba la nueva ciudad venezolana. Puerto Ordaz entonces era el sinónimo con el que se solía llegar a Venezuela, y estábamos orgullosos de vivir en la ciudad más pujante del mundo, la más aseada del país, con los mejores servicios públicos, sin desempleo ni buhonería, con una industria formidable, sin contaminación por la responsabilidad asumida de mantener el filtrado permanente de sus emanaciones tóxicas; con el parque metalmecánico más tecnificado y con mayor capacidad instalada de América Latina.

La ciudad a la que confluyeron pobladores de los 23 estados de Venezuela y de múltiples nacionalidades – una nueva Babel – que conjugaron una nueva mezcla racial que ofrendar a la humanidad. Esa ciudad vibró al ritmo de un programa de desarrollo sustentable, por las potencialidades hidroeléctricas del Caroní, que prometía en pocos años convertirse en una potencia mundial del acero y de sus derivados siderúrgicos, vía empresas aguas abajo. Una ciudad que, a la par de su crecimiento urbano e industrial, fomentaba el desarrollo de su capital humano, nuevas generaciones que la conducirían a su mayor esplendor, sin obviar sus proyectos de desarrollo social integral.

Pero le cayó guatepajarito   

A esa ciudad que recordamos con nostalgia los viejos pobladores que la vimos nacer y crecer, le cayó guatepajarito rojo, rojito, como una maldición, asfixiando su fronda, arrasando con todo vestigio de progreso, en un afán de envidia criminal de convertirla en harapienta evidencia del fracaso socialista, pues para la esquizofrenia ideológica no puede existir una ciudad que rompa el esquema de su discurso mentiroso. Y, particularmente, me provoca indignación contemplar como sujetos que llegaron a esta ciudad atraídos por sus ofertas de progreso, se prestaron para traicionarla al apoyar las acciones depredadoras de delincuentes que saltaron en paracaídas sobre sus riquezas, destruyendo sus posibilidades de progreso.

Traidores. Mil veces traidores. La ciudad presenta una imagen de deterioro físico y moral, como la de toda la república. De su antiguo orgullo no queda ni la sombra. Ya, como prueba de su deterioro moral,  se incorporan a su tradición más abyecta, los conductores que, en la vía pública y a plena luz del día, se bajan de sus vehículos y se ponen a orinar con toda tranquilidad, degeneración copiada por no pocos viandantes desaprensivos. Una nueva fauna en el paisaje urbano que, junto con la idiotez congénita de los conductores que se “comen” la luz roja, violando la ley, conculcando el derecho ajeno y poniendo en riesgo vidas y propiedades de inocentes – los accidentes no existen – los taxistas que lanzan sus vehículos contra los peatones, sus clientes potenciales.

Las trancas en la fluidez del tránsito, ya a toda hora, ocasionadas por las anacrónicas “redomas”, invisibles para el gobiernillo regional; la mendicidad y agresiva limpieza de parabrisas en los semáforos repletos de vendedores de artilugios y verduras, los aparcadores a juro que privatizaron las aceras  y las invasiones anárquicas que ocupan terrenos necesarios para la expansión ordenada de la urbe, repletando la ciudad de ranchos insalubres habitados por pobres de oficio, que deambulan su miseria a orillas de las grades avenidas, compiten en contaminación con el estercolero chatarrificado en el que la revolución convirtió las empresas básicas, cuyos ridículos pujos de producción no compensan el tremendo daño ambiental que ocasionan – sus desbordadas lagunas de oxidación amenazan las reservas acuíferas del subsuelo, sus desechos tóxicos destruyen el Orinoco y sus chimeneas escupen enfermedades respiratorias y neuronales – han nacido niños autistas con alúmina en la caja craneana – entre muchas otras - ni las enfermedades ocupacionales de sus trabajadores condenados a la ruina física en plena juventud.

Ni el daño de la corrupción que propicia el relajo inmoral de los grupos de ambiciosos cohesionados por la codicia que las tomaron por asalto, sin obviar el asco visual que sus cochambrosas instalaciones industriales presentan, gracias al sistema “putrefactor” de este proceso de maldad y estupidez, inverso a la idea de desarrollo, cuya inercia mortal ha llevado a Ciudad Guayana a ser considerada una de las ciudades más violentas del mundo – 60 homicidios por cada cien mil habitantes - batiendo record en el asesinato de individuos vinculados al sindicalismo paralelo de la construcción – es fuerte el rumor en esos predios sobre “órdenes superiores” para exterminarlos - y de jóvenes menores de 18 años, que destaca también por la alta densidad de asaltos, atracos y robo de vehículos, y cuyo nauseabundo vertedero de basura – atendido por niños indígenas - se encuentra en sus adyacencias, en un centro poblado que no logra que sus clamores lleguen a los oídos del decorativo gobernador del estado, demasiado ocupado en menesteres de otra índole y en andar a las greñas con el folclórico alcalde de Caroní – el rey del asfalto – acusado por actos de corrupción por seis ediles de la Cámara Municipal - “esperamos que el alcalde de Caroní sea investigado, procesado y condenado, porque la Alcaldía se constituyó en una banda que está acabando con el erario público”, tarde piaron, pajaritos, aunque piaron - que celebra, trajeado con un flux asfixiante, los 52 años de Ciudad Guayana, indiferente a la atroz realidad de su ruinosa estampa que combina a la fuerza con su oceánica incultura. Ciudad Guayana, evidencia triste de la capacidad destructiva de la ignorancia en el poder. Sale pa´llá.

Rafael Marrón González


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24 de junio de 2013

QUE FAO LO DE LA FAO



En su viaje a la “casa del papa”, el discípulo de la secta del pedófilo estafador Sathya Sai Baba, Nicolás Maduro, que lleva 15 años en el gobierno empobrecedor del extinto - hizo “una escala en Roma” para recibir un premio de la FAO a su gobierno “por sus luchas contra la pobreza y el hambre”, por sus exitosas políticas alimentarias, pues, me imagino que por aquella convocatoria a “cultivar” pollos, o por los epidémicos cultivos “organopónicos” – el mosquero en Fuerte Tiuna develó al pueblo su origen intestinal - o por los gallineros verticales, que debió merecerles el galardón a la originalidad del siglo, o  por la llegada al país, en esos días, según el ministro del ramo, de 760 mil tonelada de alimentos – parece que fue coba - cosechados en agroindustrias foráneas – en este viaje Maduro compró a Portugal 100.000 toneladas de alimentos - porque la de aquí está quebrada, que nos  facturan el 80% de lo que comemos los venezolanos.

