Cuando denuncio al ladrón y al canalla sólo al canalla y al ladrón señalo

Cuando llamo ladrón al ladrón y canalla al canalla, sólo al ladrón y al canalla aludo. Ladrones y canallas suelen cobijarse bajo la pudibundez moral, la insulsa descalificación y las leyes dictadas ex profeso para acallar la voz tronante que los desnuda como canallas y ladrones. Nada me produce más satisfacción que contemplar los cadáveres insepultos de ladrones y canallas, aullando sus pútridas carnes las huellas de mi látigo, deambular ululantes en los muladares buscando un rincón para cavar sus tumbas con la sordidez de su moral deshilachada. ¡Silencio ladrones y canallas que, aunque los tiempos parecen favorecer a canallas y ladrones, este espacio es un reducto de la decencia y de la integridad!

10 de octubre de 2009

¿Política sin políticos, democracia sin partidos?

Demasiada gente como para no preocuparnos, ignora todavía que Venezuela ingresó en 1999 – tal como en 1899 con Cipriano Castro – en el interregno histórico entre una propuesta política – socialismo matizado que mantuvo suspendidas las garantías económicas, que se agotó por la baja del precio del petróleo - y otra que surgirá indefectiblemente del pensamiento posmoderno de una nueva generación y que está naciendo paralelamente al desgaste ateroesclerótico del gobierno de Chávez – desintegrado a una velocidad insólita - que tampoco tiene conciencia de su elemental rol histórico, a pesar de que el orden interno de la realidad le envía señales que su estrafalaria actitud hormonal – empeñada en imponer un estado de servidumbre - le impide captar:

Frente a esa nueva generación que se cose los labios en una huelga de hambre contestataria y le muestra el culo a las fuerzas represivas - para emitir su opinión respectiva - su imagen es la de un anciano cuya decrepitud polvorienta es asunto del tiempo que conspira a favor de esa inmensa muchachada que no quiere horizontes de piedra. Y menos erizado de fusiles y matones ignorantes.

Sin embargo me preocupan los pescadores en río revuelto que pretenden usar la bravía lucha de esa juventud rebelde, como sustituta de lo político, en una vuelta a las andadas de los mismos que destruyeron los partidos como expresión ideológica plural de la sociedad, con la incesante campaña contra la “partidocracia”, y propiciaron la anti política que creó a “Chávez” con el barro reseco de un confundido golpista derrotado que veía en las guerrillas colombianas el lógico final de su destino.

Según aquellos artífices de nuestra actual crisis política, era la “sociedad civil” - ¿con qué se come eso, preguntó sarcástico el malagradecido Miquelena después de que se sirvió de ella - la que debía asumir las riendas de la conducción del país a través de un líder ajeno a los partidos políticos – como si fuera posible la democracia sin ellos, lo que aprovechó Ceresole para crear aquella doctrina totalitaria “caudillo, ejército, pueblo” que Chávez se apresuró a asumir, aunque ahora solo queda “caudillo”, porque ejército, lo que se llama ejército, y pueblo, lo que se llama pueblo, no tiene. Pero ahora, sin el menor sentido de orientación y sin asomo de memoria histórica, veo como se erige un poderoso cogollo antipolítica – que produce líderes con cara de vidrio - exigiendo ir a las elecciones parlamentarias con una tarjeta única, despreciando el trabajo tesonero de las distintas organizaciones que tienen perfecto derecho a que su militancia y amigos tengan la opción de votar por su tarjeta, como debe ser en democracia – lo que nos distingue de Chávez.

En el colmo de esta ceguera, me he encontrado con personas que no sólo quieren una tarjeta única sino que formemos un PSUV de la oposición con un líder exactamente como Chávez – con verruga y todo - porque “si no, se queda para siempre”. No vale, no necesitamos unicidades chavistas uniformadas y en procesión, necesitamos el imperio de la política y de los liderazgos surgidos de las luchas sociales – pero con visión estadista y no populista – con propuestas viables que apunten al progreso común por el desarrollo de los individuos, que logre convocar a esa inmensa mayoría del pueblo esperanzado que ya no quiere nada con Chávez – a pesar de haberlo empoderado - pero tampoco con ese pasado ignominioso que lo creó. Y ese será el comienzo de la nueva era venezolana y esta vez, con la lección bien aprendida, será para siempre.

El inicio de la antipolítica


¿Qué es la antipolítica?, sencillamente la preeminencia del carisma sobre la ideología, lo que es irracional y peligroso, pues, como he escrito en anteriores oportunidades, en política el carisma suele desembocar en estigma así como la falta de propuestas – por lo sobreentendido carismático - en ineficacia. Y, además, para colmo, existen agencias publicitarias que fabrican candidatos, siguiendo la receta para promocionar papel tualé, para vendérselos a los pueblos ingenuos que creen que si el tipo se baña y se peina con rayita es honesto.

En Venezuela el precursor de la antipolítica fue Renny Otolina, aunque algunos señalan también a Uslar Pietri, pero éste abogaba por la decencia política, denunciando la corrupción y el incumplimiento de las promesas electorales como los males que estaban rompiendo la conexión del pueblo con los partidos.

El primer triunfo de la antipolítica fue con Rafael Caldera quien con su desarrollado instinto felino, olió la oportunidad de volver a la presidencia navegando en la justificación del golpe fallido – que no tuvo pueblo pero se hizo popular – y abjurando de su condición se lanzó en brazos del chiripero de la “sociedad civil”, destruyendo su partido – el que fundó – e inmolando a sus discípulos – llegando al poder en hombros de la plutocracia y de los militares - pescadores de río revuelto de la antipolítica - exactamente como Chávez - para ejercer un mediocre mandato durante el cual daba a veces la impresión de que estaba vivo, intensificando el desencanto del pueblo y allanando el camino para el triunfo de Chávez, que no fue tan clamoroso como sostienen.

Así que fue esa sistemática prédica contra los partidos políticos y la satanización de los políticos – aunque no puedo negar la contaminación de demasiados por la corrupción, la comodidad y la indiferencia - lo que incubó a Chávez – que derivó – como era previsible por su discurso antipolítica - en entidad totalitaria que desprecia lo civil en general - al grado de exigir a sus aduladólares de la Asamblea Nacional una reforma inconstitucional que coloca el estamento militar sobre el poder civil, antipolítica total - lo que nos ha llevado a entender – me incluyo para no dejarlos solos – que la política sin partidos y sin políticos significa dictadura.

La antipolítica en acción histórica

Otro ejemplo de las nefastas consecuencias de la antipolítica lo tenemos el 11 de Abril de 2002, cuando Chávez abandonó la presidencia – salvo prueba irrefutable en contra, tenemos la palabra de la máxima autoridad militar del momento – y un débil espontáneo, inexperto en las lides políticas, subalterno de un poderoso grupo económico y presidente de la organización empresarial, traicionó ese proceso histórico inédito en Venezuela, convirtiéndolo en un golpe de Estado, con el desastroso resultado harto conocido, por haberse inhibido los actores políticos con responsabilidad ineludible, a petición de la “sociedad civil” que no quería “políticos de oficio” en esa hora.

Fíjense en el despropósito de la antipolítica: En el ejercicio tan necesario de la política para la vida de la nación, rechaza a los expertos, a los profesionales, quiere espontáneos como curas, domésticas o ¿militares?, sin embargo para lo concerniente a la vida personal si clama por especialistas. Cosas de la idiotez protagónica. Y, luego, para remate, la antipolítica impuso a los partidos – cuyo epicentro de lucha son las elecciones - la tesis abstencionista. Mayor contradicción sólo en Estupidolandia. Y lo más triste es que hoy – como si no existiera capacidad de analizar los errores - los políticos y sus partidos parecen estar a la cola de la antipolítica – “para no traicionar la mayoría” - esperando el memo con instrucciones de los factores de poder mediático, que crean liderazgos efímero - espectaculares de cualquier evento que estimule a la “sociedad civil”, presentándolos con fanfarrias – previo guión novelado - en detrimento de los dirigentes de base – locales y regionales - que se han partido el lomo fortaleciendo sus organizaciones – con las uñas - y llevando al pueblo la palabra certera de la democracia, para combatir en su propio escenario la hipermillonaria maquinaria propagandística del gobierno con su propuesta de capona felicidad cubana.

En conclusión

Frente a nosotros el reto de derrotar a Chávez y al chavismo políticamente, para lo cual son imprescindibles los partidos y la dirigencia política, que deben presentar su propuesta de país al pueblo esperanzado dentro de sus propias realidades, pues lo que está en juego es el destino democrático de la nación y no hay espacio – ni tiempo - para los jueguitos infantiles de la antipolítica.
Rafael Marrón González
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7 de octubre de 2009

LIBERALISMO SIGLO XXI VS SOCIALISMO SIGLO XXI

Hitler tenía un incondicional cuya tarea era traducir a lenguaje civilizado los crímenes contra los judíos, y así la orden de exterminarlos fue emitida bajo el título “solución final”. Este tipejo se suicidó en Nuremberg, horrorizado al despertar del letargo moral en el que lo sumió el carisma de Hitler y percibir a plena conciencia y en toda su infamia su condición criminal. Era un vil asesino y punto, no un héroe protector de la pureza racial de Alemania.

Chávez tiene también su embrión de suicida que le sugiere sustantivos elegantes para sus torpezas y pretensiones absolutistas. Por ejemplo, “Socialismo siglo XXI” es el apelativo mediático para su “petrocomunismo militarista”. Sin embargo al analizar el contexto de su propuesta develamos su intención de comunistizar su gobierno, a saber, centralismo exacerbado, salvaje capitalismo de Estado, limitación a la propiedad privada, intervensionismo gubernamental en el aparato productivo, sustitución paulatina de la empresa privada nacional por transnacionales que no se meten en política, destrucción de la formalidad institucional de la república disfrazada de misiones electoreras, educación ideologizante, sacrificio del individuo por la masa, patronalización del movimiento sindical en las empresas y entidades del Estado, comunitarismo laboral, control de la sociedad por el sistema represivo cubano, leyes expresas para la criminalización de la disidencia, parasitismo social para atar la voluntad del pueblo a la riqueza del gobierno, entre otros elementos como la regulación de la libertad de expresión.

Frente a esto no ha surgido ninguna propuesta que no apunte a un chavismo sin Chávez, por el supuesto apoyo popular, masivo, que sus propuestas asistencialistas han logrado en las comunidades más empobrecidas del país bajo la premisa de la sumisión por la subsistencia.
Los líderes emergentes y los tradicionales se encuentran atrapados en una profunda contradicción, unos por no abandonar antiguas posiciones ideológicas, a pesar de su manifiesto fracaso, y otros por seguirle la corriente al pueblo que todavía no ha percibido el desastre económico que significa para su futuro la improductividad inducida a cambio de solidaridad automática con el “proceso”, y que a la larga producirá escasez y represión. Ya se han adelantado con la reforma del Código Penal que criminaliza la protesta pública y conculca el derecho huelga, que ya había sido prohibida para funcionarios públicos como maestros y médicos.

¿47 años de socialismo no bastan para entender que ha fracasado?

Es importante destacar que la democracia venezolana estuvo, desde su nacimiento, signada por gobiernos socialistas de corte socialdemócrata o social cristiano, con oposición socialista, que mantuvieron suspendidos los derechos económicos consagrados en la Constitución del 61, hasta el segundo gobierno de Caldera.

Si analizamos las leyes sociales sancionadas en ese período encontraremos que todas están dirigidas al proteccionismo, por ejemplo, la ley de inquilinato y la reforma agraria de Betancourt, aunque la de Chávez es más comunista porque le niega la titularidad de la tierra a los campesinos. En contradicción con el desarrollo, los empresarios se encontraron desmedidamente favorecidos con leyes arancelarias que, hasta hoy, limitan fuertemente la competencia para proteger la “industria nacional” que no necesitó crecer porque aumentando los precios nivelaba su ineficiencia, por lo que un bluyín de mala calidad nacional es diez veces más caro que uno de asiático de superior factura. Y ni se diga de los automóviles. Sin embargo, estas medidas “nacionalistas” lo que lograron fue crear cordones de miseria de reproducción irresponsable que inundó la nación de delincuencia y parasitismo, que por paradoja encontró en Chávez a su redentor.

Y éste líder de los desposeídos ha dilapidado la más formidable oportunidad de desarrollo del país, estimulando ese parasitismo y destruyendo posibilidades de empleo porque toda su propuesta económica se basa en las importaciones porque así logra apoyo internacional a sus vehementes deseos hegemónicos y somete a la sumisión al empresariado criollo. Hemos pasado del Estado de Bienestar populista clientelar al Bienestar del Estado populista clientelar, en los cuales todo es gratis aunque malo, escaso y sumamente costoso en posibilidades de desarrollo, pero da votos y en el caso del último, voto traduce poder omnímodo y eterno.

Frente a ese discurso pobrecitista y empobrecedor...

Sin olvidar que el eje de nuestra propuesta es la “racionalidad social”, es decir “responsabilidad social” sin caer ni por un instante en la veleidad de “complacer al pueblo” o en seguir sus contradicciones, y en lugar de usar el término justicia para el debido balance de los social planteamos la equidad social a través del desarrollo económico liberal, sistema de seguridad social en manos de empresas privadas de inversión que garanticen la progresividad de las pensiones, servicios públicos eficientes, oportunos y de calidad, descentralización efectiva, empleo digno, infraestructura popular que incluya viviendas dignas, hospitales de primer nivel, instalaciones sanitarias, agua potable, escuelas, preescolares y guarderías.

A las comunidades empobrecidas es imperativo ofrecerles la oportunidad de progresar por el desarrollo de sus individuos no por la dádiva infamante que las mantiene atadas a los caprichos electorales del autócrata de turno. He constatado que los jóvenes de esas barriadas populares están hartos de que los políticos los visiten en cada evento electoral para ofrecerles bacheo y cloacas, sin considerar la posibilidad de educarlos políticamente para que ejerzan sus derechos a plena conciencia.

Una propuesta basada en la ética, la política, el individuo y la libertad

Esta propuesta está articulada en el plano de la ética, la política, el individuo y la libertad, en democracia, dentro del marco de la reducción del poder del Estado y sus asfixiantes controles burocráticos, y del libre mercado, es decir avanzar del Estado de Bienestar a la Sociedad de Bienestar.

Y es en el liberalismo, y dígalo sin sonrojo, donde encontramos la auténtica doctrina de esa libertad, en la que el hombre es él y sus decisiones y su progreso dependerá exclusivamente del desarrollo de sus potencialidades, en el entendido de que cada cual obtendrá lo que su capacidad y responsabilidad quieran. Nada es más digno para un hombre y una mujer que poder producir el sustento por sus propios medios.

Es la trilogía trabajo, estudio, responsabilidad la clave del desarrollo del individuo, y es el individuo, formado y desarrollado, en el dominio de sus facultades creativas, el auténtico núcleo de la sociedad. Y una sociedad integrada por individuos especificistas es una sociedad que avanza indetenidamente hacia el progreso, inserta en la modernidad y la globalización compitiendo con las grandes naciones liberales del planeta.

El petróleo debe ser el instrumento económico para romper con la dependencia del Estado que ha generado este parasitismo social que hoy amenaza con disolver la nación. Su destino es ser un rubro más, y no el más importante, de los que producirá el formidable aparato productivo de esta nación que soñamos.

Es un trabajo de largo aliento que debe comenzar desde la oposición

Observando de cerca la realidad económica y social que vive Venezuela, con tal magnitud de pobreza, aumentada en estos años de mal gobierno chavista, parece una labor titánica lo que planteo, porque el inmediatismo de la supervivencia pospone cualquier posibilidad a largo plazo, y porque se ha asumido que el reverso de la pobreza es la riqueza y nada que no prometa riqueza fácil es plausible.

Pero la verdad es que el reverso de la pobreza es mejor calidad de vida a través del empleo digno y la educación para la vida, y servicios públicos eficientes y solidaridad social orgánica. Y, repito, pobreza es una forma modesta de vivir que puede ser hasta voluntaria, que nada tiene que ver con la miseria que es una manera de sobrevivir sin dignidad. Quien quiera recoger la bandera del liderazgo opositor debe ponerse en marcha hacia los barrios a buscar potencialidades y convertirlas en transformadores sociales, actores políticos responsables de edificar una nueva realidad con el hombre y sus circunstancias. Eso sí, no es un trabajo para ganar las próximas elecciones, es un compromiso de vida por la patria y de muy larga paciencia. La recompensa: una mejor patria por una mejor gente.

El liberalismo también se puede redefinir como Siglo XXI

El liberalismo no es una ideología como el socialismo, y mucho menos un dogma, es una doctrina de vida basada en la libertad y en la primacía del individuo sobre la masa y, por tanto, en el obligatorio reconocimiento de las libertades individuales como inalienables; esas libertades incluyen la de pensamiento, expresión y religión pero también las económicas, bajo la base de la libre disposición, posesión y disfrute de la propiedad legítimamente adquirida.

“En cuanto a la política, la ideología liberal encuentra sus bases en Montesquieu; y parte del hecho de que no hay personas ni sistemas perfectos, y por lo tanto, el Estado debe ser un conjunto de pesas y balanzas en el que se contrapesen los distintos poderes que ostenta sobre el individuo, para que ninguno pueda devenir en tiranía. Por tanto, el Estado debe seguir una filosofía de mínima intervención, o laissez faire (en francés, “dejar hacer”).

Esta se sustenta de un lado en la convicción de que cada individuo buscará lo mejor para si mismo, y del otro en que las relaciones sociales surgidas de este modo tenderán a beneficiar a todos, siendo la labor del Estado corregir los casos en que esto último no se cumpla”.

“Ser liberal es, precisamente, estas dos cosas: primero, estar dispuesto a entenderse con el que piensa de otro modo; y segundo, no admitir jamás que el fin justifica los medios, sino que, por el contrario, son los medios los que justifican el fin. El liberalismo es, pues, una conducta, y, por lo tanto, es mucho más que una política. Y, como tal conducta, no requiere profesiones de fe sino ejercerla, de un modo natural, sin exhibirla ni ostentarla. Se debe ser liberal sin darse cuenta, como se es limpio o como, por instinto, nos resistimos a mentir. Como todos los pensamientos que han agitado a la Humanidad, el liberalismo es al mismo tiempo una dirección del pensamiento y una acción práctica.

Es una acción del pensamiento porque no es una doctrina cerrada, sino una tendencia, mejor dicho, una fuerza espiritual sujeta a continuo desenvolvimiento, que se concreta en los diversos periodos de su historia en distintas ideas, para sobrepasarlas inmediatamente. En su primera época se limita a conquistar los derechos individuales. Después lucha por los políticos, luego pide los derechos de la mujer. Planteado este problema, combate por la cultura y la libertad económica del pueblo y ahora trata de consolidar esa empresa organizando la Humanidad sobre el principio de la igualdad internacional y la justicia económica.

Y es una acción práctica porque se manifiesta también como un sentimiento que impulsa a los pueblos a encarnar las ideas liberales en instituciones. Por ello para ser liberal no basta con conocer propiamente las doctrinas liberales; es necesario sentir la libertad, practicarla y propagarla. Y ese aspecto activo del liberalismo encierra tanto valor que, sin él, no podrían explicarse las agitaciones que han conmovido a todos los pueblos civilizados, y la revolución operada en su edad contemporánea; y es más, la misma crisis que actualmente sufre el liberalismo depende principalmente de que los elementos liberales que han incluido en la gobernación a los pueblos se han preocupado de todo menos de crear y mantener vivo el sentimiento de la libertad”. Gregorio Marañón

¿Qué es proyecto político?

Como proyecto político liberal se entiende un adecuado programa económico con reglas de juego claras, y la aplicación eficiente de planes sectoriales, con voluntad de servicio y eficiencia, para generar la prosperidad nacional a través del desarrollo del individuo, según sus capacidades, mediante el trabajo, el estudio, la responsabilidad, la creatividad, la igualdad de oportunidades, la meritocracia.

Rafael Marrón González





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3 de octubre de 2009

Democracia liberal es… democracia y punto

Una oyente de mi programa Venezolanidad – Pentagrama 107.3 FM de 6 a 7am de lunes a viernes – me pregunta qué es democracia liberal. Mi respuesta no puede ser más sencilla: Democracia liberal es… democracia y punto. No hay adjetivos para la democracia, que se define – no se adjetiva - representativa por imperativos de su operatividad - la democracia directa es un dislate imposible que los intereses creados en torno a la revolución bolivariana han rebautizado “participativa”, cuya propuesta fue rechazada por la OEA – pues, la representatividad de lo plural es la manera lógica, inteligente, única de operar un gobierno en democracia. Debo insistir en la materia, pues hay muchas idiotez cómplice de tiranías: No existen varias formas de democracia, la democracia – como sistema en el que impera el Estado de derecho - es liberal o no es democracia y menos puede serlo esa forma de absolutismo plebiscitario puesto de moda por Chávez y que hace salivar las tentaciones dictatoriales de muchas insuficiencias democráticas del vecindario. Y, además, niego rotundamente que pueda existir nada alternativo como la tal democracia popular o democracia autoritaria con lo que se cubren los feroces dictadores estatistas que, como piezas de museos del horror, sobreviven en la pastosidad del siglo XXI usando constituciones redactadas por sus subalternos y elecciones amañadas para usurpar su ejercicio y obtener reconocimiento de la codicia internacional, pues, la democracia es un sistema de gobierno – o gobierno sistémico - cuya única finalidad es, precisamente, evitar la tiranía. La democracia no construye escuelas ni cloacas – eso lo hacen los gobiernos en democracia - es simplemente un pacto entre los ciudadanos y la autoridad delegada - para impedir que los hombres de poder se erijan tiranos - que se rige por una Constitución elaborada por la representación de la soberanía popular para garantizar la ¡¡alternabilidad!!, ¡la autonomía de los poderes públicos! y las periódicas elecciones libres, directas y secretas y sin trampas, coadyuvada por la vigilancia ciudadana para que el Estado y el gobierno estén al servicio de todos los ciudadanos y no de la parcialidad afecta al régimen. La democracia, así, ocupa nuevos espacios para su imperio por los avances del conocimiento traducidos en ciencia y tecnología. De allí el necesario celo ciudadano por su preservación.

Una propuesta liberal

Venezuela se define en el artículo 2º de la Constitución como “un estado democrático y social de derecho y de justicia” - adjetivación redundante porque al definirse democrático se sobreentiende que es de derecho, y al ser de derecho será social y de justicia – lo que es una concepción moderna del liberalismo, cuya creación política más formidable en la historia de la humanidad es precisamente ese Estado democrático – que se sustentó en sus inicios en el juez imparcial, hoy en fase de extinción en estos tierreros latinoamericanos - que es “la organización de los instrumentos de poder coercitivo que se subordina al derecho; la fuerza militar que se somete a la razón civil; los gobernados que legitiman desde una vocación igualitaria los designios y las acciones de los gobernantes. En el Estado democrático el poder central del aparato estatal excede al poder de cualquier persona, agrupamiento, u organización – como en las dictaduras - pero, semejante poder se subordina ante los valores, intereses y derechos del individuo, así como de sus organizaciones civiles, partidos políticos y asociaciones religiosas, económicas y culturales”. Particularmente en Venezuela, el Estado democrático ha contribuido radicalmente a la construcción de la nación, logrando éxitos tangibles en la oferta de opciones de equidad mediante el suministro de servicios que de otra manera hubiesen estado solamente al alcance de privilegiados. Como es el caso – hasta 1998 - de la educación – que generó una formidable movilidad social hacia una pujante clase media, que hoy Chávez desprecia llamándola “burguesía”, tal su ignorancia de las definiciones históricas. En fin, el Estado democrático “embrida a los poderosos, estimula a los débiles, redistribuye riquezas y acorta distancias sociales”.

Sólo la escuela liberal forma demócratas

La escuela debe ser el asiento primigenio de la democracia y el maestro tiene el soberbio honor de ser el alfarero de la ciudadanía de pensamiento crítico para el liderazgo de la libertad. Me aterra para Venezuela - y por eso combato al chavismo – no sólo a Chávez – con toda la fuerza de mi pluma y de mi voz - la posibilidad que vio Heidegger en la culta Alemania de 1935: Las masas reunidas en asambleas populares - confundidas con el ejercicio democrático - decidiendo el destino de la nación al histérico alarido de un mesiánico experto en manipulación sensorial que les señalaba rutas que solo existían en su delirio enloquecido, mientras los intelectuales, maestros y universitarios sucumbían en el exilio, en las cárceles y en los paredones de fusilamiento. Por eso la escuela debe ser intervenida por demócratas para formar demócratas conscientes del concepto integral – indiviso y que no admite adjetivación alguna - de democracia. No hay otra salida.