También pudo ser por los contenedores de alimentos podridos de PDVAL, que no me negarán ustedes que fue un espléndido programa contra la desnutrición de los zamuros.  Por ese insólito premio infiero que la FAO, ciega ante la inflación venezolana que cerrará el año entre 38 y 44%,  la mayor del mundo, se guió por datos suministrados por el INE, famoso por sus bajos índices de desempleo – cuenta como salario estable las becas de las misiones - y su cálculo de la cesta básica en 2.620 Bsf, cuando la realidad la sitúa en 4.481,00 (CENDAS calcula la canasta básica familiar para el mes de mayo en 11.131,03 Bsf). Un informe del Centro de Documentación y Análisis de los Trabajadores indica que para diciembre de 1999, cuando esta loquetera irresponsable llegó al poder, por la más ruinosa equivocación popular de la historia, la canasta alimentaria costaba 247,58 Bs. Y hoy cuesta veinte veces más  aunque lo disimule la farsa del “bolívar fuerte” – pregunten su cotización en la frontera colombiana para comprobar lo “fuerte” que es.

Pero la FAO ve todo verde... dólar lo que incide en ignorar que Venezuela presenta el peor desempeño económico de toda la región. Es que estos organi$mo$ internacionales son una tralla para rendir tributos a las chequeras fariseas de izquierda. Supongo que a Cuba le tienen su galardón también. Y a Nicaragua. Y a Bolivia. Definitivamente, es certero este viejo adagio que considera indispensable la presencia de alcahuetas para garantizar la existencia de hetairas: “sin cabrones no hay putas”. Con el debido irrespeto por las autoridades de la FAO, cuyo, ahora, cuestionado premio tiene su antecedente en la Universidad de Hamburgo y en el Papa Benedicto XV que concedieron a la bestia criminal de Juan Vicente Gómez, la una un doctorado Honoris Causa, y el otro la Orden Piana, destinada a piadosos destacados.

Porque basta revisar la prensa por Internet para conocer a ciencia cierta que ese premio es una farsa mediática que robustece el discurso embustero para las instancias internacionales que ignoran el nuevo elemento que modifica el paisaje urbano nacional: las interminables filas “patrióticas” – las que también evidencian el grado de desempleo - para adquirir productos de primera necesidad desaparecidos por arte de ineficacia gubernamental, lo que desmiente la supuesta disminución de la pobreza que ataca despiadadamente a, por lo menos, dieciséis millones de venezolanos, de los cuales 2.5 millones se acuestan sin comer – Venezuela sigue ocupando el segundo lugar en el índice de miseria después de Irán - la auténtica amenaza al gobiernillo de Maduro y no los aviones virtuales de combate producidos por las ansias de volver de José Rangel.

Recuerda Maduro que premio FAO con hambre no dura. Y no es una crítica “sifrina de la oligarquía” como sostienes, sino una verdad catedrálica que pronto dejará escuchar sus ensordecedoras campanadas por toda la geografía nacional, derribando los muros del chavismo como los de Jericó. La soberbia revolucionaria obvia que sin real no hay uh, ah.

Lo cierto es que…

A pesar del vergonzoso premio de la FAO, la pobreza en auge decretó que 2013 es el año de bajarle la santa maría a la bodega chavista: se acabó la fiesta y la gozadera de la nomenklatura. El destino inexorable la alcanzó huérfana, desnuda y balbuceante. Y matándose a dentelladas entre sí por los despojos, mientras les echan los pendejos a los lobos.

Llegó la hora de pagar el fiado que permitió el boato continental y no hay dólares ni quien preste por afinidad para aplacar la ira popular que se siente crecer frete a los anaqueles vacíos. Los chinos vienen por lo suyo como van por el negocio del Canal en Nicaragua.

Por eso la tristeza es el nuevo look del repleto chavismo de la godarria, que con la bandera de la “justicia” social y sobre los hombros roncos de la pobreza, se puso en fortunas descomunales que no encuentran en bóveda alguna acomodo - salvo en los inviables paisitos tercermundistas, sin capacidad para suministrar las opulencias que tales fortunas ameritan, como Corea del Norte, Bielorrusia, ¿Cuba?, sí, oh  -  sin levantar sospechas de peculado, corrupción, tráfico ilícito, legitimación de capitales y cuanta posibilidad de robar se haya inventado en este período histérico, caracterizado por la práctica de los siete – porque no hay cincuenta - pecados capitales, dejando tras de sí para la investigación del estupor un irredento valle de barrios miserables, niñez abandonada, delincuencia desbordada, quiebra de  los servicios públicos, infraestructura demolida, oscuridad, sed y miedo y salarios de hambre para los educadores, trabajadores de la salud, policías y bomberos, que tendrá entre sus símbolos más preciados, para enarbolarlo el día del juicio necesario, como expresión inmarcesible del inmenso oportunismo de la internacional de los chulos “raspalaolla”, el gran premio de la FAO. Sale pa´llá.        

Rafael Marrón González



  


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EL FANTASMA DE LA HONESTIDAD…



Un fantasma recorre la espina dorsal del chavismo de la godarria... el de la honestidad asesinada a mansalva durante quince años de puñaladas traperas contra el tesoro y la moral pública. Agradezco a los chavistas pendejos – “pata en el suelo” según el sociólogo Maduro - no se den por aludidos porque me daría risa de la buena, pues una cosa es ser chavista y otra, muy otra, ser cómplice por imbecilidad – como los que pasan la dentera por el jugoso jobo que otro se comió - tanto los que sufren los rigores de los bajos salarios que les destruyeron el sueño de ser clase media – aquellos que creían que socialismo era capitalismo pa´los obreros -  como los ingenuotes -  de todas las revoluciones desde Guaicaipuro para acá - de la cola del gas o de la harina pan, en la del papel tualé no están, porque a ellos les importa muy poco esa sifrinería burguesa antirrevolucionaria.

Y ese fantasma irrumpe en el escenario, avivando las peores pesadillas de la inmensa corruptocracia de los albañales chavistas, por una sencilla razón: el dinero se delata en los detalles, que pasan desapercibidos en tiempos de zafra, pero cómo hieren cuando el condumio escasea. Y hay que ver que de detallazos circulan de boca en boca estimulando la fuerza indetenible del asco popular, que hasta hace poco consideraba nuestras denuncias de corrupción como artilugios de oposición, cuando el ánimo era investigativo, basados en el artículo 49 de la Ley contra la corrupción que establece: “Cuando por cualquier medio, el Ministerio Público conozca de la existencia de indicios de que se ha incurrido en un presunto enriquecimiento ilícito, acordará iniciar, por auto motivado, la investigación correspondiente y ordenará practicar todas las diligencias encaminadas a demostrar dicho enriquecimiento”, pero, como todo cochino gordo, los corruptos suelen obviar que les puede llegar su sábado – Menem tampoco lo creía - tal el desprecio que por sus propias leyes siente la impunidad disfrutada a cambio de incondicionalidad perruna.