Una definición orgánica de democracia

Como un aporte al conocimiento pleno de los valores que sustentan al sistema democrático y no haya confusión con propuestas solapadas lideradas por expertos en seducción y soborno: Democracia es el sistema político, cuyos gobiernos están sujetos a las normas constitucionales establecidas por la ciudadanía en el libre ejercicio de su soberanía, que profesa y garantiza el respeto a los derechos fundamentales y libertades públicas de la persona humana con énfasis en la libertad política, civil y personal, regido por los principios capitales de alternabilidad, división de poderes y equilibrio de las autoridades, consagrado a producir la mayor suma de felicidad posible, la mayor suma de seguridad social y la mayor suma de estabilidad política.

¿Quiere una definición más corta?

Así como dictadura se sintetiza en “prohibir y obligar”, es decir, que lo que no está prohibido es obligatorio; la democracia se define en la palabra: libertad. Ese valor fundamental inherente a la condición humana, es irrenunciable, y por él, no ha habido pueblo en el mundo que al final no haya logrado destruir a sus liberticidas. El desconocimiento del poder de la libertad genera dependencia y de ella la pobreza. La libertad construye mundos nuevos para el hombre y sus campos ascensionales son ilimitados como la imaginación. El hombre libre piensa y genera. Edifica posibilidades desde lo probable. Donde existan hombres libres es imposible la tiranía porque su sustento es la miseria moral más que la física. Sabemos que ante la complejidad de la libertad el mediocre prefiere el despotismo y que la convicción de la inutilidad personal resigna la libertad por la igualdad, porque aquella produce desigualdad. Es que pararse frente a la libertad produce vértigo por la incertidumbre, que es la auténtica maldición bíblica y no la muerte o aquella estupidez de “ganarás el pan con el sudor de tu frente”, lo que en realidad es, además de lógico, digno. Por eso cuando hablamos de liberalismo, expresamos la idea sustantiva de la libertad que genera riqueza y de allí su confusión con capitalismo – sistema en el que Chávez no cree pero le vende petróleo y le pide prestado - que es la consecuencia económica de la libertad, pero también se expresa en el arte, la literatura y los progresos científicos y humanísticos solamente negados por la ceguera mental de la idiotez.

En conclusión

Cuando los demócratas – que se balancean en la ingenuidad política pobrecitista - estén suficientemente convencidos de que los valores de la democracia están inextricablemente unidos a la libertad – política, económica, social o religiosa, por encima de la igualdad que sólo puede ser ante la ley - y que por lo tanto es su deber combatir “cualquier gobierno, legislación o autoridad que pretenda contrariar sus valores, principios y garantías”, tendremos democracia fuerte y para siempre.
Rafael Marrón González
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27 de septiembre de 2009

Del siglo de las luces al de la idiotez

Cada día me convenzo más – si las cosas siguen como van - del triste papel del siglo XXI en la historia universal: Será recordado como el Siglo de la idiotez, sencillamente porque ha ingresado a la toma de posesión de su era prescindiendo de las lecciones precedentes, con la frivolidad como su símbolo más conspicuo y los comerciales de TV sustituyendo la realidad en un universo de coleccionistas de baratijas tecnológicas que les atrofian las neuronas, lo que facilita su organización en domesticados rebaños de plácidas ovejas – crédulas y bocabiertas - que ofrendan su dignidad al supremo bien de dormir comidos y se desvelan por el suicido de las ballenas y el deshielo ártico – convenientemente publicitado con foros mundiales de alto nivel, a pesar de que la masa helada del planeta ha crecido 24% en los últimos años y los crudos inviernos europeos desmienten el fulano calentamiento global - mientras millones de niños sufren las calamidades de la miseria y de la explotación – la niñez debiera ser decretada patrimonio de la humanidad para evitar su deformación por carencia o por exceso - y mil millones de seres humanos expuestos al hambre evidencian la idiotez de un mundo que dilapida fortunas en equipamiento militar – 600 millones de dólares destina Latinoamérica para armarse mientras 54 millones de personas sufren desnutrición crónica - y hasta en desarrollo nuclear para exterminarse y viajes en busca de vida en Marte cuando hay tanta que proteger en la Tierra. Idiotez pura.

El mercantilismo insiste en mantener la obscena preponderancia de su exacerbada codicia en detrimento de la imprescindible racionalidad social que le permitirá sobrevivir en un mundo cada día más necesitado de conciencia inteligente para imponer la única paz posible: La que produce la justicia.

No es posible que el costo del transporte sea un obstáculo para llevar a millones de seres humanos famélicos los excedentes alimentarios que el Primer Mundo incinera en sus basureros. Idiotez pura.

Paraísos fiscales a cielo abierto cuidan celosamente las fortunas provenientes de la corrupción – que debe ser un delito de lesa humanidad porque produce hasta desnutrición infantil – que devasta las posibilidades de desarrollo de los empobrecidos pueblos del Tercer Mundo y carcome los cimientos de la moral pública al constituirse en vitoreado acto de viveza que denosta como pendejos a los honestos. Idiotez pura.

Los liberticidas – vencidos y humillados por el siglo XX – por su astucia financiera y la codicia de gobiernos devenidos comerciantes, vuelven a sus andadas, a sus anchas – diluyendo sus atroces crímenes en los intereses creados - con tribuna en las instancias internacionales, cual rutilantes astros intimidantes – estigmáticos erotizantes - seduciendo multitudes previamente idiotizadas por los vendedores de parcelas en el cielo. Idiotez pura.

La democracia permite que ajusten sus principios a capricho y la adjetiven – feroces tiranías de izquierda como la cubana son etiquetadas como “democracias populares” por la idiotez del izquierdismo europeo - consintiendo que la libertad se subordine a la igualdad por decreto revolucionario y abre las piernas para la violación consentida por los llamados a defender sus bastiones, para complacer al lumpen programado para la reproducción irresponsable - para solaz del populismo - específicamente con la finalidad de legitimar la prostitución del sistema de libertades que, por el esfuerzo individual, era su única posibilidad de dignificarse. Infame paradoja que traduce la idiotez de los pueblos que en verdad creen en la estupidez de que la ignorancia nunca se equivoca - porque lo dijo con sarcasmo un político derrotado - o que “la voz del pueblo es la voz de Dios”, especie de mantra para la voracidad de los autócratas que suele entronizar la equivocación popular.

El pasado como karma

Uno de los elementos fundamentales de la idiotez, que afecta a naciones enteras y a personalidades del supuesto universo de la inteligencia, es no admitir que el pasado es inmodificable e irrepetible. Por mucho que nos moleste la irreversible hazaña de Cristóbal Colón o la trata de esclavos – que hoy subsiste en la miseria emigrante y no por el color de la piel - de nada servirán las lamentaciones, salvo como evidencia de una baja autoestima. Las facturas por cobrar al pasado carecen de taquillas de pago en el presente.

Derribar una estatua de un despistado navegante – cuya rueda de prensa le confirió la propiedad del Descubrimiento - según la cursilería, encuentro de dos mundos - que colocó las tierras ignotas e incultas de lo que hoy es América en el mapamundi, es una estúpida destrucción de una obra de arte sin más consecuencias prácticas que la confesión del complejo de inferioridad de un pueblo idiota que sigue buscando fuera de sí las causas de su atraso y pobreza, obviando que si en lugar de Colón hubiera llegado un vikingo o un inglés, este pueblo no hubiera existido – incluyendo al grupo idiota que derribó la estatua - y que es irreal suponer que sin Europa este Continente se hubiera desarrollado por generación cultural espontánea.
Si esa energía pasadofílica se dedicara al trabajo creativo, a la innovación, al cultivo del conocimiento para el desarrollo de las potencialidades nacionales – gente y naturaleza - otra sería la realidad de estas naciones plagadas de miseria y sed. De una prisión de malhechores en ultramar surgió Australia, .una nación inserta en la modernidad - declarada por la ONU como el segundo mejor país del mundo para vivir, después de Noruega, debido a sus excelentes índices de calidad de vida en general - cuyas principales ciudades son una muestra de desarrollo arquitectónico - el Teatro de la ópera de Sidney es uno de los edificios emblemáticos del siglo XX - posee 800 mil millones de dólares de PIB, una población de 21 millones de habitantes, un ingreso per cápita de 37.500 dólares, 140 mil millones de dólares de ingresos por su diversidad de exportaciones y su moneda es la sexta más fuerte del mundo. Y eran delincuentes los padres de la patria, pero a nadie ocupa esa anécdota del pasado.

La culpa de la miseria latinoamericana - 200 millones de personas viven bajo la línea de pobreza y se considera indigente al 12% de la población - es la idiotez, tanto de sus dirigentes que desprecian las fórmulas económicas exitosas – atadas a la libertad – que han forjado al Primer Mundo y que han sacado en los últimos 50 años a cientos de millones de la pobreza, para especular con recetas esotéricas fracasadas – seducidos por el discurso banalmente justicialista de repartición “proporcional” de un “maná” providencial - como de sus pueblos susceptibles a la tentación del menor esfuerzo, que trabajan lo imprescindible para dejar de trabajar y que reaccionan alborozadamente al clarín del saqueo. Por eso tienen tanto éxito los demagogos del jet set que Oliver Stone eleva al estrellato - que les cambian votos al pueblo por la promesa de mantenerlo ronroneando en la charca de la miseria tradicionalista e inculta – que mientan “popular” - en la cual subsisten ilusiones como lo gratuito, la riqueza fácil y la felicidad. Por eso indigna la posición de la idiotez que exculpa a los pueblos de su cuota de responsabilidad política y moral, apelando al pobrecitismo parasitario que los considera en estado de adolescencia perpetua.

En conclusión

Por esta deplorable verdad, si queremos un mundo distinto hay que denunciar la idiotez, por muy conspicua que sea su procedencia, pues los idiotas – entre ellos los que reciben señales del Más Allá en sus blackberrys – y los pueblos barbarizados por la ignorancia consentida – a los cuales aquellos idiotas dicen lo que pueden hacer - están arrasando con la civilización.

Hay que dirigir toda la energía a construir una sociedad del conocimiento, de la razón, del pensamiento crítico, pero con un paralelo nivel de conciencia inteligente y alto sentido del respeto, de cuyo seno surjan pueblos formados para el progreso por el desarrollo de sus individuos y lideres auténticos – no mercaderes de la ignorancia - capaces y eficaces que sustituyan esta mavita porosa de zapateros, berlusconis, lulas, fideles, amadineyaces, obamas, sarcosies, kadafis, chaveces y demás idioteces que mantienen en vilo el futuro de la humanidad. Sale pa´llá.
Rafael Marrón González

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19 de septiembre de 2009

Fraude con la voluntad popular

Para la fecha de la publicación de este artículo, varios analistas se han pronunciado sobre el caso de la epidemia reeleccionista en América Latina, sin embargo el tema amerita una discusión profunda, partiendo de la inconveniencia de toda reelección en estos lares latinoamericanos – “no somos suizos” dijo una vez un adeco lúcido - tan proclives a elevar caudillos a los altares.
Lo sensato para la sanidad democrática es que un ciudadano ejerza la primera magistratura por cinco años y una sola vez en su vida, sin concesiones como la establecida a los gobernantes volver a postularse pasados diez años de su mandato, lo que ocasionó en Venezuela el cierre de oportunidades a jóvenes talentos insertos en la modernidad, para dar paso al barro de este lodazal.
La justificación de los golpistas constitucionales – como el gran iniciador de la farsa, Alberto Fujimori, seguido por Hugo Chávez, Álvaro Uribe, Rafael Correa y Evo Morales, por ahora – para reformar la Constitución y reelegirse indefinidamente o cuantas veces quieran, es que los pueblos o sus naciones los necesitan, sin ellos se perderá la revolución, el proyecto, la guerra o lo que sea que personalicen en su obsesión. Todos ellos son hombres de poder – con el poder como fin en realidad - que sufren el delirio del ungido.
Se presume en Colombia que sin Uribe las FARC y el narcotráfico recuperarán el terreno perdido, pues solamente Uribe posee el fuego sagrado de la victoria y conste que respeto a este estadista, pero su segunda reelección es una traición a la democracia, así obedezca al más clamoroso voluntarismo popular, porque el asunto es de principios no de emociones populacheras ni de suposiciones de la ignorancia. Rafael Caldera se negó a imitar a Fujimori y usar su popularidad electoral para disolver los poderes constituidos, alegando – aunque se lo pedía el pueblo y se lo susurraban los notables - que eso no era democrático y creo que ese es su legado, seguir siendo desde el poder un político prácticamente de los valores intrínsecos de la democracia – porque ser demócrata significa que no se cede ante las tentaciones continuistas aunque se tenga la opción de hacerlo.
Esto significa, ejemplo mediante, que refugiarse en la soberanía popular para dinamitar un principio básico de la democracia, como es la alternabilidad, es sencillamente una vulgar perversión totalitaria, así millones de “pueblos” digan lo contrario, sobre todo porque “el pueblo” al que apelan estos líderes providenciales –o como calificara el ex encapuchado incendiario El Aissami a Chávez: “insustituible e indispensable” - es el conformado por el sector menos informado y más necesitado de la sociedad, vulnerable a la seducción y al soborno y cuyas perentorias necesidades primarias lo divorcian – desde el cristal de su realidad - de exquisiteces principistas que pueden sobresaltarle el almuerzo tan duramente logrado vitoreando al salvador de turno.

La soberanía popular no es ilimitada

Aunque Bolívar expresó el 25 de mayo de 1826, que “la Soberanía del Pueblo es la única autoridad legítima de las naciones”, en carta a Santander del 31 de diciembre de 1822, había aclarado que esta soberanía estaba limitada por la justicia: “La soberanía del pueblo no es ilimitada, porque la justicia es su base y la utilidad perfecta le pone término. Esta doctrina es del apóstol constitucional del día (se refiere al filósofo francés Benjamín Constant).
¿De dónde pueden creerse autorizados los representantes del pueblo a cambiar constantemente la organización social? ¿Cuál será entonces el fundamento de los derechos, de las propiedades, del honor, de la vida de los ciudadanos? Valdría más vivir bajo el feroz despotismo, pues al fin el sagrado del hombre tendría algún apoyo en el poder mismo que lo oprime”.
El filósofo Benjamín Constant – citado por Bolívar - señaló que era exactamente igual de perverso el ejercicio discrecional del poder por un solo hombre o grupo de hombres que por la sociedad entera, enmendando la utopía de Rousseau en su Contrato Social: “La soberanía popular no existe sino de una manera limitada y relativa. En el punto donde empieza la independencia y la existencia individual se detiene la jurisdicción de esta soberanía.
Si la sociedad atraviesa esta línea, se confiesa tan culpable como el déspota, que no tiene por título más que el poder exterminador. La sociedad no puede exceder su competencia sin ser usurpadora, la mayoría sin ser facciosa. El asentimiento de la mayoría no es en absoluto suficiente en todos los casos para legitimar sus actos; existe algo que nadie puede sancionar cuando una autoridad, cualquiera sea, comete actos semejantes, poco importa la fuente de que ella dice emanar, importa poco que se llame individuo o nación, será la nación entera, menos el ciudadano que ella oprime, la que dejará de ser legítima”.
Y es que los principios no pueden estar subordinados a la soberanía popular, el derecho a la vida es inviolable por un principio humanista universal, no como resultado de un referendo perdido por el gobierno que lo convocó y así la propiedad privada, la libertad y la igualdad ante la ley, son valores irrenunciables. Y de ellos – precisamente para su defensa - surge el Estado de derecho, frente al derecho de Estado que confería potestad constitucional sobre vidas y haciendas a los gobernantes vitalicios elegidos por Dios, sustituido por las armas del ejército “patriota” y ahora por las reformas constitucionales apuntaladas por aquello de que “la voz del pueblo es la voz de Dios”, como si Dios pudiera ser tan desacertado, porque el pueblo se equivocará siempre y será siempre sujeto de manipulaciones mientras la ignorancia campee.

El Papel de la Constitución

Ante esta anormalidad política, nos preguntamos cuál es el papel de la Constitución, pues si puede ser adaptada a los caprichos del gobernante electo bajo sus normas – como lo hicieron los caudillos y dictadores de los siglos XIX y XX por su obsesión continuista - no es más que un manual de instrucciones intrascendente. Lo lógico es que el gobernante electo se ciña a sus postulados y si alguna reforma se realiza durante su mandato no puede afectar los principios fundamentales – que son la síntesis de su articulado - ni ampliar el rango de su autoridad. Es más, si el Congreso reforma principios fundamentales, su efecto debe ser posterior a la gestión en vigencia. Pues, allí radica la perversión, al eliminarse la atadura del mandatario electo con la legalidad que le confirió el poder y que él juró cumplir. De lo contrario, la constitucionalidad es una farsa, pues el asambleísmo – o referendismo – sustituye sus postulados y, además, por inducción.

Esas reformas constituyen fraude constitucional

Así que la Constitución ha devenido en un formidable instrumento formalizador de dictaduras, en una de las burlas más finas de la historia, al conspirar entre los poderes constituidos - con la complacencia de las instancias democráticas internacionales - para usar el legitimador de la mayoría – llamado referendo - para legalizar una violación a un principio fundamental de la Constitución, bajo la falsa premisa de que si el pueblo lo quiere hay que dárselo, pero a ese arbitrio no someten el cobro de impuestos o el servicio militar.
Y los llamados “demócratas” de izquierda sienten que deben apoyar irrestrictamente la nueva travesura de sus conspicuos miembros, porque fue avalada por la “voluntad popular” así se logre conquistar ésta mediante la manipulación y el soborno de las masas depauperadas, con los recursos del Estado, aunque muchos de ellos como la Bachelet expresen con asco: “Jamás reformaría la Constitución para beneficiarme yo”. O el agente vendedor internacional del empresariado capitalista brasileño, Lula da Silva, se niegue a prestigiar con su historia política la comisión de este fraude constitucional.
Tal como fue definido por la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia en la sentencia No. 74 de 25 de Enero de 2006: “Un fraude a la Constitución ocurre cuando se destruyen las teorías democráticas mediante el procedimiento de cambio en las instituciones existentes aparentando respetar las formas y procedimientos constitucionales, o cuando se utiliza el procedimiento de reforma constitucional para proceder a la creación de un nuevo régimen político, de un nuevo ordenamiento constitucional, sin alterar el sistema de legalidad establecido”. El colmo del cinismo político es invocar la voluntad popular para vulnerar el Estado de derecho que le perjudicará al pueblo hasta lo popular de su voluntad.

Rafael Marrón González
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15 de septiembre de 2009

Honduras como lección

Ya han transcurrido dos meses y medio de la deposición constitucional del Presidente de Honduras Manuel Zelaya, por insistir en violar la Constitución pese a las advertencias formales de los demás poderes públicos y ni Chávez ni sus súbditos internacionales han podido reponer al corrupto que ahora se descubre se robó millones de Lempiras – sacadas en sacos de los bancos - para sufragar su propaganda constituyentista y para satisfacer su extravagante tren de vida.

Si la necedad formalista se detuviera un poco a reflexionar sobre las acciones que llevaron a la destitución de Zelaya se encontrarían con la sorpresa inédita en América Latina - tan proclive al jefaturato del Poder Ejecutivo por aquello del presupuesto - de la acción salutífera de unos poderes autónomos, compactados en torno a los valores democráticos.

Los que insisten en llamar “gobierno de facto” al gobierno surgido de esta impecable operación constitucional, que a través del ejército – como institución de protección de la democracia, responsabilidad que la idiotez suprimió de la Constitución nacional vigente – son los mismos que se prestan para seguirle el juego al régimen, plegándose a llamar “bolivariana” a la Fuerza Armada Nacional, asumiendo la existencia de un imaginario “Poder Popular” y adjetivando como “revolucionario” al gobierno, todo ello absolutamente inconstitucional, porque ninguna ley o decreto presidencial puede estar por encima de la Carta Magna que es la Ley Suprema de la República.

Si en Venezuela hubiéramos tenido en nuestras instituciones gente con los redaños bien puestos – dispuesta a enfrentar su hora histórica - y no la piara de cobardes que resignaron la democracia a los pies de la grosera prepotencia de Chávez y le entregaron la República - que sí se perdió en las manos de Caldera - para que destrozara su basamento legal y creara todo este entramado faccioso que tiene a la nación al borde del abismo disolvente, otra – muy otra – sería la realidad venezolana y no quiero pecar de ucrónico. El Congreso Nacional con mayoría democrática - adeca – electa por el pueblo con más votos que a Chávez, permitió por cobardía que lo redujeran a “congresillo” simbólico y el Poder Judicial - cuya presidente de la extinta Corte Suprema anda por allí como si no hubiera roto un plato, dándosela de líder de oposición - actuó al margen de la Ley, al legitimar la convocatoria a una Asamblea Constituyente, violando el artículo 250 que establecía que la Constitución no perdería su vigencia si fuera derogada por un medio distinto del que ella disponía, bajo la ridícula premisa de “refundar la República”, la que fue creada para su gloria por el Congreso de 1811, cuyos diputados soltaron la toga para empuñar la espada y rubricar su creación en los campos de batalla.

Pero, en Honduras, para vergüenza venezolana, esos mismos organismos se dejaron de exquisiteces dialécticas y sacaron a Zelaya a empujones por pretender hacer lo que aquí le resultó tan fácil a Chávez: Ser electo por una Constitución y cambiarla mediante una Constituyente surgida del voto famélico - sobornado y seducido - para beneficiarse con un nuevo orden que le permite eternizarse en el Poder, obviando que la alternancia en el ejercicio de la autoridad es uno de los principios de la democracia, por lo que no es susceptible a la veleidad de la “voluntad popular”.

Hay que meter la lupa en el asunto

Por eso la situación de Honduras hay que verla en su justa dimensión – incluyendo la expulsión de Zelaya supuestamente en piyama pero con tarjeta de crédito - pues lo que no es democrático es permitir que se destruya la democracia usando los instrumentos de la democracia, como ha hecho Chávez, asesorado por Fidel y unos juristas mercenarios españoles.

La lección que está dando Honduras será reivindicada en el tiempo cuando pase esta nefasta hora del izquierdismo zopilote que desde la ONU honra al miserable déspota Fidel Castro como “Héroe de la Humanidad” y ha convertido a la OEA en un macilento club de mediocridades envanecidas – con una que otra excepción que otorga porque calla - aferradas a sus más íntimos miedos – el mismo miedo que apoyó el fraude del revocatorio venezolano por terror al contagio – tutelado por el nuevo gobierno de los Estados Unidos - cuya posición en este caso es una prueba de la idiotez que domina al mundo en estos tiempos huérfanos de sindéresis política - empeñado en caer simpático en su otrora patio trasero y que para ello no vacila en radicalizar las medidas contra el pueblo hondureño, uno de los más pobres de América, que les ha respondido con la dignidad que ya quisieran otros gallitos hipócritas lacayos de sus dólares, conminándolo a sacar su base militar de su territorio y amenazándolo con permitir el reabastecimiento de combustible de las avionetas repletas de droga - la mayoría de Venezuela - que hacen escala en su territorio rumbo, precisamente, a Estados Unidos.

El mensaje de Honduras

La inmensa marcha del pueblo hondureño el día de “No más Chávez” - portando pancartas “No tenemos petróleo pero tenemos huevos” – fue una clara evidencia de con quién está, a pesar del aislamiento internacional de gobiernos cómplices – es embuste que sean “los pueblos” ni que ellos los representen, algunos tiene el 60% del sus pueblos en contra - de la destrucción de la democracia en Venezuela, Ecuador y Bolivia – en Nicaragua el pueblo le dijo que no a Ortega en su pretensión de imitar estos golpes de Estado vía reforma de la Constitución – lo que nos lleva a interrogantes que es importante tratar de dilucidar:

En primer lugar, ¿qué significa eso de “Libre determinación de los pueblos”? En un caso como el de Honduras, ¿no se dio la libre determinación de un pueblo a través de sus instituciones oficiales, políticas y sociales? Con la actitud cerrada de los gobiernos que se han negado a escuchar las razones de ese pueblo y tratan de torcer su brazo por el hambre, para que un corrupto aspirante a dictador “constitucional”, como Zelaya, vuelva al poder como condición sine qua non para reconocer al nuevo gobierno que surja de las urnas electorales, se demuestra que esa “libre” determinación funciona y es reconocida solamente en casos como el de Cuba, Corea del Norte, Zimbawe, Libia, Bielorrusia o Turkmenistan, países en los que astrosos criminales cuatriboleados se pasan por el forro impunemente los valores democráticos y los derechos humanos, llegando al extremo de que un miserable guiñapo moral como Raúl Castro se siente en la OEA a pontificar de democracia, simplemente porque es “socialista”, sustantivo feliz – contradictorio con su realidad, pues debe ser “masalista” - cuyo discurso romántico de repartición proporcional de la riqueza les abre las esclusas a no pocos flojos y sinvergüenzas, y que considera que colocar la igualdad por encima de la libertad, es una vaina machete, a pesar de las muestras de miseria y opresión de su historial.