Pero al rasgarse el velo sacrosanto del carisma cuasi religioso del liderazgo omnipresente del fallecido – “pobre de quien en pueblo fíe” - tras el cual se escondía la cáfila de ladrones godarriudos camisa colorá, bajo la premisa “quien me acusa de ladrón/ ofende la revolución”, na´guará, las gallinas de Guzmán blanco han comenzado a cantar como gallos. Y el espanto es general, más bien de teniente pa´rriba.

Aunque en las primeras ráfagas caerán civiles, como sacrificios rituales al severo dios de la honestidad restituida, gracias a la pega loca. Ya por los predios de Guayana, en los cuales hay el muerto recogiendo basura que juega garrote, se pegaron, como cabeza de turco, al ex presidente de Ferrominera - sin tocar, no vaya a ser cosa, la cadena ascendente de complicidad necesaria - personaje cuestionado por todos los flancos de la opinión pública, pero defendido a misil batiente por los poderosos jefes de la tribu vándala que ha hecho de esta Guayana sin dolientes, su botín de guerra y que, por supuesto, permanecerán incólumes, si a Maduro no le tienta probar si en verdad es jefe y encuentre quien le obedezca su ferviente y súbito deseo de “fusilar corruptos”, cosa que nunca asomó cuando el pajarito era su jefe y amontonaba expedientes para la extorsión de su piara de pillos, aunque conociendo la retorcida retórica madurista – heredada por supuesto – puedo inferir que es más una amenaza a los opositores procesados por la justicia chavista, que una indignación legítima contra tantísimo choro procesional que sufre lo que el mismo Maduro califica de “ninfomanía por el dólar”.

El verbo “fusilar” usado por influencia del sistema cubano, que de esa manera expedita no deja margen a la duda, en democracia traduce “juzgar” - voz que hace temblar el alma revolucionaria - y sería de lo más interesante que los supuestamente verticales revolucionarios cubanos, en cuyas manos el finado puso el Registro Subalterno,  comenzaran a develar el entramado de propiedades adquiridas por los ilustres limpios de tradición que integran el universo de la godarria chavista, porque de lo contrario estamos en el deber de pensar que esa acción de dudoso patriotismo tuvo como fin proteger la asociación para delinquir que por esos rumbos llaman “cubazuela”.    

Deshonestidad por definición

Y es que el enriquecimiento ilícito en estos tiempos de suertudos paracaidistas espontáneos es ya un alérgeno social de características endémicas: En esta revolución las preseas procerosas, merecedoras de bustos en el Paseo Los Próceres – Danilo como ejemplo - son camiones de dólares legitimados en paraísos fiscales. Y roba el padre y roba el hijo y roba el espíritu santo en este aquelarre de la deshonestidad de Louis Vuiton hasta los pies trajeada. Pero, además de las graves consecuencias sociales de una corrupción institucionalizada y socialmente legitimada por el desempeño, con placé de la jai en la Lagunita CC, cabe destacar que la deshonestidad está intrínsecamente fusionada al ser político de esta farsa depredadora que ha arruinado la patria de Bolívar a niveles dantescos.

Pues, es deshonestidad, por ejemplo, no asumir virilmente y como gobernante probo que busca soluciones plausibles, que las causas de la inflación y de la escasez que azotan al país, han sido las erradas políticas económicas implementadas sistemática y obsesivamente por fracasadas razones ideológicas, y, por el contrario, declarar bolserías, como que existe “acaparamiento doméstico” - ¿qué salario lo aguanta? – o que es “sabotaje de la ultraderecha” – inmenso poder solo comparable a tener con qué adquirir “18 aviones de combate” para derrocar al gobierno - o “culpa de los medios” – de los cuatro gatos independientes que sobreviven a punta de gónadas y que no han sido comprados por inversionistas con síndrome alka seltzer.

Y es deshonestidad y de la peor clase, azuzar al pueblo ingenuo – ignorante voluntario – a odiar a los Estados Unidos y a los estadounidenses, cuando es de empresarios de ese país de donde provienen los dólares que alimentan la improductividad autoinmune del rentismo petrolero, ahora comunista e hiper corrupto para remate de garaje. Sale pa´llá.          
  
Rafael Marrón González     


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JULIANA, ME QUIEREN MATAR…

JULIANA, ME QUIEREN MATAR…

Cuestionando seriamente la publicitada eficiencia del “plan patria segura” del ministro del interior, “el comandante” Maduro – ahora no se quita una guerrera militar, que no combina con su expresión facial - denuncia a pleno pulmón: - “Llegó un grupo de expertos con un veneno - ¿cuánto pesa ese veneno que necesita un grupo – ¿de cuántos? – para transportarlo? - y están preparados para venir a Venezuela - ¿cómo es la vaina: adónde llegó este grupo y de dónde? - e inoculármelo a mí, no para que me muera en un día – por lo tanto no es curare -  sino para enfermarme - ¿por fin, es veneno o una bacteria? - en el transcurso de los meses que están por venir” – a veneno pa´malo, se puede morir hasta de viejo esperando que surta efecto en los infinitos meses que están por venir. Así, sin sonrojo alguno - ¡qué pena con Raúl! - Nicolás acusa al mundo de querer eliminarlo físicamente, tal su gigantesca dimensión planetaria, pero eso sí, de a poquito a poquito, “inoculándoselo”, es decir, introduciéndoselo en el organismo, pero en múltiples sesiones. Nada de un solo tatequieto como le hicieron a Kennedy.

Para lo cual se requiere un conspirador muy cercano, como ¿en su lecho?, que le vaya dando su dulcito de lechosa con cianuro entre arrumacos papachongos: – “No coma mucho, que le puede hacer daño, papacito”. Lo más cumbre es que en su medrosa acusación universal en realidad confiesa su flaqueza por el poder que le cayó de la uña del ungido: “… ellos - ¿quiénes, por Dios? - no lo van a lograr, tengan la seguridad de que no van a lograrlo – si esta tan seguro, por qué el culillo - porque yo voy a vivir por muchos años – eso decía el que te conté, la eternidad era su sueño, por eso la reelección indefinida - y voy a ser Presidente de este país por muchos años también…” – sí, oh.

Si Maduro hubiera construido una obra por cada denuncia de conspiración que ha realizado en los pocos meses que lleva en Miraflores, tuviera un record Guinness. Hace poco denunció: “Están buscando asesinos en el exterior para matar soldados venezolanos”, lo que constituye una proyección de su subconsciente porque son ellos quienes contratan mercenarios – algo así como 35 mil matones, de los que asesinaban negritos en Angola – a la dictadura militar cubana, para ¿asesinar ciudadanos venezolanos?

Ojo pelao no pela cachicamo

Lo peligroso de este risible teatro verbal de lo absurdo radica en lo subyacente, pues la historia nos indica que todas las tiranías – es tiránico todo régimen que apele a la coacción y al miedo como sustento político - se despojan de adversarios y críticos convirtiéndolos en enemigos: de Calígula a Stalin, de Hitler a Pérez Jiménez, pasando por Gómez – han creado escenarios ficticios de atentados, conspiraciones y amenazas a sus vidas para justificar la matanza de opositores, pero – mosca quien corresponda - también de aquellos que les hacían sombra.

Exactamente como planificar desórdenes públicos y sabotajes para emprender jornadas de represión, como los que realizaron oficialistas disfrazados de opositores en los actos violentos pos 14A. Pero, también, y ojo con eso, de acusar a naciones democráticas, que se presten para escuchar la voz disidente, de fomentar conspiraciones para cercar la verdad. Por eso más allá de la burla previsible ante tanto dislate lingüístico –“yo he proponido”- pajaritos parlanchines y apariciones sobrenaturales – “… (y me dijo) que la cara de él se había aparecido en el cuadro del Comandante que está en el Cuartel de la Montaña…”, el Mario dixit - la oposición tiene que salirle al paso a cada una de estas denuncias estrafalarias, por la intención represiva que conllevan - este “proceso” corrupto desprecia a la mitad del pueblo venezolano que lo advera - pues jamás puede asumirse inocencia en las expresiones de una autocracia, aunque no esté representada por un hombre de poder.

En conclusión

La situación política que vive Venezuela, desgraciadamente, es absolutamente anormal desde el punto de vista democrático, y las ejecutorias internas y externas del gobierno, no son asuntos netamente presidenciales, como establece la constitución, pues es harto conocida la influencia decisiva que ejercen otros personajes de aparente segunda línea – militares y civicomilitares - en el ejercicio real del poder y la injerencia pública en asuntos de responsabilidad exclusiva del presidente de la república y de su canciller.

No debemos descuidar que estamos frente a un gobierno difuminado, cuya cabeza es invisible todavía. Aunque hay quien sostiene que despacha desde Cuba - ¿por qué el gobierno de una nación soberana emite la sensación de subordinación a un gobernante extranjero? -y cito a Fernando Mires: “En Venezuela el Presidente es la fachada de un gobierno militar a consecuencia de un autogolpe silencioso”. Es prudente recordar – la presencia militar en la calle con el pretexto de combatir el hampa no es un acto intranscendente - que, según  Gaceta Oficial N° 39.858 con fecha 6 de febrero de 2012, se oficializa el decreto N° 8.796, de la Presidencia de la República que ordena  la reincorporación a la carrera militar en la Fuerza Armada Nacional - ¿con el respectivo rango por antigüedad? - al personal de oficiales (…) involucrados en las rebeliones del 04 de febrero y 27 de noviembre, de 1992. 

Así que, por ejemplo, el presidente de la Asamblea Nacional es un militar activo, se supone con el rango de teniente coronel, es decir de comandante. Y, lo más serio de este asunto, el 13 de septiembre de 2008, desde Guri, estado Bolívar, el fenecido materializo la Nueva Geometría del Poder, rechazada por el pueblo el 2D, y dividió al país en 5 super regiones militares – Estado militar - al mando cada una de un Mayor General – jerarquía superior a la de General de División – y subordinada al Comandante en Jefe.  Hace unos días dos generales de división pro proceso fueron ascendidos a Mayor General ¿cuál fue la razón? En aquel acto de Guri también se activó militarmente la jerarquía civil constitucional del presidente de la república como Comandante en Jefe de la FAN, subordinando el poder civil al poder militar. Estos decretos con fuerza de ley no han sido derogados. Para reflexionar.  

Rafael Marrón González


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9 de junio de 2013

“DE PROFESORES A POBRESORES”



El título de esta columna corresponde al texto de una pancarta de protesta por salarios dignos de la comunidad universitaria que devenga emolumentos insultantes para su dedicado profesionalismo y exigencias académicas.

Los sueldos de los profesores universitarios son definitivamente intolerables en un país azotado por la devaluación propiciada por la estupidez en materia económica – en socialismo no existe “economía” sino imposición de “creencias” económicas inspiradas – con la inflación más alta del continente y una de las más elevadas del mundo – interanual abril 2012- 2013: 29,4 % (Argentina: 10.1, Uruguay: 8.1, Brasil: 6.5 - Nicaragua: 6.3, Bolivia: 4.9, Ecuador 3.0 – Colombia: 2.0, Chile 1.0) pero este gobierno es ¡revolucionario!, o sea impermeable a la inteligencia – castigado, además, por la escasez de insumos de primera necesidad, que incentiva el mercado negro, creando una inflación solapada que no registra el BCV, y una devaluación del 46% que, por si no lo sabía Maduro, significa reducción del poder adquisitivo en idéntico porcentaje.

Tomando en cuenta que entre el 70 y 80 % de los profesores universitarios del país lo son a tiempo completo, colóquese usted en el lugar de un instructor que gana 2.677 Bsf mensuales ($424 – a cambio oficial) o de un titular con 4.845 ($769) o de un titular – con doctorado, el más alto escalafón - a dedicación exclusiva, que recibe 7.232 ($1.147) - ¿cuánto devenga un diputado “simicomandante”? - cuando la canasta básica alcanza los 9.543 Bsf, y dígame si no es necesario acompañar en sus luchas a estos venezolanos necesarios, que son una galaxia de veces más patriotas que un generalote, corrupto y descerebrado, que se mete cualquier cantidad de millones por conceptos varios, libres de impuestos.

Los estudiantes, que están muy preocupados por su semestre – “su sueldo importa, también nuestro semestre” - y dejan solos a sus profesores en su lucha reivindicativa, sepan que este mundo suele ser duro con los insensibles, indiferentes y egoístas. Y así los sindicatos de otras áreas y los padres y representantes tienen el deber moral de hacer causa común con los hombres y mujeres que hacen posible el desarrollo sustantivo de la patria.

Esta indiferencia de la sociedad civil con una causa reivindicativa tan sensible, es lo que me hace criticar la participación de estudiantes y trabajadores en el gobierno universitario, pues la universidad es un asunto de profesores, y esta soledad en sus reclamos lo confirma. Pero, además, la falta de solidaridad con un  gremio tan importante para la familia venezolana en general, demuestra el porqué fracasan las luchas reivindicativas contra el patrono gobierno. ¿Se imaginan ustedes si a los profesores universitarios se les unen en causa común los trabajadores de la salud – médicos y enfermeras ganan sueldos viles - los empleados públicos sin contratación colectiva o, aquí en Guayana, los accionistas clase B? Esta actitud solidaria pondría a este gobierno entre la realidad de continuar privilegiando con el dinero petrolero a los habitantes de países extranjeros o de satisfacer los intereses nacionales.