Otra de las preguntas es ¿qué significa la palabra “soberanía”? ¿Qué define esta palabra dependiente de variables tan frágiles como las que hoy sufre Honduras, cuyo comercio, ayudas e inversiones internacionales y suministros energéticos son sofocados para obligarla a traicionar sus postulados constitucionales, sin tomar en cuenta que quien sufre las consecuencias de este bostezo de los poderosos es el pobre pueblo hondureño? Que esta pequeña nación haya mandado al carajo a ese mundo idiota, regocija al alma. ¡Eso es soberanía y libre determinación! Hay que tener toda la dignidad del Universo para pararse frente a toda esa caterva de burócratas poderosos encuevados en sus organizaciones siniestras - con las alforjas repletas de los dólares que hacen salivar a la ignominia – y espetarles: “…Pagaremos cualquier precio, cargaremos cualquier carga, asumiremos cualquier dificultad y nos opondremos a cualquier enemigo para asegurar la supervivencia y el éxito de las libertades de nuestro pueblo y de la democracia”, es decir: ¡váyanse a la mismísima mierda! Ese es un himno a la humanidad. Honduras se ha convertido en la Esparta política de América.

Rafael Marrón González
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6 de septiembre de 2009

El orden público de la Fiscal…

…Es la paz de los sepulcros.

Hay que ver cómo les gusta la paz a los tiranos, traducida en gente quieta – como muerta – resignada a la suerte que escribe para ella la amenaza del verdugo. Es la “paz” derivada del orden público de Juan Bisonte Gómez o de Marcos Tarugo Pérez Jiménez – a los que Dios guarde en acero líquido, que la historia los mantiene en su degredo – condecorado el primero con la Orden Pia del Vaticano y el segundo con la Legión del Mérito del gobierno de USA, que proclamó al dictador como “el gobernante ideal para América Latina”.

Ambos se distinguieron por practicar el terrorismo de Estado, el primero de la mano de Eloy Tarazona y el segundo del hijo adoptivo de éste, Pedro Estrada, cuya aspirante a émula, la Fiscal General de la Nación – Luisa Ortega Díaz – la misma de la Ley nazi contra “delitos mediáticos” – mientras Chávez hacia el ridículo en Bariloche al presentar un documento “¡ultrasecreto! que me envió Fidel” - estará caliente Fidel – que circula en Internet - ¿cuánto le cobraría la mercenaria Eva Gollinger por ese gazapo? – divulgó la forma de cumplir con la orden de Chávez de parar las protestas populares, lo que le erizó el espinazo a los demócratas del mundo, que opinan que “la declaración de la Fiscal no ha sido sino un signo más en la marcada tendencia del gobierno de Hugo Chávez a la criminalización de la protesta”, tal como lo editorializó el diario El País, de Madrid. Y es que la intención es tipificar las marchas como rebelión civil, dada la cantidad de protestas – 1.500 contabilizó una organización de oposición – tanto laborales y sociales, como políticas.

Y el gobierno está aterrorizado porque es cierto que el país está convulsionado, pero no por las causas que la Fiscal infiere – “para atentar contra un gobierno legítimamente electo” (como era el del Carlos Andrés Pérez contra quien sí atentó Chávez) - sino por la realidad que vive el pueblo por culpa de un gobierno malo – es decir, en palabras del pueblo, “que no sirve ni para recoger bosta” - que en once años y mil millones de dólares de ingresos – los más altos de la historia del país - no ha logrado reivindicar sus banderas, por lo que ha quedado como embustero, además.

Y mire que es largo, señora, el memorial de agravios que, cuando el miedo se revuelva en ira, el pueblo, confundido en una sola voz de justicia, le presentará a Chávez, cuya crasa ignorancia sobre el comportamiento humano en el ejercicio del poder, lo ha llevado a expresar públicamente su deseo de “aniquilar” a la oposición, con la consecuencia predecible de que la Guardia Nacional y la Policía Metropolitana – que quieren borrar de su memoria el haber sido ellos – con la DISIP – quienes lo derrotaron el 4F – actúen contra cualquier protesta popular con el salvaje ímpetu del odio “rodilla en tierra” que les insufla el fascismo de “mi comandante”, sin percibir que no están atacando a la oposición “oligarca, golpista y pitiyanqui” de su imaginería fascista - que si sabe de golpismo porque es su especialidad - sino al pueblo esperanzado más humilde que cierra vías como lo ha hecho desde siempre para ser escuchado por burócratas obesos cuyo obsesivo rumiar les ha dañado el tímpano de oír el sufrimiento del pueblo.

Pero, ¿cuál será el blanco real de esa amenaza?

Leyendo con atención la filípica de la Fiscal nos encontramos con que “pedirá el enjuiciamiento de todas aquellas personas que alteren la tranquilidad y la paz pública en el país (…) que buscan cualquier motivo para marchar, (…) lo que quieren es desestabilizar, dichas conductas encajan perfectamente en el delito de rebelión civil (tesis fascista), de acuerdo con el artículo 143 del Código Penal, que establece (…) prisión de 12 a 24 años (para) los que se alcen públicamente en actitud hostil, contra el Gobierno legítimamente constituido o elegido. Se están cerrando calles, avenidas, impidiendo el libre tránsito de los venezolanos, (…) con cuyas acciones, todos los que las ejecutan están atentando contra el gobierno constitucionalmente electo” (fascismo).

Quien no escucha tambor termina imputado – y, aunque a la Fiscal la retractan otra vez dejándola colgada de su incondicionalidad, 2.200 venezolanos imputados por “alteración” lo certifican, incluyendo 11 de la Alcaldía Mayor, el Prefecto de Caracas y varios sindicalistas de Guayana: Esta amenaza brutal de la Fiscal General – que, como he dicho, parece General Fiscal – tiene como receptor inmediato al movimiento sindical y a los trabajadores que en el caso petrolero amenazó con paralizar el país – y tiene con qué – si se atrevía el gobierno a diferir nuevamente las elecciones de sus sindicatos. Y esto es extensivo a los trabajadores de Guayana que se dejaron del “Chávez no sabe” y lo culpan directamente de la quiebra de las empresas del Estado.

Chávez ha venido dos veces a Guayana y no ha logrado convencer a los trabajadores de que se queden tan quietos como quiere la Fiscal, mientras la “revolución bonita” se los pega despojándolos de sus beneficios y conquistas laborales, como lo ha hecho con los más de dos millones de empleados públicos que llevan cinco años sin discutir sus convenciones.

Te provoco, si reviras te zampo preso

Y hay que tener cuidado, porque estos tipos ya son expertos en tirar la piedra y esconder la mano, la trampa oculta en las palabras de la Fiscal que parecen dirigidas solamente a quienes “alteren la tranquilidad y la paz pública”, consiste en la agresión oficialista planificada para provocar la reacción que será imputable por la alteración referida, como ya lo han comprobado los doce periodistas pateados por los fanáticos ofensores de la condición humana, que ahora se encuentran con la sorpresa de haber sido ellos los que provocaron la pateadura y por lo tanto “reos de alteración”.

Exactamente fue la instrucción para la fuerza represiva el día de la marcha contra la Ley de educación: Cuando los primeros marchistas llegaron a las barandas – “esas barandas son patrimonio público”, pero no lo era el valioso equipo militar que destruyó Chávez con su alzamiento contra la democracia – la policía estaba a 50 metros y sin la menor provocación – existe un video aficionado que lo prueba - comenzaron el primero de cuatro ataques con lacrimógenas, balas de goma y potentes chorros de agua de cloaca – fácil de conseguir porque Caracas es una cloaca a cielo abierto - para rubricar el deprecio que Chávez siente por todo ciudadano – chavista o no chavista - que ose disentir de sus megalomanías - lo que fue rebeldemente enfrentado durante dos horas por el pueblo no chavista que ya es mayoría en cualquier terreno.

Por eso, por ese miedo cerval que tiene Chávez a que un día el pueblo no respete el “patrimonio público” y le llegue a Miraflores a reclamarle algunos olvidos y otras traiciones, fue que comenzó el operativo para criminalizar y desacreditar a los líderes de la oposición. En San Cristóbal una marcha pacífica fue agredida por un grupo de salvajes que lanzaban botellas y piedras y palos desde la azotea de la Zona Educativa, pero Chávez cambió el libreto y fue el gobernador quien atacó a los ingenuos portadores de las andas del civismo, cuya Santa Patrona es la beata Lina Ron, hoy sacada de circulación para legitimar las acciones persecutorias contra la oposición.

Un video de un vecino que muestra a los chavistas en plena faena le arruino la farsa a Chávez, que ya había ordenado un antejuicio de mérito contra César Pérez Vivas – que lo retó con un burlón - “méteme preso y deja la amenazadera”. Táchira es vital para las relaciones bilaterales con el país que según Chávez limita con Venezuela y que no es Colombia. Y, como siempre, para simular que hay separación de poderes, luego de dar las órdenes pertinentes para la purga estaliniana contra la oposición – coadyuvada por el ventilador de la infamia VTV - se monta en un avión cubano – con tripulación cubana y 150 gozones bien provistos – y parte a recorrer el sórdido mundo dictatorial – “dime con quién andas…” - al que se muere por pertenecer. Ahora sabemos que “la revolución está armada” significa “tengo fusiles, Fiscal y jueces”. Así que la cosa se está poniendo fea… aunque de lo más interesante porque de la cárcel suelen salir los sustitutos de los tiranos. Y como alegoría jodedora, el mundo entero se unió para gritar “No + Chávez”. ¿Un ah?, ¡sí oh!

Rafael Marrón González
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22 de agosto de 2009

¿Ley orgánica de educación? ¡La Constitución!

Indudablemente que lo que escribo a continuación es un simple ejercicio jurídico que nada tiene que ver con la realidad política del país, en la cual una banda de desadaptados – al mejor estilo corsario – asaltó la institucionalidad e impone su música mediante el expedito procedimiento de poner la pistola sobre el piano. Sin embargo es necesario recordar que a pesar de los pesares, Chávez no se ha atrevido a dar el golpe de Estado que le frustró la democracia el 4F, aun cuando ha pretendido consolidar su autocracia mediante golpes telegráficos, aunque, como en el caso de la Ley Orgánica de Educación, por una prisa inexplicable, al violar el manual procedimental de la Asamblea Nacional y saltar su propio discurso de “participación protagónica” del pueblo, el golpe ha sido contra sí al despojarla de legitimidad de origen. He leído el documento final - firmado por Chávez con tinta roja en el Teresa Carreño entre cánticos y violando la LOPNA - publicado en Gaceta Oficial Nº 5.929 Extraordinario, y, salvo la intención de apoderarse de las universidades autónomas por el voto paritario, los consejos estudiantiles – que también les ganaremos - y la revocatoria de los mandatos, no le encuentro por ningún lado – y me refiero al texto legal no al sistema operativo dictatorial - la imposición socialista ni la amenazante guillotina de descerebrización que Chávez se encargó de promocionar y que nos ha servido para recalentar la calle y para que el chavismo demuestre el respeto que siente por el género humano pateando a algunos ciudadanos entre ellos a varios periodistas, todo ocasionado por lenguaje terrorífico de Chávez - para provocar reacciones que le confirmen si su tembladera es razonable - y para - como los calamares - ocultar tras una nube de tinta el verdadero peligro representado en la ley electoral, la de tierras urbanas y la de propiedad social – y para ello calculó todo al detalle en la Asamblea Nacional, entregado el proyecto a último minuto sin tiempo para leerlo, generando una protesta gratuita que cuando mucho pudo llegar a voto salvado. Pero había que dar la impresión – sobre todo a la ignorancia ciega de sus duros - de que esa leycita – chucuta y vulnerable - es tremendamente revolucionaria y se impone porque le da la gana al macho cabrío que más puja en América entera, aunque no es capaz ni de construir aulas.