Solamente deteniendo el chorro multimillonario que este gobierno destina a continuar el despilfarro de nuestros recurso en la dictadura militar cubana, pudiera duplicarse el salario actualizado de los profesores universitarios que llevan cuatro años sin aumento salarial. No puede llamarse nacionalista un gobierno que privilegie naciones extranjeras en detrimentos de la calidad de vida de sus ciudadanos de primera línea  como policías, bomberos, médicos y enfermeras, maestros y profesores.

Para su vergüenza

De una publicación de la Universidad del Zulia – extraño esquirol de la huelga nacional - sobre los resultados de una  investigación del profesor UCV Humberto García Larralde, extraigo: “Entre un grupo de 29 países, el sueldo del profesor universitario venezolano está en el lugar 28” - el 29 lo ocupa Armenia. Incluso en países africanos como Nigeria un profesor universitario devenga un poco más de 6 mil dólares y en Etiopía, 1.500 dólares (9,450 Bsf) - esa cantidad es 23 veces mayor al ingreso promedio de sus habitantes.

En América Latina, Brasil paga los mejores salarios, un promedio de 5 mil dólares mensuales (31.500 Bsf por mes). Le siguen Argentina, Colombia, Chile y México, 4.500, 4.000, 3.700 y 3.000 dólares respectivamente. Y si nos asomamos a países como Canadá, Estados Unidos, Italia, Holanda, Alemania, Sudáfrica, Arabia Saudita, Inglaterra, Malasia, Australia e India, el salario oscila entre 7 y 9 mil dólares al mes (entre 44.100 y 56.700 Bsf anuales). Con el agravante de que en todos estos países, incluyendo a los africanos, la inflación es infinitamente inferior a la de Venezuela, no hay devaluación ni distintos tipos de cambio y no sufren la escasez que expolia el bolsillo, el tiempo y la paciencia de los ciudadanos.

Vergüenza debería darle a un gobierno de un país petrolero, los sueldos que paga a los profesionales de sus universidades que hacen posible el progreso colectivo de la nación por el desarrollo académico de sus individuos. Pero la estupidez que campea en predios ideológicos - comprobada enfermedad mental – impide percibir la realidad con el sentido crítico necesario para gobernar con justicia y equidad, como es el caso de negarse el ministro a discutir con Fapuv y asumir dictatorialmente “que el aumento no será por las “normas de homologación”, esquema por medio del cual se ajustan los salarios de los profesores, sino por la discusión de la normativa laboral”, que es una especie de ley de universidades que viola la seguridad social y carrera académica.

Con la estupidez del igualitarismo por debajo son incapaces de mejorar la situación económica de ninguno de los estratos sociales que en la cruda realidad conforman la sociedad venezolana. Y de allí que los salarios de los profesores universitarios sea peor hoy que en 1999, cuando esta mescolanza de ignorancia con resentimiento social llegó al poder, poniéndosela bombita a Fidel Castro y su miserable revolución parasitaria. Sale pa´llá.


Rafael Marrón González
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14 de mayo de 2013

¿ES POSIBLE PENSAR DIFERENTE?




Suele encontrarse por allí al garete algún fulano que sostenga que el tarugo Pérez Jiménez “ha sido el mejor presidente que ha tenido Venezuela”, basándose en la obras de infraestructura que hizo en Caracas. ¿Esta aseveración es producto de un análisis histórico o es simplemente una “opinión” contaminada por la subjetividad? ¿Considerar a un monstruo liberticida “buen presidente”, es pensar diferente a quienes con pruebas fehacientes lo consideramos un feroz dictador y ladrón, o la confesión de alguien  que siente vértigo ante la libertad y prefiere resignar sus derechos a vivir en situación de riesgo? Un ejemplo pueril puede graficar mejor el asunto:

¿Agregar salsa de tomate a un lomito strogonoff, es pensar diferente o falta de cultura gastronómica? ¿Un empresario que apoya al comunismo, piensa diferente o es un estúpido codicioso que vende a sus verdugos el mecate con el que lo ahorcarán? ¿Una religión que considera a la mujer materia impura sin derechos humanos, y, en general, a quienes no profesamos sus creencias, “excremento de camello que ha comido excremento”,  piensa diferente o es una peligrosa secta misógina y criminal? ¿No será que estamos confundiendo “creer” con “pensar? Creer diferente no es lo mismo que pensar diferente.

Pensar es un acto reflexivo individual, creer es una acción inducida, masificada. Si creo no necesito pensar. Y mientras más firme mi creencia, más tiempo tengo para no pensar, pues hacerlo me pudiera producir una situación conflictiva al encontrarme con la verdad desnuda, que es más fea de lo que se cree. Y, además, miles de vacas no pueden estar equivocadas.

Por ello teorizar sobre una creencia genera volúmenes de instructivos para aliviar el dolor de la vida consciente o tener que llegar a conclusiones contradictorias con la irresponsable manera de actuar. Por ejemplo, el caso de la pobreza estructural: El pensamiento universal coincide que es una injusticia que hay que eliminar, sin embargo existen varias propuestas diferentes para combatirla, hasta aquella inhumana que sentencia a todos a ser pobres para eliminarla por medio de la igualdad por debajo impuesta por las armas. Esa es una creencia antinatural. No un pensar diferente.

Este tipo de situaciones me hacen considerar que no existe tal “pensar diferente”, pues si pensar es concebir, juzgar, razonar, para valorar y poder apreciar entonces no es posible pensar excluyendo los principios de la lógica. Y, además, ¿“pensar diferente a qué? A la razón, a la experiencia histórica, a la evidencia de la modernidad y posmodernidad, que ambas conviven todavía.

El resultado de pensar es la evolución, el desarrollo, el bienestar general, la ciencia y la tecnología, las artes y la literatura. Si alguien dotado con el equipo de pensar – es falso que sea dotación general – lo usa para delinquir, para acceder al poder como fin totalitario, para la deshonestidad, es un enemigo de la humanidad, infiltrado entre la gente. El pensamiento es libre y universal o no es pensamiento sino dogma o ideología esquizofrénica impuestas desde el miedo.

El infierno, el hambre o un fusil son poderosos instrumentos de dominación estratégica, que eliminan el peligroso factor pensar del comportamiento del hato humano a dominar. Es por medio del pensar que se dilucida el bien y el mal, y si existiera ese “pensar diferente”, el mal sería aceptado tal como el bien. Y es que hasta se usa la palabra pensar fuera de contexto: “Piensa mal y acertarás en lugar de “duda…”. Y ese mal uso del lenguaje induce estos errores.

Condenar a quien piensa

Así que no es cierto que se persiga a quien “piensa diferente” a la ortodoxia de un régimen, se condena sencillamente a quien piensa. Porque los regímenes autoritarios, como el que sufre Venezuela, tienen creencias que asumen inmutables y criminalizan el pensamiento libre que los juzga y les evidencia la verdad. Porque, en el caso interno, ellos creen que su “revolución” es la alternativa deseable y quien esté en contra es un enemigo del pueblo y de la patria. Y están tan convencidos de que les asiste la razón – nunca razonada - que ni siquiera con la evidente prueba del contraste de la realidad con su discurso, rectifican.

Creer que es posible desarrollar una nación castrando la individualidad y eliminando la recompensa, no es pensar diferente, es no pensar en absoluto, pues con la más ligera reflexión el resultado será negativo. Por eso el militarismo que les es inmanente y que tampoco piensa diferente. Actúa diferente. A contrapelo de la razón. El militarismo cree que por la fuerza de prohibir y obligar se convence. De allí su estruendoso fracaso histórico. Y no logra entender cómo, por mucho crimen que cometa contra la rebeldía esta sigue rebelándose.

Si el militarismo pensara no lo sería. Jamás. Aunque la estupidez insista en creer que es una opción.  En ese mundo de orden y disciplina – en el del pensamiento es lucidez y coherencia - pensar está prohibido, se obedece sin cuestionar, por responsabilidad delegada. Y punto.

Por ello todos los regímenes providenciales, que supuestamente tienen todas las respuestas al sufrimiento humano,  se sustentan en la coacción y el terror de un aparato militar. El represor obedece órdenes. Dispara perdigones o balas a quema ropa contra la disidencia. No piensa ni tiene conciencia. A él lo mandaron: Obedezco, ergo existo. Y como el pensamiento es el espacio impune de la libertad, no conviene permitir pensadores. Hay que liquidarlos. No porque piensen diferente, sino porque enfrentan el credo universal que sustenta esa barbarie, con el pensamiento, que es el auténtico partero de la historia, no la violencia como sostenía el cretino de Marx, pues la violencia como medio  de edificar un orden nuevo es muy mal negocio y dura muy poco. Aunque dure mucho.   

La democracia producto de la razón

Y en el caso de la democracia – en la cual se elige por creencias pero se debe gobernar pensando - es un sistema – su praxis es sistémica - de gobierno perfectible, producido por un ejercicio intelectual que no admite “pensar diferente” a sus postulados, pues dejaría de ser democracia, por ello los adjetivos con la que la personalizan los dictadores avergonzados no logran esconder su negación. Y es precisamente a pensar, aunque sea para juzgar el orden interno de su realidad, que la democracia tiene que enseñar al pueblo llano que conforma su capital electoral, para cerrarles el paso a los flautistas del desastre que en su oceánica ignorancia creen que “piensan diferente”. Sale p allá.   

Rafael Marrón González
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5 de mayo de 2013

LA BELLAQUERÍA PATRIOTERA



“El patriotismo es el último refugio de los canallas”, célebre frase del poeta inglés Samuel Jhonson que aplica perfectamente a la camarilla que se apoderó de las instituciones republicanas con la intención de imponer el modelo cubano de destrucción masiva que convirtió un país próspero en un lodazal de ignominia. El proclamado Nicolás Maduro, por ejemplo, se refiere a la masiva pérdida de votos de su herencia política alegando que “un grupo de patriotas engañados votaron por los enemigos de la patria”, esto reseña como antipatriotas al universo electoral que considera que el comunismo es una virulenta enfermedad mental que carcome las bases productivas de la nación, con la ruina como producto final.

Y que “patriotas” son todos aquellos seres de claridad inmarcesible que votaron por la inflación, el desabastecimiento, las fallas crónicas del sistema eléctrico, la quiebra de las empresas de Guayana, la violación a los contratos colectivos, la destrucción del sistema vial de la nación, entre un largo etcétera que incluye la falta de vivienda y la precarización de los servicios públicos que afecta mayoritariamente a esta suerte de “patriotas” de “lo mío me lo dejan en la olla”, que dan la razón plena a Bolívar cuando expresara que “un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción”.

Obviando, por ahora, que decidieron elegir un presidente que formó parte ejecutiva del gobierno anterior y por lo tanto responsable directo del desastre integral que aqueja al país, en franca contradicción con la posición de estos mismos “patriotas” – “pata en el suelo”, los llamó su nuevo líder – que sufrían las calamidades producidas por la ineficiencia de los incondicionales por la rapiña, porque según la aguda percepción que los aniquila, el presidente muerto no sabía de sus penurias, porque la culpa la tenían sus subalternos, es decir Maduro.

Estos “patriotas”, a la manera de Maduro, son incapaces de entender que el mayor daño infligido a la dignidad patriótica es haber devaluado la moneda durante sucesivos decretos antinacionales – de 649 Bs x $ a 6.300 (6,30) en 13 años, 869%  y  con el agravante del barril de petróleo por encima de los $100 - pues el valor de una moneda es motivo de orgullo patriota, ya Sócrates aconsejaba devaluar la moneda de los países invadidos para quebrar la resistencia ciudadana. Qué distinto sería si estos “patriotas” de oropel – ahora con la estrella de Fidel en la solapa – fieles a su discurso nacionalista, se hubieran dedicado a fortalecer la economía para rescatar el poder adquisitivo de la moneda, cuya destrucción, es cierto, comenzó en 1983, pero estos “patriotas” uña en el rabo siguieron tan campantes devaluando y devaluando, es decir traicionando y traicionando, para llegar hasta imponer el peso cubano como moneda nacional, lo que deduzco de sus húmedas obsesiones fidelistas.

¿Por qué no le preguntarán al fariseo de Rafael Correa por la dolarización de la economía ecuatoriana? En la década de los ´70, la de mayor crecimiento económico, nuestra moneda tenía curso legal internacional, como el dólar o la libra esterlina, pero una sucesión de errores políticos, estupidez económica, bajos precios petroleros y descuidos sociales trajeron estos lodos que están acabando con todo vestigio de civilización, pero eso si henchidos de “patriotismo”.

Como en Cuba, cuya falsa supremacía moral brota por los huecos de la más espantosa miseria derivada del parasitismo social propiciado por el paternalismo estatal, ahora financiado por el inmenso patriotismo entreguista del petróleo venezolano que sale a raudales a engordar hijos de pueblos “hermanos” mientras los nuestros mendigan en los semáforos.

La patria es la gente

“Lo que quieran patria vénganse conmigo” frase que bien pudo pronunciar Moisés para sacar a los judíos de Egipto, pero que en boca de un presidente electo constitucionalmente por el pueblo no pasa de una baladronada insensata y ofensiva, que promueve la guerra civil, pues el ingenuo ignorante a quien está dirigida no maneja abstracciones y su respuesta la puede graficar la actitud violenta del chavismo sin Chávez en la Asamblea Nacional – corporificada en la bestialidad confesa de Diosdado –“ideas locas” - Cabello, que destruye la escaza vida democrática de la nación a patadas autocráticas contra diputados de oposición electos por el pueblo con mayoría de votos, pero son minoría porque por la marramucia chavista quien saque más votos, obtiene menos diputados.