El Estado docente

Dentro de la gama de preocupaciones que se disipan al leer con detenimiento la Ley - que van desde el peligro de la ideologización hasta la pérdida de la autonomía universitaria y la libertad de cátedra pasando por la sumisión del sistema educativo a los Consejos Comunales, la eliminación a la educación privada y del financiamiento a Fe y Alegría o la UCAB o la regulación de los medios, todo producto de esa publicidad inversa para generar el conflicto interno indispensable ante la carencia de obras que mostrar - destaca la definición de “Estado Docente”, que, aunque no lo explicita de manera expresa la Constitución, si lo enuncia al establecer en el artículo 102 que “el estado asumirá la educación como “función indeclinable y de máximo interés”. En ese sentido la preocupación general, y con absoluta razón dada la mala intención comprobada del chavismo y su amenaza comunista, es que se esté ocultando tras la definición de “Estado docente” la intromisión ideológica – sectaria y excluyente - del gobierno, es decir “gobierno docente”, en lugar de gobierno gerente que es como debería ser. Sin embargo – y como éste es un ejercicio jurídico – el artículo 5 de la LOE se encarga de despejar la duda: “…El Estado docente (…) en las instituciones educativas oficiales el Estado garantiza la idoneidad de sus trabajadores y las trabajadoras de la educación, la infraestructura, la dotación y equipamiento, los planes, programas, proyectos, actividades y los servicios que aseguren a todos y todas igualdad de condiciones y oportunidades y la promoción de la participación protagónica y corresponsable de las familias, la comunidad educativa y las organizaciones comunitarias, de acuerdo con los principios que rigen la presente Ley…”. A esta definición sigue una larga lista de competencias del Estado docente, que ya sabemos no podrá cumplir, pero que lo limita a lo que está expresamente listado, evitando la intromisión abusiva.

Donde poner el ojo

El artículo 15 de la LOE establece los fines de la educación, entre ellos “el desarrollo de las potencialidades de cada ser humano para el ejercicio pleno de su personalidad y ciudadanía” y, lo más importante, “desarrollar la capacidad de abstracción y del pensamiento crítico mediante la formación en filosofía, lógica y matemáticas”, lo que colide y anula la intención soterrada en los parágrafos 2 y 9 de estos fines, en los cuales podría encontrar el gobierno – por la sinuosidad de su redacción - asidero jurídico para imponer en el sistema educativo su ortodoxia ideológica: Párrafo 2: “Desarrollar una nueva cultura política (¿cuál? ¿el liberalismo?, porque el socialismo es la vieja cultura política fracasada por ineficaz criminal) fundamentada en la participación protagónica y el fortalecimiento del Poder Popular (que no existe en la Constitución, por lo tanto es ilegal), en la democratización del saber y en la promoción de la escuela como espacio de formación de ciudadanía y de participación comunitaria (siempre ha sido así), para la reconstrucción del espíritu público en los nuevos republicanos y en las nuevas republicanas con profunda conciencia del deber social (¿hombre nuevo a imagen y semejanza del Che o de Bill Gates?)”. Y el párrafo 9: “Desarrollar un proceso educativo que eleve la conciencia para alcanzar la suprema felicidad social a través de una estructura socioeconómica incluyente y un nuevo modelo productivo social, humanista y endógeno (¿el fidelismo es ese nuevo modelo? ¡Sale pa´llá! Sostengo que es el Liberalismo Siglo XXI)”. Sin embargo, pensamiento crítico mata dogma y, además, el artículo 12 prohíbe actividades de proselitismo y propaganda partidista en los planteles.

Pero hay que estar alertas

Pero hay que estar alerta para neutralizar cualquier probable manipulación, porque el problema no es la ley sino el carácter atrabiliario del chavismo, por eso es vital que asumamos con celo nuestra responsabilidad en la Comunidad Educativa, que, según el artículo 20, “está conformada por padres, madres, representantes, responsables, estudiantes, docentes, administrativos, obreros, personas naturales y jurídicas y voceros de las diferentes organizaciones comunitarias vinculadas con los centros educativos”, porque, además, el artículo 17 establece que “…Las familias, la escuela, la sociedad y el Estado son corresponsables en el proceso de educación ciudadana y desarrollo integral de sus integrantes”.

Constitución mata LOE

Pero además por encima de esta ley y de cualquier pretensión comunista de esta derrotada gavilla, está la Constitución cuyo artículo 3 establece entre los fines esenciales del Estado: “La defensa y el desarrollo de la persona”, es decir del individuo, “y el respeto a su dignidad”. Y el artículo 102 ordena que la educación esté fundamentada “en el respeto a todas las corrientes del pensamiento”, como lo recoge el artículo 14 de esta LOE. Así que constitucionalmente no puede estar vinculada al socialismo ni permitiremos que se le vincule.

En conclusión

Mi recomendación para docentes y representantes es que lean la Ley cuidadosamente, primero para espulgar las falsas premisas – como que los Consejos Comunales evaluarán a los docentes y directivos o que se les eliminó el derecho a huelga - y luego para diseñar las estrategias para defendernos de la agresión de quienes suponen que es una patente para reeditar la barbarie. Es la hora de la sindéresis y la acción inteligente.

Rafael Marrón González

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16 de agosto de 2009

Y Chávez volvió a Guayana…

Tengo un amigo que afirma que Chávez es para Guayana el peor gobierno copeyano, porque solamente alguien sin memoria histórica puede negar el abandono al que está sometida esta región en los once años de Chávez, igualitos a los quince de los copeyanos que fueron enemigos del proyecto de desarrollo emprendido por Rómulo Betancourt con la gerencia eficaz de Leopoldo Sucre Figarella a quien los mequetrefes inoperantes del gobierno actual – perdón de la revolución actual - han intentado descalificar porque no pueden imitar. Por eso el título de este texto: “Y Chávez volvió a Guayana…” …un desastre de incertidumbre y miedo, es un juego de interpretación con su intempestiva visita del pasado Sábado 8 de Agosto – para tratar de apagar el piloto que le enciende la pradera laboral nacional - que ocasionó la suspensión de una multitudinaria caravana… de 15 carros que iban a salir desde las empresas básicas a apoyar el cierre de medios de comunicación – infame alegría por la muerte del mensajero que dejará al pueblo sin conocer el sufrimiento del pueblo - que ha indignado al mundo entero, salvo a los reaccionarios enemigos de la modernidad que acompañan al moribundo Fidel Castro hacia el degredo de la historia. Y Chávez volvió a Guayana a repetir la encerrona mediática con unos cuantos trabajadores y “líderes” sindicales elegidos por el G2 cubano, a quienes se entregó una cartilla para que “opinaran libremente” sobre lo que Chávez traía en cartera – no fuera cosa que a alguno de le ocurriera preguntar por el asunto de las ganancias líquidas de los sidoristas – que es un problema del patrono Chávez y no de Terniun - o el de los jubilados y de los copropietarios tenedores de acciones Clase B, o las convenciones violadas o suspendidas. Uno de ellos, le prometió - rojito de húmeda emoción - que “Guayana será socialista”: Muy difícil, machete, que un pueblo se entregue pasivamente a ese credo de miseria y podredumbre moral, que solamente puede imponerse por la brutalidad de la fuerza represiva de las armas, porque ningún hombre de verdad resigna su libertad, que ha sido una de las conquistas más cruentas de la humanidad. Solamente la mediocridad desahuciada prefiere la esclavitud del igualitarismo a la libertad que, aunque genera desigualdad, es la única posibilidad coherente de lograr la igualdad por el trabajo, el estudio y la responsabilidad. Y en ese circo demagógico cautivo un Chávez más disparatado que nunca, prometió… cerrar las empresas del aluminio, que es lo que traduce la limosna - “que me tienen que pagar”– compartida con SIDOR y que dejó por fuera a Ferrominera porque su sindicato dijo que allí todo marchaba sobre ruedas - con la que pretendió acallar las protestas de Guayana.

Y la demagogia se hizo carne

Una de los momentos más risibles de aquel acto de abuso y sumisión fue cuando definió la conquista de los trabajadores a educar a sus hijos en colegios privados con el aporte de la empresa, como “trampa del capitalismo para apoderarse del capital producido por el trabajo”, que es lo que se llama intercambio comercial: Quien produce salario lo permuta con quien produce bienes y servicios, es decir que el carnicero y el panadero y el de la “perrera” y el de la librería, según la visión chavista del asunto, se apoderan del capital producido por el trabajo… lo que también hace el voraz Chávez a través del IVA y demás impuestos - para lo que no hay trueque ni de vaina. Pero así abusan los demagogos carismáticos de la ignorancia de sus débiles mentales, que lo son precisamente por carecer de pensamiento crítico, herramienta indispensable para comprender el “eminente valor de la libertad” por la que “es necesario dar hasta la vida” como sentenciara Don Quijote.

Escuelas para castrar

Lo otro que prometió - ¿me escuchaste Giordani? – fue construir escuelas en las áreas industriales. Esta idea macabra – supuestamente aportada por los trabajadores para sustituir a los colegios privados - tiene la finalidad de confinar a los hijos de los obreros para separarlos del resto de la sociedad - y no se contaminen con ideas de libertad, propiedad privada y desarrollo de las potencialidades individuales que llevan a la prosperidad colectiva - y poder así domesticarlos a sus anchas - ya que nosotros no permitiremos la domesticación de los nuestros - inculcándoles el pensamiento único – el de Fidel Castro, ahora con diccionario para mayor facilidad - y castrándoles la fuerza moral definitoria de la hombría, para hacerlos esclavos y esbirros voluntarios del patrono/gobierno todopoderoso y unívoco que todo lo puede y todo lo da… menos la dignidad.

¿Por qué callas Unexpo?

Y así, como esgrimista cosaco, Chávez fue fildeando – durante horas - la realidad de las empresas del aluminio – pasando carpetas y llamando a los trabajadores a explicar “sus propuestas” - ¿a ver, eee, quién quiere opinar, eee?, tú, ajá, ¿cómo te llamas?.. - y buscaba en la lista - … Dime, pues… éste… Benjamín - como si la cosa fuera en verdad aleatoria y no bien acomodadita por los cubanos - ¿por qué no permiten la presencia del sindicalismo crítico? – para terminar ordenando la creación del Instituto de Tecnología Luís Zambrano y un Centro de Alta Tecnología Metalúrgica. Y a nadie se le ocurrió recordarle que aquí en Guayana existe – y con larga data, experiencia y calidad académica - la Universidad Experimental Politécnica Antonio José de Sucre, que realiza a diario – entre carencias - la misión del onírico instituto chavista y que fácilmente puede albergar un Centro de alto estudios metalúrgicos para postgrado, si el gobierno le inyecta los recursos necesarios. Pero para los demagogos lo importante es la promesa, por eso estos comunistas como Chávez hablan siempre, aunque lleven cien años en el poder, con el verbo conjugado en tiempo por venir - allá en la distancia, en el 2021 – porque emite la sensación de estar comenzando una nueva era – “pariendo un corazón” - pletórica de felicidad, romántica, inasible, utópica - una serenata/pórtico del infierno de la realidad, lo que se evidenció en esta visita con la firma de los decretos que crean las corporaciones del hierro y del aluminio – lo que elimina la CVG dejando en la incertidumbre a cuatro mil trabajadores - entre vítores y aplausos plas, plas, como si con ese acto supremo – absolutamente etéreo – los trabajadores cobrarían sus vacaciones, sus salarios completos y las empresas regresarían a la normalidad distorsionada a partir de 2004. Pura prestidigitación verbal para deslumbrar a la niñez tardía de las dúctiles mentes de la ignorancia estupefacta ante el acto circense. Hijueputa habemus, Sancho. El tiempo demostrará que nada de lo que Chávez ha prometido se concretará.