Quisiera saber cuál de estos impúdicos presidentes latinoamericanos que, en pos de las monedas petroleras, saltaron a convalidar una proclamación seriamente cuestionada, aceptaría una inversión de principios democráticos como esa. Y es que no hay manera de penetrar la dura costra de la demagogia que para preservar el poder mantiene al pueblo amarrado al botalón del Estado, engañado por una supuesta amenaza externa sobre la soberanía y estimulado por el discurso fascista de odio.

Para ellos la patria es el poder y el presidente muerto se encargó de crear una ficción cuasi religiosa con la patria en sus altares, para driblar su absoluta ineficacia en la solución de los graves problemas socio económicos que debió enfrentar su gobierno y que, al contrario, los agravó por imponer la incondicionalidad de sus subalternos sobre su eficiencia, tratando estúpidamente de preparar batidos de fresa con aguacates.

Pero la bandera del “patriotismo” bien sirve para cubrir las pústulas de la corrupción, la pérdida de la moral pública y el desgobierno sistémico, entre otras muchas perversiones. Y el pueblo ofuscado por el discurso patriotero puño alzado contra la nada, y sobornado por la promesa enloquecedora de vivir sin trabajar, se niega a admitir que la patria es la gente y que si quiere mejor patria es imperativo formar mejor gente en el crisol del trabajo, el estudio y la responsabilidad consigo, con los suyos, con la sociedad, y esa es la única manera de practicar el patriotismo y ser patriota. Lo demás es pura indigestión. Sale pa´llá.

Rafael Marrón González


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30 de abril de 2013

ASUMAN SU BARRANCO…



Para eliminar esa vulgar contradicción entre su ser y su apariencia, el chavismo tiene que asumir, sin la vergüenza que se le escurre por las costuras y que tratan de ocultar con su actitud vociferante, que son golpistas de origen y fascistas por definición:

El presidente muerto – todavía es presidente hasta que se auditen los votos – salió la madrugada del 4F a dar un golpe de Estado contra un gobierno de origen constitucional, y fue derrotado y encarcelado hasta que Caldera lo indultó en bien de la popularidad de su gobierno. Pero para asombro de la historia,  en un acto de prestidigitación – Fidel mediante – trucó aquel golpe chambón, pero costoso en vidas y pérdidas materiales, en nada menos que en una “revolución” y cabalgando en ella, cual Atila redivivo – por donde pasa mi caballo no vuelve a nacer la legalidad -  cometiendo tropelías, abusos y violaciones, con el mayor desparpajo y sin asomo de escrúpulos, ingresó a la práctica fascista que le es consustancial y a la que debe su éxito electoral sin precedentes en la historia democrática, pues todo quien pretenda rivalizarlo se debe enfrentar al formidable aparato del Estado, puesto al servicio, sin rubor ni cortapisas, de los supremos intereses del partido, gloriosa síntesis de la verdad revelada y única fuente de felicidad posible para las masas irredentas, que desconocían la existencia del hielo hasta que su magnificencia se los señaló en una de sus iluministas cadenas noveladas, pero también, y la más seriamente importante, para miríada de enchufados de cuentas bancarias mágicas, a las que les brotan los ceros a la derecha por reproducción espontánea.

Esta es la explicación sencilla del porqué la furia que embarga a los herederos del difunto señor de los anillos – de seguridad – ante la sospecha de quiquirigüiqui ceneista en las últimas elecciones, supuestamente ganadas también por el presidente muerto, por interpósita persona, que exige prepotentemente ser “reconocida” por la parte que, apegada a la legalidad, exige que se auditen los cuadernos de votación primero, sencillamente porque el árbitro se encargó personal y eficientemente de cubrir sus actuaciones con un espeso manto de sospechas, obviando que el poder electoral además de ser imparcial debe parecerlo, porque la gente maliciosa suele creer que todo lo que parece es, y la vista gorda con el ventajismo insolente de la campaña electoral del gobierno señala con demasiada certeza de cual pie cojea este árbitro, lo que es causal de ilegitimidad para el ganador anunciado. Y cada hora que pasa, peor se pone la cosa para la credibilidad de los involucrados, al grado de que el candidato dado como perdedor, se atreve a sostener, con todas las implicaciones del caso, en cadena nacional “ustedes se robaron las elecciones y las voy a impugnar”, declaración que en segundos recorrió el mundo físico y virtual de la información.

Fascista sin poder es inocuo

El tercer “atributo” del fascismo de la godarria es la ignorancia supina – “Capriles representa a la derecha reaccionaria”, ¡híjole! - de allí la oceánica ineficiencia que ha caracterizado estos casi  15 años de desgobierno, y esta ignorancia vital los lleva a descalificar como “fascistas” los reclamos y protestas realizados por siete millones y pico de garza de ciudadanos venezolanos que están convencidos de la comisión de ilícitos electorales que dieron la victoria al candidato auténticamente fascista de esta contienda electoral.

Y la respuesta de los acusados es el escudo institucional y la grosera acusación de  actos de violencia, que, coincidencialmente, son un reflejo fiel de la conducta histórica del chavismo, por lo que es justo suponer que han sido planificados para desviar la atención de lo verdaderamente importante como es la repetición de las elecciones por virosis en la fe pública.

Por esto hay que aclararles a los señores del alto condumio que el fascismo es una forma de ejercer el gobierno, no de oponerse a un gobierno malo. El fascismo ni siquiera puede ser una propuesta política, pues sería inaceptable. Así que un fascista en oposición es inocuo. Fascismo es la agresividad virulenta del presidente de la Asamblea Nacional, a quien en el colmo del cinismo fascista se designa “comisionado de paz”. Las amenazas de construir celdas especiales para los líderes de la oposición democrática. Dejar sin su trabajo a padres y madres de familia porque adversan al gobierno. Silenciar a la bancada opositora en el Parlamento y negarles el salario. Aplicar cognomentos infamantes para despojar de su condición humana al adversario político, es fascismo. El militarismo es fascismo. El patrioterismo es fascismo. La coacción es fascismo.

Organizar grupos violentos de amedrentamiento, perseguir por  razones ideológicas, imponer el sapeo en las relaciones laborales, crear un enemigo imaginario, “el imperio”, para, a falta de eficacia, galvanizar a sus ingenuos seguidores en la trampa de “la soberanía”, crear una situación de desestabilización artificial para, con mentiras descaradas acusar a opositores, es fascismo. Ustedes, machete, son fascistas. Y lo son porque están en el poder y lo ejercen de manera sectaria, considerando a la mitad de la nación sus enemigos, sin preguntarse por qué lo son.