Mosca trabajador que vienen por ti

Si los trabajadores no entienden que esto fue un pase de pecho para calmar los ánimos y ganar tiempo hasta que recobre las fuerzas para anularlos, sustituir los sindicatos y a los delegados sindicales por Consejos de Fábrica, integrados por sapos, y eliminar las convenciones colectivas tradicionales, porque socialismo no paga prestaciones sociales, perderán todo lo que han conquistado. Hay que seguir la lucha, que no es por pagos parcializados de reivindicaciones ni por pañitos tibios para las finanzas de las empresas, sino para lograr la inversión necesaria - estimada en 5 mil millones de dólares – para la recuperación total del sector aluminio, y si Chávez quiere – como lo condicionó con la migaja que prometió para engañar - que se la paguen como deuda – como si el dinero fuera suyo y no de todos los venezolanos – entonces que le traspase las empresas a los trabajadores, con acciones, y que estos tengan la facultad de designar a sus ejecutivos, porque Chávez les dice que las empresas están bajo “control obrero”, pero es él quien nombra a los presidentes que las usan como caja chica de la revolución y que llenan la nómina de activistas políticos y supernumerarios violentos para amedrentar a punta de pistolas a los trabajadores que se atreven a protestar o a denunciar la corrupción y la malversación - o la fuga de decenas de miles de toneladas de productos en manos de los capos del aluminio - en esas plantas que parece que han sufrido un ataque aéreo excremental, por el estado asqueroso en el cual están sus instalaciones industriales, cabal imagen referencial de todo el país, por el afán de Chávez de replicar el deterioro de Cuba en Venezuela por aquello de la solidaridad socialista. ¿Uh, ah? ¡Sí oh!
Rafael Marrón González
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13 de agosto de 2009

¡Apaguen esa radio que me tiene loco!

Luego de haber definido el asombro como ignorancia de lo posible, confieso que nada me asombra de este gobierno – cuyo líder pude desentrañar desde su primera y desastrosa aparición pública por lo que fui etiquetado como “exagerado” por la pusilánime ingenuidad política diletante que hoy se “asombra” del medio chuzo de Chávez que tanto señalé, porque lo tienen ya metido en las entrañas. Por eso, de este gobierno – perdón de esta revolución, gobierno trabaja para el bienestar general y revolución para el bienestar del general - todo lo espero, por escabroso o absurdo que parezca como confiscar emisoras y que “para dárselas al pueblo”, como si fuera del pueblo Radio Nacional de Venezuela (Circuito RNV) y sus 102 repetidoras AM y FM al servicio del PSUV, circuito éste que, para los chavistas de la godarria, no carteliza la información como supuestamente sí lo hacen los independientes, tal como asegura un diputado comunista de los pateados por la ley electoral que sostiene que “la revolución no puede admitir que existan emisoras contrarias a la ortodoxia oficial” y, a la vez, que “hay que “democratizar” el espectro radioeléctrico”, es decir, en idiotez extrema “democratizar” significa uso exclusivo de chavistas “uh ah”, o sea fascismo. Así que, sin analizar las consecuencias internacionales – pa´eso tiene petrodólares - en un Aló, Presidente – suerte de tribuna pública para la improvisación totalitaria – ordenó a su Eloy Tarazona particular – capaz de cumplir sin inmutarse la orden más torva - que se encargara de apagar las emisoras independientes del país, pues por culpa de ellas “la revolución no tenía 90% de simpatía”. Y, con la eficiencia que ya quisiéramos para construir viviendas - que es la responsabilidad titular de Tarazona quien gaguea que “con esos medios no es posible el socialismo”– alegando no haber acudido a presentar los recaudos en el plazo perentorio acordado unilateralmente, 240 estaciones de radio fueron seleccionadas para despojarlas de sus señales – pero advirtiendo como matón impune - a las que sí se presentaron que no se hicieran ilusiones porque les estaban buscando la falla para siquitrillarlas - de las cuales las primeras 34 (y 2 televisoras) fueron notificadas a partir de las 7:45 pm del Viernes 31 de Julio – de noche y en fin de semana y sin derecho a la defensa - de que debían apagar sus transmisores, a través de una misiva encabezada: “Nos es grato notificar a usted que…”. ¡Les fue grato quitarle el trabajo a cientos de venezolanos humildes, que lloran su incertidumbre! ¡Les fue muy grato lanzar a la calle a padres y madres de familia que había hecho su vida en el mundo de la radio! Les fue grato dejar sin sus empresas a hombres humildes como fue el caso de la Bonita FM, de Guatire. ¿Por qué La Bonita?, se preguntaba el pueblo al salir del aire, a las 7 de la noche, la pequeña emisora que durante 33 años se había encargado de entretener, educar e informar a la población. A su propietario – hijo del fallecido fundador - no se le permitió despedirse de su audiencia: ¡Apágueme esa vaina!, fue la orden tajante. ¿La causa?, retransmitir el programa radial del gobernador de Miranda. La justificación leguleya: Que la concesión no es transferible. Ahora, súbitamente, luego de once años de cobrarle impuestos y de realizar supervisiones, a pesar de que Tarazona había sido presidente de Conatel, es que cae en cuenta de la falla administrativa, que en todo caso pudo subsanarse como lo contempla la ley, con la adecuación documental, pero así de fascistamente nauseabundo es el poder cuando se torna totalitario. Más o menos parecido fue el caso del Circuito CNB: Lo que lo condenó al ostracismo del espectro radioeléctrico fue transmitir Aló, Ciudadano, programa que concentra todo el odio de Chávez y de sus conmilitones porque refleja el sufrimiento del pueblo – producto de la ineficacia de la burocracia revolucionaria - y denuncia la asquerosa corrupción de los intocables del régimen.

La opinión internacional

“El cierre de un medio de comunicación es un acto de violencia”, expresó el presidente de Paraguay Fernando Lugo al ser consultado sobre el ataque a la liberad de expresión cometido por Chávez amparado en el incumplimiento de un requisito público. Y ese pensamiento recoge la certidumbre del mundo: Con este zarpazo bestial, impolítico, absolutamente desquiciado Chávez perdió los últimos vestigios de opinión favorable que tenía en la prensa internacional, desnudando ante el mundo el carácter despótico de un militarista que había logrado mimetizar su realidad tras su discurso “vean lo que yo hago, no lo que yo digo”. Pues, el planeta acaba de comprobar lo que él es capaz de hacer y la estupefacción dio paso a airadas reacciones adversas: Relator de la ONU: “Es un hecho absolutamente inusitado un cierre tan masivo de radios. Constituye un hecho grave de violación a la libertad de expresión sin precedentes en el continente. Si tenían problemas administrativos, que es el argumento que se ha utilizado, se resuelve en forma administrativa, pero no con el cierre de la radio, este es un mal precedente”. La Comisión Interamericana de los Derechos Humanos: “Es una contradicción contra la libertad de expresión”. Reporteros sin Fronteras: “El cierre masivo que atiende oficialmente a razones administrativas, evidencia la voluntad gubernamental de acallar las voces discordantes y sólo empeorará las divisiones en el seno de la sociedad venezolana”. Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) y Asociación de Periodistas Vascos (APV): “Es preciso preservar la libertad de prensa y de opinión para tejer una sociedad plenamente democrática, así como proteger el derecho de la ciudadanía a la información”. La organización AIR (Uruguay) que agrupa 170 mil emisoras en el mundo: “El régimen autoritario venezolano incrementa sus acciones de hostilidad y violencia contra los medios libres e independientes. El llamado a la comunidad internacional, para que se activen los mecanismos previstos en la Carta Democrática Interamericana”. El Comité para la Protección de los Periodistas (Nueva York): “El Gobierno está utilizando la regulación de las frecuencias del espacio radioeléctrico como un pretexto para silenciar a las voces críticas e independientes”. El Instituto Prensa y Sociedad (Perú): “Total rechazo a estas medidas. Estamos alarmados por la dimensión del cierre. Esto no es solo un atentado a la libertad de expresión, sino contra bases del sistema democrático”. El Partido Socialista Francés: “Los ataques a la libertad de expresión son una amenaza al sistema democrático”. El Congreso de Chile (64 a 4): “Se rechaza rotundamente la amenaza, la violencia y el abuso de poder en Venezuela y se condena el insulto y la utilización de la justicia como arma de acción política, con el fin de atemorizar a los medios de comunicación social y así restringir y aun suprimir la libertad de expresión y de prensa”. Human Rights Watch: “La comunidad internacional es tremendamente impotente ante las medidas restrictivas implementadas por el gobierno del presidente Hugo Chávez contra los medios de comunicación”. Pero la opinión más importante es la del pueblo venezolano: Relegando a un oscuro rincón con 12% a los fanáticos chacumbelizados que apoyan todo lo que haga Chávez, 80% de los encuestados (Hinterlaces) rechaza el cierre de las emisoras y considera que Chávez cierra medios para que no se ventilen sus errores.

¿Por qué ahora?
Qué impulsó a este perturbado espíritu contradictorio seducido por un boqueante dictador – apoyado por nulidades corruptas y fanáticos desahuciados – a atentar contra un derecho humano tan sensible para las sociedades modernas, precisamente en este momento. La respuesta es: ¡El miedo! Todas las encuestas en poder de sus cubanos revelan el descenso de su caudal electoral - a partir del 15F - porque ya más del 60% del pueblo lo responsabiliza de las fallas del gobierno, al grado de asegurarle la pérdida de la Asamblea Nacional el 2010 y su segura derrota para el 2012. Pero los intereses creados – que le rellenan sus actos con franelitascolorás portátiles - le han asegurado que cerrando todos los medios radioeléctricos independientes y otorgando las concesiones a los oligarcas “dólare$ dolarito$” – hegemonía mediática - el pueblo volverá a creer ciegamente en los embustes de su discurso. Lo que no le dicen es que a sus medios nadie los ve ni los escucha – Alo, Presidente tiene 4% de audiencia. ¿Uh, ah? ¡Si oh!

Rafael Marrón González
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“Chavismo” es el apodo del fidelismo en Venezuela


“Chavismo” es una derivación que comenzó significando “seguir a Chávez” para terminar como “seguir a Fidel a través de Chávez”, es decir como comer pasto mediante la ingesta de vaca. En sus inicios ese seguir a Chávez estaba inspirado por su verbo tremendista – diseñado por Luís Miquilena, fíjense que así hablan Teodoro y José Vicente - con el cual colocó en primer plano el abandono del pueblo y la corrupción de la dirigencia política y empresarial que usufructuó la democracia en los últimos veinte años de su ejercicio y su pensamiento de entonces no tenía la menor relación con el desaforado comunista de hoy, como lo declaró en sendas entrevistas a los periodistas Jaime Baily y Jorge Ramos Avalos – en su campaña electoral de 1998 – a los cuales juró que no era socialista, que no estatizaría y respetaría la propiedad privada, que se la llevaría muy bien con el empresariado y apoyaría su fortalecimiento, que jamás atentaría contra un medio de comunicación, que solamente gobernaría cinco años y que consideraba a Fidel un dictador. Fue su precariedad formativa – y la desconfianza que generó en la intelectualidad venezolana - lo que lo llevó a ponerse en las avaras garras del moribundo Fidel Castro – cuya revolución boqueaba en oscuros callejones repletos de escombros, prostitutos y jineteras – quien le diseñó un proyecto para apoderarse del poder indefinidamente por un sinuoso golpe de Estado inédito – en cierto modo parecido al de Fujimori y que paga Chávez para que lo asuman en América Latina - sustentado en una Constituyente que la ignorancia venezolana apoyó sin presentir que le estaba hipotecando su alma al diablo

El Socialismo Siglo XXI

Y así, la irresponsable munificencia del venezolano le abrió a Fidel de nuevo las puertas de América Latina - escenario que ya lo había olvidado – al extenderle a sus plantas - sigilosamente - la soberanía de Venezuela para experimentar con su marquilla “Socialismo Siglo XXI” – de “baratija ideológica” la calificó un partido aliado - que fue el título de una propuesta reformista, presentada al partido comunista cubano por el sociólogo y politólogo Aurelio Alonso, miembro del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS) de La Habana, un supuesto intelectual burocratizado que - paralizado de terror por la inminente muerte de Fidel sin cuya luz y voz deduce el final de todo lo posible - propone “reinventar” el socialismo incorporando “diversas formas de propiedad” (¡qué coincidencia con la ley de propiedad social chavista!) – para no admitir que el fracaso del socialismo real es precisamente por la ausencia de propiedad privada – aunada a la colectivización del individuo que castra su fuerza moral - como acción desesperada para tratar de revertir la vergonzosa depauperización integral del que fuera uno de los pueblos más prósperos del Caribe y de América Latina - evidencia del fracaso de esta monstruosidad política que no puede persistir si no es por la fuerza represiva de las armas portadas por criminales sedientos de privilegios, pero que a fuerza de discurso utópico – zarpa de uñas retráctiles - ha logrado convocar exégetas entre románticos ingenuos, ignorantes ansiosos, mediocres resentidos y desadaptados violentos a pesar de la incontestable imagen telarañenta que refleja su historia universal.