Es una volumétrica idiotez llamar fascistas a millones de ciudadanos que usan los recursos constitucionales para reclamar, con marchas y cacerolazos, sus derechos vulnerados. La violencia en sí es fascista cuando la organiza el poder contra los derechos civiles. La violencia como expresión de la indignación del pueblo contra un gobierno inservible que viola sus responsabilidades constitucionales, no es fascismo, es arrechera. Y ustedes fascistas, no han sufrido todavía las consecuencias de una arrechera popular. Y ese es su terror. Porque la temen. Porque la deben. Le han mentido demasiado a este pueblo que votó para cumplir una promesa a un muerto, pero eso no significa que apoye vagabunderías fascistas, como robarse las elecciones. Y si no se las robaron, pruébenlo. 

Rafael Marrón González

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22 de abril de 2013

¿GOLPE DE ESTADO? ¿DE PARTE DE QUIÉN?




En el colmo del escape por la tangente Nicolás Maduro, con su confuso léxico - habla de “mitad mayoritaria” y llama telescopio al estetoscopio - acusa a la mitad exacta de la población venezolana de dar un golpe de Estado, el cual “fue neutralizado  por las Fuerzas Armadas Bolivarianas” - ¿cuándo? Es decir que para el diccionario de la academia madurista “pata en el suelo”, pedir el reconteo de los votos es “un golpe de Estado” a su serenísima majestad de bandera cubana enarbolada en Miraflores.

El mundo entero observa estupefacto como un individuo, que debe ser el primer interesado en el conteo del cien por ciento de los votos emitidos por los venezolanos, para limpiar de toda duda su investidura, echando marcha atrás, pues a las primeras de cambio había aceptado recontar las papeletas y adelantó la posibilidad de que le hubieran robado algunos votos (video http://patil.la/11eL9AX), se opone con tartamudas objeciones y corre un denso velo de ilegitimidad sobre sí.

¿Sería que desde La Habana – “tengo que consultar” – le alertaron de la verdad que lo llevó a la primera magistratura nacional - “¡no seas pendejo!, ¿acaso crees que ganaste?” - sin liderazgo alguno y con los votos del presidente muerto mermados por su pésima gestión en sus días de gobierno póstumo chavista? Porque al contrario de lo que dictan los intereses del supuesto agraviado, la respuesta ha sido la mentira estrafalaria, la criminalización de la protesta – proyección de sus consustanciales prácticas fascistas sobre la oposición - amenazas de “radicalización de la revolución” (¿?¿?), terrorismo contra funcionarios y empleados públicos – “limpieza política en las empresas básicas” claman los gerentes y sindicalistas serviles al patrono - y humildes beneficiarios de las misiones, represión contra manifestantes pacíficos, diatribas contra los medios de comunicación - ¿cómo el presidente muerto tuvo su RCTV, Maduro tendrá su Televen? - y, en el colmo de la manifestación de su salvajismo natural, partirle la frente con un cabezal de micrófono, lanzado con instinto asesino por mano cobarde, al diputado William Dávila en la AN cuyo presidente, Asustado Cabello, inconstitucionalmente, silenció a la bancada opositora, por negarse a reconocer a priori un triunfo que debe ser revisado. Lo que eleva la sospecha de ilicitud a límites siderales. Pues quien no la debe no la teme. ¿O será que sí la temen porque es mucho lo que deben? 

Y la calle retumbó

La respuesta del pueblo venezolano que votó por un cambio, por el progreso y por la reunificación del país – Venezuela somos todos - ha sido el de las clamorosas manifestaciones de calle y el más formidable cacerolazo – “el micrófono de quienes no tienen voz” - que se haya dejado escuchar por estos predios latinoamericanos, que se hizo sentir hasta en los barrios populares y en los refugios de damnificados, que acalla – y acallará - proclamaciones de emergencia, cadenas insolentes, amenazas de hordas criminales, cohetes mojados adquiridos con recursos públicos y tomas de posesión.

Y es que el momento tan esperado por quienes llevamos veinte años de lucha radical, intolerante, contra este proyecto de destrucción republicana de la nación, llegó al fin, al ser vencido el miedo, que era la herramienta de paralización del régimen, actitud que  socavó las filas del gobiernismo embustero y hambreador, con casi un millón de compatriotas – y vienen más – reconocidos y por reconocer, que lograron despertar del encantamiento del flautista desaparecido y carecían de opción, lo que exponencia la importancia de la tarjeta única.

Capriles encarna en este momento al líder – único liderazgo auténtico del país – que, aunque representa electoralmente esta mitad de la patria, que se opone a los designios de los hermanos Castro, también es la alternativa de esa otra mitad – depurada de la minoría corrupta, esquizofrénica y oportunista - que, aunque votó por la memoria del presidente muerto, no se calará sumisamente la ineficiencia de la mediocridad impuesta.

¿Pero cuál es la razón del árbitro?

No existe la menor duda de que el recurrente desequilibrio electoral lo ha estimulado el árbitro, pues si bien acudimos a las elecciones bajo unas normas pre establecidas, es cierto y comunicacionalmente evidente que fueron violadas por una de las partes bajo la mirada cómplice de las autoridades llamadas a hacerlas cumplir - como muestra el delito impune cometido por el inmoral alcalde de Maturín - que, por supuesto, afectaron el sufragio, lo que invalida el rasgar de vestiduras por la transparencia y limpieza del proceso.

El Comando Simón Bolívar entrego un voluminoso expediente de irregularidades que justifican ampliamente, no solo la revisión del cien por ciento de las papeletas – que fueron concebidas como físico auditable para garantizar que cada voto fuera fielmente adjudicado – los cuadernos de votación de cada mesa electoral y de las actas finales procesadas por la sala de totalización, sino la anulación, por viciado, del proceso electoral, si vergüenza hubiera. Para entender esta posición hay que haber sufrido el ventajismo electoral más descarado e impune del que se tenga noticia en la historia de la democracia continental.

Todas las elecciones realizadas en Venezuela a partir de 1999 llevan impresas el sello infame del abuso de poder, la coacción, el soborno y uso delictivo de recursos públicos del candidato del gobierno, por lo que sobre sus resultados pesó siempre la sospecha que invalida la legitimidad tan anhelada por la inescrupulosidad triunfante. Ninguno de estos chulos que en pos de las monedas petroleras han avalado estos desmanes, los hubieran permitido en sus países. Malditos buitres.

¿De parte de quién?

Una vez dilucidado que exigir constitucionalmente el cumplimiento de un derecho, no es “golpe de Estado”, aunque Maduro sostenga, como buen paladín de la mentira, la manipulación y el engaño que “aquí no hay oposición, sino conspiración”,  podemos asumir con toda propiedad que la sucesión chavista se enterró políticamente este histórico 14 de abril – por eso la grosera histeria de la elite - y comenzó una nueva historia con nuevo protagonista, pues el presidente muerto, muerto está, nosotros también somos millones y el madurismo no existe. Sale pa´lla.   

Rafael Marrón González


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