Socialismo, patria o muerte

Así también el lema furibundo que destila odio y ansias homicidas “Socialismo, patria o muerte: venceremos” - que indigna las fachadas de nuestros cuarteles y repiten obligados nuestros oficiales y soldados violando el artículo 328 de la Constitución - que la nomenclatura militar justifica “porque aquí hay una revolución”, es decir, que según ellos no hay Constitución –– es de la autoría personal de Fidel Castro, cuyo origen se remonta al 4 de marzo de 1960 cuando milicianos cubanos inexpertos en labores de estiba militar, provocaron la explosión del carguero de bandera francesa La Couvre que transportaba armas y municiones adquiridas por el gobierno cubano en Amsterdan, ocasionando la muerte de más de un centenar de espectadores en el puerto de La Habana y por supuesto de todas las personas en el interior del barco. Al día siguiente durante las exequias, Fidel manipuló la desgracia culpando a los Estados Unidos de haber ocasionado la explosión “con un rayo laser disparado desde un avión invisible” – por eso les interesa un pueblo ignorante y fanatizado sin acceso a la verdad - y utilizó por primera vez el “Patria, socialismo o muerte” - al que años después agregó el “venceremos” - que hoy el chavismo repite sin el menor decoro por la confesión de sumisión ideológica que representa asumir este infame lema extranjero que propugna el crimen contra toda diferencia.

Todo es de Fidel, Chávez sólo pone los reales

Así que ni una sola idea original se le puede atribuir a Chávez – Mercal, Barrio Adentro, las misiones educativas, la eliminación de los sindicatos y las convenciones colectivas – socialismo no paga prestaciones sociales – y el control de la sociedad por la dependencia gubernamental– subsistencia por la sumisión - fueron diseñadas por Fidel, lo mismo que el malbaratamiento de los recursos en la exportación del modelo para preservar la indigencia, porque sin pobres no hay socialismo posible. Así que, debo insistir: “Chavismo” es el apodo que tiene el fidelismo en Venezuela; porque el pueblo esperanzado – que rechaza en un 86% al gobierno cubano y cuyas necesidades y sufrimientos se aferran a una engañosa oferta de justicia que lleva a Venezuela al despeñadero - no lo tiene claro y hay que demostrárselo con contundencia, señalándole que la presencia de decenas de miles de milicianos cubanos desplazando venezolanos que deben emigrar – ya hay un millón en el extranjero entre ellos 9 mil científicos - ejerciendo como si en verdad fueran entrenadores deportivos y médicos – dos de estos últimos violaron a una paciente en Mérida - y son muchas las denuncias por mala praxis silenciadas - y los primeros tragan dólares sin mostrar una sola medalla para Venezuela - constituye en realidad una avanzada de milicianos invasores que han tomado por asalto funciones de inteligencia y policial, la Onidex, el Ministerio de Educación, los Registros Subalternos, la CANTV, Fuerte Tiuna, el aeropuerto de Maiquetía, el aparato de seguridad presidencial y la responsabilidad de conducir a Chávez por el mundo en aviones con siglas de Cubana de Aviación, diáfana demostración de quien es el que manda en Venezuela, país que debe – como subalterno - sufragar ese protectorado militar diariamente con unos 90 mil barriles de petróleo y derivados que la satrapía isleña coloca en mercados centroamericanos y caribeños por intermedio de comercializadoras que actúan como corredoras de la empresa petrolera de los hermanos Castro – el producto monetario de la venta se deposita en paraísos fiscales a nombre de esta pareja de facinerosos - mientras en Cuba se aplica el racionamiento eléctrico.

El eje Caracas – La HabanaPor esto, señores, el tal eje ideológico Caracas – La Habana que amenaza las democracias del continente ante la arrobada complicidad - por codicia u omisión – de la OEA, es en realidad el proyecto fidelista – derrotado por Rómulo Betancourt durante 40 años – financiado por los petrodólares venezolanos que lo oxigenaron para exportar su fórmula miserable a los pueblos latinoamericanos, incluyendo a Venezuela, convertida en cabeza de playa de esta expansión que parecía indetenible hasta que la bravía Honduras le propinó su Waterloo de un solo tequeñazo. Por eso la desesperación hormonal de quienes ya se saben viudas del chavismo, pues es cosa cierta que Honduras ha hecho reflexionar a muchos pueblos sobre el peligro escalofriante que significan los petrodólares de Chávez comprando sus naciones para subordinarlas al coloniaje fidelista. Pero una luz comienza a alumbrar sendas de rebeldía en Venezuela en la voz de un negro de Curiepe que – enfrentado a golpe de tambor a los fusiles del agente represor – declaró: - “Aquí nadie va a vení a imponenos ná”. Así que… psst, psst… Fidel Castro: ¡Sale pa´llá! Y llévate tu cachivachero.
Rafael Marrón González
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5 de agosto de 2009

El Bolívar que nació ayer

El Bolívar que nació ayer

Ayer se celebró el nacimiento de Simón Bolívar, uno de los fundadores del mundo moderno, según una resolución de las Naciones Unidas dictada en Ginebra en 1918, lo que significa que le fue reconocida – además de su condición de Libertador de una importante porción de la América del Sur - su pensamiento político evolucionado para su época, centrado en la democracia como síntesis republicana, pues ya para ese tiempo la palabra república estaba íntimamente ligada a democracia, y Bolívar era evidentemente republicano, es decir partidario de una nación regida por el Estado de Derecho - como prueba está el rechazo a la propuesta de convertirse en rey que le ofreció la confundida alta oficialidad de la Gran Colombia - y en Angostura lo expresa contundentemente: ¨...Un gobierno republicano ha sido, es, y debe ser el de Venezuela; sus bases deben ser la soberanía del pueblo, la división de los poderes, la libertad civil, la proscripción de la esclavitud, la abolición de la monarquía y de los privilegios”. Y bajo esa premisa desarrolla – sin proponérselo tal vez - lo que define un gobierno democrático, al manifestar: “...El sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política”, lo que significa que el Bolívar de aquella hora entendía que para que un gobierno pudiera llegar a ser socialmente eficaz, económicamente eficiente y administrativamente pulcro, había que crear “un sistema”, es decir, formar un “gobierno sistémico”, dependiente de un conjunto de normas, para que tuviera como resultado las premisas mencionadas. Y el único sistema político capaz de producir la organización necesaria referida por Bolívar, es la democracia y por eso en este mismo discurso de Angostura, después de sus reflexiones sobre la monarquía y su eficiencia, felicita al Congreso de 1811 por haber elegido la democracia como sistema de gobierno, porque: “...Constituyéndose en una República democrática (…) declaró los derechos del hombre, la libertad de obrar, de pensar, de hablar y de escribir. Estos actos eminentemente liberales jamás serán demasiado admirados por la pureza que los ha dictado. El primer Congreso de Venezuela ha estampado en los anales de nuestra legislación con caracteres indelebles, la majestad del pueblo dignamente expresada, al sellar el acto social más capaz de formar la dicha de una nación. Necesito de recoger todas mis fuerzas para sentir con toda la vehemencia de que soy susceptible, el supremo bien que encierra en sí este Código inmortal de nuestros derechos y de nuestras leyes”. Sin embargo, Bolívar no deja de observar la debilidad de este sistema de organizar las naciones por leyes, y reflexiona: “Los códigos, los sistemas, los estatutos por sabios que sean son obras muertas que poco influyen sobre las sociedades: ¡hombres virtuosos, hombres patriotas, hombres ilustrados constituyen las repúblicas!”. Esto significa sencillamente que la patria es la gente, y que si queremos una patria libre, justa y desarrollada debemos formar gente, ilustrada, virtuosa, íntegra, porque “La práctica de la libertad no se sostiene sino con virtudes y donde éstas reinan es impotente la tiranía”.

Demócrata y liberal


Pero, además de su convicción democrática, Bolívar era un liberal y bastaría analizar uno de sus axiomas – vertido en la Constitución de 1819 - para comprobarlo: “…Son derechos del hombre: la libertad, la seguridad, la propiedad y la igualdad. La felicidad general, que es el objeto de la sociedad, consiste en el perfecto goce de estos derechos”, sobre todo si tomamos en cuenta que para Bolívar la igualdad era – como lo pautamos los liberales – ante la ley y por la superación por el trabajo, el estudio y la responsabilidad. Jamás defendió Bolívar la demagógica presunción de la igualdad por debajo, el igualitarismo, que tanto daño ha hecho a nuestras repúblicas, y que constituye el banal discurso de los demagogos: ¨... Que los hombres nacen todos con derechos iguales a los bienes de la sociedad, está sancionado por la pluralidad de los sabios; como también lo está que no todos los hombres nacen igualmente aptos a la obtención de todos los rangos; pues todos deben practicar la virtud y no todos la practican; todos deben ser valerosos, y todos no lo son; todos deben poseer talentos, y todos no lo poseen. (…) La naturaleza hace a los hombres desiguales, en genio, temperamento, fuerzas y caracteres. Las leyes corrigen esta diferencia porque colocan al individuo en la sociedad para que la educación, la industria, las artes, los servicios, las virtudes, le den una igualdad ficticia, propiamente llamada política y social”. Y sobre el derecho a la propiedad privada insistió en Angostura: “La propiedad es el derecho de gozar y disponer libremente de sus bienes y del fruto de sus talentos, industria o trabajo”. Por ello, ninguna ideología que sustente el igualitarismo y el colectivismo o vaya en contra de la propiedad privada, puede considerarse “bolivariana”.

Liberal era su concepción económica


Indudablemente que Bolívar, dada su admiración por Inglaterra y su sistema de gobierno, leyó o conoció el trabajo del economista británico Adam Smith, publicado en 1776 con el título “Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones”, que se sintetiza en que “la búsqueda de los hombres de su interés personal, los lleva a la realización del interés general”. Y, sin citar a Adam Smith, en su discurso de Angostura, Bolívar expresa: “La sociedad desconoce al que no procura la felicidad general: al que no se ocupa de aumentar con su trabajo, talento o industria las riquezas y comodidades propias que colectivamente forman la prosperidad nacional”. Prácticamente las mismas palabras del economista británico. Y continúa: “Al proponeros la división de los ciudadanos en activos y pasivos, he pretendido excitar la prosperidad nacional por las dos más grandes palancas de la industria, el trabajo y el saber. Estimulando estos dos poderosos resortes de la sociedad, se alcanza lo más difícil entre los hombres, hacerlos honrados y felices”. Con la división entre “activos y pasivos”, Bolívar señala a cada quien según sus capacidades, que es un axioma liberal.

Bolívar privatizador


Bolívar estaba tan imbuido de las ideas económicas de Adam Smith, que nunca se preocupó por fortalecer la economía a través de la inversión del Estado. Para él eran los inversionistas y productores privados los que tenían que movilizar la economía y el gobierno debía cobrar impuestos. El 17 de Septiembre de 1825, desde La Paz escribe a Santander: “Yo he decretado aquí que todas las minas perdidas y abandonadas pertenecen de hecho al gobierno para pagar la deuda nacional. Desde luego en Colombia se podía hacer lo mismo y venderlas todas a una compañía inglesa, a cuenta de pagos de intereses por la deuda nacional. Yo creo que bien podemos sacar algunos millones por este arbitrio, pues el momento es muy favorable para negocios de minas”. Y el 17 de Octubre de 1825, desde Potosí, escribe a José Larrea y Loredo, ministro de hacienda del Perú: “… Como siempre estoy pensando en el Perú por sus deudas, me ha parecido bien indicarle al gobierno que amortice la deuda nacional ofreciendo todas sus minas y todas sus tierras baldías que son inmensas; añadiendo además, todas sus propiedades raíces, todos los derechos de invenciones y exclusivas y todos aquellos arbitrios útiles que el gobierno pueda conceder parcialmente a beneficiados que poco nos darían. En fin, mi idea es que el gobierno dé todo cuanto le pertenece por amortizar su deuda, a una o muchas compañías inglesas o a los mismos tenedores de los vales del gobierno; quiero decir que estos señores se encarguen de la negociación de aniquilar la deuda por el valor de las propiedades y de las gracias que antes he mencionado. (…) Me paree que este proyecto bien concebido y bien dirigido, puede producir un bello resultado…”.

En conclusión

A Bolívar hay que buscarlo en la libertad en todas sus vertientes y es imposible cartelizarlo en sectas oscurantistas con el verbo obligado a conjugarse en futuro porque tienen el fracaso como noria. Este Bolívar liberal y luminoso es el que celebramos en estos 226 años de su nacimiento.
Rafael Marrón González
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